Dos nuevas volteretas sobre Sor Juana y la ciencia ficción

Con seguridad no leyó usted los novecientos-setenta-y-cinco versos del maravilloso Primero sueño –o El Sueño, así sin más- intrincado papelillo que a fines del siglo XVII la pedante Juana escribió para rubricar su ruina lustrando el altar de su ego de hembra intelectualmente todopoderosa en una sociedad colonial, católica e hiper-machista.
De El Sueño se han dicho ya millones de palabras. Aporté a ese caos -la idea aparecía mencionada aquí, allá- sumando argumentos para hilvanar que el extenso poema era la primera obra de ciencia ficción escrita en español en América. (La primera en portugués –História do Futuro– le correspondería al impar Antônio Vieira, por cosas del azar, el jesuita contemporáneo de la sorora al que Juana atacó por misógino, enrevesada y confusa disputa que tiene a El Sueño como un-no-digo-más.) 

El Sueño es –en mi lectura- la aventura de un ciborg-andrógino que montado en la imaginería esotérico-hermética vuela febril y nocturno por el orbe infra y supra lunar: un viaje interior espiritual e intelectual presentado como si fuera un viaje hacia el inmenso espacio exterior. Detalle más, detalle menos, eso escribía Juana perdida en las celdas de un convento –y en las polleras de sus amigas calientes con su belleza- en el actual México hace cuatro siglos, con pluma, tinta y unos papeles que parecían cuero.

En 2011 la revista Istmo, número 23, publicó “Sor Juana y la ciencia ficción o las consecuencias de una crítica paranoica” [acá] En marzo de 2013, en su número 240, replicó ese escrito la Revista Axxón. Un año y pico después, lo incorporé y extendí en Milos de ciencia ficción hermética latinoamericana [14922500] cuya propuesta generalísima es que el hermetismo, el esoterismo, el gnosticismo son fuente y clave del género. Esta gambeta interpretativa tiene adeptos y convencidos pero ni es popular ni muy defendida. Y entre esas mínimas defensas puedo mencionar dos –que son la razón de este breve escrito. 

Gabriela Damián Miravete en su texto “Reconstructoras del tiempo y el espacio” [acá] dedicado a revisar el lugar de la mujer en México, recala en Juana y en su negativa a subordinarse y allí cita a Primero sueño y dice Gabriela: “Me resulta muy conmovedor que algunos estudiosos de la ciencia ficción (no así los de la obra de Juana Inés) consideren a esos 975 versos como una obra de proto-cf porque ésta [la ciencia ficción] es un planeta que ha permitido muchas libertades a las mujeres.” Envía luego a una nota al pie, número 26 donde cita un pasaje del texto de este humildísimo servidor sobre Sor Juana, ciencia ficción y crítica paranoica, y cierra: “Es una discusión interesante para quienes gustan encontrar estas imágenes y rarezas en la literatura mexicana.” Sí, es una discusión interesante, pero no llevada a sus últimas consecuencias, ni lo será.

En una segunda instancia, acaso menos esperable que la anterior, una nueva referencia a la ciencia ficción de Sor Juana asoma en una reseña de Luis Zas dedicada a la película Arrival [La llegada], también de ciencia ficción. La reseña apareció a fines del año 2016 en el sitio Leedor.com [acá]. Zas reconoce haber leído el texto sobre ´Sor Juana y las consecuencias de una crítica paranoica´ y con esos datos entre manos relaciona la monja ´poeta y mística que intercede entre el cielo y la tierra´ y la protagonista de la película. Dice Luis: “El personaje de Louis Brooks [de Arrival] encarna ese ideal sorjuanesco, de la mujer que no sólo intercede entre los mundos y los tiempos distintos sino que además puede entenderlos consciente de los límites de la razón para explicarlo todo.” Zas apela a una retórica menos celebratoria de lo femenino que Gabriela pero va en el mismo sentido, sorprenderse por lo futura que es esa monja.

Nos quedan todavía cuatrocientos ochenta y tres años para que finalmente reconozcamos que la ciencia ficción es más hermética que científica, así que buenos Sísifos que somos y aburridos, es conveniente ir empujando desde ahora la roca.

Para finalizar les comento que por mi actual precariedad conectiva preciso dejar los links al sereno, la humedad, la intemperie. Espero que no les moleste y les recomiendo de paso sobre la película Arrival otra reseña que deambula por otras canchas (para que lean, consideren y comparen). Escribe Lucas Iranzi en Revista Colofón: “El cine es una lengua alien que nos lame la frente”, www.revistacolofon.com.ar/el-cine-es-una-lengua-alien-que-nos-lame-la-frente/

Hasta más vernos.

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