CyberLolita [De las crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

[ Advertencia. Pueden leer una nueva versión del siguiente texto en este mismo blog, en el post: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/27/cyberlolita-kaczynski/ ]

‘En La vida de Adèle [2013] no hay esa tecnología invasiva tal como la entendemos hoy -computadoras, celulares, internet. Apenas un teléfono de línea, a la vieja usanza, une la pasión. De no mediar esa ausencia, el etéreo mundo virtual habría metamorfoseado a Emma y a Adèle en fáciles víctimas del santo pecado de lo imposible -la rapiña, a manos de la más experimentada, de la menor.’  –  Il Corvino, ‘Azul es cine francés” [2013].

´Las Lolitas que necesitamos son las que confiadas de sí mismas irrumpen en el espacio… público, desafiando las convenciones sociales que niegan la sexualidad de las niñas y mujeres, cosificándolas y convirtiéndolas en víctimas de un sistema patriarcal que convierte el poder de su sexualidad en un arma contra ellas mismas.´ – Daniela Villegas, ´Porqué Lolita no es feminista… pero probablemente las Lolitas sí.´ – [LINK http://www.24-horas.mx/porque-lolita-no-es-feminista/%5D

Un asunto complejo, redundó el Espectro. Que terminó por imponerse, asentí. En el inmaterial curso de mis apuntes, en rigor de verdad, no quedaba otra que contar esa historia que cuenta Bauman, Zygmunt, entre los académicos… No veo la necesidad de la obsecuencia, lo deprimí. ¡Chingame! –gritó. Y dijo así. En el capítulo once del Mal estar de la posmodernidad [1997], en la versión brasilera que poseo –dijo el Espectro-, en ese capítulo dedicado ´a la distribución posmoderna del sexo´, elucubra Bauman que la segunda revolución sexual (mediados del siglo XX), metamorfoseó la primera revolución y descolocó así al nido familiar al mismo tiempo que desactivó la relación amor romántico  ̸  amor erótico. Contra la creencia habitual –dijo Bauman, según él- este desnudar de la substancia sexual no tuvo tanto que ver con una ´emancipación o liberación sexual´ (hippie, sesentista, etc.) sino con una redisposición, con un cambio en la función social del sexo. Doscientos años atrás un enorme panóptico fue construido para controlar la sexualidad. Hoy en día, de forma disimulada, ese sistema de vigilancia aparece desregulado y el control, en una sociedad cada vez más atomizada, privatizado. El sexo abandonó no hace mucho el lar familiar y una vez en la calle comenzó a filtrarse en cada instancia de contacto entre humanos, desde la oficina y los negocios, a las universidades y escuelas, y un amplio etcétera. Fue y es, a partir de entonces, regla social la necesidad de ´mantener la distancia entre las personas´, de ´evitar el contacto´. Esta misma regla alcanzó a la propia familia por los aires estallada, es decir, alcanzó la relación padres e hijos antaño construida en base a la vigilancia, al ´estar encima´. Traduzco (y reformulo, apenas, la labia de Bauman): ´Los niños, ahora, son considerados principalmente objetos sexuales y víctimas potenciales de sus padres, a su vez sujetos sexuales. Como los padres son por naturaleza más fuertes… y están colocados en una posición de poder, su sexualidad puede fácilmente llevar al abuso de ese poder, puede conducir a la satisfacción de sus instintos… El espectro del sexo asombra también las casas de familia. Para exorcizarlo, precisamos mantener los niños a distancia –sobre todo, imponiendo la abstención de intimidad y de manifestación tangible, abierta, del amor de sus padres.´ Según dice Bauman, la enorme cantidad de casos de abusos sexuales de padres con sus hijos repetidos por los medios de comunicación implicó que ´…la ternura de los padres perdiera su inocencia. Se hizo pública la conciencia de que los niños son siempre y en todas partes objetos sexuales, de que existe un fondo sexual potencialmente explosivo en cualquier acto de amor de los padres, de que toda caricia tiene su aspecto erótico y de que en todo gesto de amor puede esconderse un asedio sexual.´ El propio sociólogo, en ese capítulo once, cita a otra tecnócrata quien afirma que si bien el abuso sexual parece estar más difundido en la sociedad de lo que se quiere aceptar, es evidente que se exagera el uso del término ´abuso´ en casi cualquier tipo de situación. De lo que no queda ninguna duda, sospechoso amanuense, es que del antiguo amor y del solemne cuidado de los padres a esta nueva situación de proximidad incestuosa, hay un abismo. Un enorme abismo. Bauman, al menos en esa versión de la historia, deja de lado las nuevas tecnologías y, en particular, la alianza con Internet -ligazón que permitiría entender mejor la epidemia de pedofilia que parece arrasar hoy día al Planeta.  Innegable es que –frente al nuevo estado de cosas- se ha avanzado en cuanto a la visibilización y a la denuncia de los abusos de mayores hacia menores, en cuanto a la protección de la niñez. Dicho esto, dejemos atrás, por un momento, los discursos políticamente correctos y tomemos al azar un ejemplo de la Nueva Ciudad de Dios: ¿qué significan las virales Lolitas –íconos del encuentro nefando- pululando multiplicadas por la Red? En Lacrimae rerum [2006], Slavoj Zizek recorre una y otra vez el efecto del ciberespacio sobre la subjetividad en el mundo contemporáneo (en un idiolecto lacaniano, a veces por demás complejo). El efecto es paradójico, dice –me dijo el Espectro. Si por un lado, el ciberespacio libera de la suposición de la existencia de la Autoridad, del gran Otro, esa ficción que organiza nuestro orden simbólico y que tiene a los grandes relatos ideológicos como su sucedáneo, y si esto trajo como consecuencia –simplifico, me dijo- la recurrente organización sectaria, atomizada, y, en consonancia, la proliferación de diversas identidades perversas surgidas del haberse desligado del propio cuerpo y de la propia individualidad concreta (contexto que enmarca la antes mencionada ciber-epidemia), por el otro, he ahí lo paradójico, ese mismo ciberespacio perverso permitió que la fe en el gran Otro (la Autoridad), desechado en lo simbólico, retornara en la realidad con sus trazas persecutorias. Dice Zizek: ´La creencia en la existencia de un gran Otro [el que mueve los hilos] en el plano de lo real es… la definición más concisa posible de paranoia… […] Otra versión del gran Otro real es la figura del padre como acosador sexual de sus hijas pequeñas, una figura que se encuentra en el centro mismo del ´síndrome del falso recuerdo´: también en este caso el padre, suspendido como agente de una autoridad simbólica, es decir, como encarnación de la ficción simbólica, ´regresa en la realidad´ (los defensores de la rememoración de los abusos sexuales de la infancia han desatado una gran polémica al sostener que el acoso sexual del padre no es una mera fantasía, ni siquiera una mezcla indisoluble de hecho y fantasía, sino un hecho puro y duro, algo que ´ocurrió realmente´ durante la infancia de la hija en la mayoría de las familias…)´ [´¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio?´, en Lacrimae rerum, p. 272-273]. Un paso más, un desvío y digo. La pedofilia -voluntad y actividad rechazadas, de manera unánime, en el imaginario comunal- es uno de los puntos ciegos del entramado socio-económico actual porque es generada y provocada por el propio sistema. Contra los supuestos deseos de aniquilarla, esa práctica encuentra en el parafílico ciberespacio –junto con miríadas de gustos desviados o queers- el ámbito adecuado para desarrollarse, para expandirse hasta el punto de que hoy en día, por ejemplo, las ´lolitas hentai´, propias de la estética del anime o del manga japonés (y ´hentai´ significa ´perverso´), son estrellas en el consumo del mundo virtual -lolitas on-line, tras infinitas máscaras y al acecho de cualquiera que le proponga un Paraíso sin la ley de lo normal y bajo el hechizo infinito de la pureza ancestral; lolitas que, en su fragilidad, lucen espléndidas a pesar o a causa de la mano adulta y anónima que las merodea y que las hurga sin cesar. Asedio dual. La pedofilia es fogoneada (si se quiere, indirectamente) desde el ciberespacio, plataforma de las transnacionales, y desde la consecuente realidad por la misma organización social que se espanta y que dice combatirla. Idos los padres de los lares familiares por la desagregación o atomización actual, a su regreso y en la efusividad del reencuentro, el amor filial se convierte en amor dantesco. Aquellas –o aquellos- que fueron erigidos por el mercado de consumo en reinas –o reyes- del hogar, bien merecen que se les consientan sus caprichos hasta el final. Y si los padres o las madres no se ofrecen como disponibles –por sus constantes actividades que solventan la palpitante vida de la gema- para responder a esta demanda en particular, habrá otros que, salario y subordinación mediante, se encarguen de velar por el deseo siempre insatisfecho de cada retoño familiar. Con todas las letras, no hay mayor hipocresía que el odio al pedófilo por parte de quienes, al defender el sistema imperial ciber-capitalista, permiten el caldo de cultivo y alientan lo que dicen odiar. Zizek no ofrece –imposible ofrecerla- una conclusión sin brechas, pero -especulo-, detecta en el ciber-espacio el caldo de cultivo para que ´la revolución social´ -de matriz progresista- sea imposible. Una vez diluido el o los corpus ideológicos que podrían haberse constituido o mantenido como el ´gran Otro´, no queda nada contra quién o por quién luchar en la realidad. Aquello que Eloy Fernández-Porta entiende como ´guerra cultural´: “Uno de los temas de [Lolita, 1955] de Nabokov… es la manera en que el viejo intelectual europeo doctrinal, decadente y podrido de cultura, corrompe a la joven América poppy. Reescribir la cultura pop desde Europa implica siempre, para el autor serio, una perversión: raptar, sacar de su hábitat, poner en circulación, estuprar y echar a perder la inocencia. […] su perversión es doble: lleva al ridículo la alta cultura norteamericana y vuelve inmortal y trascendente a la ninfa pop.” – [´Diez no-logos sobre literatura y pop´, Afterpop. La literatura de la implosión mediática [2010, p. 64]- aquella guerra cultural, entonces, es, en el aquí y ahora, una guerra por la posesión, por la dominación y por la demarcación territorial y de propiedad. Existe algo peor que el ´temor comunista, socialista, igualitarista, redistribucionista´ para los burgueses del nuevo milenio y es que, aquel que es visto como un lumpen social (a su servicio), se termine llevando para siempre y en segundos algo imposible de recuperar: pureza e inocencia de los virginales vástagos del amor parental. En otro contexto, azorado amanuense, hemos mencionado que de ninguna manera es arbitrario que una corporación cibercultural, es decir, la corporación corazón del capitalismo –la Iglesia católica- sea la enhiesta madrina de la peor versión de la práctica nefanda: el abuso de esos niño-jesusitos anónimos en manos de los supuestos enviados y  ̸ o representantes de la alta y paterna divinidad [www.lanuevadrogaesciberdios.com]. Que una organización pedófila –cuyo ícono más afable es un niño cuasi desnudo- sea uno de los centros principales de la sociedad occidental, creo que nos exime de cualquier otro comentario conjetural.

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Lolita cyberpunk - Crédito http://www.pinterest.com/pin/405746247648892602/

Lolita cyberpunk

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´…hoy día la histeria toma en general la forma de la vulnerabilidad, de una amenaza a nuestra identidad física y ̸ o psíquica (baste recordar la omnipresencia de la lógica de la victimización, desde el acoso sexual hasta los peligros de la comida y del tabaco, con el resultado de que el sujeto mismo se ve cada vez más reducido a ´aquello que puede ser dañado´).´ – Slavoj Zizek. ´El ciberespacio´. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio [2006, p. 226]

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¿O será –pregunto a los vientos- que en la Nueva Ciudad de Dios, y a expensas de lo que sucede en ´lo real´, ese constante atizado sobre el peligro y la proliferación de la pedofilia tiene una variable más por considerar? En el capítulo 7 de Cypherpunks, ´Internet y política´, Julian Assange y adláteres discuten de qué forma las corporaciones y los gobiernos se las ingenian para instalar la necesidad de control y de censura de lo que circula a través de Internet. Además de las leyes contra la denominada ´piratería´ por parte de monstruos con el poder, por ejemplo, de Hollywood, el camino silencioso elegido es la instalación de una narrativa que dé cuenta del peligro de dejar a los ciudadanos circular libremente por la Red. El núcleo de esa historia de terror y de amenazas son los denominados ´Cuatro caballeros del Infoapocalipsis´: lavado de dinero, drogas, terrorismo, pornografía infantil. Estos fantasmas (con sus incuestionables dosis de realidad aunque no al nivel exacerbado que nos sugieren) no son más que la excusa para ir contra los que dicen, hacen u organizan algo -de raigambre política- que desagrada a los poderosos. Recordarás, pálido copista, que el mismo Assange, con un argumento no semejante pero sí análogo, fue acusado después de su buchoneo por medio de Wikileaks, de abuso sexual contra dos mujeres suecas. Lo tengo, sí, inimaginable Espectro. El argumento del poder, entonces, es así: ´Internet fue tomada por pedonazis y por eso precisamos de censura´. En el capítulo nueve de Cypherpunks, dedicado a la censura en Internet, dicen y cito y traduzco y modifico según pautas por todos conocidas: ´[Andy]: Los pedonazis básicamente resumen los argumentos alemanes o, tal vez, parte de los argumentos europeos a favor de la censura. Alemania quería evitar todo lo que se pareciese con un discurso de odio en Internet debido a la historia del país. Es claro que las personas no van a objetar si alguien dice que es preciso restringir el acceso a la Red a causa de los pedófilos. El documento interno de la Comisión Europea sobre la retención de datos argumentaba: deberíamos hablar más sobre pornografía infantil y las personas estarán de nuestro lado´. Continúo traduciendo apenas: ´[Jérémie] Creo que la censura nunca debería ser la solución. Cuando hablamos sobre pornografía infantil, no deberíamos usar la palabra pornografía –se trata de una representación de escenas criminales de abuso infantil. Algo que se puede hacer es ir a los servidores, deshabilitarlos e identificar a las personas que subieron el contenido para llegar a aquellos que lo produjeron, aquellos que primero abusaron de los niños´. Es un planteo general que, claramente, no busca disolver o ningunear la criminalidad de la pornografía y del abuso infantil en Internet ni en la realidad. Alerta a los ciudadanos sobre el chantaje intelectual que presupone obtener el voto positivo para la censura en nombre de una epidemia que, como vimos en la parte inicial, se desparrama, sobre todo, por los aposentos hogareños. Un universo de fábulas y de mitos que permiten el control; un universo en el que la ciber-bomba explotó, amanuense, y mejor lo sabe ese segmento del infatigable mundo de las lolitas post-apocalípticas cuyo estilo se sustenta en un ingenuo vestido con volados y de muñeca; con medias a media pierna; con trenzas circundando su cabeza; cubierto el rostro con una máscara antigás tan distópica como el deseo que engendran… [www.youtube.com/watch?v=BoxAsLL_AvI] Y, acordate cuando salgas, Espectro, no seas reventón, de hacer por lo menos la mímica de cerrar la tranquera.

A J, por el eros que en la común espectral oscuridad reina.

Lourdes [Tandil] – 28 de julio de 2014

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Polo místico

“Polito me dijo una vez: ésta es una guerra entre japoneses; y se quiso ir a la mierda. Dejó un vacío enorme, pero yo creo que va a reaparecer en alguna vieja idea…’ /  ‘Él quería hacer su trabajo, solo quería ser él. Y yo le decía en joda –¡Polaco anarquista de mierda, Polaco anarquista!…- pero tenía algo de cierto.” – Alfredo Casero en Polo, el buscador [2006]

“…ya sabe cómo son las cosas aquí, más de un individuo metido en algo así y hay que hablar de política. Aislado, lo convierten en un caso clínico.” – Ricardo Piglia, El camino de Ida [agosto, 2013], Capítulo once, # 2, p. 248

Hace tiempo me ronda su figura. Volví a algunos programas de El otro lado [1993-1994] y de El Visitante [1995]; al documental La vereda de la sombra [Gustavo Alonso, 2005]. Leí Polo, el buscador [Montero y Portela, 2010].

Polo, Gustavo Fabián Polosecki, encarna el misterio: por qué deja (casi) todo, por qué el Tigre, por qué el suicidio. Aquí, mi arbitraria conclusión.

En la ronda final de su vida se exacerba su misticismo. Inicia un camino –digamos- esotérico, lo dejan solo (o no lo comprenden), encuentra un guía que no lo puede contener, más las sustancias, más la paranoia. Y se mata. Polo místico. Por ejemplo. El capítulo ´Cuestión de fe´ de El otro lado

Con el disparador de qué es lo creíble o no (no le creen el guion de historieta que dice haber escrito), el personaje Polo sale en búsqueda de creencias. Recorre y habla con el hermano Miguel, curandero y parapsicólogo que exorciza y que cuando le pregunta a Polo si cree, obtiene como respuesta el silencio; habla con el profesor parapsicólogo Romaniuk que construye una pirámide psicotrónica para comunicarse con el más allá y ̸ o para condensar energía vital; habla con Natividad, la vidente ciega; y habla con Carolina Fernández de la ´Confederación Espiritista Argentina´.

Polo místico, otro ejemplo. En 15 años luz, Diego Lublinsky revisita personajes entrevistados por Fabián.

En ´Compañeros de la infancia´, el primer programa del ciclo, recupera figurines del capítulo ´La República de los ninõs´ de El otro lado [1994, # 1]: amigos del barrio y la historia de los hermanos Cabobianco –Marcos y Flavio. Flavio a los nueve años había escrito el libro Vengo del sol, famoso en su momento. La ´tesis´ Cabobianco expresada en visiones místicas, y en intersección con la novedad de la computadora personal y la Red en versión ´d.o.s´ en los años 90, es: venimos de otro lugar –por ejemplo, del Sol- para aprender algo.

Podría suponer eso como accidental, pero Polo está ahí; son temas que le interesan.

Polo místico y datos al margen. Su muerte joven disparó ideas premonitorias y ̸ o cabuleras. Natividad, la vidente ciega, le dice al personaje guionista que si no pone empeño en su futuro las cosas irán mal; los espiritistas le dicen al Polo periodista que no tire mala vibra porque se iban a mal predisponer; se dijo también de la yeta de ser ´Premio Revelación´ en los Martín Fierro [1994]; Birmajer cuenta la anécdota del cabulerismo de Polo con el boleto casi-capicúa en un bondi que le hace decir que tendrían desgracias. Etcétera.

Sus programas surgen de investigaciones realizadas por otros y son docu-ficciones en las que entrevista un personaje –Polo. Ahí está uno de los afluentes del misterio. Cuando se habla de Polo se remite a dos sujetos distintos que tienden a confundirse, el ser humano y el personaje. Si se divaga un poco, podría sugerirse que, a través de los programas que hizo, a través del personaje, Polo persona intensificó su lado místico. Una metamorfosis no comprendida, por lo general, presentada mediante el falso supuesto de ´el personaje se comió la persona´ -de hecho, esta afirmación es el argumento genérico que dice explicar el suicidio (late en el fondo también, vale reconocer, la idea del suicidado por la sociedad -sea la televisión y su maquinaria, sean los amigos que no supieron escucharlo).

El libro Polo, el buscador no hilvana esas líneas sueltas que hacen de Polo un místico (asociado, además, con su fondo de cultura judía). Hacia el final, sin embargo, el volumen cita al pasar la confesión de fe: ´no creo en dios, pero una parte de mi personalidad es medio mística: me cautivan los misterios, las leyendas y las casualidades; creo que estamos todos metidos dentro de algo, de una suerte de sistema que no terminamos de comprender´. (Ejemplo milenarista y del gran sistema incomprensible en el que pensaba Polo: en uno de los programas de El Visitante, en una etapa border de su mutación, sugiere que habría que volver a esa misma gomería, en la que charlaban, dentro de mil años para ver cómo sería ese árbol que ahora ven.)

El título del libro con la idea del ´buscador´ tiene un sesgo iniciático, de viaje, de descubrimiento, de esa unión entre místico y mítico, pero no es desarrollada. Se intenta, en una tarea sorda, traer la figura hacia el bando de lo real tal y como coincide Pablo de Santis –compañero en Radiolandia 2000 y guionista de El otro lado. En el prólogo (al referido libro) bautizado “La vida realˮ remarca una y otra vez que es necesario ir contra el ´mito  Polo´ en el que, dice entre paréntesis, “…(los cassettes que circulaban de mano en mano, el carácter a veces extraño de los mundos que abordaba, la muerte joven: todo colaboraba).ˮ

Aun así, aporta también De Santis al filón mítico-místico al recordar el momento en el que conoce a Polo: “Cuando entramos, la revista todavía se llamaba Radiolandia 2000 y pretendía ser una especie de revista de interés general, pero de a poco se encaminó a una zona que hoy llamaríamos bizarra: no sólo escándalos sino notas inventadas, y la presencia constante de esa otra farándula, la esotérica; astrólogos y perseguidores de ovnis y miembros de órdenes secretas que, a pesar de habitar el mundo de lo oculto, hacían muy poco por ocultarse. Todo eso reapareció en El otro lado, como reaparecieron otras cosas de su vida. Polo nunca miró esas cursilerías y extrañezas varias desde una altura superior, sino con simpatía; cada uno hacía lo que podía para ganarse la vida y él no acostumbraba juzgar a los otros.ˮ

De nuevo, cuando De Santis reflexiona sobre el programa, desliza: “El secreto del programa [El otro lado] era la compleja preparación de ese instante donde aparecía lo inesperado. ¿Pero tenía él a su vez un secreto? Si hubiera sido [Polo] un entrevistado de sus programas, ¿en qué momento hubiera aparecido esa verdad, esa revelación que él buscaba en los otros? […] Nos contamos a un Polo distinto… A veces pienso que los programas pueden ser leídos al revés; no es Polo el que pregunta, sino el que es interpelado por esa interminable lista de personajes que pasaron frente a las cámaras; son los otros los que buscan algo en él, una conclusión, una respuesta que se demora.ˮ

El mismo que pide que se apague el mito y la leyenda, insiste en que Polo buscaba una ´revelación´, que tenía algo para decir. Ni los más violentos defensores de ´lo real´ logran separar persona de personaje en Polo. Martina, una de sus novias y pareja, cuenta que, cuando lo vio por primera vez, le pareció un ´ángel´ por la belleza (y Tomás Abraham coincide en darle carácter angélico aunque recuerda que parecer ángel es cuestión del demonio).

Ese aspecto mesiánico –esa tendencia- me parece verla en el paso del programa de 1993 y 1994, El otro lado (policial negro, fantástico, gótico) al programa de 1995, El visitante, con la impronta de la ciencia ficción. Polo dejó de ser guionista de historietas en crisis buscando una buena historia para convertirse en aquel que sufre el síndrome del ´visitante inoportuno´ que ataca a las personas que pasaron de los veinticinco años y que no han podido encaminarse. Es el sobreviviente de una época que se sabe ida. Está encerrado en su departamento. El exterior es indeterminado y amenazante. La radio habla de aquel síndrome en términos de cura, de control. El tipo –que ha filmado durante mucho tiempo- observa viejas cintas en formato vhs -su memoria- con el deseo de ordenarlas. El programa sería el periodista siendo espectador de su trabajo previo. Por instantes, en la presentación, se lo ve en una playa vacía con la arena, el agua y el cielo de un rojo sangre apocalíptico que se concentra en el final de los títulos en el ojo de Polo de donde salen las letras del nombre del ciclo. Entre las letanías e interrogantes que se escuchan en off aparecen: cuándo empecé a caer, cuándo empecé a oír, cuándo empecé a llegar, cuándo fue que empecé a viajar, cuándo fue que elegí un rumbo, cuándo fue que decidí quedarme, cuándo fue que dejé ser un visitante.

Un visitante, un viajero.

En la parada final está el Tigre. Allí su destino místico parece concentrarse. En uno de los últimos programas, o en el último, Polo conoce gente que vivía en ese espacio. Más tarde con ellas, y en particular con Eduardo, se reencuentra. El Tigre –sitio de Walsh, Arlt, Lugones- es el comienzo del fin: el contacto con la naturaleza, el autoconocimiento, el consumo de drogas. Polo se divorcia, se va a vivir ahí, hace de Eduardo su guía y su maestro –las malas lenguas hablan de secta y los silencios permiten suponer sordos rumores sobre la intimidad; se dice que Polo compró una isla y que la puso a nombre de su amigo. (En las derivaciones bizarras, días después del suicidio, Jorge Rial invita a un supuesto allegado, Miguel Ángel, que asegura que a Polo lo asesinaron porque estaba investigado un tema asociado al tráfico de drogas, a las mafias, a la prostitución, al mundo gay, etc. Miguel Ángel –quien afirma haber sido compañero de investigación- relaciona a través de un cierto Alejandro, la muerte de Polo por drogas con el caso Coppola –que ocurre por esos días y que saca del primer plano la polémica por el suicidio

De la relación de Polo con el tigrense Eduardo nace el proyecto inconcluso El aprendiz que –fascinado por los que vivían en las islas- proponía mostrar el know how popular (según el sospechoso Miguel Ángel le dice a Rial, el proyecto se llamaba también Dar la cara; Dando la cara, o algo así).

La idea del que ´aprende´ estaba ya en el Polo buscador quien hablaba de intentar ´comprender ese sistema que nos incluye´; quien se alejó de la militancia del PC porque ahí solo se quería convencer, y él quería conocer, aprender y luego sí hacer la revolución. Había dicho Polo: ´estoy tratando de ver como se hacen bien las cosas. No tengo, un mensaje, un modelo o una ideología…´.

Hay en Polo una cuestión con ver y con prever que muchos rescatan y que se resume en la idea de una ´Mirada Polosecki´ (nombre de la cátedra de periodismo que Alonso, director del documental, comanda o comandaba en La Plata).

En su etapa mística la política no desaparece sino que se transforma en una mirada conspirativa. En el Tigre, Polo empieza con especulaciones sobre nazis, sobre túneles, sobre el ataque a judíos, etc. Esa cuestión esotérico-conspirativa-mesiánica había sido impulsada desde el programa como show. En un fragmento de El visitante al que se podría titular ´La videncia´, Polo con su cámara en la calle interroga a alguien que predice el final catastrófico de la corrupción en el mundo, o en el país, así como antes había predicho    -según él mismo- la caída del comunismo.

Cuando Polo le pregunta cómo sabía que iba a ocurrir eso, el entrevistado le responde ´porque soy nazi´ y Polo acota condescendiente, ´…así que usted es nazi´. En off se escucha al final de la secuencia mientras camina por Buenos Aires con la cámara en mano: ´visitante sin tu cámara sos ciego o te creés que sos vidente´.

Polo pasa de entrevistar videntes y espiritistas como en El otro lado al ser él mismo asociado con un vidente ciego. Esa persona-personaje del Polo místico, vidente, recluido en un espacio selvático, paranoico, atravesado por rasgos de ciencia ficción es una especie de ciber-Eternauta (una mezcla entre el guionista de El otro lado con su máquina de escribir y el post-apocalíptico periodista con sus registros en video).

Es un viajero que pasó por acá –se adelantó- y que dijo o que sugirió algo y que se fue. En un homenaje musical a Polo de un tal Donadio, se explicita: ´cómo aceptar esta realidad cuando se perciben otras variables´; ´Polo es un adelantado´ etc.

Su mensaje estaría atravesado por el enigma de ese cruce no tan psicótico entre la militancia y el esoterismo. En el documental de Alonso, una compañera militante de los 80 en el Partido Comunista cuenta que Polo –quien llegó a ser dirigente juvenil- una vez ya terminada la TV y con su vida en Tigre, salía y se quejaba de que todo había fracasado, que se había podrido (discurso en consonancia con el fragmento ´La videncia´ y la corrupción). Esa compañera recuerda, en particular, un día que van a Ave Porco y que Polo grita contra esa juventud perdida en contraste con ellos que antes estaban mejor y que tenían una idea de hacia dónde ir.

En junio del 2001 Carlos Polimeni escribe para Página12El otro lado de Polo” porque el MAM (Museo de Arte Moderno) iba a proyectar una selección de programas en homenaje a esa revolución audiovisual. “Nadie entendió nunca el final de Polo…ˮ, dice. Su vida y sus programas fueron “…emblemas en la vida de una generación que fue saltando de la política al arte, del arte a la mística y de la mística al vacío.ˮ Al referirse a otro documental sobre Polo -el de Horacio Ramos (del que no encontré registros)- Polimeni recoge la idea de un periodista que cambió la historia de la televisión (argentina) por su constante influencia en los jóvenes estudiantes que se pasan de mano en mano los videos caseros de esos programas como objetos de culto y de aprendizaje. “Polo enseñando a hacer televisión desde la tumba.ˮ, cierra Polimeni.

Lourdes – 26 de julio de 2014

Post-scriptum: “Polosecki es a la televisión lo que Borges a la literatura argentina. Enviados desde un orden superior, convirtieron en otra cosa lo que tocaron y con los rastros apocalípticos del caso.” Rafael Dell´Acqua. Los enviados, revisitados [2000]

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Bibliografía Polosecki

El zorro interminable {atribuido}