Cyberlolita replay, y enter Kaczynski

{Post-scriptum.26.05.2015. El texto que usted tal vez lea a los apurones, y con sorpresa después de estas líneas, fue publicado en este mismo blog hará cosa de un año.[1] La tesis de aquel escrito –alivianado por el tono espectral- es que existe una relación directa entre la configuración socio-económica actual (capitalismo post-industrial, sociedad de consumo, complejo militar-industrial) y el abuso de niños o, como se lo conoce habitualmente, la pedofilia. A ese par de socios, en un segundo nivel, se le suma –en la actualidad, repito- la tecnología (y el atroz imán de los medios de comunicación), y en fila se encolumnan diversas instituciones (como, por ejemplo, las iglesias). Al igual que la violencia de género, y la plaga de femicidios que asuela a América Latina, para nombrar un caso de índole general aunque acotado, en lo que respecta al abuso de niños, los comprometidos con la defensa de los derechos humanos podrán instaurar todas las leyes que quieran, organizar todas las ONG´s que deseen, encaminar todas las marchas y protestas que se les ocurran que, mientras la forma de organización socio-económica actual no desaparezca o se debilite, no habrá manera de detener el paso adelante de esos crímenes. Esta tesis me parece tan evidente que me dejan perplejo los bien intencionados activistas que creen realmente estar haciendo algo para erradicar esas prácticas sin poder reconocer que, al contrario, el número de casos se acrecienta y que la efectividad de las protestas es nula. No hay otro modo de impulsar el cambio que torcer drásticamente el rumbo de la forma social actual. En una dinámica que debe ser mucho más compleja, pero que funciona aproximadamente de esa manera, si el hombre asesino de mujer, si el violador y si el abusador existen en esta sociedad es a causa de la irracionalidad y de la esquizofrenia intrínseca al sistema capitalista. Como podrán conocer en el texto, no es un tema que haya escapado a la atención de los intelectuales disertantes que pululan por el mundo. Tampoco, por supuesto, se le pasó por alto al crítico contemporáneo más amargo, y desbocado, de las últimas décadas. En su artículo-manifiesto, La sociedad industrial y su futuro [Industrial Society and Its Future, 1995], Ted Kaczynski expone por qué el ser humano acaba enloqueciendo en el contexto del capitalismo. En concreto, el sistema le quita a los individuos la libertad y la autonomía para llevar adelante las actividades relacionadas con su subsistencia y los conmina a realizar miríada de actividades sustitutorias que acaban por no ser satisfactorias y que, en consecuencia, lo conducen a la depresión, al aborrecimiento de sí, a la violencia en cualquiera de sus formas, etcétera.[2] Por ende, afirmar que el capitalismo es perverso es descriptivo y literal. El mismo conjunto de normas sociales, económicas, jurídicas y políticas que genera el contexto para que el abusador abunde, por otro lado, genera al militante que, para satisfacer su necesidad de cumplir con el proceso de poder, lucha vanamente contra el mal engendrado bestialmente por aquel. Utilizo, además, el término perverso porque en el aspecto puntual de la mirada social sobre niños y jóvenes existe un discurso de doble rasero tan instalado como delirante. Para citar solo un ejemplo. Es notable el modo en el que los aparatos ideológicos –medios de comunicación, instituciones educativas, dependencias estatales encargadas de las leyes- tratan al adolescente promedio –unos quince años- como si al mismo tiempo fuera un niño que no entiende nada (se lo encierra, se le controla casi todo) y un adulto responsable que entiende –o que debería entender- todo (se lo invita a consumir sin descanso, a tomar decisiones relevantes para su vida y para la vida de los demás al ofrecérsele la posibilidad, como en Argentina, de votar en las presidenciales). Esquizofrénico y perverso es el que mata, agrade, ultraja, pero también lo es el marco legal que ya incluye, ya excluye al joven de la vida social (idéntica esquizofrenia ocurre con la mujer al cristalizarla cada vez más como objeto decorativo de las riquezas engendradas por los magnates, según los medios de comunicación, y al batir el parche de la libertad y emancipación alcanzadas y conseguidas por aquella). En consecuencia, la violencia contra menores (desde niños hasta adolescentes) es necesario pensarla en relación directa con el irracional contexto de la sociedad industrial. Subraya Kaczynski en el párrafo 44 de su artículo: “…para la mayoría de los seres humanos atravesar el proceso de poder –tener un objetivo, hacer un esfuerzo AUTÓNOMO para conseguirlo- es una manera de obtener autoestima, autoconfianza y sentido de poder. Cuando uno no tiene oportunidades adecuadas para atravesar el proceso de poder, las consecuencias son (dependiendo de la persona y de la manera en la que el proceso de poder se ha desorganizado) aburrimiento, desmoralización, baja autoestima, sentimientos de inferioridad, derrotismo, depresión, ansiedad, culpabilidad, frustración, hostilidad, abuso del cónyuge y de niños, hedonismo insaciable, conducta sexual anormal, desórdenes del sueño, desórdenes alimenticios, etc.[3] En nota al pie acota: “Algunos de los síntomas enumerados son similares a los de los animales en cautiverio.”[4] Al igual que estos, al no tener finalidades claras y concretas, el ser humano explora otros caminos de sentir que puede ejercer su poder. Se trata de una extrema e innecesaria complejidad en la forma de organización social: “A través de la larga historia de la humanidad para mucha o la mayor parte de la gente, las finalidades precarias de la existencia (proporcionar a su familia la comida del día a día) ha sido por completo suficiente.[5] Más adelante, en el párrafo 148, el ex matemático desliza la utilización que se hace desde el poder del abuso como argumento para perseguir o para controlar: “Se desaprueba el abuso de niños en sus formas más indecorosas, si no en todas, en la mayoría de las culturas. Atormentar a un niño por ninguna razón o por una sin importancia horroriza a casi todo el mundo. Pero muchos psicólogos interpretan el concepto de abuso de un modo más extenso. ¿Son los azotes, cuando se usan como parte de un sistema de disciplina racional, una forma de abuso? En última instancia, la respuesta se decide según si los azotes tienden o no a producir comportamientos que hagan a una persona encajar bien con el sistema social. En la práctica, la palabra abuso tiende a ser interpretada para incluir cualquier método de criar niños que produzca comportamientos inconvenientes para el sistema. Así, cuando van más allá de la prevención de la crueldad obvia y privada de sentido, los programas para prevenir el abuso de niños son dirigidos hacia el control del comportamiento humano por parte del sistema.”[6] Una forma de traducir la postura esbozada sería indicar, por ejemplo, que en los establecimientos educativos occidentales se ofrece un tipo de educación que se parece bastante a la corrupción (mental) de menores. Sin embargo, esa aberración queda oculta ya que produce seres humanos obedientes al sistema y, por lo tanto, nada de ese gran delirio es evitado ni castigado.[7] Más aún, la idea de abuso sexual es una figura utilizada desde hace tiempo para aplacar las ansias de los disidentes ideológicos y políticos. Aunque en ningún caso se pudo ni se puede probar nada, excepto el armado de causas y de falsos testigos, tanto Ted Kaczynski como el disidente tecnológico Julian Assange –un anarco-hacker- fueron y son perseguidos por supuestos eventos de abuso sexual. Es apenas una casualidad que esos dos recalcitrantes quejosos del cariz que adoptó este entramado cibercultural, anclado en el consumo expandido por la Red, que es, a la vez, una forma de control social -porque de eso se trata el sistema industrial, de provocar la carencia y la insatisfacción para generar el consumo- no es casualidad, entonces, que aquellos dos, y cada uno a su manera, hayan alertado sobre el camino elegido en el uso de la tecnología, y hayan, en consecuencia, recibido el sambenito de haber sido abusadores de algún tipo. Ante argumentos semejantes contra ´crímenes´ semejantes, la sospecha de un armado en las sombras. Y a esas tareas saben bien hacerlas los tecnócratas. Ahora sí, la nueva versión.}

I.-

´Las Lolitas que necesitamos son las que confiadas de sí mismas irrumpen en el espacio… público, desafiando las convenciones sociales que niegan la sexualidad de las niñas y mujeres, cosificándolas y convirtiéndolas en víctimas de un sistema patriarcal que convierte el poder de su sexualidad en un arma contra ellas mismas.´ – Daniela Villegas, ´Porqué Lolita no es feminista… pero probablemente las Lolitas sí.´ – [LINK http://www.24-horas.mx/porque-lolita-no-es-feminista/]

Un asunto complejo, redundó el Espectro, y que terminó por imponerse, asentí. En el inmaterial curso de mis apuntes no quedaba más que contar lo que cuenta Bauman, Zygmunt, en el capítulo once del Mal estar de la posmodernidad [1997], dedicado ´a la distribución posmoderna del sexo´. Elucubra Bauman que la segunda revolución sexual (mediados del siglo XX), metamorfoseó la primera revolución y que descolocó así al nido familiar al mismo tiempo que desactivó la relación amor romántico  ̸  amor erótico. Contra la creencia habitual –dice Bauman, según él- este desnudar la substancia sexual no tuvo que ver con una ´emancipación o liberación sexual´ (hippie, sesentista, etc.) sino con una redisposición, con un cambio de la función social del sexo. Doscientos años atrás un enorme panóptico fue construido para controlar la sexualidad. Hoy en día, de forma disimulada, ese sistema de vigilancia fue desregulado y el control, en una sociedad cada vez más atomizada, privatizado. El sexo abandonó el lar familiar y una vez en la calle comenzó a filtrarse en cada instancia de contacto entre humanos, desde la oficina y los negocios, a las universidades y escuelas, y un amplio etcétera. Fue y es, a partir de entonces, regla social la necesidad de ´mantener la distancia entre las personas´, ´evitar el contacto´. Esta misma regla alcanzó a la propia familia por los aires estallada, es decir, alcanzó la relación padres e hijos antaño construida en base a la vigilancia, al ´estar encima´. Traduzco (y reformulo apenas Bauman): ´Los niños, ahora, son considerados principalmente objetos sexuales y víctimas potenciales de sus padres, a su vez sujetos sexuales. Como los padres son por naturaleza más fuertes… y están colocados en una posición de poder, su sexualidad puede fácilmente llevar al abuso de ese poder, puede conducir a la satisfacción de sus instintos… El espectro del sexo asombra también las casas de familia. Para exorcizarlo, precisamos mantener los niños a distancia –sobre todo, imponiendo la abstención de intimidad y de manifestación tangible, abierta, del amor de sus padres.´ Según dice, la enorme cantidad de casos de abusos sexuales de padres con sus hijos repetidos por los medios de comunicación implicó que ´…la ternura de los padres perdiera su inocencia. Se hizo pública la conciencia de que los niños son siempre y en todas partes objetos sexuales, de que existe un fondo sexual potencialmente explosivo en cualquier acto de amor de los padres, de que toda caricia tiene su aspecto erótico y de que en todo gesto de amor puede esconderse un asedio sexual.´ El propio sociólogo, en ese capítulo once, cita a otra tecnócrata quien afirma que si bien el abuso sexual parece estar más difundido en la sociedad de lo que se quiere aceptar, es evidente que se exagera el uso del término ´abuso´ en casi cualquier tipo de situación. De lo que no queda ninguna duda es que del antiguo amor y del solemne cuidado de los padres a esta nueva situación de proximidad incestuosa, hay un abismo. Un enorme abismo. Bauman, al menos en esa versión de la historia, deja de lado las nuevas tecnologías y la alianza con Internet que permitirían entender mejor la epidemia de pedofilia que parece arrasar hoy día al Planeta.  Es innegable que –frente al nuevo estado de cosas- se ha avanzado en cuanto a la visibilización y a la denuncia de los abusos de mayores hacia menores, en cuanto a la protección de la niñez. Dicho esto, dejemos atrás, por un momento, los discursos políticamente correctos y tomemos al azar un ejemplo de la Nueva Ciudad de Dios: ¿qué significan las virales Lolitas –íconos del encuentro nefando- multiplicadas en la Red? En Lacrimae rerum [2006], Slavoj Zizek recorre una y otra vez el efecto del ciberespacio sobre la subjetividad en el mundo contemporáneo (en un idiolecto lacaniano por demás complejo). El efecto es paradójico, dice –me dijo el Espectro. Si por un lado, el ciberespacio libera de la suposición de la existencia de la Autoridad, del gran Otro, esa ficción que organiza nuestro orden simbólico y que tiene a los grandes relatos ideológicos como su sucedáneo, y si esto trajo como consecuencia la recurrente organización sectaria, atomizada, y, en consonancia, la proliferación de diversas identidades perversas surgidas del haberse desligado del propio cuerpo y de la propia individualidad concreta (contexto que enmarca la antes mencionada ciber-epidemia), por el otro, he ahí lo paradójico, ese mismo ciberespacio perverso permitió que la fe en el gran Otro (la Autoridad), desechado en lo simbólico, retornara en la realidad con sus trazas persecutorias. Dice Zizek: ´La creencia en la existencia de un gran Otro [el que mueve los hilos] en el plano de lo real es… la definición más concisa posible de paranoia… Otra versión del gran Otro real es la figura del padre como acosador sexual de sus hijas pequeñas, una figura que se encuentra en el centro mismo del ´síndrome del falso recuerdo´: también en este caso el padre, suspendido como agente de una autoridad simbólica, es decir, como encarnación de la ficción simbólica, ´regresa en la realidad´ (los defensores de la rememoración de los abusos sexuales de la infancia han desatado una gran polémica al sostener que el acoso sexual del padre no es una mera fantasía, ni siquiera una mezcla indisoluble de hecho y fantasía, sino un hecho puro y duro, algo que ´ocurrió realmente´ durante la infancia de la hija en la mayoría de las familias…[8]. Un paso más, un desvío y digo. La pedofilia -voluntad y actividad rechazadas, de manera unánime, en el imaginario comunal- es uno de los puntos ciegos del entramado socio-económico actual porque es generada y provocada por el propio sistema. Contra los supuestos deseos de aniquilarla, esa práctica encuentra en el parafílico ciberespacio –junto con miríadas de gustos desviados o queers- el ámbito adecuado para desarrollarse, para expandirse hasta el punto de que hoy en día, por ejemplo, las ´lolitas hentai´, propias de la estética del animé o del manga japonés (y ´hentai´ significa ´perverso´), son estrellas en el consumo del mundo virtual -lolitas on-line, tras infinitas máscaras y al acecho de cualquiera que le proponga un Paraíso sin la ley de lo normal y bajo el hechizo infinito de la pureza ancestral; lolitas que, en su fragilidad, lucen espléndidas a pesar o a causa de la mano adulta y anónima que las merodea y que las hurga sin cesar. Asedio dual. La pedofilia es fogoneada (si se quiere, indirectamente) desde el ciberespacio, plataforma de las transnacionales, y desde la consecuente realidad por la misma organización social que se espanta y que dice combatirla. Idos los padres de los lares familiares por la desagregación o atomización actual, a su regreso y en la efusividad del reencuentro, el amor filial se convierte en amor dantesco. Aquellas –o aquellos- que fueron erigidos por el mercado de consumo en reinas –o reyes- del hogar, bien merecen que se les consientan sus caprichos hasta el final. Y si los padres o las madres no se ofrecen como disponibles –por sus constantes actividades que solventan la palpitante vida de la gema- para responder a esta demanda en particular, habrá otros que, salario y subordinación mediante, se encarguen de velar por el deseo siempre insatisfecho de cada retoño familiar. Con todas las letras, no hay mayor hipocresía que el odio al pedófilo por parte de quienes, al defender el sistema imperial ciber-capitalista, permiten el caldo de cultivo y alientan lo que dicen odiar. Zizek no ofrece –imposible ofrecerla- una conclusión sin brechas, pero detecta en el ciber-espacio el caldo de cultivo para que ´la revolución social´ -de matriz progresista- sea imposible. Una vez diluidos los corpus ideológicos que podrían haberse constituido o mantenido como el ´gran Otro´, no queda nada contra quién o por quién luchar en la realidad. Aquello que Eloy Fernández-Porta entiende como ´guerra cultural´ -“Uno de los temas de [Lolita, 1955] de Nabokov… es la manera en que el viejo intelectual europeo doctrinal, decadente y podrido de cultura, corrompe a la joven América poppy. Reescribir la cultura pop desde Europa implica siempre, para el autor serio, una perversión: raptar, sacar de su hábitat, poner en circulación, estuprar y echar a perder la inocencia. […] su perversión es doble: lleva al ridículo la alta cultura norteamericana y vuelve inmortal y trascendente a la ninfa pop.” [9]– aquella guerra cultural, entonces, es, en el aquí y ahora, una guerra por la posesión, por la dominación y por la demarcación territorial y de propiedad. Existe algo peor que el ´temor comunista, socialista, igualitarista, redistribucionista´ para los burgueses del nuevo milenio y es que aquel visto como un lumpen social (a su servicio) se termine llevando para siempre y en segundos algo imposible de recuperar: pureza e inocencia de los virginales vástagos del amor parental. En otro contexto hemos mencionado que de ninguna manera es arbitrario que una corporación cibercultural, la corporación corazón del capitalismo –la Iglesia Católica- sea la enhiesta madrina de la peor versión de la práctica nefanda: el abuso de esos niño-jesusitos anónimos en manos de los supuestos enviados y ̸ o representantes de la alta y paterna divinidad. Que una organización pedófila –cuyo ícono más afable es un niño cuasi desnudo- sea uno de los centros principales de la sociedad occidental, nos exime de cualquier comentario conjetural.[10]

II.-

 ´…hoy día la histeria toma la forma de la vulnerabilidad, de una amenaza a nuestra identidad física y ̸ o psíquica (baste recordar la omnipresencia de la lógica de la victimización, desde el acoso sexual hasta los peligros de la comida y del tabaco, con el resultado de que el sujeto se ve reducido a aquello que puede ser dañado).´ – Slavoj Zizek. ´El ciberespacio´. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio [2006, p. 226]

¿O será –pregunto a los vientos- que en la Nueva Ciudad de Dios, y a expensas de lo que sucede en ´lo real´, ese constante atizado sobre el peligro y la proliferación de la pedofilia tiene una variable más por considerar? En el capítulo 7 de Cypherpunks, “Internet y política”, Julian Assange y adláteres discuten de qué forma las corporaciones y los gobiernos se las ingenian para instalar la necesidad de control y de censura de lo que circula a través de Internet. Además de las leyes contra la denominada ´piratería´ por parte de monstruos con el poder, por ejemplo, de Hollywood, el camino silencioso elegido es la instalación de una narrativa que dé cuenta del peligro de dejar a los ciudadanos circular libremente por la Red. El núcleo de esa historia de terror y de amenazas son los denominados ´Cuatro caballeros del Infoapocalipsis´: lavado de dinero, drogas, terrorismo, pornografía infantil. Estos fantasmas (con sus incuestionables dosis de realidad aunque no al nivel exacerbado que nos sugieren) no son más que la excusa para ir contra los que dicen, hacen u organizan algo -de raigambre política- que desagrada a los poderosos. Recordarás, pálido copista, que el mismo Assange, con un argumento no semejante pero sí análogo, fue acusado después de su buchoneo vía Wikileaks, de abuso sexual contra dos mujeres suecas. Lo tengo, sí, inimaginable Espectro. El argumento del poder, entonces, es así: ´Internet fue tomada por pedonazis y por eso precisamos de censura´. En el capítulo nueve de Cypherpunks, dedicado a la censura en Internet, dicen y cito y traduzco y modifico: ´[Andy]: Los pedonazis básicamente resumen los argumentos alemanes o, tal vez, parte de los argumentos europeos a favor de la censura. Alemania quería evitar todo lo que se pareciese con un discurso de odio en Internet debido a la historia del país. Es claro que las personas no van a objetar si alguien dice que es preciso restringir el acceso a la Red a causa de los pedófilos. El documento interno de la Comisión Europea sobre la retención de datos argumentaba: deberíamos hablar más sobre pornografía infantil y las personas estarán de nuestro lado´. Continúo traduciendo apenas: ´[Jérémie] Creo que la censura nunca debería ser la solución. Cuando hablamos sobre pornografía infantil, no deberíamos usar la palabra pornografía –se trata de una representación de escenas criminales de abuso infantil. Algo que se puede hacer es ir a los servidores, deshabilitarlos e identificar a las personas que subieron el contenido para llegar a aquellos que lo produjeron, aquellos que primero abusaron de los niños´. Es un planteo general que, claramente, no busca disolver o ningunear la criminalidad de la pornografía y del abuso infantil en Internet ni en la realidad. Alerta a los ciudadanos sobre el chantaje intelectual que presupone obtener el voto positivo para la censura en nombre de una epidemia que, como vimos en la parte inicial, se desparrama, sobre todo, por los aposentos hogareños. Un universo de fábulas y de mitos que permiten el control; un universo en el que la ciber-bomba explotó, amanuense, y mejor lo sabe ese segmento del infatigable mundo de las lolitas post-apocalípticas cuyo estilo se sustenta en un ingenuo vestido con volados y de muñeca; con medias a media pierna; con trenzas circundando su cabeza; cubierto el rostro con una máscara antigás tan distópica como el deseo que engendran. Notas: [1] LINK https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/07/28/cyberlolita/ Ambas versiones difieren entre sí en algunas cuestiones. [2] Pueden leer un poco sobre eso en https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/04/kaczynski-contra-la-militancia/ [3] “But for most people it is through the power process — having a goal, making an AUTONOMOUS effort and attaining the goal — that self-esteem, self-confidence and a sense of power are acquired. When one does not have adequate opportunity to go through the power process the consequences are (depending on the individual and on the way the power process is disrupted) boredom, demoralization, low self-esteem, inferiority feelings, defeatism, depression, anxiety, guilt, frustration, hostility, spouse or child abuse, insatiable hedonism, abnormal sexual behavior, sleep disorders, eating disorders. etc.” [4] “Some of the symptoms listed are similar to those shown by caged animals.” [5] “For many or most people through much of human history, the goals of a hand-to-mouth existence (merely providing oneself and one’s family with food from day to day) have been quite sufficient.” [6] “Child abuse in its gross and obvious forms is disapproved in most if not all cultures. Tormenting a child for a trivial reason or no reason at all is something that appalls almost everyone. But many psychologists interpret the concept of abuse much more broadly. Is spanking, when used as part of a rational and consistent system of discipline, a form of abuse? The question will ultimately be decided by whether or not spanking tends to produce behavior that makes a person fit in well with the existing system of society. In practice, the Word “abuse” tends to be interpreted to include any method of child-rearing that produces behavior inconvenient for the system. Thus, when they go beyond the prevention of obvious, senseless cruelty, programs for preventing “child abuse” are directed toward the control of human behavior on behalf of the system.” [7] La serie de textos sobre educación que pueden encontrar en este blog, comienza con el post: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/11/el-fin-de-la-educacion/ Y añado. Lo que Kaczysnki piensa sobre educación, es necesario insertarlo en una serie de intelectuales y de pensadores con filiación anarquista y humanista como es el caso de Ivan Illich (autor de Desescolarización, 1971) y de Claudio Naranjo. Dice Naranjo en 2013: “…la sociedad a través de una educación autoritaria continúa domesticando a su generación venidera. Yo digo que la educación es un crimen perfecto porque nadie lo reconoce como tal. Es el socio de lo que Eisenhower llamaba el ´complejo militar-industrial´. No podría sostenerse el ´complejo militar-industrial´ si no se educa a las personas para funcionar sin chistar dentro de este sistema donde la cuestión no es el crecimiento personal sino servir a la producción o a los que manejan la producción. Es una educación para ser carne de cañón o carne de tanque…” [“Conocimiento transformador”, conferencia]. Y Kaczynski en 1995: “La educación… se está convirtiendo en una técnica científica para controlar el desarrollo del niño. […] Las técnicas de ´paternidad´ que se enseñan a los padres están diseñadas para hacer que los niños acepten los valores fundamentales del sistema y se comporten de la manera que éste encuentra deseable. Los programas de ´salud mental´, las técnicas de ´intervención´, la psicoterapia… están… diseñadas para beneficiar a los individuos, pero en la práctica sirven para inducir a pensar y a comportarse como el sistema requiere.” ( #148) “Todos sabemos cómo son muchos de nuestro colegios. Los profesores están demasiado ocupados quitando a los niños cuchillos y pistolas como para someterlos a las últimas técnicas para convertirlos en ´nerds´. Así, a pesar de todos sus avances técnicos referentes al comportamiento humano, el sistema hasta la fecha no ha sido afortunado en controlar a los seres humanos. La gente cuyo comportamiento es bastante bueno bajo el control del sistema son aquellos del tipo que puede ser llamado ´burgués´. Pero hay un número creciente de personas quienes de un modo u otro son rebeldes al sistema: parásitos del sistema de bienestar, bandas de jóvenes, cultistas, satanistas, nazis, ambientalistas radicales, milicianos, etc.” (#161). [8] “¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio?”, en Lacrimae rerum, p. 272-273. [9] “Diez no-logos sobre literatura y pop”, Afterpop. La literatura de la implosión mediática [2010, p. 64] [10] LINK https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com/

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CyberLolita [De las crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

[ Advertencia. Pueden leer una nueva versión del siguiente texto en este mismo blog, en el post: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/27/cyberlolita-kaczynski/ ]

‘En La vida de Adèle [2013] no hay esa tecnología invasiva tal como la entendemos hoy -computadoras, celulares, internet. Apenas un teléfono de línea, a la vieja usanza, une la pasión. De no mediar esa ausencia, el etéreo mundo virtual habría metamorfoseado a Emma y a Adèle en fáciles víctimas del santo pecado de lo imposible -la rapiña, a manos de la más experimentada, de la menor.’  –  Il Corvino, ‘Azul es cine francés” [2013].

´Las Lolitas que necesitamos son las que confiadas de sí mismas irrumpen en el espacio… público, desafiando las convenciones sociales que niegan la sexualidad de las niñas y mujeres, cosificándolas y convirtiéndolas en víctimas de un sistema patriarcal que convierte el poder de su sexualidad en un arma contra ellas mismas.´ – Daniela Villegas, ´Porqué Lolita no es feminista… pero probablemente las Lolitas sí.´ – [LINK http://www.24-horas.mx/porque-lolita-no-es-feminista/%5D

Un asunto complejo, redundó el Espectro. Que terminó por imponerse, asentí. En el inmaterial curso de mis apuntes, en rigor de verdad, no quedaba otra que contar esa historia que cuenta Bauman, Zygmunt, entre los académicos… No veo la necesidad de la obsecuencia, lo deprimí. ¡Chingame! –gritó. Y dijo así. En el capítulo once del Mal estar de la posmodernidad [1997], en la versión brasilera que poseo –dijo el Espectro-, en ese capítulo dedicado ´a la distribución posmoderna del sexo´, elucubra Bauman que la segunda revolución sexual (mediados del siglo XX), metamorfoseó la primera revolución y descolocó así al nido familiar al mismo tiempo que desactivó la relación amor romántico  ̸  amor erótico. Contra la creencia habitual –dijo Bauman, según él- este desnudar de la substancia sexual no tuvo tanto que ver con una ´emancipación o liberación sexual´ (hippie, sesentista, etc.) sino con una redisposición, con un cambio en la función social del sexo. Doscientos años atrás un enorme panóptico fue construido para controlar la sexualidad. Hoy en día, de forma disimulada, ese sistema de vigilancia aparece desregulado y el control, en una sociedad cada vez más atomizada, privatizado. El sexo abandonó no hace mucho el lar familiar y una vez en la calle comenzó a filtrarse en cada instancia de contacto entre humanos, desde la oficina y los negocios, a las universidades y escuelas, y un amplio etcétera. Fue y es, a partir de entonces, regla social la necesidad de ´mantener la distancia entre las personas´, de ´evitar el contacto´. Esta misma regla alcanzó a la propia familia por los aires estallada, es decir, alcanzó la relación padres e hijos antaño construida en base a la vigilancia, al ´estar encima´. Traduzco (y reformulo, apenas, la labia de Bauman): ´Los niños, ahora, son considerados principalmente objetos sexuales y víctimas potenciales de sus padres, a su vez sujetos sexuales. Como los padres son por naturaleza más fuertes… y están colocados en una posición de poder, su sexualidad puede fácilmente llevar al abuso de ese poder, puede conducir a la satisfacción de sus instintos… El espectro del sexo asombra también las casas de familia. Para exorcizarlo, precisamos mantener los niños a distancia –sobre todo, imponiendo la abstención de intimidad y de manifestación tangible, abierta, del amor de sus padres.´ Según dice Bauman, la enorme cantidad de casos de abusos sexuales de padres con sus hijos repetidos por los medios de comunicación implicó que ´…la ternura de los padres perdiera su inocencia. Se hizo pública la conciencia de que los niños son siempre y en todas partes objetos sexuales, de que existe un fondo sexual potencialmente explosivo en cualquier acto de amor de los padres, de que toda caricia tiene su aspecto erótico y de que en todo gesto de amor puede esconderse un asedio sexual.´ El propio sociólogo, en ese capítulo once, cita a otra tecnócrata quien afirma que si bien el abuso sexual parece estar más difundido en la sociedad de lo que se quiere aceptar, es evidente que se exagera el uso del término ´abuso´ en casi cualquier tipo de situación. De lo que no queda ninguna duda, sospechoso amanuense, es que del antiguo amor y del solemne cuidado de los padres a esta nueva situación de proximidad incestuosa, hay un abismo. Un enorme abismo. Bauman, al menos en esa versión de la historia, deja de lado las nuevas tecnologías y, en particular, la alianza con Internet -ligazón que permitiría entender mejor la epidemia de pedofilia que parece arrasar hoy día al Planeta.  Innegable es que –frente al nuevo estado de cosas- se ha avanzado en cuanto a la visibilización y a la denuncia de los abusos de mayores hacia menores, en cuanto a la protección de la niñez. Dicho esto, dejemos atrás, por un momento, los discursos políticamente correctos y tomemos al azar un ejemplo de la Nueva Ciudad de Dios: ¿qué significan las virales Lolitas –íconos del encuentro nefando- pululando multiplicadas por la Red? En Lacrimae rerum [2006], Slavoj Zizek recorre una y otra vez el efecto del ciberespacio sobre la subjetividad en el mundo contemporáneo (en un idiolecto lacaniano, a veces por demás complejo). El efecto es paradójico, dice –me dijo el Espectro. Si por un lado, el ciberespacio libera de la suposición de la existencia de la Autoridad, del gran Otro, esa ficción que organiza nuestro orden simbólico y que tiene a los grandes relatos ideológicos como su sucedáneo, y si esto trajo como consecuencia –simplifico, me dijo- la recurrente organización sectaria, atomizada, y, en consonancia, la proliferación de diversas identidades perversas surgidas del haberse desligado del propio cuerpo y de la propia individualidad concreta (contexto que enmarca la antes mencionada ciber-epidemia), por el otro, he ahí lo paradójico, ese mismo ciberespacio perverso permitió que la fe en el gran Otro (la Autoridad), desechado en lo simbólico, retornara en la realidad con sus trazas persecutorias. Dice Zizek: ´La creencia en la existencia de un gran Otro [el que mueve los hilos] en el plano de lo real es… la definición más concisa posible de paranoia… […] Otra versión del gran Otro real es la figura del padre como acosador sexual de sus hijas pequeñas, una figura que se encuentra en el centro mismo del ´síndrome del falso recuerdo´: también en este caso el padre, suspendido como agente de una autoridad simbólica, es decir, como encarnación de la ficción simbólica, ´regresa en la realidad´ (los defensores de la rememoración de los abusos sexuales de la infancia han desatado una gran polémica al sostener que el acoso sexual del padre no es una mera fantasía, ni siquiera una mezcla indisoluble de hecho y fantasía, sino un hecho puro y duro, algo que ´ocurrió realmente´ durante la infancia de la hija en la mayoría de las familias…)´ [´¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio?´, en Lacrimae rerum, p. 272-273]. Un paso más, un desvío y digo. La pedofilia -voluntad y actividad rechazadas, de manera unánime, en el imaginario comunal- es uno de los puntos ciegos del entramado socio-económico actual porque es generada y provocada por el propio sistema. Contra los supuestos deseos de aniquilarla, esa práctica encuentra en el parafílico ciberespacio –junto con miríadas de gustos desviados o queers- el ámbito adecuado para desarrollarse, para expandirse hasta el punto de que hoy en día, por ejemplo, las ´lolitas hentai´, propias de la estética del anime o del manga japonés (y ´hentai´ significa ´perverso´), son estrellas en el consumo del mundo virtual -lolitas on-line, tras infinitas máscaras y al acecho de cualquiera que le proponga un Paraíso sin la ley de lo normal y bajo el hechizo infinito de la pureza ancestral; lolitas que, en su fragilidad, lucen espléndidas a pesar o a causa de la mano adulta y anónima que las merodea y que las hurga sin cesar. Asedio dual. La pedofilia es fogoneada (si se quiere, indirectamente) desde el ciberespacio, plataforma de las transnacionales, y desde la consecuente realidad por la misma organización social que se espanta y que dice combatirla. Idos los padres de los lares familiares por la desagregación o atomización actual, a su regreso y en la efusividad del reencuentro, el amor filial se convierte en amor dantesco. Aquellas –o aquellos- que fueron erigidos por el mercado de consumo en reinas –o reyes- del hogar, bien merecen que se les consientan sus caprichos hasta el final. Y si los padres o las madres no se ofrecen como disponibles –por sus constantes actividades que solventan la palpitante vida de la gema- para responder a esta demanda en particular, habrá otros que, salario y subordinación mediante, se encarguen de velar por el deseo siempre insatisfecho de cada retoño familiar. Con todas las letras, no hay mayor hipocresía que el odio al pedófilo por parte de quienes, al defender el sistema imperial ciber-capitalista, permiten el caldo de cultivo y alientan lo que dicen odiar. Zizek no ofrece –imposible ofrecerla- una conclusión sin brechas, pero -especulo-, detecta en el ciber-espacio el caldo de cultivo para que ´la revolución social´ -de matriz progresista- sea imposible. Una vez diluido el o los corpus ideológicos que podrían haberse constituido o mantenido como el ´gran Otro´, no queda nada contra quién o por quién luchar en la realidad. Aquello que Eloy Fernández-Porta entiende como ´guerra cultural´: “Uno de los temas de [Lolita, 1955] de Nabokov… es la manera en que el viejo intelectual europeo doctrinal, decadente y podrido de cultura, corrompe a la joven América poppy. Reescribir la cultura pop desde Europa implica siempre, para el autor serio, una perversión: raptar, sacar de su hábitat, poner en circulación, estuprar y echar a perder la inocencia. […] su perversión es doble: lleva al ridículo la alta cultura norteamericana y vuelve inmortal y trascendente a la ninfa pop.” – [´Diez no-logos sobre literatura y pop´, Afterpop. La literatura de la implosión mediática [2010, p. 64]- aquella guerra cultural, entonces, es, en el aquí y ahora, una guerra por la posesión, por la dominación y por la demarcación territorial y de propiedad. Existe algo peor que el ´temor comunista, socialista, igualitarista, redistribucionista´ para los burgueses del nuevo milenio y es que, aquel que es visto como un lumpen social (a su servicio), se termine llevando para siempre y en segundos algo imposible de recuperar: pureza e inocencia de los virginales vástagos del amor parental. En otro contexto, azorado amanuense, hemos mencionado que de ninguna manera es arbitrario que una corporación cibercultural, es decir, la corporación corazón del capitalismo –la Iglesia católica- sea la enhiesta madrina de la peor versión de la práctica nefanda: el abuso de esos niño-jesusitos anónimos en manos de los supuestos enviados y  ̸ o representantes de la alta y paterna divinidad [www.lanuevadrogaesciberdios.com]. Que una organización pedófila –cuyo ícono más afable es un niño cuasi desnudo- sea uno de los centros principales de la sociedad occidental, creo que nos exime de cualquier otro comentario conjetural.

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Lolita cyberpunk - Crédito http://www.pinterest.com/pin/405746247648892602/

Lolita cyberpunk

[www.pinterest.com/pin/405746247648892602/]

´…hoy día la histeria toma en general la forma de la vulnerabilidad, de una amenaza a nuestra identidad física y ̸ o psíquica (baste recordar la omnipresencia de la lógica de la victimización, desde el acoso sexual hasta los peligros de la comida y del tabaco, con el resultado de que el sujeto mismo se ve cada vez más reducido a ´aquello que puede ser dañado´).´ – Slavoj Zizek. ´El ciberespacio´. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio [2006, p. 226]

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¿O será –pregunto a los vientos- que en la Nueva Ciudad de Dios, y a expensas de lo que sucede en ´lo real´, ese constante atizado sobre el peligro y la proliferación de la pedofilia tiene una variable más por considerar? En el capítulo 7 de Cypherpunks, ´Internet y política´, Julian Assange y adláteres discuten de qué forma las corporaciones y los gobiernos se las ingenian para instalar la necesidad de control y de censura de lo que circula a través de Internet. Además de las leyes contra la denominada ´piratería´ por parte de monstruos con el poder, por ejemplo, de Hollywood, el camino silencioso elegido es la instalación de una narrativa que dé cuenta del peligro de dejar a los ciudadanos circular libremente por la Red. El núcleo de esa historia de terror y de amenazas son los denominados ´Cuatro caballeros del Infoapocalipsis´: lavado de dinero, drogas, terrorismo, pornografía infantil. Estos fantasmas (con sus incuestionables dosis de realidad aunque no al nivel exacerbado que nos sugieren) no son más que la excusa para ir contra los que dicen, hacen u organizan algo -de raigambre política- que desagrada a los poderosos. Recordarás, pálido copista, que el mismo Assange, con un argumento no semejante pero sí análogo, fue acusado después de su buchoneo por medio de Wikileaks, de abuso sexual contra dos mujeres suecas. Lo tengo, sí, inimaginable Espectro. El argumento del poder, entonces, es así: ´Internet fue tomada por pedonazis y por eso precisamos de censura´. En el capítulo nueve de Cypherpunks, dedicado a la censura en Internet, dicen y cito y traduzco y modifico según pautas por todos conocidas: ´[Andy]: Los pedonazis básicamente resumen los argumentos alemanes o, tal vez, parte de los argumentos europeos a favor de la censura. Alemania quería evitar todo lo que se pareciese con un discurso de odio en Internet debido a la historia del país. Es claro que las personas no van a objetar si alguien dice que es preciso restringir el acceso a la Red a causa de los pedófilos. El documento interno de la Comisión Europea sobre la retención de datos argumentaba: deberíamos hablar más sobre pornografía infantil y las personas estarán de nuestro lado´. Continúo traduciendo apenas: ´[Jérémie] Creo que la censura nunca debería ser la solución. Cuando hablamos sobre pornografía infantil, no deberíamos usar la palabra pornografía –se trata de una representación de escenas criminales de abuso infantil. Algo que se puede hacer es ir a los servidores, deshabilitarlos e identificar a las personas que subieron el contenido para llegar a aquellos que lo produjeron, aquellos que primero abusaron de los niños´. Es un planteo general que, claramente, no busca disolver o ningunear la criminalidad de la pornografía y del abuso infantil en Internet ni en la realidad. Alerta a los ciudadanos sobre el chantaje intelectual que presupone obtener el voto positivo para la censura en nombre de una epidemia que, como vimos en la parte inicial, se desparrama, sobre todo, por los aposentos hogareños. Un universo de fábulas y de mitos que permiten el control; un universo en el que la ciber-bomba explotó, amanuense, y mejor lo sabe ese segmento del infatigable mundo de las lolitas post-apocalípticas cuyo estilo se sustenta en un ingenuo vestido con volados y de muñeca; con medias a media pierna; con trenzas circundando su cabeza; cubierto el rostro con una máscara antigás tan distópica como el deseo que engendran… [www.youtube.com/watch?v=BoxAsLL_AvI] Y, acordate cuando salgas, Espectro, no seas reventón, de hacer por lo menos la mímica de cerrar la tranquera.

A J, por el eros que en la común espectral oscuridad reina.

Lourdes [Tandil] – 28 de julio de 2014

www.lanuevadrogaesciberdios.com [De las reales crónicas del Espectro]

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A veinte minutos de Sálmacis…

Esta civilización es quizás odiosa, a veces no parece ser más que un mal sueño, engendra de manera infalible el hastío y el desagrado propicios al viraje hacia una catástrofe.

George Bataille. ´Los datos actuales´. La parte maldita [1949]

Numa declaração ao juiz, Speer comentou que, numa era mecanizada, as ditaduras exigiam, e haviam produzido, um tipo de indivíduo que aceitava ordens acriticamente. ´O pesadelo de muita gente, de que algum dia os países sejam dominados pela tecnologia´, declarou, ´quase se concretizou com o sistema autoritário de Hitler. Todo Estado no mundo está agora em perigo de ser aterrorizado pela tecnologia. Mas isso parece inevitável numa ditadura moderna. Logo: tanto mais exigentes a liberdade individual e a autoconsciência do indivíduo.´

John Cornwell. Os cientistas de Hitler. Ciência, guerra e o Pacto com o Demônio [2003]

– Jacob: Certo. As pessoas eram recompensadas por participar do Stasi, o órgão da segurança da antiga Alemanha Oriental. E hoje… por participar do Facebook… são recompensadas com créditos sociais… em vez de serem pagas diretamente. E é importante relacionar esse fenômeno com o aspecto humano, porque ele não se restringe à tecnologia, é uma questão de controle por meio da vigilância.

– Julian: Eu me interesso muito pela filosofia da técnica. A técnica é muito mais que a mera tecnologia e implica, por exemplo, um consenso majoritário em uma diretoria ou a estrutura de um parlamento –é a interação sistematizada. […] Talvez a tendência básica da técnica seja passar por esses períodos de descoberta da técnica, de centralização da técnica, de democratização da técnica –quando o conhecimento sobre como fazer é passado para a próxima geração. Mas acho que a tendência geral da técnica é centralizar o controle naquelas pessoas que detêm os recursos físicos delas.

Julian Assange et alii. Cap. 2: ´Maior comunicação versus maior vigiância´, Cypherpunks [2012].

– Andy: Bem, retomando a história da Igreja católica, estamos voltando à época na qual existia apenas um grande distribuidor de livros, se pensarmos que a Amazon está tentando controlar toda a cadeia de suprimento de e-books, então precisaríamos manter nossas próprias instalações de impressão, publicação.

Julian Assange et alii. Cap. 7: ´Internet e política´,  Cypherpunks [2012].

Sálmacis –me dijo- es también venir y contarte ideas que rumié en el Más Allá, apuntes desparramados que -cuando no pienso en sus detalles- reviso, revoleo. Como pocas veces (no era costumbre) aparecía alicaído. Sin más preámbulos, expuso aquella tarde sus notas espectrales.

´Las últimas décadas –leyó- en los países centrales, y en contagio hacia la periferia, han visto al ser humano, a cuentagotas y a diezmo de su salario, acceder a otra realidad bajo promesa de trascendencia. La liberación del cuerpo físico, y del artificio de la identidad, le ha permitido fundirse en comunidad con otros desdoblados quienes procuran suplir su angustia existencial con-un-estar-todos-juntos-allí-nuevamente-reunidos tal como las religiones pregonan (las institucionales panfletean) a través de la panacea del otro mundo. Un amplio e inespecífico consenso, que susurra lo vano hoy día de cualquier tipo de laicismo, dice que nadie teme -suponiendo que existan- los efectos paralizantes del ciberespacio. La novedad de la invención, y de su presencia en el mundo, imponen cautela a la hora de concluir sobre los efectos repudiables (aislamiento, inacción, alienación, control, dominio) o apetecibles (organización de movimientos de masas, reclamos de minorías, espacio utópico de liberación de las fantasías sexuales, etc.). La versión más concreta de esta historia -en su dimensión maligna- les cabe a los españoles Alonso y Arzoz –La Nueva Ciudad de Dios [2002]. La inmersión en la Red remite a un proyecto de larga data cuyo instante fuerte aunque no inicial recae en Agustín de Hipona –La Ciudad de Dios [siglo V d. de C.]- quien consolida el anhelo de una ´ciudad celestial´, con modelo en la Jerusalén mítica, en la que bajo un manto imperial y utópico (distópico, para esos españoles) habría de convivir la humanidad. Eran requisitos para ese proyecto político-religioso, la voluntad favorable de la mayoría y la posibilidad de que cada individuo tuviera su doble astral. Estos requisitos florecieron con la fundación del Ciber-imperio, el Sexto. El consenso se cristalizó –en un morderse la cola- con la naturalización social del doble digital. De la participación en esa ciudad ideal habría de nacer una mayor libertad que no parece ser más ni otra cosa que un uso espurio de las eventuales fuerzas renovadoras, que allí germinen, para mayor control. El ciberespacio, insano y esquizofrénico (constructo en el que aportan ciencias, cibernética, filosofía y un etcétera mayor) es, entonces, placebo de la religión. No sería demasiado brillante recordar que religo es conectar.´

¿Hasta ahí vas? –me pregunta. Hasta ahí voy.

´En sí –sigue el Espectro- el ciberespacio es un maravilloso conductor de otro vástago contemporáneo de la religión –el de la trascendencia por las cosas que es, como decir, el del orgasmo del consumo. Religión, trascendencia; Red, cuerpo astral; consumo, placer sexual -una serie que se reúne en la alquimia de metamorfosear ciudadanos en consumidores dentro de la ciudad virtual. A la Red, a la religión institucionalizada, al consumo -todos falsos puentes a la trascendencia-, subyace un elemento al que todavía no me referí (levantó la vista, enfrentó las palmas en su concavidad y me dijo que eso quería decir ´entre paréntesis´): las drogas o, dicho en general, las sustancias, citadas en una de nuestras charlas anteriores´. En la del complot, en la de la contra-economía libidinal, asentí. La recuerdo. [LINK  https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/05/05/boton-de-las-cronicas-del-espectro/]

Sí…

Y siguió sin leer.

Pensemos que, por un lado, capitalismo y que religión occidental se reúnen. Pongamos que, por otro, consumo desenfrenado de mercancías en el capitalismo y consumo de drogas se asocian –y droga acá significa la reina blanca, símbolo de las más duras (que sostiene, a intervalo con los antidepresivos, el mundo del trabajo). Consideremos, además, que las drogas naturales están en las experiencias de los místicos y de los religiosos. El cuerpo astral para el mundo virtual deriva, por caso, de una variable religiosa asociada a los alucinógenos. Alonso y Arzoz piensan en continuidad la Red con las visiones que los chamanes y quienes experimentaron peyote, ayahuasca y mezcalina tienen y tuvieron de mundos trascendentes en los que se sumergen en busca de sabiduría. Cito: ´…la semejanza entre una primitiva red vernácula [chamánica; mística] y su mundo de sueños inducido con nuestra Red y nuestro mundo virtual, resulta demasiado significativa como para ser casual; como si mediante la tecnología digital no buscáramos sino reproducir el esquema mítico de las más antiguas formas de religiosidad

El ciberespacio -afiló la voz- es también una droga que posibilita el trance necesario para en segundos salir de este cuerpo y de este mundo e ingresar en el paraíso donde todo es posible y poco sucede. Si detrás de los alucinógenos está el autoconocimiento, detrás de la peor versión del ciberespacio -en línea con el peor uso de las drogas- está el anestésico o el condicionamiento reflejo. Pasibles de rasgos semejantes, no son por igual tratadas. Mientras bombardean para insuflar ciberrealidad en las retinas y en la corteza cerebral, al prohibir las sustancias impiden el disfrute de una experiencia que –en el menos deseable de los mundos posibles- es tan indeseable como la otra. Permiso y denegación, sincronizados.

Respiró y pité.

La coherencia de esa hilera de conceptos -Red, cuerpo astral, religión, droga, consumo, capitalismo- asoma cuando se le suma un aspecto, de una u otra forma, imbricado y ya mencionado: la locura o la esquizofrenia. El chamán que alucina y que viaja por mundos es un loco (a los ojos extraños) y es un ser que busca el autoconocimiento (como el adicto al crack: socialmente descastado porque no puede trabajar en un tiempo estándar y porque, por ende, no es un potencial consumidor de objetos aunque sí uno continuo de la piedra que le da su lucidez; quien no consume objetos sin moderación es marginado al espacio de lo no deseado). Bloom -oh, Harold- sugería que Cristo había sido un chamán, un magnífico y representativo experimentador y buscador de certezas en esta compleja escena. Y si en ese sendero se tilda de loco al chamán (así llamado) indígena, por consecuencia, ¿qué otra cosa son sino los jerarcas de las religiones oficiales que se consideran representantes de Dios?

¿Chamanes?, acoté. No, locos -respondió.

El uso fabuloso de la Iglesia Católica de la iconosfera, paraspace, hiperspace, ese otro mundo en la Tierra, en la promoción publicitaria del actual y nuevo Papa es sin más ideológica, sistémica, alentadora del status quo. Como portavoz de la Iglesia, el Papa sostuvo no hace mucho que ´internet era una invención de Dios´ (una mentira a medias, si se reconoce que ese Dios ciber-promocionado es una invención de ellos). Mientras a Galileo lo condenaron y mientras el derecho al aborto continúa congelado, esa hermética invención de la tecno-ciencia actual es santificada en un par de lustros (…y claro que entiendo y que comprendo que un jesuita –tradición en la que se trama la Red ciberimperial- se valga de esa propaganda para recuperar el espacio perdido, incluyendo en dicha alianza, la adopción del nombre nefando en los corredores vaticanos, el del iluminado en vida y hereje post mortem).

Corolario: para solidificar esa gran ficción que es la religión en su versión institucional planetaria post-industrial, se requería un macro-mundo y fue virtual; para solidificar un mundo virtual atractivo y enervante en el que reine el consumo, necesitaban de un aliciente pseudo-espiritual. Para decirlo del otro lado de la teoría en el que lo cibercultural es apenas un punto. Cito a Zygmunt Bauman, el parágrafo # Trascendência deste mundo, del capítulo 11: ´Religião pós-moderna?´, de O mal estar da pós-modernidade:

Abraham Maslow ressaltou que… os casos de iluminação pessoal de revelações ou êxtase registrados nas vidas dos santos, e depois repetidas amplamente, embora talvez numa forma algo mais atenuada, nas vida dos fiés comuns, podem ser reinterpretados como ´de fato, experiências humanas máximas e perfeitamente naturais´. As instituções eclesiásticas, pode-se dizer olhando para trás, ´podem ser vistas como uma especie de cartão perfurado ou versão IBM de uma revelação original ou experiência mística, ou experiència máxima, para tornar isso apropriado à utilização grupal à conveniência administrativa… A religião (…) organizada pode ser considerada um esforço de comunicar experiências máximas a quem não atinge o máximo´. Com grande habilidade perceptiva e analítica, Maslow usou conceitos que só podiam ser gerados e completamente formados na estufa da cultura moderna tardia ou pós-moderna, para reinterepretar a posteriori uma experieência que foi vivida sem o beneficio das denominações apropriadas descobertas muito mais tarde… ´Faz sentido´, para nós, reconhecer no êxtase religioso do passado a experiência intensa e ´total´ que os preceitos da ´economia libidinal´ (ou do ´impulsa para a satisfação´ – Edith Wyschogrod), tão preminentes na cultura pós-moderna, impelem individuos como nós, construídos para acumular sensações a procurar e encontrar. A questão, porém, é se o procedimento inverso igualmente ´faz sentido´. Se podemos legitimamente reconhecer a experiência orgiástica de quem acumula sensações na pós-modernidade como essencialmente religiosa.

Troca de favores entre las corporaciones. Se insiste en prohibir las sustancias, pero se alienta la ciberrealidad desde espacios religiosos, y desde centros de poder semejantes y concomitantes, por fascinación y por ambición con la novedad de que en esta tierra el cielo haya obtenido su lugar –y ese cielo es un gran mercado de sensaciones (espurias en su mayor parte).

Uno de los problemas de esa alianza –y que ahora no puedo desarrollar- es que ciberespacio y perversión (mejor sería decir identidades sexuales diversas y múltiples) se conjugan y, en consecuencia, si, por un lado, tenemos en la Red un fantástico y eventual paraíso de libertad sexual (que podría encaminar al sujeto hacia el autoconocimiento, pero no nos esperancemos), por el otro, no es tan estrambótica la conexión diferida entre la cibercultural Iglesia católica, con sus adláteres, y la pedofilia. Si detrás del capitalismo está la religión en su variante judeocristiana, la pedofilia no es un error –el pedófilo no es el monstruo indeseado, en todo caso es proyección de la propia monstruosidad. Es la resultante de un sistema al que demasiadas veces, sin entender, denominamos ´perverso´. Es tan grande la fascinación por la falsa pureza, por la inmaculada comunicación que genera la Red, que se deduce que los púberes ocupen el centro del deseo. En el extremo del sin sentido, se acepta sin más que las campañas publicitarias estén destinadas a los más pequeños. ¿Qué otra cosa es si no corrupción esa temprana inclusión de los vástagos al mundo del deseo irrefrenable de poseer? (Por caminos laterales, los argumentos corporativos que instalan como monstruo máximo al pedófilo, es el cheque en blanco para justificar ante todos los impávidos consumidores la razón de la vigilancia virtual.)

El consumo es esquizofrénico porque se les atribuyen variables humanas a los objetos así como los niños humanizaban sus juguetes -y me refiero a los de otras épocas; los actuales sancionan el acceso a los bienes en una jugada no inocente si recordamos que el ícono del cristianismo –cuna del capitalismo- es un Dios hecho Niño –LINK https://www.youtube.com/watch?v=d1b7qOjNNtE .

Ese consumo en la sociedad actual es, a su vez, paranoico. Las cosas obtenidas hablan y son llamadas a hablar como dioses mínimos y como estampa y como reemplazo del ser social. De allí aquel fogoneo de la adicción al mundo virtual y de allí la obturación de las sustancias liberadoras. Desde la Red el humano dispara al consumo (aunque haya espacios de resistencia, alternativos, etc.). Desde la sustancia natural no está tan claro que hace y hasta se corre el riesgo de que el sujeto perciba que en la posesión de objetos sin medida no hay nada -solo el vacío del propio sistema y de él mismo como persona que intenta trascender a cualquier precio sin éxito. En el final del corredor, la angustia que es la ausencia del conocimiento de sí.

El camino bifurcado a rechazar el consumo que finalmente es rechazar la Red, no tiene del otro lado sino el tan mentado retorno imposible a lo natural. Una oposición que Slavoj Zizek [´El ciberespacio´, Lacrimae rerum] sintetiza: ´… esa antinomia toma la forma de una tensión entre la llamada ´ecología profunda´ y el tecnoespiritualismo: el primero promueve un retorno a la experiencia espontánea de la naturaleza a partir de la ruptura con la actitud de dominación tecnológica, mientras que el segundo cifra sus esperanzas en una conversión espiritual que sea el resultado de lo contrario, es decir, de la total reproducción tecnológica de la realidad (la idea de que… la plena inmersión de los sujetos humanos en la Realidad Virtual les permitirá liberarse de la carga de sus cuerpos y convertirse en entidades casi enteramente espirituales, capaces de flotar libremente de un cuerpo virtual a otro).´

Si esa vuelta utópica  es inviable, por lo menos recojamos los dos o tres frutos plausibles de la civilización, destrucción del resto y reconstrucción con una Red alejada de las manos de las corporaciones y con mera auto-organización.

Respiró.

Y dejá, Espectro, que cierro tu delirio hecho discurso y así mientras nos despedimos y vos le ponés el candado a la tranquera, transcribo [LINK: https://www.youtube.com/watch?v=Qc8O2Z06LUg]. ¡Adiós!

 ´…el efecto de la ayahuasca es un estado muy parecido al de la meditación; es un estado de quietud, de no querer hacer nada, de no pensar, de estar bien con uno mismo, de estar en paz, como ese estar en casa, como ese volver, como ese dejar la mente. De ahí se sobreponen los efectos secundarios: las visiones, las intuiciones, la captación de la música, el comprender a otras personas, el espíritu de comunidad, una serie de efectos derivados que, hablando en términos neurocientíficos, es el despertar del cerebro reptiliano, la kundalini entre los hindúes, el despertar del mundo intuitivo, que es lo más llamativo de la ayahuasca… Esa experiencia común de ver lo mismo entre personas diversas es una conexión con el cerebro primitivo. Se ven cosas increíbles que el cerebro humano normal no permitiría… Y entonces, cuál es la importancia de la ayahuasca para el futuro… Creo que es muy trágico este prohibicionismo que es un derivado del puritanismo norteamericano a través de las políticas de la ONU. Se ha escrito de sobra sobre el daño que produce el prohibicionismo con el tráfico de drogas. Son muchos los muertos y no serían tantos los perjuicios médicos que se invocan. Creo más que nada que la razón verdadera por la que se prohíben esas sustancias es que interfieren con el condicionamiento habitual para el cual están creadas las escuelas y la televisión… Es decir, los que mandan, la estructura de nuestra sociedad es un gobierno jerárquico en el que los que están arriba no quieren que se les compliquen las cosas, que el rebaño comience a pensar cada uno por sí mismo o hacer lo que siente… Es como si hubiera una confabulación contra la conciencia. Ni siquiera en la educación entra el autoconocimiento…´

  SJRP [Brasil] – Lourdes [Argentina] – Agosto de 2013 a Junio de 2014

J (apocalíptica hembra de Stahlstadt) [De las reales crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

´A la mañana cuando me despierto lo primero que pienso es que soy una nena mala que merece que la chirleen con las manos juntas y atadas bien arriba, que se la den hasta que se le pase la locura –y no se me va a pasar- de estar siempre a punto de cagarla.´ J fue, es y será real -tanto cuanto en este mundo algo o alguien puede serlo y ya. Veintidós y estudiante sureña, y la primera, redondeó espectral, que me dijo que le gustaba quedarse sin bañar durante días porque tan mal no olía y, si olía, quería sentírselo y que se lo sintieran y mucho más con olor a intimidad porque eso y aquello, según decía, le gustaba como comer y no menos (más bien más porque comía donde trabajaba: un fast food de rápido acabar). Andá a saber en qué andará. Andará haciéndoselo a otro, Espectro. Única en el arte de unrealmente noviar, me dijiste. J llegó a postrarse, a jurar adoración filial y a decir que si la fajabas bien, era capaz de meársete en la mano. Dijo todo eso y más. Una hembra del Apocalipsis –según cuenta en su vanidad. Cuando en aquel día del Armagedón que diluvió en Stahlstadt –la Ciudad de Hierro-, J se estaba haciendo clavar –según las palabras vanas de su misma vanidad- en un décimo piso, por obra y gracia de una terrible espalda deportista que había cazado sin azar. J caza, elige, devora y regurgita o vomita sin tragar. El perfil del Espectro es una mueca entre las hojas mustias del atardecer invernal. Se le ve que le recuerda las nalgas menos tersas de lo que ella querría recordar. Dormí con ella una noche falsa y alcancé a libar en su rosa flor y en su humus natural. De esa noche a las promesas subsiguientes, la distancia entre la hueca moral de respetar machos ausentes y la sumisión de una jovencita que en su ingenuidad vuela de fiebre por besar las varas erectas de desconocidos serios señores que le dan su néctar matinal. ´Si me atás, teneme de rodillas y quietita en la pieza a oscuras, y cada tanto dámela´. En la jornada inicial (si algún día escribís sobre lo sórdido social deberías mencionarla, quién lo duda, copista de mi mamarrachal), su cuarta frase, cuando la confianza ni había empezado a avanzar, había sido ´me encanta ponérmela en la boca, para qué lo voy a negar´. Pero –contame, Espectro- aun así se la engulló virtual. Y no paró, oh, tú, amanuense perverso, de hacerlo hasta que confesó lo más cercano a la verdad. Llegaste a escucharla. Escuché una confesión a lo mejor también fingida, qué va. ´Las mejores y más intensas relaciones´, dijo quien aquí J, por su inicial, he de llamar, ´las tuve virtuales´ y no lo volvió a mencionar. Reina Nocturna, en aquellos días de la Gran Humedad en la Ciudad de Hierro, en el piso diez u once, en lo alto de la torre, se dedicaba la reina J a acabar por cada uno que ahogado cedía -´y yo me ahogaba en leche´, decía- a las fuerzas de las trombas y a las explosiones y a las casas arrasadas y más allá. Sin número de muertos –lo de la inundación me enteré después, contaba ufana la Reina de la Maldad- sin número de orgasmos, la sospechosa Reina de lo Virtual, esa es J, la pestilente, la que se guardó en tu memoria como la que no se baña más, como la que por fin te dijo (alguien tenía que decírtelo) que escribías mal, como la que te contó de otros que entraron en su nadidad y que cayeron sin saber, o sabiendo aunque para qué parar teniendo tan cerca el cielo –que es acaso cielo raso- de empotrársela, que iban a ser burlados –porque si de algo no estás seguro pero te lo imaginás es que nos colecciona para contarlo, para contarnos, y para atraer nuevas víctimas en las futuras manos ardientes mutuas bla bla. Esa es J, una entre cientos, entre miles, entre millones que prefieren los pliegues de una pollerita de interfaz hentai a revolcarse en el barro barro de lo ya no más ni nunca existente -y ahora menos que menos- real. Y por eso Sálmacis –sucio escenario, tal cual- y por eso el barrio, reducto imposible donde las J no existen (ay, ojalá). Por eso, Espectro, la crónica venidera que –putas albricias virtuales- tal vez llegará como la Nueva Ciudad de Dios que se instaló. Y ya.

Lourdes – Tandil – 14 y 15-05-2014

Botón [De las crónicas del Espectro]

´El buen consumidor de drogas… es el superhombre de la sociedad de consumo.´ – Eloy Fernández-Porta. ´Con la garantía de William Burroughs / La droga te escribe´.  Afterpop [2010, p. 90]

´…una visión pseudo-mística de la nueva mente universal a la que dará lugar el uso combinado de los medios técnicos y la farmacopea inteligente.´ – Eloy Fernández-Porta. ´El fantasma futurista en la máquina ciberpunk´. Afterpop. [2010, p. 163]

´Que es libertad en el instante, independiente de una tarea que debe ser realizada.´ – George Bataille. ´Los datos actuales´. La parte maldita

Como muestra dicen que sobra, ¿no? -gritó.

Los dedos inquietos, la lengua zamarreada, la palabra nerviosa. Se le notaban a la distancia la ansiedad y la zozobra. Había pasado la tranquera. Aullaba desde antes de llegar y de sentarse y de tomar el mate –¿con gin, señor?- y de alisarse los bigotes y de putear porque la cintura se le aparecía a la sombra de la siesta -así nomás está bien, gracias- y lo acalambraba con la calidez de una hembra descuidada que quería dar amor de madre –o de hija o de hermana, acotó incrédulo de que él mismo dijera esas palabras.

Al Espectro, por épocas, lo gobernaban los vicios.

Vos me dijiste, me dijo, que estabas con esa idea a la que querías entrarle sea como sea y fuera como fuera. Pero de ahí a que lo haga, no sé todavía. Sabés –lo sé, me asiente- sabés que sería igualito a decir abran cancha. Igual reconocé –salí, Cartucho, susurró- reconocé que te convencí, me dijo él, y que las estás ordenando a las que, aun con carne y con nervios, escribirlas se te resisten.

Tenerlas no te impulsan. Ni la del botón que delata, que es la muestra… -y arremetió en su lamento de ausencia- …que es la fiebre antes de la siesta cuando me imagino –y perdón que te distraiga- que viene sonriendo y que se sienta y que deja el ruedo suelto para que, con cuidado, la indague, corazón a la retranca.

Perdonado y apuremos que ya llega la negación del alba.

Habíamos hace tiempo y en el Más Allá ya dicho que si la muchachada –ponele Weber, ponele Bataille, ponele Tawney que también copa esta parada- empardan economía y religión (o capitalismo y cristianismo, en un amplio sentido) que, entonces, el mayor vicio –el más prohibido, enfatizó ufano el Espectro, afantasmado en la hora mágica- anida en el corazón del mismísimo religioso mito, así como es, a la vez, núcleo del absurdo sistema en el que consumir es el único y último instinto.

Dijo, acotó: ´y como sobre la parte sórdida de eso vas a escribir vos, no pienso sacarte el protagonismo´.

Temita que elegiste, amanuense ladino.

Repasemos para empalmar, y meter de un saque a Sálmacis en la volteada, y abrir algunos paraguas, aquellos pasajes de la esquiva teoría del complot -de delicioso doble final, un recurso valorable –vomitó sin respirar. Lo encaré, un desatino.

Ahí dice, te acordás, que para terminar, y ese es el primer final, le gustaría recordar -de Bataille- aquella clase de 1938 en la que reafirma que la noción de sociedad secreta supone una contra-sociedad. Frente a la estabilización de la sociedad industrial, dice, se podría constituir un micro-grupo de conjurados que aspirara a provocar una contra-economía dionisíaca, pulsional, de gasto y de goce. Existe una tensión –sigo- entre esa conjura que se opone a la sociedad (y acá repite ´para terminar´ y se refiere a La parte maldita) -existe, entonces, una tensión entre la economía conjurada y una sociedad –esta sociedad actual, de paso- que genera un tipo de racionalidad económica que pone el beneficio, la circulación del dinero, la ganancia, como formas visibles de su funcionamiento, pero que esconde una red de adicciones y de ideas fijas y fetiches, de bienes sagrados y de carencias absolutas.

Esa es la parte más linda –la parte más linda es la parte maldita- cuando dice que así, y de esa manera, surgen nuevas teorías económicas como, por ejemplo, la del polaco Witoldo –a la humanidad le dieron ciertos vicios y sobre esos vicios se creó un mercado. O la del laureado vate Burroughs con sus aprontes sobre una economía capitalista basada en la adicción, y como muestra dicen que sobra, ¿no?: la droga es la realización más perfecta de la economía capitalista al producir al consumidor que no puede vivir sin consumir.

Ponele moño y lacre dorado.

Será, cómo no, un honor materializar tu banalidad con máscara de desenfado.

Y hasta me pareciera, mirá vos, que con esos antiguos nenes sobre la mesa nos hubiéramos alejado del barrio. Para nada, de ningún modo, lo contrario. El barrio está en esa trama, a su pesar o a conciencia, de necesidades no necesarias, revoloteando.

Hubo un silencio, y pareció herrumbrado.

Sigo aspirando a verla –dijo gobernado- y en sucesivas siestas ingenuas.

Lo miré y vi cómo la lascivia astral, a regañadientes, abandonaba entre el teclear y la iracundia perruna, la galería antes del infinito patio. Y le dije, al ya difuminado, que por ahora dejaría lo sórdido de lado.

 Lourdes – Tandil – 29-04 al 03-05-2014

* Conecta con:

a) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com-de-las-reales-cronicas-del-espectro/

b) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/07/28/cyberlolita-de-las-cronicas-del-espectro-en-la-nueva-ciudad-de-dios/