La banda de los Paragua. Guerra en las escuelas [Mayo]

´Guerra en las escuelas´. Cuarto episodio. Panic Show en el centro de Tandil. Desde hace semanas, o quizá meses, un grupo –o banda, o pandilla- ataca a estudiantes de escuelas secundarias, a metros de la puerta de entrada. La violencia arrecia a plena luz del día en las inmediaciones de los establecimientos –los robos campean en sus pasillos interiores-, y la principal preocupación de alguna autoridad es la áulica circulación de recalcitrantes libros –artefactos responsables, sin dudas, del delirio.[i]

 “Y ahora qué pasa, eh?
Uno, dos, ultraviolento.”

 Tandil.18.05.2015.

{17.30 hs.} Atardecer. Nubes bajas. Humedad. Cielo gris y los vestigios del último sol, allá, entre los edificios céntricos. Estupefacto, apuro mi retorno para escribir y contarles –como ahora- por qué trabajar en las escuelas públicas bonaerenses es deambular entre las chispas de un apocalipsis que –quiero creer- nunca habrá de ocurrir, pero que alardea de una forma tal que ustedes ni saben. Dije ´apocalipsis´ y podría haber dicho ´batalla final´. Lo cierto es que los alrededores de las escuelas públicas del centro de Tandil son el escenario de relampagueantes y violentas escaramuzas que vuelven literal la ´guerra en las escuelas´.

{17.15 hs.} Acabo de salir de una seccional. Me presenté espontáneamente para realizar una ´exposición civil´ acerca de lo que más o menos hace hora y media vi. Me atiende una mujer policía y me pide que le cuente. Le cuento: ´En la Escuela NN, esa mole de cemento que está acá nomás, hace un rato algo así como una pandilla atacó a un estudiante de unos 13 o 14 años en la vereda. Lo persiguieron, lo alcanzaron, le pegaron y el pibe entró al edificio machucado, pálido, atónito.´ La joven oficial me escucha, me mira. Silencio. Mide, piensa y responde: ´La policía no toma más esas exposiciones… Pero… si querés, podés venir a hablar con mi jefe, a eso de las seis.´ Baja el tono. Hay algo más. ´Soy madre –me dice. Tiene 12 años. Va a esa escuela. Estoy desesperada. Trabajo. No puedo llevarlo y buscarlo cada vez que entra-sale. Muchos horarios. Todos distintos. Tengo miedo de que me llamen y de que lo entreguen lastimado, herido, tirado en la vereda.´ Se repone: ´¿Fue el móvil?´ Le digo que sí, que parece que llegó ´el móvil´ después de la gresca.

{17.00 hs.} Decido ir y hacer la ´exposición civil´ -que como ya saben, no existe- porque a esta altura el silencio es cómplice. Camino en la tarde gris y húmeda, y ordeno mentalmente. Existe un grupo, un grupete -nadie puede decir con exactitud qué es, aunque se dice que todos los conocen-, o una pandilla que persigue a los chicos menos fortachones y menos beligerantes que asisten, en particular, a dos de las escuelas céntricas de Tandil para golpearlos, dañarlos, ultrajarlos, hacerlos sangrar, robarles. ¿Razones? ¿Objetivos? Nadie sabe nada. Especulaciones: asuntos territoriales (o deudas por compras de sustancias, nunca saldadas); o asuntos de polleras; u odios entre bandas rivales. Todas estas hipótesis parecen desmentidas por hechos como el de hoy: un adolescente común y silvestre, que está por entrar a la escuela, es perseguido y agredido a golpes. Fin de la parada. Todo ocurre con una cierta dinámica. Un líder adulto (la información es borrosa) gobierna un grupo de menores que se mimetizan con la grey estudiantil que pulula por las afueras de las instituciones. En determinado momento, el líder ordena atacar y retirarse. Son conocidos como ´La banda de los Paragua´.

{15.45 hs} Interior de la Escuela NN.[ii] Recreo. Charlo con un estudiante. ´Supongo que en todo esto hay como un odio de clase social, de disputar un territorio con algún significado, porque vienen a la escuela a buscarlos y no van al club o al boliche: la escuela es el campo de batalla´, aunque con otras palabras eso mismo le digo.[iii] El estudiante asiente y me cuenta: ´A veces eligen a las víctimas por su contextura física. A los más chicos, a los de los años iniciales, a esos les dan porque no se pueden defender. Vienen a la escuela porque saben que los alumnos están indefensos. A mí no me van a pegar –el estudiante es alto- y mucho menos si saben que los voy a enfrentar’ –practica artes marciales. Y añade datos que ustedes deberían conocer: a) es posible que los de ´La banda de los Paragua´ estén usando manoplas de hierro y con puntas para atacar a los estudiantes; b) es bastante probable que algunos estudiantes asistan a la escuela con tubos de gas pimienta como defensa personal (es muy muy probable que el chico que fue hoy atacado tuviera en su mochila ese adminículo que no llegó a sacar) [iv]; c) el estudiante con el que dialogo tiene como propósito armar grupos de acompañamiento para que los jóvenes puedan ir protegidos desde la escuela a la parada del colectivo (y viceversa); d) la madre de este joven es una de las coordinadoras, o una de las integrantes, del grupo ´Padres contra la violencia adolescente´ (con domicilio en la red social azul). Esos padres se reunieron unas dos semanas atrás.[v]

{15.00 hs.} Acabo de salir del despacho de los directivos de la Escuela NN. Es la segunda vez en poco menos de dos meses que me ´aprietan´ bajo la máscara de planteo pedagógico. A principios de abril, idéntica señora autoridad me convocó porque había llevado al aula un texto con algunas malas palabras. El texto en cuestión era un fragmento de En las escuelas [2013] de Gonzalo Santos.[vi] En aquel momento, su argumento central –esgrimido a continuación de reconocerme que la charla iba a estar basada en una falacia de la autoridad- apuntó no a las ´palabras inconvenientes´ sino a la posibilidad de que los chicos se bajonearan si se ponían a pensar en la realidad escolar. Contra-argumenté que mis estudiantes estaban habilitados por el Estado a votar en las presidenciales de este año –tienen entre 15 y 16 años- y que, en consecuencia, eran ciudadanos aptos para discutir cómo debería ser el espacio en el que se educan. Hoy repetí vanamente el argumento. ¿Cuál era el nuevo problema? Hice circular entre los alumnos varios libros con el objetivo de que tuvieran en sus manos no celulares, no tablets, no auriculares, no cigarrillos, no botellas, no piedras, no manoplas, no tubos de gas pimienta, sino libros. Entre esas armas terribles, incluí un ejemplar de La naranja mecánica [Anthony Burgess, 1962]. Según me dijo la autoridad inquisitorial, un padre (o madre, y en ambos casos, y hasta ahora, de fantasmal e incomprobable entidad) se quejó porque la escuela le daba a su hijo-a la arltiana posibilidad de tocar ´eso´. Entonces, nuevamente, y así la califiqué, la persecución por fomentar una práctica peligrosa: leer. ¿Sabrá ese padre (o madre) que su hijo, y otros tantos, están dentro de un salón que parece una pocilga y en la que por largos momentos ni yo ni ningún otro docente puede hablar por el barullo puertas adentro y puertas afuera? Supongo que no, y que tampoco le ha de importar, mientras su pibe permanezca encerrado y quieto. Pero -oh, fatalidad- la realidad estaba esta vez de mi lado.

{14.45 hs.} La señora autoridad inaugura su pobre apriete y remarca el error intelectual de acercar un libro así a los estudiantes (¡de literatura inglesa!, repetía, como si se tratase de un crimen). Y en el instante en el que mi cerebro balbuceaba una defensa: a) llevé varios objetos libros para que los tocaran y los miraran; b) la novela, y no la película, aboga por la reinserción social de los jóvenes violentos (recuerden el capítulo 21 que Kubrick obvió en su versión fílmica de 1971), ahí, entre la maraña de mi labia, la epifanía con rostro de pesadilla. Temblores, estertores, golpes metálicos replican las trazas de un motín en los pisos superiores. La vanidad de la inquisidora es polvo fino. Manotea el teléfono y le advierte a un subordinado. Brota el delirio. Por la ventana del despacho que da a la calle, una ráfaga de diez a quince alumnos desanda en tropel la vereda. Gritos. Aullidos. La ficción zurce la realidad. Al unísono, en el interior del monstruo de cemento, el directivo prohíbe que textos como el de Burgess sean conocidos por la prole; en el inclemente exterior, del otro lado del muro, se materializan los espectrales drugos. ‘La banda de los Paragua’ –Alex, Georgie, Pete, el Lerdo del nuevo milenio- apalea a otro pibe. Minutos después, a punto de llorar, el destinatario de la paliza atraviesa la puerta del despacho y se derrumba en un sillón. Por detrás, un azorado profesor. Más allá –le diré a la madre-agente, el móvil llegó– la policía merodea… sin hacer nada, y nada hará (porque la superficie sí, pero la raíz de este problema no es de índole policial). La reunión se disuelve. Subo a mi clase. La mente en blanco y una pregunta: ¿cómo llegamos hasta acá?

{14.20 hs.} Estoy a metros de entrar en la escuela. No lo sé todavía, pero me esperan: a) el    ‘apriete’, b) oír los conatos del motín y en paralelo ver a ‘La banda de los Paragua’, c) escuchar atónito los datos que baraja ese alumno lúcido, d) y luego de la salida, charlar con la mujer policía desolada. Desde la vereda, las ventanas cubiertas por un tejido cuadriculado grueso le dan un tono inconfundible de prisión al edificio. Las ventanas no tienen cortinas y, entonces, los días de sol, el calor es asfixiante y los estudiantes optan por colgar sus camperas, chaquetas, buzos de gimnasia. Cuelgan trapos como si rancharan. Los chicos lo saben y se divierten con esa bizarreada pseudo-tumbera: ´si quieren que saquemos los trapos, que pongan cortinas´, argumentaban la semana pasada. Pero lo carcelario no es solo en la imagen, también en la lógica y en la dinámica interna de esa gran manzana edificada, de ese gran cuadrado macizo de cemento gris, obra del gusto pésimo de algún funcionario de baja monta en este planeta asolado por la miseria y la desidia humanas. Si afuera actúa e impone sus reglas ´La banda de los Paragua´, en el interior de la escuela la situación no es menos estrafalaria. Es también una zona cuasi-liberada: el inclaudicable porrito en el baño, el deambular errático de seres desastrados que odian el encierro, la violencia simbólica contra las adolescentes que deben soportar los piropos y las caricias de los cumpas -llamados amigos- que en un mañana se cebarán peor (el machismo entre los adolescentes es rey), el robo de celulares, de netbooks, de auriculares, de billeteras y de lo que sea o de lo que se pueda a la orden del día, las tensiones y los golpes de puños contenidos porque a esta altura todos son enemigos de todos. Eso –y lo que ignoro- pasa en la escuela. Pero lo grave es haber llevado un ejemplar de La naranja mecánica.

{Comentario final} Demos por sentado, por un segundo, que no es absolutamente ilógica la discusión sobre qué textos entran, qué textos no, a las aulas. De acuerdo. El mecanismo debería ser, sin embargo, otro. Una charla, un planteo, un pedido de explicaciones y una evaluación de la situación. Lo absurdo de esta pantomima es que, en medio de la acusación, sucedieron dos cosas gravísimas. La señora autoridad comenzó a reconocer en el devenir de la charla que, en mi caso, había llevado los libros para que los alumnos los vieran, pero que no había leído ni una línea de los mismos. Debo suponer, entonces, que la vigilancia sobre mis dichos y mis hechos es finísima. Es una palmaria forma de persecución y de censura en la que se alienta al estudiante a la delación como forma de control sobre el docente. Pésimo fascismo manipulador. Lo segundo es obvio: dentro y fuera de la escuela se yerguen zonas liberadas (en el interior, sobre todo, por la ausencia de personal como, por ejemplo, preceptores), y a pesar de una realidad que estalla en sus manos, o justamente por eso, el problema es un libro –cuya fábula tiene su versión en formato película disponible en Internet, etcétera. Absurdo. Ridículo. La cuestión es tan grave que en mi deambular interrogando a quien quisiera hablar con conocimiento de causa para saber qué opinaba, oí voces que se refirieron a la necesidad de cerrar la escuela por unos días hasta que se reorganizara el asunto. La ceguera es preferible a enfrentar el problema. De hecho, una de las instituciones implicadas les negó a los padres preocupados por la violencia el espacio para la reunión antes mencionada (ver nota final número 5). He llegado a la desastrosa idea de que una de las formas más claras de explicarle a alguien qué fue ´la obediencia debida´, en relación a la cadena de responsabilidades durante la última dictadura militar en Argentina, es la cadena de mandos vía inspectores en el sistema educativo público, por caso, bonaerense, aunque extensible a otras áreas geográficas. El diseño curricular y la organización institucional actuales está produciendo chicos disciplinados en su mayoría al encierro pero carentes de capacidad de lectura, de escritura, de concentración y de atención, y para nombrar apenas un segundo aspecto, sin dimensión del tiempo histórico (en una encuesta artesanal, sobre 60 alumnos solo 1 y apelando al almanaque balbuceó que el 24 de marzo se conmemoraba ´El Día de la Memoria´; en lo que respecta al feriado del 25 de mayo, la cosa mejoró: sin almanaque, un iluminado se refirió a la Independencia y todos entendimos que no era así pero que era bastante aproximado, y lo felicité, aunque por supuesto no podría colocar esas fechas ni en décadas ni en siglos). En consecuencia, ¿debo seguir las directrices de una currícula que fracasa? ¿Cuál es el rol de los docentes exactamente hoy día? ¿Por qué no ponen celadores y fin del simulacro? ¿Por qué no reconocen que se ha convertido (o que siempre fue, pero que empeoró) la escuela en un depósito de energías adolescentes que nadie quiere o puede ya absorber y que por eso se los encierra hasta que llegue el momento de convertirlos en mano de obra barata? ¿Las autoridades son dueñas de las escuelas? ¿Los docentes somos rehenes de esa incompetencia? En esta oportunidad, y se trata de un gesto repetido, la señora autoridad me sugirió que me fuera del sistema educativo. Pregunto, ¿por qué no se van ellos que no dan cuenta de la situación? ¿Por qué no renuncian? No está demás aclarar, para quien no lo sabe, que la diferencia entre un docente y un directivo es un concurso bastante sospechoso que supone inyectarse reglamentos y resoluciones, y con ese mínimo filtro, el sujeto en cuestión se pone a manejar la vida de miles de jóvenes y de ciento de adultos. Señores directivos, muchos de ustedes están desbordados. Además, ¿qué autoridad intelectual tienen? ¿Desde qué atalaya ético una autoridad puede decirle ´a´ o ´b´ a un docente cuando los edificios, por ejemplo, son una tapera? Y si focalizamos por un segundo en lo pedagógico, ¿entiende el directivo censor -para decirlo en términos grandilocuentes- que lo peligroso no es el texto sino la interpretación? ¿Entienden que aunque lleve para leer ´Los tres chanchitos´, la interpretación puede ser más revulsiva que la de La naranja mecánica (ni hablar si llevo el hit ´Caperucita roja´)? ¿Entienden? Creo que sí. El punto es amedrentar en nombre de vaya a saber qué ortodoxia. Y para finalizar. Antes lo sugerí y ahora lo retomo. El paso de comedia de censurar la circulación de libros y el paso de tragedia de la violencia juvenil, en el particular contexto de Tandil, son las dos caras de un mismo gesto. La sociedad de Tandil prefiere pintar la ciudad como un ´lugar soñado´… basado en la especulación inmobiliaria, en la corrupción político-empresarial, en el lavado de dinero, en el mundillo narco, en el juego ilegal, en la prepotencia del metálico y en el tráfico de influencias (no creerán que me aprietan por gusto: hay amigotes docentes que ocuparán con ganas mi puesto y que serán muy buenos soldados de la causa). En cuanto a los carriles simbólicos, reina en Tandil la violencia sobre el ´otro´ -el diferente, el disidente, el pobre, el negro, el extranjero, el hippie, etcétera. Aquel que no cumple con los requisitos mínimos (tipo caucásico con alto nivel de consumo) es arrojado lo más lejos posible de las sierras. La desigualdad social hace dos décadas era casi invisible, hoy es obscena. La contraposición centro – barrios está mediada por un abismo, al menos, en el imaginario. Tandil es una ciudad con demasiadas efigies religiosas, con demasiados militares, con demasiada impunidad. Es una ciudad neoliberal desencajada. Por debajo hierve una violencia sorda, y por eso, sean quienes sean, ´la banda de los Paragua´ no surge por azar. No pienso convertir a los victimarios en víctimas. Solo sugiero mirar a las clases acomodadas para entender por qué hay pandillas en Tandil. Podrán decirme que los grupos violentos son un fenómeno mundial y no local. Obviamente. Pero replicaré que en el sintomático caso de Tandil otros vectores están funcionando. Me referí más arriba al ´fascismo´. Creo que fascista es un término que sintetiza bien a esta sociedad serrana en la que –aporto una grajea- un teniente-coronel fue intendente por cinco años durante la última dictadura militar, y repitió la hazaña por tres veces, entre 1991 y 2003, de modo democrático, claro. Sobre ese asuntillo y otros del estilo –¡qué manera de mezclar, profesor, usted no está nada preparado!– me gustará hablar a futuro porque, total, acá, discutir de educación ni pensar. Así que…

¡Panic Show, amigo!
Y, uno, dos, ultraviolento.

[i] La serie se inicia en este mismo blog con “El fin de la educación [Sobre ´En las escuelas´ de G. Santos]” https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/11/el-fin-de-la-educacion/, continúa con “¡A las trincheras! Escuelas públicas en guerra” https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/21/a-las-trincheras-escuelas-publicas-en-guerra/ ,y tiene como tercera instancia: “Andate. Guerra en las escuelas. Informe abril” https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/04/25/andate-guerra-en-las-escuelas/ A modo de presentación, en un tema de tanta complejidad, ofrezco información mínima sobre aquel que escribe y opina: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/recorrido-y-experiencia-en-contextos-educativos/

[ii] Prefiero no ser específico a qué institución me refiero. Las señales, sin embargo, dan cuenta de esa identidad. En las notas indicadas en nota final número 5, encontrarán más datos.

[iii] Los ataques también suceden en la plaza céntrica y en colegios más alejados. No poseo un panorama claro del radio de acción y acaso no exista ese panorama. Se habla de una única banda. Pueden ser más.

[iv] Sobre el uso del gas pimienta en una escuela aunque en otro sentido, ver el texto citado en la nota anterior: “¡A las trincheras! Escuelas públicas en guerra”.

[v] Dos notas periodísticas de diarios tradicionales: A) “Preocupados por la violencia juvenil, padres de alumnos se reunieron con autoridades.” 05.05.2015. ´La Ciudad´ [#Inseguridad]. El Eco de Tandil [digital] {LINK: http://eleco.com.ar/la-ciudad/preocupados-por-la-violencia-juvenil-padres-de-alumnos-se-reunieron-con-autoridades/ }; B) “Padres de alumnos secundarios expusieron su preocupación por la violencia juvenil.” – La Voz de Tandil [digital] – ‘Locales’ – 06-05-2015 – {LINK http://www.lavozdetandil.com.ar/nota-padres-de-alumnos-secundarios-expusieron-su-preocupacion-por-la-violencia-juvenil-54860.html}

[vi] Una versión de esa situación patética pueden leerla en el texto “Andate. Guerra en las escuelas. Informe abril”, también citado en la nota inicial.

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Andate. Guerra en las escuelas. Informe abril.

 “Si no te gusta lo que digo, andate. Si no te gusta lo que hago, andate. Oh, oh, andate antes que te rompan el mate.” – “Andate”. ´Dale Aborigen´ [1994]. Todos Tus Muertos.

Andate. Un día los cocainómanos del ministerio provincial de educación te van a mandar que los condenados a las mazmorras comamos mierda, y vos me vas a pedir sin dudar que yo coma acá mierda. Eso pensé. Pusilánime a medias, hablé de la cocaína ministerial -cuando vivía en La Plata conocí dealers entreverados en esos laberintos- y me callé lo de la mierda. Al fin y al cabo nadamos en ella, y como los Mlch, aceptamos deglutirla como si fuera la más preciada de las vituallas.

El conflicto –pretendo, en lo posible, no aburrir- parecía el de siempre: el delirio burocrático. Saben ustedes: el mismo sistema que se supone está organizado para ´educar´, de un día para el otro modifica directivas y resoluciones como si fueran los devaneos de una mente enferma que ya inunda, ya desagota, ya incendia, ya obtura los canales del hormiguero. Ante el delirio, entonces, huelga de manos. Me resisto a borronear por enésima vez la enésima planilla que nadie nunca mirará, invocada como el reaseguro en la catástrofe inminente: cuando el hombre de la bolsa por fin fagocite estudiantes.

Pero ese apocalipsis, en verdad, nunca llega. Y nunca llega porque está aquí a galope y fatuo fuego -y sin hombre de la bolsa. Si alguna calamidad –pónganle todo el sentido figurado que quieran- ha de suceder dentro de las aulas, esa es la que en una parte importante de la mismas ocurre hoy día. Pero andate.

Andate. Esto es el futuro –alguna década entre el dos mil cien y el dos mil doscientos-, me dormí (o me durmieron), acabo de despertar (o de reencarnar o de ser rebooteado), y tardo en aceptar la nueva realidad: mis congéneres han perdido la perspectiva y son ´felices´ en cumplir ribotrílicas directivas de un poder al que prefieren no cuestionar y de un sistema al que bajo ningún aspecto comprenden (excepto en la aquiescencia). Pero andate.

Andate. La secretaria que me obliga a rasguñar una firma infantilizando mis argumentos y mis protestas, segundos después, se enoja y no vuelve a hablarme.[1] Un humano que andaba por allí –a quien le pedí que se presentara, si iba a opinar, y que dijo llamarse NxxxY- blandió su brillantez intelectual con un comentario: ´Andate´.

Andate. Balbucee que estábamos en el Estado (argumento estúpido, aunque todavía ignoraba el cambio de siglo), y no en un espacio comandado por fondos privados, y, ya que había que irse, opté por irme al mazo por dos razones. Las personas entre las que pululo, creo entender, se burlan de cualquier tipo de planteo que suponga pensar el contexto de trabajo. En segundo lugar, había instalado en el aire lo que deseaba a través de ese caballo de Troya –léase ´excusa´- construido con la madera que me otorga mi condición de ´trabajador que no recibe regularmente su dinero a cambio´. En concreto, les había enrostrado: si el sistema educativo es perverso –como muchos afirman- es porque lo sostenemos los de abajo. Cumplimos con mandatos irracionales, y así lo avalamos. Decir eso -la cadena de mando la cortamos nosotros, si queremos- enoja mucho a todos porque los conmina a la acción y por eso… andate.

Andate. Y no molestes más. Si querés cambiar algo –sépanlo, lo que sigue es una involuntaria ironía de parte de NxxxY- andá a hacer política a otro lado, a los gremios, o a dónde puedas, a otra parte. Como sea, andate.[2]

Andate. Si no te gusta donde estás, andate. Quise decirle a NxxxY que estábamos en un contexto educativo, y no en una pizzería, y por eso no era cuestión de ´gustos´. No me escuchó. Continuó con su perorata bien pensante. Ella -me dice- trabaja además (véase: si no se esclaviza, no come) en una escuela para chicos con síndrome de Down. El que se queja, afirmó ufana, debería pasar un día en el pellejo de esos pibes y después hablar. Andate.

Valoré el ejemplo –andate- y pensé: ¿de qué manera conjugar la mirada ideológico-política de una profesional que trabaja por la inclusión de los pibes y que, rozando lo paradójico, alienta a la exclusión, en el mundo adulto de trabajo, del disidente? Sin moralinas: no logro entender a un humano que avala un sistema que, en el momento en el que los pibes que ella lucha por incluir alcancen la mayoría de edad, se encargará de triturarlos. (Me dirán: pero justo esos chicos no van a ser triturados por la maquinaria… Respondo: de acuerdo; me refiero a la inclusión en un sentido amplio -la de aquellos chicos con menos dificultades, en apariencia, para ser ´integrados´.) Igual, y como sea: andate.

Andate. Una de las razones de la escasa solidaridad y de tanta violencia rondando a borbollones la realidad escolar surge –creo- de la baja autoestima nacida de una opresión que denigra. Un número importante de trabajadores de las escuelas se considera descastado. Y razones no le faltan. Sin que pueda ofrecer guarismos, existe una sensación epidérmica que le avisa al profesor y al preceptor (tal vez no a los cocineros ni a los porteros) que lo que hace cada día de su vida laboral carece (casi) de sentido. A eso se le suma, la nula relevancia social de la tarea (no estoy descubriendo la Atlántida diciendo esto) reflejada, como en un espejo infernal y en loop, en la escasa valoración que los estudiantes le dan al trabajo docente. Ninguneo y bronca van de la mano. Sí, pero ándate.

Quedate. MxxxA –mujer de cabellos blancos, en el umbral de su jubilación y acaso por eso optimista- me dice minutos después del round burocrático arriba reseñado: ´Quedate. Está bueno y necesitamos que los pibes escuchen otras campanas, que cuestionen, que discutan…´ y así y asá, un largo etcétera de una charla mínimamente razonable.

Entre la belicosa sala de la secretaría y la salita de MxxxA –compartida con AxxxA, encargadas ambas de la mirada y de la acción social en la institución- el escenario habitual de posguerra. La escuela-búnker a la que me refiero plack es una antigua casona ubicada en el centro de la ciudad. Atravesados el hall de entrada y la puerta cancel milenaria, dos patios, uno cubierto, plack el otro abierto, y alrededor aulas, oficinas, salas, talleres, plack baños, dependencias varias. El patio abierto nuclea una construcción plack plack de dos pisos. Los muros mezclan pintura blanca, superficies descascaradas, revoques finos aquí plack y allá, murales, grafitis, escupidas, plack plack papeles viejos, telas de araña. En el centro, el quiosco o buffet –choza plack hecha con maderas y chapas coloreadas. En un rincón, plack en el límite con el patio cubierto, una dependencia plack plack plack tratada peor que una morgue para plack epidémicos: la biblioteca. Hace años o décadas –dice MxxxA- el cargo de bibliotecario plack está vacante. A nadie le interesa, pienso plack, porque poco tienen que ver en este futuro plack desolado biblioteca y escuela. Plack.[3]

El antiguo techo del patio cubierto –religiosamente plack a punto de derrumbarse plack plack sobre la huella astral del aljibe plack- está siendo plack plack reemplazado hoy día plack plack plack plack por un tinglado.[4] ´Quedate´. Plack. La charla plack plack con MxxxA, y más tarde con plack plack AxxxA [5], y el día anterior plack plack plack plack había sucedido con la mismísima clase, se desarrolló en medio de un concierto de martillazos, ruidos metálicos, perforadoras fiuuuuu, comentarios, tenazas al suelo, órdenes y todo eso que ustedes plack fiuuu pueden (o no) imaginar. Plack. Fiuu. Fiuuuu. Plack.

Según MxxxA –por segundos charlamos en la oscuridad: las maquinarias que reparan el techo plack plack hacen saltar la térmica chacchac- en los últimos años fiuuu plack a las entrañas organizativas del sistema ingresaron cientos de trabajadores –le pregunté, pero ignora el por qué plack plack- no preparados para llevar adelante la compleja transmisión de datos sobre altas, bajas, presentes, ausentes, licencias, traslados y más y más, propios de la actividad docente. ´Hace más o menos tres años –dice MxxxA- comenzaron a incorporar trabajadores ineficaces, sin capacitación; con el pase a retiro de los viejos funcionarios bien adiestrados en esas lides, las oficinas quedaron huérfanas de expertos; de allí el caos.´

Plack. Fiuuuuuuu. Plack. Plack. Chacchac.

MxxxA (Jonás que fatigó el vientre de la ballena) sugiere: atrás quedaron los disciplinados tecnócratas que entregaban su vida a las planillas; quienes entran hoy poco se esfuerzan porque, de todas formas, a fin de mes cobrarán. Chacchac. Fiuuuuu. Plack. Los hijos de Saturno se morfan al viejo gruñón. Aciaga y extrema burla del destino. El sistema educativo cae, cae, cae, se derrumba plaaack –como esa tenaza que desde la chapa se clavó plannncknn en el suelo donde se erguía el ñaupa-aljibe- al incorporar a los mismos abúlicos sujetos que plack, papel en mano, escupió, fiuuu plack plack después de palmaditas cariñosas en la espalda, tiempo atrás. Plack. Fiuuuuu. Plack. Chac.

Pero el complejo tema no remite solo una cuestión burocrática. Otro bastión en permanente naufragio es la casta de directivos escolares.[6] Plack. Fiuu. Chacchac.

En el búnker-escuela con el techo fiuu fiuuu plack chaccha fiuuu chac plack plack ni se enteraron -o a lo mejor sí, pero les pareció demasiado fatigoso litigar. Por el contrario, en otra educueva, bien conocida por mí iuuuuu iii y ubicada setecientos u ochocientos metros más allá iuuuuuuu hiiiiii, me hicieron saber de la peor manera hiiiiiuuuuu que no les había gustado la decisión de llevar a las aulas fragmentos iuuuuuuuu del libro de Santos. [7]

Andate. Una señora baja, gordita y sonrosada, vestida con el habitual pésimo gusto hiiii de los arcontes institucionales iuuuuuu, sin presentarse (no nos conocíamos) y hiiiii falacia de autoridad mediante -según reconoció hiiiii en el inicio del apriete mal disimulado- me solicitó con su sonrisa de hule (y entre el ulular iuuuu hiii de los estudiantes autoinstruyéndose en pasillos, baños, escaleras, patios) que no acercara más a los alumnos temáticas tan conflictivas iuuuuu como las que en su volumen En las escuelas destila el tal Gonzalo Santos. La frase lapidaria hiiiii que aún resuena en mi cabeza y que intentó convertirse iuuuuu en el argumento central hi hi hi iuuu de una censura absurda fue: ´los chicos no están preparados para esas discusiones; podríamos bajonearlos´.[8]

Protesté, aunque ya para entonces sospechaba que el delirio del largo sueño era posible y que me despertaba en el seno de un mundo distópico en el que las corporaciones habían cooptado las dependencias del Estado, y con especial dedicación, los sistemas educativos de los antes conocidos como humanos. Me defendí con el único e iuuuuu hiiiiiiiiiiiii irrebatible argumento que tenía a mano: ´Señora (redonda; vacía), esos estudiantes a los que usted dice proteger del bajón, de la tristeza y de la depresión generada por un texto al que entienden a regañadientes, esos estudiantes este año –todos tienen entre quince y dieciséis- están habilitados para, si así lo desean, votar en las presidenciales.´

Hiiiiiiiii. Iuuuuuuuuuuu. Fiuu. Fiuuu. Chacchac. Hiiiiiii. Plack. Plack.

Como otros dijeron: los argumentos no convencen a nadie. La charla con la tecno-señora fue, por supuesto, desigual. Apenas si pude meter bocado sobre cosillas que observé (y oí, y pregunté) en la institución: ¿por qué damos clases en condiciones inhumanas (aulas = pocilgas)?; ¿por qué el control sobre los docentes se establece mediante el chusmerío (dije para su horror, ´puterío´, ´delación´) con el universo de estudiantes a cambio de un vía libre dentro de la escuela?; ¿por qué se bate el parche con la calidad educativa y el pensamiento crítico cuando no existe ningún trabajo concreto sobre esos asuntos (su frase: no podemos controlar a todos los docentes; mi pensamiento: pero sí molestarme a mí)?[9]; ¿por qué no reconocen que trabajan con menos personal del necesario (los preceptores están desbordados y no dan cuenta de la cantidad de cursos que se les asignan)?; ¿por qué les mienten a los padres respecto del ´producto´ que entregan (acaso porque los padres no entienden mucho lo que sucede; de hecho, ellos pasaron por situaciones semejantes y se fueron entendiendo bastante poco)?

Hiiiiiiiii Iuuuuuuuuuu Fiuuuu Plack Plaaack

Les juro, señora bajita y NxxxY, que me iría, fiuuu hiiii que no trabajaría más en los educ-antros en los que ustedes caminan iuuuu, pero –perjuro- no me queda nada más plack para renunciar. Estoy tan afuera plack plack como puedo. Mi límite es mi panza hiiii. Y necesito vestirme. Por eso resisto en esas cuevas. Y mucho más ahora que reconozco que, aunque lo aparenten, ni comida, ni vestimenta, ni la especie son como, en su momento, las conocí.

Creo que plack plack me acostumbraré a los androides. Chac Fiuu Hiii Plack. Queden en paz. Hiiiiii. Iuuuuuu. Fiuu. Chacchac. Plack. Plack. Planck. Plaannnck.

Fuerte del Tandil – Abril de 2115

[1] Comentario. El sistema público de educación calca su verticalismo de la estructura militar (o empresarial). Lo rige la `obediencia debida´. Mi punto de vista, para mucha gente conmovedoramente seria, es no adulto, ingenuo, no realista.

[2] Comentario. Los gremios de la rama de educación son, en su mayoría, reductos plagados de humanoides que poco hacen para que algo cambie. En esos espacios es complejo distinguir gremialistas de tecnócratas.

[3] En una institución con tal estado de desolación no es casual que se opongan en su existencia la castigada biblioteca con la sala audiovisual –único reducto en el que da algún placer entrar e intentar dar clases. Si bien es una exageración personal, en esa polarización puede advertirse el vaciamiento de la cultura humanista y letrada (con todos sus problemas, fuente intelectual rica en posturas críticas) en aras de la potencialización de una cultura audiovisual sostenida en el vacío. En fin, ha triunfado –por el momento- la cultura twitter: la discusión se agota en un centenar de caracteres. Y esto supone, a causa de la rapidez del ida y vuelta de los flacos argumentos, la naturalización de los conflictos. La frase más escuchada en esos ámbitos es ´ahora es así´, ´ahora cambió´, y fin del asunto, como si en ese fracaso no se invirtiera una carretada de fondos públicos.

[4] Cuando me incorporé a la institución hace poco más de un mes, me acercaron una requisitoria que parecía nacida de los escritorios de Defensa Civil: ´como las clases pueden eventualmente suspenderse por la reparación del techo, debe entregar un Plan de Contingencia Pedagógica´ -traduzco: trabajos prácticos que ningún estudiante osaría hacer, consciente como cada uno de ellos es del como si escolar.

[5] Hasta donde puedo ser explícito, y paradójico, este texto busca salirse de la cultura del diagnóstico y de la denuncia y decir: es necesario parar la pelota, discutir y proponer algo que rompa con una tradición escolar colapsada. Para las personas de buen corazón, la cultura del diagnóstico es todo lo que hay por hacer. AxxxA, compañera de MxxxA, me pregunta qué pienso del artista CxxxxO BxxxxxxxS defensor de la dignidad villera, especie de referente para un estudiante de la institución donde estamos. Mi rápida respuesta fue que CxxxxO parece estar recorriendo el camino hacia el éxito propio del artista burgués y no mucho más. Alcancé a decirle antes de que la charla se disolviera: si es por crear pensamiento crítico, que los estudiantes conozcan, por lo menos, posturas orientadas a prácticas realmente disidentes.

[6] Como si se tratara de una pesadilla –y, de hecho, vivir en el futuro es un sueño indeseable- ese mismo día del affaire ´andate´, al salir efectivamente de la institución, me cruzo en la cancel con un Gremio-rata, mutante que descartó sus rasgos humanos al habitar por más de un año el interior de agrupaciones gremiales, devoradoras de un alto porcentaje de los ingresos de los trabajadores docentes a cambio de… una radiografía anual y de cinco hoteles desvencijados a lo largo del país. El avistaje del Gremio-rata me recordó estos datos que ofrezco a manera de breves apuntes: a) el vice-director de la institución en cuestión forma parte también de un gremio en sus ratos libres; según me reconoció en charla privada, la actividad de esos grupos no tiene ninguna incidencia en la lucha por la mejora de la educación; b) el vice-director es ahora el director porque la directora está de licencia: en años anteriores, me contaron trabajadores de esa escuela, la directora sentía pánico: nunca salía de su oficina, nunca pisaba las aulas; c) al conocer ´mi caso´ –que no voy a exponer aquí- el vice-director me contó off the record que existe una guerra sorda entre la Provincia y otras instancias formativas; por eso, aquellos que se van becados para perfeccionarse sufren pequeñas venganzas burocráticas por acceder a privilegios excesivos (comentario: la provincia fomenta día a día que en el sistema trabajen profesores jóvenes y recién formados para hacerles hacer cualquier cosa). Plack.

[7] Este texto es el tercero de una serie que se inicia en este mismo blog con “El fin de la educación [Sobre ´En las escuelas´ de G. Santos]” https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/11/el-fin-de-la-educacion/ y que continúa con “¡A las trincheras! Escuelas públicas en guerra” https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/21/a-las-trincheras-escuelas-publicas-en-guerra/ Además, y a manera de presentación, en un tema de tanta complejidad como el educativo, ofrezco información mínima sobre aquel que escribe y opina: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/recorrido-y-experiencia-en-contextos-educativos/

[8] En el devenir de la charla, me reconoce que ella en el pasado daba en ´el profesorado´ un tema como ´políticas conservadoras´, pero salía tan cargada que optó por dejar de darlo. Ahora se siente mejor. Plack. Sigo. Varias veces, y ahí me crispaba, la tecno-autoridad intentó asociar mi postura frente al sistema con la ´tristeza´. Si la hubiera dejado avanzar, habría hablado de depresión y de locura. Fiuuu. Plack. Plaaack.

[9] Según la mirada de la tecno-funcionaria, si existe algún tipo fracaso en el sistema escolar, este surge de la mala calidad de los profesores. Hiiiiii. Iuuu. Fiuuu. Plack. Plack. Pregunto: ¿qué sistema educativo formó a esos profesores? Con certeza, fue el de alguna galaxia transideral. Fiu Fiu Plack Chac

El fin de la educación [Sobre ´En las escuelas´ de G. Santos]

´La educación secundaria, en Argentina, es una mierda.´ [1]

Apenas ocho términos resumen –y entiendo que con justeza- la historia que cuentan las 153 páginas de En las escuelas. Una excursión a los colegios públicos de GBA, el breve libro de Gonzalo Santos que en 2013 editó Santiago Arcos.

El volumen me llegó hará cosa de un mes, y bajo la forma de obsequio, de manos de alguien que ya había comprado un primer ejemplar, al que también donó, azorado por una lectura en la que recayó por recomendación indirecta de Tomás Abraham que venía hablando de otra cosa, en el algún acontecimiento que ignoro, y que en el medio de lo que parece que era una mirada negativa sobre algo, dijo algo así como, ´y eso que no estamos hablando de educación; para saber un poco más sobre eso, vayan y lean lo que escribió Santos´. Y esta persona fue y leyó.

A ese volumen –que me llegó hará cosa de un mes- lo tuve sobre una mesa adormilado, y entre ayer y hoy me lo leí de dos sentadas.

“¿Crónica? ¿Memoria? ¿Testimonio?”, se pregunta la solapa. “Difícil es establecer un género para En las escuelas… Excursión e informe… narrado desde la perplejidad de un docente dotado con saberes inútiles que, como armas herrumbradas, ceden ante el resplandor de las nuevas formas culturales que esgrimen algunos jóvenes: la violencia, la arrogancia, el desdén.” Eso dice la solapa.

Quien me lo regaló, entre sus comentarios, incluía la sorpresa de que Santos le pegara a quienes nadie osa tocar en esta historia: a los pibes. Preciso y cierto, aunque vale decir, en la santa volteada caen todos (con las excepciones habituales en cada rubro): padres, docentes, directivos, burócratas, tecnócratas e ideólogos del sistema y políticos; y abarca, además, las condiciones edilicias, la alimentación ofrecida, la seguridad y la tranquilidad mental del trabajador, negadas. En fin, la sociedad civil y el Estado, enteritos.

´La educación secundaria es una mierda en Argentina.´

Nunca Santos lo dice así, pero podría. Lo único que parece salvarse del caos que la gobierna –al menos en los colegios públicos bonaerenses, aunque extensible, no veo por qué no, a otras provincias y distritos, y al mundo occidental en su conjunto, si me apuran- lo único que parece salvarse –retomo- en esa abusiva forma de la nada, es el morlaco, el salario, la platita. Pero para esa zanahoria –que tampoco es ¡guau! qué linda- primero hay que sudarla.

Al salario más o menos digno se llega precio altísimo mediante: la destrucción de la autoestima, la recaída en la paranoia, el delirio, la depresión, el pánico y el refugio en las adicciones. Exactamente así no lo dice Santos, si bien lo desliza. A esa enumeración la acomodé yo, que también veo cómo se les va la vida, y entre ellos estoy, a miles de personas incapaces ya de sentir angustia al asistir a sus espacios de trabajo –en su mayoría insalubres, sucios, degradados y degradantes, asquerosos e inhumanos.

Es preciso decirlo como lo dice la solapa (y aunque lo diga para el Conurbano, la regla es amplia): en las escuelas “…se hunden las expectativas humanistas del Estado en su rol de educador de masas ante la resistencia manifiesta de los alumnos a ser domesticados”.

Santos les pega a todos incluyéndose a sí mismo. No le interesa enseñar, no tiene vocación. Dar clases para él es un trabajo más e intenta cumplir lo mejor posible su papel, hacer lo mejor que puede aquello para lo que se formó (si formarse es la palabra adecuada). Le fue imposible. Fracasó, como casi todos, plenamente. Sin hipocresías, sin atajos místicos sobre un clamor superior que llama al apostolado. Dar clases es un trabajo remunerado más, reconoce Santos, y no tendría por qué ser un infierno, aclaro.

Santos escribe la crónica sin moralinas. Escribe, en un plan amplio, porque se está inventando como escritor y, en lo concreto, porque quiere ganar con el libro un dinero extra para hacer un viajecito al exterior (no especifica si con su novia o sin ella). Es un escritor novel e incluye, de contrabando, uno de sus antiguos cuentos. Santos –gran lector de filosofía, según confiesa- escribe cuentos de ciencia ficción y en ese tren de imaginación en su testimonio habla del Ministerio Orwelliano de Educación, de los corderos pitagóricos que lo habitan que, en verdad, son los Simuladores Mayores que elaboran pomposas y orwellianas estadísticas –porque, deberían ustedes saber, el número, el guarismo, la cifra es el fin último de toda esta Gran Mentira, una magnífica simulación estatal urdida.

La ciencia ficción es la medida. Intuyo que no hay manera más clara y evidente de presentar esos espacios post-apocalípticos que a través de la distopía: mientras uno camina por sus pasillos siente que está entre el día después del bombardeo de las naves enemigas y el instante anterior a que la sirena antiaérea llame a la retirada masiva hacia los refugios.

Quiero que entiendan. Santos está hablando de la educación pública a la que usted manda su hijo, hija, a la que va su familia o cualquier otro vástago caminador engendrado. Y a los edificios que componen ese sistema -en los que usted encierra sus crías mientras trabaja como un enfermo para enriquecer a quien lo domina (este comentario corre por cuenta mía)- a esos edificios atroces Santos los denomina ´escuela-cárcel-club´, espacios del simulacro, de la payasada y de la pantomima.

Santos habla casi siempre de ´la educación pública´ pero también maneja, cómo no, información de ´la privada´. En ´la privada´ trabaja su novia –a quien conoció en un instituto de profesorado tan inútil como los trabajadores semi-profesionales que escupe- y esa novia le contaba que “…su directora no solo trataba mal a los docentes y los despedía si adherían a un paro o si quedaban embarazadas, sino que incluso a veces los mandaba a limpiar los baños”. [En las escuelas, # 52]

“Juro por mi vida que es cierto”, se lamenta Santos, después de contar esa verosímil bizarreada. Juro por mi vida que te creo, Santos, y doy fe de tu asco. O sea, en el peor de los casos somos dos, pero ojo, somos dos que también sospechan que, tal como están las cosas, de ese caos no hay salida, ni nada. Además -y no quiero deprimirte sino todo lo contrario porque significa que para tu posicionamiento de escritor las cosas van bien- te gustará saber, Santos, que tu libro, el mismo del que estoy hablando y al que se propone como crónica, informe, memoria, ese libro tuyo fue orwellianamente encontrado -por aquel que me lo obsequió- en un escaparate librero catalogado como ´ficción´. Así las cosas, por más que jures y patalees y que yo refrende (que es bien poco, por cierto), te van a comprar, pero no te van a creer nada.

´Es una mierda la educación secundaria en Argentina.´

Dejo a Santos por un momento y aporto tres granitos de mi cosecha.

Poco menos de un año atrás, un inspector del sistema de educación bonaerense (retirado y jubilado y que para no aburrirse estudiaba ´locución´ en el mismo Terciario en el que mi simulacro hacía sus didácticos esfuerzos) al detectar mi interés por el tema educativo, en el pasillo post-clase me propinó su opinión: ´al Sistema hay que pararlo, demolerlo, repensarlo y ¡desde cero!´.

Poco menos de una semana atrás, hablo ahora desde este presente, la bibliotecaria de una escuela pública bonaerense me confió –serena pero en el fondo desesperada- que quería sacar a su hijo de 9 años de la escuela a la que lo enviaba porque estaba harta de las arbitrariedades de los directivos, de la presión absurda de determinados padres sobre temas internos, harta -en definitiva- de ver cómo los espacios educativos financiados por recursos públicos responden a caprichos individuales -como mucho grupales- en base al amiguismo, al tráfico (berreta) de influencias y a otras atrocidades civiles, en las que por lo general se impone la pseudo-omnipotencia de esos bichos tan feos que son los humanos con un poco de dinero. (La bibliotecaria hablaba también de la necesidad de volver el sistema a cero.)

Después de mucho meditarlo –el tercer granito es una reflexión- hice carne en mí la feliz idea de que los estudiantes de los colegios públicos no consideran ´enemigos´ a sus profesores. Ni siquiera registran la profundidad del daño que muchos de ellos causan. Esos adolescentes, según entiendo, muestran como dice la solapa del libro, resistencia manifiesta a ser domesticados, y los entiendo. Por eso en mis clases los desaliento a que continúen yendo a la escuela. Las escuelas, hoy día, no están pensadas para educar. La inclusión y la contención –ideas ciento por ciento defendibles y valorables- precisan de otros espacios.

Las escuelas son cuevas –más o menos elegantes, más o menos lustrosas, más o menos hediondas- en las que se advierte el efecto destructor de una bomba de larga data activada. En Argentina la educación secundaria es una mierda porque sorbieron la yema y dejaron la cáscara, y en mi cortedad de entendederas, es un proyecto de las élites que trasciende a los gobiernos y que no detiene su marcha.

Le dejo la palabra final al autor (y los invito, lectores, a que compren el breve libro así por lo menos a fin de año, con las regalías, Santos se manda un ´viajecito al exterior´; y te aclaro, autor, que aquel que me lo obsequió, con su doble compra, te financió mínimo el taxi al aeropuerto, y espero que sepas agradecer y que no quedes como un mal educado). Son palabras de Santos: “Me hubiera gustado terminar con un mensaje un poco más optimista; pero a todos los futuros posibles los vislumbro preñados de más simulacro, más farsa, más violencia y más sonambulismo tecnológico. El libro, de un momento a otro, habrá desaparecido; y la escuela no tardará demasiado en hacerlo: como sucede con las palabras… comenzará a cambiar de significado –el proceso ya está en marcha- hasta que en un momento se habrá transformado tanto, que ya no será ´escuela´, sino otra cosa; aunque se la siga llamando por algún tiempo más con ese nombre.” [En las escuelas, # 58]

Cuál es el fin del actual sistema público de educación, es algo que deberíamos plantearnos y discutir. De otra manera seguiremos escribiendo ad infinitum crónicas peor o mejor escritas que intenten representar esa selva –porque digamos la verdad, las escuelas (excepto para la mirada acostumbrada de sus involucrados) a los ojos de la sociedad es una disaster area a la que nadie quiere acercarse y de la que todos queremos escapar más temprano que tarde.

 Tandil – 10 y 11 de marzo de 2015

[1] En un tema de tanta complejidad como el educativo, parece necesario ofrecer un mínimo de información sobre quien opina: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/recorrido-y-experiencia-en-contextos-educativos/

Maldito Watkins

El 29 de octubre de 1935 nace en Inglaterra Peter Watkins.

“Este lenguaje narrativo puede ser (¿?) relativamente (¿?) inofensivo (¿?) cuando se utiliza en determinadas historias para dormir niños. Pero adquiere una dimensión diferente cuando la emplean los mass media audiovisuales [MMAV] en gigantescas y vibrantes pantallas de cine, o en la franja horaria nocturna de la televisión. Y no se trata solo de que este proceso autoritario se haya inoculado gota a gota en la conciencia colectiva, sino que además su función se ha trastocado para servir a otros fines, entre los que cabe mencionar el de propagar la envidia, la angustia, el miedo, el consumismo, las estrechas formas de ver el ´ellos´ y el ´nosotros´, y la jerarquía.” (P. Watkins, Historia de una resistencia, 2006, p. 132-133. Énfasis en la traducción.)

Dice cosas que no le importan a nadie.

¿La jerarquía? Nadie parece interesado en quebrar su existencia, a expensas de mantener la miseria obtenida.

¿El consumismo? Un metejón que da hasta flojera.

¿MMAV? Tal vez buscara Watkins así ganarse el sin par derecho a vivir en las catacumbas intelectuales de Alonso y Arzoz, ardientes negadores de la cibercultural Nueva Ciudad de Dios –aunque ni eso.

Amateur. A los 19 años filma The Web. Soldado alemán busca escapar del maquís francés en el final de la Segunda Guerra. Ese es la línea argumental. Obtiene ´Cuatro estrellas´ en la edición del Oscar a los diez mejores filmes de aficionados.

Amateur. En 1958 filma el hoy desaparecido The Field of the Red. Tema: Guerra Civil. Estados Unidos.

Amateur. En 1959 realiza The Diary of an Unknown Soldier. [Estuvo en Youtube]. Asunto: Primera Guerra Mundial. Dato: la incidencia de lo bélico. Gana Oscar entre los Diez Mejores filmes de aficionados.

En el futuro, será menos mimado por los que guisan el caldo.

Amateur. En 1960 filma The Forgotten Faces [estuvo en Youtube], reconstrucción histórica de la Revolución Húngara de 1956. Como en un noticiario documental, los actores miran a cámara y los primeros planos cortan la parte superior de sus cabezas. A una cadena de TV le ofrecen el film, y su vicepresidente responde: ´No podemos poner eso en Granada TV porque, si lo hacemos, nadie volverá a confiar en nuestros programas de noticias´.

Estamos, recuerden, en 1960.

Ingresa a la BBC.

Profesional. En 1964 realiza Culloden

Recreación en forma documental de la Batalla del mismo nombre [1746, Escocia]. Historia sobre personas comunes. Utiliza 142 actores. Con Culloden,  PW redefine la representación de la historia en el cine, así como los cimientos clásicos del documental: la objetividad, el distanciamiento del autor. Recibe un premio de los guionistas británicos y el reconocimiento de la ´Society of Film and Television Arts´.

Profesional. En 1965 PW filma The War Game [estuvo en Youtube; puede estar disponible en esta página] Título primario: After the Bomb. Con cámara al hombro –para él, ´cámara libertad´- PW recrea los horrores de un ataque termonuclear contra Gran Bretaña. Tras deliberaciones varias, y proyecciones secretas en el gabinete del Primer Ministro británico, el film vira asunto de Estado, y la BBC lo censura. Prohíbe su exhibición por veinte años en cualquier país del mundo.

Watkins entiende el teje-maneje televisora-gobierno y abandona la BBC.

En 1966 [se menciona también 1967], aparece Privilege. Alegoría sobre el modo en el que los medios de comunicación de masas, la industria de la música pop y la clase dirigente británica actúan de modo conjunto para debilitar la energía política de los jóvenes. Trailer oficial:

Film difícil de hallar. Tuve la decencia de subirlo a Youtube. La corporación amenazó –´tu canal no recuperará algunas funciones por la infracción´- y bloqueó el video por la existencia de derechos de autor.

Dice Watkins:

“…Privilege [llama la atención sobre cómo] los estados nacionales, a través de la religión, los medios de comunicación, los deportes, la cultura popular, etc., son capaces de esquivar un reto político en potencia sirviéndose de la gente joven. En el caso de que esto parezca una exageración, conviene recordar que la obra está ambientada en la ‘marchosa Gran Bretaña’ de los 60, y fue una premonición de la forma en el que la cultura popular y los medios de Estados Unidos comercializarían el movimiento antibelicista y contracultural en este país. Privilege también predijo, con aire de amenaza, lo que iba a suceder en la Gran Bretaña de Margaret Tatcher en los 80, sobre todo durante el período de la Guerra de las Malvinas.”  (P. Watkins, Historia de una resistencia, 2006, p. 52)

PW, profeta.

Y también quejoso: ´muchos de los elementos del filme (uso del color, movilidad, estructura) han sido incorporados desde entonces por el cine más comercial. Al menos hay una escena de Privilege que ha sido directamente copiada y utilizada en La Naranja Mecánica [1971] de Kubrick.

1967. The War Game -en sí, ficción- gana el premio Oscar al mejor documental.    ´

Críticas. Exilio. Enojo. Suecia. Cineasta gitano. Y en 1968, The Gladiators o The Peace Game. Largometraje –el segundo-, esta vez sobre pacifismo. Film difícil de hallar, excepto por fragmentos

Dispongo del .avi Ni imagino subirlo para que la corporación me amenace –salvo que medie el acceso a una treta virtual para poder divulgarlo.

Dice Ángel Quintana en “¿Por qué molesta tanto Peter Watkins?”, prólogo al ya citado volumen Historia de una resistencia

“La crítica directa al poder de los medios de comunicación, sobre todo hacia la televisión, marcó también el primer ensayo de política-ficción que Watkins rodó desde su autoexilio como cineasta nómada en Suecia… La película establece un futuro en el que los representantes de los diferentes bloques –China, Estados Unidos y Rusia- se ponen de acuerdo para controlar los instintos agresivos de la guerra, por lo que organizan espectáculos bélicos… que acaban siendo televisados. […] [The Gladiators consolidó] otra idea perversa que tenía que ver con el modo en el que los poderes pueden llegar a ser capaces de absorber determinados movimientos que combaten el sistema –en este caso, las corrientes pacifistas- para acabar domesticándolos usando sus propias armas.”

Lo dice entre las páginas veinte y veintiuno, me refiero a Quintana.

Críticas. Nuevo exilio. Pero antes: en Watkins política-ficción es ciencia ficción. Se regodea Quintana (Historia de una resistencia, p. 17)

“El sentido de la inmediatez y la crudeza con que… Watkins denunció… capítulos voluntariamente olvidados de la historia se han extrapolado… hacia otro territorio donde lo representado ya no es lo acontecido en el pasado, sino lo que puede llegar a suceder. [E]l cineasta construye fábulas de ciencia ficción centradas en los riesgos políticos del propio presente. […] La ciencia ficción, o mejor dicho, la política-ficción, convierte a Watkins en un cineasta políticamente incorrecto que no cesa de hurgar en los diferentes tabúes escondidos tras la máscara del bienestar.”

Nuevo exilio. Para otros, la Meca.

1970. Estados Unidos. Realiza Punishment Park. Alegoría política. Documental + falso documental. Denuncia el carácter represivo de la política interior del presidente Richard Nixon. Acusa a los Estados Unidos. Lincha su mecánica propagandística.

Propósitos y objetivos. Pero antes, el argumento: estado nacional de emergencia; toda actividad subversiva –preferentemente de jóvenes- se castiga con prisión y con la estancia en el ´parque´; hay un juicio y pruebas de resistencia; deben atravesar un desierto para alcanzar la bandera de Estados Unidos como prenda y obtener la libertad. {Tal vez disponible en} Ahora el tráiler

Objetivos. Propósitos.

“ ´[Watkins es]…un cineasta que ha buscado y consolidado un método cinematográfico capaz de privilegiar el debate sobre los riesgos del presente a partir de la historia o mediante la política-ficción. Nunca se ha considerado un iconoclasta ni un teórico de la imagen. ´No soy Godard, no me interesa cómo está hecha la imagen, sino… los efectos que produce y el debate que pueda llevar a generar….´. Todas sus películas han sido concebidas como instrumentos de provocación que incitan a la discusión y cuestionan las estabilidades que parecen justificar el equilibrio del mundo. Su cine ha sido… políticamente incorrecto, pero a pesar de su marginación y de haber molestado… al establishment cinematográfico, la mayoría de los debates que se esconden en el interior de sus obras han alcanzado con los años una extraña vigencia.” (Quintana, Historia de una resistencia, p. 8)

La frase citada de PW fue dicha por el director en 1970 en ocasión del escándalo que provocó esa película en el país del norte. Duró cuatro días en cartel. Nunca más fue proyectada ni en cine ni en televisión.

1971. Noruega. En 1973 realiza Edvard Munch. Tres horas (aprox.) para retratar en sus rasgos biográficos al pintor. Fragmento

Es también una autobiografía. “Al igual que Edvard Munch, el cineasta Peter Watkins se ha sentido marginado por el poder institucional…”, reza Quintana.

La co-producción de las televisoras oficiales de Suecia y de Noruega permitió que PW completara su film más personal.

1974. Dinamarca. 70ernes Folk o The Seventies People. Tema: elevada tasa de suicidios entre los jóvenes daneses.

1975. Fällan o The Trap. PW dirige el guion futurista escrito por un periodista sueco. Info: el año en la ficción es 1999, se aproxima el nuevo milenio, los medios mienten optimismo, amenaza un rector nuclear. ´La película está ambientada en los habitáculos subterráneos de un científico que trabaja en una planta de residuos nucleares próxima a la costa occidental de Suecia´, dice por ahí el director.

1976. Dinamarca. Aftenlandet (Evening Land). Acerca de terrorismo, represión policial, huelgas contra la construcción de submarinos nucleares.

Gracias al apoyo de un movimiento pacifista sueco, PW concreta The Journey entre 1983 y 1986. Filmada en los cinco continentes, en doce países. Dura catorce horas y media. Tema: crítica al papel de los medios masivos de comunicación por su papel en la carrera mundial armamentista.

Ángel Quintana (Historia de una resistencia, p. 23 y 11). Dos por uno:

“La mayoría de las fábulas de política-ficción de Peter Watkins proponen un interesante punto de vista en torno a la necesidad de buscar una política de pacificación del mundo, de bloqueo de la carrera armamentista y de recuperación de la paz como forma de diálogo y convivencia entre las diferentes comunidades.”

La yapa:

“La trayectoria de… Watkins es bastante singular, sobre todo si tenemos en cuenta que, entre la amplia nómina de grandes cineastas europeos surgidos del corazón de la modernidad de los años 60, es uno de los más innovadores y, al mismo tiempo, uno de los más desconocidos y olvidados. […] [Realizó] una serie de obras fundamentales y radicales que no se ajustaban al cine convencional ni a los estándares de temporalidad del cine de consumo, sus películas dejaron de ser citadas…”

1991. The Media Project. Crítica en video a la cobertura de la Guerra del Golfo por parte de los medios.

1992-1994. Adivinen. The Freethinker –el film de PW sobre el dramaturgo August Strindberg- es rechazado por las principales cadenas de televisión nórdicas y es boicoteado en Suecia hasta por el sistema educativo. Strindberg es otro de los personajes malditos que fascinó al marginal Watkins.

Rewind. En 1979 el Instituto Sueco de Cine y Televisión le encarga investigar sobre el escritor. PW ofrece un guion. La película no se lleva a cabo. Quince años después el guion es retomado.

“…se convirtió en un insólito curso de producción en video con una duración de dos años y que contó con la participación de 24 estudiantes. El resultado… está basado en el guion original… con facetas desarrolladas por los propios alumnos que investigaron, dirigieron, filmaron, grabaron, editaron, diseñaron el vestuario y, sobre todo, ¡organizaron la producción y la financiación de este colosal proyecto pedagógico!” (P. Watkins, Historia de una resistencia, p. 90)

1997. Escribe La cara oculta de la luna. Texto crítico sobre los MMAV con motivo del 75 aniversario de la BBC y dirigido a los profesionales de los medios de todo el mundo. Propone una forma alternativa de enseñanza audiovisual.

1999. Francia. La Commune (de París, 1871). Utiliza los estudios George Meliés. Continúa sus intereses marcados ya en Culloden.

2001. Geoff Bowie –canadiense- genera El reloj universal; o The Universal Clock o L´horloge universelle: la résistance de Peter Watkins. Fragmento

Dice PW (Historia de una resistencia, p. 129):

“Esto nos lleva a un segundo empleo antidemocrático de la forma y el espacio en televisión: el que fue identificado por Geoff Bowie y Petra Valier en su documental The Universal Clock (2001) que se ocupa de diversos aspectos de la realización de La Commune. El título procede de la práctica actual de estructurar todos los programas de televisión en rígidos períodos de tiempo estandarizados (un total de 47 o 52 minutos para las películas ´largas´, y de 26 en las cortas), para así plegarse a una cantidad determinada de anuncios dentro de cada hora o de cada media hora. De este modo, elementos de información ´audiovisual´ que han sido previamente modelados por la Monoforma, son remodelados en el momento de su presentación al público a través de los bloques uniformes de tiempo en los que aparecen contenidos. Este fenómeno elimina con toda claridad cualquier prioridad con respecto a lo que sale en televisión, o en el concepto de que temas diferentes o estilos de realización distintos podrían no ser objeto del mismo tratamiento en cuanto a su duración: todos son arrojados a la misma máquina de picar tiempo y expulsados con idéntico aspecto, a imagen y semejanza de la Monoforma.”

Aparte, acoto.

Reloj. Etimología: ´horologium´ (contar horas). Hay una concepción antigua: ´contar o narrar´ (del griego, ´legein´) como forma de pautar lo que el tiempo imponía al ritmo de la naturaleza. Hay una concepción moderna: el tiempo es ´mostrado´, ´comunicado´, utilizado para vigilar el cumplimiento. Sincroniza la vida. Ya para el siglo XIX se sabía: ´una metrópolis puede funcionar como un autómata por medio de la información de un reloj´. Dicen que el reloj es heredero de la disciplina monástica y preparador de las técnicas contemporáneas de comunicación como los periódicos, la radio, la televisión y las nuevas tecnologías de la información. Reloj: controla y divide el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso. En la mitología bíblica, Caín inventó las medidas abstractas, como las del reloj. Suponen, por lo tanto, un uso no-natural y están asociadas –perdón por la palabreja- al pecado (que es decir el ´mal´, que es decir la dominación).

Retorno a PW.

2003. Escribe La crisis de los medios.

2006. Buenos Aires. La crisis de los medios constituye la segunda parte del volumen recopilatorio Historia de una resistencia (páginas 119 a 208). En el prólogo -“¿Por qué molesta tanto Peter Watkins?”- orquesta Ángel Quintana (página 31):

“En la segunda parte [de Historia de una resistencia], titulada ´La crisis de los medios´, hemos reproducido el núcleo central de la reflexión que Watkins articula sobre los medios de comunicación en el mundo actual… después de los acontecimientos generados por el atentado del 11 de septiembre de 2001. En este texto, revisado por el propio Watkins a lo largo del verano de 2004, en coincidencia con la retrospectiva de su obra en el Festival de La Rochelle, el cineasta se interroga sobre la preponderancia de los medios de comunicación americanos en el contexto de un mundo globalizado, critica la llamada monoforma, o lenguaje estandarizado con el que los medios de comunicación pretenden crear una cierta sensación de objetividad, y se muestra extremadamente receloso contra lo que denomina ´el reloj universal´, es decir, la forma en el que los medios controlan el tiempo del discurso y lo acaban homogeneizando.”

Para cerrar, entonces, algunos fragmentos de ese texto de 2003 en la pluma de PW y traducción mediante.

“Al utilizar la expresión ´crisis de los medios´, hago referencia al funcionamiento cada vez más irresponsable de los mass media audiovisuales (MMAV) y a su desastroso impacto en la sociedad, los asuntos humanos y el medio ambiente. Hago referencia a la generalizada pasividad del público hacia el flagrante comportamiento de los MMAV como inductores de ideologías violentas, explotadoras y jerárquicas, y a la catastrófica falta de información que existe en la actualidad acerca de lo que nos están haciendo los mass media audiovisuales. Hago referencia a la generalizada oposición en el ámbito de los profesionales de los MMAV hacia el debate crítico que tenga alguna relación con su trabajo. Hago referencia, asimismo, a la dura represión que se da en el seno de los MMAV: mantienen a los profesionales a raya, y de ese modo logran, sin duda, que jueguen un papel activo a la hora de silenciar las voces críticas. Y, finalmente, hago referencia a la negativa por parte de los sistemas educativos de todas partes en cuanto a permitir que los jóvenes accedan a cualquier clase de auténtica pedagogía crítica en los medios, algo que podría darles la oportunidad de enfrentarse al papel y a las prácticas de los MMAV.” (P. Watkins, Historia de una resistencia, p. 121)

“Ya entonces [en los años 60] daba la sensación de que los mass media audiovisuales se habían convertido en una especie de suprasistema que englobaba el proceso social visible, y que tenía una función muy importante en la formación (y en la deformación) del mismo.” (P. Watkins, Historia de una resistencia, p. 119)

“…el empleo constante de la Monoforma, con su total ausencia de tiempo para la reflexión, su agresividad narrativa, su apariencia fluida (y, por tanto, incuestionable), su incesante avance lineal (que niega la flexibilidad de la memoria y la complejidad de la experiencia humana), ha tenido consecuencias de largo alcance, a un tiempo obvias e incalculables, sobre nuestros sentimientos. Nos ha hecho perder la sensibilidad hacia buena parte de lo que sucede en la pantalla y a nuestro alrededor (en especial hacia la violencia y el destino de los demás seres humanos). La capacidad de fragmentación y de división que encierra este lenguaje afecta con sus actitudes antidemocráticas a los cimientos del proceso cívico. La notable carencia de inclinación hacia el comportamiento colectivo en la sociedad occidental y el predominio de su opuesto (una visión cada vez más egoísta, obsesionada con el yo y la privatización de lo público) no son sino dos manifestaciones de los efectos que la Monoforma termina produciendo a largo plazo. Poco a poco se va haciendo más evidente la estrecha relación entre estos rasgos y la energía con que la Monoforma mueve el motor del consumo masivo.” (P. Watkins, Historia de una resistencia, p. 127-128)

Lapidario, pero a quién le importa. Es más, por insistente y reiterativo hasta se le podría colgar (como se ha hecho con tantos) el sambenito de la locura, del resentimiento, del rencor o de la esquizofrenia –porque el paranoide ronda esos lares. Y alguito de eso sucede –para mi sorpresa- por segundos con el reverencial Quintana (Historia de una resistencia, p. 31).

“La lectura de las reflexiones contenidas en ´La crisis de los medios´ puede parecer, a más de un lector, el resultado de una cierta paranoia frente al sistema con que los medios de comunicación han ido tratando el propio cine de Watkins. No obstante [nos encontramos]… ante una prolongación de otros… textos clásicos sobre los medios de comunicación y la semicultura del mundo actual…”.

Reproduje –como es visible y como repetí- textos watkinianos a partir del volumen del 2006, Historia de una resistencia, editado a propósito de la 8va. edición del argentino Bafici, y basado, en su mayor parte, en textos de la página web del cineasta.

Te remito a ellos -y también a este suelto– para mejor leer.

En fin,

PW vive.

Viva Watkins.

Rebelde.

Marginal.

Profético.

Político, y con su cine, partidario de la acción directa.

Pero mejor no darnos cuenta. Es preferible ubicarlo y con honores en el centro de lo que Levi-Strauss denominaba ´reserva ecológica al interior del pensamiento domesticado´, es decir, el arte.

Molesta menos. Y además llamémosle obsoleto, total la que impera hoy es la Red y la TV es sirviente de rango pésimo.

Pero PW vive.

Viva Watkins.

Viva.

Lourdes – 29-10-2014

Dipi punk

“Del Tata Dios al Tata Deus” -la crónica de Jorge {Dipi} Di Paola [1940-2007]- fue publicada en agosto de 1985 por la revista El Periodista de Buenos Aires [Nº 48].* Di Paola, en someras novecientas palabras y a dos columnas, pinta una Tandil delirante en la que los carmines de la politiquería bizarra, la droga del lucro y la exaltación de la fe (cualquiera sea su origen) se confunden sobre el pálido fondo de la crisis social, política y económica -a año y poco de la restauración democrática. En esta ciudad, ayer como hoy, el humo es la materia prima del turismo –un humo pálido y espeso atravesado por chispas que lo visten de fuego de artificios. Dipi lo huele y evita la obviedad de caerle a un curandero brasileño –´Garrincha´- que a su paso por Tandil –la católica- mueve dolientes de zona y de aledaños. La crónica es apéndice de la nota principal –“La fe cuesta siete australes”- firmada por Julio Huasi y centrada en la figura del mencionado terapeuta alternativo, Carlos Eustaquio Barbosa, oriundo de Belo Horizonte [MG]. Nota de menor vuelo, la de Huasi recupera las andanzas capitalinas del mentao (en el límite de la xenofobia, el periodista incluye, en un falso portuñol, la versión escrita del habla del entrevistado) y sugiere con énfasis una conexión (nunca demostrada) entre ´Garrincha´ y el policía torturador -el Turco Julián. Por su parte, y en lo que es de interés aquí, Di Paola –hijo de un farmacéutico y voraz lector de libelos de ciencia, física y química– sin abandonarse, ni mucho menos, a la credulidad, detiene el juicio frente al poder atribuido al chamán. Existe entre los heterodoxos una sensibilidad que les advierte que, cara a cara con los delirios místicos, como mínimo, es necesario mirar de nuevo. Tal vez olviden quienes defenestran al universo de lo hermético-esotérico la fuerza revulsiva de las herejías –lógico antídoto para la ortodoxia, esa gangrena. Es innegable, abundo, que ocurrieron, en nombre de la iracundia teórica, infamias como los degüellos a inmigrantes a manos del esbirro oligárquico, Tata Dios [1872], recuperado por el cronista tandilense desde el título.

{Más Dipi: documental de Cozarinsky (a partir min. 30); su participación en El Porteño }

 ***

Del Tata Dios al Tata Deus.´Garrincha´ en Tandil.

 [Jorge Di Paola]

Vientos psicóticos se precipitaron sobre el pueblo. ´En Tandil son todos timberos´, tituló un semanario a comienzos del verano. No era para menos: una manifestación, encabezada por modelos de Belleza Científica, chicas quinceañeras de remeras abultadas, obligó a salir al balcón al intendente Reinoso, más turbado que de costumbre, y hablarle a la multitud que reclamaba un casino plebiscitado en un remedo de práctica binaria de la democracia: ruleta, sí  ̸ no. Tache lo que no corresponda. Con este asunto también comenzaba la primera ´interna delirante´ en el comité radical. La oposición, en bloque, acordaba, palabra más, palabra menos, ´qué ruleta ni ruleta, hay que reactivar la industria´.

Ruleta no va a haber, por más que los semifundidos comerciantes del centro hayan imaginado la salvación a impulsos de un aluvión de timberos y con tiempo para llevarse recuerdos de Tandil y paquetes de salamines. Nada.

Y no se habían aquietado las discusiones en los lánguidos bares, las de esperar que pase la crisis y haya algún trabajo, ni habían dejado de sonar los teléfonos que transmitían los rumores, que el asunto Garrincha empezó a perfilarse cortando, como un cuchillo la manteca, la incredulidad general.

Tandil, aunque no sea cierto, se precia de ser una ciudad culta, sede americana de la razón positiva y la buena conciencia. Desde 1872, cuando el Tata Dios (acaso instigado por un grupo oligárquico) bajó en malón del Cerro la Movediza y degolló setentitantos inmigrantes, no sin quemar de paso los libros contables de un almacén, la mística y la superstición quedaron monopolizados por la iglesia. Pero ahora, cerrados o por cerrarse, los talleres que habían difundido la prosperidad horizontalmente, con la clase obrera penando, en lenta disolución, y con la clase media siguiendo tan tristes pasos, la ocurrencia de mutar del Tandil metalúrgico al Tandil espirita empezó a pasar por otros carriles que los viejos y nobles del trabajo productivo.

Pero no todo el mundo tiene la claridad de José Pedonesse, empresario de un pool y de la confitería Dionisios: ´Nosotros no podemos juzgar. Somos comerciantes. Garrincha trae gente a Tandil y activa la ciudad.´, dijo, en aquel entonces que parece lejano. Comenzó a cundir la maledicencia y el rumor. Cada casa era una usina. Llegó Garrincha y llegaron los contingentes. Se trataba de una especie de tour de concentración. Los fieles, no pocos con sus muletas y en general con un aire de dolor que de algún modo flotaba en la atmósfera de verano, venían atados a una suerte de turismo del milagro que incluía restaurante e imposición de manos, visitas a fábricas de queso y cura por la palabra.

La fe, que no movía los cerros que rodean el pueblo, los agitaba. La segunda ´interna delirante´ tenía lugar calladamente. La gente –el dolor humano también es un voto- estaba a muerte con Garrincha, acaso hastiada de los bruscos y distraídos tratamientos de la medicina científica. Como ya se sabe que lo funcional o la histeria es la mitad del dolor, las curas milagrosas se sucedían. Reinoso, cuyas metidas de pata son proverbiales, callaba. Esto aliviaba a los estrategas del comité. Arguyeron una movida de alfil, en diagonal, y el ´Gordo´ Foulkes, intendente de Tres Arroyos, empezó a despotricar contra El Santón, que mientras tanto atendía a miles en el Club Boca de la Base Aérea. (Para aumentar la confusión, en Tandil hay dos clubes que se llaman Boca). El comité bullía, tratando que el vapor no escapara al conocimiento público. La secretaría de Turismo estaba señalada y Carlitos Montani, el secretario, argüía con aires de inocencia: ´Si viene gente, yo no le puedo negar información. Por otra parte, hace años que vendemos alfajores´. No faltó un parapsicólogo diplomado (´Mi médium el doctor´), traído por una línea interna del radicalismo, que venía a demostrar científicamente, que Garrincha es un farsante.

La comisaría segunda empezó a presionar al ídolo, que al menos había tenido el mérito de demostrarnos que no éramos la razón americana. Las usinas empezaron a coincidir: ´Le piden mucha cometa´, pero de esas cosas nunca hay rastros. Como un pueblo es un embudo donde las pasiones humanas se juntan para pasar por el pico, y la gente se mezcla, se corrió el rumor de que Garrincha sedujo con su carisma al comisario y a la tropa, y que anduvo curando dolores de viejas heridas de combate.

Pero se veía. El Círculo Médico publicó una solicitada denostando la ´curación por la palabra´. La Iglesia trabajaba, como siempre, en silencio. Los canales de televisión de Buenos Aires empezaron a mostrar santones que despotricaban contra el brasileño. Y un día cerraron el club Boca, el otro, el de la Base.

Todos habían hablado en nombre del Bien. El santón venía a curar y a alegrar las almas. Los médicos en el nombre de la ciencia. Los comerciantes en nombre del Buen Mercado. Los políticos, en nombre del Bien Social, callaron.

En el pueblo vacío, flotaba una disonancia: nadie había hablado en nombre de la razón, para distinguir, acaso de una buena vez, qué le pasa a nuestra medicina, y a nuestra sociedad, y qué le falta para que Garrincha sea a la vez creído y amado. Porque la profecía de Don Santo se cumplió: Tandil, ganando dos a uno, se clasificó para el nacional, y la tribuna lo aclamó con fervor. El mismo que pusieron para burlarse del intendente.

[Fin de la crónica]

 ***

* El número 48 de El Periodista de Buenos Aires –agosto, 1985- es, si vale la expresión, extraordinario. Promociona en tapa la primera parte de un informe especial, en la pluma de Tomás Eloy Martínez, con el título Perón y los nazis. Hijo de estricta casualidad, este tema de eterna polémica (adjetiva el editor), tendrá –como en el caso de Garrincha, nacional y, a la vez, local- su variante tandilense. Se sabe –aunque nada de esto, por supuesto, dice la revista- que Tandil fue refugio de funcionarios –o simpatizantes- del Tercer Reich.

***

Deuda final. Agradezco a Salvatora Paradise –así denomina a su cuerpo astral- el envío del ejemplar digitalizado de la revista El Periodista de Buenos Aires. Otros son los corredores, otros son los vericuetos en la Nueva Ciudad de Dios.

Lourdes – 04 al 06 de octubre de 2014

Un colosal zoológico de monos casi perfectos [De las post-apocalípticas y teóricas crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

“La humanidad, creo yo, no se ha portado tan mal, a fin de cuentas. Pese a la tradición de algunos de sus rectores intelectuales, pese a los efectos estupefacientes de los métodos platónicos de educación y a los devastadores resultados de la propaganda, se han alcanzado algunos éxitos sorprendentes. Así, se ha logrado ayudar a muchos seres débiles y durante casi cien años no ha existido prácticamente la esclavitud. Algunos afirman que no tardará en reimplantarse, pero yo soy más optimista y, en definitiva, eso dependerá de nosotros. Pero aun cuando todo se perdiera nuevamente y tuviéramos que retornar al hombre-bestia casi perfecto, esto no habría de alterar el hecho de que una vez en la historia (por fugaz que hubiera sido), la esclavitud desapareció de la faz de la tierra. Esta conquista y su recuerdo puede compensarnos, creo yo, de todos nuestros engendros, mecánicos o de otro tipo y quizá, incluso, del fatal error que cometieron nuestros abuelos cuando dejaron pasar la maravillosa oportunidad de detener todo cambio y de retornar a la jaula de la sociedad cerrada, estableciendo, por los siglos de los siglos, un colosal zoológico de monos casi perfectos.ˮ

Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos [1945], nota al pie 71, capítulo 10, p. 658

“El futuro nos ofrece visiones cada vez más aterradoras. La computadora, el robot, la máquina con inteligencia ponen en evidencia cómo una ciencia y una técnica en la que tantas esperanzas depositaba el utopista del siglo pasado se yerguen omnipotentes terminando con prescindir del hombre o convirtiéndolo en su esclavo. De las utopías del siglo pasado [s. XIX]… ninguna, de las optimistas, ha logrado mantenerse en pie. […] La utopía ha sido substituida por la ciencia ficción o una ficción que pretende ser científica. […] El tecnicismo va más rápido que la fértil imaginación… El antiguo secretario de la ONU, U. Thant presentó un informe titulado: La aplicación de la tecnología de computadoras para el desarrollo donde decía, entre otras cosas, que existe ´el temor de que las computadoras contribuyan a la probabilidad de una sociedad futura dirigida por tecnócratas´.ˮ

Víctor García. Utopías y anarquismo [1977]

 

Los nietos de no sé qué abuelos popperianos lo hicieron –dijo el Espectro. Recompusieron el fatal error, y hoy estamos en la jaula y con las ínfulas de los bien liberados. Esa es, al final de cuenta, la absurda historia que he querido y que te quiero contar, triste amanuense. Por el lado menos esperado, por ese costado en el que parecía que se abrían un sinfín de libertades (que, en verdad, se abren, pero no como sería deseable), por ese canto entró el virus distópico y de resultas que, en su gran mayoría, el público parece extasiado. Parece no reaccionar y el asunto va en serio. Como a cualquier droga, se dice que se la maneja y la cosa va en serio. Antes te conté, recordás, aquella parte de la historia de los españoles -uno artista, otro filósofo- que compilaron ese rosario de relaciones y que concluyeron que sí, que ´hay un proyecto imperial que no es para mejorarnos la vida´ -al que denominaron la Nueva Ciudad de Dios. Popper quien en la década del cuarenta apenas intuyó para dónde iba esto, cazó, sin embargo, que la sociedad iba hacia algún lado nada valorable con respecto al modo de organización. Él fue testigo del totalitarismo y entendió que si no era ese en particular –nazi-fascista- sería otro en general que cumpliera con requisitos: mística progresista, afán nacionalista, destino utópico. Contra eso luchó con discutibles medios. Escribió aquella obra magna repleta de sus divagues -y a la que me referiré. Lo que se esconde en el fondo –adujo- es una discusión milenaria y que atañe el hecho del humano, ser humano. ¿Cómo conciliar la tensión individuo versus grupo en el mundillo social? Si tuviera –como tengo, dijo el Espectro- que sintetizar este aspecto diría lo siguiente. Pensemos en una gran campana de cristal o de vidrio o de acrílico levemente colocada sobre la realidad –entiéndase el mundo real y concreto, la tierra, el agua, los bosques e tals- de cuya superficie interior penden hilos que se transparentan y que titilan. Cada una de esas diminutas conexiones con lo superior, le permiten a las marionetas moverse, desplazarse, deambular de forma aparentemente infinita bajo el único costo de perder su propia libertad e independencia. Ni bueno, ni malo en sí mismo. Contradictorio, paradójico. Aunque no siempre es correcto –lo interrumpí- ampliar derroteros: ni bueno, ni malo… pero aquí se ha instalado un imperio. Es cierto, triste amanuense, retomó el Espectro, la Nueva Ciudad de Dios es el Sexto Imperio, según los españoles a los que la tesis le debemos, y, aun así, es innegable, porque eso defiendo, que en última instancia, la decisión cae del lado del individuo en optar por sus cielos y por sus infiernos. Es decir, no defiendo exactamente eso. Defiendo otra cosa y será cuestión de esta larga historia a la que estoy dando comienzo. Por lo general, y eso es Popper, como veremos, se opta oponer a una organización magna, otra de signo inverso: al imperio, el contra-imperio; a la sociedad cerrada, la abierta y por el estilo así, ya sabemos. Poco se discute que la existencia de la humanidad podría basarse con más eficiencia en una vida en comunidad que articule sujetos autónomos e independientes que coordinan sus necesidades con un poder central pero local y no omnímodo. Quiero decir amanuense y quiero decirlo ahora. Si este largo período de la humanidad desde hace unos miles de años tuvo algún resultado valorable fue la confirmación de que cualquier doctrina u ortodoxia es negativa, de que el grupo es importante pero no excluyente y de que la autodeterminación individual nacida del autoconocimiento (cada individuo elige su forma de vida en base a su viaje interior sin olvidar a sus congéneres) es unos de los antídotos fundamentales para la neurosis universal. Entiendo, me mandé; aunque, dicho medio al boleo, pareciera que estuvieras hablando del anarquismo (de los ácratas, referido en antiguo verseo). Huele a eso, y me gusta que lo veas así –dijo el Espectro. Anticipo y me reordeno. Dentro de las posibilidades de organización que da la democracia tenemos -y cito, ampuló el Espectro, a tu tocayo Gargarella y a su breve manual de filosofía política de 1999-, de un lado, al republicanismo modo que, para alcanzar el autogobierno y lograr el bien común, acepta la intervención estatal, y hasta la coerción, disolviendo la diferencia público – privado; la libertad, dice la ´tesis republicana´ (más cerca del comunitarismo que del liberalismo) se logra dentro de una comunidad y patriotismo de por medio; este modo -al que me refiero- se tiñe tanto de conservadurismo como de progresismo; huelgan los más o menos imperiales y hasta laudables ejemplos. Del otro lado, al liberalismo tenemos. Separa público de privado, blinda al individuo y por temor a la ´tiranía de la mayoría´ limita la democracia. Hay un liberalismo igualitario al que le preocupan acciones y omisiones del Estado y un liberalismo conservador que se preocupa porque ´el Estado no avance sobre derechos básicos… como la vida y la propiedad´, por ejemplo. Las versiones ingenuas de este liberalismo democrático confían en las instituciones. En otras versiones, ese liberalismo se anarquiza con la disminución de la injerencia estatal. Una crítica habitual a tales salidas políticas de olor anarquista es que ustedes    -los humanos- no son todos iguales y, así, si se los deja al libre arbitrio, se genera desigualdad por recíproca explotación habitual. Te lo digo así, copista. En esos casos que acabo de mencionar, se supone una organización sobreimpuesta para garantizar la igualdad. En definitiva, por causa de esa desconfianza sobre lo humano, se cercena la libertad. Y te preguntarás amanuense, o al menos, así lo decreto desde mi deseo, ante el actual ciberimperio, ¿cuál es la resistencia contante y sonante? Seguro que no un anti-ciberimperio, una reversión, su opuesto. Decís bien, aunque quién sabe qué es lo bueno. La resistencia activa huele a anarquismo –porque prima la acción del individuo en su grupo- y es algo de lo que te ahora cuento. Tomo, entonces, el caso del lanza-bombasvirtuales, el espía en su complot, el terrorista mediático -Julian Assange- quien desde ´Wikileaks´ avanzó contra el entramado de las corporaciones que controlan la información en el ciberespacio. Assange juega sus cartas bajo los mismos ancestros que su enemigo. Si los dueños del ciberimperio trazaron su mapa de dominio a partir de la fusión de diversos sueños milenarios que fermentaron un mundo paralelo tecno-hermético, el activista y hacker Assange (junto con otros adeptos) acepta el desafío y en un movimiento hermético (que sería el placer de Lullio o de Bruno) se propone encriptar la información para evitar los escamoteos. Un conspirador, un iniciado, un gurú, un terrorista intelectual [LINK: www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-218651-2013-04-24.html ] –una nueva y acabada creación de un tal Borges, otro hermético que complotó y que mantuvo su sabor spenceriano hasta el final. La tarea política de resistencia de esos hackers reúnen tres hilos de filiación esotérica (a los que pensaré en detalle en otro momento): lo punk como espíritu; la criptografía -la escritura secreta- como método; la anarquía como filosofía política. En el ´Prólogo para América Latina´ que incluye la edición brasilera de Cypherpunks [2012], Julian dice: “Os cypherpunks originais… foram em grande parte libertários. Buscamos proteger a libertade individual da tiranía do Estado, e a criptografia foi nossa arma secreta. Isso era subversivo porque a criptografia era de propriedade exclusiva dos Estados…ˮ. Y no solo ese destino de protección sobre el individuo, agrega, tuvo el movimiento sino que, además, permitió –o permitirá- a los grupos y a las naciones liberarse de su condición de colonia frente al imperio. Más adelante, en la ´Introducción´ al mismo volumen –una introducción que es un ´alerta´- dirá: “A criptografía é a derradeira forma de ação direta não violenta.ˮ Frente al totalitarismo de una distopía transnacional, como la denomina, opone una resistencia que entronca con la tradición anarquista, pero –y te pregunto silencioso amanuense- ¿es realmente así? Lo ignoro, Espectro        –respondí casi sin miedo. En principio, continuó afantasmado, -y en este retome teórico sigo, aclaro, el nutrido texto de 1977 de Víctor García Utopías y anarquismo [LINK http://www.kclibertaria.comyr.com/lpdf/l191.pdf ]- el proyecto utópico de Assange, la protección del individuo frente al Estado, su insistencia en los valores y en la ética, su relativización de la propiedad (intelectual, etc.) lo ponen en ácrata carrera y en esos términos parece funcionar. Sin embargo, -oh, copista-, si se revisan los cuatro popes que Víctor García presenta difícilmente aquel sea más que un reformista, en particular, porque el anarquismo, el pensamiento libertario, supone –como dije- la supresión o la reducción al mínimo de lo estatal. Todos concuerdan en la necesidad de educación –William Godwin [1756-1836], padre de la Mary frankensteniana, el primero-; en la ineluctabilidad de la justicia –Pierre-Joseph Proudhon [1809-1865], padre del lapidario anatema, la propiedad es un robo– el segundo; en la igualdad como bandera –sea en una organización colectiva como, el tercero, Mijail Bakunin [1814-1876] desde abajo sostenía; sea en una organización comunista, desde arriba, como Piotr Kropotkin [1842-1921], el cuarto en esta serie, decía. En esta hilera de principios con la moral (o sea, la coacción moral por sobre la ley), la ética, los valores, la educación, la autodeterminación, la autoorganización, el trabajo comunal o grupal, la igualdad y la justicia, bien podrían ingresar los hackers libertarios, pero, como dije, suponen que la resistencia frente al Imperio y el poder de batallar por parte de los ciudadanos en el manejo de la información es el aspecto non plus ultra de la ´acción directa no violenta´. Diría, copista, siguió el Espectro, y con todo respeto, que la tarea de los hackers más bien se parece a aquel revolucionario de mediados del siglo XIX, enemigo de Bakunin, el señor Louis Auguste Blanqui quien, siempre según García, defendía el uso de la fuerza y enarbolaba la conspiración de la élite como método revolucionario. Resume ese anarco-analista: “El planteamiento de Blanqui es escalonado: la élite hace la revolución, luego hace que el pueblo tenga acceso a la cultura y a la instrucción y, una vez este instruido, se pasa al comunismo que no tiene porqué ser, necesariamente, estatal. Hasta se permite programar la transición en el sentido que se dejarán muchos puestos claves de la sociedad capitalista y burguesa en función a fin de evitar el caos, tanto económico como social.[…] Una vez afianzada la revolución… se impartirá educación a las masas, fase definitiva del blanquismo, ya que para Blanqui educación es sinónimo de sociedad justa e igualitaria.ˮ Me permito, Espectro, sugerir –sugerí- que esto es demostrable con apenas indicar que Assange se ha postulado como candidato a diputado por su patria austral. Por consecuencia, si esa élite de criptógrafos algo quiere solucionar, debería otorgar los medios universales para esa autogestión comunicativa –y no participar tan fácilmente de la política tradicional. Tampoco ellos tienen por qué erigirse en dueños de la taberna llamada humanidad. Es cierto, es cierto, veo tu acertado dubitar, copista infame. En el capítulo onceno de Cypherpunks, Assange y adláteres sugieren algo del estilo como escenario utópico bajo el lema el código [computacional] es la ley. Dice Jacob: “Precisamos de um software tão livre quanto as leis em uma democracia, que todo mundo possa analisá-lo, alterá-lo, realmente entendê-lo e garantir que ele está fazendo o que deveria fazer. Um software livre e um hardware livre e aberto.ˮ Poco más adelante, y como cierre de un volumen cuyas diferencias son sensibles con las entrevistas que lo originan (y que aparecen en algunos de los capítulos del programa sobre ´el mundo que vendrá´ [LINK http://worldtomorrow.wikileaks.org/ ]), Assange intenta explicar cómo operan los activistas organizados en grupos cooperativos descentralizados. Traduzco del portugués (ya traducido) para facilitar. En el inicio de la propuesta el olor al anarquismo y dice Julian. ´Me referí a la cuestión de cómo sería una trayectoria más positiva para el futuro. Autoconocimiento, diversidad y redes de autodeterminación. Una población global instruida –y no me refiero a educación formal, sino a una mayor comprensión sobre el funcionamiento de la civilización humana en los niveles político, industrial, científico y tecnológico- dependiente del libre cambio de información, estimulando nuevas culturas y una máxima diversificación de pensamiento individual, una mayor autodeterminación regional y una autodeterminación de grupos de intereses organizados en redes… A partir de esos fundamentos es posible constituir una variedad de sistemas políticos. La utopía, para mí, sería una distopía si existiese solo una. Los ideales utópicos deben incluir diversidad de sistemas y de modelos de interacción.´ En el final, el espíritu de Blanqui –para ponerle un nombre propio a esa propuesta que a veces gatopardea- revoloteando por aquí y por allá. Y retoma Julian: ´…el escenario más probable para el futuro: una estructura totalitaria transnacional posmoderna extremadamente restrictiva y homogeneizadora con una increíble complejidad, incongruencia y degradación y, dentro de esa increíble complejidad, un espacio donde solo los ratones expertos pueden llegar. [Así], las únicas personas que serán capaces de mantener la libertad que teníamos, digamos, veinte años atrás      –porque el Estado de vigilancia ya eliminó gran parte de esa libertad, únicamente que nosotros no lo percibimos- son las que conocen íntimamente el funcionamiento del sistema. Entonces, solo una elite high-tech rebelde será libre, esos ratones expertos…´ Y digo yo copista, viendo estas trazas conspirativas y sectarias en el peor de los sentidos que es en el anti-popular, no sé hasta qué punto sería deseable la existencia continuada de Internet como entidad. Es bastante probable que su permanencia tienda a una doble nueva realidad. Crear una mayor conciencia política acerca del nuevo tono de los imperialismos en la actualidad; instalar en la labia social la necesidad de resistencia frente al cada vez mayor control total; hacerlos –a ustedes humanos- hiperconcientes del oscuro futuro que se avecina (y tal es la tarea del enriquecido encarcelado Assange) y, en lugar de luchar por la liberación de la humanidad de cualquier tipo de garra, fomentar una renovada élite iluminada –el mencionado sostén de esa conciencia- que los querrá salvar, fomentar un nuevo tipo de religión laica sustentada en el hacker y en su habilidad, dejando al resto de los pobres seres bípedos indefensos ante el andar de la maquinaria estatal sea real o virtual. Para modificar esa pena penar, Internet -tal como se la conoce- no podría ni debería existir más. No hay libertad con poder centralizado de ningún tipo. Internet sí y solo sí el código de comunicación es comunal, local, autogestionado, y abierto en la necesidad. Todo el resto –incluyendo sectas privilegiadas y gurúes encastados- son mitificaciones más o menos bien pensantes e intencionadas, pero poco más. Y dejemos, por ahora, este cuestionar. Quisiera despedirme y retomar la idea de la jaula zoológica que contiene hoy el humano mudar. Cuenta Víctor García que el anarquista príncipe Kropotkin anhelaba que el desarrollo de la técnica fuera la solución anti-estatal: “En la definición que hace del Anarquismo –dice Víctor- para la Enciclopedia Británica escribe [Kropotkin]: El progreso de las técnicas modernas, el cual simplifica considerablemente la producción de todos los bienes necesarios a la vida; el espíritu creciente de independencia y la progresión rápida de la libre iniciativa y del libre juicio en todas las ramas de la actividad –incluidas las que antaño eran consideradas como el dominio propio de la Iglesia y del Estado- refuerzan considerablemente la tendencia de supresión de los gobiernos.ˮ Ante eso queda –suspiró espectral- solo un ¡ojalá! García contesta: “La técnica, en parte, ha creado una mayor confusión en el seno de los estratos sociales inferiores porque… ha creado… nuevas necesidades… [basando el] confort en el préstamo en base a la hipoteca de un salario todavía no percibido. [En consecuencia, los gobiernos se fortalecen] porque han logrado encauzar los beneficios de la técnica y de la ciencia hacia sus propios medios.ˮ Lapidario final y contra ese tendencia imperial es necesario luchar. Sin dogmas, en comunidad y con la autodeterminación del individuo como valor inalienable otorgado por la propia sociedad a la que él defiende en su tolerante diversidad heterodoxa y circularmente tals. Desapareció indemne el Espectro. Sabíamos que con sus notas habría de voltar.

 Lourdes [Tandil] – Julio – Agosto de 2014

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Apéndice. Sobre La sociedad abierta y sus enemigos de Popper [1945 aprox.]

Estábamos en deuda con nuestro amigo Popper, arrancó arañando la tarde, el Espectro. Escrita entre 1938 –momento de la invasión nazi a Austria- y 1943 –auge e inicio de la caída nacionalsocialista- en La sociedad abierta y sus enemigos, Karl alerta sobre de las amenazas totalitarias que exceden al proyecto germano y que sobrevuelan la civilización occidental. Su propuesta es dual. Hay una ´sociedad cerrada´ –tribal, sometida a fuerzas mágicas– para él indeseable, en la que incluye peligrosos errores intelectuales de la humanidad -Platón y Marx- quienes, a causa de una concepción historicista de la organización social, sustentan la idea de que las instituciones tienen una existencia intrínseca metafísica y un origen mítico, cuasi divino. Hay una deseable –e hipotética- ´sociedad abierta´ que motiva el libre uso de las facultades críticas del hombre. La libertad y la racionalidad le corresponden. La organización surge de una ´ingeniería social´ gradual orquestada por tecnólogos. Una vez presentado este par ideal de opuestos, Popper reconoce un problema que, desde el vamos, podríamos calificar como insalvable. La sociedad abierta –democrática- está organizada por una ingeniería social que pone en discusión, justamente, cuáles son esas disciplinas o ciencias encargadas de la orquestación. Popper ubica el antecedente inmediato en el siglo XVII con el desarrollo de la Revolución Científica. Dice Popper [p. 12]: “…esos conflictos [Segunda Guerra] no son sino los residuos de la que constituye, quizá, la más grande de todas las revoluciones morales y espirituales de la historia: de un movimiento iniciado tres siglos atrás, que responde al anhelo de incontables hombres desconocidos de liberar sus propios seres y pensamientos de la tutela de la autoridad y el prejuicio: la empresa de construir una sociedad abierta que rechace la autoridad absoluta de lo establecido por la mera fuerza del hábito y de la tradición, tratando… de preservar, desarrollar y establecer aquellas tradiciones, viejas o nuevas, que sean compatibles con las normas de la libertad, del sentimiento de humanidad y de la crítica racional. […] Esta revolución ha creado temibles fuerzas de destrucción, pero esto no impide que el hombre llegue a conquistarlas para el bien, en un futuro no lejano.ˮ Un pero monstruoso, amanuense. Popper –quien tanto critica a los profetas como Marx- supone que de alguna manera misteriosa en el seno de la ciencia estatuida anidan fuerzas liberadoras futuras. Ni las dos guerras ni los fascismos europeos lo desaniman. Me querés decir…, intervine. Te quiero decir, ignoto Bartebly, que al ser tecnologías externas, impuestas, sea la sociedad cerrada o la abierta, son indeseables por inhumanas –aunque al humanismo –en pura retórica- él menta. Karl –o Carlos, un liberal- concibe siempre al individuo subsumido a una estructura social ´macro´. Si bien defiende la libertad del individuo, entiende que ´todos los regímenes políticos a largo plazo son institucionales´ [Popper, p. 142] Y esto, que es una verdad perogrullesca, en otro sentido merece ser discutido. ¿Qué régimen político? ¿Qué instituciones? ¿Qué individuo? Sigo. Su mirada dual se sintetiza más o menos así: “Podríamos definir el punto de partida [de la sociología platónica] como un monismo ingenuo, característico de la ´sociedad cerrada´. El último paso, que denominaremos dualismo crítico (o convencionalismo crítico), es carácterístico de la ´sociedad abierta´.ˮ [Popper, p. 74-75] Y explica la trabazón que imposibilita el paso de entre una y otra instancia: “…quizá podamos discernir dos tendencias principales que obstruyen la senda hacia la adopción del dualismo crítico. La primera es la del monismo, es decir, la de la reducción de las normas a hechos. La segunda corre en un nivel más profundo y forma… el marco de la primera. Su origen está en nuestro temor de aceptar que caiga… sobre nosotros toda la responsabilidad de nuestras decisiones éticas, sin ninguna posibilidad de transferencia a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a la historia. Todas esas teorías éticas tratan… de encontrar a alguien… que nos libre de esa carga. Pero no podemos eludir tal responsabilidad; cualquiera sea la autoridad que aceptemos, seremos nosotros quienes aceptamos; si nos negamos a comprender esa verdad tan simple, solo estaremos tratando de negarnos a nosotros mismos.ˮ [Popper p. 87-88] Esa es la contradicción central y la paradoja de la propuesta popperiana. Al ser un liberal, se permite pensar con mucha claridad la libertad del individuo racional (y eso lo pone en posiciones cercanas o que huelen a anarquismo), pero supone que siempre hay que responder a una autoridad. Para el científico devenido politólogo, no existe la posibilidad del autoconocimiento como ley primera de organización social. La libertad del hombre se restringe, entonces, a evaluar las normas para determinar si las acepta y si las encuentra válidas [Popper, p. 76] Su tarea intelectual es siempre de falsa opción: o sociedad cerrada o abierta; o sociedad cerrada o abierta, o el retorno a las bestias: “No existe el retorno a un estado armonioso de la naturaleza. Si damos vuelta, tendremos que recorrer todo el camino de nuevo y retornar a las bestias. Es éste un problema que debemos encarar francamente, por duro que ello nos resulte. Si soñamos con retornar a nuestra infancia, si nos tienta el deseo de confiar en los demás y dejarnos de ser felices, si eludimos el deber de llevar nuestra cruz, la cruz del humanitarismo, de la razón, de la responsabilidad, si nos sentismos desalentados y agobiados por el peso de nuestra carga, entonces deberemos tratar de fortalecernos con la clara comprensión de la simple decisión que tenemos ante nosotros. Siempre nos quedará la posibilidad de regresar a las bestias. Pero si queremos seguir siendo humanos, entonces sólo habrá un camino, el de la sociedad abierta. Debemos proseguir hacia lo desconocido, lo incierto y lo inestable sirviéndonos de la razón de que podamos disponer, para procurarnos la seguridad y libertad que aspiramos.ˮ [Popper p. 216] En fin, Popper es un ciego de liberalismo. Incluso cuando encuentra una mirada política como la de Sócrates -igualitaria, intelectual, autocritica, basada en el gobierno de sí mismo-, una mirada que va contra el totalitarismo de Platón (aunque por su extremo intelectualismo a veces lo puede llegar a tocar), incluso en ese momento cierra el camino y hace de Sócrates no un político sino un maestro. “Eres, ante todo, inteligencia, era la respuesta de Sócrates. Es tu inteligencia la que te hace humano, la que te permite ser algo más que un mero puñado de deseos y de ansiedades. Lo que hace que te bastes a ti mismo como individuo y lo que te faculta a sostener que eres un fin en ti mismo. La frase de Sócrates, ´cuida tu alma´, constituye… un llamado a la honestidad intelectual, así como la frase ´conócete a ti mismo´ está destinada a recordarnos nuestras limitaciones intelectuales. Son estas cosas solamente las que importan, insistía Sócrates. Y lo que criticaba en la democracia y en los estadistas democráticos era… su imperfecta comprensión de estas mismas cosas. Los criticaba con razón por la falta de honestidad intelectual y por dejarse obsesionar por la política del poder. Debido a su insistencia en el lado humano del problema político, Sócrates no pudo interesarse demasiado en la reforma constitucional. Era el aspecto inmediato, personal, de la sociedad abierta, lo que a él le interesaba. Se equivocaba, pues, cuando se consideraba a sí mismo un político; Sócrates era un maestro.ˮ [Popper, p. 206] Como en la mayor parte de las propuestas, la desconfianza ante el valor y el poder del individuo intelectualmente preparado para la vida en comunidad, impera, se impone y redunda en la extraña necesidad de sumar instituciones a las instituciones en una escalada infinita a la nada sin igual.

Gólgota. Entre el guayma de Dios y los mártires de Moloch [De las reales crónicas del Espectro]

'Menem punk.' [Inscripción sobre cemento fresco - 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)]

‘Menem punk.’ [Inscripción sobre cemento fresco – 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)

Acá en Sálmacis todavía no conectamos con la Gran Madre y, entonces, traje apuntes (algunos) y otras notas (esquivas) que den cuenta a como dé lugar de la onírica ciudad -sencilla e ideológicamente pestilente- que se derrama hacia y contra los cerros -evitable amanuense- donde –en dichos cerros- me gustaría refregar las vísceras de nuestros bastardos enemigos… pero me contengo.

Despejaba de sus legañas a los árboles más allá el viento. Ladraba y corría alambrado de por medio a los caballos Cartucho a lo lejos. Carraspeé. No era simple abordar a un Espectro violento. Menos de dos semanas atrás -viernes gélido- habíamos compartido la ida nocturna a chusmear al equipo de puertas adentro. Un paseo agitado por entre la maraña humana. Un desacierto. El Espectro, de pecho al alambrado, graznaba contra los asistentes queriéndolos convencer del engaña pichanga de lo deportivo -en un sentido genérico (así les decía y se tomaba el tiempo)- y les vomitaba que una mierda de lo soñado y que no había que creer en el imposible mito de la ciudad-estado…! -hasta que reparaba que hacía ya minutos se había vaciado esa mínima platea sin techo a su costado.

Lo decís y apenas lo recuerdo. Tengo imágenes. Rombos. Aceros. Oigo bombos…

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Interrumpió su derrotero. Caminó y luego de patear el polvo de la galería, agregó enhiesto: – Igual que el sábado, ¡carajo tremulento!

El mate languidecía sobre el brazo del sillón huero. El cigarro bufón ni humeaba ni tenía porqué hacerlo. Eran las notas del desconsuelo. Era una pelea por el título mundial, le hilvané, Espectro, y no había traza en ella de conexión alguna con la podredumbre que azota este suelo. Aunque te reconozco que piré hacia Lausse y Loayza, y que cincuenta y ocho años después, y la próxima letra del alfabeto, M vs M, el Chino versus el Morocho -en contexto fulero- quien para mayores señas se hacía llamar –tenía estampada o bordada la gorra- ´el mejor del mundo entero´.

Campeó el silencio.

Muchas y tantas otras me pregunté cómo te animás a escribir si no entendés, te lo juro. Me dijo el ´te lo juro´ midiéndome el entrecejo. No se refería al mejor de ningún mundo. Era sobre el tiempo, las décadas, los siglos y los milenios y habría incluso -me parece- que preguntarle a Píndaro qué opina de este muchacho que, con espíritu intacto griego, se choreó un rubio efebo y lo encaminó al ring. Un buhonero.

'Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamerican de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.' - Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

‘Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamericano de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.’ – Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

Se me mezclaban –dije- aquella noche las cosas… –(y si no dejás de fumar, le vas a robar, amanuense, la confusión al caos genésico)- …pero recuerdo que revoloteó por la cero horas y antes de ser M vs M, el entrevero, la recia historia de esa metalmecánica -´Cinpal´- del vecino imperio que, sabelo, desde las sombras nos gobierna.

Eran esas y otras también las notas del sin acuerdo.

Esta es la ciudad de los anhelos, me replicó el Espectro, y lo que mi informante cinpalero me dijo fácil es creerlo. El vacío de la situación. El desamparo de los obreros. La lesa humanidad que rodea a los de comunicación denominados medios. El hacer de cuenta que. El raje a unos sesenta y tantos compañeros. La desconfianza. El gremio. Los arreglos. La patronal. Una ensalada que incluye la mímica de trabajar cuando vienen los foráneos a llevarse la guita y a dejar poco sueldo. Y mientras tanto… se canta y se aúlla en las celebraciones por el aurinegro (tan de acá que de membrete lleva el apellido de los edénicos latifunderos) decía que se canta y que se aúlla sin que del destino colectivo importe un bledo -a no ser, ser o parecer más rubios, más blancos, más ricos, más opulentos. Esos también son -para decirlo con un término añejo- los alienados deseos de los sin techo -¡y ni se te ocurra poner homeless copista porque vengo y te achureo!

Bajé la mano un par de amagues con la palma hacia el suelo. Descuidá, te conozco, ropavejero. Allá, en el Más Allá, me di cuenta que más el lago y menos los morros, el infierno tenía su sucedáneo al sur y entre el viento de hielo.

Por eso te viniste, burócrata de mi desconsuelo.

Son fortalezas aleteadas del mismo vuelo. Cortadas por la ruta, la estrada, la vía que no es de fierro. Con trenes más de carga y de mulas latosas que de orondos pasajeros. Las rutas cortan a esta de acá y a aquella de allá, inigualable Rio Preto. En esta de acá la ruta es la herida entre los que detentan y esgrimen el vacío en objetos, y los que pacientes aceptan el desprecio y anhelan copiar a los opulentos… Sin saber que en la opulencia, está el olor de lo muerto. Lo siento.

El filo del sol y de las sombras tajean a los cerros. Las nubes autárquicas dejan de ser la aduana del astro cada vez más de invierno. El frío, no podré no repetirlo, repasa bocanadas del averno. Triste copista, triste velero hecho a la mar y a los vaivenes del oleaje funesto –quiero seguir si me permitís, con mis lembranças del revoleo comunero.

Y retomó. La galería oscura y las diminutas voces a lo lejos.

¿Por qué aquellos fabriles cinpaleros esperan con la paciencia del perro viejo? –regurgitaba consecuente el Espectro. Vos decís –le dije- por qué los que quedan ni piensan en la cooperativa ni agitan banderas con el lema del perdido por perdido o del muerto por muerto. Será –te digo, copista- que en estos tiempos nadie ya lee ni se interesa por las palabras de los borregos. En lo poco que oí de aquellos diez días previos a la llegada de enero, ante la falta de respuesta del patronaje, el liderante sindical de apellido menos griego había lanzado amenazas orquestadas con el juego de decir que si las cosas seguían así iban a alterar la paz social, pedir en los mercados al menudeo, en una juntura por la cual la revolución es apenas un saqueo.*[1] Acaso por esa gastropolítica, el Chino –nuevo Che- por gesto manducó alfajor con las manos sin los guantes y perdida bandera naciocielo. Será que no sé, Espectro, será que nada es tan fácil ni tan derecho (dejando, de ellos, a un lado el pensamiento).

Y digo y agrego un nuevo desconsuelo.

'Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.' - Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco - Villa Aguirre - Tandil

‘Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.’ – Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco – Villa Aguirre – Tandil

Días después de aquel piquete con humo cubiertas pernoctes merca, días después atravesado el año nuevo, en la misma rama e instancia metalmecánica y con la misma ignorancia sindical, el horno se morfó tres obreros. Los calcinó. Dócil prueba de una ciudad con fascitoides como para hacer dulce sin ciruelos y poblada tal cual Gólgota, ¿y no lo será de hecho -campo de muerte- con el crístico monolito al final del sendero? Y al morfárselos me acordé de la boca diabólica de Metrópolis, y de Moloch, que se indigestaba de trabajadores molestos –sonríen los infames- excepto si es para comprar –piensan ellos- las mierdas que les vendemos.

Fue entre fines de diciembre y comienzos de enero, Espectro, cuando ni estábamos acá ni estábamos cerca de creerlo. Fue en el horno 6 como dicen los pasquineros y los cito (…en la madrugada de este jueves –9, acoto, de enero- aproximadamente a las 2:30 horas se produjo una explosión en el horno 6 de la Metalúrgica que dejó como saldo tres heridos de consideración…)*[2].

Luego los tres –Luciano, Lucas, Juan Cruz- y en ese aciago orden, murieron.*[3] Y esos tres, irredentos hasta hoy, es todo lo que sabemos. *[4]

Horno seis. Con otros dos números hermanos serían el suficiente señuelo. Detrás de las máquinas está el arrojado desde el empíreo santo techo.

Visto en una vidriera de panadería

Vidriera de panadería. Av. Santamarina.

Alguien dijo que el siete es el round de la suerte o de la sorpresa o del milagro. Y no sé en lo que creo. En esas cosas pensé cuando entró el circense Moreno. ¿Habrán sido los guantes mudados ? ¿ Habrá Floyd comprado a los jueces? Importa tan poco saberlo. El sábado a la noche ofrece ese señuelo. Para los trabajadores la estampita en rayos catódicos de Marcos que, desde un pueblito, se enfrentó al imperio.

Creo en los publicistas. Creo en los silencios. Rimaba peor que nunca aquel a quien la iracundia se le había ido con su crítico y falso comprometido desvelo.

A vos van a expulsarte de la fortalecida ciudad, álmico esqueleto -le dije sin recelos. Lo harán el día que lean estos delirios inconexos.

Falta milenios o tal vez nunca, es cierto.

Lo miraba alejarse.

Aún me quedó tiempo para decirle que cerrara la tranquera. Y al salir seguro vas a pensar si no es exacto que el barro sea nuestro origen modélico, le grité desde adentro.

Nos despedimos, una vez más. Para nosotros, él era el Espectro.

 Lourdes – Tandil – 05 al 13-05-2014

[LINK 1: www.nuevaeranet.com.ar/locales/nota-cinpal-confirmo-el-despidio-de-54-trabajadores-de-su-planta-de-tandil-31263.html ]

[LINK 2: www.eldiariodetandil.com/2014/01/09/asi-quedo-metalurgica-luego-de-la-explosion/]

[LINK 3: www.lu32.com.ar/nota/23073/envivo/agenda.php?dia=1&nuevo_mes=5& nuevo_ano=2014]

[LINK 4: http://www.noticiashausler.blogspot.com.ar/2014/06/argentina-tandil-estarian-vaciando-la.html ]