Los espectros de Jorge Giannoni

Palabras preliminares

Primera parte del mítico y maldito film Molotov Party, del que participó Jorge Giannoni, y para el que contribuyeron con ´Sympathy for the Devil´, The Rolling Stones.

Hasta mayo de 2010, acceder a esa película underground era imposible. Aún hoy, avistar un producto fílmico que haya surgido de sus sueños, un milagro. Jorge Giannoni [1939-1995] vaga como un fantasma por la desolada geografía de los fervores icónicos de la cultura argentina.

Poco menos de una década atrás, y en otro universo, compilé lo conocido sobre obra y vida. La historia que allí cuento –y que pueden leer al culminar estas líneas- retoma y extiende lo que Gabriela Jaime reconstruyó mediante su documental Jorge Giannoni, NN, ese soy yo [2000], si no me equivoco inhallable en la Red, excepto por su trailer

La sinopsis de ese documental reza así

Los invito a conocer la historia de Giannoni a través de la lente de Jaime –si es que encuentran ese documental. Debería decir, también, a través de la lente de Claudio Remedi (cámara y fotografía en dicho documental), uno de los fundadores en 1992, junto con otros egresados de la Escuela de Cine de Avellaneda, del ´grupo de boedo films´. A ese grupo se le debe el rescate del afantasmado director. Remedi incluye a NN en sus “Apuntes para una historia del cine documentalˮ –texto recomendable de leer.

LOS ESPECTROS DE JORGE GIANNONI

[Roberto Lépori]

Él nunca abandonó el lugar de combatiente, ni como hippie que fue, ni como personaje contestatario y contracultural. Él se instala en la polémica no desde afuera de los demás, sino desde adentro del otro -al punto de hacer que el otro esquematizado, estructurizado [sic], burócrata del Instituto o de lo que fuese, anhelara íntimamente tener esto de lo que tenía él: poder cagarse en la tapa del piano, irse y no dar explicaciones. Un espíritu profundamente libertario.ˮ – Eduardo Montes Bradley

 

Escasea la bibliografía específica acerca de la obra cinematográfica de Jorge Giannoni. Mi exposición, anclada en esa precariedad, se divide en dos partes. En la primera, esbozo una bio-filmografía. Pago la imprudencia de rumiar la información conocida, elucubrando diluidas hipótesis de lectura acerca de esa obra espectral. En la segunda parte, reseño los filmes asequibles: Palestine another Vietnam [1971-1972], Las vacas sagradas [1977, fragmento] {y añado algunos comentarios al ahora hallable, Molotov Party [1969]}.

Primera parte

Jorge Giannoni nace el 11 de enero de 1939 en Mendoza. A los 16 años -según le confiesa por carta a Fernando Birri [ver Pionero y peregrino]- ingresa por impulso de Antonio Di Benedetto como cronista cinematográfico al periódico Los Andes. Esa tarea lo conduce sin esfuerzo a la sala de los cines locales y a festivales nacionales como el de Mar del Plata.

En Mendoza rueda su primer cortometraje, El manosanta. Nada se sabe de este material excepto que fue objeto de recuperación en el marco de un ´rescate´ del cine mendocino.[1] Más tarde produce –según dicen- un largometraje de temática campera al que nunca compagina.

Bajo el mandato familiar se radica en Córdoba para estudiar arquitectura pero, díscolo vástago, emplea su tiempo en un curso de cine. Se traslada a Buenos Aires. Estudia dirección en la Asociación Cinematográfica Experimental. Se convierte en corresponsal de la TV mendocina. Y conoce a Raymundo Gleyzer quien cursa cine en La Plata.

Gana un concurso de cortometrajes en el Instituto Nacional de Cinematografía con un proyecto dedicado a “…la tierra, la sequía, la inmigración de campesinos y todo eso…”. Lo invita a Raymundo, dueño de una cámara y de saberes sobre fotografía [F. M. Peña – C. Vallina, El cine Quema: R. Gleyzer, 2000, p. 36-37]. El premio no especificaba dónde había que filmar. En lo que respecta al dinero, era indistinto. Atraídos por el Cinema Novo, viajan al nordeste de Brasil. La experiencia es conflictiva. Se distancian. En la antesala del inicio de la larga dictadura brasileña, Raymundo filma La tierra quema [1964]

Su partenaire, interesado por la revolución y por las ligas campesinas, participa de la filmación de Terra em transe [1966] de Glauber Rocha

Hay quienes afirman que también estuvo junto a Ruy Guerra en la preparación de Os fuzis [1964]

Jorge Denti distingue entre Raymundo, un documentalista nato y disciplinado que iba a las raíces, y el más anárquico Giannoni, un documentalista no en el sentido pleno [ver documental de Gabriela Jaime]. Denti lo conoce en los primeros años de la década del sesenta en la playa Barracuda de Villa Gessell en una reunión de cineastas. En 1965, en esa ciudad, con diversos aportes de Pajarito Zaguri, Moris Birabent, Javier Martínez, Denti y Giannoni –unidos durante las zapadas porteñas de La Cueva y de la Perla del Once- fundan Juan Sebastián Bar. El objetivo del grupo era financiar una película con la renta de ese trabajo. Pero llega el 66 y con él Onganía y todo cambia.[2]

El golpe de Onganía marca el inicio del exilio de Giannoni quien recién retornaría a la Argentina en 1974. Su ausencia excede las causas políticas. Es una constante. Según se sabe, en 1962 fue asistente en La terraza de Leopoldo Torre Nilsson; en 1963 en La chacota de Enrique Dawi; en 1964 en Crónica de un niño solo de Leonardo Favio.

 

Su nombre nunca aparece en los créditos. Giannoni es un NN entre los cineastas de la generación del ´60 –anécdota que recuerda Paraná Sendrós a partir de una foto en la que es ignorado y que sintetiza el espíritu del documental de Gabriela Jaime: NN, ese soy yo.[3]

1966 encuentra a Giannoni en Roma, en el Centro Experimental de Cinematografía.[4] Colabora en el casting para el episodio Toby Dammit de Historias extraordinarias [1968] dirigido por Federico Fellini. Al mismo director ayuda en la preparación de escenas de Roma [1972]. Participa de Romeo y Julieta [1968] de Franco Zeffirelli; y de La prueba general [1968] de Romano Scavolini.

1968. Cannes. Giannoni trabaja para la agencia italiana ‘Interpress’. Estalla el Mayo francés. Viaja a París para realizar por encargo –con los equipos de la RAI- una ficción enmarcada en el movimiento estudiantil. Retorna a Roma. En Trastévere participa en la organización de una comunidad. Gracias a un contacto y a un intercambio, muta su estancia por la de una comunidad londinense.

NN tiene 30 años. De nuevo junto a Denti, y en unión con otros, dirige -de manera anárquica, espontánea, libidinal- el film vanguardista, Molotov Party [1969]. El delirante argumento ronda la historia de un grupo radical que quiere eliminar a James Bond porque la reina le ha dado licencia para matar. Integran el proyecto actores del Living Theatre. La joya de la pieza fílmica es la cesión de los Rolling Stones del tema ´Sympathy for the Devil´. La banda ensayaba en el subsuelo de la comunidad. Era la época de One plus One de J. L. Godard.

Molotov Party es premiada en 1970 en un festival underground londinense. Giannoni recibe una invitación de la Cinemateca francesa. Henry Langloise, su director, lo presenta como a un débil mental.

El próximo destino es Medio Oriente. Giannoni, Denti y otros dirigen Palestine another Vietnam [1971] –film político referido a los efectos de la Guerra de junio de 1967 entre árabes e israelíes. Palestine… aboga por la liberación nacional de los países del Tercer Mundo sin abandonar el sesgo experimental. [5] De regreso en Roma, Giannoni y Denti visitan la San Diego Cinematográfica dirigida por Renzo Rossellini (hijo de Roberto) y dedicada a la producción de documentales políticos. Le piden una moviola para editar Palestine… La obtienen a cambio de compaginar Bolivia, el tiempo de los generales [197-, premio Festival de Leipzig].[6] En ese proceso surge el C3M -Collettivo Cinema Terzo Mondo- sostenido por la mencionada productora San Diego.[7]

En setiembre de 1973, se reencuentra en Pésaro [Italia] con Raymundo. Gleyzer exhibía en la IX Muestra Internacional del Nuevo Cine Los traidores [1972]

La película generó una fuerte discusión en torno de la función de la ficción en el cine político. Giannoni dice: “…es difícil para nosotros (latinoamericanos) entrar en la discusión que hay en estos momentos en Europa con respecto a las estructuras o al lenguaje, porque estos problemas están supeditados a nuestra situación coyuntural de toma del poder. Después puede ser que discutamos de temas de estilo o de construcción”. [M. Mestman, “Postales…”, pp. 66-67.] Con ese discurso, defendía un cine contra-informativo como instrumento de información para la Base [ver M. Mestman, Notas para una historia de un cine de contrainformación y lucha política, parte 1.] [8]

A fines de diciembre de 1973 -con Jorge Cedrón, Fernando Birri y Humberto Ríos- participa en Argel del primer encuentro del Comité del Cine del Tercer Mundo. Pasa luego por Cuba y por Perú para establecer relaciones con el ICAIC y el SINAMOS con el objetivo de organizar una segunda reunión del Comité de Cine del Tercer Mundo en Buenos Aires en 1974.

Se une al grupo de Cine de la Base.[9] Dice Giannoni: “Cuando acá se dio la apertura con Cámpora y todo eso (yo estaba en Europa y Raymundo) me dijo: ´Bueno, venite, porque acá hay muchas posibilidades…´. Cambiaba todo. Entonces vine y ahí empezamos a organizar la difusión. Pero Cámpora estuvo pocos meses, no duró nada. Y a partir de eso dijimos: ´No, acá no quieren´.ˮ Antes de la decepción, Rodolfo Puiggrós lo convoca para armar el Instituto de Cine del Tercer Mundo dentro de la UBA (en conexión con Cine de la Base). Cuenta NN: “Desde la UBA montamos una Cinemateca del Tercer Mundo, que pretendía retomar lo que se había hecho antes en la Escuela de Santa Fe. Todo eso no se logró. Lo que logramos fue juntar películas y hacer distintos encuentros. Hicimos dos Semanas, una de Cine Latinoamericano y otra de Cine Árabe-Africano, y trajimos a los directores y los llevaban a los pueblos.”[10] Agrega al recuerdo: “Hacíamos barrios, universidades, sindicatos. Estábamos vinculados a una corriente clasista antiburocrática en el movimiento obrero, que variaba de tonalidad según los sindicatos y los lugares. Pero trabajábamos en ese margen. (Así) como a nivel universitario trabajábamos independientemente de las propuestas dogmáticas de algunos centros, que estaban hegemonizados por el peronismo, la JP o de color estrictamente montonero, que no permitían nada más que lo de ellos.” [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 145-151]

Tenían 30 proyectores. La exhibición culminaba con un debate. “Nuestro programa fuerte –dice Giannoni- era Los traidores y Operación masacre [Jorge Cedrón, 1972]

Eran las películas que la gente quería ver porque (servían) para el debate. Porque Operación… planteaba la memoria histórica, digamos, de la [Revolución] Libertadora [1955], y Los traidores planteaba el problema de la burocracia y lo proclives a la traición que son los burócratas. Todos temas que vienen desde el peronismo.ˮ [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 145-146]. Difundían también lo producido por la escuela de Santa Fe y las denuncias sobre torturas –Informes y testimonios [1973]- realizadas en La Plata. Otros filmes exhibidos eran Ya es tiempo de violencia [Enrique Juárez, 1969], y Argentina, mayo de 1969: los caminos de la liberación, film colectivo realizado por los así llamados realizadores de Mayo: O. Getino, E. Juárez, N. Juárez, R. Kuhn, J. Martín, H. Ríos, P. Solanas, E. Subiela, P. Szir.

Proyectaban este film aun cuando Giannoni –al igual que el grupo Cine de la Base- tuviera una mirada crítica sobre el Cine Liberación de Getino y Solanas quienes habían cambiado al Che por Isabelita y veían a esos gobiernos como propios, mientras que los del Cine de la Base los consideraban de transición [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, pp. 114-115]. Este grupo defendía la apertura hacia el padre Mugica, la Teología de la Liberación y las fuerzas revolucionarias del peronismo (acechadas por la derecha peronista) [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, pp. 141-142]. Sobre su relación con el peronismo afirmaba NN: “Si bien teníamos dogmatismos –una visión… más utópica del socialismo- queríamos demostrar que no había solamente un proyecto nacional, que había distintos y que había que discutir cuál era el que servía para la Argentina. Porque siempre dudábamos hasta dónde iba a sostener el peronismo la consigna ´liberación o dependencia´.”[11]

La estadía en la Argentina dura poco: “Ya a mitad del ´74 –cuenta Giannoni- se pudrió todo.” [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 153.] El gobierno de Isabelita interviene la UBA. Desmantelan el Instituto del Tercer Mundo. Se van, con Puiggrós, a Perú entre fines de 1974 y comienzos de 1975. La Cinemateca funcionó un año y ocho meses. Sus películas permanecen dispersas entre México, Venezuela y Cuba [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 174-175]. Participa de la creación del Festival de Cine Latinoamericano de la Habana. En 1977 dirige en Cuba “Las vacas sagradas. Claves para la revolución argentina.”, con guion de Álvaro Melián y dedicado a ´Raymundo Gleyzer, cineasta revolucionario´. Existen dos versiones sobre el origen del film: que fue hecho para la UNAM; que tuvo el apoyo de Alfredo Guevara. En la visión de Jorge Denti, después de Palestine another Vietnam, Giannoni hizo un cine panfletario; tenía que tirar estadísticas, líneas, todo; y, en ese sentido, el panfleto mayor fue Las vacas sagradas [ver documental de Gabriela Jaime].

El inclasificable NN arrastró proyectos inconclusos: uno sobre el anarquista expropiador Severino di Giovanni; otro, la adaptación de Mascaró, novela de Haroldo Conti. Según recuerda el realizador cubano Rapi Diego, trabajó con Giannoni durante tres años en un guion que llegó a tener 360 páginas [ver documental de Gabriela Jaime].[12]

De vuelta en Argentina, entre 1986 y 1987 compila, con Liliana Mazure, Fernando Birri. Pionero y peregrino.[13] El volumen eleva a Birri a la categoría de referente, de maestro. Desde el prólogo a ese volumen recopilatorio arma su árbol genealógico de amigos artistas: Antonio Di Benedetto, el “…exiliado que quiso cambiar al país, nuestro poeta mayor, Juan Gelman”; Glauber Rocha; Jorge Cedrón; Santiago Álvarez. Ese prólogo es, además, cuna de nuevas ideas (latentes para siempre o apenas desarrolladas). Anhelaba abrir un laboratorio de poéticas cinematográficas para concentrar la fuerza de los jóvenes presente en los centros paraculturales. No lo logró. Sin embargo, del volumen se desprende la fundación de ´La Fábrica de los Sueños´, una distribuidora destinada a difundir de manera alternativa cine latinoamericano. Su objetivo primario era hacer conocer el film de Birri Mi hijo, el Che [1985]

“Como ve maese, no está todo perdido y esta reconciliación con el Hombre Nuevo de que hablaba el Che, abre la posibilidad que nosotros como Distribuidora Alternativa trabajemos para estrenar tu film: MI HIJO, EL CHE.” [Carta de Giannoni a Birri, Pionero y peregrino, p. 10] El retoño de esa distribuidora, es una videoteca ubicada en la capitalina avenida Corrientes al mil quinientos y pico.[14]

El volumen Giannoni – Mazure, reabrió el río de prejuicios que levantaba el método creador (vanguardista) del primero, basado en el collage, en el pastiche, en la cita, en lo libidinal, en lo anárquico. Mazure recuerda que los ataques hacia la compilación nacieron de la idea sesgada que se tenía de lo que hacía Giannoni: juntar cosas de otros y armar algo.

En 1994 obtiene un apoyo del INCAA para filmar La gitana tropical.[15] El 11 de agosto de 1995 muere de un infarto en plena calle Ayacucho de Buenos Aires frente a una librería de libros religiosos. Birri, hacia el final del documental de Jaime, asegura con amargura: Giannoni no murió de un infarto; a Jorge lo mató el cine, lo mató la estructura oficial perversa del cine argentino, lo mataron los burócratas del Instituto que le otorgaban la cuota para su película con la coima ya devengada; es un tema que da asco pero que no hay que silenciar.

Paraná Sendrós conserva un libro de memorias escrito por NN que continúa inédito.

 

Segunda Parte

{Molotov Party [1969, color, 62 min. aprox.]

Esta ya no tan maldita película amalgama una estética experimental (alucinada, psicodélica), posvanguardista, underground, con una revulsiva mirada política en el marco de las luchas por la liberación nacional de los países del Tercer Mundo durante la década del sesenta del siglo XX. Si en la memoria oral de Giannoni –conservada por Paraná Sendrós e hilo conductor del documental de Gabriela Jaime- el argumento responde a la historia de un grupo radical que quiere eliminar a James Bond porque la reina le ha dado licencia para matar; el acceso al film permite constatar que, más allá del atentado puntual, el núcleo es defender el derecho a matar de los activistas revolucionarios. James Bond representa al imperialismo avasallante, asesino y fascista; el grupo radical, el instrumento de una venganza.

En la secuencia inicial, con frenéticos tambores de fondo, entre fuegos artificiales, circulan imágenes de indígenas combatientes que defienden su territorio, del icónico Che Guevara asesinado en Bolivia, y de panfletos (o de carteles) impresos con consignas como ´el derecho a vivir´, ´grupos de defensa… de trabajadores armados´, ´…del pueblo armado´, ´…de mujeres armadas´, hasta que en diagonal, con letras mayúsculas y con un chorreado de eventual sangre se lee, ´AVENGE´ [´VENGANZA´]. Un activista enciende la mecha en una botella. Explota el título dentro de una estrella al estilo ´crash-bang-boom´ y, entonces…

…Molotov Party.

El rojo –en la gama del violeta al índigo- es el color del film. De rojo son las pintadas callejeras como ´La sangre de nuestros revolucionarios´. Rojo es, obviamente, el color de la revolución y el rojo marca la presencia de Marx. El grupo de guerrilla urbana –cuya acción se inicia con los acordes de ´Sympathy for the Devil´ [Rolling Stones]- asesina al circunstancial James Bond contra un paredón en el que letras rojas dejan leer: ´Marx was here´.

Muerto el agente, el objetivo del grupo se amplía hacia una conspiración tercemundista. Se pide por la liberación de Bolivia, de Palestina, de Angola, de Etiopía, de Biafra (región de la actual Nigeria que luchó por su separatismo entre 1967 y 1970), de los Panteras Negras (y hacia el final, de Vietnam). El complot corre por cuenta del grupo CIA –Central Internacional de Agitación- cuyos miembros se reconocen por la presentación de consignas revolucionarias. Una de la más importante es: ´el comandante Guevara está vivo (en el África)´. Las restantes consignas apuntan a proyectos desestabilizadores como el secuestro de los embajadores norteamericanos en Guatemala, en Brasil y en el Vaticano. Las calles y la geografía de Roma se mezclan con las de Londres y con las de Barcelona.

Contra Occidente –se sugiere un atentado al Papa, se defiende al chipriota Makarios, se enaltece la tradición cultural africana: el vudú, los zombis, la brujería, como saberes revolucionarios. Contra la sociedad patriarcal: la mujer es símbolo de lucha y de libertad. Encarna esa sabiduría la mujer africana (y oriental, en síntesis, la no-occidental) representada por la Reina de Saba. Su espejo invertido es la mujer blanca considerada una Mata Hari. La revolución aparece en la liberación del cuerpo por medio de rituales chamánicos –tal como se observa en el final del film. La revolución es deseo, sexo, placer, drogas, desnudez; lo ritual y lo orgiástico; el grupo y lo comunal.

Molotov Party presenta un mundo paralelo y –desde sus propios parámetros- utópico con la estridencia de los ensueños místicos y políticos de la ciencia ficción (al inicio, anoticia la cartelera de un cine sobre la exhibición de 2001: A Space Odyssey [S. Kubrick, 1968]).

Molotov Party acaso pueda entenderse un poco mejor en la intersección de las discusiones que a mediados de los sesenta plantearon los movimientos juveniles. Entre el virulento y lúcido ensayo de Leslie Fiedler -“The New Mutantsˮ [1965]- y la respuesta iracunda y más optimista de Susan Sontag [Styles of Radical Will, 1969] acerca de qué sucedía en los Estados Unidos; entre la política, la revolución, la violencia, el deseo, la utopía, los chamanes, la mística y la ciencia ficción, se yergue esa rara hierba hecha film con un NN a la cabeza.}

Palestine another Vietnam [1971-1972, color, 30 min.]

Molotov… y Palestine another Vietnam –de Giannoni, Denti y un breve etcétera- se mezclan o superponen en el orden cronológico y se contactan en su postura ideológica. Aunque alejados de la docu-ficción posvanguardista y más inclinados al documental, entre ambos filmes existe una continuidad en la militancia a favor del Tercer Mundo. Según testimonia Jorge Denti en el documental de Jaime, con Palestine… descubrieron otros hombres, otra forma de pensar y de ver el mundo, otra cultura distinta de la judeo-cristiana. A Giannoni, esa experiencia le hizo tomar conciencia de la importancia del cine como arma e instrumento que permitiría cambiar el (modo de ver el) mundo e, inclusive, contribuiría a la revolución.

Palestine another Vietnam se centra en la organización de la resistencia árabe frente a la agresión israelí durante la Guerra de junio 1967 (en la historiografía israelí, Guerra de los seis días) –proceso bélico que culminó con la anexión de tierras, en manos de la República árabe unida, al Estado de Israel. Como en Molotov…, en Palestine another Vietnam se diluye la frontera entre lo civil y lo militar, se remarca la presencia de la violencia en lo cotidiano y se hace hincapié en la necesidad de la mujer –en este caso, palestina- de devenir revolucionaria en el marco de una cultura que, por tradición, la educó para la sumisión. El documental –narrado en inglés- alterna una voz masculina y otra femenina, como reafirmando la importancia de la mujer en la lucha por liberación nacional. Por otro lado, se destacan, por su dureza, las imágenes del entrenamiento militar a niños palestinos para formar parte de la resistencia frente al invasor israelí. Adultos que entrenan niños en campos de refugiados; niños que enseñan a usar las armas a otros niños –reflejan un pueblo movilizado hasta sus cimientos.

La situación palestina documenta un estado de cosas mundial: la agresión del imperialismo hacia los países del Tercer Mundo. En este caso, el poder imperialista se resume en la coalición de los Estados Unidos con el Estado de Israel, en constante hostigamiento desde 1948. Ejemplifica esa alianza una caricatura del Tío Sam con rasgos cadavéricos que lleva en la parte superior de su galera, como adorno, estrellas de David.

A modo de ejemplo, y ya por fuera del registro documental, cito una declaración de Al-Fath [Movimiento Nacional de Liberación] de la época: “La lucha revolucionaria del pueblo palestino… se inscribe en las luchas por la liberación nacional contra el colonialismo y contra el imperialismo. Israel, producto de un colonialismo y de un expansionismo europeo perimido, es un instrumento del imperialismo que retarda la liberación del pueblo árabe. […] La lucha del pueblo palestino -como la vietnamita y como la de otros pueblos de Asia, de África y de América Latina- forma parte de un proceso histórico de liberación de pueblos oprimidos…” [Extraído de ´Por una Palestina independiente, democrática y laica´, en Anouar Abdel-Malek, Le Penseé politique arabe contemporaine, “Cap. 8. La Palestine: de la résistance á la révolution”, Éditions de Seuil, 1970, pp. 309-362].

Al-Fath remite en inglés al National Liberation Movement. El final de Palestine another Vietnam, está demarcado por una placa con esa misma inscripción. Luego, los créditos restantes: ´Colectivo C3M. Cinema del Terzo Mondo. Jorge Denti. Emanuela Generali. Jorge Giannoni. Beppe Scavuzzo. In colaboration with: San Diego Cinematografica [Roma] and Palestione Film [Beirut]´.

Palestine another Vietnam recibió el Premio del Festival de Bagdad [circa 1973]. [16]

Las vacas sagradas [1977, color, 32 min, fragmento]

Film militante y de temática argentina, dirigido por Giannoni y realizado en Cuba, en una co-producción entre el ICAIC local y la C3M. En su comienzo, informa: “Imágenes: Fotos y películas que documentan la lucha del pueblo argentino por su liberación nacional y social, realizada con la colaboración del ´Grupo Cine de la Base´.ˮ Y continúa: “Protagonistas: los hombres y mujeres del pueblo argentino que hacen la historia. Los presidentes, militares y burgueses que tratan de adulterar esa historia.ˮ El guion le corresponde a Álvaro Melián. El film está dedicado ´a RAIMUNDO GLEYZER, cineasta revolucionario´.[17]

El documental –que comienza con imágenes de una exposición en la Sociedad Rural- retrotrae su mirada hasta la colonia. Los conquistadores acosados por los indios se vieron obligados a liberar el ganado en las pampas. Esas vacas salvajes se reprodujeron de forma prolífica y, con el paso del tiempo, fueron fuente de riqueza de estas tierras. Las vacas –cuya posesión desató guerras fratricidas y golpes de Estado- son la base sagrada del poder político.

La débil democracia argentina –con cuarenta presidentes en ciento veinte años [1853-1976] y treinta y cuatro intervenciones militares- vive su peor momento con el Golpe de 1976. Por quinta vez, una Junta Militar asume el poder en el país, y en el peor tono. Prohíbe “…toda actividad política y sindical…” y declara la guerra al pueblo mediante el secuestro, el crimen y la pena de muerte como política de Estado. El Golpe es parte de una estrategia para garantizar las ganancias de la oligarquía terrateniente y para blindar el poder monopólico extranjero.

Esa historia institucional se inicia a fines del siglo XIX cuando los terratenientes, aliados con la burguesía comercial, organizan una economía agro-exportadora afín con los intereses de las metrópolis. El contrapunto está dado por la afluencia de masas inmigratorias que –al no poder obtener las tierras prometidas para el cultivo- se instalan en los centros urbanos, y difunden sus ideas anarquistas y socialistas. Surgen los sindicatos, las movilizaciones y las huelgas. A esto se le añaden los efectos de la Revolución bolchevique de octubre de 1917 y sus formas superiores de organización. En 1920 se funda el Partido Comunista Argentino. En la arena partidaria, la oposición institucional la lleva adelante el radicalismo de H. Yrigoyen que le demuestra a la oligarquía la inconveniencia de la democracia parlamentaria como estrategia para defender su poder. En 1930 con José F. Uriburu a la cabeza, se abre la serie de golpes de Estado para mantener un modelo de dominación agro-exportador. Con el segundo golpe de Estado, el 4 de junio de 1943, surge la figura del general Perón. Bajo su mandando –originado en las Fuerzas Armadas y sostenido por el apoyo popular- una alianza entre la burguesía industrial, las clases medias y el proletariado, le planteó resistencia a la oligarquía agro-exportadora.

Hasta aquí, una narración con sus vacíos, pero consecuente en su cronología. De forma imprevista, el documental –en la versión en vhs que poseo- salta hasta el año 1971 con el gobierno de facto del general R. Levingston y recala en la lucha armada del movimiento obrero con eje en el ´segundo Cordobazo´ -conocido como ´el Viborazo´. Se menciona brevemente el golpe de Estado en Bolivia [agosto, 1971] como parte de una escalada de los EE.UU. para acelerar- frente a los gobiernos progresistas de la región- la militarización. Carta blanca a la lucha armada. Durante el gobierno militar de Lanusse [1973] se hace efectiva la violencia revolucionaria. El ERP [Ejército revolucionario del Pueblo] secuestra y enjuicia a Stanley Sylvester, gerente del frigorífico Swift de Rosario y, al mismo tiempo, cónsul inglés. El ERP denuncia la relación entre la familia Lanusse (poseedora de una enorme cantidad de hacienda y proveedora del frigorífico Swift) y el cónsul-gerente contra el pueblo argentino por pagar los peores salarios del mercado laboral y por convertir a la carne en un artículo de lujo.

La masacre de dieciséis militantes en Trelew [1973] señala la segunda Operación masacre. La escalada en la rebelión popular obliga a las Fuerzas Armadas a negociar con los partidos políticos una solución parlamentaria. Emerge la figura de Héctor J. Cámpora, personaje político de tendencia socialista apoyado por el peronismo revolucionario de Montoneros. A poco tiempo de asumir el leal Cámpora, regresa al país, en junio de 1973, el general Perón. Su llegada a Ezeiza es la tercera operación masacre y es punto de partida de una ofensiva fascista contra las vanguardias armadas y las formas de organización popular. Por medio de un autogolpe de la burocracia sindical y de la facción reaccionaria del peronismo, Perón retoma el poder. El objetivo es otorgar las condiciones necesarias para el desarrollo del capitalismo. El artífice de este viraje contra el peronismo revolucionario y contra la izquierda combativa es el secretario privado de Perón, José López Rega, por sus aficiones ocultistas, apodado ´El Brujo´.

Ahí se interrumpe la versión que dispongo de Las vacas sagradas. Las dos imágenes finales son las de López Rega y la de una placa con la leyenda, ´el águila clavó sus garras´.

Las vacas sagradas comparte con Los traidores [1972] al guionista Álvaro Melián. Acaso por ese mismo sesgo marxista-leninista, ambas películas critican al peronismo de derecha y a la burocracia sindical. Esa crítica -como el propio Giannoni reconocería en su memoria oral conservada por Sendrós y recogida por el documental de Jaime- le traería muchos dolores de cabeza: “Cada tipo que veía la película, era que tenía que hacer otra, porque estaba totalmente equivocado. Entonces me volvieron loco. O sea, cada versión significaba un debate y no sé cuántos enemigos me ganaba. Nunca contentaba a nadie porque en el medio estaba el fenómeno maldito que es el peronismo: obviarlo no se puede, hacer un elogio del populismo tampoco se puede. Estamos en ese juego desde hace 40 años: si es bueno, si es malo, si no sé qué carajo, entonces depende del adjetivo que le pongas, es el palo que te cae encima.”

Jorge Denti deploraría el aspecto panfletario de esta película documental. En concreto, se advierte un abandono casi total de la estética y del juego vanguardista que puede incluso intuirse en la colectiva Palestine another Vietnam. Sin la estridencia psicodélica y rockera, Las vacas sagradas está atravesada por composiciones musicales a tono con lo latinoamericano (´Canción con todos´ [Tejada Gómez – C. Isella], el juego vocal de Opus Cuatro y acordes de tangos de Astor Piazzolla). Pero sobre ese abandono habría que hacer una salvedad.

Giannoni mantiene el juego de collage, de pastiche, de copia por el que tanto –como recuerda Mazure- se lo criticó. En ese film hecho en Cuba es, por momentos, una compilación de imágenes (que parecen haber sido) tomadas o del cortometraje Faena [1961, Humberto Ríos], o de La hora de los hornos [1968, P. Solanas – O. Getino]

o de Swift [1971, R. Gleyzer]

Por si esto fuera poco, a esa mezcla, incorporó -contra el esperado color local gauchesco- imágenes de cebúes perseguidos por llaneros (en apariencia) venezolanos.

En definitiva, y más allá de las acusaciones de ladrón y de compilador –recursos necesarios para cualquiera que se autoengañe como ‘creador’-, la probable causa íntima de que Giannoni sea aún un NN no fue su clepto-adicción sino su carácter errático, caótico, anárquico y libertario en estética y en política.

Aquel que troca con la moneda de la libertad intelectual, aquel que se niega por convicción a ceder a la ortodoxia ideológica, tienta a los esbirros eclesiales de siempre a que le cobren esa osadía a un precio bien alto.

 

Notas:

[1] “El material a recuperar incluye además el reacondicionamiento de 450 latas de noticiarios filmados entre el ’68 y el ’79 con las mítica Bolex de 16 mm. También, el cortometraje ‘El manosanta’, de Jorge Giannoni, prácticamente un desconocido para los mendocinos, pero no para artistas de la talla de Gleyzer, Glauber Rocha, Pasolini, Fellini y Rossellini, con quienes colaboró.ˮ En “Tras las huellas de nuestro cine”, Diario Los Andes, 27 de julio de 2005.

[2] Acerca del tándem rock – cine – militancia. Gleyzer incluye en Los traidores un tema de Pedro y Pablo, ´Marcha de la bronca´ [1970], y otro de Pescado Rabioso, ´Post-crucifixión´ [1972]. Más tarde, Raymundo es cámara de Adiós Sui Generis [1975]. En 1982, Héctor Olivera registra en la película Buenos Aires Rock, un festival de rock post-Malvinas. Olivera realizará luego La noche de los lápices [1986]. En carta a Fernando Birri, Giannoni lamenta que se le permita dirigir una película sobre la juventud a quien no formaba parte de ella [ver Pionero y peregrino].

[3] Su nombre tampoco aparece en el Diccionario de realizadores. Cine latinoamericano I [1997] de Clara Kriger y Alejandra Portela (comps.). Omisión semejante comete Josefina Sartora en “Filmar para transformar. Cine documental argentino”, Le Monde Diplomatique, Mayo 2003.

[4] El recorrido iniciático Roma – París – Londres de NN replica una década después, mutatis mutandi, el camino de Manuel Puig.

[5] Dentro de esa tónica tercermundista afro-oriental, realiza para la RAI-TV [Italia] los cortos A propósito de Angola, Desertores de Viet-Nam y La noche de Portugal –de los que no dispongo de más datos.

[6] Ver Mariano Mestman, “Postales del cine militante argentino”, Voces y cultura. Revista de comunicación. 1 Semestre 2003, pp. 41-69, Del mismo Mestman “Entre Argel y Buenos Aires. El comité de cine del tercer mundo.”

[7] Verdad o mito, se dice que otras realizaciones de Giannoni fueron para el Centro de Ayuda Audiovisual [Perú], el documental El camino de la participación [sd]; y para ICAIC [Cuba] El camino de la mirra y del incienso [sd], De Rhodesia a Zimbawe [sd] y Palestina, revolución hasta la victoria [sd].

[8] Lectura complementaria: F. M. Peña, “Luz, cámara y acción política. El cine militante en la Argentina.”, Revista Ñ, 20.06.1999

[9] Giannoni habla de Ni olvido ni perdón [1973] de Gleyzer como propio [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 141].

[10] Según Mestman [“Postales…”], en Montevideo existía una CTM desde 1969.

[11] Sobre este tema, ver de Mario Mestman, “Entre Argel y Buenos Aires. El comité de cine del tercer mundo (1973-1974)”

[12] Como dato de color, y de confusión, J. Giannoni le dice en una carta a Jorge Cedrón: “Me llené de alegría cuando recibí el guión de Mascaró. Parece mentira, pero ahí está con toda su belleza. ¡Qué gran película! Hay que hacerla. Tenés que dedicar tu vida a eso. Pasá a esa cosa superior que es la magia, la poesía de Mascaró. No sé si todo esto te dará coraje; sé las distancias, lo real cotidiano, en fin todo eso que a veces nos pone tristes y nos quita las ganas de caminar. Pero tenés que hacerlo, a otra cosa mariposa y seguí luchando.” [F. M. Peña, El cine quema. Jorge Cedrón, 2003, p. 113]. {Aclaración: no pude acceder al texto base para confirmar esta cita con casi una década de antigüedad.}

[13] Giannoni, Jorge – Mazure, Liliana, Fernando Birri. Pionero y peregrino, Editorial Contrapunto, Bs. As., 1986.

[14] Poseo entre mis notas esta referencia bibliográfica pero no cuento con el texto en sí. Jorge Giannoni, “La cooperativa, ¿una fábrica de sueños?”, Contraplano cinematográfico, Año 1, No.1, Enero-Febrero 1991, Córdoba, p. 13-152.

[15] La Biblioteca de la ENERC conserva un ejemplar corregido del guion de La gitana tropical firmado por Giannoni, Dolores Espeja, Verónica Pascual.

[16] En el documental de Jaime, un folleto de difusión indica una duración de 30 minutos. La versión que dispongo en vhs es de 23 minutos. Según una nota de 2011, el original está en Cuba.

[17] En el documental de Jaime puede verse la portada del guión que lleva por nombre “Las vacas sagradas. Claves para la revolución argentina”, dedicado a R. Puiggrós (y a Iverna Codina, su madre, escritora de profesión).

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Gólgota. Entre el guayma de Dios y los mártires de Moloch [De las reales crónicas del Espectro]

'Menem punk.' [Inscripción sobre cemento fresco - 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)]

‘Menem punk.’ [Inscripción sobre cemento fresco – 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)

Acá en Sálmacis todavía no conectamos con la Gran Madre y, entonces, traje apuntes (algunos) y otras notas (esquivas) que den cuenta a como dé lugar de la onírica ciudad -sencilla e ideológicamente pestilente- que se derrama hacia y contra los cerros -evitable amanuense- donde –en dichos cerros- me gustaría refregar las vísceras de nuestros bastardos enemigos… pero me contengo.

Despejaba de sus legañas a los árboles más allá el viento. Ladraba y corría alambrado de por medio a los caballos Cartucho a lo lejos. Carraspeé. No era simple abordar a un Espectro violento. Menos de dos semanas atrás -viernes gélido- habíamos compartido la ida nocturna a chusmear al equipo de puertas adentro. Un paseo agitado por entre la maraña humana. Un desacierto. El Espectro, de pecho al alambrado, graznaba contra los asistentes queriéndolos convencer del engaña pichanga de lo deportivo -en un sentido genérico (así les decía y se tomaba el tiempo)- y les vomitaba que una mierda de lo soñado y que no había que creer en el imposible mito de la ciudad-estado…! -hasta que reparaba que hacía ya minutos se había vaciado esa mínima platea sin techo a su costado.

Lo decís y apenas lo recuerdo. Tengo imágenes. Rombos. Aceros. Oigo bombos…

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Interrumpió su derrotero. Caminó y luego de patear el polvo de la galería, agregó enhiesto: – Igual que el sábado, ¡carajo tremulento!

El mate languidecía sobre el brazo del sillón huero. El cigarro bufón ni humeaba ni tenía porqué hacerlo. Eran las notas del desconsuelo. Era una pelea por el título mundial, le hilvané, Espectro, y no había traza en ella de conexión alguna con la podredumbre que azota este suelo. Aunque te reconozco que piré hacia Lausse y Loayza, y que cincuenta y ocho años después, y la próxima letra del alfabeto, M vs M, el Chino versus el Morocho -en contexto fulero- quien para mayores señas se hacía llamar –tenía estampada o bordada la gorra- ´el mejor del mundo entero´.

Campeó el silencio.

Muchas y tantas otras me pregunté cómo te animás a escribir si no entendés, te lo juro. Me dijo el ´te lo juro´ midiéndome el entrecejo. No se refería al mejor de ningún mundo. Era sobre el tiempo, las décadas, los siglos y los milenios y habría incluso -me parece- que preguntarle a Píndaro qué opina de este muchacho que, con espíritu intacto griego, se choreó un rubio efebo y lo encaminó al ring. Un buhonero.

'Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamerican de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.' - Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

‘Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamericano de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.’ – Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

Se me mezclaban –dije- aquella noche las cosas… –(y si no dejás de fumar, le vas a robar, amanuense, la confusión al caos genésico)- …pero recuerdo que revoloteó por la cero horas y antes de ser M vs M, el entrevero, la recia historia de esa metalmecánica -´Cinpal´- del vecino imperio que, sabelo, desde las sombras nos gobierna.

Eran esas y otras también las notas del sin acuerdo.

Esta es la ciudad de los anhelos, me replicó el Espectro, y lo que mi informante cinpalero me dijo fácil es creerlo. El vacío de la situación. El desamparo de los obreros. La lesa humanidad que rodea a los de comunicación denominados medios. El hacer de cuenta que. El raje a unos sesenta y tantos compañeros. La desconfianza. El gremio. Los arreglos. La patronal. Una ensalada que incluye la mímica de trabajar cuando vienen los foráneos a llevarse la guita y a dejar poco sueldo. Y mientras tanto… se canta y se aúlla en las celebraciones por el aurinegro (tan de acá que de membrete lleva el apellido de los edénicos latifunderos) decía que se canta y que se aúlla sin que del destino colectivo importe un bledo -a no ser, ser o parecer más rubios, más blancos, más ricos, más opulentos. Esos también son -para decirlo con un término añejo- los alienados deseos de los sin techo -¡y ni se te ocurra poner homeless copista porque vengo y te achureo!

Bajé la mano un par de amagues con la palma hacia el suelo. Descuidá, te conozco, ropavejero. Allá, en el Más Allá, me di cuenta que más el lago y menos los morros, el infierno tenía su sucedáneo al sur y entre el viento de hielo.

Por eso te viniste, burócrata de mi desconsuelo.

Son fortalezas aleteadas del mismo vuelo. Cortadas por la ruta, la estrada, la vía que no es de fierro. Con trenes más de carga y de mulas latosas que de orondos pasajeros. Las rutas cortan a esta de acá y a aquella de allá, inigualable Rio Preto. En esta de acá la ruta es la herida entre los que detentan y esgrimen el vacío en objetos, y los que pacientes aceptan el desprecio y anhelan copiar a los opulentos… Sin saber que en la opulencia, está el olor de lo muerto. Lo siento.

El filo del sol y de las sombras tajean a los cerros. Las nubes autárquicas dejan de ser la aduana del astro cada vez más de invierno. El frío, no podré no repetirlo, repasa bocanadas del averno. Triste copista, triste velero hecho a la mar y a los vaivenes del oleaje funesto –quiero seguir si me permitís, con mis lembranças del revoleo comunero.

Y retomó. La galería oscura y las diminutas voces a lo lejos.

¿Por qué aquellos fabriles cinpaleros esperan con la paciencia del perro viejo? –regurgitaba consecuente el Espectro. Vos decís –le dije- por qué los que quedan ni piensan en la cooperativa ni agitan banderas con el lema del perdido por perdido o del muerto por muerto. Será –te digo, copista- que en estos tiempos nadie ya lee ni se interesa por las palabras de los borregos. En lo poco que oí de aquellos diez días previos a la llegada de enero, ante la falta de respuesta del patronaje, el liderante sindical de apellido menos griego había lanzado amenazas orquestadas con el juego de decir que si las cosas seguían así iban a alterar la paz social, pedir en los mercados al menudeo, en una juntura por la cual la revolución es apenas un saqueo.*[1] Acaso por esa gastropolítica, el Chino –nuevo Che- por gesto manducó alfajor con las manos sin los guantes y perdida bandera naciocielo. Será que no sé, Espectro, será que nada es tan fácil ni tan derecho (dejando, de ellos, a un lado el pensamiento).

Y digo y agrego un nuevo desconsuelo.

'Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.' - Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco - Villa Aguirre - Tandil

‘Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.’ – Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco – Villa Aguirre – Tandil

Días después de aquel piquete con humo cubiertas pernoctes merca, días después atravesado el año nuevo, en la misma rama e instancia metalmecánica y con la misma ignorancia sindical, el horno se morfó tres obreros. Los calcinó. Dócil prueba de una ciudad con fascitoides como para hacer dulce sin ciruelos y poblada tal cual Gólgota, ¿y no lo será de hecho -campo de muerte- con el crístico monolito al final del sendero? Y al morfárselos me acordé de la boca diabólica de Metrópolis, y de Moloch, que se indigestaba de trabajadores molestos –sonríen los infames- excepto si es para comprar –piensan ellos- las mierdas que les vendemos.

Fue entre fines de diciembre y comienzos de enero, Espectro, cuando ni estábamos acá ni estábamos cerca de creerlo. Fue en el horno 6 como dicen los pasquineros y los cito (…en la madrugada de este jueves –9, acoto, de enero- aproximadamente a las 2:30 horas se produjo una explosión en el horno 6 de la Metalúrgica que dejó como saldo tres heridos de consideración…)*[2].

Luego los tres –Luciano, Lucas, Juan Cruz- y en ese aciago orden, murieron.*[3] Y esos tres, irredentos hasta hoy, es todo lo que sabemos. *[4]

Horno seis. Con otros dos números hermanos serían el suficiente señuelo. Detrás de las máquinas está el arrojado desde el empíreo santo techo.

Visto en una vidriera de panadería

Vidriera de panadería. Av. Santamarina.

Alguien dijo que el siete es el round de la suerte o de la sorpresa o del milagro. Y no sé en lo que creo. En esas cosas pensé cuando entró el circense Moreno. ¿Habrán sido los guantes mudados ? ¿ Habrá Floyd comprado a los jueces? Importa tan poco saberlo. El sábado a la noche ofrece ese señuelo. Para los trabajadores la estampita en rayos catódicos de Marcos que, desde un pueblito, se enfrentó al imperio.

Creo en los publicistas. Creo en los silencios. Rimaba peor que nunca aquel a quien la iracundia se le había ido con su crítico y falso comprometido desvelo.

A vos van a expulsarte de la fortalecida ciudad, álmico esqueleto -le dije sin recelos. Lo harán el día que lean estos delirios inconexos.

Falta milenios o tal vez nunca, es cierto.

Lo miraba alejarse.

Aún me quedó tiempo para decirle que cerrara la tranquera. Y al salir seguro vas a pensar si no es exacto que el barro sea nuestro origen modélico, le grité desde adentro.

Nos despedimos, una vez más. Para nosotros, él era el Espectro.

 Lourdes – Tandil – 05 al 13-05-2014

[LINK 1: www.nuevaeranet.com.ar/locales/nota-cinpal-confirmo-el-despidio-de-54-trabajadores-de-su-planta-de-tandil-31263.html ]

[LINK 2: www.eldiariodetandil.com/2014/01/09/asi-quedo-metalurgica-luego-de-la-explosion/]

[LINK 3: www.lu32.com.ar/nota/23073/envivo/agenda.php?dia=1&nuevo_mes=5& nuevo_ano=2014]

[LINK 4: http://www.noticiashausler.blogspot.com.ar/2014/06/argentina-tandil-estarian-vaciando-la.html ]

Botón [De las crónicas del Espectro]

´El buen consumidor de drogas… es el superhombre de la sociedad de consumo.´ – Eloy Fernández-Porta. ´Con la garantía de William Burroughs / La droga te escribe´.  Afterpop [2010, p. 90]

´…una visión pseudo-mística de la nueva mente universal a la que dará lugar el uso combinado de los medios técnicos y la farmacopea inteligente.´ – Eloy Fernández-Porta. ´El fantasma futurista en la máquina ciberpunk´. Afterpop. [2010, p. 163]

´Que es libertad en el instante, independiente de una tarea que debe ser realizada.´ – George Bataille. ´Los datos actuales´. La parte maldita

Como muestra dicen que sobra, ¿no? -gritó.

Los dedos inquietos, la lengua zamarreada, la palabra nerviosa. Se le notaban a la distancia la ansiedad y la zozobra. Había pasado la tranquera. Aullaba desde antes de llegar y de sentarse y de tomar el mate –¿con gin, señor?- y de alisarse los bigotes y de putear porque la cintura se le aparecía a la sombra de la siesta -así nomás está bien, gracias- y lo acalambraba con la calidez de una hembra descuidada que quería dar amor de madre –o de hija o de hermana, acotó incrédulo de que él mismo dijera esas palabras.

Al Espectro, por épocas, lo gobernaban los vicios.

Vos me dijiste, me dijo, que estabas con esa idea a la que querías entrarle sea como sea y fuera como fuera. Pero de ahí a que lo haga, no sé todavía. Sabés –lo sé, me asiente- sabés que sería igualito a decir abran cancha. Igual reconocé –salí, Cartucho, susurró- reconocé que te convencí, me dijo él, y que las estás ordenando a las que, aun con carne y con nervios, escribirlas se te resisten.

Tenerlas no te impulsan. Ni la del botón que delata, que es la muestra… -y arremetió en su lamento de ausencia- …que es la fiebre antes de la siesta cuando me imagino –y perdón que te distraiga- que viene sonriendo y que se sienta y que deja el ruedo suelto para que, con cuidado, la indague, corazón a la retranca.

Perdonado y apuremos que ya llega la negación del alba.

Habíamos hace tiempo y en el Más Allá ya dicho que si la muchachada –ponele Weber, ponele Bataille, ponele Tawney que también copa esta parada- empardan economía y religión (o capitalismo y cristianismo, en un amplio sentido) que, entonces, el mayor vicio –el más prohibido, enfatizó ufano el Espectro, afantasmado en la hora mágica- anida en el corazón del mismísimo religioso mito, así como es, a la vez, núcleo del absurdo sistema en el que consumir es el único y último instinto.

Dijo, acotó: ´y como sobre la parte sórdida de eso vas a escribir vos, no pienso sacarte el protagonismo´.

Temita que elegiste, amanuense ladino.

Repasemos para empalmar, y meter de un saque a Sálmacis en la volteada, y abrir algunos paraguas, aquellos pasajes de la esquiva teoría del complot -de delicioso doble final, un recurso valorable –vomitó sin respirar. Lo encaré, un desatino.

Ahí dice, te acordás, que para terminar, y ese es el primer final, le gustaría recordar -de Bataille- aquella clase de 1938 en la que reafirma que la noción de sociedad secreta supone una contra-sociedad. Frente a la estabilización de la sociedad industrial, dice, se podría constituir un micro-grupo de conjurados que aspirara a provocar una contra-economía dionisíaca, pulsional, de gasto y de goce. Existe una tensión –sigo- entre esa conjura que se opone a la sociedad (y acá repite ´para terminar´ y se refiere a La parte maldita) -existe, entonces, una tensión entre la economía conjurada y una sociedad –esta sociedad actual, de paso- que genera un tipo de racionalidad económica que pone el beneficio, la circulación del dinero, la ganancia, como formas visibles de su funcionamiento, pero que esconde una red de adicciones y de ideas fijas y fetiches, de bienes sagrados y de carencias absolutas.

Esa es la parte más linda –la parte más linda es la parte maldita- cuando dice que así, y de esa manera, surgen nuevas teorías económicas como, por ejemplo, la del polaco Witoldo –a la humanidad le dieron ciertos vicios y sobre esos vicios se creó un mercado. O la del laureado vate Burroughs con sus aprontes sobre una economía capitalista basada en la adicción, y como muestra dicen que sobra, ¿no?: la droga es la realización más perfecta de la economía capitalista al producir al consumidor que no puede vivir sin consumir.

Ponele moño y lacre dorado.

Será, cómo no, un honor materializar tu banalidad con máscara de desenfado.

Y hasta me pareciera, mirá vos, que con esos antiguos nenes sobre la mesa nos hubiéramos alejado del barrio. Para nada, de ningún modo, lo contrario. El barrio está en esa trama, a su pesar o a conciencia, de necesidades no necesarias, revoloteando.

Hubo un silencio, y pareció herrumbrado.

Sigo aspirando a verla –dijo gobernado- y en sucesivas siestas ingenuas.

Lo miré y vi cómo la lascivia astral, a regañadientes, abandonaba entre el teclear y la iracundia perruna, la galería antes del infinito patio. Y le dije, al ya difuminado, que por ahora dejaría lo sórdido de lado.

 Lourdes – Tandil – 29-04 al 03-05-2014

* Conecta con:

a) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com-de-las-reales-cronicas-del-espectro/

b) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/07/28/cyberlolita-de-las-cronicas-del-espectro-en-la-nueva-ciudad-de-dios/

Mancaos I. El kaos en Manaus y la culpa de Cristina. [De la crónicas amazónicas del Espectro]

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En un rincón del centro de Manaus, entre la Praça Matriz y el inicio de las callecitas del viejo puerto se yerguen, con las fuerzas que le restan, los despojos de una iglesia. Nunca –intuye el Espectro- vio en otra ciudad de la América Latina conocida, y más sorprendente aún en un Brasil saturado de religiones, un templo abandonado, descascado, dejado a la suerte de las alimañas que, por otra parte, se las ingeniaron también para ocupar puestos de gobierno. La fealdad, el descontrol y el sálvense quien pueda –si usted es extranjero, potenciados- reinan. La ciudad tiene sin dudas sus encantos –se trata solo de encontrarlos-, pero lo que salta a la vista es la paradoja y el sin sentido. Capital de un estado rodeado e inmerso en el agua, es previsible que su terminal de ómnibus sea pequeña, me cuenta el Espectro. Pero, no es su tamaño el problema. Es la improvisación, es el abandono edilicio, es la falta de interés de los vendedores y las tres ventanillas escasas para una urbe con casi tres millones de habitantes. Es, finalmente, la mayor contradicción que se construye unas diez cuadras antes del edificio ´rodoviário´ azul. Con tan solo un equipo jugando en la Série B del campeonato brasilero, Manaus logró –chorros de corrupción mediante- hacerse con una de las sedes de la Copa del Mundo 2014. Ahí, y con ese bizarro fin, se edifica la Arena da Amazônia rodeada de barrios cuya felicidad por el monolito debe ser bastante ambigua. Belém, capital del vecino Pará, de mucha mayor tradición futbolera discutió, se enojó y recalcó el absurdo poniendo sobre la mesa viejas rencillas provenientes de la época en la que ambos estados eran un único territorio. Cóctel explosivo, las preguntas asaltan, se burla el Espectro: ¿quién va a controlar el amor a primera vista entre la afluencia de turistas a los partidos de la Copa y los amigos de la ventaja callejera? ¿La contradicción entre el abandono edilicio y la inversión desmedida en un estadio luego inútil y en la remodelación del aeropuerto no estallarán por los aires? ¿Reconocerán solo en aquel momento que es una enorme locura y una gran irresponsabilidad que Manaus acostumbrada a ser la puerta de entrada al mundo amazónico pase a ser parada obligatoria de miles de fanáticos? ¿En qué derivará esa situación a la que se pueden sumar anticipadamente las protestas y las reivindicaciones ´Black Block´? El Espectro –a quien dos jóvenes pasajeros en un ómnibus que se desplazaba justamente entre el nuevo estadio y la vieja Terminal le preguntaron si era un terrorista que haría detonar la bomba cuando abandonara el colectivo- estuvo ahí y de ahí también huyó. A causa de su barba y de otras excentricidades, escuchó esas y otras tantas deliciosas frases de las que los dos siguientes textos son apenas un compendio.

A Ariel Z., que quería leer

Hiere mi pupila, en esa noche de inicios de septiembre, el diente dorado sobre el que rebota la luna desconfiada del río -del espléndido, barroso y sin riberas Amazonas- por el que sereno el Bartolomeu II navega y con él, nuestros destinos. En decenas de redes penduradas, los pasajeros duermen. Despierto, me balanceo con el frío en mis espaldas. Por la tarde, murmura el Espectro, había intercambiado algunas palabras con el dueño de la dentadura en la que el oro anticipaba el desorden fulgurante en el que surgirían mis recuerdos. Su diente en la noche era el desvelo y el gesto para enceguecerme y confundir, en mi memoria, los destellos. La fuerza del metálico en Manaus, donde reina sin esfuerzo, la mala pata de ´la tía´ -me contaban- que en un viaje perdido en el tiempo y en un barco semejante llevaba, casi sin saberlo, en polvo, medio quilo de oro hasta que lo engulló el buche sediento de los de negro, y la fuga de metálico en otras tierras, en otros tiempos, en aquel hotel del que espanto el recuerdo, y bajo otros cielos, acaso como este negro en el que, de pronto, aquel brillo dorado proyecta fragmentos –la maraña de fragmentos de lo que ahora cuento.

Esa noche, horas antes del desvelo, estoy –me dice el Espectro- sentado en la parte superior del Bartolomeu II al arbitrio del viento cuando, de pronto, me veo rodeado por dos nuevos amigos brasileros. El primero de los viajeros vive en Boa Vista (Roraima), una ciudad ejemplar, bonita y ordenada a dos horas de la frontera con Venezuela hacia donde obcecadas multitudes van para comprar y consumir todo porque todo, incluso la gasolina, es más barato en ese suelo. El otro –a partir de ahora, el Ingeniero- es un ingeniero agrónomo que gasta las treinta horas desde Manaus (Amazonas) a Santarém (Pará) con su esposa y con su perro, y con su auto en la bodega, porque pasó en un concurso público y su trabajo está, entonces, en la ciudad que será puerto. Y me explica, de esa manera comienza la charla, me explica lo que desde hace tiempo me vienen explicando. Dos son los problemas de Brasil y, sobre todo, del norte al que, por su tarea, dice el Ingeniero, conoce bien: la corrupción política y la ´burrice do povo´.

Manaus, afirma el Espectro, es una de las ciudades que más renta genera en el país. Cifra más, cifra menos, es notorio que el trabajador local dispone del suficiente dinero para viajar y para consumir. Pero no todos son, por ahí, cielos. A los pasajeros que disfrutan del inicio de sus vacaciones en aquel barco, se oponen historias menos acogedoras como la de una madre que debe viajar, por no se sabe qué burocrático vericueto, para tramitar su ´Bolsa familia´, uno de los relativos triunfos del actual gobierno, y después retornar al barrio, en la antigua Manaus, caliente, empolvado, ganado por la pedra y por su mercadeo. {La postura favorable de Luis Nassif sobre la compleja ´Bolsa Familia´}

Manaus –ciudad portuaria, al final de cuentas- es un centro de corrupción en el que el metálico en metálico gobierna y la tarjeta de crédito –no las Ferraris- es un lujo demasiado prolijo para esos devaneos. La capital del estado Amazonas era, en el pasado, zona franca. Muchas empresas estaban y están ahí radicadas. Los productos eran más baratos por la exención de impuestos. Sin embargo, el negocio no iba bien. Atraía demasiados revendedores y contrabandistas y dieron de baja el privilegio. La poderosa São Paulo, sobre todo, veía sus intereses disminuidos y, entonces, una parte importante de lo que hoy se produce en Manaus –el 25 % del total brasilero- acaba siendo enviado para el estado más rico del país para que más tarde regrese al contexto amazónico con los impuestos necesarios para el lucro general y con el valor adicional del transporte por río –en un final de orquesta que lleva el costo de vida al límite de los infiernos.

En Manaus las calles, como aquella iglesia, me confiesa el Espectro, están destrozadas. El centro de la antigua ciudad, entre la Praça Matriz y el puerto, es un laberinto de infinitas veredas cubiertas por pequeños locales informales de venta de los más variados objetos y que, por la noche, se ven envueltos en lonas coloridas sodomizadas por ex sogas de marineros. Entre ellos se despliega un sistema de transporte pésimo, con conductores violentos, con cobradores encantados de divertirse a expensas de los extranjeros. Una profesora de Santa Catarina que vivió mucho tiempo en la ciudad, me aseguró, que eso sucede con cualquiera que no sea de la región (y él piensa, y no dice, que el tan mentado hombre cordial brasilero nunca salió de los libros) y reflexiona que es difícil comprender por qué ese destrato a los turistas que eligen rifar en esa ciudad el propio vacío existencial con el excedente de su dinero.

Así, aun en, o a causa de ese marco degradado, los maltratados usuarios citadinos disponen para su natural esparcimiento de más de media docena de shoppings. Uno de ellos, mole de cínico cemento, promociona su exclusiva decoración en homenaje a la fauna, flora y cultura amazónicas, con muebles, pisos y luces acabados en colores y en materiales de artesanías regionales, y con su logo que rescata el famoso encuentro de las aguas entre el Negro y el Solimões donde –dicen- nace el Amazonas. En contraste, la proliferación de tecnología en la desvencijada Manaus, y en el Bartolomeu II, en manos de niños, adultos ancianos y perros es un ejemplo contante y sonante de la escasa incidencia de los telúricos homenajes.

Corrupción política e ignorancia ciudadana, dos argumentos que oí durante el largo viaje de forma repetida. Sobre lo primero, me dice el Espectro que le dijo al Ingeniero, es difícil (o bastante obvio) delinear ahora cuál sería la solución porque la corrupción parece ser intrínseca al sistema y entonces… El ingeniero concuerda. Sobre lo segundo, se podría intentar –y me parece fundamental, acota- una profunda revuelta educativa que convirtiera en democrático el acceso a unos estudios que, en tierras brasileras, son meros privilegios.

Para que tengas una idea, se compadece de mi ignorancia el Espectro, en Manaus la municipalidad (´prefeitura´) gasta hoy en día unos R$ 90 mil por cada parada de ómnibus local reformada –reforma que hay que entender como unos techos de acrílico que no son capaces de maquillar las cientos de personas hacinadas, por ejemplo, a lo largo de la avenida principal Getúlio Vargas listas para que los conductores ejecuten su mental video juego. Uno de esos infernales destinos colectivos es Ponta Negra donde -me cuenta el Espectro que le contaba la profesora de Santa Catarina- usted puede encontrar la sin igual idea de una playa sobre el Rio Negro. Conforme al ritmo natural, el río sube y baja, avanza y se retira. La ´prefeitura´ invirtió millones en la fabricación de la playa sobre una terraza artificial de arena y, por si esto fuera poco, y ante la ausencia efectiva de ´playas´, instaló río adentro una red para que los bañistas no cayeran en el fondo del cauce. Los yacarés, por su parte, optaron por ignorar los límites humanos y se pasean ufanos. Los visitantes –rodeados de varias motos acuáticas de dudosa utilidad- al no poder sumergirse en el agua, eligen la cerveza y resuelven a las trompadas el hastío de la tarde. Sea por los yacarés, sea por los pugilatos, la playa acaba en frecuentes y prolongadas clausuras. En su última reapertura, en abril de este año, los visitantes dejaron como regalo, en los primeros trece días, más de cien (100) toneladas de basura dentro del predio. [ LINK. No hay en internet disponibles notas de otros medios sobre la basura en Ponta Negra. Como en Rio Preto ´TV Tem´, en el norte ´TV Amazonas´, ´TV Tapajós´ y al infinito los tentáculos de la Rede Globo.

Luiz Fernando –que vive en Baurú (São Paulo) y que paga una universidad privada y que se hospedaba en el mismo hostel que la profesora y que el Espectro- estaba en la ciudad a medias para descansar, a medias para continuar con un proyecto de investigación sobre la organización interna de comunidades desfavorecidas. Su plan era comparar las ligaciones comunitarias de las favelas de Rio de Janeiro, por ejemplo, con las de los estados del norte de Brasil. En su visita a una pequeña localidad ribereña a unos 30 min. de Manaus, en barco y por el Rio Negro vio que, en una región plagada de tecnología, los habitantes no disponían ni siquiera de un teléfono público. Esa misma comunidad le pidió al municipio –a la ´prefeitura´ que construye paradas de ómnibus ya existentes, que inventó una playa para caimanes, que tiene en su suelo al estadio mundialista obsceno- un profesor o maestro que llevara la escuela que no tenían. El pedido fue denegado… por falta de presupuesto. Después de cada atardecer, esos ciudadanos, se reúnen en grupos para reponer entre ellos un derecho social robado por las ratas del gobierno.

Crédito Luiz Fernando

Crédito Luiz Fernando

Aquella noche en el barco, retoma el Espectro, al inicio de la conversación me presento como ´argentino´, un dudoso galardón cuyo efecto humorístico, o agresivo, es –digamos- repetitivo. En este caso el mensaje sardónico tuvo un objetivo más explícito. ´Ah, sí, Argentina, opinó el Ingeniero, el país en el que para desgracia de vocês gobierna Cristina´. En paralelo al fútbol, parece ser el único dato extra que se tiene, en estos parajes tropicales, de aquel pueblo sureño. El dato es un parámetro paradójico. Por un lado, en el norte se está lo suficientemente lejos como para que ´Argentina´ sea algo así como una tierra ignota. Por el otro, la repetición de esas señales aquí y allá y más allá marca la inmaterial presencia de la voz de los medios de comunicación dominantes en la palabra del ciudadano brasilero. Lo medí y le dije, me dijo el Espectro envuelto en una nube de su palheiro inacabable, que le proponía un juego. Las reglas son dos y son sencillas. Planteamos un problema social, político, etc., y digo, imitando a tu enemiga, ´lo que Cristina diría´. Y el Ingeniero aceptó el juego.

Viajamos en un barco que pertenece a una empresa privada y que, como tantas otras, explota las vías del Río Negro, del Río Solimões y del Río Amazonas de forma arbitraria. El pasaje no tiene precio fijo, no existe control alguno sobre lo que se lleva, sobre cuántos pasajeros suben. Dentro del navío hay dos baños para trescientas personas. El agua para consumir es dudosa. La comida cara e incomible. La limpieza, un cuento. Arrejuntadas viajan familias, madres con hijos pequeños. Existen límites morales para casi todo (no se puede dormir de a dos en las redes), pero la administración de la empresa vende cerveza a unos señores que, de pronto, se consideran en la balada y beben hasta caerse de borrachos para despertarse al día siguiente y continuar bebiendo. Eso no es lo peor y no es todo. Los borrachos son tan atildados que deciden depositar sus anhelados vómitos en las escasísimas piletas de los raros baños que tiene el navío. Pero, como un crimen cometido a cada segundo, esos mismos pasajeros y otros tantos a coro encuentran divertidísimo lanzar la basura y los restos de comida por la borda hacia el indefenso río –ignorando con esmerada prolijidad los dos o tres tachos de basura que invaden la cubierta. Esas empresas navieras –intervengo, dice el Espectro- podrían ser públicas y generar a los estados o al gobierno federal réditos y, además, permitiría un control mayor sobre los desmanes ambientales. Entonces, en Argentina, con todas las contradicciones posibles del mundo y del universo que nos rodea… Cristina diría que es necesario establecer una lucha a nivel político… No creo, me cuenta el Espectro que lo interrumpe el Ingeniero: Cristina los atrasó, ¿no es cierto?

El juego es, me dice el Espectro, un diálogo entre miradas incompatibles: una espectral, en la que el imaginario sobre la sociedad brasilera –a esta altura, apocalíptico y simétricamente opuesto al caribeño y desprejuiciado que en los países del sur se tiene (tendrías que hablar más sobre eso, Espectro)- se cruza con los retazos de una realidad transitada y viajada; la otra –tal vez más espectral aún- en la que ´Argentina´ es la construcción que ofrecen los medios de comunicación. Si contra algo –y de forma deliberada- fue la ´mídia´ hegemónica en Brasil, es contra ´la imagen´ del gobierno K (en una tradición anti-argentina de larga data ahora atravesada por el miedo a ´las izquierdas´ [sic] latinoamericanas y que Cristina parece descuidar sin fisuras al citar, no hace mucho, el falso mea culpa de O Globo). Eso explica que el ingeniero ignore los desastres del gobierno kirchnerista en política de transportes y su contra-argumento remita solo a ´la mala imagen´ de la presidente. Como todas las sociedades, le reconozco y sin abundar en datos concretos, me dice el Espectro, el país austral presenta innumerables problemas. La diferencia entre la clase política de Brasil y la de Argentina es mínima o nula. Sin embargo, le digo, desde hace unos años en el imaginario –insiste el Espectro cada vez más imperceptible en la noche que se cierra sobre la memoria de su relato-, en esas fantasías mentales, en aquello que nosotros creemos que somos, se abrieron discusiones, con uno u otro tipo concreto y serio de influencia en ´lo real´, que en este país hermano son todavía silencio –idéntico al que esgrime ahora el Ingeniero- apenas quebrados por los antiguos clamores del junio piquetero.

Durante el viaje -segundo problema del juego-, en oficinas, negocios, posadas, uno se choca con mapas impresos por Greenpeace en los que aparece la región amazónica y en rojo la indicación de las zonas deforestadas que crecen exponencialmente cada año. El rojo avanza como la sangre de la naturaleza en una lucha ciega en la que se imponen los intereses ganaderos, sojeros y madereros. En la región, las cuatro por cuatro Hilux pululan. El dinero y la prepotencia se enseñorean. El avance comenzó en el estado de Mato Grosso y no ceja.

Accedí a la versión oral de una historia que -corta el Espectro- no pude comprobar hasta ahora y que es otra de las tantas mitologías terribles que pueblan el norte. Según un camionero, en estos días jubilado, por la necesidad de una salida para la soja y para demás productos, se había asfaltado un largo trecho de una ruta amazónica. En un determinado paraje transitable, los dueños de balsas que tenían su negocio apegado al traslado de camiones a través del río, destruyeron el camino con el delicado fin de mantener sus prebendas. Este tipo de arrestos individuales –sumados a las historias de grupos que cobran peaje (´pedágio´) en rutas nacionales, estaduales o locales para beneficio propio- es un ejemplo indirecto, pero contundente, se ofusca, de cómo en muchas situaciones en Brasil el Estado, hiper controlador en tantos otros sentidos, se ausenta.

Más adelante conocería una capa adicional de la tragedia contra la floresta. Fernando, un profesor universitario de filosofía con quien hablé durante el viaje, me contó, me cuenta el Espectro, que uno de los mayores problemas para poder detener el avance de la deforestación -además del metálico con el que sueldan bocas- es que si se legisla contra la tala de árboles se afecta a los pequeños productores que necesitan de nuevos espacios, en su lugar de residencia, para cultivar, criar ganado, etc. Con una situación tan compleja, la ventaja cae del lado de los indeseados. Por eso, frente al poder de terratenientes que exportan, y que se rinden ante Monsanto, y que agreden a la naturaleza y al suelo para extremar rendimiento, y así Amazonas se reduce, Cristina –quien arruinó todo, aporta el Ingeniero- diría, insisto, dice el Espectro, que ese poder de latifundistas debería ser discutido. Intento resumirle la mal-llevada y ambigua lucha por ´la 125´. Él –ingeniero agrónomo universitario y con un posgrado- ignora el tema. Ahí, entonces, y antes me guardo los argumentos del affaire Repsol, YPF, Texaco, Chevron con el que, si él los tuviera, el jueguito ´Cristiana mata monopólicos´ se hubiera ido al carajo, añado el tercer momento del juego, y le digo que Cristina diría la necesidad de una ley de medios. Oh, vocês argentinos não tem jeito, ironiza meu companheiro. Y se me ensombrece el talante pensando que es posible que no tengamos arreglo.

En eso se resumen las cientos de charlas que provoqué –y en casi todas fracasé- con mis ´corpos astrales´ hermanos brasileros, recuerda el Espectro. Lo que me interesa, me dice el Espectro que le dijo a su interlocutor (el ciudadano de Boa Vista hacía tiempo que estaba en silencio), repito, me interesan los imaginarios: cómo nos pensamos y cómo pensamos que nos piensan y cómo pensamos a los otros a partir de cómo pensamos que nos piensan. Olvídense si lo que sucede en mi país (o en otros países de la región) es bueno, es malo, es neutro, le decía con cuidado al ingeniero que, de pronto, bebía su séptima cerveza. El meollo es saber si en algún momento el pacto riqueza, política tradicional, justicia, militarismo, medios de comunicación monopólicos, educación elitista -todo cocinado a fuego lento en el horno de ´la herencia de la dictadura´, ¿sobre el que Cristina diría?, se ríe el Ingeniero- va a ser discutido en el corazón de una sociedad brasilera que oscila en el borde de que cualquier intento de diálogo político cotidiano sea considerado una agresión a la nación que cobija. Es clara la diferencia entre latinos-hispanos con los que he hablado -a mexicanos, colombianos, venezolanos, chilenos, cuando se les pregunta cómo ven, cómo imaginan la vida en su país, lanzan, por lo general, pestes (lo sé, son todos viajeros migrantes)- y el modo brasilero de intentar encontrar el camino para sin decir mucho, decir que, aunque podría estar mejor, tampoco se está pésimo. La clave para salir indemne y sin agresiones de una charla, en estas tierras, es apelar a la consabida frase: tudo é muito complexo, difícil de enxergar [o sea, ver] porque o país é inmenso e tals…

El ingeniero bebe y me observa pensar lo que no digo y pienso, me dice el Espectro. Bebe y bebe y termina la cerveza y lanza por la borda –y con ella sus convicciones- la lata vacía que, después de lloriquear en la baranda, se va a dormir con el río y con la noche. No dije más, me dice el Espectro.

Arrullado por la red que era mi cama, el reflejo dorado del diente metálico me desveló y aquellos fragmentos y los destellos y, entonces, pensé en el caos cuyo centro era Manaus y en la culpa de Cristina y en cómo contar ´el caos´ y ´la culpa´ en estos tiempos.

Fernando –aquel profesor abierto al ríspido diálogo político y para quien, vale como ejemplo, la primordial medida en Brasil, y concuerdo y repito, es ley de medios- me comentó esa tesis que sintetiza a los ojos brasileros ´el problema de Argentina´ en un trauma. Según él, o según la tesis, Argentina es un país o una sociedad traumatizados (´tem recalque´) por no poder ser lo que creímos ser (argumento que en el fondo apunta a remarcarnos que nuestros vecinos sí lograron eso que no se sabe bien qué es). Como trueque de reconocimiento –tu absurdo paternalismo, Espectro- le concedo a Fernando el recuerdo de la sentencia del francesito Malraux robada a algún amigo esquecido que decía que era Buenos Aires la capital de un imperio que nunca había existido. Y creo que en las diferentes inflexiones de la palabra ´imperio´ surge ese mutuo desconcierto, tal vez absolutamente recíproco, tal vez un poco sesgado y dicharachero del lado brasilero como el gracioso equívoco de O Globo de los últimos días al confundir, en un mapa de un segmento deportivo, la geografía argentina con la del suelo chileno.

Tengo la impresión, interrumpo, que esa, Espectro, no es la historia que me querías contar. Por supuesto, aunque tampoco te he estado mintiendo. Entre el sueño de ´el imperio bienestar´ y el anhelo de ´el imperio cultural´ -que hasta ahora ni pasan de emporios ni mucho menos- debe andar la medida de esa horma entre dos pueblos pendejos. Sí. Te quiero contar la otra verdad. Te quiero decir por qué y de qué estaba, en el Bartolomeu II, huyendo. Te quiero contar qué sucedió en Manaus. Pero necesitaba instalar ´el trauma´, necesitaba reconocer que contar aquí (el delirio y) el caos tal vez no sea otra cosa que una incontrolable proyección la verborragia desde un interior colectivo y traumatizado -y a los ojos de los otros, hasta con culpables identificados. Y, entonces, necesito volver a aquel cuarto, a aquel hotel y al humo que no me dejaba ver las caras. Y a los microbios, y a los malucos, y a los caníbales, y a las onzas, y a las cobras, y a las pirañas. Y a la tarde del jueves 29 cuando llegué, y a la caótica y entrañable Manaus, esa ciudad en la que se entra a mil cosas… se sale de pocas.

Manaus - zona portuaria antigua

Manaus – zona portuaria antigua

[De las crónicas del Espectro. Septiembre 2013 – Manaus – Río Amazonas – Brasil]

Fotos del centro de Manaus y de calles del puerto viejo.

Brasil, un sutil y delicado apartheid

“Os pequenos querem ser grandes, os grandes querem ser maiores, os maiores não sei, nem eles sabem o que querem ser.ˮ / Antônio Vieira [Lisboa 1608 – Salvador de Bahia 1697]

“Resta algo da ditadura em nossa democracia que surge na forma do Estado de exceção e expõe uma indistinção entre o democrático e o autoritário no Estado de direito.ˮ / Edson Teles, “Entre justiça e violência: Estado de exceção nas democracias do Brasil e da África do Sulˮ, O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]

Este lunes cuatro de agosto [04-08-2013] a las 22 hs., Bruno Torturra, periodista, y Pablo Capilé, productor cultural, visitarán el programa de análisis y debate ´Roda Viva´ transmitido por la TV Cultura (Brasil). Torturra y Capilé son el dúo al comando de esa nueva forma de hacer periodismo que se despertó durante las protestas en Brasil y que es conocida como Mídia Ninja [Narrativas Independentes, Jornalismo e Ação]. [LINK http://tvcultura.cmais.com.br/rodaviva/roda-viva-recebe-idealizadores-do-grupo-midia-ninja ]

Mídia Ninja llega a la televisión en el momento de más profunda (falsa) calma del descontento social brasilero. TV Cultura –el espacio elegido- está, podría afirmar, en las antípodas de Rede Globo. ´Roda Viva´ fue el programa que primero acogió a los representantes de Passe Livre allá por fines de junio, cuando todo se incendiaba. Ese programa sentó, también, en el centro del escenario a Slavoj Zizek que andaba por Brasil vendiendo su nuevo libro sobre Hegel y que dio una hora y media de memorables respuestas. [09-07-2013 – LINK http://www.youtube.com/watch?v=gECgJbWOppo%5D

Una de las frases estrellas de Zizek, aquella noche, se resume en la siguiente hipótesis: la revolución (o las revueltas) sucede no cuando el descontento es generalizado con todo el mundo en la miseria, la ruina, etc., sino cuando se ha generado una expectativa sobre una eventual mejora social y esa promesa no se cumple.

Nada parece describir mejor la situación local.

En los primeros días del 2012, mientras preparaba mis libros para mudarme a Brasil, leía religiosa e ingenuamente diarios on-line como para ponerme a tono con ´las noticias´. La Folha fue, en ese entonces, una de mis adicciones. Con preferencia durante los fines de semana aparecían en primer plano dos indicaciones psicodélicas: el mapa con el aumento de la violencia ´delictiva´ en las grandes ciudades (aka São Paulo); el absurdo contador –o clasificador- de clase social.

El juego era así: usted completaba con una serie de variables económicas y de empleo unos casilleros y el sistema le devolvía a qué clase social pertenecía o creía pertenecer. Adivine. Adivinó. El resultado, como en un horóscopo, era siempre positivo, siempre más arriba, siempre en ascenso. Un paulista anfitrión durante algunos días en mi paso por Sampa, hace un par de meses, me contó que había realizado el test con el salario mínimo, sin casa propia, sin auto, sin electrodomésticos y el resultado había sido -¡claro que adivinó!- clase media.

Si revisan la web ahora verán que las noticias sobre números y ascensos y menos pobreza y más clase media y un extenso etcétera, pululan por los buscadores según entiendo con una dosis considerable de verosimilitud. El discurso del ascenso de clase social –en un país en el que, desde una mirada intuitiva, es difícil encontrar la clase media– pertenece al carro de la victoria del PT (en la sucesión Lula, Dilma) y ha sido tomado como bandera tanto por los trabajadores (los obreros) como por ese grupo de la pequeña burguesía cuyo horror máximo es ser confundido con ´los pobres´, con ´los negros´, con ´o povão´.

Los tecnócratas –que incluye a gran parte de los investigadores sociales y a los periodistas- han dividido al país en cinco castas: A, B, C, D, E. Se habla de cada una de ellas como si fueran entidades animadas. ´Hoy en día la clase C quiere, busca, desea…´; ´lo que las clases A y B reclaman´ y así por delante. Ese sistema de castas que plantea la vida social casi como si fuera un juego virtual en el que hay que avanzar de nivel, responde a una variable fundamental en la comprensión de la sociedad brasilera: su intrínseca e histórica organización jerárquica basada en el simple principio de domesticación que usted, si visita este país por más tiempo del que insumen unas alienadas vacaciones, puede tener todavía el placer de experimentar al oír o al intuir la pregunta marca-territorio –¿sabe usted con quién está hablando? (Indico para entrar en tema, la lectura de Roberto DaMatta, Carnavais, malandros, heróis, 1979 del que hay traducción al castellano).

Con orígenes en la época de la colonia y con eje en la esclavitud (siglos XVII al XIX), al día de hoy esa jerarquía –que no es más que la opresión y la dominación simbólica y económica sobre ´el otro´- aparece cristalizada por la pervivencia de la sombra de la dictadura que se instaló en 1964 que comenzó a irse en 1979 y que, según los libros oficiales, parece haber terminado en 1989 –momento en el que toma el poder Collor de Mello, un esperpéntico producto neoliberal del marketing televisivo.

El humus de esa formación social históricamente jerárquica, sumado al conservadurismo irracional y destructivo de la dictadura, sumado al discurso ´progresista´, sobre todo desde los medios, que fogonea sin parar la salida de la ya a esta altura poco deseada clase C para pasar, ascender (¿?) a las clases A y B genera un estado tal de susceptibilidad que cualquier ente que no sea blanco caucásico, con acento de los estados centrales (Minas Gerais, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná) y con bastante dinero, es poco menos que nada en esta sociedad.

Desconozco y no me interesa, en este momento, ahondar en los criterios que se utilizan para determinar la pertenencia o no a cada clase. (Al respecto pueden leer, si les apetece, esta nota –LINK http://www.logisticadescomplicada.com/as-classes-sociais-e-a-desigualdade-no-brasil/ , y no olviden dar una mirada a los comentarios de los lectores anteriores y de paso ¡prueben suerte en ´la rueda de la fortuna´ de las clases sociales!) Como habrían podido conocer, si me hubieran hecho caso, el factor desequilibrante es el económico centrado en el consumo de bienes materiales. Un segundo grupo de rasgos responde al nivel educativo con el aliciente que para la sociedad –en puntos- significa lo mismo tener dos televisores que haber cursado por algún período de tiempo en la universidad.

¿Qué se esconde en esa inconsecuencia de cruzar datos del consumo de objetos con el acceso a la educación? Se esconde, en principio, una gran ironía y una gran injusticia.

Más allá del crecimiento de las cifras de las matrículas, más allá de los esfuerzos legales para garantizar porcentajes de ´cuotas de negros´, más allá de los programas de becas, en la actualidad la Universidad pública –para poner el caso más drástico- es un espacio destinado solo a blancos pertenecientes a familias con dinero (entiendo que entienden que hay excepciones).

Si uno quisiera comenzar a tomar dimensión del abismo entre ricos y pobres, blancos y negros (repito, con los matices que ustedes sabrán agregar) debe observar la Universidad brasilera. Según los datos otorgados por el Censo 2010 [LINK http://www.portal.mec.gov.br], existen 2377 instituciones de Educación Superior de las cuales 2099 son privadas. Esto implica que, en el nivel de los que buscan graduarse, en un país de 190 millones, existen 6,5 millones de estudiantes con la siguiente división: 4,7 millones asisten a las privadas, el millón y medio restante a las públicas. En conclusión, el mítico número del 1 % de la población brasilera que ve cumplido su derecho a la formación superior, no es un mito. Como podrán suponer, quienes concurren a una universidad privada disponen del dinero suficiente para pagarlo y eso implica que pertenecen -casi siempre- a las clases del tope de la pirámide.

En las ciudades capitales de los estados la situación puede variar y, de hecho, varía aunque apenas. En el interior de São Paulo –donde vivo- la universidad estadual, que se sostiene con el dinero aportado por todos los ciudadanos, se las ha ingeniado para conformar un plantel docente y de estudiantes sin (casi) ningún brasilero negro y con una notoria escasez de estudiantes de las clases sociales menos favorecidas. (En el colmo de la perversión, muchas de las personas a las que el sistema les tiene prohibido de forma implícita o explícita el ingreso a la universidad para estudiar, son –sin embargo- contratadas para trabajar en la seguridad, en la limpieza, en el mantenimiento, etc.- dándole a todo el ambiente un tufillo de distopía inconfundible). La diversidad étnica estaría representada, en todo caso, por alumnos negros extranjeros quienes, por otro lado, son discriminados en sordina justamente por ser un tipo de extranjero no demasiado bien visto ni valorado.

Es casi imposible demostrar lo que afirmo. Conozco a una persona negra con sus raíces africanas intactas, con su cultura siempre presente, con su conversación diferente, con todo su ser negro que año tras año ve como la oportunidad efectiva de entrar a estudiar a la Universidad se le frustra. ¿Cómo demostrar que la evalúan para dejarla fuera? ¿Qué otras herramientas que no sea la justicia podría uno usar aún a sabiendas de que eso –aquí- es cavarse la tumba en vida y con las puntas de los dedos?

Desde hace tiempo intento convencerla de contar su historia. Al día de hoy, sus promesas me hacen pensar que nunca voy a obtener ese testimonio. El año pasado en un episodio confuso –para ser benevolente- un profesor de una universidad pública frente al pedido por parte de esta persona a la que me refiero de una charla de consulta estrictamente académica, le respondió con un chiste en el que le sugería que se sentara para esperarlo como en el pasado esperaba su tormento el esclavo. (Si les parece increíble la historia, no se preocupen, tengo otras, en otros ámbitos también.)

A los pocos días la Universidad –en una neurosis que alcanza el cinismo- festejaba el ´Día de la conciencia negra´ [20 de noviembre]. La persona que había sido vejada por el comentario de ese profesor se acercó a las autoridades y les comunicó el caso. La invitaron con un café. La escucharon hablar un rato. El profesor sigue hoy cobrando su salario.

¿Cuál es la relación de Mídia Ninja con toda esa locura racista que atraviesa la sociedad brasilera? Ninguna. Por el contrario, Ninja nació como una forma de enfrentarse a los medios hegemónicos de comunicación eje de los discursos xenófobos y que, por su énfasis en el ascenso económico, disparan el sentimiento fascista de gran parte de la población.

Aun así, en pequeños detalles -que supongo surgen más de los seguidores y de los adeptos que de los propios Ninjas en acción- aparecen contradicciones. Representan ´la voz del pueblo´ (ese viejo recurso de las elites brasileras, según DaMatta, de ´hablar en lugar de´) y aparecen fascinados por la posibilidad de ser reconocidos por el periodismo tradicional. TV Cultura podría ser considerado, como dije, un espacio alternativo dentro del concierto mediático, pero sus panelistas provienen de medios de comunicación hegemónicos y nada plurales.

Una situación híbrida semejante ocurrió cuando durante las protestas de junio el hackeo de la cuenta de twitter de Ninja –que le impidió transmitir on-line- llegó a los oídos y a las páginas del diario New York Times con la resultante de una agitada celebración virtual vernácula.

En el colmo del descuido para un medio de comunicación alternativo –cuya novedad, de todas formas, lo disculpa- un Ninja –uno de los varios- en una transmisión de protestas que estaban siendo observadas por miles de personas de Brasil y otras tantas de América latina de habla hispana realizó ao vivo chistes sobre ´los gringos´ (´los extranjeros´) que no entendían nada de lo que estaba pasando. Los reclamos de mayor pluralidad en las redes sociales se hicieron oír.

La jerarquía y el gueto, incluso entre personas que buscan quebrar parámetros opresivos, son comunes en estas tierras.

El Anónimo, un amigo de los márgenes, me bautizó ´el Espectro´. Soy invisible. No existo. Ser extranjero, sin ser de Estados Unidos o de algún respetable país europeo que no se llame Portugal, es poco menos que una desgracia. Y si ese extranjero es argentino, es la peste. En cualquier charla uno debe dar por perdido los primeros diez o quince minutos en los que –el guion corresponde a O Globo y a las empresas de publicidad- los chistes recorren todas las miserias y las desgracias de ser aryenchino. En el medio de la Ocupación de la Câmara dos vereadores en Rio Preto [ver post 21-07-2013], relato una entre cientos de anécdotas posibles, alguien que participaba del movimiento, después de mi presentación, se me quedó mirando mientras repetía: ´sí, sí, argentino, argentino, como Messi y Tévez que juegan bien al fútbol, pero tienen esos ojitos tan de mogólicos, ¿no?´ En otro momento me hubiera peleado. En otro contexto lo hubiera increpado. En este contexto, en el que creo poder entender qué es lo que sucede, no.

En la historia personal del Anónimo está la eterna sospecha –para él convertida en ´com certeza´- de que la desgracia en su vida comenzó el día que fue echado del trabajo sin mayores explicaciones –punto de inflexión para perder familia y todo lo demás- por ser negro. Oí su narración por lo menos tres veces. Y siempre remarca que de entre todas las opciones, por no ser blanco, él fue la primera, la ineludible. Para el Anónimo, el brasilero blanco y con dinero es directamente un ´nazi´.

El Anónimo sabe, y concuerda conmigo, que, en el interior del rico São Paulo, la diferencia entre un negro y un extranjero es nada.

Todo el asunto, por supuesto, debe ser tomado con cuidado. Existen varios niveles. El primero responde a los blancos y ricos (clases A y B) quienes tienen toda la renta y manejan espacios simbólicos como los medios de comunicación y las universidades cuyos discursos –en lo básico, no se diferencian. (Fue patético, y lo dije en un post anterior, cómo muchos profesores universitarios se garantizaban el trabajo futuro de tecnócratas en la televisión enarbolando las opiniones que querían ser oídas, es decir, que eran pagadas para ser dichas durante las protestas de junio).

En ellos, en la elite económica, pervive con mayor fuerza el deseo de la jerarquía y en ellos anida con mucha claridad el discurso genocida de la dictadura contra todo lo que sea diferente: negro, gay, extranjero, comunista, nordestino, favelado, y siguen las categorías.

Sin embargo, el mundo donde viven no es de fantasía. La Constitución de 1988 –de transición a la democracia- es un gran negociado de los grupos políticos entrantes con los militares salientes para evitar el juicio contra estos últimos y mantener la amnistía y, lo que es peor, para dejar abierta por artículo constitucional (número 142) la posibilidad legal de que esas fuerzas intervengan si la seguridad nacional lo considera necesario. Esta historia de cómo la Constitución brasilera garantiza la legalidad de un golpe de estado la contaré en un texto subsiguiente. Para los ansiosos su versión extendida –de donde robo la información y sus interpretaciones- está ya publicada en forma de libro: O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]- junto con el de DaMatta, otro texto ineludible para intentar entender Brasil.

En el límite entre la clase medio-alta y la clase media y media-baja aparece todo un grupo de ciudadanos progresistas que accedieron a algún estudio superior y que niegan y que enfrentan el proyecto nazi e higienista de la elite. En ese exacto lugar se evidencia la mayor contradicción y a eso me refiero en mi crítica a ciertas posturas de algunos militantes de los movimientos sociales brasileros. Ellos establecen su lucha de tal forma frente a los poderosos que, en última instancia, las batallas que se inician ahí acaban por ser la guerra, y esa guerra –observada desde afuera- parece ser solo el deseo de ocupar el lugar simbólico de dinero y de poder que no ocupan en el presente. Tienen buenas intenciones, pero su relación con los verdaderos necesitados en esta historia –los que están en el fondo de la estructura social- está cortada.

Incluso en los partidos de izquierda puede verse claramente ese divorcio. Nadie mejor que ellos para tener la perspectiva de qué se necesita en Brasil: la inclusión de los desfavorecidos en la lucha de los obreros. Sin embargo, el divorcio es patente y casi insalvable. Nuevamente aparece la formación universitaria como una barrera –la mayoría de los militantes no son trabajadores sino estudiantes- y, desde la base social, quien estudia es objeto de toda la desconfianza posible. Ese grupo de líderes está accediendo a un bien al que ellos nunca accederán y el corte es, por ahora, insalvable. Aunque parezca una locura, pero es comprensible, en muchos, demasiados contextos, ser universitario es un estigma, es vida de playboy -desde los márgenes, un ´otário´.

Los movimientos sociales en Brasil y Midia Ninja son, entonces, ejemplos palpables de la paradoja: existe una voluntad de acabar con la desigualdad social y de quebrar ese invisible apartheid que espolvorea todas las relaciones humanas, pero la mirada todavía está dirigida, con un poco de obnubilación, hacia arriba y no hacia abajo. (Para tener otra perspectiva, pueden leer la siguiente nota desde una perspectiva anarquista: [LINK http://aphbh.wikidot.com/wiki:algumas-reflexoes-do-nosso-momento-em-bh-e-no-brasil%5D)

Si la lucha no es solo para defender la prebenda de los blancos que están quedando fuera del reparto de la torta simbólica de dinero y de poder, en consecuencia, debería apuntar a buscar tres salidas mínimas de democratización: apertura de las universidades (fin del vestibular, el filtro inicial que escoge a los pocos estudiantes agraciados), fin de la amnistía legal y apertura de los juicios a los militares (modificar la Constitución para cortar el poder militar implícito), ley de medios de comunicación (ir contra los monopolios).

Con un país con la universidad para el 1 %, la televisión para el 99 % y con la base legal de una Constitución que defiende un estado cuasi-militarizado –en el libro O que resta da ditadura los autores indican que las torturas durante la democracia aumentaron en relación con las décadas anteriores y que, por ende, es necesario hablar de ´semi-democracia´-, la referencia al apartheid es algo más que una mera figura retórica tomada de la historia reciente para establecer una analogía impactante.

Edson Teles –en el artículo que cito como epígrafe- realiza, y espero no sobre interpretar, una jugada maestra. Compara el estado de excepción en la democracia de Brasil y en la de África del Sur –donde Mandela luchó a brazo partido para salir con los menores traumas posibles del apartheid– sin decir nunca de forma explícita que los rasgos de una podrían ser válidos para describir a la otra. El argumento que Teles presenta, pero no hilvana, es que el estado de excepción –que permite el control del soberano sobre la vida, rasgo clave del mencionado apartheid- surge de un lugar indeterminado entre la política y lo jurídico de tal forma que su presencia puede darse incluso durante un proceso democrático permitiendo que el autoritarismo –aun cuando lo jurídico no lo demuestre- permanezca por acción u omisión de la propia política.

Es cierto –lo reconocí- que en los últimos diez años, en muchos aspectos, la vida de los ciudadanos brasileros mejoró. Es cierto que, en los últimos meses, todo aquello que queda por mejorar impulsó un cambio de actitud y politizó a la sociedad. Es cierto que parece nacer ahí, a largo plazo, un proyecto distinto de país. Es cierto que Mídia Ninja es una parte del oxígeno para ese largo plazo. El problema es que, tal como están las cosas, una enorme porción de ciudadanos –y tiene toda la pinta de ser la de siempre- está quedando fuera de la discusión.

Con muchas ganas entrego estas vanas palabras para que el futuro las niegue y las convierta en polvo. Habré sido ciego. Habré cometido un exabrupto. Habré sido un irracional aryenchino que no entiende nada de nada.

Y estaré contento.

Por ahora, como Espectro, veo otra cosa.

Al Hippie (que vivió en Argentina y que está y es de acá, y que estuvo casado en Montevideo), al Anónimo, al Frankie

[Roberto Lépori – De Las crónicas del Espectro – SJRP – SP – BR – 03-08-2013]

Comentario final: En una entrevista a la bloguera disidente Yoanis Sánchez -durante el programa ´Roda Viva´ [25-02-2013, TV Cultura, Brasil]-, una periodista le pregunta cómo debería entenderse que ella denuncie un régimen autoritario en Cuba y que, al mismo tiempo, no haya sido ni perseguida, ni detenida, ni asesinada. No me interesa aquí la situación de Cuba –la desconozco en su complejidad-, ni las ideas de Yoanis, ni los propósitos y razones de la periodista. Me interesa sí, el lacónico inicio de la respuesta. No pensemos, dice Sánchez, en una violencia concreta y física, “…pensemos en mecanismos más sutiles de represión que no por eso son menos represivos.ˮ [LINK http://www.youtube.com/watch?v=-u92s4hUQBg%5D Es el mismo tipo de respuesta que podría ofrecer a quien cuestionara, por excesivo, el título de este texto. La violencia –como en el pasado la divinidad- está en los detalles –o, en el caso de Brasil, si uno considera actuales y estelares desempeños como los del grupo de exterminio BOPE, en no tan detalles.

Esos pobres blancos. Las ambigüedades de los movimientos sociales en el Brasil de las protestas. [SJRP – SP – BR – 17-18.07.2013]

A un mes de la eclosión en su mayor intensidad, el descontento social avanza en Brasil lentamente hacia un futuro incierto inmerso en la ausencia de una estrategia coherente de cómo encaminar fuerzas bajo presión. Por varias razones, São José do Rio Preto [SP] es un interesante caso testigo. La primera. La ciudad funciona a su ritmo alejada de las ´capitales´. La segunda. El movimiento social se cruza con intereses locales de antigua data. La tercera –pura futorología. Quienes comandan las protestas parecen no haber dimensionado lo que hierve en la base. Hace exactamente un mes sucedía ´esto´ en Rio Preto

¿Quién puede decir que nada tiene que ver ´eso´, en su causa primaria, con la heterogénea ocupación de la Câmara de vereadores?

Para el Hippie, que duerme al arrullo de la higuera centenaria

…la molotov es un florero en mi ventana… {La Chicana – Ayer hoy era mañana}

1.-

La nueva antigua droga es –ya lo sabemos- aquella luz plateada que ciega las retinas de millones al mismo tiempo, y ´en vivo´, y que, mediante esas muertes ciegas, permite a un grupo o a un único iluminado obtener el orgasmo concentrado, exquisito, pletórico de la leche simbólica sobre su rostro. Para quien es centro de irradiación, la blanca luz deja esa extraña sensación de saber que el frío, una vez sucedido el orgasmo, llega bastante rápido.

Y una cierta ola gélida (recuerdo que Borges recuerda que en aquel libro Vathek el infierno era de hielo) se posó sobre el embrionario movimiento social en Rio Preto.

Anoche, de madrugada, GloboNews transmitía en vivo las calles de Rio de Janeiro donde las protestas siguen y el objetivo primario es la salida del ´prefeito´ (intendente) Sérgio Cabral. Las protestas son focos de resistencia nocturnos que continúan la agitación del día. En horas, llega el Papa Francisco y será otro momento de tensión con la Polícia Militar. Los manifestantes no toman como parámetro de acción el miedo a la violenta y sangrienta policía brasilera. Hay una mirada –algo lenta- internacional y una especie de consenso nacional. En Brasilia, por ejemplo, los manifestantes acampan frente al Congreso y apoyan al objetivo del pueblo carioca.

Entre pautas locales, estaduales y nacionales hay una que por su amplitud y vaguedad debería incomodar a quienes detentan el Poder: se pide la efectiva cancelación de la Copa del Mundo 2014.

El jueves 18, en Porto Alegre, después de ocho días, los ocupantes de la Câmara de vereadores abandonaron el recinto con la promesa firmada de la gratuidad del transporte público (acuerdo con sus bemoles) y de la transparencia de gestión. Eran entre cuatrocientas y quinientas personas contando adolescentes y niños.

Esa salida –que puede ser evaluada de forma positiva- fue usada por uno de los oradores en la sesión asamblearia de la ocupación de la Câmara de Rio Preto para justificar lo que ya había sido decidido antes de la votación popular. Porto Alegre fue ejemplo de un fracaso.

¿Fracaso?

En las protestas de Brasil 2013, con sus grises, se enfrentan los medios tradicionales y hegemónicos de comunicación asociados al poder político, a la elite económica, y los medios no-tradicionales (ejemplo, Mídia Ninja que permite a todos los que quieran serlo, ser ´ninja´) que hacen de la transmisión por internet y ´en vivo´ y sin cortes el instrumento de comunicación más efectivo al que se le suman los comentarios de los usuarios al instante.

En la noche del 17 de julio, en Rio Preto, ese enfrentamiento que atraviesa las protestas en Brasil sucedió de otra forma –si es que sucedió.

Hubo una primera reunión por parte de la asamblea de la ocupación –que incluía a todos los ciudadanos que decidieran entrar en el recinto- con los representantes del legislativo quienes atendieron un pedido sobre tierras y especulación inmobiliaria. Esa sesión fue transmitida ´ao vivo´ por Tv Tem (O Globo). Fue notoria la ausencia de una transmisión alternativa (acaso por el boicot de la Câmara al restringir el acceso a internet). En la asamblea posterior que decidió la continuidad o no de la ocupación se votó, como la noche anterior, que Tv Tem saliera del recinto. Aunque –y eso fue novedad- la deliberación tampoco fue transmitida por www.postv.org.

Un extraño pacto de confianza para este contexto político. Al mismo tiempo que en Rio de Janeiro las oficinas de O Globo eran agredidas, marcadas por la furia popular como una de los responsables de la manipulación y de la apoliticidad del ciudadano brasilero, en Rio Preto los periodistas de los medios hegemónicos pastaban sueltos en los pasillos, en salas cercanas, tomando notas, charlando amenamente con los ocupantes. Se les respetaba su ´transparencia´ como si se tratara de robots que están ahí solo para transmitir la información de un lado hacia el otro.

A esos periodistas -es decir, a esos trabajadores dependientes de una multinacional- no se los consideró en tanto ciudadanos que podrían haber dado su opinión, colocado sus ideas, disentido en un espacio cerrado sobre el manejo de la empresa donde trabajan, así como tampoco fue aceptada –pedido mediante de una mujer dentro de la asamblea- la participación, como trabajadores, de la policía que custodiaba el espacio.

Cuanto más cerca del gueto, mejor se sentía el grupo.

Después de varias alocuciones sobre el carácter histórico y de las hurras del caso que parecían conducir la noche al grito de ´la ocupación continúa´, empezó a sembrarse la idea de que todo el mundo estaba de acuerdo con que el cansancio era ya demasiado después de casi una semana de ocupación, que la resistencia era en vano porque en algún momento había que salir. Así, poco a poco, la reunión fue amasada hacia una votación -discutible en términos democráticos- que derivó en marcar la salida para el día siguiente con la condición de que se firmara entre las partes –ocupantes y concejales- un acuerdo.

Ese documento a firmar presentado ante los vereadores fue compartido on-line cerca de la medianoche con el resto de la asamblea. Sin embargo, nunca fue leído ni discutido en conjunto: lo que la comisión X había decidido, eso iba a ser encaminado.

Decidir salir y después obligar a firmar tiene la consistencia del sueño. Parecía una remake grupal del final solipsista de El azogue [China Meviélle, 2002]: ´Aquí se cuenta una rendición´.

De ninguna manera la mayoría, en el sentido de la mayor parte de los ocupantes, pensaba horas antes en la posibilidad de salir. Hasta el mediodía por lo menos la mitad hablaba de mantener la organización, de la limpieza, de la comida, etc.

Las razones de ese giro se esconden, según entiendo desde mi posición absolutamente externa, en eventuales negociados fuera de la decisión popular. Una posible lectura sería considerar a la asamblea cooptada por una parte de la clase media conservadora brasilera (en su 90% blanca). Uno de los oradores efusivo hasta las lágrimas propuso, fuera de protocolo, una salida al son del Himno nacional.

Nunca voy a saber si mi estupor provino del de los demás. Alguien de la asamblea hizo un chiste para calmar el delirio nacionalista.

¿Fracaso? Nadie sabe. El compromiso –estoy en el lado bueno de las cosas- es permanecer una vez fuera, ´de olho´, atentos, a lo que hacen los vereadores y participar todos los martes –cuando son las sesiones-y los jueves en prácticas de comisión para acompañar, controlar, obligar a un funcionamiento popular del legislativo. Esa previsión queda como alimento del futuro. Si no cumplen los del legislativo, los ocupantes prometen volver. Se verá. El único dato cierto es que a las 19 hs del día 18 de julio, se abandonó el edificio sin el compromiso firmado por los concejales.

El objetivo del núcleo duro del movimiento –que no impulsó la ocupación sino que la capitalizó- parece ser conformar una cámara legislativa paralela que controle a los concejales, que dé una pátina de presión social pero que permanezca absolutamente supeditada a las decisiones de otros 17. Una elite de segunda. Los estertores de una clase media que se considera fuera del reparto de la torta de la clase alta y que precisa protagonismo y beneficios.

En ese contexto hay que entender que, durante la noche del 17 de julio, en los momentos que antecedieron a la cadena nacional sobre el levantamiento de la ocupación, uno de los asambleístas gritara al resto de sus compañeros que él se ofrecía para ser el portavoz, pero que de ninguna manera quería ser ´candidato en el futuro´. La vieja política y su ponzoña.

El gesto de manipulación más oscuro fue cuando alguien reconoció sin pelos en la lengua, segundos después de la votación, que estaba pronta la nota explicativa que diera cuenta de la decisión de desocupar al representante de O Globo en la ciudad encargado de difundirlo a nivel nacional. Ya durante la tarde hubo exaltaciones sobre haber aparecido ´ao vivo´, en ´link nacional´. Podría haber sido más verosímil si enfrentaban la desinformación y les negaban los datos a los periodistas. Malas noticias. Estaban bajo el poder de esa droga colectiva, adictiva, y babeantes observaban el anhelado ojo divino que pendía del zaguán (y del que goteaba la anhelada leche).

Horas después de la desocupación, el grupo que comandó, prometió una reflexión post-salida en transmisión on-line ´ao vivo´ -mediante la tecnología que en la charla más importante estuvo desaparecida- con el objetivo de mostrar transparencia en el mecanismo. Esa reunión sucedería a unas cuadras del poder legislativo de la ciudad y el nombre es más que sintomático: Casa Rio Preto.

La transparencia parece haber llegado un poco tarde.

2.-

La noche del 16 al 17 de julio fue clave y caótica. En la puerta de la Câmara –ahí la mesa de opiniones volátiles estaba servida y solo se precisaba escoger- se escucharon voces inesperadas y de las que siempre habría que desconfiar. O no. Alguien sugería que esa ocupación era, finalmente, una reunión del Jockey Club de la ciudad. ´Los conozco a todos ellos´, oí decir. (El dinero ofrendado en manos de atildadas vecinas que en el camino a hacer sus mandados mañaneros se distraían y al azar ingresaban al zaguán de la Câmara -emocionadas por una lucha que dejaron mucho tiempo atrás– me permitió confirmar esa sospecha de clase y suponer un espíritu Rotario o de aledaños.)

Otros, en aquella misma noche, un poco más operativos en sus deliberaciones callejeras –pero lejos de ser convidados a una participación efectiva- decían que ´la solución estaba en la favela´. Y solución significaba ´resistencia´ a partir de la inclusión del descontento de la periferia.

Ciertos rumores de la izquierda concordaban con esa mirada inclusiva. Uno de los partidos, de cuño marxista, que estuvo contra la ocupación –acusando al movimiento de falta de estrategia- impulsó desde el primer momento pautas contra el riñón del poder como, por ejemplo, la reducción del salario de los vereadores al valor de un trabajador medio y, por el otro, reconoció la necesidad de ir hacia los barrios, hacia la periferia –aunque lo consideraban a largo plazo y sin posibilidad de suceder ´ahora´. En la asamblea democráticamente espuria, ese partido que casi no había participado de la ocupación, votó contra la continuidad. Su vocero recordó la pauta del salario, pero ya era cosa del pasado ilusorio.

Hasta el mediodía del 17, entre los ocupantes, la única duda para muchos de los que estaban ahí era cómo resistir, cómo continuar –aun cuando supieran que la ocupación no iba a ser infinita. Reconocían la necesidad de no salir con las manos vacías o llenas de promesas que es lo mismo. Reconocían el poder terrible de la policía al que hay que temer. Y confiaban, como en un dato positivo, que una jueza hubiera demorado por diez días el desalojo.

Nunca se citó a esa jueza. Nunca se la obligó a garantizar que la protesta no sería criminalizada. Entre el mediodía y el inicio de la tarde del día 17, las negociaciones ya habían sido cerradas. El pacto silencioso y hasta tácito -basado en la ´no-agresión- entre concejales, que luego traicionaron esa postura, y los líderes de la ocupación había ocurrido. También se podría suponer –con buena fe- que no había otro camino y que la corrupción enquistada en las altas esferas políticas con visos de mafia dejaron poco espacio para la resistencia razonable y no suicida.

3.-

Mientras tanto en el mundo real, a eso de las cuatro de la tarde, con el sol calentando el cemento, apareció por la zona de la ocupación el Hippie, artesano y morador de rúa, con una caja. Conocí al Hippie en una plaza por ahí a la que caímos de noche, con un grupo, para ´fumar um´. En Rio Preto –una de las ciudades más ricas del estado de São Paulo- el número de moradores de rúa es alto. El sistema estatal –sea federal, estadual, municipal- para acompañarlos y darles un espacio donde dormir, bañarse, charlar y compartir está reducido al mínimo. Morador de rúa y crack –aunque no siempre- van de la mano. (El documental Nossos mortos {2012} presenta testimonios de algunas de las 15 mil personas en situación de calle en São Paulo.

Algunos de ellos me han dicho lo siguiente. El dinero para invertir en albergues, dormitorios, comedores, etc., está. La clase alta que coincide con la clase política prefiere desactivar el sistema, desviar los fondos –para su propio enriquecimiento- e implantar un sistema informal y perverso.

En uno de los albergues y comedores –no muy lejos de donde vivo- la comida es poca y mala. La costumbre –la estrategia- hace que los moradores salgan de ese espacio y caminen apenas unos metros hasta la esquina de Independencia y Bady Bassitt, otra avenida céntrica importante de la ciudad -como Andaló, de ascendencia árabe-, donde los autos de decenas de miles de reales pasan a baja velocidad y dejan platos, viandas, bebidas, ensalada de frutas, etc.

El alienado cerebro de un ex morador de rúa me ofrece su perspectiva: es una forma de mantenerlos débiles, flacos y comiendo literalmente de la mano; si el morador de rúa saliera del crack –o lo controlara- si estuviera fuerte y bien alimentado, ¿qué sucedería? Nada, es solo una especulación de un alienado.

Durante la ocupación y ante los vereadores se trató el tema de los indigentes y desamparados. Las enjundiosas argumentaciones no surtieron el menor efecto. Ningún compromiso fue obtenido de ese reclamo puntual, fuera de las palabras.

Durante la asamblea final de la elite, en cada gesto, en cada discurso, en cada inflexión de la voz que indicaba la manipulación del voto y el funcionamiento de ´un aparato´ dentro del movimiento, recordé la luminosa imagen del Hippie y de su amigo que acarreaban esa caja con frutas que les habían dado como dádiva y que ellos llevaban como apoyo a la Ocupación. El Hippie –que no posee demasiada cosa material- donó su propia comida. En el zaguán donde sucedía casi todo, había en el momento de la ofrenda unas veinte personas. El gesto pasó desapercibido. Apenas una mujer, le agradeció.

La noche anterior, el Profeta de los colores me contaba que la adhesión entre el grupo de los que viven en la calle era intensa. Él había hablado con algunos de ellos y –en razón de algún plato de comida, pero por sobre todo, en atención al techo que el propio Estado les negaba como derecho- varios habían decidido acercarse poco a poco. El Profeta estaba en esa lógica pro-ocupación a pesar –me dijo- de que lo perjudicara. Un concejal –o uno de sus astutos e ineficaces asesores- le daban cada semana ´cem contas´ (R$ 100) y si él –el Profeta de los colores- seguía en esa tesitura, se le podría cortar el dispendio.

En una esperanza que le brillaba en los ojos y en la soltura de la labia, el diminuto y adorable anciano, comprendía que si las cosas continuaban así la dádiva de los cien reales de poco le serviría al concejal como calmante provisorio. Sin dudas, me dijo, los vereadores no, pero la Ocupación sí me representa.

El funcionamiento de la Câmara de vereadores y de la Prefeitura no es muy complejo de explicar en su relación con los ciudadanos: clientelismo. Se reparte dinero discrecionalmente y eso se advierte tan solo con media hora en la recepción. Esa fue una de las razones por la que se acercaron tantas personas en situación de calle (y de riesgo). Uno de los mayores errores de la conducción fue –además de aparatear- no oír esas voces, no percibir esa adhesión. Es cierto que había un interés puntual de muchos de ellos –techo y comida-, pero había mucho más detrás: búsqueda de compañía, de charlas, de remedio a la soledad y, sin dudas, miradas políticas que no se conocen porque son sujetos que no tienen voz.

El Poeta, otro cálido personaje, era convidado por la noche a hacer sus numeritos en la vereda recitando, actuando, leyendo breves escritos que llevaba en su vieja carpeta. ¿Por qué no darle ese espacio de atención al permitirle expresarse y hablar frente a todo el mundo? ¿Nada habrá en la palabra de quien anda la calle, de quien vive la violencia cotidiana –como tantos otros- para hacer reflexionar a los demás? Parece improbable.

Los sin voz aquí, en Brasil, son muchos. O para decirlo, de manera más concreta: solo tienen voz los blancos de clase media o media-alta. Las señoras y señores ´Jockey Club´ de la asamblea, con cierta frecuencia, invitaban con impacientes y delicadas inclinaciones de cabeza a retirarse a los que tenían demasiado olor a calle.

A pesar de que mi resumen pueda ser injusto, es sintomático que –y más allá de excepciones- la organización de la limpieza, del trabajo manual, del orden interno, terminaran recayendo en quienes no participaron de las deliberaciones. ¿Tan difícil les resultaba advertir que estaban reproduciendo en un espacio minúsculo la forma en que funciona la sociedad brasilera? Grupo de blancos que toman decisiones, el resto acompaña.

En su inicio, la premura del movimiento y la ausencia de una coordinación inmediata plantearon contradicciones. Hubo momentos de tensión cuando se denunció –también podría decir, avisó- entre viernes y sábado pasado que había dentro de la Câmara un morador de rúa adicto al crack que se había descompensado. El menor fue conducido -¿detenido?- a una institución donde permaneció controlado. O abandonado. Nadie supo explicar bien lo sucedido acaso porque también los que mandan sobre esa vida son yonkis al igual que ese joven oprimido.

Brasil es el tercer país, en un ranking mundial, con mayor número de asesinatos de periodistas. Casi con exclusividad en su mayoría, son profesionales que investigan la conexión de la policía en el tráfico de drogas, la composición de milicias para masacrar pobres, negros, moradores de rúa y crackeiros. Aquí se conoce como ´la mirada higienista´. Que el auge de esa perspectiva de control social haya sido durante el siglo XIX no es dato menor –Brasil en términos de derechos individuales parece lejos del siglo XXI. El higienismo es la obsesión del poder brasilero para mostrar ciudades limpias y ordenadas durante el transcurso de la Copa.

Desde el centro del poder político y económico, los medios hegemónicos de comunicación transmiten incansablemente diversos estereotipos de ´lo indeseable´ que van desde el argentino insoportable, al paraguayo berreta, al boliviano, al indígena, al nordestino, al portugués y un largo etcétera que se resume en el ´negro´ y que solo se detiene ante los dos amores imposibles de Brasil: Estados Unidos y Europa (menos Portugal, claro).

Entre 2002 y 2010, la diferencia de asesinatos de personas blancas y negras en Brasil pasó de un 49% (19 mil blancos y 29 mil negros asesinados) a un 149 % (14 mil blancos y 35 mil negros) respectivamente. En un tipo semejante de violencia contra ´el otro´ se puede ubicar el sufrimiento del extranjero (´gringo´). Existe una conexión intrínseca entre el contexto de revuelta social de la segunda quincena de junio con el asesinato de alrededor de diez personas en la Favela do Maré (Rio de Janeiro) bajo las balas de la policía local y del grupo de exterminio BOPE (24-06-2013) y con la muerte del niño de procedencia boliviana de 5 años en las manos de su madre durante un asalto en São Paulo (28-06-2013). Promediando el documental Nossos mortos pueden ver la historia y la mirada de un extranjero sobre ser ´gringo´ en Brasil.

Según entiendo, y sobre eso volveré en la saga de este blog ´Quem matou Pixote?´, para comprender de qué manera la violencia se sostiene sobre una antigua red instalada en Brasil es necesario suponer que la estructura legal, cultural y simbólica surgida durante la dictadura [1964-1985 ̸ 1989] continúa presente. Acaso, esa historia terrible se remonte en el pasado hasta la época de la esclavitud. Es posible que se trate de una conjunción que –en este íntimo espacio de pocos o un único o ningún lector- me permite preguntar con sigilo: ¿no sería necesario suponer que Brasil vive un apartheid?

El desprecio por esas otras voces durante la Ocupación así habilita a pensarlo.

 [Roberto Lépori – SJRP – SP – BR – 19-20 de julio de 2013]

El sueño de la democracia directa – Ocupação da Câmara – SJRP, SP, BR – 16.07.2013

Y Dios que miraba al mundo por los ojos de los perros, hambrientos, reos y ariscos que husmean por estos puertos

{Milonga de los perros – La Chicana}

Las 146 horas de Ocupación en la Câmara de Vereadores [concejales] en la ciudad de Sâo José do Rio Preto, São Paulo, Brasil son consecuencia de los movimientos del mes de junio que no se detuvieron.

El jueves 11 de julio durante una manifestación relacionada con la convocatoria de las centrales sindicales, un grupo se reunió frente a la Câmara. No fue del mismo número que las anteriores. Por la mañana el sindicato de Correos había cortado por un par de horas la Avenida Andaló. Por la noche, en el otro flujo de personas, también se cortó esa avenida que corre a unos cincuenta metros de aquí. Escribo desde la puerta del espacio legislativo y todavía no amanece.

Aquella noche no pasaba gran cosa. O para el Brasil que conocí hace un año, pasaba mucho. Y para el Rio Preto hiperconservador, muchísimo. Había algunos medios de comunicación y unas doscientas cincuenta personas.

La tradición le jugó al Poder una mala pasada. Era julio pero todavía se hacían sentir los efectos de las fiestas juninas. Las fiestas juninas son otro tema. Ahora solo interesa saber que se conectan con las cosechas, la cultura ´caipira´ (campesina) y las fogatas del ciclo solar. Nadie sabe muy bien cómo. Hubo una fiesta o un clima de fiesta. Alguien se olvidó la puerta abierta. Otro percibió el olvido. Se dijo. Se pensó apenas. En determinado momento, un pie empujó la puerta, un antebrazo apoyó, la pierna pasó. Con el paso de los días, se remitió a una decisión pensada.

La ocupación fue impulsada por los vientos que soplaron con el ´vem pra rua´.

Hoy, se dice, son trece las Câmaras tomadas en Brasil. Una de las más resistentes es la de Porto Alegre.

Fue información extraoficial que los empleados que tuvieron el desliz ´de la puerta´ fueron sancionados. Como termómetro positivo, la relación con los trabajadores que limpian y cuidan mientras la ocupación es, es muy buena. Quienes pasan con sus autos o motos por la calle tocan bocina o saludan. Muchos ciudadanos -con la participación civil en el pasado- se aproximan y dialogan. Los asambleistas los denominan ´apoyo pasivo´. Y es tan importante como el activo.

Adentro, las posiciones del grupo que ocupa en lo básico son dos.

En un marco general, anoche en el quinto para el sexto día de ocupación,, en una asamblea abierta con más de cien (100) ciudadanos se les presentaron varias pautas de reclamos a los diecisiete (17) vereadores. Transparencia. Salario adecuado –es decir, rebajado- hasta equiparar el salario del trabajador. Transporte público y pasaje de bajo valor o gratuito. Suspensión y anulación de sus vacaciones. Horarios de deliberación ajustados a las posibilidades del pueblo.

Dentro del recinto y en el edificio la Guardia Municipal y la Policia Militar. Había una fuerza de choque de uno de los concejales. A eso de las 19 hs se vio un helicóptero sobrevolar el cielo de la ciudad.

En el interior del recinto, se presentó el plan general de las pautas para discutir, se las enumeró y explicó. Los vereadores manifestaron su posición. Intentaron volver al cauce de ´muchachos, vayan para sus casas que nosotros con cierto control vamos a hacer todo bien´.

Nadie cree mucho.

Una posición sería presionar para que la promesa de los políticos quede firme. Esperar un tiempo más y luego salir y desocupar como triunfo.

La otra parte no le cree nada al poder. Pero tampoco sabe si obtendrá el apoyo de la población para llevar esto a un plan de verdadera democratización del espacio.

Para todos, el único deseo es la victoria por una vida más democrática. Habrá que ver los medios y las estrategias.  

La corrupción en la ciudad es intensa, adrenalínica.

Hacia el final de las exposiciones, un diputado estadual que fue vereador de SJRP y que conoce muy bien lo que sucede, pidió de forma excepcional la palabra y se extendió por unos cuatro minutos. El panorama que ofreció –más allá de sus deseos puntuales- fue desolador. [LINK http://www.youtube.com/watch?v=GYAItPrqtHc – el sonido es malo aunque si alguien subtitulara en cualquier idioma sería ideal]  

En uno de los diarios de la ciudad –Bom dia– que acaba de llegar aparecen en tapa nueve noticias destacadas. Tres me parecen importantes. Una –si es que es noticia- pide información para ´la caza de policías que ayudan traficantes´. Otra nos cuenta la amable historia de un exconcejal de Rio Preto acusado junto con un policía de espiar y obtener datos para algo que se conoce como ´Mafia del Asfalto´.

La tercera que me interesa es sobre la Ocupación. Miente sobre que el Presidente de la Câmara –Pauléra- intentó expulsar al grupo y que luego retrocedió. El punto es que no existe retroceso alguno. La Prefeitura interpuso un recurso ante la justicia y una jueza por falta de información sobre lo que sucede dio diez días más para que ´se regularice´ la situación.

Nadie sabe lo que va a suceder. Habrá que votar y ver cómo continúa el movimiento.

Se dice -sobre todo, dicen los que piensan en permanecer- que hay que buscar el apoyo de la población, el consenso.

El problema es que la noticia apenas comienza a conocerse em su profundidad dentro de la ciudad. Ni que hablar del resto del estado y del país. Son las siete de la mañana. Un noticiero en conexión nacional acaba de comunicar lo sucedido. Pero eso no significa que los ciudadanos que miran ese programa hayan accedido a la información adecuada.

Anoche, una vez acabada la plenaria, el movimiento de ocupación discutió sobre si aceptar o no la permanencia de los medios dentro del local. En una decisión salomónica los periodistas alegaron haber llegado al horario final de trabajo. Y salieron. Aun así, no se abstuvieron de mal informar y de poner la discusión en un lado que no es el correcto. O, desde el punto de vista de ellos, sí.

Hablemos de ´ellos´.

El diputado que había pedido la palabra al final del plenario dijo, en síntesis, lo siguiente.

Esto es histórico.

La nueva forma de hacer política implica enfrentar a la vieja corrupción.

Pero eso tocará glándulas débiles de la elite. Sus prebendas económicas.

Entonces, es posible, que exista una reprimenda.

Se dicen muchas cosas. (En estos días llega el Papa Francisco a Brasil. ¿Dirá algo de las luchas populares?)

A lo que aquel diputado se refería con sus argumentos es a un tipo de silencio que tiene aires de complot para defender la posición.  

Dinero y poder más ausencia de interés por los derechos de los ciudadanos y de los trabajadores a una vida mejor.

Es solo eso. Tan solo eso. Parece simple. Pero hay piedras en el camino. Las de siempre. Una justicia abocada a defender el poder político e interesada en cubrir las espaldas de los que no han hecho las cosas bien -por lo que se ve. ¿O será que los jueces reconocerán que se intenta criminalizar la protesta?

El poder de decisión está del lado del movimiento.

Pronto sabremos. Es la única certeza –saber que pronto sabremos.

[Roberto Lépori – SJRP – SP – BR – 17 de julio de 2013]