{Rescate} Radio Comunitaria El Fortín, Guayaquil [2003]

Radio Comunitaria El Fortín fue la primera experiencia radial realizada por niños en escuelas de Guayaquil [Ecuador].  Coordinada por Fernando Paredes (musicoterapeuta) y por Roberto Lépori, esta experiencia buscó abrir canales de comunicación para la población de El Fortín. El proyecto funcionó entre junio y diciembre del año 2003. Fue avalado por AMARC ALC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias de América Latina y el Caribe) y AIRE (Asociación Internacional de Radios Educativas)

Radio Comunitaria en Guayakill [2003]

Guayaquil no escapa al karma de las grandes urbes latinas: altos índices de pobreza, analfabetismo, violencia, desigualdad social y muertes por enfermedades que deberían implicar no más de unos días en la cama.

La dolarización hizo más pobres a los pobres y enriqueció a quienes, en la ´era del sucre´, ya lo controlaban todo.

Los nadies del campo migraron a las grandes ciudades -como Quito y Guayaquil- buscando paliar la paupérrima situación. Los nadies aborígenes migraron hacia Europa y los EE.UU.

Ni unos ni otros pudieron hacer frente (ni hablar de transformar) la encrucijada a la que los condujo la llamada globalización económica. Las familias se rompieron en nombre de un destino más favorable económicamente. El hacinamiento, la ilegalidad, los maltratos psicológicos y físicos fueron negociables a cambio de un par de euros. Entre los migrantes a las ciudades el destino no fue mucho mejor.

En Guayaquil conviven poblaciones marginadas. Los pobres del campo son marginados a convivir con los marginados urbanos, también pobres. Comparten territorio en grandes asentamientos populares llamados invasiones porque para los latifundistas ecuatorianos esos convivientes invaden terrenos fiscales.

Los ricos se consideran felizmente automarginados en grandes barrios cerrados. A estos barrios los custodian los pobres y marginados que viven en las invasiones. Ser guardia de seguridad de los bienes de sus opresores es un buen trabajo.

Quedan entre ambos, los del medio, grupo social díscolo e inclasificable atado a la mesa del televisor y aceptando sin chistar su apacible vida prisionera.

El Fortín es uno de los muchos asentamientos populares de la provincia del Guayas, constituido por nueve bloques desde fines de los noventa. Dos escuelas y una sala de primeros auxilios junto a la iglesia son las pocas construcciones sólidas que pueden observarse.

El Fortín carece de todo servicio básico. El agua es el mejor negocio de los ricos. Un camión cisterna se encarga de repartirla llenando los barriles de 10 litros que cada familia posee. El costo del mismo es de un dólar, lo que hace un promedio de 60 dólares mensuales -costo por demás elevado si pensamos que el sueldo promedio de aquellas personas que logran insertarse en el mercado laboral es de 100 dólares.

La arquitectura del lugar es muy precaria con la preponderancia de casas de caña suspendidas en pilotes de madera. Las familias están compuestas por más de cuatro integrantes que viven en monoambientes de 4 m2. Casi todas estas familias sufrieron el colapso de un proceso migratorio con la ruptura de la red social de pertenencia.

La Consolata es una de las dos escuelas que se encuentran en El Fortín. A ella acuden más de quinientos alumnos. Es privada y está solventada por una arquidiócesis italiana que deriva fondos cada año, sin recibir ayuda de ningún tipo del Estado ecuatoriano.

El Fortín, como las demás invasiones, evidencia una sociedad urbana segregada sin voz ni voto en la gestión de sus necesidades, y la Consolata es un claro ejemplo. Durante una serie de encuentros con los estudiantes, con el personal administrativo, docente y con la comuna observamos la existencia de problemas a resolver:

  • situaciones de violencia familiar vividas por los alumnos;
  • ausencia de compromiso de los padres para con la institución, la falta de vinculo y de comunicación para con sus hijos;
  • pobreza crónica en la que está inmersa la localidad de El Fortín y la falta de trabajo por tiempo completo de los jefes de hogar.

El Proyecto de Radio Comunitaria El Fortín se basó en los alcances propios de una radio Comunitaria según “Carta de las radios comunitarias y ciudadanas” [Ver nota final].

A partir del concepto de ´rentabilidad sociocultural” expresado por el artículo 13 de la carta, definimos como Radio Comunitaria a toda aquella que, sin perseguir fines económicos o partidarios, mejore la calidad de vida basándose en el respeto por la diversidad y en la creación de ciudadanía. La palabra en la radio comunitaria democratiza y por consiguiente humaniza. Una radio comunitaria persigue los intereses de la comunidad con la cual trabaja, pone a disposición de ésta la palabra como instrumento para hacer cosas de diferente manera que las radios comerciales o nacionales.

La radio comunitaria El Fortín trabajó con estrategias precisas orientadas a un medio de comunicación. Actuó sobre los dos primeros problemas e indirectamente tejió acciones para modificar el tercero. Las relaciones familiares están en constante relación dialéctica con las relaciones sociales. Por eso pensamos que al transformar las relaciones sociales también se transformarían las relaciones familiares.

La radio se desarrolló en el patio de la escuela La Consolata a través de la modalidad de radio abierta. Los interlocutores realizaron cada uno de los programas a partir de una grilla (planificación). Se transmitió por un sistema de amplificación y con la modalidad de microprogramas editados que fueron compartidos con radios de gran alcance.

Cada niño que participó en la radio se enriqueció con las relaciones establecidas con los individuos de otros grupos. La actuación de los niños en la radio produjo un marco de normas que favorecieron los vínculos con los pares, con otros, con el medio y consigo mismo, restituyendo aquel lugar perdido socialmente, abriendo otros canales de relación, aumentando el campo de sus potencialidades. Sin dudas, la radio permitió fortalecer la propia subjetividad de los jóvenes locutores y periodistas.

En definitiva, el mencionado proyecto intentó modificar problemáticas, planteadas desde el seno de la comunidad, por sus propios protagonistas y sin recaer en el asistencialismo.

…..

Extracto de la “Carta de las radios comunitarias y ciudadanas”

1- La comunicación es un derecho humano universal y fundamental. La palabra nos aproxima, nos revela, nos desarrolla, nos hace mejores hombres y mujeres. La palabra, libremente expresada, nos humaniza

10- Radios comunitarias, ciudadanas, populares, educativas, libres, participativas, rurales, asociativas, interactivas, alternativas… en cada época y lugar se han caracterizado con distintos nombres, mostrando así la diversidad y riqueza del movimiento. Pero el desafío ha sido siempre el mismo: democratizar la palabra para democratizar la sociedad...

13- Lo que define a las radios comunitarias y ciudadanas es su rentabilidad sociocultural. Así como hay lugar en el espectro para radios comerciales que buscan la rentabilidad económica y para radios estatales que buscan la rentabilidad política, debe haber espacio para emisoras que no pretenden la ganancia ni el proselitismo, sino la construcción de ciudadanía, el ejercicio de derechos y el cumplimiento de deberes, la creación de consensos en torno a causas nobles, la mejoría en la calidad de vida de la gente.

14- Las radios comunitarias y ciudadanas representan los intereses de su comunidad, sea ésta una pequeña localidad o un amplio sector social… inconformes con la actual distribución de la palabra y las riquezas, que buscan un mundo más equilibrado y más feliz.

17- La defensa de los Derechos Humanos, la promoción de un desarrollo humano sostenible, la equidad de género, el respeto a las identidades étnicas, la preservación del medio ambiente, el protagonismo de los jóvenes, la protección de la niñez y de las personas de edad avanzada, la educación y la salud, así como la integración nacional y regional, constituyen prioridades para las radios comunitarias y ciudadanas.”

Corresponde a la edición número 2 de Minga. Revista Comunitaria [junio de 2004]

Sobre Minga. Revista comunitaria

Idea, entrevistas y edición: fernando paredes roy

Entrevistas, edición y redacción: roberto lépori

Diagramación y diseño: raas

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