Brasil, un sutil y delicado apartheid

“Os pequenos querem ser grandes, os grandes querem ser maiores, os maiores não sei, nem eles sabem o que querem ser.ˮ / Antônio Vieira [Lisboa 1608 – Salvador de Bahia 1697]

“Resta algo da ditadura em nossa democracia que surge na forma do Estado de exceção e expõe uma indistinção entre o democrático e o autoritário no Estado de direito.ˮ / Edson Teles, “Entre justiça e violência: Estado de exceção nas democracias do Brasil e da África do Sulˮ, O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]

Este lunes cuatro de agosto [04-08-2013] a las 22 hs., Bruno Torturra, periodista, y Pablo Capilé, productor cultural, visitarán el programa de análisis y debate ´Roda Viva´ transmitido por la TV Cultura (Brasil). Torturra y Capilé son el dúo al comando de esa nueva forma de hacer periodismo que se despertó durante las protestas en Brasil y que es conocida como Mídia Ninja [Narrativas Independentes, Jornalismo e Ação]. [LINK http://tvcultura.cmais.com.br/rodaviva/roda-viva-recebe-idealizadores-do-grupo-midia-ninja ]

Mídia Ninja llega a la televisión en el momento de más profunda (falsa) calma del descontento social brasilero. TV Cultura –el espacio elegido- está, podría afirmar, en las antípodas de Rede Globo. ´Roda Viva´ fue el programa que primero acogió a los representantes de Passe Livre allá por fines de junio, cuando todo se incendiaba. Ese programa sentó, también, en el centro del escenario a Slavoj Zizek que andaba por Brasil vendiendo su nuevo libro sobre Hegel y que dio una hora y media de memorables respuestas. [09-07-2013 – LINK http://www.youtube.com/watch?v=gECgJbWOppo%5D

Una de las frases estrellas de Zizek, aquella noche, se resume en la siguiente hipótesis: la revolución (o las revueltas) sucede no cuando el descontento es generalizado con todo el mundo en la miseria, la ruina, etc., sino cuando se ha generado una expectativa sobre una eventual mejora social y esa promesa no se cumple.

Nada parece describir mejor la situación local.

En los primeros días del 2012, mientras preparaba mis libros para mudarme a Brasil, leía religiosa e ingenuamente diarios on-line como para ponerme a tono con ´las noticias´. La Folha fue, en ese entonces, una de mis adicciones. Con preferencia durante los fines de semana aparecían en primer plano dos indicaciones psicodélicas: el mapa con el aumento de la violencia ´delictiva´ en las grandes ciudades (aka São Paulo); el absurdo contador –o clasificador- de clase social.

El juego era así: usted completaba con una serie de variables económicas y de empleo unos casilleros y el sistema le devolvía a qué clase social pertenecía o creía pertenecer. Adivine. Adivinó. El resultado, como en un horóscopo, era siempre positivo, siempre más arriba, siempre en ascenso. Un paulista anfitrión durante algunos días en mi paso por Sampa, hace un par de meses, me contó que había realizado el test con el salario mínimo, sin casa propia, sin auto, sin electrodomésticos y el resultado había sido -¡claro que adivinó!- clase media.

Si revisan la web ahora verán que las noticias sobre números y ascensos y menos pobreza y más clase media y un extenso etcétera, pululan por los buscadores según entiendo con una dosis considerable de verosimilitud. El discurso del ascenso de clase social –en un país en el que, desde una mirada intuitiva, es difícil encontrar la clase media– pertenece al carro de la victoria del PT (en la sucesión Lula, Dilma) y ha sido tomado como bandera tanto por los trabajadores (los obreros) como por ese grupo de la pequeña burguesía cuyo horror máximo es ser confundido con ´los pobres´, con ´los negros´, con ´o povão´.

Los tecnócratas –que incluye a gran parte de los investigadores sociales y a los periodistas- han dividido al país en cinco castas: A, B, C, D, E. Se habla de cada una de ellas como si fueran entidades animadas. ´Hoy en día la clase C quiere, busca, desea…´; ´lo que las clases A y B reclaman´ y así por delante. Ese sistema de castas que plantea la vida social casi como si fuera un juego virtual en el que hay que avanzar de nivel, responde a una variable fundamental en la comprensión de la sociedad brasilera: su intrínseca e histórica organización jerárquica basada en el simple principio de domesticación que usted, si visita este país por más tiempo del que insumen unas alienadas vacaciones, puede tener todavía el placer de experimentar al oír o al intuir la pregunta marca-territorio –¿sabe usted con quién está hablando? (Indico para entrar en tema, la lectura de Roberto DaMatta, Carnavais, malandros, heróis, 1979 del que hay traducción al castellano).

Con orígenes en la época de la colonia y con eje en la esclavitud (siglos XVII al XIX), al día de hoy esa jerarquía –que no es más que la opresión y la dominación simbólica y económica sobre ´el otro´- aparece cristalizada por la pervivencia de la sombra de la dictadura que se instaló en 1964 que comenzó a irse en 1979 y que, según los libros oficiales, parece haber terminado en 1989 –momento en el que toma el poder Collor de Mello, un esperpéntico producto neoliberal del marketing televisivo.

El humus de esa formación social históricamente jerárquica, sumado al conservadurismo irracional y destructivo de la dictadura, sumado al discurso ´progresista´, sobre todo desde los medios, que fogonea sin parar la salida de la ya a esta altura poco deseada clase C para pasar, ascender (¿?) a las clases A y B genera un estado tal de susceptibilidad que cualquier ente que no sea blanco caucásico, con acento de los estados centrales (Minas Gerais, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná) y con bastante dinero, es poco menos que nada en esta sociedad.

Desconozco y no me interesa, en este momento, ahondar en los criterios que se utilizan para determinar la pertenencia o no a cada clase. (Al respecto pueden leer, si les apetece, esta nota –LINK http://www.logisticadescomplicada.com/as-classes-sociais-e-a-desigualdade-no-brasil/ , y no olviden dar una mirada a los comentarios de los lectores anteriores y de paso ¡prueben suerte en ´la rueda de la fortuna´ de las clases sociales!) Como habrían podido conocer, si me hubieran hecho caso, el factor desequilibrante es el económico centrado en el consumo de bienes materiales. Un segundo grupo de rasgos responde al nivel educativo con el aliciente que para la sociedad –en puntos- significa lo mismo tener dos televisores que haber cursado por algún período de tiempo en la universidad.

¿Qué se esconde en esa inconsecuencia de cruzar datos del consumo de objetos con el acceso a la educación? Se esconde, en principio, una gran ironía y una gran injusticia.

Más allá del crecimiento de las cifras de las matrículas, más allá de los esfuerzos legales para garantizar porcentajes de ´cuotas de negros´, más allá de los programas de becas, en la actualidad la Universidad pública –para poner el caso más drástico- es un espacio destinado solo a blancos pertenecientes a familias con dinero (entiendo que entienden que hay excepciones).

Si uno quisiera comenzar a tomar dimensión del abismo entre ricos y pobres, blancos y negros (repito, con los matices que ustedes sabrán agregar) debe observar la Universidad brasilera. Según los datos otorgados por el Censo 2010 [LINK http://www.portal.mec.gov.br], existen 2377 instituciones de Educación Superior de las cuales 2099 son privadas. Esto implica que, en el nivel de los que buscan graduarse, en un país de 190 millones, existen 6,5 millones de estudiantes con la siguiente división: 4,7 millones asisten a las privadas, el millón y medio restante a las públicas. En conclusión, el mítico número del 1 % de la población brasilera que ve cumplido su derecho a la formación superior, no es un mito. Como podrán suponer, quienes concurren a una universidad privada disponen del dinero suficiente para pagarlo y eso implica que pertenecen -casi siempre- a las clases del tope de la pirámide.

En las ciudades capitales de los estados la situación puede variar y, de hecho, varía aunque apenas. En el interior de São Paulo –donde vivo- la universidad estadual, que se sostiene con el dinero aportado por todos los ciudadanos, se las ha ingeniado para conformar un plantel docente y de estudiantes sin (casi) ningún brasilero negro y con una notoria escasez de estudiantes de las clases sociales menos favorecidas. (En el colmo de la perversión, muchas de las personas a las que el sistema les tiene prohibido de forma implícita o explícita el ingreso a la universidad para estudiar, son –sin embargo- contratadas para trabajar en la seguridad, en la limpieza, en el mantenimiento, etc.- dándole a todo el ambiente un tufillo de distopía inconfundible). La diversidad étnica estaría representada, en todo caso, por alumnos negros extranjeros quienes, por otro lado, son discriminados en sordina justamente por ser un tipo de extranjero no demasiado bien visto ni valorado.

Es casi imposible demostrar lo que afirmo. Conozco a una persona negra con sus raíces africanas intactas, con su cultura siempre presente, con su conversación diferente, con todo su ser negro que año tras año ve como la oportunidad efectiva de entrar a estudiar a la Universidad se le frustra. ¿Cómo demostrar que la evalúan para dejarla fuera? ¿Qué otras herramientas que no sea la justicia podría uno usar aún a sabiendas de que eso –aquí- es cavarse la tumba en vida y con las puntas de los dedos?

Desde hace tiempo intento convencerla de contar su historia. Al día de hoy, sus promesas me hacen pensar que nunca voy a obtener ese testimonio. El año pasado en un episodio confuso –para ser benevolente- un profesor de una universidad pública frente al pedido por parte de esta persona a la que me refiero de una charla de consulta estrictamente académica, le respondió con un chiste en el que le sugería que se sentara para esperarlo como en el pasado esperaba su tormento el esclavo. (Si les parece increíble la historia, no se preocupen, tengo otras, en otros ámbitos también.)

A los pocos días la Universidad –en una neurosis que alcanza el cinismo- festejaba el ´Día de la conciencia negra´ [20 de noviembre]. La persona que había sido vejada por el comentario de ese profesor se acercó a las autoridades y les comunicó el caso. La invitaron con un café. La escucharon hablar un rato. El profesor sigue hoy cobrando su salario.

¿Cuál es la relación de Mídia Ninja con toda esa locura racista que atraviesa la sociedad brasilera? Ninguna. Por el contrario, Ninja nació como una forma de enfrentarse a los medios hegemónicos de comunicación eje de los discursos xenófobos y que, por su énfasis en el ascenso económico, disparan el sentimiento fascista de gran parte de la población.

Aun así, en pequeños detalles -que supongo surgen más de los seguidores y de los adeptos que de los propios Ninjas en acción- aparecen contradicciones. Representan ´la voz del pueblo´ (ese viejo recurso de las elites brasileras, según DaMatta, de ´hablar en lugar de´) y aparecen fascinados por la posibilidad de ser reconocidos por el periodismo tradicional. TV Cultura podría ser considerado, como dije, un espacio alternativo dentro del concierto mediático, pero sus panelistas provienen de medios de comunicación hegemónicos y nada plurales.

Una situación híbrida semejante ocurrió cuando durante las protestas de junio el hackeo de la cuenta de twitter de Ninja –que le impidió transmitir on-line- llegó a los oídos y a las páginas del diario New York Times con la resultante de una agitada celebración virtual vernácula.

En el colmo del descuido para un medio de comunicación alternativo –cuya novedad, de todas formas, lo disculpa- un Ninja –uno de los varios- en una transmisión de protestas que estaban siendo observadas por miles de personas de Brasil y otras tantas de América latina de habla hispana realizó ao vivo chistes sobre ´los gringos´ (´los extranjeros´) que no entendían nada de lo que estaba pasando. Los reclamos de mayor pluralidad en las redes sociales se hicieron oír.

La jerarquía y el gueto, incluso entre personas que buscan quebrar parámetros opresivos, son comunes en estas tierras.

El Anónimo, un amigo de los márgenes, me bautizó ´el Espectro´. Soy invisible. No existo. Ser extranjero, sin ser de Estados Unidos o de algún respetable país europeo que no se llame Portugal, es poco menos que una desgracia. Y si ese extranjero es argentino, es la peste. En cualquier charla uno debe dar por perdido los primeros diez o quince minutos en los que –el guion corresponde a O Globo y a las empresas de publicidad- los chistes recorren todas las miserias y las desgracias de ser aryenchino. En el medio de la Ocupación de la Câmara dos vereadores en Rio Preto [ver post 21-07-2013], relato una entre cientos de anécdotas posibles, alguien que participaba del movimiento, después de mi presentación, se me quedó mirando mientras repetía: ´sí, sí, argentino, argentino, como Messi y Tévez que juegan bien al fútbol, pero tienen esos ojitos tan de mogólicos, ¿no?´ En otro momento me hubiera peleado. En otro contexto lo hubiera increpado. En este contexto, en el que creo poder entender qué es lo que sucede, no.

En la historia personal del Anónimo está la eterna sospecha –para él convertida en ´com certeza´- de que la desgracia en su vida comenzó el día que fue echado del trabajo sin mayores explicaciones –punto de inflexión para perder familia y todo lo demás- por ser negro. Oí su narración por lo menos tres veces. Y siempre remarca que de entre todas las opciones, por no ser blanco, él fue la primera, la ineludible. Para el Anónimo, el brasilero blanco y con dinero es directamente un ´nazi´.

El Anónimo sabe, y concuerda conmigo, que, en el interior del rico São Paulo, la diferencia entre un negro y un extranjero es nada.

Todo el asunto, por supuesto, debe ser tomado con cuidado. Existen varios niveles. El primero responde a los blancos y ricos (clases A y B) quienes tienen toda la renta y manejan espacios simbólicos como los medios de comunicación y las universidades cuyos discursos –en lo básico, no se diferencian. (Fue patético, y lo dije en un post anterior, cómo muchos profesores universitarios se garantizaban el trabajo futuro de tecnócratas en la televisión enarbolando las opiniones que querían ser oídas, es decir, que eran pagadas para ser dichas durante las protestas de junio).

En ellos, en la elite económica, pervive con mayor fuerza el deseo de la jerarquía y en ellos anida con mucha claridad el discurso genocida de la dictadura contra todo lo que sea diferente: negro, gay, extranjero, comunista, nordestino, favelado, y siguen las categorías.

Sin embargo, el mundo donde viven no es de fantasía. La Constitución de 1988 –de transición a la democracia- es un gran negociado de los grupos políticos entrantes con los militares salientes para evitar el juicio contra estos últimos y mantener la amnistía y, lo que es peor, para dejar abierta por artículo constitucional (número 142) la posibilidad legal de que esas fuerzas intervengan si la seguridad nacional lo considera necesario. Esta historia de cómo la Constitución brasilera garantiza la legalidad de un golpe de estado la contaré en un texto subsiguiente. Para los ansiosos su versión extendida –de donde robo la información y sus interpretaciones- está ya publicada en forma de libro: O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]- junto con el de DaMatta, otro texto ineludible para intentar entender Brasil.

En el límite entre la clase medio-alta y la clase media y media-baja aparece todo un grupo de ciudadanos progresistas que accedieron a algún estudio superior y que niegan y que enfrentan el proyecto nazi e higienista de la elite. En ese exacto lugar se evidencia la mayor contradicción y a eso me refiero en mi crítica a ciertas posturas de algunos militantes de los movimientos sociales brasileros. Ellos establecen su lucha de tal forma frente a los poderosos que, en última instancia, las batallas que se inician ahí acaban por ser la guerra, y esa guerra –observada desde afuera- parece ser solo el deseo de ocupar el lugar simbólico de dinero y de poder que no ocupan en el presente. Tienen buenas intenciones, pero su relación con los verdaderos necesitados en esta historia –los que están en el fondo de la estructura social- está cortada.

Incluso en los partidos de izquierda puede verse claramente ese divorcio. Nadie mejor que ellos para tener la perspectiva de qué se necesita en Brasil: la inclusión de los desfavorecidos en la lucha de los obreros. Sin embargo, el divorcio es patente y casi insalvable. Nuevamente aparece la formación universitaria como una barrera –la mayoría de los militantes no son trabajadores sino estudiantes- y, desde la base social, quien estudia es objeto de toda la desconfianza posible. Ese grupo de líderes está accediendo a un bien al que ellos nunca accederán y el corte es, por ahora, insalvable. Aunque parezca una locura, pero es comprensible, en muchos, demasiados contextos, ser universitario es un estigma, es vida de playboy -desde los márgenes, un ´otário´.

Los movimientos sociales en Brasil y Midia Ninja son, entonces, ejemplos palpables de la paradoja: existe una voluntad de acabar con la desigualdad social y de quebrar ese invisible apartheid que espolvorea todas las relaciones humanas, pero la mirada todavía está dirigida, con un poco de obnubilación, hacia arriba y no hacia abajo. (Para tener otra perspectiva, pueden leer la siguiente nota desde una perspectiva anarquista: [LINK http://aphbh.wikidot.com/wiki:algumas-reflexoes-do-nosso-momento-em-bh-e-no-brasil%5D)

Si la lucha no es solo para defender la prebenda de los blancos que están quedando fuera del reparto de la torta simbólica de dinero y de poder, en consecuencia, debería apuntar a buscar tres salidas mínimas de democratización: apertura de las universidades (fin del vestibular, el filtro inicial que escoge a los pocos estudiantes agraciados), fin de la amnistía legal y apertura de los juicios a los militares (modificar la Constitución para cortar el poder militar implícito), ley de medios de comunicación (ir contra los monopolios).

Con un país con la universidad para el 1 %, la televisión para el 99 % y con la base legal de una Constitución que defiende un estado cuasi-militarizado –en el libro O que resta da ditadura los autores indican que las torturas durante la democracia aumentaron en relación con las décadas anteriores y que, por ende, es necesario hablar de ´semi-democracia´-, la referencia al apartheid es algo más que una mera figura retórica tomada de la historia reciente para establecer una analogía impactante.

Edson Teles –en el artículo que cito como epígrafe- realiza, y espero no sobre interpretar, una jugada maestra. Compara el estado de excepción en la democracia de Brasil y en la de África del Sur –donde Mandela luchó a brazo partido para salir con los menores traumas posibles del apartheid– sin decir nunca de forma explícita que los rasgos de una podrían ser válidos para describir a la otra. El argumento que Teles presenta, pero no hilvana, es que el estado de excepción –que permite el control del soberano sobre la vida, rasgo clave del mencionado apartheid- surge de un lugar indeterminado entre la política y lo jurídico de tal forma que su presencia puede darse incluso durante un proceso democrático permitiendo que el autoritarismo –aun cuando lo jurídico no lo demuestre- permanezca por acción u omisión de la propia política.

Es cierto –lo reconocí- que en los últimos diez años, en muchos aspectos, la vida de los ciudadanos brasileros mejoró. Es cierto que, en los últimos meses, todo aquello que queda por mejorar impulsó un cambio de actitud y politizó a la sociedad. Es cierto que parece nacer ahí, a largo plazo, un proyecto distinto de país. Es cierto que Mídia Ninja es una parte del oxígeno para ese largo plazo. El problema es que, tal como están las cosas, una enorme porción de ciudadanos –y tiene toda la pinta de ser la de siempre- está quedando fuera de la discusión.

Con muchas ganas entrego estas vanas palabras para que el futuro las niegue y las convierta en polvo. Habré sido ciego. Habré cometido un exabrupto. Habré sido un irracional aryenchino que no entiende nada de nada.

Y estaré contento.

Por ahora, como Espectro, veo otra cosa.

Al Hippie (que vivió en Argentina y que está y es de acá, y que estuvo casado en Montevideo), al Anónimo, al Frankie

[Roberto Lépori – De Las crónicas del Espectro – SJRP – SP – BR – 03-08-2013]

Comentario final: En una entrevista a la bloguera disidente Yoanis Sánchez -durante el programa ´Roda Viva´ [25-02-2013, TV Cultura, Brasil]-, una periodista le pregunta cómo debería entenderse que ella denuncie un régimen autoritario en Cuba y que, al mismo tiempo, no haya sido ni perseguida, ni detenida, ni asesinada. No me interesa aquí la situación de Cuba –la desconozco en su complejidad-, ni las ideas de Yoanis, ni los propósitos y razones de la periodista. Me interesa sí, el lacónico inicio de la respuesta. No pensemos, dice Sánchez, en una violencia concreta y física, “…pensemos en mecanismos más sutiles de represión que no por eso son menos represivos.ˮ [LINK http://www.youtube.com/watch?v=-u92s4hUQBg%5D Es el mismo tipo de respuesta que podría ofrecer a quien cuestionara, por excesivo, el título de este texto. La violencia –como en el pasado la divinidad- está en los detalles –o, en el caso de Brasil, si uno considera actuales y estelares desempeños como los del grupo de exterminio BOPE, en no tan detalles.

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Esos pobres blancos. Las ambigüedades de los movimientos sociales en el Brasil de las protestas. [SJRP – SP – BR – 17-18.07.2013]

A un mes de la eclosión en su mayor intensidad, el descontento social avanza en Brasil lentamente hacia un futuro incierto inmerso en la ausencia de una estrategia coherente de cómo encaminar fuerzas bajo presión. Por varias razones, São José do Rio Preto [SP] es un interesante caso testigo. La primera. La ciudad funciona a su ritmo alejada de las ´capitales´. La segunda. El movimiento social se cruza con intereses locales de antigua data. La tercera –pura futorología. Quienes comandan las protestas parecen no haber dimensionado lo que hierve en la base. Hace exactamente un mes sucedía ´esto´ en Rio Preto

¿Quién puede decir que nada tiene que ver ´eso´, en su causa primaria, con la heterogénea ocupación de la Câmara de vereadores?

Para el Hippie, que duerme al arrullo de la higuera centenaria

…la molotov es un florero en mi ventana… {La Chicana – Ayer hoy era mañana}

1.-

La nueva antigua droga es –ya lo sabemos- aquella luz plateada que ciega las retinas de millones al mismo tiempo, y ´en vivo´, y que, mediante esas muertes ciegas, permite a un grupo o a un único iluminado obtener el orgasmo concentrado, exquisito, pletórico de la leche simbólica sobre su rostro. Para quien es centro de irradiación, la blanca luz deja esa extraña sensación de saber que el frío, una vez sucedido el orgasmo, llega bastante rápido.

Y una cierta ola gélida (recuerdo que Borges recuerda que en aquel libro Vathek el infierno era de hielo) se posó sobre el embrionario movimiento social en Rio Preto.

Anoche, de madrugada, GloboNews transmitía en vivo las calles de Rio de Janeiro donde las protestas siguen y el objetivo primario es la salida del ´prefeito´ (intendente) Sérgio Cabral. Las protestas son focos de resistencia nocturnos que continúan la agitación del día. En horas, llega el Papa Francisco y será otro momento de tensión con la Polícia Militar. Los manifestantes no toman como parámetro de acción el miedo a la violenta y sangrienta policía brasilera. Hay una mirada –algo lenta- internacional y una especie de consenso nacional. En Brasilia, por ejemplo, los manifestantes acampan frente al Congreso y apoyan al objetivo del pueblo carioca.

Entre pautas locales, estaduales y nacionales hay una que por su amplitud y vaguedad debería incomodar a quienes detentan el Poder: se pide la efectiva cancelación de la Copa del Mundo 2014.

El jueves 18, en Porto Alegre, después de ocho días, los ocupantes de la Câmara de vereadores abandonaron el recinto con la promesa firmada de la gratuidad del transporte público (acuerdo con sus bemoles) y de la transparencia de gestión. Eran entre cuatrocientas y quinientas personas contando adolescentes y niños.

Esa salida –que puede ser evaluada de forma positiva- fue usada por uno de los oradores en la sesión asamblearia de la ocupación de la Câmara de Rio Preto para justificar lo que ya había sido decidido antes de la votación popular. Porto Alegre fue ejemplo de un fracaso.

¿Fracaso?

En las protestas de Brasil 2013, con sus grises, se enfrentan los medios tradicionales y hegemónicos de comunicación asociados al poder político, a la elite económica, y los medios no-tradicionales (ejemplo, Mídia Ninja que permite a todos los que quieran serlo, ser ´ninja´) que hacen de la transmisión por internet y ´en vivo´ y sin cortes el instrumento de comunicación más efectivo al que se le suman los comentarios de los usuarios al instante.

En la noche del 17 de julio, en Rio Preto, ese enfrentamiento que atraviesa las protestas en Brasil sucedió de otra forma –si es que sucedió.

Hubo una primera reunión por parte de la asamblea de la ocupación –que incluía a todos los ciudadanos que decidieran entrar en el recinto- con los representantes del legislativo quienes atendieron un pedido sobre tierras y especulación inmobiliaria. Esa sesión fue transmitida ´ao vivo´ por Tv Tem (O Globo). Fue notoria la ausencia de una transmisión alternativa (acaso por el boicot de la Câmara al restringir el acceso a internet). En la asamblea posterior que decidió la continuidad o no de la ocupación se votó, como la noche anterior, que Tv Tem saliera del recinto. Aunque –y eso fue novedad- la deliberación tampoco fue transmitida por www.postv.org.

Un extraño pacto de confianza para este contexto político. Al mismo tiempo que en Rio de Janeiro las oficinas de O Globo eran agredidas, marcadas por la furia popular como una de los responsables de la manipulación y de la apoliticidad del ciudadano brasilero, en Rio Preto los periodistas de los medios hegemónicos pastaban sueltos en los pasillos, en salas cercanas, tomando notas, charlando amenamente con los ocupantes. Se les respetaba su ´transparencia´ como si se tratara de robots que están ahí solo para transmitir la información de un lado hacia el otro.

A esos periodistas -es decir, a esos trabajadores dependientes de una multinacional- no se los consideró en tanto ciudadanos que podrían haber dado su opinión, colocado sus ideas, disentido en un espacio cerrado sobre el manejo de la empresa donde trabajan, así como tampoco fue aceptada –pedido mediante de una mujer dentro de la asamblea- la participación, como trabajadores, de la policía que custodiaba el espacio.

Cuanto más cerca del gueto, mejor se sentía el grupo.

Después de varias alocuciones sobre el carácter histórico y de las hurras del caso que parecían conducir la noche al grito de ´la ocupación continúa´, empezó a sembrarse la idea de que todo el mundo estaba de acuerdo con que el cansancio era ya demasiado después de casi una semana de ocupación, que la resistencia era en vano porque en algún momento había que salir. Así, poco a poco, la reunión fue amasada hacia una votación -discutible en términos democráticos- que derivó en marcar la salida para el día siguiente con la condición de que se firmara entre las partes –ocupantes y concejales- un acuerdo.

Ese documento a firmar presentado ante los vereadores fue compartido on-line cerca de la medianoche con el resto de la asamblea. Sin embargo, nunca fue leído ni discutido en conjunto: lo que la comisión X había decidido, eso iba a ser encaminado.

Decidir salir y después obligar a firmar tiene la consistencia del sueño. Parecía una remake grupal del final solipsista de El azogue [China Meviélle, 2002]: ´Aquí se cuenta una rendición´.

De ninguna manera la mayoría, en el sentido de la mayor parte de los ocupantes, pensaba horas antes en la posibilidad de salir. Hasta el mediodía por lo menos la mitad hablaba de mantener la organización, de la limpieza, de la comida, etc.

Las razones de ese giro se esconden, según entiendo desde mi posición absolutamente externa, en eventuales negociados fuera de la decisión popular. Una posible lectura sería considerar a la asamblea cooptada por una parte de la clase media conservadora brasilera (en su 90% blanca). Uno de los oradores efusivo hasta las lágrimas propuso, fuera de protocolo, una salida al son del Himno nacional.

Nunca voy a saber si mi estupor provino del de los demás. Alguien de la asamblea hizo un chiste para calmar el delirio nacionalista.

¿Fracaso? Nadie sabe. El compromiso –estoy en el lado bueno de las cosas- es permanecer una vez fuera, ´de olho´, atentos, a lo que hacen los vereadores y participar todos los martes –cuando son las sesiones-y los jueves en prácticas de comisión para acompañar, controlar, obligar a un funcionamiento popular del legislativo. Esa previsión queda como alimento del futuro. Si no cumplen los del legislativo, los ocupantes prometen volver. Se verá. El único dato cierto es que a las 19 hs del día 18 de julio, se abandonó el edificio sin el compromiso firmado por los concejales.

El objetivo del núcleo duro del movimiento –que no impulsó la ocupación sino que la capitalizó- parece ser conformar una cámara legislativa paralela que controle a los concejales, que dé una pátina de presión social pero que permanezca absolutamente supeditada a las decisiones de otros 17. Una elite de segunda. Los estertores de una clase media que se considera fuera del reparto de la torta de la clase alta y que precisa protagonismo y beneficios.

En ese contexto hay que entender que, durante la noche del 17 de julio, en los momentos que antecedieron a la cadena nacional sobre el levantamiento de la ocupación, uno de los asambleístas gritara al resto de sus compañeros que él se ofrecía para ser el portavoz, pero que de ninguna manera quería ser ´candidato en el futuro´. La vieja política y su ponzoña.

El gesto de manipulación más oscuro fue cuando alguien reconoció sin pelos en la lengua, segundos después de la votación, que estaba pronta la nota explicativa que diera cuenta de la decisión de desocupar al representante de O Globo en la ciudad encargado de difundirlo a nivel nacional. Ya durante la tarde hubo exaltaciones sobre haber aparecido ´ao vivo´, en ´link nacional´. Podría haber sido más verosímil si enfrentaban la desinformación y les negaban los datos a los periodistas. Malas noticias. Estaban bajo el poder de esa droga colectiva, adictiva, y babeantes observaban el anhelado ojo divino que pendía del zaguán (y del que goteaba la anhelada leche).

Horas después de la desocupación, el grupo que comandó, prometió una reflexión post-salida en transmisión on-line ´ao vivo´ -mediante la tecnología que en la charla más importante estuvo desaparecida- con el objetivo de mostrar transparencia en el mecanismo. Esa reunión sucedería a unas cuadras del poder legislativo de la ciudad y el nombre es más que sintomático: Casa Rio Preto.

La transparencia parece haber llegado un poco tarde.

2.-

La noche del 16 al 17 de julio fue clave y caótica. En la puerta de la Câmara –ahí la mesa de opiniones volátiles estaba servida y solo se precisaba escoger- se escucharon voces inesperadas y de las que siempre habría que desconfiar. O no. Alguien sugería que esa ocupación era, finalmente, una reunión del Jockey Club de la ciudad. ´Los conozco a todos ellos´, oí decir. (El dinero ofrendado en manos de atildadas vecinas que en el camino a hacer sus mandados mañaneros se distraían y al azar ingresaban al zaguán de la Câmara -emocionadas por una lucha que dejaron mucho tiempo atrás– me permitió confirmar esa sospecha de clase y suponer un espíritu Rotario o de aledaños.)

Otros, en aquella misma noche, un poco más operativos en sus deliberaciones callejeras –pero lejos de ser convidados a una participación efectiva- decían que ´la solución estaba en la favela´. Y solución significaba ´resistencia´ a partir de la inclusión del descontento de la periferia.

Ciertos rumores de la izquierda concordaban con esa mirada inclusiva. Uno de los partidos, de cuño marxista, que estuvo contra la ocupación –acusando al movimiento de falta de estrategia- impulsó desde el primer momento pautas contra el riñón del poder como, por ejemplo, la reducción del salario de los vereadores al valor de un trabajador medio y, por el otro, reconoció la necesidad de ir hacia los barrios, hacia la periferia –aunque lo consideraban a largo plazo y sin posibilidad de suceder ´ahora´. En la asamblea democráticamente espuria, ese partido que casi no había participado de la ocupación, votó contra la continuidad. Su vocero recordó la pauta del salario, pero ya era cosa del pasado ilusorio.

Hasta el mediodía del 17, entre los ocupantes, la única duda para muchos de los que estaban ahí era cómo resistir, cómo continuar –aun cuando supieran que la ocupación no iba a ser infinita. Reconocían la necesidad de no salir con las manos vacías o llenas de promesas que es lo mismo. Reconocían el poder terrible de la policía al que hay que temer. Y confiaban, como en un dato positivo, que una jueza hubiera demorado por diez días el desalojo.

Nunca se citó a esa jueza. Nunca se la obligó a garantizar que la protesta no sería criminalizada. Entre el mediodía y el inicio de la tarde del día 17, las negociaciones ya habían sido cerradas. El pacto silencioso y hasta tácito -basado en la ´no-agresión- entre concejales, que luego traicionaron esa postura, y los líderes de la ocupación había ocurrido. También se podría suponer –con buena fe- que no había otro camino y que la corrupción enquistada en las altas esferas políticas con visos de mafia dejaron poco espacio para la resistencia razonable y no suicida.

3.-

Mientras tanto en el mundo real, a eso de las cuatro de la tarde, con el sol calentando el cemento, apareció por la zona de la ocupación el Hippie, artesano y morador de rúa, con una caja. Conocí al Hippie en una plaza por ahí a la que caímos de noche, con un grupo, para ´fumar um´. En Rio Preto –una de las ciudades más ricas del estado de São Paulo- el número de moradores de rúa es alto. El sistema estatal –sea federal, estadual, municipal- para acompañarlos y darles un espacio donde dormir, bañarse, charlar y compartir está reducido al mínimo. Morador de rúa y crack –aunque no siempre- van de la mano. (El documental Nossos mortos {2012} presenta testimonios de algunas de las 15 mil personas en situación de calle en São Paulo.

Algunos de ellos me han dicho lo siguiente. El dinero para invertir en albergues, dormitorios, comedores, etc., está. La clase alta que coincide con la clase política prefiere desactivar el sistema, desviar los fondos –para su propio enriquecimiento- e implantar un sistema informal y perverso.

En uno de los albergues y comedores –no muy lejos de donde vivo- la comida es poca y mala. La costumbre –la estrategia- hace que los moradores salgan de ese espacio y caminen apenas unos metros hasta la esquina de Independencia y Bady Bassitt, otra avenida céntrica importante de la ciudad -como Andaló, de ascendencia árabe-, donde los autos de decenas de miles de reales pasan a baja velocidad y dejan platos, viandas, bebidas, ensalada de frutas, etc.

El alienado cerebro de un ex morador de rúa me ofrece su perspectiva: es una forma de mantenerlos débiles, flacos y comiendo literalmente de la mano; si el morador de rúa saliera del crack –o lo controlara- si estuviera fuerte y bien alimentado, ¿qué sucedería? Nada, es solo una especulación de un alienado.

Durante la ocupación y ante los vereadores se trató el tema de los indigentes y desamparados. Las enjundiosas argumentaciones no surtieron el menor efecto. Ningún compromiso fue obtenido de ese reclamo puntual, fuera de las palabras.

Durante la asamblea final de la elite, en cada gesto, en cada discurso, en cada inflexión de la voz que indicaba la manipulación del voto y el funcionamiento de ´un aparato´ dentro del movimiento, recordé la luminosa imagen del Hippie y de su amigo que acarreaban esa caja con frutas que les habían dado como dádiva y que ellos llevaban como apoyo a la Ocupación. El Hippie –que no posee demasiada cosa material- donó su propia comida. En el zaguán donde sucedía casi todo, había en el momento de la ofrenda unas veinte personas. El gesto pasó desapercibido. Apenas una mujer, le agradeció.

La noche anterior, el Profeta de los colores me contaba que la adhesión entre el grupo de los que viven en la calle era intensa. Él había hablado con algunos de ellos y –en razón de algún plato de comida, pero por sobre todo, en atención al techo que el propio Estado les negaba como derecho- varios habían decidido acercarse poco a poco. El Profeta estaba en esa lógica pro-ocupación a pesar –me dijo- de que lo perjudicara. Un concejal –o uno de sus astutos e ineficaces asesores- le daban cada semana ´cem contas´ (R$ 100) y si él –el Profeta de los colores- seguía en esa tesitura, se le podría cortar el dispendio.

En una esperanza que le brillaba en los ojos y en la soltura de la labia, el diminuto y adorable anciano, comprendía que si las cosas continuaban así la dádiva de los cien reales de poco le serviría al concejal como calmante provisorio. Sin dudas, me dijo, los vereadores no, pero la Ocupación sí me representa.

El funcionamiento de la Câmara de vereadores y de la Prefeitura no es muy complejo de explicar en su relación con los ciudadanos: clientelismo. Se reparte dinero discrecionalmente y eso se advierte tan solo con media hora en la recepción. Esa fue una de las razones por la que se acercaron tantas personas en situación de calle (y de riesgo). Uno de los mayores errores de la conducción fue –además de aparatear- no oír esas voces, no percibir esa adhesión. Es cierto que había un interés puntual de muchos de ellos –techo y comida-, pero había mucho más detrás: búsqueda de compañía, de charlas, de remedio a la soledad y, sin dudas, miradas políticas que no se conocen porque son sujetos que no tienen voz.

El Poeta, otro cálido personaje, era convidado por la noche a hacer sus numeritos en la vereda recitando, actuando, leyendo breves escritos que llevaba en su vieja carpeta. ¿Por qué no darle ese espacio de atención al permitirle expresarse y hablar frente a todo el mundo? ¿Nada habrá en la palabra de quien anda la calle, de quien vive la violencia cotidiana –como tantos otros- para hacer reflexionar a los demás? Parece improbable.

Los sin voz aquí, en Brasil, son muchos. O para decirlo, de manera más concreta: solo tienen voz los blancos de clase media o media-alta. Las señoras y señores ´Jockey Club´ de la asamblea, con cierta frecuencia, invitaban con impacientes y delicadas inclinaciones de cabeza a retirarse a los que tenían demasiado olor a calle.

A pesar de que mi resumen pueda ser injusto, es sintomático que –y más allá de excepciones- la organización de la limpieza, del trabajo manual, del orden interno, terminaran recayendo en quienes no participaron de las deliberaciones. ¿Tan difícil les resultaba advertir que estaban reproduciendo en un espacio minúsculo la forma en que funciona la sociedad brasilera? Grupo de blancos que toman decisiones, el resto acompaña.

En su inicio, la premura del movimiento y la ausencia de una coordinación inmediata plantearon contradicciones. Hubo momentos de tensión cuando se denunció –también podría decir, avisó- entre viernes y sábado pasado que había dentro de la Câmara un morador de rúa adicto al crack que se había descompensado. El menor fue conducido -¿detenido?- a una institución donde permaneció controlado. O abandonado. Nadie supo explicar bien lo sucedido acaso porque también los que mandan sobre esa vida son yonkis al igual que ese joven oprimido.

Brasil es el tercer país, en un ranking mundial, con mayor número de asesinatos de periodistas. Casi con exclusividad en su mayoría, son profesionales que investigan la conexión de la policía en el tráfico de drogas, la composición de milicias para masacrar pobres, negros, moradores de rúa y crackeiros. Aquí se conoce como ´la mirada higienista´. Que el auge de esa perspectiva de control social haya sido durante el siglo XIX no es dato menor –Brasil en términos de derechos individuales parece lejos del siglo XXI. El higienismo es la obsesión del poder brasilero para mostrar ciudades limpias y ordenadas durante el transcurso de la Copa.

Desde el centro del poder político y económico, los medios hegemónicos de comunicación transmiten incansablemente diversos estereotipos de ´lo indeseable´ que van desde el argentino insoportable, al paraguayo berreta, al boliviano, al indígena, al nordestino, al portugués y un largo etcétera que se resume en el ´negro´ y que solo se detiene ante los dos amores imposibles de Brasil: Estados Unidos y Europa (menos Portugal, claro).

Entre 2002 y 2010, la diferencia de asesinatos de personas blancas y negras en Brasil pasó de un 49% (19 mil blancos y 29 mil negros asesinados) a un 149 % (14 mil blancos y 35 mil negros) respectivamente. En un tipo semejante de violencia contra ´el otro´ se puede ubicar el sufrimiento del extranjero (´gringo´). Existe una conexión intrínseca entre el contexto de revuelta social de la segunda quincena de junio con el asesinato de alrededor de diez personas en la Favela do Maré (Rio de Janeiro) bajo las balas de la policía local y del grupo de exterminio BOPE (24-06-2013) y con la muerte del niño de procedencia boliviana de 5 años en las manos de su madre durante un asalto en São Paulo (28-06-2013). Promediando el documental Nossos mortos pueden ver la historia y la mirada de un extranjero sobre ser ´gringo´ en Brasil.

Según entiendo, y sobre eso volveré en la saga de este blog ´Quem matou Pixote?´, para comprender de qué manera la violencia se sostiene sobre una antigua red instalada en Brasil es necesario suponer que la estructura legal, cultural y simbólica surgida durante la dictadura [1964-1985 ̸ 1989] continúa presente. Acaso, esa historia terrible se remonte en el pasado hasta la época de la esclavitud. Es posible que se trate de una conjunción que –en este íntimo espacio de pocos o un único o ningún lector- me permite preguntar con sigilo: ¿no sería necesario suponer que Brasil vive un apartheid?

El desprecio por esas otras voces durante la Ocupación así habilita a pensarlo.

 [Roberto Lépori – SJRP – SP – BR – 19-20 de julio de 2013]

El sueño de la democracia directa – Ocupação da Câmara – SJRP, SP, BR – 16.07.2013

Y Dios que miraba al mundo por los ojos de los perros, hambrientos, reos y ariscos que husmean por estos puertos

{Milonga de los perros – La Chicana}

Las 146 horas de Ocupación en la Câmara de Vereadores [concejales] en la ciudad de Sâo José do Rio Preto, São Paulo, Brasil son consecuencia de los movimientos del mes de junio que no se detuvieron.

El jueves 11 de julio durante una manifestación relacionada con la convocatoria de las centrales sindicales, un grupo se reunió frente a la Câmara. No fue del mismo número que las anteriores. Por la mañana el sindicato de Correos había cortado por un par de horas la Avenida Andaló. Por la noche, en el otro flujo de personas, también se cortó esa avenida que corre a unos cincuenta metros de aquí. Escribo desde la puerta del espacio legislativo y todavía no amanece.

Aquella noche no pasaba gran cosa. O para el Brasil que conocí hace un año, pasaba mucho. Y para el Rio Preto hiperconservador, muchísimo. Había algunos medios de comunicación y unas doscientas cincuenta personas.

La tradición le jugó al Poder una mala pasada. Era julio pero todavía se hacían sentir los efectos de las fiestas juninas. Las fiestas juninas son otro tema. Ahora solo interesa saber que se conectan con las cosechas, la cultura ´caipira´ (campesina) y las fogatas del ciclo solar. Nadie sabe muy bien cómo. Hubo una fiesta o un clima de fiesta. Alguien se olvidó la puerta abierta. Otro percibió el olvido. Se dijo. Se pensó apenas. En determinado momento, un pie empujó la puerta, un antebrazo apoyó, la pierna pasó. Con el paso de los días, se remitió a una decisión pensada.

La ocupación fue impulsada por los vientos que soplaron con el ´vem pra rua´.

Hoy, se dice, son trece las Câmaras tomadas en Brasil. Una de las más resistentes es la de Porto Alegre.

Fue información extraoficial que los empleados que tuvieron el desliz ´de la puerta´ fueron sancionados. Como termómetro positivo, la relación con los trabajadores que limpian y cuidan mientras la ocupación es, es muy buena. Quienes pasan con sus autos o motos por la calle tocan bocina o saludan. Muchos ciudadanos -con la participación civil en el pasado- se aproximan y dialogan. Los asambleistas los denominan ´apoyo pasivo´. Y es tan importante como el activo.

Adentro, las posiciones del grupo que ocupa en lo básico son dos.

En un marco general, anoche en el quinto para el sexto día de ocupación,, en una asamblea abierta con más de cien (100) ciudadanos se les presentaron varias pautas de reclamos a los diecisiete (17) vereadores. Transparencia. Salario adecuado –es decir, rebajado- hasta equiparar el salario del trabajador. Transporte público y pasaje de bajo valor o gratuito. Suspensión y anulación de sus vacaciones. Horarios de deliberación ajustados a las posibilidades del pueblo.

Dentro del recinto y en el edificio la Guardia Municipal y la Policia Militar. Había una fuerza de choque de uno de los concejales. A eso de las 19 hs se vio un helicóptero sobrevolar el cielo de la ciudad.

En el interior del recinto, se presentó el plan general de las pautas para discutir, se las enumeró y explicó. Los vereadores manifestaron su posición. Intentaron volver al cauce de ´muchachos, vayan para sus casas que nosotros con cierto control vamos a hacer todo bien´.

Nadie cree mucho.

Una posición sería presionar para que la promesa de los políticos quede firme. Esperar un tiempo más y luego salir y desocupar como triunfo.

La otra parte no le cree nada al poder. Pero tampoco sabe si obtendrá el apoyo de la población para llevar esto a un plan de verdadera democratización del espacio.

Para todos, el único deseo es la victoria por una vida más democrática. Habrá que ver los medios y las estrategias.  

La corrupción en la ciudad es intensa, adrenalínica.

Hacia el final de las exposiciones, un diputado estadual que fue vereador de SJRP y que conoce muy bien lo que sucede, pidió de forma excepcional la palabra y se extendió por unos cuatro minutos. El panorama que ofreció –más allá de sus deseos puntuales- fue desolador. [LINK http://www.youtube.com/watch?v=GYAItPrqtHc – el sonido es malo aunque si alguien subtitulara en cualquier idioma sería ideal]  

En uno de los diarios de la ciudad –Bom dia– que acaba de llegar aparecen en tapa nueve noticias destacadas. Tres me parecen importantes. Una –si es que es noticia- pide información para ´la caza de policías que ayudan traficantes´. Otra nos cuenta la amable historia de un exconcejal de Rio Preto acusado junto con un policía de espiar y obtener datos para algo que se conoce como ´Mafia del Asfalto´.

La tercera que me interesa es sobre la Ocupación. Miente sobre que el Presidente de la Câmara –Pauléra- intentó expulsar al grupo y que luego retrocedió. El punto es que no existe retroceso alguno. La Prefeitura interpuso un recurso ante la justicia y una jueza por falta de información sobre lo que sucede dio diez días más para que ´se regularice´ la situación.

Nadie sabe lo que va a suceder. Habrá que votar y ver cómo continúa el movimiento.

Se dice -sobre todo, dicen los que piensan en permanecer- que hay que buscar el apoyo de la población, el consenso.

El problema es que la noticia apenas comienza a conocerse em su profundidad dentro de la ciudad. Ni que hablar del resto del estado y del país. Son las siete de la mañana. Un noticiero en conexión nacional acaba de comunicar lo sucedido. Pero eso no significa que los ciudadanos que miran ese programa hayan accedido a la información adecuada.

Anoche, una vez acabada la plenaria, el movimiento de ocupación discutió sobre si aceptar o no la permanencia de los medios dentro del local. En una decisión salomónica los periodistas alegaron haber llegado al horario final de trabajo. Y salieron. Aun así, no se abstuvieron de mal informar y de poner la discusión en un lado que no es el correcto. O, desde el punto de vista de ellos, sí.

Hablemos de ´ellos´.

El diputado que había pedido la palabra al final del plenario dijo, en síntesis, lo siguiente.

Esto es histórico.

La nueva forma de hacer política implica enfrentar a la vieja corrupción.

Pero eso tocará glándulas débiles de la elite. Sus prebendas económicas.

Entonces, es posible, que exista una reprimenda.

Se dicen muchas cosas. (En estos días llega el Papa Francisco a Brasil. ¿Dirá algo de las luchas populares?)

A lo que aquel diputado se refería con sus argumentos es a un tipo de silencio que tiene aires de complot para defender la posición.  

Dinero y poder más ausencia de interés por los derechos de los ciudadanos y de los trabajadores a una vida mejor.

Es solo eso. Tan solo eso. Parece simple. Pero hay piedras en el camino. Las de siempre. Una justicia abocada a defender el poder político e interesada en cubrir las espaldas de los que no han hecho las cosas bien -por lo que se ve. ¿O será que los jueces reconocerán que se intenta criminalizar la protesta?

El poder de decisión está del lado del movimiento.

Pronto sabremos. Es la única certeza –saber que pronto sabremos.

[Roberto Lépori – SJRP – SP – BR – 17 de julio de 2013]    

Quem matou Pixote? Una guerra de relatos: entre el malandro y el marginal, entre la dictadura y la democracia, y un largo y vigente etcétera. [Brasil – 1964-2013]

PRESENTACIÓN

Cuenta la leyenda que durante octubre de 1968 en la Boate Sucata de Rio de Janeiro se reunieron Caetano Veloso, Os Mutantes (o sea, estaba Rita), Gilberto Gil y otros, empecinados en ofrecer una performance inigualable, hasta que la policía intervino y clausuró. La justificación –continúa la noticia- fue una ´bandera´ con la inscripción ´seja marginal, seja herói´ que (el anti-artista) Hélio Oiticica [1937-1980] había pergeñado en homenaje a su amigo Cara de Cavalo asesinado en la ciudad con balas de aquellas fuerzas policiales. Por esa época, el director Rogério Sganzerla –al igual que otros entre los que podríamos nuevamente contar a Oiticica y a su quase-cinema– decidía filmar por fuera de los parámetros establecidos y delineaba lo que se conoce como ´cinema marginal´. Detrás de esos -aparentemente próximos- árboles, una selva. 

Inmerso en el segmento más sangriento de la dictadura militar en Brasil, el ´ser marginal´ -con toda una galería de términos asociados comenzando por ´bandido´ (que deriva en el renovado ´vândalo´ utilizado en estos días de junio por los medios de comunicación) y en continuidad con ´malandro´, ´vadio´- se convirtió en el campo de batalla preferido por los militares, ¿y acaso no del todo defendido por los intelectuales?, para justificar una masacre. Ya en democracia, décadas después, los comentaristas celebran la aparición de una ´literatura marginal´ y de un ´arte´ asociado. Muchos los indican hijos del neoliberalismo imperante de los noventa. La ´violencia´ se inicia por ahí, por esos años, dicen. Hablan, aunque reconocen conexiones con las migas de ese pasado, como si la locura no se hubiera pavoneado en las décadas previas, dictatoriales. Es que aquel era el reinado del malandro, del yeite, y de la conciliación. Lo que vino después, eso es el reino del marginal.

Pero, insistencia de por medio, ¿no estaba ´lo marginal´ ya antes? ¿No se mató marginales a diestra y siniestra en nombre de la seguridad y con organización para-militar y todo? ¿Acaso no sería necesario mirar un poco más lo marginal y reconsiderar como muertes de la dictadura todos aquellos ´ladrones´, ´criminales´, ´delincuentes´, ´bandidos´, ´trombadinhas´ borrados del mapa? ¿Esa incapacidad de ver una continuidad y una negra pervivencia es ejemplo de un punto ciego dentro del proceso democrático? ¿O es simplemente lo que veo a través de un recorte muy abrupto en un corpus acotado de literatura, cine y una cierta crítica cultural –y, entonces, lo que sucede en la realidad es otra cosa? ¿Estará esa crítica a la que me refiero marcando esos territorios aquí y ahora porque, además, impulsa una novedad mercadológica y antes tuvo miedo de la censura? ¿Nada de todo eso y solo una serie de coincidencias?

Será necesario decir, por lo menos, que si algo bueno tiene reconocer hoy ´lo marginal´ es poder disputar la posesión de esa palabra a los voceros de la dictadura. El marginal –ladrón, militante- no es el monstruo que ellos querían, sino el que toma y otorga la voz para denunciar desde la orilla las condiciones de esa explotación. Leer así implica retomar discusiones de los sesenta, de los setenta y de los ochenta. Tal vez haya una decisión vernácula –que se me escapa- de dar una nueva batalla al resistente discurso de la dictadura sin apelar al pasado. Parece complejo. O tal vez no interese con tanto ahínco el pasado.

Una gran parte de mis afirmaciones a continuación tiene que ver con suponer que hay mucho para leer en los delirios dichos por y alrededor de la dictadura. En eso me propongo indagar y contar una historia.

En otras estradas otros tendrán que juzgar, si es necesario, esos hechos. A mí me toca reconstruir apenas un segundo en el desarrollo de una quermese -terrible y aciaga- en la que aquellos interrogantes apenas si serán delineados y, como todo lujo, los personajes serán presentados en sus rasgos básicos. Habrá un sombrío clima de fiesta y ese sordo rumor parecido al silencio que provoca la presencia de la muerte. Habrá invitados de renombre y un imposible baile entre José Louzeiro y Manuel Puig al arrullo del dulzón Roberto Carlos.

Tan solo eso.

Ou será que o Brasil deveria libertar-se da dominação da O Globo? Guerra de imágenes II. [20 al 23 de junio de 2013]

La idea que corre por debajo de la argumentación de Serge Gruzinski (La guerra de las imágenes; El pensamiento mestizo) es potente. Existe una relación directa entre las batallas del siglo XVI con imágenes, en su mayoría religiosas, para dominar a los pueblos originarios por parte de los europeos y los actuales imperios mediáticos, sostenidos por la televisión, como Televisa, en México, y O Globo en Brasil.

TV Globo fue fundada por Roberto Marinho [1904-2003] en 1965 –doce meses después del golpe militar que derrotó al entonces presidente João Goulart. En 1969, con el noticiero ´Jornal Nacional´, vigente hasta hoy, nace Rede Globo. Noticiero y novela, sin contar las transmisiones de fútbol y de carnaval, funcionan desde hace cuarenta años como una dupla de acero y diamante que, ofrecidos en continuidad horaria, eleva los números de audiencia a alucinantes porcentajes que sobrepasan el cincuenta, el sesenta, el setenta. El día 4 de octubre de 1972, por ejemplo, el capítulo número ciento cincuenta y dos de la novela brasilera ´Selva de Pedra´ alcanzó –según IBOPE- la ficticia friolera del 100 % de audiencia. Otras novelas posteriores –es decir, con un mayor número de televisores en juego- llegaron a marcar más del 90 %. Recién en 1990 la Rede Manchete con su emisión de ´Pantanal´ pudo derrotar por primera vez una novela de su augusta competidora -aunque esto tan solo una nota de color.

Seis empresas privadas –las principales son Rede Globo, SBT, Bandeirantes, Record- controlan el 80 % de la información dentro de Brasil. La primera impera en todos los rubros y con más del 50 % en su poder rige el mercado televisivo. En un país con el 90 % de los hogares adornados con un televisor, O Globo -deténganse por un segundo y piensen en la extensión del país- cubre el 99,50 % del territorio.

O Globo es un multimedios compuesto por la emisora televisiva (con cientos de repetidoras incluyendo la ´TV Tem´ de Rio Preto), el servicio de televisión por cable, radios (tan solo unas cien), diarios (O Globo es el más vendido del país, pero quién lee esa antigualla), revistas, cine, música, teatro, telefonía, servicio de internet –posesión clave en este junio del 2013- y un inextinguible etcétera que deriva en puestos bases internacionales.

O Globo es una de las mayores cadenas del planeta. En 2012, sus ganancias de seis mil millones de dólares la convirtieron en la segunda mayor. Como grupo multimedia está entre los primeros del mundo y sobrepasa a su competidora latinoamericana –otro monstruo imparable- ´Televisa´. Ambas multinacionales, alertadas por tiempos volátiles, decidieron asociarse.

Las cadenas y los multimedios brasileros, en manos de las famosas siete familias que dominan el espectro, están atravesadas por intereses políticos concretos, además de los confesionales, sean católicos o evangélicos. Contra todo parámetro legal, en un tercio de radios y de cadenas de televisión hay políticos profesionales (o familiares directos) ejerciendo puestos directivos.

En un informe de 2008 –Observador de medios de comunicación en América Latina– se determina que en la agenda de las radios, diarios y televisión brasileras, simplifico los datos, los problemas de corrupción y la vulnerabilidad de las instituciones democráticas ocupan el 60 % del tiempo de emisión o del espacio de publicación, mientras que la voz y la participación de los ciudadanos oscila entre el 1,5 % y el 0 %.

Son datos con cinco años de antigüedad. Nada indica que las cosas hayan cambiado. La decisión -durante los momentos más complejos de las manifestaciones ocurridas en las semanas anteriores- de levantar la emisión de las novelas por parte de algunas televisoras, de reemplazar en horario central la lata por el ´ao vivo´, el estudio por las calles, el guion por la crónica, el final controlado por la incertidumbre, el ardor de la pasión por el fuego de la lucha, no debe hacernos creer que primó el deseo de la información y de ´lo real´ antes que el de la ficción.

Guerra de imágenes. El imperio virtual Rede Globo solo desea cobijar, integrar, acunar, acompañar y dominar a la mayor cantidad posible de ciudadanos (consumidores) brasileros. Son sus clientes y ninguna empresa quiere indisponerse con ellos.

Guerra de imágenes. Tal vez ningún nombre defina mejor la actual situación. Todas las encuestas de diez años a la actualidad confirman del lado del usuario y del consumidor un dato imposible de refutar y que se advierte en la vida cotidiana: la relación del ciudadano brasilero con la televisión e internet, y la tecnología, es profunda y excede la situación socio-económica individual. (Aunque, sin dudas, sería necesario pensar mejor esta última variable.)

Hasta no hace muchos años, reinaban en el país la red social Orkut (de Google). En la actualidad la mitad de los usuarios de esa red en extinción son brasileros. La migración masiva que se produjo a partir de 2010-2011 hacia Facebook llevó a Brasil a ser el país con más usuarios del mundo, 70 millones, después de los Estados Unidos. En 2012, se vendió en Brasil un celular inteligente [sic] cada 30 minutos. Con 16 millones de aparatos, incrementó en un 80 % los números del 2011. Celular, internet y red social (f, t) es un ardiente ménage à trois.

La educación pública como tal, la democracia como tal, apenas si alcanzan las tres décadas de existencia.

Uno de los carteles íconos de los primeros días de protesta fue ´Saímos do Facebook´ (léase, feisibuqui). El cartel no decía ´dejamos Facebook´ sino que establecía una dialéctica -´del ciberespacio a la rúa y vuelta al ciberespacio´- como bandera contra la información tendenciosa de los medios de comunicación tradicionales (que, por supuesto, nunca indicaron en la agenda de reclamos los cuestionamientos que caían sobre ellos).

En la ciberesfera –cuya historia negra en medio de las protestas habría que contar- circula por estas horas una imagen de la bandera de Brasil con un hombre de traje que empuja el logo de O Globo para que deje de obstruir al planeta azul. Podría aburrirme y aburrirlos deduciendo aspectos sospechosos de esa imagen –que enfatiza la relación país ̸ bandera (nacionalismo), o que está hecha y destinada a la clase media (hombre de traje), o que es machista (hombre), etc. Pero toda esta eventual discusión nos alejaría de un aspecto simbólico fundamental.

El logo de la Red Globo fue diseñado a mediados de la década del setenta por el alemán Hans Donner [1948- ] –responsable, además, de una parte importante del arsenal visual de la cadena incluyendo los noticieros, las novelas, el show de Xuxa, etc. (y relacionado, por ejemplo, con Microsoft en el diseño de ´gadgets´ de tecnología avanzada).

El logotipo, en primera instancia, es la figura de la Tierra. Sobre él, un rectángulo (aparato de televisión) recorta un nuevo círculo. Ese nuevo círculo sería el contenido de la transmisión televisiva que llega hasta el espectador. Ahora bien, aunque el diseño original no lo incluye, puede suponerse sin problemas otro rectángulo detrás del planeta original –el mayor- e intuir otro rectángulo dentro de la esfera menor y así al infinito intercalar mundo (´lo real´)  ̸ aparato (´lo virtual´) hasta disolver la diferencia.

En mi opinión eso hace O Globo. Si ingresan al sitio <www.redeglobo.globo.com> verán de qué manera se mezclan en un mismo plano y sin solución de continuidad la información social y política con aquellas referentes al mundo del espectáculo (novelas). Ni siquiera –qué ingenuo soy- en un momento como el actual esa mezcla es relativizada.

La principal estrategia de la empresa para instalarse en el cotidiano de los telespectadores fue la invención de un ´yo´, de una subjetividad que provoca un ´nosotros´ inclusivo (y esquizofrénico). Algunos eslóganes históricos de la Red son: ´un caso de amor con vos (o contigo)´ [1998], ´un caso de amor con Brasil´ [1999], ´nos vemos por aquí´ [2011], ´nos preocupamos ̸ nos conectamos con vos´ [2012]. Por estas horas, la GloboNews –que se transmite en portugués dentro del territorio brasilero a pesar de lo que ´news´ le sugiere a mentes afiebradas como la tuya, lector- utiliza como latiguillo ´nunca desliga´, algo así como ´nunca se apaga, nunca se desconecta´, e invita –mi favorito para reflexionar sobre la libertad- a entrar en ´la realidad en alta definición (HD)´.

El juego es claro. Asfixiante omnipresencia discursiva, quiebre de la distancia entre animado e inanimado (O Globo nos habla) y de la diferencia entre ´real´ y ´virtual´ que se resume en la idea ya definitivamente instalada por la empresa: Brasil y Rede Globo son una y la misma cosa. Podría sugerirles, como tarea para la familia, tomar delicada e imaginariamente el paño amarillo romboidal que, en la bandera brasilera, hace las veces de fondo del planeta azul y disponerlo sobre lo verde como si se tratara de un rectángulo dentro de otro. Verán que esa alternancia entre rectángulo y esfera tiene un aroma reconocible. (O podríamos jugar a adivinar qué significado darle a ese logo empresarial que nos habla, que jura que entre nosotros hay amor, que tiene devaneos de ser algún día bandera, si suponemos que, en verdad y en realidad, hermosas y banales frases adverbiales, ese logo es al mismo tiempo la lente de una cámara, el ojo que vigila.)

Y que todo lo prevé -aunque esa decisión implique un sincericidio.

En el segmento inferior de ´Memória Globo´ (<www.memoriaglobo.globo.com>), uno más entre decenas de sitios de internet que posee la mega-empresa, aparece un mapa con las categorías principales para el usuario: ´Jornalismo´, ´Esporte´, ´Educativo´, ´Entretenimento´, ´Perfis´ (´Perfiles´, de donde tomé los datos de Donner), ´Acusações falsas´ y ´Erros´. En la sección dedicada a las ´acusaciones´, la Rede se defiende de ciertos problemillas sobre los que puedo hacer la vista gorda porque es en los dos ´errores´ reconocidos por la propia multinacional donde vale la pena detenerse.

El primer error –titulado Direitas, já!´ (1983-1984)- se refiere a las manifestaciones y actos que se sucedieron durante los años finales de la dictadura brasilera para pedir la convocatoria a elecciones democráticas directas. ¿Cuál fue el desliz de la Rede en aquellos días? El presentador del ´Jornal Nacional´ con las imágenes de los espacios públicos repletos de personas consideró oportuno conectar esa masiva actividad social y política… con los festejos por los 430 años de la ciudad de São Paulo. La disculpa de la multinacional fue la presión sufrida por parte del gobierno militar para no mostrar las manifestaciones.

El segundo error reconocido -´Debate Collor x Lula (1989)´- nos retrotrae a las primeras elecciones presidenciales por voto directo desde el fin de la dictadura. Se presentaron 23 candidatos. En el interregno de la primera y la segunda vuelta se organizaron dos debates entre los triunfantes –Fernando Collor de Melo (apadrinado por Marinho) y Luiz Lula Da Silva (PT). La edición que ofrecieron sus noticieros, con más del 60 % de audiencia, al día siguiente del segundo debate fue tan escandalosamente manipulada que a Rede Globo le resulta hoy más beneficioso confesar que esconderla. Los editores reconocieron haber tomado como parámetro el fútbol (una confusión entre política y deporte que en estos momentos hierve como nunca en su pantalla). Consideraron ganador a Collor, y así resumieron el debate. Collor, en efecto, pocos días después, ganó.

Nadie puede asegurar que esa manipulación causó la derrota de Lula en 1989. Tampoco hay elementos para suponer que en las manifestaciones de los últimos días los saqueos y la violencia provienen de infiltrados (¿azuzados por la Rede?). Sin embargo, el modo de representación y las estrategias de comunicación deberían ser analizados. Cualquier especulación sobre ´lo sucedido´, necesita como advertencia que la Rede está acostumbrada a mentir sin frenos ni control desde la época de la dictadura.

Durante estos revirados días juninos de 2013, los comentaristas se remontaron hasta 1992 para encontrar un antecedente de movilizaciones con magnitud semejante. En aquel lejano año los ciudadanos brasileros habían ocupado las calles para reclamar por la salida de la presidencia del otrora triunfante candidato de la Rede Globo.

´Fora Collor´. Y Collor renunció. Al año siguiente, en 1993, la BBC da a conocer un documental Beyond Citizen Kane (Muito Além do Cidadão Kane) en el que la empresa y Marinho son presentados como un imperio con su déspota de turno. Marinho -con el altruista fin de no decepcionar a los documentalistas- logra la censura del material dentro del territorio nacional. [Link: <www.youtube.com/watch?v=MtQTejGeL4M>]

La multinacional trató, y trata, de ser coherente. La impulsa un afán ´gobernista´ (oficialista) al que traiciona sin más si ve afectado su propio beneficio. Cuando ocurrieron aquellas marchas contra Collor, Rede Globo abandonó a la criatura de su invención en medio del río y se unió a la ola de protestas.

Sus estrategias claves para no salir nunca perjudicada fueron –qué duda cabe- y son demagogia, tergiversación, manipulación. Un error que la Rede no reconoce en su mea culpa es la alteración de los datos en la elección de 1982 para intendente de Rio de Janeiro. O Globo publicó resultados falsos –en aparente conexión con una empresa de proceso de datos, Proconsult– que beneficiaban al candidato militar y que perjudicaban a Leonel Brizola, a quien finalmente se le reconoció el triunfo.

En la campaña de 1989 para la presidencia, Lula –consciente del poder al que se enfrentaba que, por supuesto, no era Collor- se propuso ´contra-informar´ a la población  mediante Rede Povo. [Link <www.youtube.com/watch?v=n9XbVfTWdmY>] Su argumento era sencillo: es inaceptable que un grupo de personas decida la agenda de decenas de millones. Durante sus dos mandatos presidenciales -2003-2010-, Lula recordó la necesidad de luchar contra los oligopolios mediáticos. Si bien nadie mejor que él conocía de qué manera Rede Globo se aliaba –y se alía- a otras empresas mediáticas para regir la opinión pública en Brasil, sus acciones fueron erráticas. En 2009, el Supremo Tribunal Federal abolió la Ley de Medios de 1967 y dejó un vacío legal que conduce los litigios con los medios de comunicación a la justicia ordinaria. Al día de hoy y más allá de algunas modificaciones no existe una Ley de Medios –o al menos una discusión en ese sentido- que cuestione el poder de esos imperios de la información. (Por ejemplo, el canal de noticias de Bandeirantes, BandNews, durante la semana del 17 al 21 de junio, una de las más fuertes en cuanto a las movilizaciones, entre informe e informe repitió hasta el hartazgo un programa info-comercial, presentado como periodístico, sobre el nuevo sistema de seguridad privada que funcionará durante el Mundial 2014 en los estadios de fútbol y que se convertirá en una de las principales herencias, según festejaba el empresario involucrado, para Brasil. Innecesario remarcar las implicancias de una fuerza policial paralela –otra más- dentro de un país cuasi militarizado.)

En el actual contexto socio-político brasilero, uno de los enigmas principales es por qué, en determinado momento, los medios comenzaron a apoyar las manifestaciones.

Es bastante probable que se trate de una remake de Collor´92: no indisponerse con los ciudadanos. Ese gesto les permite manipular la amplia agenda de los manifestantes. Se ubican como mediadores de los discursos y como interlocutores con el arco político. Decidir qué y cómo se dice, qué y cómo se muestra es un juego simple para quienes –con la ironía habitual de denominarse ´autónomos, imparciales, independientes´, etc.- alteraron datos eleccionarios.

Aquel lector entrenado que deletrea ahora este texto puede dejar de lado los siguientes seis párrafos y, si lo desea, saltar al séptimo, comienzo del fin, porque voy a presentar algunos mecanismos demasiado poco novedosos de manipulación de la información.

GloboNews durante sus transmisiones de las protestas:

a) buscó acotar los reclamos al transporte y al desencanto con la clase política (dependiendo de qué políticos, qué partidos, etc.). A la presidente Dilma Rousseff no la atacó aunque sugirió problemas en las elecciones presidenciales de 2014. Al día de hoy, con el pacto de reforma y el plebiscito en danza, la atención se dirige hacia las negociaciones entre políticos para cerrar el capítulo ´manifestaciones´ (que, de todas formas, no cesan en las ciudades).

b) infantilizó: sin reconocer la compleja composición social de los manifestantes, el canal de noticias usó de forma abusiva supuestas encuestas de IBOPE –su ´socia´ multinacional brasilera que hace cuarenta años dice haber medido el 100 % de encendido- con el fin de remarcar un perfil juvenil, adolescente que en un futuro lejano cambiará el mundo. Repitió hasta el hartazgo ´simulacros de manifestaciones´ en las que niños de cuatro, cinco, seis años pintan carteles con sus padres en las plazas.

c) editorializó en base al ´porém´: las manifestaciones comenzaron de forma pacífica, ´sin embargo´ apareció la violencia. Se instaló en el lugar mayoritario del apoyo, para luego disolver a los ojos y oídos del espectador la legitimidad del reclamo, asustarlo y justificar el accionar de la policía que, casi siempre, inicia las agresiones.

d) criminalizó la protesta: reiteró al infinito que la violencia es generada por ´vândalos´, por ´bandidos´, por ´criminosos´, etc., sin indagar y sin reconocer que pueden ser infiltrados. El recurso de estigmatizar y de confundir tanto al denominado ´vândalo´ como al militante proviene de la época de la dictadura. El fabuloso cine clase B brasilero de la década del setenta da cuenta de eso. Lúcio Flavio, o passageiro da agonía [1977] del argentino Héctor Babenco es un buen ejemplo para ver cómo a los ojos de la policía y de los medios el ´bandido´ tiene toda la apariencia del militante. Babenco cuestiona el accionar policial. Los medios de noticias brasileros actuales apenas si mencionan los excesos y no dudan en ofrecer el micrófono a los policías para que expliquen (¿qué puede explicar un grupo de asesinos como BOPE surgido de las entrañas más negras de la dictadura brasilera?). El paroxismo delirante de esa postura no-informativa fue alcanzado en las últimas horas. GloboNews puso en pantalla una encuesta –sí, de IBOPE- sobre el apoyo o no a la violencia en las manifestaciones. Mientras la periodista presentaba los porcentajes, comentaba que esos números podían no reflejar ´la realidad´ porque las encuestas fueron realizadas en la calle durante las protestas y, en consecuencia, pudo haber respondido algún ´vândalo´. Rede Globo puede llegar al absurdo y sobrepasarlo. La forma de titular las matanzas en las favelas –que son reactivadas en estos días- no resiste el menor análisis.

e) despolitizó: el canal machacó en la necesidad de no llevar banderas de partidos políticos y hasta mostró cómo se quemaban las banderas rojas de los partidos de izquierda. Alentó, y alienta, al nacionalismo (fascistoide) a través de la bandera de Brasil y del Himno que fue cantado innúmeras veces en las marchas. No debería sorprenderte, lector que gusta repasar lo sabido, que en la campaña de Collor de 1989, el ataque a la ´bandeira vermelha´ [roja], el gesto nacionalista del ´verde e amarelho´ y el uso del Himno estuvieran presentes en su discurso prefabricado.

f) inventó noticias: la Rede evitó que hablaran los líderes y los manifestantes. Se los entrevistó, pero sin continuidad y por segundos. La explicación de lo que sucede pasó por periodistas, analistas, profesores, tecnócratas, etc., todos encerrados en sus gabinetes, todos creyendo lícito ser voz de ´los jóvenes´. (Uno de los actos mercenarios más repugnantes fue ver a algunos profesores de las universidades públicas brasileras ir a los programas de televisión para decir lo que la empresa quería escuchar y conservar así sus prebendas laborales.) Entre el viernes 21 y el sábado 22, la revista Veja con su titular ´Os sete días que mudaram o pais´ (en tapa, la foto de una joven envuelta en una bandera brasilera) y GloboNews con una crónica en la que aseguraba que MPL (Passe Livre) ya no tenía nada que ver, que estaba fuera de toda discusión, dieron por cerradas las manifestaciones que, como bien saben ustedes, casi una semana después, continúan. Además, el lunes 24, MPL fue recibido por Dilma. Finalmente, en varias oportunidades periodistas informaron (sic) sobre el accionar policial para después desmentir asegurando que se trataba de un ´pequeño error´ (las redes sociales marcaban esas mentiras flagrantes). En el summum de la desprolijidad, en la crónica del sábado 22, la periodista que narraba afirmó que en cuanto a lo que sucedía con las manifestaciones, incluyendo a políticos y a policías, ya nadie sabía bien quién era quién.

Por eso es tan importante el trabajo de ´contra-información´ como el desarrollado por ´mídia N.I.N.J.A.´ –acróstico de Narrativas Independentes Jornalismo e Ação- quien, por supuesto, fue bloqueado en las redes sociales. [Link <www.twitcasting.tv>, <www.postv.org>] En el documental de la BBC –bienvenido el lector que salteó-, puede escucharse sola una vez la voz de Marinho. El empresario responde a las acusaciones de manipulación con una propuesta. Si los ciudadanos no están conformes que hagan como él: que tomen una videocasetera, un amplificador de señal y una antena, que los conecten y ¡a transmitir! Más allá del cinismo de quien detenta un todo-poder, la idea está lejos de ser una locura y es, de hecho, lo que ´mídia N.I.N.J.A.´ y otros hacen en este momento. Es, además, el eje de la lección de Watkins.

Gruzinski (La guerra de las imágenes), a la hora de pensar Televisa y su relación con el Estado mexicano, se hace una pregunta más que válida para un contexto de conflictividad social: ´¿el dominio de la comunicación no vale hoy tanto como el de la energía, y la guerra de las imágenes tanto como la del petróleo?´ Dilma acaba de reimpulsar un proyecto existente antes de las revueltas juninas para traspasar los royalties del petróleo al presupuesto de educación. Retornen, fatigados lectores, y vean la ganancia anual de Rede Globo. ¿No sería lícito pensar una reforma del funcionamiento de los medios de comunicación en Brasil que permitiera redefinir políticas públicas en base a ese dinero sideral? La democracia ganaría en el aspecto simbólico y económico garantizando derechos sociales.

El documental de la BBC cierra con dos estocadas. La primera es recordar que el poder de la Rede Globo nació durante la dictadura y que eso le ha impedido una revisión de aquellos tiempos.

En 2012 Dilma creó una ´Comissão da Verdade´ para investigar los crímenes durante la dictadura brasilera. El mito de la ´dictadura blanda´ (no murieron tantos, es el terrible argumento) ha hecho estragos en estas tierras.

La segunda ´facada´, la última frase pronunciada en el film, es letal. El documental finaliza con el logo de la multinacional invadido por cucarachas que ´se lo comen´ hasta dejar aparecer el rostro del cínico fundador. La voz del narrador pregunta: ¿podrá Marinho liberarse de ese pasado apegado a los crímenes de la dictadura… o acaso será necesario que Brasil se libre de O Globo?

Al día de hoy ninguna opción sucedió. Y ambos silencios se relacionan, en diversas escalas, con el actual conflicto social.

Acaban de entrar en su trance repetitivo las cadenas televisivas de noticias vestidas con su estética Robocop –roja, plateada, azul, aséptica, contenida. En esas pantallas hace algunos días un tecnócrata de Brasilia profetizaba que el objetivo del gobierno frente a las manifestaciones era dilatar hasta el receso de julio y que luego todo se disolviera. Los discursos de la presidente del viernes 21 y del lunes 24 de junio, parecen confirmar esa presunción. Las ´cinco pautas´, el plebiscito y la reforma política han generado tantas interpretaciones como el jeroglífico de las rúas. Las hipótesis sobre absolutamente ´todo´ son infinitas y se superponen. Son una segundad realidad cubriendo las cosas. La presencia de esas realidades virtuales es por aquí una constante. Una de las más impactantes le corresponde a ese Imperio disfrazado de medio de comunicación. Es de madrugada, es lunes, es 24, es Brasil. Estoy –como siempre y por ahora- en Rio Preto. Facebook y el mantra hipnótico que arrastra a los sujetos hacia la rúas, duermen. Espío cómo respiran acompasados y me pregunto si saben qué hay más allá. Mi cabeza, en su transe, repasa el noterío que acaso me permita en unos días contarles –pero quién sabe- algunas volátiles teorías ajenas sobre qué es lo que pasó y que es lo que pasa aquí.

Los errores, la violencia, las dilaciones sin sentido por parte del Estado continúan.

{Post-scriptum – Rio Preto. 27 de junio de 2013. Acabo de leer una reseña escrita por un periodista argentino sobre las escenas post-apocalípticas en Belo Horizonte una vez finalizado el partido entre la selección local y Uruguay –enfrentamiento deportivo que, a esta altura, no le importa a nadie. Las manifestaciones –y los ataques a las multinacionales auspiciantes de la FIFA- pueden evaporarse en días. Lo que escribo puede ser humo en minutos. Todo puede seguir el camino que el pesimismo traza. Se me ocurren solo preguntas: ¿cómo van a hacer para que el Mundial se realice?, ¿se plantearon los inversores perder esta vez?, ¿y los especialistas?, ¿cómo es que en el país de encuestas, categorías, clasificaciones, estadísticas, números, números, más categorías, impuestómetro, más clasificaciones, jerarquías, medidor de pertenencia de clase social, incluyendo los quinieleros mil goles de, por momentos,  un instrumento visual y discursivo de la dictadura… cómo es que esos especialistas no se la vieron venir? Sin dudas que es un problema de índole general, mundial, pero la bola marcada cayó en Brasil. ¿No habremos dejado las decisiones demasiado tiempo en manos de burócratas? ¿No habremos visto y leído poco a Peter Watkins? Watkins [1935 – ] no es, justamente, un intelectual al que no se le entiende nada. Su planteo es simple: los medios de comunicación de masas están en crisis. Cinco ítems de esa crisis: a) los mass media funcionan de forma irresponsable con un impacto desastroso en los asuntos humanos; b) existe una enorme pasividad de parte de un público que no reacciona frente a la ´catastrófica falta de información´; c) los profesionales se niegan a la discusión interna en los medios; d) quienes saltan esa barrera sufren ataques y represión en sus trabajos; e) la increíble ausencia dentro de los sistemas educativos de una auténtica pedagogía crítica que le enseñe a los jóvenes (y, añado, a todo el mundo) a pensar los medios. Quien en este momento decida dejar de leerme para ir hacia Watkins, comete el más noble de los actos. Watkins tiene una extensa crítica a los medios y, además, una propuesta maravillosa y con ejemplos en el mundo real: los medios de comunicación deben estar en manos de ciudadanos e ir contra las empresas (link: <http://pwatkins.mnsi.net/>.) Para quien esté interesado en la situación de Brasil, a continuación presento un breve repaso por la foja de servicios de la Rede Globo que surgió en la dictadura y que sigue su camino tranquilamente. En ese repaso utilizo un tono celebratorio para hablar de la BBC (televisión pública inglesa, aunque con una relación diferente con el gobierno de la que se da en Argentina). Lo usé para cubrir el papel de héroe bonachón. Villano ya había encontrado. La BBC es muy dura con el medio de comunicación brasilero y con su fundador. Es probable que para ese momento, comienzos de los años noventa, ya se hubiera olvidado de sus presiones sobre Watkins –británico- y de sus reglas de producción éticamente falibles. No siempre un medio en manos del Estado es garantía de ecuanimidad. Pero ese es otro tema. Dejemos a Watkins. O déjenme a mí.}

[SJRP, SP, BR – 24-06-13]

[PARA CONTINUAR LA LECTURA – Guerra de imágenes] – El artículo a continuación sería de lectura posterior al que escribí hace unos dias sobre O Globo. Esto que cuenta Nassif es lo que estaría por detrás del junio brasilero o, al menos, es una de las razones de la repercusión de un movimiento que, además, vale aclarar, estuvo siempre con el impulso de los propios ciudadanos en la calle.

http://www.advivo.com.br/blog/luisnassif/comecou-a-verdadeira-guerra-da-midia

Começou a verdadeira guerra da mídia

Enviado por luisnassif, ter, 02/07/2013 – 08:00

Autor:

Coluna Econômica

Estourou a guerra Google x Globo.

Antes de entrar nos detalhes, vamos entender melhor o que ocorreu no universo midiático nos últimos anos.

Desde meados dos anos 2000 estava claro, para os grandes grupos de mídia, que o grande adversário seriam as redes sociais.

Rupert Murdoch, o precursor, deu a fórmula inicial na qual se espelharam grupos de mídia em países periféricos.

Vem pra rua, vem. Una guerra de imágenes. [Brasil – 18 y 19 de junio de 2013]

La primera imagen que recuerdo es la de un enorme camión con un líder de las circunstancias incitando a repetir desde su megáfono: ´…que vergonha, que vergonha o busão tá mais caro que a maconha…´. Estamos en una esquina apenas separada del núcleo de la protesta. Algunas de las voces que se despegan del pavimento lo acompañan hasta el final del estribillo y, entonces, son apenas un murmullo. Es martes 18 de junio del 2013 y es de noche.

En Rio Preto el qué dirán y las opiniones ajenas y el estatus son esencias artificiales que aún dejan su perfume. Nadie, veinticuatro horas antes, se permitía siquiera fantasear con que más de cien personas –salieron a las calles unas diez mil- dejaran sillones, plasmas, tablets o que tomaran desde los barrios el pésimo y carísimo sistema de transporte público (¿lo hicieron?) o que extendieran su día de trabajo para sumarse a la ola de contagio que metamorfoseó el descontento social reinante, ahora, en todo el país.

A unas seis horas de ómnibus, tierra adentro, desde São Paulo, capital del estado más rico de Brasil, se desparrama São José do Rio Preto. Centro financiero de una región en el pasado plenamente agrícola-ganadera, hoy a los pies del monocultivo cañero, este laberinto de cemento con casi doscientos años de vida está acostumbrado a moverse al ritmo del comercio, y de las infinitas y variadas iglesias (que incluyen otros tantos centros espiritistas) y de la gloria popular de esa religión llamada Corinthians y de la cerveza, de la novela, de la cachaça, del tabaco exquisito y de los más de cuarenta grados en verano cuando la tierra roja reseca le recuerda a los mortales que el infierno puede ser esto.

En las ciudades capitales, la protesta comenzó con el aumento del valor del boleto del transporte público. El ´Movimento Passe Livre´ [MPL] -que lucha por tarifa cero desde el 2006 http://saopaulo.mpl.org.br/)- impulsó actos de reclamo hacia fines del mes de mayo. El lunes 03 de junio, cuando el aumento se hizo efectivo, se inició esta carrera expansiva surgida del hastío y de la decepción. Es muy esquivo en este momento calcular su destino. Para el día 10 de junio el movimiento había tomado más fuerza y entre el jueves 13 y lunes 17, la imprudencia y la violencia policial encendieron la mecha. Brasil explotó.

La paradoja es innegable. Al mismo tiempo en que inaugura un extenso camino con eventos deportivos que habrán de culminar con los Juegos Olímpicos (2016) después de atravesar la actual Copa de las Confederaciones y el Mundial de Fútbol (2014), el Gigante se despertó. La apuesta de la alianza entre el poder político, el poder económico multinacional y los grandes medios de comunicación –resumidos en la cadena O Globo-, fracasó. Los siderales y billonarios presupuestos destinados a la organización de esos eventos contrastan con los problemas en los servicios básicos –salud, educación, transporte, etc.-, y con los bajos salarios que no pudieron mantener el silencio y balbucearon –inflación– la palabra que ningún medio y casi ningún ciudadano, convencido del programa del Brasil potencia mundial, quería emitir. Un fantasma por mucho tiempo ignorado en estos lares asoma. Lo llaman dólar.

Cualquier análisis debe ofrecerse y tomarse con cuidado. Al día de hoy existe una lucha sorda para encaminar el movimiento de masas y definir la serie de pautas a reclamar. En un primer momento se apeló a la ropa blanca, a la bandera de Brasil y al himno nacional como identificación general. Desde la izquierda, eso es visto como una forma de vaciar el movimiento de consignas políticas concretas. Muchos son los carteles inespecíficos: ´tem tanta coisa errada que não dá para escrever aquí´. Se habla de fascismo. Desde el otro lado, responden que la desconfianza contra la clase política es profunda y total. De hecho, el MPL se presenta como ´apartidario´ y fue quien movilizó.

El eje parece ser enfrentar la corrupción política.

Una ´guerra de imágenes´ (recomiendo, al paso, el libro del mismo título del francés Serge Gruzinski de donde robé la idea). Internet versus los medios tradicionales y, en particular, versus la televisión. ´Você está sendo manipulado´ y debajo el logo de O Globo es recurrente. La lógica del gigante que despertó –o Brasil- apunta al uso específico y crítico de Internet para organizarse sin permanecer apegado a los anestésicos de turno (fútbol, novela, el mismo Facebook). Los espacios de contra-información (http://twitcasting.tv/pos_tv) viven horas de gloria. Se actúa por imitación. Los eventos creados en Facebook son virus que llevan las personas a las calles. Se copian consignas y carteles –y métodos- de otros centros de lucha y se los adapta a las problemáticas locales. La información, y el enojo de los ciudadanos, no dejan de multiplicarse. Las reacciones del lado contrario tampoco.

Rápida de reflejos, O Globo adoptó un falso discurso conciliatorio –por ejemplo, ´vandalismo´ continúa apareciendo en las crónicas- invitando a los manifestantes a enviar sus videos. El miércoles, después del triunfo de Brasil frente a México, un periódico de la red tituló junto a la foto del festejo de Neymar –O Gigante acordou [El Gigante despertó]. El objetivo de esa apropiación es diluir las consignas para banalizar al movimiento. Fuera del estadio, en la nordestina Fortaleza, los manifestantes jugaban su partido contra la represión policial. Pelé –colaborador ideológico de la dictadura brasilera [1964-1985]- pidió aliento para la selección y olvido para los reclamos. A Ronaldo –quien aclaró su actual apoyo- se le recordaron declaraciones del 2011: ´no se hace el Mundial construyendo hospitales´. Neymar, empleado en esa ONG de buenos chicos que parece ser el Barcelona, defendió a sus conciudadanos en rebeldía. El pedido de una parte importante de la población es que los ´gringos´ (extranjeros) no vengan al Mundial.

El día 19, en algunos estados, fueron rebajadas las tarifas. Nadie festejó. El objetivo está más allá. ´Enfia os vinte centavos no SUS´ (difícil de traducir, significaría: ´inviertan más en salud y, también, métanse el aumento en el culo´); ´Ia iscreve augo legal mais fauto edukssao´, ironiza con sus problemas de escritura sobre el bajo nivel de la educación pública. Se reclaman viviendas, escuelas y hospitales iguales al modelo (´padrão´) FIFA.

Complejo, adrenalínico, inesperado –aunque previsible- se desarrolla un movimiento en el que se mezclan, además de los niveles sociales, los trapos rojos y la edulcorada máscara de ´V de Venganza´; el hastío frente a la opresión económica y el uso de una consigna-bandera –´vem pra rua´- reciclada del slogan de una publicidad pagada por una multinacional. Guerra mestiza de imágenes y, a espasmos, iconoclasta. Para muchos es el momento de completar la batalla contra el homofóbico pastor Marcos Feliciano quien, entre estos remolinos, impulsa el aberrante y ridículo proyecto de la ´cura [de la enfermedad] gay´. A la vanguardia de esta batalla puntual, van movimientos estudiantiles en defensa de la libertad de género que tienen amplia conexión con los espacios académicos. UNESP, una de las tres universidades estaduales de São Paulo, presenta varios campus en huelga de alumnos y de trabajadores no docentes desde hace dos semanas. La democratización de la educación superior también es una gran deuda.

Un carnaval furioso invadió desde las metrópolis el sosegado interior y de esa manera llegó a la ´pujante´ y conservadora Rio Preto así como también a pequeños pueblos linderos en su perpetua y barnizada paz de domingo. Algo ha cambiado. Se huele, literalmente, en el aire. Es incipiente pero se percibe una nueva forma de relación con la calle. Por primera vez en un año y medio desde que estoy acá, vi a una trabajadora -todavía con ropa obligatoria- sentada en la vereda fumando su marihuana. Veinticuatro horas antes, pocos osaban pronunciar la maltratada palabra.

´Vem, vem para rua, vem´, es el mantra que parece hipnotizar y arrastrar a las personas hacia el mundo exterior. Algunos pestañean desacostumbrados de permanecer tanto tiempo lejos de las pantallas. En la gran mayoría anida la esperanza de manifestarse ´sem violência, sem violência´. Contra esa esperanza los infiltrados, los desacuerdos, la paranoia, la PM (policía militar), la veracidad de los reclamos, la inercia política -todos conspiran. Hasta en alguna columna de algún diario alcanzo a leer: ´O que se deseja? Temer no poder ou a volta dos militares?´ Traducción denegada.

[Roberto Lépori – SJRP, SP, BR – 20-06-13]

[correcciones sobre cualquier dato, información o argumento erróneos, abiertas: rob.lepori@gmail.com, etc.]