www.lanuevadrogaesciberdios.com [De las reales crónicas del Espectro]

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A veinte minutos de Sálmacis…

Esta civilización es quizás odiosa, a veces no parece ser más que un mal sueño, engendra de manera infalible el hastío y el desagrado propicios al viraje hacia una catástrofe.

George Bataille. ´Los datos actuales´. La parte maldita [1949]

Numa declaração ao juiz, Speer comentou que, numa era mecanizada, as ditaduras exigiam, e haviam produzido, um tipo de indivíduo que aceitava ordens acriticamente. ´O pesadelo de muita gente, de que algum dia os países sejam dominados pela tecnologia´, declarou, ´quase se concretizou com o sistema autoritário de Hitler. Todo Estado no mundo está agora em perigo de ser aterrorizado pela tecnologia. Mas isso parece inevitável numa ditadura moderna. Logo: tanto mais exigentes a liberdade individual e a autoconsciência do indivíduo.´

John Cornwell. Os cientistas de Hitler. Ciência, guerra e o Pacto com o Demônio [2003]

– Jacob: Certo. As pessoas eram recompensadas por participar do Stasi, o órgão da segurança da antiga Alemanha Oriental. E hoje… por participar do Facebook… são recompensadas com créditos sociais… em vez de serem pagas diretamente. E é importante relacionar esse fenômeno com o aspecto humano, porque ele não se restringe à tecnologia, é uma questão de controle por meio da vigilância.

– Julian: Eu me interesso muito pela filosofia da técnica. A técnica é muito mais que a mera tecnologia e implica, por exemplo, um consenso majoritário em uma diretoria ou a estrutura de um parlamento –é a interação sistematizada. […] Talvez a tendência básica da técnica seja passar por esses períodos de descoberta da técnica, de centralização da técnica, de democratização da técnica –quando o conhecimento sobre como fazer é passado para a próxima geração. Mas acho que a tendência geral da técnica é centralizar o controle naquelas pessoas que detêm os recursos físicos delas.

Julian Assange et alii. Cap. 2: ´Maior comunicação versus maior vigiância´, Cypherpunks [2012].

– Andy: Bem, retomando a história da Igreja católica, estamos voltando à época na qual existia apenas um grande distribuidor de livros, se pensarmos que a Amazon está tentando controlar toda a cadeia de suprimento de e-books, então precisaríamos manter nossas próprias instalações de impressão, publicação.

Julian Assange et alii. Cap. 7: ´Internet e política´,  Cypherpunks [2012].

Sálmacis –me dijo- es también venir y contarte ideas que rumié en el Más Allá, apuntes desparramados que -cuando no pienso en sus detalles- reviso, revoleo. Como pocas veces (no era costumbre) aparecía alicaído. Sin más preámbulos, expuso aquella tarde sus notas espectrales.

´Las últimas décadas –leyó- en los países centrales, y en contagio hacia la periferia, han visto al ser humano, a cuentagotas y a diezmo de su salario, acceder a otra realidad bajo promesa de trascendencia. La liberación del cuerpo físico, y del artificio de la identidad, le ha permitido fundirse en comunidad con otros desdoblados quienes procuran suplir su angustia existencial con-un-estar-todos-juntos-allí-nuevamente-reunidos tal como las religiones pregonan (las institucionales panfletean) a través de la panacea del otro mundo. Un amplio e inespecífico consenso, que susurra lo vano hoy día de cualquier tipo de laicismo, dice que nadie teme -suponiendo que existan- los efectos paralizantes del ciberespacio. La novedad de la invención, y de su presencia en el mundo, imponen cautela a la hora de concluir sobre los efectos repudiables (aislamiento, inacción, alienación, control, dominio) o apetecibles (organización de movimientos de masas, reclamos de minorías, espacio utópico de liberación de las fantasías sexuales, etc.). La versión más concreta de esta historia -en su dimensión maligna- les cabe a los españoles Alonso y Arzoz –La Nueva Ciudad de Dios [2002]. La inmersión en la Red remite a un proyecto de larga data cuyo instante fuerte aunque no inicial recae en Agustín de Hipona –La Ciudad de Dios [siglo V d. de C.]- quien consolida el anhelo de una ´ciudad celestial´, con modelo en la Jerusalén mítica, en la que bajo un manto imperial y utópico (distópico, para esos españoles) habría de convivir la humanidad. Eran requisitos para ese proyecto político-religioso, la voluntad favorable de la mayoría y la posibilidad de que cada individuo tuviera su doble astral. Estos requisitos florecieron con la fundación del Ciber-imperio, el Sexto. El consenso se cristalizó –en un morderse la cola- con la naturalización social del doble digital. De la participación en esa ciudad ideal habría de nacer una mayor libertad que no parece ser más ni otra cosa que un uso espurio de las eventuales fuerzas renovadoras, que allí germinen, para mayor control. El ciberespacio, insano y esquizofrénico (constructo en el que aportan ciencias, cibernética, filosofía y un etcétera mayor) es, entonces, placebo de la religión. No sería demasiado brillante recordar que religo es conectar.´

¿Hasta ahí vas? –me pregunta. Hasta ahí voy.

´En sí –sigue el Espectro- el ciberespacio es un maravilloso conductor de otro vástago contemporáneo de la religión –el de la trascendencia por las cosas que es, como decir, el del orgasmo del consumo. Religión, trascendencia; Red, cuerpo astral; consumo, placer sexual -una serie que se reúne en la alquimia de metamorfosear ciudadanos en consumidores dentro de la ciudad virtual. A la Red, a la religión institucionalizada, al consumo -todos falsos puentes a la trascendencia-, subyace un elemento al que todavía no me referí (levantó la vista, enfrentó las palmas en su concavidad y me dijo que eso quería decir ´entre paréntesis´): las drogas o, dicho en general, las sustancias, citadas en una de nuestras charlas anteriores´. En la del complot, en la de la contra-economía libidinal, asentí. La recuerdo. [LINK  https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/05/05/boton-de-las-cronicas-del-espectro/]

Sí…

Y siguió sin leer.

Pensemos que, por un lado, capitalismo y que religión occidental se reúnen. Pongamos que, por otro, consumo desenfrenado de mercancías en el capitalismo y consumo de drogas se asocian –y droga acá significa la reina blanca, símbolo de las más duras (que sostiene, a intervalo con los antidepresivos, el mundo del trabajo). Consideremos, además, que las drogas naturales están en las experiencias de los místicos y de los religiosos. El cuerpo astral para el mundo virtual deriva, por caso, de una variable religiosa asociada a los alucinógenos. Alonso y Arzoz piensan en continuidad la Red con las visiones que los chamanes y quienes experimentaron peyote, ayahuasca y mezcalina tienen y tuvieron de mundos trascendentes en los que se sumergen en busca de sabiduría. Cito: ´…la semejanza entre una primitiva red vernácula [chamánica; mística] y su mundo de sueños inducido con nuestra Red y nuestro mundo virtual, resulta demasiado significativa como para ser casual; como si mediante la tecnología digital no buscáramos sino reproducir el esquema mítico de las más antiguas formas de religiosidad

El ciberespacio -afiló la voz- es también una droga que posibilita el trance necesario para en segundos salir de este cuerpo y de este mundo e ingresar en el paraíso donde todo es posible y poco sucede. Si detrás de los alucinógenos está el autoconocimiento, detrás de la peor versión del ciberespacio -en línea con el peor uso de las drogas- está el anestésico o el condicionamiento reflejo. Pasibles de rasgos semejantes, no son por igual tratadas. Mientras bombardean para insuflar ciberrealidad en las retinas y en la corteza cerebral, al prohibir las sustancias impiden el disfrute de una experiencia que –en el menos deseable de los mundos posibles- es tan indeseable como la otra. Permiso y denegación, sincronizados.

Respiró y pité.

La coherencia de esa hilera de conceptos -Red, cuerpo astral, religión, droga, consumo, capitalismo- asoma cuando se le suma un aspecto, de una u otra forma, imbricado y ya mencionado: la locura o la esquizofrenia. El chamán que alucina y que viaja por mundos es un loco (a los ojos extraños) y es un ser que busca el autoconocimiento (como el adicto al crack: socialmente descastado porque no puede trabajar en un tiempo estándar y porque, por ende, no es un potencial consumidor de objetos aunque sí uno continuo de la piedra que le da su lucidez; quien no consume objetos sin moderación es marginado al espacio de lo no deseado). Bloom -oh, Harold- sugería que Cristo había sido un chamán, un magnífico y representativo experimentador y buscador de certezas en esta compleja escena. Y si en ese sendero se tilda de loco al chamán (así llamado) indígena, por consecuencia, ¿qué otra cosa son sino los jerarcas de las religiones oficiales que se consideran representantes de Dios?

¿Chamanes?, acoté. No, locos -respondió.

El uso fabuloso de la Iglesia Católica de la iconosfera, paraspace, hiperspace, ese otro mundo en la Tierra, en la promoción publicitaria del actual y nuevo Papa es sin más ideológica, sistémica, alentadora del status quo. Como portavoz de la Iglesia, el Papa sostuvo no hace mucho que ´internet era una invención de Dios´ (una mentira a medias, si se reconoce que ese Dios ciber-promocionado es una invención de ellos). Mientras a Galileo lo condenaron y mientras el derecho al aborto continúa congelado, esa hermética invención de la tecno-ciencia actual es santificada en un par de lustros (…y claro que entiendo y que comprendo que un jesuita –tradición en la que se trama la Red ciberimperial- se valga de esa propaganda para recuperar el espacio perdido, incluyendo en dicha alianza, la adopción del nombre nefando en los corredores vaticanos, el del iluminado en vida y hereje post mortem).

Corolario: para solidificar esa gran ficción que es la religión en su versión institucional planetaria post-industrial, se requería un macro-mundo y fue virtual; para solidificar un mundo virtual atractivo y enervante en el que reine el consumo, necesitaban de un aliciente pseudo-espiritual. Para decirlo del otro lado de la teoría en el que lo cibercultural es apenas un punto. Cito a Zygmunt Bauman, el parágrafo # Trascendência deste mundo, del capítulo 11: ´Religião pós-moderna?´, de O mal estar da pós-modernidade:

Abraham Maslow ressaltou que… os casos de iluminação pessoal de revelações ou êxtase registrados nas vidas dos santos, e depois repetidas amplamente, embora talvez numa forma algo mais atenuada, nas vida dos fiés comuns, podem ser reinterpretados como ´de fato, experiências humanas máximas e perfeitamente naturais´. As instituções eclesiásticas, pode-se dizer olhando para trás, ´podem ser vistas como uma especie de cartão perfurado ou versão IBM de uma revelação original ou experiência mística, ou experiència máxima, para tornar isso apropriado à utilização grupal à conveniência administrativa… A religião (…) organizada pode ser considerada um esforço de comunicar experiências máximas a quem não atinge o máximo´. Com grande habilidade perceptiva e analítica, Maslow usou conceitos que só podiam ser gerados e completamente formados na estufa da cultura moderna tardia ou pós-moderna, para reinterepretar a posteriori uma experieência que foi vivida sem o beneficio das denominações apropriadas descobertas muito mais tarde… ´Faz sentido´, para nós, reconhecer no êxtase religioso do passado a experiência intensa e ´total´ que os preceitos da ´economia libidinal´ (ou do ´impulsa para a satisfação´ – Edith Wyschogrod), tão preminentes na cultura pós-moderna, impelem individuos como nós, construídos para acumular sensações a procurar e encontrar. A questão, porém, é se o procedimento inverso igualmente ´faz sentido´. Se podemos legitimamente reconhecer a experiência orgiástica de quem acumula sensações na pós-modernidade como essencialmente religiosa.

Troca de favores entre las corporaciones. Se insiste en prohibir las sustancias, pero se alienta la ciberrealidad desde espacios religiosos, y desde centros de poder semejantes y concomitantes, por fascinación y por ambición con la novedad de que en esta tierra el cielo haya obtenido su lugar –y ese cielo es un gran mercado de sensaciones (espurias en su mayor parte).

Uno de los problemas de esa alianza –y que ahora no puedo desarrollar- es que ciberespacio y perversión (mejor sería decir identidades sexuales diversas y múltiples) se conjugan y, en consecuencia, si, por un lado, tenemos en la Red un fantástico y eventual paraíso de libertad sexual (que podría encaminar al sujeto hacia el autoconocimiento, pero no nos esperancemos), por el otro, no es tan estrambótica la conexión diferida entre la cibercultural Iglesia católica, con sus adláteres, y la pedofilia. Si detrás del capitalismo está la religión en su variante judeocristiana, la pedofilia no es un error –el pedófilo no es el monstruo indeseado, en todo caso es proyección de la propia monstruosidad. Es la resultante de un sistema al que demasiadas veces, sin entender, denominamos ´perverso´. Es tan grande la fascinación por la falsa pureza, por la inmaculada comunicación que genera la Red, que se deduce que los púberes ocupen el centro del deseo. En el extremo del sin sentido, se acepta sin más que las campañas publicitarias estén destinadas a los más pequeños. ¿Qué otra cosa es si no corrupción esa temprana inclusión de los vástagos al mundo del deseo irrefrenable de poseer? (Por caminos laterales, los argumentos corporativos que instalan como monstruo máximo al pedófilo, es el cheque en blanco para justificar ante todos los impávidos consumidores la razón de la vigilancia virtual.)

El consumo es esquizofrénico porque se les atribuyen variables humanas a los objetos así como los niños humanizaban sus juguetes -y me refiero a los de otras épocas; los actuales sancionan el acceso a los bienes en una jugada no inocente si recordamos que el ícono del cristianismo –cuna del capitalismo- es un Dios hecho Niño –LINK https://www.youtube.com/watch?v=d1b7qOjNNtE .

Ese consumo en la sociedad actual es, a su vez, paranoico. Las cosas obtenidas hablan y son llamadas a hablar como dioses mínimos y como estampa y como reemplazo del ser social. De allí aquel fogoneo de la adicción al mundo virtual y de allí la obturación de las sustancias liberadoras. Desde la Red el humano dispara al consumo (aunque haya espacios de resistencia, alternativos, etc.). Desde la sustancia natural no está tan claro que hace y hasta se corre el riesgo de que el sujeto perciba que en la posesión de objetos sin medida no hay nada -solo el vacío del propio sistema y de él mismo como persona que intenta trascender a cualquier precio sin éxito. En el final del corredor, la angustia que es la ausencia del conocimiento de sí.

El camino bifurcado a rechazar el consumo que finalmente es rechazar la Red, no tiene del otro lado sino el tan mentado retorno imposible a lo natural. Una oposición que Slavoj Zizek [´El ciberespacio´, Lacrimae rerum] sintetiza: ´… esa antinomia toma la forma de una tensión entre la llamada ´ecología profunda´ y el tecnoespiritualismo: el primero promueve un retorno a la experiencia espontánea de la naturaleza a partir de la ruptura con la actitud de dominación tecnológica, mientras que el segundo cifra sus esperanzas en una conversión espiritual que sea el resultado de lo contrario, es decir, de la total reproducción tecnológica de la realidad (la idea de que… la plena inmersión de los sujetos humanos en la Realidad Virtual les permitirá liberarse de la carga de sus cuerpos y convertirse en entidades casi enteramente espirituales, capaces de flotar libremente de un cuerpo virtual a otro).´

Si esa vuelta utópica  es inviable, por lo menos recojamos los dos o tres frutos plausibles de la civilización, destrucción del resto y reconstrucción con una Red alejada de las manos de las corporaciones y con mera auto-organización.

Respiró.

Y dejá, Espectro, que cierro tu delirio hecho discurso y así mientras nos despedimos y vos le ponés el candado a la tranquera, transcribo [LINK: https://www.youtube.com/watch?v=Qc8O2Z06LUg]. ¡Adiós!

 ´…el efecto de la ayahuasca es un estado muy parecido al de la meditación; es un estado de quietud, de no querer hacer nada, de no pensar, de estar bien con uno mismo, de estar en paz, como ese estar en casa, como ese volver, como ese dejar la mente. De ahí se sobreponen los efectos secundarios: las visiones, las intuiciones, la captación de la música, el comprender a otras personas, el espíritu de comunidad, una serie de efectos derivados que, hablando en términos neurocientíficos, es el despertar del cerebro reptiliano, la kundalini entre los hindúes, el despertar del mundo intuitivo, que es lo más llamativo de la ayahuasca… Esa experiencia común de ver lo mismo entre personas diversas es una conexión con el cerebro primitivo. Se ven cosas increíbles que el cerebro humano normal no permitiría… Y entonces, cuál es la importancia de la ayahuasca para el futuro… Creo que es muy trágico este prohibicionismo que es un derivado del puritanismo norteamericano a través de las políticas de la ONU. Se ha escrito de sobra sobre el daño que produce el prohibicionismo con el tráfico de drogas. Son muchos los muertos y no serían tantos los perjuicios médicos que se invocan. Creo más que nada que la razón verdadera por la que se prohíben esas sustancias es que interfieren con el condicionamiento habitual para el cual están creadas las escuelas y la televisión… Es decir, los que mandan, la estructura de nuestra sociedad es un gobierno jerárquico en el que los que están arriba no quieren que se les compliquen las cosas, que el rebaño comience a pensar cada uno por sí mismo o hacer lo que siente… Es como si hubiera una confabulación contra la conciencia. Ni siquiera en la educación entra el autoconocimiento…´

  SJRP [Brasil] – Lourdes [Argentina] – Agosto de 2013 a Junio de 2014

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