{Réplica} Indio en el desierto

[Publicado originalmente por Noches críticas]

Indio en el desierto

Olavarría, Azul, Pehuajó, qué lo parió (a él, alguna lo parió, ehh) Tandil. Nunca más Mendoza, la lejos, por berreta, por atraer escasa plebe paga diezmo. En fin, les cuento que nada tan importante para esos hormigueros de perennes inviernos surcados por Hiluxs –oh, Panzers- como pelársela para que el Indio toque, toque, tá. Más que claro. Claman maná los que están despertando (el Indio se despertó hace rato, se tomó los mates y les da los lavados, muchachos). Claman, aletean y calculan: dicen ´cultura popular´ y sopesan que hartarse han de merca, de culos varios, de más Hiluxs, de tierra, tierra, de muuucha tierra. El sueño de ser, en el desierto que les abrirá breve tumba, altos empresarios. Siempre ellos nunca olvidan de decir alardeando de que la gente, de que la cultura popular, de que la misa, de que más la gente de nuevo, de que el sudor inmigrante, de que todos los de que van a ver al Gauchito Gil vivo, muy re contra vivo, a dejarle ofrenda, y también de que por esas cuestiones de coyuntura esta vez el alfa no le discute al patrón porque entre él y el patrón, de distancia ni un harapo. Este, de qué, viste, la cosa.

Ahora. Urgente. Primicia. Me dicen, me soplan y me la re contra soplan, de que en lindo sitio serrano compraron una chacrita con una señora realmente vieja de más de noventa todavía adentro y todo; ¡queeeé tal! Ahí andan, los magos que al Indio en Tandil las últimas veces amortajaron, esperando verla pasar ella a mejor mundo. ¡Ah, la cultura popular! ¡Ay, el poder de casete de futbolero de usar sin sombras el ´de que´ y nada de nada, no pasa nada de nada, muchacho! Espera que te espera y… ¿la enterrarán ahí mismo? ¿Y si lo invitan al Keith Richards? (¡Al otro no no que hace mucha sombra al halo abbeyrodiano de Don Carlos!) ¿Los acusarán de asesinato esfumado? ¿Se hará esta vez el tontillo el Indio? Ehhh, ehhhh ¿…y Bulacio? Porque… el Indio, ya que estamos, ¿es o se hace? Si Macri es Gato, porque lo es; el Indio es puto. Es que esos dos liderachos, de cartón y de material pesado (¿mercurio?) arruman en Tandil, y cada uno a su manera, el centro teatro.

Primicia. Ahora. Urgente. Me dicen, me soplan y me la recontra soplan, que el Indio en Tandil, sacra tierra de admirados nazis longevos (¿la sabías?, ¡gugleála! ¿no la encontrás bien a la data? pero ¡qué… lástima!), no tocará más porque un señor-de-esos-levanta-quiniela-pesado, que se pavonea palo golf en mano junto a Mauri Gato, ese señor acaparó administración del Hi-pó-dro-mo y entonces, ahí ya el límite: ¿cómo aceitar a un proto-jefe-narco vernáculo? No hay manera. Ni la habrá, según me dicen, me soplan y me la re contra soplan los que no la entiendan. (Ey, pibe, ¿te picó lo de los nazis? Pibe, mirá: el Mauri, el Peter, el Micky Vainilla, lo Tandil, los nazis, paapiiiiii. Pibe, piba, seguí el dato ese ahí.)

Primicia. Ahora. Urgente. Me dicen, me soplan y me la recontra soplan… Nah, mentira a esto lo leí, que contra el infinito coro, el capítulo final de Indio Solari. El hombre ilustrado [2005] enrostra el agotamiento de la lujosa estrella en tiempos del aire acondicionado (promo: por cada ´de que´, una rima). De entender y de no entender. ¿Quién entiende? Al Indio, por supuesto, no le importa, dice la cronista y biógrafa Gloria. Indio con notebook, Indio con onda, Indio cool, Indio cantar en Huracán y escribir en las playas de Dominicana. Indio ego desmedido, según Kleiman, según todos, según él mismo al que le carajea el caraqueo de los ricoteros que escriben para la mierda en Internet, esas pavadas. Indio repetir y así escudarse ante la pública exposición. En pedazo tras pedazo de entrevistas, que Guerrero coloca en ese ya dicho último capítulo, la salmodia exclusiva –para todos y para cada cual- nacida de ese ser al que le gusta hablar pero exhibirse no, en estas tierras. ¿Quién lo entiende? Quién me entiende, Indio quejarse que afanoso diseñar grandes tapas para que parezcan del MOMA de New York y que para Pergolini, provinciano visceral, podrían ser del MALBA, ¡¡que es de acá nomás, capo, de acá nomás noooo!! ¿Quién lo entiende? “¿Habrán entendido? Él no quiere que nadie se dé cuenta de nada. Igual, nadie se da cuenta de nada.” Final del libro de la Guerrero, lapidario… y a quiénnnn le impooortaaaa.

En lo de Bulacio aquella vez ni asomó el pico, pero… cuatro días antes de que el Mario sacara al aire esa cosa mierdosa televisiva en la que chupan güisqui, llorisquean, en loop de transe malo el baterista sobre no sé qué cosa de que es/son/serían, de ni sé qué, vos fíjate el ventanal y al fondo los cerros usurpados, te decía que para ser más preciso el seis de octubre, entonces, el Indio llama a los de la Poderosa para solidarizarse con los pibes torturados por la Metropolitana. ¡¡¡Quién te ha visto y quién te ve, Indio, sucumbiendo a los bajos instintos del marketing!!! Llamadito promoción, perorata contra Ceos y empresarios, a los que conocés bastante mejor de lo que conocés dónde queda Obras, según mierdosa televisiva vomitada por tus propios oportunistas, ese olvido chato porque viste sos más de New York que de acá –uh, Mario, qué delfín de los lameculos- y así el Indio, don Carlos, década después de que dejara constancia la Guerrero (que es cierto, lo odia) insiste que a él, intelectual nac&pop, le importa más allá, el o la Niuyorc, que acá, y la verdad, Indio, te banco, un re desierto, donde nadie entiende nada ni el Mario, ni vos que venís a la tierra de los gauchos de boina roja y caminar de pato a tirar haciéndote el langa, ´Tandil, ciudad ricotera´. (A lo mejor la sabías y tenías la data de que a algún barrio acá iban a militarizar. No sé cómo, si ni bajás del hotel mil estrellas a los descampados. ¡Vamos, capo, grosso! ¡Ídolo! ¡Índiolo!) Quién habrá de contradecirte, gran sabio, chamán, vivaracho, vivillo, ladrón genial, malandrín serial, qué vago. Ay. Pero pará, pará: si alguna vez el neo-narco-vernáculo te tira una onda, tipo cenita con fafafa, y eso todo y, viste, arreglan, entonces, ahí, si volvés a volver al Hipódromo, ¡Indio solo, pingo y carajo!, batí mejor con tu vocecita ´Tandil estás Shangai´, qué sé yo, digo por oscurísima, psicótica ciudad medieval turística. (Vos la sabías luuuunga, Iiiindio! –o la sabés Lunghiii, jaaajaaaa, Indio, reíte que te re cortó el rostro el matasanos y se tomó el palo- la sabías y decías que los psicóticos reinarían y esta serranía está en la cresta de la ola, el Micky-Mauri en Balcarce 50, vos en Niuyork, fatal). Te decía que mejor dijeras Shangai, lugar soñado o uno de los lugares donde te das cuenta bien bien de que están todos re contra dormidos (digo, los foráneos). Pero, cómo te banco, Indio, pingo y carajo y mentiroso también porque lo de la nenita que iban a cortar al medio ahí en tu oficina de chancho no la te creí ni un, ni un cachito, y el Marito (¿puede ser que se sacó el aro?) balbuceó ´Salomón´, viste vos, tan dócil, haciéndose el re díscolo cuando el que tiene que tirar magia sos vos! (o la verdad la verdad, ¿estaba todo todo re guionado? Cheee, ay ay ay y mmmmm, como sea, echalo al editor de esa mierdosa televisiva; vos serás perfeccionista pero esa peli es un asco). Igual, no me lo digas, lo sé, lo sé, sos más grande que Perón, Indio, tranquilo, calmo. Sí, Indio, sí, Indio, sí muchacho: sos el eslabón número uno para nuestros actuales y esforzados lameculos.