Kaczynski, contra la militancia [completo]

“…lo único que había sobrevivido de la lucha literaria contra los efectos del capitalismo industrial eran los relatos para chicos de Tolkien.”

Ricardo Piglia, El camino de Ida [2013]

I.-

Los cinco párrafos iniciales de La sociedad industrial y su futuro (Industrial Society and Its Future, 1995) diagnostican [1]: la Revolución Industrial y sus consecuencias han resultado un desastre (´disaster´) para la humanidad [#1]; la expectativa de vida se extendió pero aumentaron las agresiones físicas y psicológicas sobre el ser humano, y creció el daño contra el mundo natural [#1]; la salida es una revolución que ataque los fundamentos económicos y tecnológicos de la sociedad industrial [#4]; una reforma no impediría que el sistema prive a las personas de libertad y de autonomía tal como lo hace hoy [#2]; el problema es poco menos que inabarcable, en consecuencia, el análisis se focalizará en aspectos que no hayan recibido suficiente atención [#5].

Un aspecto poco analizado y, según el autor, el que mejor pone en evidencia la locura (´craziness´) de la complejísima y molesta (´troubled´) sociedad moderna es la psicología del izquierdismo (´leftism´) [#6].

Es difícil definir ´izquierdismo´. Kaczynski se refiere a un movimiento fragmentario que en el pasado se identificó con el socialismo y que a fines del siglo XX incluye a políticamente correctos, a colectivistas, a feministas, a activistas por los derechos de gays (y de identidades sexuales diversas), a activistas en defensa de personas con capacidades diferentes (´disabilities´), a activistas por los derechos de los animales, y a un extenso etcétera. Ante la dificultad, delinea un tipo psicológico para, en las postrimerías del artículo (´article´), aproximarse a una definición de ´izquierdismo´ [#7].[2]

Con la esperanza de convertirla en más accesible, reseño la psicología del izquierdismo según Kaczynski. Entiendo, por mi parte, que lo dicho de forma general en el artículo alcanza a lo que en Argentina se conoce como ´militancia´. Por paradójico que resulte, bastante tiene que ver la ´militancia progresista´ con la pervivencia del sistema tecno-industrial. En el cuarto apartado, ofrezco un ejemplo puntual de militancia mistificadora.

Kaczynski deja de lado el izquierdismo del siglo XIX y de comienzos del XX para concentrarse en el izquierdismo moderno [#8] cuyas principales tendencias psicológicas son ´el sentimiento de inferioridad´ y la ´sobresocialización´ [#9].

Los sentimientos de inferioridad –baja autoestima, depresión, derrotismo, culpa, autoaborrecimiento, sentimientos de impotencia, etc.- son decisivos en la dirección del izquierdismo moderno [#10]. Explican su anti-individualismo y su pro-colectivismo. El izquierdista no confía en sus propias habilidades ni para resolver sus problemas ni para satisfacer sus necesidades [#16]; confía, en cambio, en que la sociedad lo protegerá y le dará lo que necesite a él y a quienes dice defender. El izquierdista solo se siente fuerte como miembro de una gran organización o de un movimiento de masas [#19].

Por lo general, los activistas de izquierda –militantes- provienen de estratos sociales privilegiados. En su observancia de la corrección política, lindan con la paranoia a la hora de aceptar o de rechazar los términos usados para denominar grupos oprimidos (minorías) con los que se identifican pero a los que no pertenecen. [#11; #12].

El izquierdista –el militante- es un falso rebelde (solo aparenta ir contra los parámetros sociales) [#24]. La psicología del izquierdista se basa en adoptar principios propios de la corrección política –no violencia, no discriminación, igualdad (de etnias, de género), etc.-, en cumplirlos a rajatabla –con el costo que esa auto-imposición supone- y en denunciar que otros no los cumplen. De esa forma, los izquierdistas sostienen un discurso en pro de la moral establecida semejante al que pregonan, en general, los medios de comunicación y el sistema educativo [#28]. En muchas de sus ´luchas´ los izquierdistas abogan por la inclusión de grupos oprimidos –por ejemplo, la gente negra- a la sociedad y así, antes que por la autodeterminación, luchan por la consonancia de la vida de ese grupo oprimido con los valores del sistema tecnológico-industrial, uno de los orígenes de la opresión [#29].

Este cuadro es una generalización y precisaría de matices. Sin embargo, en aras de detectar la tendencia de la sociedad moderna, el izquierdismo es uno de los canales más fuertes en el incesante proceso de socialización que el sistema actual impone [#30, #31, #32].

Como dije, la mistificación del izquierdismo –de la militancia- consiste en tomar un problema que le pertenece a un grupo oprimido (estrato social o minoría) del que no forma parte para canalizar en esa acción, presuntamente a favor de otro, su frustración por la necesidad de poder no cumplida [#21]. En su aparente lucha por el ´otro´, encuentra un objeto de deseo para satisfacer su ambición personal.

Los problemas sociales y psicológicos de la sociedad moderna se originan en la imposición de una forma de vida totalmente diferente en relación a las condiciones bajo las cuales el humano se desarrolló. Entre otras no menos fundamentales [#47-#57], la imposibilidad de experimentar el proceso de poder es la más importante de las condiciones anormales de la sociedad moderna [#46]. Todas las sociedades han intervenido en el proceso de poder, pero en el sistema tecnológico-industrial esa interferencia es extrema y aguda y de allí los problemas psicológicos, la locura actual del mundo [#58].

En el mundo contemporáneo, el ser humano no puede ser autónomo en su ´proceso de poder´ y alcanzar por sí solo el bienestar físico y biológico (comida, vestimenta, vivienda, seguridad). La adquisición de estos atributos depende, como nunca antes en la historia de la humanidad, de la maquinaria social a la que pertenece. Ahora bien, como el proceso de poder –basado en la finalidad, el esfuerzo y el logro- es inherente al ser humano, los individuos se preocupan e interesan por llevarlo a cabo de alguna manera y al no tener la posibilidad de alcanzarlo en lo que respecta a sus necesidades reales y concretas (la subsistencia) dirigen sus esfuerzos a actividades artificiales denominadas sustitutorias (´surrogate activities´) -el deporte, el arte, la investigación científica, diversos hobbies-, actividades que sí son autónomas para el ser humano -a diferencia del esfuerzo para satisfacer necesidades primarias [#33-#45]. El sistema tecnológico-industrial le otorga ´autonomía´ al individuo si su acción responde a la satisfacción de una necesidad artificial; en el caso contrario, el de las necesidades reales, lo somete a su control.

El izquierdismo moderno –el progresismo- es, en parte, síntoma de la privación con respecto al proceso de poder [#58]. La militancia es una actividad sustitutoria mediante la cual el individuo se siente realizado al identificarse con una organización poderosa o con un movimiento de masas. La finalidad que alcance el movimiento será considerada como propia aunque su esfuerzo individual no haya sido relevante. [#83].

Hasta aquí los lineamientos generales. Hacia el final de su artículo, Kaczynski retorna al izquierdismo bajo la forma de una alerta destinada a quienes consideren inevitable la revolución contra el sistema tecnológico-industrial. El izquierdismo aparece analizado en los últimos veinte párrafos [#213 – #232] bajo el subtítulo: “The Danger of Leftism”.

Una traducción de esa alerta sería: el movimiento revolucionario contra el actual sistema puede atraer a izquierdistas ávidos de formar parte de una organización rebelde. Por eso, debe impedirse su entrada porque: a) la ideología de la revolución es (alguna versión del) anarquismo: el proceso de poder se cumple mediante bases individuales o pequeños grupos que buscan controlar las circunstancias de sus vidas (y, por eso, rechazan la tecnología que hace que pequeños grupos dependan de grandes organizaciones); b) el izquierdismo es colectivista: busca organizar la sociedad de forma completa, manejar la naturaleza (no defender su lado salvaje) y controlar la vida humana, y para eso necesita de la tecnología a la que no renunciará porque le resulta útil en la consecución del colectivismo [#213-#214]. El izquierdismo solo busca instalar otra versión del sistema actual.

“Algunos izquierdistas parecen oponerse a la tecnología, pero se oponen sólo mientras son marginales (´outsiders´) y el sistema tecnológico está controlado por no izquierdistas. Cuando el izquierdismo domina la sociedad, el sistema tecnológico es una herramienta en sus manos, y lo usan con entusiasmo para promocionar (´promote´) su crecimiento.” [#216]

Un problema que presenta el izquierdismo es que, al ser la militancia una ´actividad sustitutoria´ que le permite al individuo realizarse en su frustrado proceso de poder, el eventual militante nunca se encuentra satisfecho con su acción redentora y, por ende, siempre busca una nueva problemática en la que encauzar su energía para calmar su ambición [#219]. El militante –la afirmación corre por mi cuenta- parasita los problemas del sistema tecnológico-industrial porque a través de ellos siente que ejerce algún poder. Como diría Kaczynski, si el izquierdista viviera en una sociedad sin problemas, los crearía para poder actuar y expandirse en su ambición.

Su acción es evangelizadora. Como su moral –su corrección política- le impide competir en la sociedad como lo hacen los demás, el izquierdista cede al impulso de poder por medio de una salida moral aceptable según sus propios términos. Ingresa a un movimiento de masas o a alguna organización social con el fin de ´realizarse´ y de imponer sus ideas y sus concepciones al resto de la sociedad. En el cruce entre moralidad y colectivismo, Kaczysnki señala el rasgo totalitario del izquierdismo (totalitarismo cuasi-religioso: quien no admite ese valor moral, está en Pecado) [# 219 – # 221].

El izquierdismo –sintetizo- responde a un tipo psicológico que, en el marco de un gran movimiento, se interesa por un problema que no le corresponde (actividad sustitutoria) a cambio de satisfacer su necesidad de tener algún objetivo que alcanzar –rasgo inherente al ´proceso de poder´. Es injusto, dice Kaczynski, que esto redunde en una generalización porque existen izquierdistas que no caen en ese rango de acción: “Los que ascienden a una posición de poder en los movimientos izquierdistas tienden a ser los más ávidos, porque las personas deseosas de poder luchan más duramente para alcanzarlas. Cuando los ávidos de poder han tomado el control del movimiento, izquierdistas más moderados desaprueban interiormente muchas de las acciones de los jefes, pero no pueden oponerse a ellas. NECESITAN su fe en el movimiento y, por no poder renunciar a ella, prosiguen. Es verdad, ALGUNOS izquierdistas tienen el valor de oponerse a las tendencias totalitarias que surgen, pero pierden porque los ávidos de poder están mejor organizados, son más despiadados y maquiavélicos y han construido una base de poder sólida.” [#224]. Más allá de esta necesaria diferenciación, el cuadro inicial abarca una intensa mayoría. El izquierdismo es el mejor ejemplo de cómo el sistema tecnológico-industrial privilegia que las personas persigan finalidades artificiales y no reales –impedimento que, por ir contra la historia de la especie, provoca depresión, odio a sí mismo, hostilidad, etc. Esta lógica se retroalimenta al intensificarse la práctica de actividades sustitutorias que calmen dichos sentimientos de inferioridad. El sistema les otorga ´autonomía´ a los individuos en aquellas acciones que no ponen en peligro su sustentabilidad. (Por ejemplo: si a través de los órganos publicitarios -medios de comunicación, sistemas educativos- se reprueba ´la violencia´, eso sucede no para defender un valor moral sino para neutralizar un aspecto negativo que afecta la productividad del sistema.) La ´autonomía´ y la ´libertad´ existen en las actividades sustitutorias -arte, deporte, investigación, activismo, etc.- porque –y cuando- son inofensivas.[3] En lo que respecta al asunto primordial para los seres humanos –su subsistencia (comida, vestido, vivienda, seguridad)-, el sistema les confisca la libertad y la autonomía. Si uno considera a estos dos rasgos valores inalienables para la humanidad, el sistema tecnológico-industrial es pernicioso y debería ser destruido. En sí mismo, el tipo psicológico del izquierdista ejemplifica no solo el colapso del sistema –él como nadie persigue actividades sustitutorias al haber perdido el control sobre las actividades reales- sino que, además, es un impedimento principal para que el sistema industrial acabe. Focaliza en aspectos parciales y no ataca el origen del problema: el sistema en su totalidad. La ´solución´ del izquierdismo sería, en base al imaginario del colectivismo, otro sistema integrado y basado en una semejante tecnología omnipresente. La autonomía del humano continuaría perdida y se trataría solo de una fase distinta de dominación.

El planteo general de Kaczynski reviste, por supuesto, mayor complejidad. En temas sensibles e ineludibles como el de la ´autonomía´, tiene que reconocer que muchos humanos prefieren cederla en aspectos importantes, y obedecer a sus jefes, porque de esa manera y con poco esfuerzo obtienen los medios necesarios para subsistir –aun cuando en el transcurso de sus vidas esa sesión, que parece no tener riesgos, los conduzca al sin sentido, al sufrimiento, a la depresión, etc. La psicología izquierdista es la rémora más importante para evitar la dominación, aunque no la única.

Frente a tamaña complejidad, uno podría abrir la discusión acerca de la autoridad de Kaczynski para realizar su planteo ideológico-político. En dos oportunidades se refiere a la locura que merodea el mundo actual: “Cualquiera de los síntomas [mencionados] pueden ocurrir en cualquier sociedad, pero en la sociedad industrial moderna están presentes en una escala masiva. No somos los primeros en afirmar que hoy el mundo parece estar volviéndose loco.” [#45] [4] Una de las señales más firmes de la locura en el mundo es el izquierdismo [#6]. Esta aseveración conduce a la paradoja. Si en términos de Kaczynski      -“El concepto de salud mental [´mental health´] en nuestra sociedad está definido porque el comportamiento de una persona esté de acuerdo con las necesidades del sistema y que lo haga sin mostrar signos de tensión.” [#119]-, calificar al izquierdismo de locura, podría suponer adquirir el punto de vista del enemigo, el sistema al que Kaczynski rechaza.

Las ´cartas-bomba´ –que mataron a tres personas e hirieron a más de veinte- condujeron, en el juicio que se le siguió, a que los tecnócratas lo declararan insano [esquizofrenia paranoide]. Si el mundo parece estar volviéndose loco –alguien podría argumentar- Unabomber es parte de esa locura. Habría que decirlo así: el entramado del sistema tecnológico-industrial es tan complejo que nada existe por fuera de él. Ni siquiera aquel que se dice disidente logra valerse de categorías que eviten la ´contaminación´ a la hora de establecer el diagnóstico sobre la organización del enemigo sistémico.[5]

¿No mutó Kaczynski con el paso del tiempo, a su pesar y contra las evidencias, en un nuevo militante izquierdista –presentado y visto como depresivo, hostil, con sentimientos de inferioridad- que recayó, más allá de una vida dedicada a la subsistencia en Montana, en la actividad sustitutoria de ir contra el sistema? Su terrorismo de ´lobo solitario´, ¿no copia al militante izquierdista que con su acción valida al sistema que lo deja hacer y lo absorbe?

La ambigüedad, la paradoja y la contradicción no escapan a la situación política de Kaczynski quien parecería haber caído en idéntica trampa a la que decide destripar. De una u otra forma, cartas, bombas y artículo son propios de la militancia. Sus afirmaciones –“Algunos izquierdistas [se rebelaron] contra uno de los principios más importantes de la sociedad moderna atrayendo la violencia física […] la violencia es para ellos una forma de ´liberación´ […] cometiendo violencia atraviesan las restricciones psicológicas… experimentadas en su interior.” [#30]- bien podrían caracterizar su propia acción.

Resulta extraño que el ermitaño de Montana no se hubiera anticipado a una estrategia obvia del sistema. Así como en su caso los publicistas y tecnócratas se apresuraron en disolver el planteo revolucionario y, de hecho y obviamente, difamado como fue, la discusión en torno del actual sistema tecnológico-industrial no se hizo carne en la sociedad, de manera semejante, la militancia izquierdista, junto a sus errores, colecciona un rosario de tergiversaciones a través de infinitos recursos. Es bastante difícil si no imposible afirmar que se está analizando al izquierdismo y no a sus simulacros mediáticos.

Entre tantos aspectos que en su estrategia cuidó, Kaczynski pareció olvidarse de un filón. El enemigo todopoderoso contaba, y cuenta, con todopoderosos constructos de publicidad y de propaganda. Lo sabía, aunque daría la impresión de que en su propio mundo de batallas intelectuales, hubiera olvidado que una vez colocado su artículo en importantes medios de comunicación –por ejemplo, The New York Times-, lo que seguía no era la discusión punto por punto del manifiesto en una asamblea universal, sino la difamación y la banalización. Su lucha individual es presentada como la acción de un bizarro o de un loco, o –en el mejor de los casos- de algún terrorista suelto que quiere algún tipo de revolución, y eso, aunque no sea exacto, entra a los ojos del ´humano normal´ en la bolsa de gatos del izquierdismo.

Lo aberrante y perverso del sistema tecnológico-industrial es que está internalizado en cada uno de los individuos que lo componemos. Aún aquellos que nos consideramos disidentes y que pensamos de forma semejante a Kaczynski, leemos e interpretamos a partir de parámetros que segundo a segundo el sistema fue sembrando en nosotros desde el momento cero de nuestra existencia.

Así, al día de hoy, y por más solvencia que su argumentación presente (aspecto que no es menor), el artículo de Kaczynski es poco menos que una curiosidad de museo.

Dicho todo eso –en un tema de este talante, la prevención intelectual es ineludible- en términos generales, encuentro absolutamente convincente el planteo de Kaczynski: el sistema tecnológico-industrial colapsó, el izquierdismo –el tipo psicológico del militante progresista- es una de sus manifestaciones (y uno de los pilares, tal vez, involuntario).

En respuesta a las preguntas previas, y a diferencia de los militantes de izquierda, Kaczynski preservó su activismo: i) no formó parte de un movimiento de masas al que se sumó por interés personal y, en consecuencia, ii) nada de lo que hizo estuvo orientado a colmar su ambición. La militancia de ese descendiente de polacos no fue en sí misma una actividad sustitutoria. Estuvo basada en la renuncia y en el despojo.

Fue un monje. [6]

II.-

“El revolucionario es un hombre perdido. No tiene intereses personales, ni causas propias, ni sentimientos, ni hábitos, ni propiedades; no tiene ni siquiera un nombre. Todo en él está absorbido por un único y exclusivo interés, por un solo pensamiento, por una sola pasión: la revolución.” Serguéi Necháiev, Catecismo del revolucionario.

Pieza de museo –“La sociedad industrial y su futuro”- o artefacto decorativo en la reserva natural hacia el interior del pensamiento domesticado que es -según Lévi-Strauss- el arte.

En la novela de Ricardo Piglia –El camino de Ida [2013]- Thomas Munk, sosías del monje Kaczynski, ronda la militancia izquierdista. En los sesenta, mientras trabaja en la Universidad de California [Berkeley], desde los márgenes se aproxima y observa los movimientos estudiantiles por la ´libertad de expresión´ (Free Speech), los reclamos a favor de los derechos de los negros (Black Panthers); descubre, también, la filosofía antitecnológica (y se anoticia de las actividades de los anarquistas en San Francisco). Su boscosa biblioteca –el retirado leía y escribía en castellano- incluía de Torcuato Di Tella (et alii), Argentina, sociedad de masas [1966]. Además, en la ficción pura y dura, Munk elige recibir en la cárcel, entre otros candidatos, al inefable Emilio Renzi para hablar con alguien de Buenos Aires; su primera pregunta hacia el visitante recae en la militancia vernácula (en concreto, “¿cierto que los revolucionarios argentinos llevaban una pastilla de cianuro?).[7]

El camino de Ida recorta la figura de un anarco-primitivista –(Theodore) Kaczynski / (Thomas) Munk- sobre el borroso y lejano fondo de un movimiento colectivista –el comunismo en su vertiente castrista-guevarista insuflado por el peronismo de la Resistencia que caracterizó a los grupos militantes argentinos de las décadas del sesenta y del setenta.[8]

Lobo solitario versus movimiento de masas -ambos con el galimatías del uso de la violencia y con el interrogante de evaluar la acción en términos de fracaso, de derrota, de batalla perdida. Kaczynski-Munk, encarcelado. Miles de militantes argentinos desaparecidos, asesinados, exiliados. En El camino de Ida, Piglia conduce a Munk a la silla eléctrica [02-08-2005]. En la realidad, Kaczynski continúa con vida. La resolución ficcional de Piglia parece un comentario a las tres muertes ocasionadas por las ´cartas-bomba´. En los recuerdos que le vuelven a Renzi de su periférica militancia, se sospecha una mirada sesgada sobre ese fallido episodio revolucionario que desemboca en el plan de exterminio perpetrado por la última dictadura militar.

Me excuso de reconstruir la posición de Piglia en su época de activismo. Me interesa, a modo de trueque, rescatar la de un compañero de militancia –escritor como él- en aquel caldo de cultivo de la lucha ideológico-político de izquierda.[9]

Rodolfo Walsh [1927-1977] podría representar, sin problemas, el ejemplo del ´militante izquierdista moderado´ contrapuesto, en la versión de Kaczynski, al ´izquierdista ávido de poder´ -y es, a su vez, ejemplo de la pertinencia de distinguir entre el izquierdismo moderno y la variante existente hasta mediados del XX. No es casual –por cierto- que Walsh haya comenzado a militar alrededor de 1940.

Es conocida –aunque no siempre resaltada- la discusión que, promediando la década del setenta, mantuvo Walsh con la cúpula de Montoneros. Al episodio lo pueden reconstruir de mil maneras (la Web aloja lo suficiente). Por mi parte me remito a Horacio González quien en 2004 y en Filosofía de la conspiración [p. 252] afirmaba: “[existe] un excepcional documento de Rodolfo Walsh en su postrera discusión con la organización Montoneros en el que desea mostrar ´una falta de historicidad´ en la orientación política de ese grupo, señalando justamente que no es así que han procedido quienes han sido protagonistas de eventos triunfantes en relación a la conquista del poder.”

González, en ese momento del libro, se refiere a Perón quien, según ese mismo sociólogo, entendió cómo llegar al poder al analizar las conspiraciones políticas que fracasaron a lo largo de la historia argentina. La mirada retrospectiva le posibilitó, o le habría posibilitado, delinear la estrategia para que triunfara la conspiración del G.O.U. en 1943. Tiempo después, Walsh sostenía lo imperioso de una perspectiva semejante.

Detrás de un recelo que se mantuvo hasta el final de su vida, estaba la admiración por la capacidad de construir poder. Walsh conocía al general desde una temprana militancia, junto con otros descendientes de irlandeses, en la Alianza Libertadora Nacionalista, milicia fundada en 1937 en la que confluyeron patrioteros y católicos, que adhirió al peronismo y cuyas filas muchos abandonaron, entre esos Walsh, al actuar Perón de forma distinta a la que había pregonado a poco menos de un año de ocupar el gobierno, elecciones mediante.[10]

La psicología izquierdista –en términos de Kaczynski- es algún tipo de FE contra la que es demasiado complejo ir. Está en él tan arraigada que, incluso, conmina al militante a aceptar acciones irracionales de sus jefes. El izquierdismo es una forma de religión, y para desplazarla en la lucha contra el sistema, se necesitaría instalar una nueva.

“Lo más cercano a una religión fuerte, extendida y dinámica que Occidente ha visto en tiempos recientes ha sido la casi religión del izquierdismo, pero hoy está fragmentado y no tiene finalidades claras y unificadas. Hay un vacío religioso en nuestra sociedad que puede llenarse con una religión enfocada en la naturaleza en oposición a la tecnología.” [#184] Kaczynski propone que la religión de la naturaleza sea experimentada por individuos –o por grupos- sin acciones redentoras originadas en el sentimiento de inferioridad que la ausencia de finalidades reales provoca. En ese derrotero, rescata (al menos una parte de) un izquierdismo pretérito: “La identificación con las víctimas que no son víctimas se puede ver en el izquierdismo del siglo XIX y en el cristianismo primitivo pero, hasta donde lo podemos explicar, los síntomas de baja autoestima, etc., no son tan evidentes en estos movimientos, y en ningún otro, como en el izquierdismo moderno.” [#232]

El cristianismo primitivo en su faz disidente -fuente del pensamiento hereje- es la inspiración ideológica primaria del anarquismo. En una de las versiones de ese posicionamiento político, existe un valor cáustico contra cualquier sistema basado en una ingeniería social aglutinante. Por su sesgo anti-institucional, por su negativa a disolver la libertad individual en un gran movimiento, por su defensa de la ligazón entre autoconocimiento y cuidado de la naturaleza, el cristianismo primitivo heterodoxo es un reservorio ante los totalitarismos sistémicos (v.g.: la Iglesia católica).

En su ensayo “Rodolfo Walsh, el ajedrez y la guerra”, David Viñas supone que “…con los rasgos artesanales de su producción, [Walsh] representa una suerte de cristianismo primitivo dentro del linaje periodístico.” (Literatura argentina y política. II-. De Lugones a Walsh, 2005, p. 250). En esta lectura, el devenir heterodoxo de Walsh –manifestado en su práctica periodística- corresponde a una deriva política desde el catolicismo y el nacionalismo (de derecha), profesados hasta fines de la década del cincuenta, hacia una izquierda revolucionaria crítica, autoconsciente, no totalitaria.[11]

Walsh, como otros, recibe el llamado político de la jungla, y se dirige al Tigre –donde vive por etapas. Recuerda el visitante Viñas (p. 251): “En los atardeceres en que Walsh arreglaba su bote, la figura de Quiroga se sobreimprimía a la de Lugones; y entre ambas se iba armando una tensión que a Walsh, divertido pero sombrío, le gustaba exasperar: defendía con argumentos enmarañados pero convincentes el distanciamiento de la ciudad practicado por ´el cuentista selvático´; lo justificaba por su ademán neobárbaro tan antivictoriano mientras aludía a su propia destreza con las armas y en la pesca del surubí. Su fervor, sin embargo, oscilaba entre el dorado y el pejerrey; y cuando se internaba en el escabeche, ya parecía lograr mi aprobación a sus autoabastecimientos y a su creciente adhesión a ´lo elemental´. Nunca llegó a aludir a Conrad ni a Gauguin.”

“[A]l evaluar las diversas prácticas de Walsh, [podría formularse] una suerte de ecuación: a mayor criticismo y heterodoxia, mayor riesgo de sanción. El típico estar fuera de lugar de los escritores heterodoxos…” (Viñas, p. 257).[12] Heterodoxia; crítica; sanción; fuera de lugar es también el retiro monástico: “Y… ese atardecer le tocó el turno al ascetismo, que Walsh defendió con un fervor jansenista a medida que se entusiasmaba con la palabra ´despojado´…” (Viñas, p. 253). Despojo, ascetismo, ´fuera de lugar´, criticismo, heterodoxia, sanción –una red de categorías que atrapa, en pálida utopía de palabras, a los distantes Theodore y Rodolfo. [13]

Walsh –cuenta el visitante- nunca nombró a Joseph Conrad.[14] Sin embargo, al nombrarlo en sus recuerdos repone algo de la silenciosa épica política, que flotaba entre los meandros, de salir y de perderse en ´el otro lado´. En El camino de Ida, abuso de la simetría, Piglia interpola un rabioso artefacto ficcional firmado por Conrad como paradigma del anarco-terrorista Munk.

El neobárbaro Walsh –acechado por una inclemente canonización- es un reaseguro frente a la desconfianza que el planteo anti-militancia de un Kaczynski estigmatizado puede generar y, de hecho, genera. Sin haber sostenido una crítica tan rabiosa como la del lobo solitario de Montana, el silencio al que lo conminó su muerte en manos de los militares, apagó con Walsh la veta autocrítica en los grupos de izquierda que estuvieron, al menos en teoría y en intención, próximos a tomar el poder.

Y, si las raíces ignoraron esos nutrientes, imaginen las petulantes flores que brotaron al calor del cambio de milenio cuando la perspectiva histórica comenzó a ser, entre los neo-activistas, poco menos que un recuerdo deslucido.[15]

III.-

Matar / no matar / morir. Walsh en su discusión con Montoneros, insiste que la lucha debe pensarse en términos políticos y no militaristas. “Y nos parece tiempo perdido tratar de convertir este enfrentamiento social en una guerra nacional”, dice Walsh. La cuestión no reside tanto en ´matar o no matar´ al enemigo, como en abrir un juego bélico en el que caigan compañeros y militantes escasamente preparados para esas lides. [16]

Kaczynski mata para hacerse escuchar. “Los medios de masas están en su mayor parte bajo el control de grandes organizaciones… integradas al sistema. Es casi imposible para muchas personas y grupos pequeños tener efecto en la sociedad con palabras. Si no hubiéramos hecho nada violento y hubiéramos presentado los presentes escritos a un editor, probablemente no habrían sido aceptados. Si hubieran sido aceptados y publicados, probablemente no habrían atraído muchos lectores, porque es más divertido ver el entretenimiento lanzado por los medios… Incluso si estos escritos hubieran tenido muchos lectores, la mayoría habría olvidado pronto lo que leyeron porque sus mentes habrían sido anegadas por la masa de material [de] los medios… A fin de presentar nuestro mensaje al público y de crear una impresión duradera, tuvimos que matar gente.” [#96]

La impresión duradera tuvo éxito en cuanto a las muertes provocadas por ese ´loco´ [esquizofrénico paranoide] –tal como fue caracterizado Kaczynski.[17] Su discusión resultó disuelta y las ´carta-bombas´ espantaron, incluso, a otros anarquistas que podrían haberse interesado. “Esta declaración (´statement´) se refiere a un determinado tipo de anarquismo. […] y muchos que se consideran anarquistas tal vez no la acepten. […] Hay un movimiento anarquista no-violento (´nonviolent´) cuyos miembros probablemente no acepten a FC [Freedom Club] como anarquista ni aprueben nuestros métodos violentos.” [#215]

Las muertes y la lucha por una sociedad mejor. En lo que respecta a Kaczynski, las mismas muertes que llamaron la atención sobre sus ideas, lo sepultaron en prisión y desactivaron su planteo. Es bastante complejo afirmar que uno concuerda con el contenido de un escrito cuando existen muertos que lo volvieron público. En mi caso, desapruebo los asesinatos y rescato el implacable manifiesto que es La sociedad industrial y su futuro.

Uno de los puntos en los que el artículo acierta –o, con mayor sinceridad, con el que estoy de acuerdo- es el de los profesionales universitarios.[18] Es conocida la historia de la meteórica carrera académica de Kaczynski primero en Harvard, como estudiante, y luego en Berkeley, como profesor -cargo que abandona a los 26 años. La síntesis de su asco por esos antros apunta a la connivencia entre universidades / grandes empresas / militares. Nada de lo que se hace allí pone al servicio de los ciudadanos el conocimiento adquirido, excepto si ese conocimiento ayuda al control, a la dominación, a la confusión del no entrenado. [19]

Kaczynski asocia los profesores universitarios con el izquierdismo. En ellos se encuentran los típicos rasgos -sobresocialización, corrección política, sentimiento de inferioridad (aplacado por el rango artificial de sus puestos). Por ejemplo: “La ´corrección política´ tiene su mayor arraigo entre los profesores de universidad -quienes tienen empleo seguro con salarios confortables y, la mayoría de ellos, son varones blancos heterosexuales de familias de clase media.” [#12] “Los izquierdistas del tipo sobresocializado tienden a ser intelectuales o miembros de la clase media alta. Nótese que los intelectuales universitarios, sin incluir a los especialistas en ingeniería o ciencia hard, constituyen el segmento más socializado de nuestra sociedad y el ala más izquierdista.” [#27]

El sentimiento de inferioridad de los profesores emerge al impedir que recaiga sobre ellos aquello por lo que batallaban cuando veían a la universidad como un espacio conservador:

“En los Estados Unidos, hace un par de décadas, cuando eran minoría en nuestras universidades, los profesores izquierdistas proponían la libertad académica, pero hoy, en las universidades donde son mayoría, no dudan en quitarle al resto esa libertad.” [#216] “En aquellas universidades donde la ´corrección política´ se ha convertido en dominante, hay izquierdistas que desaprueban en privado la supresión de la libertad académica, pero prosiguen con ello de todas maneras.” [#225]

Al igual que en la distancia entre los activistas moderados y los ávidos de poder [#224], entre los profesores universitarios –en su mayoría izquierdistas- aparece el doble rasero de desaprobar una conducta injusta y de fomentar que esa práctica continúe.

El apodo Unabomber nace de la fusión de –university, airline, bomber. Las ´carta-bombas´ fueron destinadas a ejecutivos de empresas de aviación, de computación y de publicidad (una víctima corresponde a este último ítem); al directivo de una compañía forestal, que también muere; y a profesores universitarios, entre quienes hay heridos, pero no muertos.[20] Cada ´carta´ significa un ataque al individuo y a la fracción del sistema tecnológico-industrial que representa. Aproximadamente diez de los atentados recaen sobre profesores universitarios.

En El camino de Ida, Piglia –quien trabajó como profesor visitante en instituciones de Estados Unidos- recupera ese aspecto de la historia y construye el mundo ficcional en torno de una universidad. La femme fatale Ida Brown es una brillante profesora e investigadora en literatura. En algún momento, con los envíos postales de Munk de fondo, descubre que la nouvelle de Joseph Conrad –El agente secreto– es el patrón de conducta del lobo solitario, y toma al libro como supuesta hoja de ruta para acompañarlo de lejos. Pocos días antes de morir, Ida le alcanza el libro de Conrad a Renzi, con subrayados y anotaciones. Renzi, a su vez, descubre lo que había descubierto la joven intelectual y contacta a Munk en la cárcel.

Tres apuntes de Renzi sobre la universidad: i) “Las universidades han desplazado los guetos como lugares de violencia psíquica.”; ii) “Los campus son pacíficos y elegantes, están pensados para dejar afuera la experiencia y la pasiones pero corren por debajo altas olas de cóleras subterráneas: la terrible violencia de los hombres educados.”; iii) “Pronto los hombres con experiencia en la cárcel y en la guerra serán los profesores indicados de llevar adelante la administración de las universidades.” (Piglia, 2013, p. 35)

(Casi) en cualquier sitio del mundo la universidad supone ganarse la vida cómodamente, como algún personaje en la novela estipula. Pero con respecto a esto, existen, al menos, dos dificultades. La primera está directamente relacionada con la perspectiva de Kaczynski: los profesores en esos ámbitos deberían ser los primeros, por acceder al conocimiento, en discutir la configuración actual del mundo y en disuadir a los estudiantes de aceptar los remilgos de un sistema que, al día de hoy, ha hecho de la universidad otra corporación en el engranaje industrial. Decir esto en tanto postura crítica es, por supuesto, alentar una quimera. El segundo problema, por lo pronto en Argentina (en los Estados Unidos es diferente), es que esa forma fácil de ganarse la vida en disciplinas que entonan a favor de ideales sociales, ideológicos, políticos entra en contradicción con el origen de los fondos que los sustentan –el erario público- y con los amos ante los que se prosternan -grandes empresas, corporaciones varias (estatales incluidas), medios de comunicación, militares, partidos políticos y un interesante menú de opciones que evita por todos los caminos cumplir con el rol que eventualmente les correspondería: permitir que cada vez más seres humanos se emancipen, se liberen, se vuelvan autónomos a través del conocimiento y alcancen a entender el significado de igualdad, libertad, autonomía, etcétera, etcétera.

No necesito aclarar que estos dos señalamientos, entre tantos otros, no les interesan a los de afuera de la universidad ni mucho menos a los de adentro a quienes les parecen, simple y llanamente, pavadas. El punto –en Argentina, repito- es que esa fiesta de los sentidos para algunos que es la universidad está sustentada –repito y repito- por fondos públicos. Habría que repetir esto hasta el hartazgo ya que los profesores universitarios –tecnócratas autoconscientes- privilegian su bienestar y someten su vida a una institución a la que tratan como si fuera una pequeña empresa privada.

La moneda de cambio para mantener los cargos obtenidos -en la mayoría de los casos, por concursos digitados- es la corrección política –asociada al discurso dominante en las esferas de control del sistema académico. Una realidad de doble fondo. Lo que se pregona en el foro, nada tiene que ver con lo que sucede entre bambalinas. Tal vez no exista espacio público más fraudulento ni corrupto que la universidad, pero ese no es exactamente el tema ahora –excepto recordar que esos fraudes están sustentados por fondos públicos que bien podrían destinarse a otros ámbitos educativos.

La corrección política, entonces, como la alfombra roja por la que desfilan la hipocresía y la malversación de fondos. Ingentes guarismos de militantes y de activistas dicen interesarse desde las atalayas de las instituciones por el sufrimiento de los demás –en el espectro de los pibes de barrio a las víctimas de violencia de género- y en esos aspavientos, apenas si labran sus monedas. Cinismo es un término que bien podría describir el aire que se respira en esa tríada -enmarañada, oscura, corrupta- entre militante, político, tecnócrata (siervo de políticos y de empresarios), y la universidad.

No se trata solo de afirmar que los izquierdistas en abstracto son la rémora en la lucha contra el sistema tecnológico-industrial. Si esos izquierdistas son, de alguna manera, ´enemigos´ de la emancipación, no viven en el aire ni florecen al azar en los jardines de la patria. Muchos militantes conocen el mecanismo. Afirman militar en pro de los oprimidos y, en ese mismo acto, acomodan sus papelillos, sus ropas nuevas, sus adminículos, sus gadgets y hacen lo que las ratas cuando encuentran un hueco: con sus porquerías, tejen en los claustros, un nido. Conozco otras, pero de una rata en particular que roe académicos provechos quisiera hablarles ahora.[21]

IV.-

“Nor tackle, sail, nor mast; the very rats/ Instinctively had quit it: there they hoist us…” [“Ni aparejos, ni velas, ni mástil; las ratas /Por instinto lo habían abandonado: allí nos subieron…]

“Shakespeare (oculto maestro cibercultural)…”

Ted Kaczynski denomina ´sociedad industrial´ a un constructo que recibe otras categorizaciones: sociedad del espectáculo, sociedad de consumo, capitalismo posindustrial, capitalismo tardío, complejo militar-industrial, ciber-imperio. La crítica del matemático apunta, en su núcleo, a la lenta intromisión de la tecnología (o tecno-ciencia) en la vida cotidiana. Con el paso del tiempo, aquello que era lo habitual –para no decir lo natural– en el ser humano, esto es, la obtención de comida, refugio, seguridad, fue retirado de su esfera de acción, y a modo de placebo se le ofreció una serie de actividades sustitutorias que no han logrado más que deprimir, violentar, volverlo airado. Dice el párrafo 145 de La sociedad industrial y su futuro: “Imagina una sociedad que somete a los individuos a condiciones que los hacen infelices y que les da drogas para contrarrestar la infelicidad. ¿Ciencia ficción? Ya está ocurriendo en nuestra sociedad. La tasa de depresiones clínicas se ha incrementado en las décadas recientes. Y creemos que se debe al colapso del proceso de poder… […] En vez de extirpar las condiciones que hacen que la gente esté deprimida, la sociedad moderna les da antidepresivos que modifican el estado interno para que el individuo tolere las condiciones sociales que de otra manera encontraría intolerables.”[22] Este es uno de los métodos de control del comportamiento utilizado entre los humanos [#146]. Existen otros, como, por ejemplo, a) ´las técnicas de vigilancia´ (cámaras que filman, computadoras que procesan información sobre los individuos), b) ´la propaganda´ (medios de comunicación de masas), c) “La industria del entretenimiento es una importante herramienta psicológica del sistema. […] Le proporciona al ser humano un medio de escape. Mientras es absorbido por la televisión, los videos, etc., olvida la tensión, la ansiedad, la frustración, la insatisfacción. Muchos de los llamados primitivos cuando no tienen ningún trabajo que hacer, se sientan durante horas sin hacer nada porque están en paz consigo mismos y con su mundo. Pero la mayoría de la gente moderna debe estar constantemente ocupada o entretenida, de otro modo se ´aburre´, se vuelve inquieta, incómoda, irritable.” [#147] La irritación, la incomodidad, la inquietud está originada en la pérdida de la autonomía y de la libertad.

La actual organización social es una compleja red en la que cada individuo funciona a modo de engranaje necesario. Cualquier desvío que atente contra la sustentabilidad es sancionado. De esa trama a gran escala participan ´los servicios públicos´, ´las redes de computadoras´, ´los sistemas de autopistas´, ´los modernos servicios de salud´, ´los medios de comunicación de masas´ (´mass communications media´) [#118]. Un conglomerado de acciones basado en el desarrollo de la tecnología sostiene la sociedad industrial aunque, por razones obvias, y sobre todo en cuanto al convencimiento, los medios de comunicación son los que barnizan una realidad que no soporta la uña de la duda sobre su superficie. La tecnología, en general, es el elemento disruptor en la conformación social actual y los medios de comunicación, en particular, el soporte ideológico. Junto al sistema educativo, los medios de comunicación mayoritarios (´mainstream communications media´) enarbolan los valores que la sociedad industrial defiende en términos nominales [#28]. Esos medios (´mass media´), en gran parte, son controlados por corporaciones integradas al sistema [#96]. Es una lógica tan cristalizada que quienes alegan ser detractores –activistas o militantes de izquierda (tal vez la más importante entre las actividades sustitutorias)- una vez que ocupan el poder, mantienen la usina de injusticias que gritaban combatir: “Cuando el izquierdismo domina la sociedad, el sistema tecnológico es una herramienta en sus manos, y lo usan entusiasmados para promocionar (´promote´) su crecimiento.” [#216]

En La sociedad industrial y su futuro de 1995, Kaczynski menciona por única vez Internet en el párrafo 96 al explicar y justificar el uso de la violencia en las muertes provocadas por sus ´cartas-bomba´. Reconoce que la Red hubiera sido un medio para difundir el manifiesto, pero sabe que entre la maraña de publicaciones, habría pasado al olvido. Esa mención no responde a un color de época. Como cuenta el documental alemán Das Netz [2003], al mismo tiempo que Kaczynski se distanciaba del mundo, entre fines de la década del sesenta y comienzos de la del setenta, en espacios vecinos (Harvard, Berkeley) se pergeñaba el acabado final del universo regido por Internet que explotaría en pocas décadas. Fue Kaczynski un testigo directo –y se supone, también, un cobayo- en el armado de esta versión de la sociedad industrial a la que otros denominan Ciber-Imperio.[23]

Una de las biblias del ciber-mundo es el volumen de los españoles Andoni Alonso e Iñaki Arzoz, La Nueva Ciudad de Dios [2002]. En esta enciclopedia, los críticos recopiladores reconstruyen el camino centenario, y milenario, de ese anhelo -platónico, agustiniano, etcétera- de confeccionar ´un cielo virtual en la tierra´ para cobijar con felicidad los cuerpos astrales holográficos y, en rigor de verdad, con el objetivo de lograr el más amplio control sobre individuos que, al fin de cuentas, lo aceptan dócilmente.

Frente a la miríada de autores, textos y referencias cruzadas, el volumen de Alonso y Arzoz incluye un Cd-Rom que, a su vez, reenvía a una página web titulada “Quién es quién en la cibercultura ampliada”. Este reservorio de información incluye múltiples entradas biográficas como la del propio Kaczynski.[24] Sería imposible y, por su parcialidad, carente de sentido nombrar a los conscientes o aleatorios partícipes de la construcción del Ciber-imperio. Rescato, a modo de trueque, uno de los que permitieron la concreción de la ´sociedad del simulacro´: “William Shakespeare [1564-1616]. Dramaturgo inglés. Genio del teatro que [entre otras] escribió la fascinante La tempestad, una suerte de anticipación de la realidad virtual… [con]… el juego entre la apariencia y la realidad, y la comunicación de la verdad por medios mágicos… Por otra parte, Shakespeare -cuya obra está plagada de recursos y motivos ciberculturales- es… uno de los autores con más presencia en Internet.”

La tempestad –alejada, en apariencia, del tema que nos convoca- permite pensar algunas cuestiones: i) la fuerza de la ciencia ficción (en su variante heterodoxa) para analizar la sociedad industrial; [25] ii) la pertinencia del simulacro y del barroco como categorías que evidencian la constitución de una realidad de doble fondo en base a la tecnología, la manipulación de la información, la propaganda; iii) la deriva en la conspiración, propiciada por esa doble realidad.

Esa obra de teatro de inicios del siglo XVII escenifica dos modi operandi que no han cejado, que se han intensificado y que, incluso, se han fusionado. El protagonista de La tempestad es Próspero. Este mago y político construye mediante sus saberes secretos una ´realidad alternativa´ –el naufragio- para vengarse de quienes, en el pasado y en Italia, lo despojaron de su poder y de sus posesiones. Los destinatarios de esa venganza, y en continuidad con el pasado -aun en medio de un desastroso naufragio (luego ficticio) y en la arena de una isla en apariencia desierta- conspiran y conspiran para tomar el control. De ambos lados, el poder (y la justicia) basados en mecanismos que engañan para someter.

La tempestad, y sus personajes, recibieron interpretaciones diversas y contradictorias. Alonso y Arzoz recuerdan que “…es uno de los modelos para el anarquismo de [Hakim] Bey, [al] representar la pasión por vivir fuera de las convenciones sociales.” Como se desprende de la mera lectura de la obra, la fábula no se sitúa en cualquier espacio del mundo conocido. La acción transcurre en el Caribe –o en las Bermudas-, como reflejo metropolitano de la invasión europea a estas tierras, ocurrida a fines del siglo XV. Con este dato en mente, a la lectura proto-anarquista se le puede añadir una menos complaciente.

Próspero vive en esa isla –ubicada acaso en América- con su hija Miranda y con dos sirvientes, Ariel, dedicado a complementar su magia, y Calibán, destinado a las tareas rudas. El nombre ´Calibán´ fue entendido de distintas maneras: derivado de caribbean; de cannibal; de cauliban (término gitano que significa ´oscuro´). Como sea, su figura es la del habitante del Nuevo Mundo, hijo de una bruja africana desterrada, y sometido a las voluntades ajenas que quieren dominarlo o con palabras (órdenes, promesas), o con licores y lujos futuros que nunca llegarán. Ese desastrado, quien por cierto le cuestiona a Próspero no haberle transmitido su ciencia, representaría al nativo sometido, y a la vez, al nativo que, a su modo, resiste frente al amo, y lucha así por su liberación.

En ese ir y venir de sentidos posibles, el extraño Calibán encarnaría un aleatorio ejemplo de lo que el historiador francés Serge Gruzinski denomina ´guerra de las imágenes´.[26] Aunque no lo proponga él en estos términos, el ciber-imperio, el ciber-mundo en el que se libra una batalla continua por la obtención del poder (económico, político) mediante una doble vía –bombardeo de imágenes, fogoneo de relatos- tiene su momento crucial en el arribo de Colón a las islas del Caribe. América fue a partir de ese momento -según Alonso y Arzoz, y en consonancia tácita con Gruzinski- un ´laboratorio de imágenes´ en el que se ensayaron diversas estrategias que permitieran el dominio mediato e inmediato de los millones de calibanes que habitamos los mundos periféricos. Que el M.I.T, que Hollywood, que Televisa, que O Globo estén en el continente americano no es, por supuesto, casual.

Esta ´guerra de imágenes y de relatos´, con centurias de tradición, es el humus propicio para realidades barrocas de doble fondo y, en consecuencia, para incesantes conspiraciones políticas voceadas, por lo general, con las mejores intenciones, pero, en lo concreto, con la búsqueda del beneficio propio –del grupo (secta, facción), de la corporación, de la casta.

Como lo estipuló el matemático descendiente de polacos, más allá de las palabras e intenciones, ningún actor ni de la derecha ni de la izquierda, ni de sus grises intermedios, ataca el uso de la tecnología, de las redes sociales, de Internet, de las huellas de aquí y de allá del cuerpo en los aeropuertos, del espionaje de e-mails, etcétera, etcétera, etcétera. La tecno-ciencia ha sido naturalizada incluso en países que se consideran anti-imperialistas.

La tecnología ha invadido la vida social y, aun cuando se trata de una de las formas más evidentes de dominación, de control y de generación de desigualdad, no se la discute. Es más, sin que a ningún medio de comunicación ni mucho menos político e ideólogos de turno, ni de un lado ni del otro, se le caigan los anillos, a la Cumbre de las Américas de este año, y con Julian Assange encerrado en una embajada sudamericana en Londres, asistieron los presidentes de todos los países… y el fundador de la atroz red social azul, fuente aberrante de espionaje virtual.[27]

Así las cosas, y olvidándonos de los consabidos reaccionarios, la tecnología se convirtió en una perfecta aliada de los progresistas quienes, definitivamente, pueden nadar y deslizarse por esa realidad de doble fondo que se ha instalado. Con el mayor cinismo posible –o por mera ambición- los militantes izquierdistas dicen, pregonan, alientan la liberación de esto y de aquello, la batalla aquí y allá contra el status quo –al que en muchos casos ellos representan- mientras conspiran para poder vivir la vida de los que en la arena pública son denominados ´enemigos´. Puede para el desprevenido y novel lector resultar un argumento extraño, pero es complejo desarmar la posición de Kaczynski: si existe alguna rémora para la lucha contra el sistema industrial -que debe ser detenido, desactivado-, ellos son los izquierdistas quienes –repito- mientras dicen luchar, confirman lo establecido.

Si la peor versión del izquierdismo surge en las últimas décadas del siglo XX, y la siguiente afirmación queda de mi lado, eso sucede en conexión con la explosión de los mundos virtuales.[28] El izquierdismo dice ir contra todos los aspectos del sistema industrial, menos contra el fundamental –la tecno-ciencia- porque de ella se nutre y por medio de ella promociona sus ´aciertos´ y, lo que es peor, construye universos ideales de luchas, combates, posicionamientos político-ideológicos, y en secreto anhelan lo que disfrutan los conservadores -estatus, dinero, jerarquías, beneficios, prebendas- porque, como sabemos, militantes izquierdistas de raigambre popular y sincera hay muchos, pero los falsarios, corruptos, advenedizos que rezan cualquier rosario para posicionarse son legión.

Hacia el final de La sociedad industrial y su futuro, Kaczynski introduce una distinción: “Los izquierdistas más peligrosos -los más hambrientos de poder- con frecuencia se caracterizan por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la ideología. No obstante, los más peligrosos de todos pueden ser sujetos sobresocializados que evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y promueven con discreción valores colectivistas, técnicas psicológicas ´ilustradas´ para socializar niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas… están próximos a ciertos tipos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación.” [# 230] [29]

La categoría ´cripto-izquierdista´ puede sumar un nuevo matiz si se entiende el concepto no solo en referencia a quienes trabajan en las sombras para que los ciudadanos permanezcan bajo control, sino también en lo que respecta a los que viven en el guiso de una inversión de valores. Son meros burgueses que han detectado los beneficios de la corrección política y a caballo de esa mistificación avanzan en la vida social empuñando la espada de combate con la mano izquierda y acumulando monedas con la derecha. El cripto-izquierdista y el cripto-burgués son cara y ceca del mismo e idéntico tapiz.

Argentina, por cercano, es caso testigo del estadio actual del sistema industrial en el que el uso de la tecnología se ha convertido en el feroz campo de batalla en el que se disputan los mapas ideológicos que sustentan la organización social. En Argentina conviven, al menos, dos realidades virtuales hostiles entre sí: por un lado, la de las fuerzas reaccionarias, conservadoras, elitistas, etcétera; por el otro, los eventuales disidentes del modelo anterior, es decir, fuerzas progresistas (izquierdistas), dinámicas, populares, que apuntan –o que apuntarían- al bienestar de la mayor parte de la población. (Dicha polarización es, sin dudas, nefasta además de falsa).

Esa tradición política de raigambre popular abreva, en sus orígenes, en la lógica conspirativa. Esa impronta se extiende hasta hoy. Si bien puede aplicarse la lógica del complot a toda la política tradicional, es innegable que en lo que atañe a las formas del peronismo, la conspiración en el fondo y la publicidad en la superficie es un método que ha hecho escuela. Una posible reconstrucción de esta dinámica aparece en Filosofía de la conspiración [2004] de Horacio González.[30]

En la ´guerra de relatos´ con virulencia desatada años atrás en la Argentina, y con sobradas señales de conspiraciones cruzadas con realidades virtuales, abundan los izquierdistas burgueses encriptados. Podría traer a cuento una larga lista de anécdotas y de chismografía ideológica que sustente mi diatriba. Como indiqué en el final de la tercera parte de este escrito, me interesa una de esas ratas ideológicas que dice luchar contra el status quo mientras hurga en el miasma de los privilegios obtenidos gracias a la necesidad ajena.

Esa historia requiere de un prólogo a modo de marco.

Hace un par de años, una joven mujer con sus convicciones intactas, una convencida activista progresista, una militante (fuente de esta anécdota) fue invitada a pasar unos días a una finca ubicada en un paradisíaco reducto de las profundidades provincianas, junto a su flamante pareja, también activista, también progresista. Esos días de folga mostraron temprano su faz oscura y apenas desembarcada la excursión en el reducto, la joven militante percibió que ese contexto de pares, que ese mundo en el que otros militantes libaban no era semejante al que mostraban en el fragor de la lucha por la liberación de no sé qué cadenas. Esta anécdota, que sintetizo y que no reproduzco más que en su núcleo, fue archivada en la común memoria oral bajo el membrete de ´Los dos Audis´. Familia de militantes, ideología progresista, profesionales universitarios, estrechas relaciones con la política, obtención de prebendas, contratos por obras públicas, tecnocracia teñida de izquierdismo, dinero y más dinero, mansiones, sirvientes, bellas mujeres siempre rubias, parques, piscinas, canchas, los dos Audis en el inmenso garaje, y de lunes a viernes de 10am a 20pm, y los sábados y los domingos, a veces, la defensa del modelo, del proyecto, de la brava lucha –siempre virtual, siempre tecnológica, siempre conspirativa- contra poderes aciagos que bastante se parece a la lucha contra la propia imagen en el espejo. (Y como telón de fondo, lo olvidaba, una profunda depresión, porque se milita a causa de una tristeza enorme por la pobreza pero no barrial, citadina, nacional, mundial. No. Por la pobreza personal. Por eso cumplen el proceso de poder como una piara entre las sobras.)

Ciber-realidad, militancia progresista, universidad, política tradicional, negociados, y la corrupción y la conspiración merodeando, son los hilos de una densa red en la que la mistificación, la hipocresía, la apropiación de las instituciones del Estado (o la aceptación de la cooptación en manos de), las conexiones turbias, la utilización y manipulación del ´oprimido´ en beneficio propio, son ingredientes del suculento plato. Sin dudas que a este esbozo le caben dos aclaraciones ya deslizadas: a) no todos los militantes son corruptos aunque en su mayor parte los líderes sí, b) no es esta una cuestión de banderas partidarias: en un gran número la militancia progresista funciona de modo semejante al de la política tradicional. Algún lector extraviado por aquí dirá que lo que digo es obvio. Me gustaría recordar que, al menos en la Argentina, la militancia progresista aboga por la defensa del ´pueblo´, por cambios, por soluciones igualitarias y hasta, en el colmo del delirio, por defender su usurpación del Estado como si de una ¡revolución! se tratara.

Horrendo vástago, la historia de la rata se desprende de la anécdota de ´Los dos Audis´ al reproducir paso por paso el patrón de comportamiento indicado: banderas sociales agitadas en aras del (bajo y básico y plenamente burgués) beneficio personal.

La Rata.

Una tarde, durante una charla en una vereda céntrica de la ciudad, frente al cuestionamiento a causa de lo conservadora, intolerante, racista, violenta e idiota que es la sociedad que allí germina -observaciones desprendidas de la conversa que llevábamos adelante con un tercer comparsa-, la Rata opinó que era así y que no había por qué pensar que cambiaría: en esta ciudad para ser reconocido y pertenecer a (vaya saber uno qué), o había que tener apellido tradicional, o había que tener dinero, o había que poseer alguna estirpe o alcurnia (típicas jerarquías de oropel propias del interior); si no, no existís, refrendó. Sorprendido, le pregunté con discreción si avalaba o describía la situación porque de tratarse de la primera opción sonaba un poco raro en boca de un militante defensor de lo que ustedes ya saben. La conversación se desvió, salió de ese estadio complejo y derivó en otras cuestiones, aunque hasta el final flotó en el aire la incómoda idea de que había sido dicho algo indebido.

Ese militante –la Rata- es argentino, tiene poco menos de treinta años, no es un profesor universitario, aunque se ocupa, trabaja, se desempeña en una de las dependencias de la universidad local -la productora audiovisual. Al mismo tiempo, milita en una organización progresista, en un sentido amplio, de izquierdista (o de centro-izquierda).

Su carta principal de presentación –así lo conocí- es haber dirigido un documental que cuenta la historia de un militante detenido-desaparecido-asesinado durante la última dictadura militar argentina [1976-1983]. En el primer intercambio de ideas que tuve con aquel, la conversación rondaba la posibilidad de filmar o no a un reconocido habitante de la ciudad en la que ocurre esta historia (ingenuo de mí). En determinado momento le sugerí que el rodaje podía ser complicado; ese sujeto era cascarrabias o díscolo y, entonces, el asombro: ´Cuando vas a filmar tenés que armar todo para sacar lo que querés´. Le respondí que sí, que entendía lo de la puesta en escena en un documental pero aun así…

Solo comprendí ´sacar lo que querés´ al ver su película.

Asistí a una proyección pública en uno de los espacios de militancia que el activista frecuentaba. El documental –de poco menos de una hora de duración- es un artefacto geminado en el que conviven dos filmes diferenciados por un salto temporal de casi veinticinco años. La primera parte cuenta la historia del abogado laboralista y su lucha en favor de los obreros contra una corporación cementera.[31] La narración está estructurada de forma clásica: infancia, primeros esfuerzos, primeros problemas, logro, transformación, caída. Luego de la caída –su asesinato-, la apoteosis que lo conduce al cielo de los mártires. En esa narración, los únicos enemigos son los militares en el poder. Bajo ningún aspecto, se ofrece una mirada sesgada sobre la militancia en aquella época que a modo de espejo les permita a los militantes del presente –mayoría en el auditorio- aprender de esos errores, de esos pasos en falso, o de lo que sea. Como dije, el resultado es la apoteosis y el heroísmo    -como si morirse como un perro con un tiro en la cabeza después de estar encerrado en una quinta (y con la esposa a punto de dar a luz) fuera encomiable.

Terminada la proyección, me acerqué y por la cortesía al uso le dije que me había gustado (no tuve el pulso para exponer lo que pensaba) y le indiqué que me había resultado rara la puesta en escena: a) la esposa aparece sentada en un sofá rojo cubierta por un vestido símil leopardo; se la ve feliz de –¡por fin!- acercarse a las candilejas; b) los hijos testimonian por separado y en ningún momento se reúnen entre ellos, ni con la madre; c) él único caso de un testimonio conjunto era el de dos amigos del militante desaparecido que, entre silencios y lágrimas, más hacían dudar que confirmar la historia que se estaba contando.

El director-militante me reconoció que era posible que hubiera otra historia, que de hecho la había, pero que no había podido contarla. La madre escondió durante años a sus hijos la verdad sobre la muerte del padre en manos de los militares y esos párvulos recién se enteraron del aciago suceso siendo adolescentes con todas las complicaciones que el silencio trae en esos casos. Desencantado con la trama familiar, uno de los hijos había comenzado a militar en una agrupación de descendientes de desaparecidos a mediados de los años noventa del siglo pasado. Todo eso era lo que no se podía contar.

Atónito regresé a mi asiento para el debate post-proyección. En la charla, intenté deslizar no ya aquella cuestión, sino el otro rasgo incómodo del film que ahora les reseño –y como podrán suponer fui abarajado en el aire y devuelto a mi silla mental.

El segundo documental dentro del documental cuenta la historia del juicio que se les siguió hace unos dos o tres años a los responsables del asesinato del abogado militante. El juicio por crímenes de lesa humanidad no es allí analizado. Se muestran testigos y acusados declarando, la condena y el festejo –entendible- de los familiares. La algarabía de estos no condice con la distancia que muestran en los testimonios personales.[32]

Pero había más. En la transición entre una parte y otra –entre los dos mini-documentales- se erguía extemporáneamente la figura del Líder político (ya fallecido) que a inicios de la primera década del siglo XXI, en un escenario social post-apocalíptico, reactivó la mística militante e impulsó –con innegable valor- los juicios contra los militares y civiles que habían cometido crímenes de lesa humanidad, como el mencionado en el documental. Si se deja de lado el dudoso recurso de la pantalla dividida y otros menesteres estéticos, el intempestivo salto de décadas resultaba chocante ya que en ningún momento en el film se anticipaba esa fusión temporal.

Simple: el documental era el escenario virtual preparado para ensalzar al Líder. La muerte-desaparición y el juicio eran tópicos fílmicamente interesantes porque alimentaban la incesante maquinaria publicitaria de la que el documental era y es un desprendimiento. Ni autocrítica, ni perspectiva sesgada, por lo menos, como gesto de amplitud de mirada hacia los de adentro. Ningún guiño, ninguna ventana al debate. Heroísmo y mesianismo al extremo. Y a eso había que llamarlo documental.[33]

Es como si los gritos en el desierto de Rodolfo Walsh –a los que me referí en la segunda parte de este escrito y en cuya tradición ideológica entronca el actual resurgir de adictos ideológicos- continuaran resonando entre los médanos de la militancia. Jerarquía, obediencia, verticalismo a cambio de prebendas. Autocrítica, nunca. No solo no se han recuperado con fervor las instancias críticas sino que, por el contrario como ese documental demuestra, se ha cristalizado el pasado, en una especie de mundo primitivo en el que buenos y malos, hombres y bestias, se diferencian claramente. Reconozco, sin dudas, que existen hoy voces críticas dentro del movimiento militante mayoritario. Lo complejo es que permanecen circunscriptas a las charlas de sobremesa.

¿Cuál es –me dirán- el problema de que alguien haga un documental que no me parece interesante ni bien acabado, que me impacta por su puesta en escena descuidada, por su poxiranesco salto temporal, por su olor a mala propaganda partidaria? No existe ningún problema, siempre y cuando ese (pésimo) panfleto audiovisual haya sido costeado por los bolsillos del propio director o por los de sus acólitos de doctrina… Pero no es el caso.

El film (sic) acerca del detenido-desaparecido-asesinado está financiado por Contenidos Audiovisuales de la universidad local, espacio en el que el director-militante trabaja. Este híbrido entre institución y partido político es un detalle. Puede tratarse de una acción artística lícita. Por ejemplo. La universidad decide participar de la discusión política a través de un aporte a la memoria histórica y encarga un documental. Si fuera así, aunque supongo que no lo es, lo mínimo que se le podría pedir al documentalista es rigurosidad en el manejo de los datos: no falsear, no manipular la historia –o, como dije, si quiere jugar en esas lides experimentales o panfletarias, y con esos parámetros, que se autofinancie.

Además, sería necesario revisar de qué manera ese ´realizador audiovisual´ llega a trabajar en una productora de contenidos audiovisuales dependiente de la universidad. Es posible que su condición de graduado –porque allí estudió- lo habilite, pero ¿entra a trabajar por concurso o de manera discrecional, accede por ser militante, por repetir el credo, por contactos, por presentación de proyecto? De qué manera es una pregunta importante. Son fondos públicos los que le dan vida a su monstruo (plagado de buenas intenciones, claro). Y son también fondos públicos –porque la historia continúa en círculo- los que le permiten al director progresista utilizar los equipos de filmación y de edición de la productora en cuestión para registrar actos partidarios, actos militantes, tal como consta, incluso, en fotos públicas compartidas sin pudor en las redes sociales.

Uno diría que, en principio, la militancia no debería ser una pequeña empresa. El grupo podría generar sus ingresos por medio de actividades, o aceptar la ayuda de otros militantes con cargos políticos, o permitir que el partido madre los sostenga… No tengo idea de cuál es la mejor opción. Sí sé que esos fondos no deberían salir de las universidades. Los espacios académicos, en su germen, son nichos de trabajo que deberían ser disputados por sujetos libres que ponen en consideración sus capacidades intelectuales y comunicativas, y no el tono de sus ligamentos para demostrar cuanto tiempo pueden sostener la genuflexión.

Libertad de pensamiento, libertad de cátedra, libertad académica, lucha intelectual para la emancipación del ser humano… No se hagan ilusiones, nada de eso sucede en la universidad. Kaczynski, coherente, le dedicó algunas ´cartas´. Con sus libros, su ortodoxia, sus jerarquías y sus vidas entregadas, la universidad es el sucedáneo laico de la iglesia, otra institución pilar del complejo militar-industrial. Si uno quiere entender la esquizofrenia y la irracionalidad del capitalismo tardío bien podría apuntar allí sus intereses.[34]

Otros serán los problemas en otros espacios geográficos, en Argentina –donde las universidades son primordialmente estatales- sería necesario revisar esas instituciones poco resistentes al archivo en sus relaciones con la militancia política y con la política tradicional. Una quimera. Apenas si arriesgo una inocua ´carta-bomba´ contra los académicos y, en este caso, contra algún monaguillo. No comparto el uso de la violencia y es uno de los puntos que menos entiendo de Kaczynski, aunque comprenda su estrategia. Mi cortedad de entendederas me alcanza para publicar un texto enrevesado en un blog perdido y decir con la Rata como paradigma. En situaciones como las descriptas, el sujeto que funciona con doble rasero –realizador audiovisual académico; militante político-, como mínimo, o propone trabajos basados en la honestidad intelectual y demuestra talento (y así obviamos la manera espuria en la que accede al cargo) o que pase a cuarteles de invierno y que devuelva el dinero que -¡oh, ironía!- fue desviado de la necesidad de algún estudiante que podría haber recibido una beca. Vale decirlo: el ingrato fin de ese desvío fue fomentar la abulia digital del pichón de corrupto. (Alguien podrá preguntarme cuál es mi autoridad para decir qué está bien qué está mal en la factura audiovisual o de lo que sea perteneciente a otro; de acuerdo, pero dos aclaraciones: discuto el usufructo de dinero público al que se debería acceder por otras vías y no por participación en la misa comunal de la ortodoxia de turno; este mismo texto pedestre es autofinanciado; se trata, repito, de honestidad intelectual y de no hacerle pagar a los demás nuestros berretines, o en todo caso decir directamente –fináncienme, che– y no mutar repetidor de verdades a medias y ajenas.)

Que renuncien o que devuelvan el dinero. Es un tema que en este momento me excede –y tal vez me exceda por siempre. Detrás de la imposición del ciber-imperio, de ese mundo enloquecido de la propaganda y del bate parche audiovisual y multimedial, existe una lenta degradación de la cultura humanista que, con todos sus problemas, supo al menos crear sus anticuerpos y permitirse la autocrítica. Por machaque o por indiferencia del resto de la sociedad, puede hoy hacerse y decirse en arte, en cultura, en pensamiento, en política… cualquier cosa. Mientras se mantenga la obediencia al califa de turno, y en el territorio propicio, todo pasa, todo es aceptado, aprobado, editado y barnizado por la publicidad 2.0. Miles de Prósperos. Miles de millones de Calibanes.

Prometí no extenderme en la historia de otras ratas. Es inevitable cuanto menos indicar sus caminos, sus montoncitos y sus madrigueras.

En La tempestad Próspero menciona a las ratas que abandonan el barco desvencijado para graficar la podredumbre del navío al que lo condenan para expulsarlo, pero, se puede intuir, utiliza esos animalillos para figurar cómo fue abandonado por sus subordinados –el barco sería el ducado que regía- una vez que las intrigas palaciegas le quitaron el poder. En Hamlet, ´la rata´ está de igual forma asociada al conspirador político –la rata es Claudio, el tío de Hamlet; y la venganza orquestada por el príncipe, la ratonera.

El complot, la conspiración, los poderes en las sombras tienen su fuerza explicativa siempre y cuando aparezcan escenificados en algún tipo de ficción, de fábula que narre con cierta gracia la lucha contra fuerzas invisibles que revelan su presencia en el final del camino derrotadas, neutralizadas u opacadas para retornar en el momento menos deseado. Por el contrario, si la conspiración es utilizada para pensar la política real, el entramado económico aquí y ahora, el sujeto que esgrime esos argumentos es visto como un ingenuo, un crédulo, un paranoico que sigue el camino más fácil: creer que todo está manejado por hilos fuera de su alcance. El corolario es la inacción en las manos de una mente afiebrada.

Sin embargo, si se toman al azar algunos sucesos de los últimos meses, uno detecta que, por ejemplo, en Argentina ´muerte sospechosa, paranoia, complot, conspiración, servicios secretos, dobles agentes, traiciones varias, vendettas, suicidios que no lo son, etcétera´ son conceptos que abundan como la única forma de desentrañar lo que de otra manera es inenarrable e incomprensible.[35] En otra escala, pocos días atrás se desató a nivel planetario –en una de esas corporaciones que inundan segundo a segundo la iconosfera de ciber-espectáculos deportivos- una tormenta sin precedentes por casos de corrupción, que incluye a la política, escándalo en el que los investigadores oficiales hablaron sin tapujos de ´conspirador´, de ´co-conspirador´ y así. No es ninguna novedad –aunque ciertos sectores parecen verlo solo ahora- que los flujos descontrolados de dinero del capitalismo tardío derivan en corrupción, en complots incesantes que difícilmente sean desentrañados.

A pesar de ser una hipótesis banalizada sin cesar por los portadores de la corrección política e ideológica, la conspiración, los infiltrados, las sectas, la realidad de doble fondo (o de múltiples fondos) es una herramienta intelectual, si precaria, por lo menos eficaz.

La misma joven militante que –tal vez como catarsis- me contó la simpática anécdota de ´Los dos Audis´, en charlas complementarias, me confesó –hoy lo verá ella como un exceso de confianza- que por cercanía con esferas superiores de conducción, se sabía que desde hacía un par de años, y en previsión por un eventual abandono de la estructura del Estado luego de las elecciones del corriente año, las organizaciones militantes conectadas con el partido oficial de gobierno, habían comenzado sin prisa pero sin pausa a infiltrar con trabajadores adictos -militantes encubiertos- las dependencias estatales para preparar ´la resistencia por si en el país llegaba al gobierno la derecha´.

Ese planteo-confesión provocó, en su momento, un airado intercambio de ideas sobre lo lícito o no de la estrategia, pero, sea como fuere, y más allá de las evaluaciones, ese dato acerca de un movimiento –digamos, conspirativo- comenzado años atrás tuvo y tiene hechos concretos. El caso de la Rata -un caso menor por tratarse de un simple cronista de las batallas- es un ejemplo indiscutible de ese plan. Como es de suponer, existen infiltrados que deciden entrar a ocupar un puesto para ´hacerle el aguante al proyecto´, y existen conversos que tenían ese cargo en sus manos y que, ante el miedo de perderlo, siguieron el camino, con infinito menor brillo, idéntico al de Saulo de Tarso.

Quedarán los detalles para otro momento, si es que ese instante llega. A modo de síntesis podría indicarles que en mis paseos por la desquiciada selva de la organización social vernácula accedí de primera mano a la existencia de dobles agentes, infiltrados, conspiradores -mercenarios con la medallita al cuello indicando el nombre de su dueño-, i) en las dependencias de la universidad donde se desempeña el director-militante (conozco, entre otras, la deliciosa historia de un tecnócrata cuyo cinismo es más profundo que los negros abismos oceánicos); ii) en instituciones educativas no universitarias dependientes de la mencionada unidad académica (y me gustará algún día contar esa historia absurda); iii) en instituciones educativas provinciales (y en una, en particular, que ostenta en su corazón un medio de comunicación partidario, institución en la que fui apretado o conminado a sostener un discurso diferente del que propongo en mis tareas[36]); iv) ni hablar de lo que sucede en los gremios docentes: según la mirada de esos traidores, al igual que la de otros esbirros, vivimos una realidad poco menos que ideal, un mundo de fantasía y jauja, luchando contra enemigos que parecen estar siempre más allá y a los que veo acá, muy cerca… Porque a las ratas a simple vista es muy difícil verlas, pero en la tranquilidad de la noche se escuchan sus pasitos dirigiéndose hacia la madriguera.

Escribí, creo, de más. A mi alrededor, en charlas cotidianas, aleatorias, nada serias, esas de café o mate y tortas negras, me dijeron y me dicen que me calle, que no me conviene, que no hable, que diga otra cosa, que agache la cabeza, que me van a endilgar paranoia, que me van a diagnosticar insania, que soy un conservador, un reaccionario –modo de atacar al que no sabe rezar el rosario-, y que sea consciente de que categoría más categoría menos… Alguien sottovoce me dijo: ´se les fue la mano con el paladar negro, estamos viviendo algo así como un neofascismo, y sabés lo que significa intentar enfrentarlo´.

Un neofascismo ciber-condicionado, un mundo feliz construido de pura realidad virtual y de cifras incomprobables y de discursos, una revolución esplendorosa para quienes se pliegan y obtienen del carro en movimiento las migajas reales y simbólicas, de unas pocas monedas y de pertenecer a algo en este mundo gris y desvaído.

La realidad como delirio.

Y una tarde, la Rata hizo su mejor número. Estaba la horma cerca, iba a bailar de todos modos. Alentó, arengó y no dejó de arengar que la ciudad de esta historia era un irrefrenable ´polo audiovisual´. Polo audiovisual, polo audiovisual, polo audiovisual, polo audiovisual, repitió, y no se cansó de repetir, polo audiovisual. Entendible. Aunque por las calles se ven solo las cámaras de los infinitos autos all-star (las de monitoreo ciudadano, ni funcionan, creo), en su madriguera, en su cueva, en ese espacio que debería ser público y que él ha optado por cooptar, las candilejas son otras, infinitas y, en sus términos, gratuitas, porque la estrella de su vida brilla con el dinero que les roba a quienes dice ayudar.

Humo –militancia política, universidad, producción artística e intelectual. Humo. Humo. Humo. Humo. Posta, es humo, como el de aquellos dos militantes –uno con cargo político, otro con una ciber-actividad- que luego de un espectáculo montado en el que uno se llevó los denarios y el otro la foto para mostrar, se miraron en la despedida, se abrazaron y se dijeron: ´sigamos ilusionando al pueblo, es lo que nos queda, que se diviertan, total nada va a cambiar

Humo, humo, humo. ¿Les resulta pesado digerir a Kaczynski que, al fin de cuentas, pide el fin del humo que es el fin de esta organización social? Los dejo entonces con otro polaco que, por esas casualidades, qué cosa no, anduvo por esta misma ciudad. Años antes de traer sus huesos esmerilados a restaurar, dijo –achicando el pedido de Kaczynski que pide parar el sistema en su totalidad: “…hay que parar por un momento la producción cultural para ver si lo que producimos tiene todavía alguna vinculación con nosotros.” Lo dijo Witold, que es Gombrowicz, en 1947, en Buenos Aires, en una conferencia, Contra los poetas.

Contra la militancia, por ahora, no digo más.[37]

[Tandil – 04 de mayo al 04 de junio de 2015]

Notas:

[1] Para la redacción de este texto, trabajo con la versión en inglés del manifiesto de Kaczynski acompañada por una traducción al castellano bastante discutible y que se encuentra disponible en la Red. Existe una edición española –editorial Isumatag, 2011- a la que no accedí y que supuestamente está avalada por el propio articulista. Es necesario considerar que tanto el texto inicial, como los detalles de la historia del activismo de Kaczynski, están mediados por las fuerzas de seguridad estadounidenses. En consecuencia, vale la prevención ante lo que se lee. En el final del documental alemán Das Netz [2003], se sugiere que las versiones que conocemos de La sociedad industrial y su futuro distan de lo que en su momento quiso publicar y proponer el matemático. (Allí también se pone entre paréntesis los atentados con ´cartas-bomba´).

[2] La sociedad industrial y su futuro consta de 232 párrafos. Al izquierdismo están dedicados 46, el 20 %.

[3] La militancia existe porque es no peligrosa. Cuando el poder de turno la considera peligrosa para su continuidad, la militancia es atacada. Algo semejante ocurre con otras actividades sustitutorias.

[4] Desconozco a qué genealogía puntualmente se refiere Kaczynski, pero el diagnóstico del enloquecimiento progresivo de este mundo en su configuración actual es compartido por un importante número de ´desquiciados´. Como no dispongo de espacio para indicar sus semejanzas, recomiendo leer y escuchar en paralelo el artículo aquí reseñado y la conferencia que el psicoterapeuta chileno Claudio Naranjo dictó en Buenos Aires [24-04-2013]: “Conocimiento transformador” [ Youtube.com ] En relación a la educación, la dominación, el lavado de cerebro, la publicidad optimista de vivir en un mundo maravilloso, la neurosis universal, la locura generalizada, la escasa productividad de la militancia y la crisis generalizada del sistema militar-industrial, Kaczynski y Naranjo coinciden. Detrás de sus posturas, dosis de anarquismo, autoconocimiento, filosofías orientales, etc.

[5] Podría confeccionarse una lista de suicidas que basaron su decisión en comprender que la vida en la sociedad actual carece casi de sentido. Otros –con una perspectiva semejante- no se suicidaron pero se inmolaron u optaron por el camino de la autodestrucción. Afirma Kaczynski en el párrafo 148: “El individuo cuyos actos lo llevan a un conflicto con el sistema está en contra de una fuerza demasiado poderosa como para conquistarla o para escapar de ella, por lo tanto es probable que sufra tensión, frustración, derrota. Su patología será mucho más fácil si piensa y se comporta como desea el sistema. En este sentido se está actuando en beneficio del individuo cuando se le lava el cerebro para que esté conforme.”

[6] Versión primaria https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/04/kaczynski-contra-la-militancia/

[7] A esta altura la novela es otro avatar en el mito Kaczynski. Me interesa su discusión, no sus rasgos reales. En estas tierras, un paradigma de las tergiversaciones es el escrito de Pablo Capanna “Unabomber, el aniquilador solitario” incluido en el volumen recopilatorio Conspiraciones. Guía de delirios posmodernos [2009]. La mirada de Capanna no es caprichosa: responde a una perspectiva conservadora. Ese texto difamatorio fue publicado originariamente en un periódico de tirada masiva.

[8] En aquel fondo espejado habría que incluir a Nina, académica retirada y exiliada ruso-soviética que se interesa por Renzi. Por otro lado, en La sociedad industrial y su futuro, Kaczynski se refiere por dos veces [#195; #217] a Fidel Castro y a Cuba, y en ambas de manera negativa. A modo de ejemplo, el significativo párrafo #195: “No hay garantía de que el sistema industrial pueda ser destruido al mismo tiempo en todo el mundo, y es posible que en el intento por derrocarlo, sea dominado por dictadores. Hay que correr ese peligro ya que la diferencia entre un sistema industrial ´democrático´ y uno controlado por dictadores es pequeña, comparada con la diferencia entre un sistema industrial y uno no industrial. (La estructura tecnológica y económica de una sociedad son bastante más importantes que su estructura política a la hora de determinar la manera en que vive el hombre medio; ver #95, #119). Puede discutirse que un sistema industrial controlado por dictadores sería preferible, porque normalmente se han demostrado ineficientes, por lo tanto es probable que colapse. Mirá Cuba.” El argumento de que los dictadores son preferibles conoció sus avatares en este mismo extremo país del Cono Sur.

[9] Supongo que Piglia disintió con la escalada hacia la lucha armada. Militante del PC, acaso prefería pensar la revolución como proceso al que se llega por la toma de conciencia de las masas (aunque no tengo plena seguridad, en este caso, de lo que afirmo). Sobre su relación con Rodolfo, ver el documental P4R+.Operación Walsh [1999] de Gustavo E. Gordillo [disponible YouTube].

[10] Sobre Walsh y la ALN pueden leer una biografía del escritor a cargo de Eduardo Jozami, La palabra y la acción [2006]; también de Rubén Furman, Puños y pistolas [2014], una historia de ese ´grupo de choque´; puede verse el programa, en cuatro capítulos, dirigido por Luciano Zito, Reconstrucción de un hombre [disponible en Youtube].

[11] Walsh, por supuesto, no está en El camino de Ida. Sin embargo, existe una sutil corriente subterránea que me gustaría señalar. Renzi, hacia el final de la novela, desanda el camino hacia la cárcel en la que está detenido Munk. Conoce a una joven estudiante de literatura comparada –Nancy Culler- que prepara una tesis acerca del ´terrorismo ecológico´ en la película de A. Hitchcock, Los pájaros. Nancy alardea: no escribirá sino que filmará su tesis, ´la primera disertación fílmica de la historia de los Estados Unidos´- titulada ´A vuelo de pájaro´. En su ensayo sobre Walsh, Viñas (2005, p. 254) apunta que en la forma de contar desde arriba de Walsh (una partida de ajedrez, por ejemplo) “…parecería que sobrevive una dimensión teológica.” Ese ademán de usar ´planos explicativos´ responde, según Viñas, a una constante en la forma de mirar en la literatura argentina, ´el vuelo de pájaro´.

[12] De esta manera, Walsh se incorpora a la lista de escritores argentinos heterodoxos –en un sentido diferente al que utiliza Viñas- en contacto con las herejías en un sentido amplio (ocultismo, esoterismo, cábala popular, hermetismo, gnosticismo, etc.). Esos autores, en un listado incompleto y restringido al siglo XX, son: Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Roberto Alrt, Jorge L. Borges, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, Ernesto Sabato, Julio Cortázar, Manuel Puig y, con sus peculiaridades, el mismo Ricardo Piglia. (En todos esos herejes, con mayor o menor incidencia, la matriz de la ciencia ficción.)

[13] Hay un tercero en esta serie. En el escrito “Fabián Polosecki, mística y anarquismo” [https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/11/15/fabian-polosecki-mistica-y-anarquismo/] expongo con más detalle un tema que mencioné al pasar en el cuerpo del texto: anarquismo y cristianismo primitivo. A su vez, es muy interesante considerar los hilos invisibles que reúnen a Polosecki con los dos nombrados. Hilos: la militancia, la religión, la decepción, la crítica a la organización social (y a la célula revolucionaria), el retiro al Tigre, Conrad, la paranoia, la inmolación, la ética anti-, etc. En lo que respecta al suicidio de Polo, como Ted descendiente de polacos, dos comentarios: a) en la versión de Piglia, que Munk le pregunte por el cianuro a Renzi sugiere una leve chispa de arrepentimiento por no haber previsto ese detalle; haber caído en manos de las fuerzas de seguridad de ninguna manera fue un buen final de secuencia; b) su alocado enfrentamiento aquel 25 de marzo de 1977 con los militares y a los tiros, tiene todas las trazas de un suicidio disimulado por parte de Walsh; como muchos otros convencidos, v.g., su hija Vicky, fue al muere; se sabe que Walsh rechazaba el uso de la pastilla de cianuro y prefería el culto al coraje llevando consigo un revólver.

[14] El paradigma del escritor-periodista salvaje para Walsh era Ambrose Bierce, aunque esa es otra historia.

[15] Versión primaria https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/09/kaczynski-contra-la-militancia-dos/

[16] Sobre un tema tan complejo, envío a la discusión recogida por el volumen AA.VV., No matar. Sobre la responsabilidad [2007], Córdoba.

[17] Existe un patrón de ataque al disidente en el que, de una u otra forma, siempre se terminan por esgrimir los mismos argumentos. En el artículo “EE.UU.: cuatro cadenas perpetuas para Unabomber (El terrorista postal)” [1998] {LINK http://edant.clarin.com/diario/1998/05/05/i-03601d.htm }, Marina Aizen construye el monstruo en base a: i) problemas de identidad sexual (se menciona el intento de abuso contra una empleada de un comercio), ii) resentimiento y odio por no haberse insertado en la sociedad, iii) irracionalidad -locura- basada en la soledad. Ahora bien, cómo puede afirmarse que Kaczynski nunca ´se integró a la sociedad industrial´, cuando surgió de sus entrañas. Acaso nada tan competitivo ni elitista como el sistema universitario estadounidense, y Kaczynski recorrió esos pasillos sin que nadie diera cuenta de su desequilibrio. Solo cuando convirtió su hastío en acción, la brillantez académica no fue suficiente para considerarlo interesante.

[18] Puede tratarse de una radicalización en mi mirada sobre el escrito de Kaczynski. Sin embargo si se traspasa la extrañeza inicial de un escrito por momentos robótico, sus afirmaciones describen punto por punto la sociedad industrial. Las formas que adopta la violencia, y que están originadas en el avance de la tecnología por sobre la libertad y la autonomía humanas, son descriptas también por el manifiesto. Ofrezco un ejemplo de esos aciertos en https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/27/cyberlolita-kaczynski/

[19] Se supone que Kaczynski conoció de cerca –de hecho, habría sido un cobayo- experimentos con las personas en las universidades para detectar y mejorar técnicas de manipulación mental. Recomiendo el documental alemán Das Netz [2003] –disponible en Youtube.com como The Net.

[20] La tercera víctima es un empleado de un negocio de computación que –se supone- casualmente mueve el paquete destinado a otra persona con cargo jerárquico.

[21] Versión primaria https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/25/kaczynski-contra-la-militancia-tres/

[22] Acerca de la relación entre la Red, el consumo de drogas y la religión (y, como siempre, la política), pueden repasar https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com/ En todos los casos el aspecto común es la búsqueda de trascendencia. El problema son los medios para alcanzarla y las resultantes no deseadas de esas interrelaciones.

[23] El documental instala la sospecha sobre el contenido del Manifiesto, mediado por las fuerzas de seguridad estadounidenses (ver nota al pie, Parte I). La línea argumentativa del documental sería: realmente Kaczynski tiene razón y las intenciones de los ciber-profetas no son nada buenas (ver nota al pie, Parte III).

[24] “Matemático y escritor norteamericano, también conocido como ´Unabomber´. Enseñaba matemáticas en la Universidad de Berkeley hasta que, desencantado con la evolución de la sociedad americana, se convirtió en ermitaño y terrorista neoludita, al enviar paquetes-bomba a personajes representativos del mundo de la informática ­profesores y empresarios [Bill Gates tuvo el dudoso privilegio de recibir varias docenas de estos paquetes en Seattle]­, pues los consideraba responsables de la inexorable destrucción de la humanidad. Escribió Industrial Society and Its Future [El manifiesto Unabomber], que fue publicado por The Washington Post en 1995, como una forma de chantaje, pues Kaczynski prometió dejar de enviar bombas si se publicaba en primera plana. Este trabajo de crítica apocalíptica contra la tecnología, dada su calidad, despertó las sospechas del FBI, pues se creyó que su autor era un verdadero intelectual, extendiendo su investigación a la comunidad universitaria americana, entre ellos a personalidades como Illich y Zerzan.” A partir de estos eventuales sosías –Iván Illich y John Zerzan-, y del antes mencionado Hakim Bey, a Kaczynski se lo puede alistar a una serie de intelectuales recalcitrantes como Hans Jonas, Peter Watkins, Claudio Naranjo.

[25] Sobre ciencia ficción heterodoxa, hereje, hermética: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/ciencia-ficcion-hereje-2013/

[26] Ver Serge Gruzinski. El pensamiento mestizo [2000]; La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019) [2001]. Desarrollo su postura en “Mil años de ciencia ficción hermética latinoamericana [1492-2500]”, disponible en https://independent.academia.edu/RobertoLepori En este blog utilicé la categoría ´guerra de las imágenes´ en artículos como A) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2013/06/28/vem-pra-rua-vem-una-guerra-de-imagenes/; B) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2013/06/28/o-brasil-deveria-libertar-se-da-globo/

[27] Elijo al azar una crónica del encuentro: http://www.perfil.com/politica/Como-fue-la-reunion-de-Cristina-con-Mark-Zuckerberg–20150411-0081.html

[28] Para tener una leve dimensión de cómo la política utiliza ideológicamente la tecno-ciencia, pueden ver la Wiki de Florencio Randazzo, pre-candidato a presidente. Link http://lawikiderandazzo.com/

[29] Continúa: “El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo el control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actitudes son convencionales. El cripto-izquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un Verdadero Creyente en una ideología colectivista. Se diferencia del izquierdista medio sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien sublimado) por el poder sea más fuerte que el del burgués medio.”

[30] Me refiero a este libro en la Parte II. Dice González (2004, p. 266) acerca de la llegada de Perón al poder: “Fundado a comienzos de 1943 y disuelto en 1945, el GOU reitera las mismas tecnologías de organización clandestina y los atributos del logos conspirativo. El poder no es un poder de la técnica materializada en aparatos de servicios y gobierno, sino el gobierno de los hombres ensamblados por formas sigilosas y paralelas de disciplina.” Por azar, hoy se cumplen setenta y dos años de la exitosa conspiración que llevó al GOU al poder y que propició la escalada de Perón a la presidencia. González en 2004 denominaba a esa conspiración ´golpe de Estado´. Denominarlo de otra forma, por ejemplo ´revolución´, sería adoptar como punto de vista válido el del grupo de militares. En ese caso, lo de 1955 también es una ´revolución´ y lo de 1976 también es un ´proceso de reorganización´. Pues bien, un joven crítico literario que trabaja en una universidad metropolitana, adicto a la actual ortodoxia, en un volumen en el que ensalza de forma bastante parcial e improvisada a Rodolfo Walsh, quien merecería un mejor aeda, acepta la idea de que el ´golpe de Estado´ del 4 de junio de 1943 es una ´revolución´. ¿Descuido? ¿Ignorancia? ¿Complicidad? ¿Militarismo? ¿Desinterés por la democracia? En un futuro, supongo, intentaré escribir sobre ese caso particular.

[31] El director-militante es oriundo de la misma ciudad que el abogado asesinado, ubicada a unas dos horas del territorio en el que suceden parte sustancial de estos hechos.

[32] “Las formas de arte que apelan a los intelectuales del izquierdismo moderno tienden a enfocarse en la sordidez, la derrota y la desesperación o, por otro lado, toman un tono orgiástico, renunciando al control racional, como si no hubiera esperanza de lograr nada a través del cálculo racional y todo lo que ha quedado fuera el sumergirse en la sensación del momento.” La sociedad industrial y su futuro [#17]

[33] La factura de ese documental se opone punto por punto a posturas ideológicas críticas como la del británico Peter Watkins – https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/10/29/maldito-watkins/

[34] Sobre corrupción en la universidad, en este caso, la UBA http://www.telam.com.ar/notas/201505/105222-uba-conflicto-denuncias-causas-judiciales.php

[35] Sobre complot, conspiración, política tradicional, literatura paranoica, ver https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/02/14/doscientas-ochenta-y-nueve-fojas/ La relación entre conspiración, política, universidad, servicios de inteligencia, quedan evidenciados en casos como el de un académico vicerrector espía http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-268478-2015-03-19.html

[36] Una versión de esa historia de apriete institucional es contada en el siguiente post https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/20/la-banda-de-los-paragua/ Preciso aclarar que el único dato identificable, aunque no aparezca en el cuerpo del texto, es el nombre de la ciudad escenario de esta historia. Me reservo la identidad de los personajes mencionados. Esos sujetos no son originales en sus prácticas. Si algo tiene de divertido el fascismo –terrible en otros aspectos- es el de la previsibilidad.

[37] Versión parcial https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/06/04/kaczynski-contra-la-militancia-cuatro/

Anúncios

Kaczynski, contra la militancia [cuatro]

“Nor tackle, sail, nor mast; the very rats
Instinctively had quit it: there they hoist us…”
[“Ni aparejos, ni velas, ni mástil; las ratas
Por instinto lo habían abandonado: allí nos subieron…]

“Shakespeare (oculto maestro cibercultural)…”

Ted Kaczynski denomina ´sociedad industrial´ a un constructo que recibe otras categorizaciones: sociedad del espectáculo, sociedad de consumo, capitalismo posindustrial, capitalismo tardío, complejo militar-industrial, ciber-imperio. La crítica del matemático apunta, en su núcleo, a la lenta intromisión de la tecnología (o tecno-ciencia) en la vida cotidiana. Con el paso del tiempo, aquello que era lo habitual –para no decir lo natural– en el ser humano, esto es, la obtención de comida, refugio, seguridad, fue retirado de su esfera de acción, y a modo de placebo se le ofreció una serie de actividades sustitutorias que no han logrado más que deprimir, violentar, volverlo airado. Dice el párrafo 145 de La sociedad industrial y su futuro: “Imagina una sociedad que somete a los individuos a condiciones que los hacen infelices y que les da drogas para contrarrestar la infelicidad. ¿Ciencia ficción? Ya está ocurriendo en nuestra sociedad. La tasa de depresiones clínicas se ha incrementado en las décadas recientes. Y creemos que se debe al colapso del proceso de poder… […] En vez de extirpar las condiciones que hacen que la gente esté deprimida, la sociedad moderna les da antidepresivos que modifican el estado interno para que el individuo tolere las condiciones sociales que de otra manera encontraría intolerables.”[1] Este es uno de los métodos de control del comportamiento utilizado entre los humanos [#146]. Existen otros, como, por ejemplo, a) ´las técnicas de vigilancia´ (cámaras que filman, computadoras que procesan información sobre los individuos), b) ´la propaganda´ (medios de comunicación de masas), c) “La industria del entretenimiento es una importante herramienta psicológica del sistema. […] Le proporciona al ser humano un medio de escape. Mientras es absorbido por la televisión, los videos, etc., olvida la tensión, la ansiedad, la frustración, la insatisfacción. Muchos de los llamados primitivos cuando no tienen ningún trabajo que hacer, se sientan durante horas sin hacer nada porque están en paz consigo mismos y con su mundo. Pero la mayoría de la gente moderna debe estar constantemente ocupada o entretenida, de otro modo se ´aburre´, se vuelve inquieta, incómoda, irritable.” [#147] La irritación, la incomodidad, la inquietud está originada en la pérdida de la autonomía y de la libertad.

La actual organización social es una compleja red en la que cada individuo funciona a modo de engranaje necesario. Cualquier desvío que atente contra la sustentabilidad es sancionado. De esa trama a gran escala participan ´los servicios públicos´, ´las redes de computadoras´, ´los sistemas de autopistas´, ´los modernos servicios de salud´, ´los medios de comunicación de masas´ (mass communications media) [#118]. Un conglomerado de acciones basado en el desarrollo de la tecnología sostiene la sociedad industrial aunque, por razones obvias, y sobre todo en cuanto al convencimiento, los medios de comunicación son los que barnizan una realidad que no soporta la uña de la duda sobre su superficie. La tecnología, en general, es el elemento disruptor en la conformación social actual y los medios de comunicación, en particular, el soporte ideológico. Junto al sistema educativo, los medios de comunicación mayoritarios (mainstream communications media) enarbolan los valores que la sociedad industrial defiende en términos nominales [#28]. Esos medios (mass media), en gran parte, son controlados por corporaciones integradas al sistema [#96]. Es una lógica tan cristalizada que quienes alegan ser detractores –activistas o militantes de izquierda (tal vez la más importante entre las actividades sustitutorias)- una vez que ocupan el poder, mantienen la usina de injusticias que gritaban combatir: “Cuando el izquierdismo domina la sociedad, el sistema tecnológico es una herramienta en sus manos, y lo usan entusiasmados para promocionar (´promote´) su crecimiento.” [#216] [2]

En La sociedad industrial y su futuro de 1995, Kaczynski menciona por única vez Internet en el párrafo 96 al explicar y justificar el uso de la violencia en las muertes provocadas por sus ´cartas-bomba´. Reconoce que la Red hubiera sido un medio para difundir el manifiesto, pero sabe que entre la maraña de publicaciones, habría pasado al olvido. Esa mención no responde a un color de época. Como cuenta el documental alemán Das Netz [2003], al mismo tiempo que Kaczynski se distanciaba del mundo, entre fines de la década del sesenta y comienzos de la del setenta, en espacios vecinos (Harvard, Berkeley) se pergeñaba el acabado final del universo regido por Internet que explotaría en pocas décadas. Fue Kaczynski un testigo directo –y se supone, también, un cobayo- en el armado de esta versión de la sociedad industrial a la que otros denominan Ciber-Imperio.[3]

Una de las biblias del ciber-mundo es el volumen de los españoles Andoni Alonso e Iñaki Arzoz, La Nueva Ciudad de Dios [2002]. En esta enciclopedia, los críticos recopiladores reconstruyen el camino centenario, y milenario, de ese anhelo -platónico, agustiniano, etcétera- de confeccionar ´un cielo virtual en la tierra´ para cobijar con felicidad los cuerpos astrales holográficos y, en rigor de verdad, con el objetivo de lograr el más amplio control sobre individuos que, al fin de cuentas, lo aceptan dócilmente.

Frente a la miríada de autores, textos y referencias cruzadas, el volumen de Alonso y Arzoz incluye un Cd-Rom que, a su vez, reenvía a una página web titulada “Quién es quién en la cibercultura ampliada”. Este reservorio de información incluye múltiples entradas biográficas como la del propio Kaczynski.[4] Sería imposible y, por su parcialidad, carente de sentido nombrar a los conscientes o aleatorios partícipes de la construcción del Ciber-imperio. Rescato, a modo de trueque, uno de los que permitieron la concreción de la ´sociedad del simulacro´: “William Shakespeare [1564-1616]. Dramaturgo inglés. Genio del teatro que [entre otras] escribió la fascinante La tempestad, una suerte de anticipación de la realidad virtual… [con]… el juego entre la apariencia y la realidad, y la comunicación de la verdad por medios mágicos… Por otra parte, Shakespeare -cuya obra está plagada de recursos y motivos ciberculturales- es… uno de los autores con más presencia en Internet.”

La tempestad –alejada, en apariencia, del tema que nos convoca- permite pensar algunas cuestiones: i) la fuerza de la ciencia ficción (en su variante heterodoxa) para analizar la sociedad industrial; [5] ii) la pertinencia del simulacro y del barroco como categorías que evidencian la constitución de una realidad de doble fondo en base a la tecnología, la manipulación de la información, la propaganda; iii) la deriva en la conspiración, propiciada por esa doble realidad.

Esa obra de teatro de inicios del siglo XVII escenifica dos modi operandi que no han cejado, que se han intensificado y que, incluso, se han fusionado. El protagonista de La tempestad es Próspero. Este mago y político construye mediante sus saberes secretos una ´realidad alternativa´ –el naufragio- para vengarse de quienes, en el pasado y en Italia, lo despojaron de su poder y de sus posesiones. Los destinatarios de esa venganza, y en continuidad con el pasado -aun en medio de un desastroso naufragio (luego ficticio) y en la arena de una isla en apariencia desierta- conspiran y conspiran para tomar el control. De ambos lados, el poder (y la justicia) basados en mecanismos que engañan para someter.

La tempestad, y sus personajes, recibieron interpretaciones diversas y contradictorias. Alonso y Arzoz recuerdan que “…es uno de los modelos para el anarquismo de [Hakim] Bey, [al] representar la pasión por vivir fuera de las convenciones sociales.” Como se desprende de la mera lectura de la obra, la fábula no se sitúa en cualquier espacio del mundo conocido. La acción transcurre en el Caribe –o en las Bermudas-, como reflejo metropolitano de la invasión europea a estas tierras, ocurrida a fines del siglo XV. Con este dato en mente, a la lectura proto-anarquista se le puede añadir una menos complaciente.

Próspero vive en esa isla –ubicada acaso en América- con su hija Miranda y con dos sirvientes, Ariel, dedicado a complementar su magia, y Calibán, destinado a las tareas rudas. El nombre ´Calibán´ fue entendido de distintas maneras: derivado de caribbean; de cannibal; de cauliban (término gitano que significa ´oscuro´). Como sea, su figura es la del habitante del Nuevo Mundo, hijo de una bruja africana desterrada, y sometido a las voluntades ajenas que quieren dominarlo o con palabras (órdenes, promesas), o con licores y lujos futuros que nunca llegarán. Ese desastrado, quien por cierto le cuestiona a Próspero no haberle transmitido su ciencia, representaría al nativo sometido, y a la vez, al nativo que, a su modo, resiste frente al amo, y lucha así por su liberación.

En ese ir y venir de sentidos posibles, el extraño Calibán encarnaría un aleatorio ejemplo de lo que el historiador francés Serge Gruzinski denomina ´guerra de las imágenes´.[6] Aunque no lo proponga él en estos términos, el ciber-imperio, el ciber-mundo en el que se libra una batalla continua por la obtención del poder (económico, político) mediante una doble vía –bombardeo de imágenes, fogoneo de relatos- tiene su momento crucial en el arribo de Colón a las islas del Caribe. América fue a partir de ese momento -según Alonso y Arzoz, y en consonancia tácita con Gruzinski- un ´laboratorio de imágenes´ en el que se ensayaron diversas estrategias que permitieran el dominio mediato e inmediato de los millones de calibanes que habitamos los mundos periféricos. Que el M.I.T, que Hollywood, que Televisa, que O Globo estén en el continente americano no es, por supuesto, casual.

Esta ´guerra de imágenes y de relatos´, con centurias de tradición, es el humus propicio para realidades barrocas de doble fondo y, en consecuencia, para incesantes conspiraciones políticas voceadas, por lo general, con las mejores intenciones, pero, en lo concreto, con la búsqueda del beneficio propio –del grupo (secta, facción), de la corporación, de la casta.

Como lo estipuló el matemático descendiente de polacos, más allá de las palabras e intenciones, ningún actor ni de la derecha ni de la izquierda, ni de sus grises intermedios, ataca el uso de la tecnología, de las redes sociales, de Internet, de las huellas de aquí y de allá del cuerpo en los aeropuertos, del espionaje de e-mails, etcétera, etcétera, etcétera. La tecno-ciencia ha sido naturalizada incluso en países que se consideran anti-imperialistas.

La tecnología ha invadido la vida social y, aun cuando se trata de una de las formas más evidentes de dominación, de control y de generación de desigualdad, no se la discute. Es más, sin que a ningún medio de comunicación ni mucho menos político e ideólogos de turno, ni de un lado ni del otro, se le caigan los anillos, a la Cumbre de las Américas de este año, y con Julian Assange encerrado en una embajada sudamericana en Londres, asistieron los presidentes de todos los países… y el fundador de la atroz red social azul, fuente aberrante de espionaje virtual.[7]

Así las cosas, y olvidándonos de los consabidos reaccionarios, la tecnología se convirtió en una perfecta aliada de los progresistas quienes, definitivamente, pueden nadar y deslizarse por esa realidad de doble fondo que se ha instalado. Con el mayor cinismo posible –o por mera ambición- los militantes izquierdistas dicen, pregonan, alientan la liberación de esto y de aquello, la batalla aquí y allá contra el status quo –al que en muchos casos ellos representan- mientras conspiran para poder vivir la vida de los que en la arena pública son denominados ´enemigos´. Puede para el desprevenido y novel lector resultar un argumento extraño, pero es complejo desarmar la posición de Kaczynski: si existe alguna rémora para la lucha contra el sistema industrial -que debe ser detenido, desactivado-, ellos son los izquierdistas quienes –repito- mientras dicen luchar, confirman lo establecido.

Si la peor versión del izquierdismo surge en las últimas décadas del siglo XX, y la siguiente afirmación queda de mi lado, eso sucede en conexión con la explosión de los mundos virtuales.[8] El izquierdismo dice ir contra todos los aspectos del sistema industrial, menos contra el fundamental –la tecno-ciencia- porque de ella se nutre y por medio de ella promociona sus ´aciertos´ y, lo que es peor, construye universos ideales de luchas, combates, posicionamientos político-ideológicos, y en secreto anhelan lo que disfrutan los conservadores -estatus, dinero, jerarquías, beneficios, prebendas- porque, como sabemos, militantes izquierdistas de raigambre popular y sincera hay muchos, pero los falsarios, corruptos, advenedizos que rezan cualquier rosario para posicionarse son legión.

Hacia el final de La sociedad industrial y su futuro, Kaczynski introduce una distinción: “Los izquierdistas más peligrosos -los más hambrientos de poder- con frecuencia se caracterizan por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la ideología. No obstante, los más peligrosos de todos pueden ser sujetos sobresocializados que evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y promueven con discreción valores colectivistas, técnicas psicológicas ´ilustradas´ para socializar niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas… están próximos a ciertos tipos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación.” [# 230] [9]

La categoría ´cripto-izquierdista´ puede sumar un nuevo matiz si se entiende el concepto no solo en referencia a quienes trabajan en las sombras para que los ciudadanos permanezcan bajo control, sino también en lo que respecta a los que viven en el guiso de una inversión de valores. Son meros burgueses que han detectado los beneficios de la corrección política y a caballo de esa mistificación avanzan en la vida social empuñando la espada de combate con la mano izquierda y acumulando monedas con la derecha. El cripto-izquierdista y el cripto-burgués son cara y ceca del mismo e idéntico tapiz.

Argentina, por cercano, es caso testigo del estadio actual del sistema industrial en el que el uso de la tecnología se ha convertido en el feroz campo de batalla en el que se disputan los mapas ideológicos que sustentan la organización social. En Argentina conviven, al menos, dos realidades virtuales hostiles entre sí: por un lado, la de las fuerzas reaccionarias, conservadoras, elitistas, etcétera; por el otro, los eventuales disidentes del modelo anterior, es decir, fuerzas progresistas (izquierdistas), dinámicas, populares, que apuntan –o que apuntarían- al bienestar de la mayor parte de la población. (Dicha polarización es, sin dudas, nefasta además de falsa).

Esa tradición política de raigambre popular abreva, en sus orígenes, en la lógica conspirativa. Esa impronta se extiende hasta hoy. Si bien puede aplicarse la lógica del complot a toda la política tradicional, es innegable que en lo que atañe a las formas del peronismo, la conspiración en el fondo y la publicidad en la superficie es un método que ha hecho escuela. Una posible reconstrucción de esta dinámica aparece en Filosofía de la conspiración [2004] de Horacio González.[10]

En la ´guerra de relatos´ con virulencia desatada años atrás en la Argentina, y con sobradas señales de conspiraciones cruzadas con realidades virtuales, abundan los izquierdistas burgueses encriptados. Podría traer a cuento una larga lista de anécdotas y de chismografía ideológica que sustente mi diatriba. Como indiqué en el final de la tercera parte de este escrito, me interesa una de esas ratas ideológicas que dice luchar contra el status quo mientras hurga en el miasma de los privilegios obtenidos gracias a la necesidad ajena.

Esa historia requiere de un prólogo a modo de marco.

Hace un par de años, una joven mujer con sus convicciones intactas, una convencida activista progresista, una militante (fuente de esta anécdota) fue invitada a pasar unos días a una finca ubicada en un paradisíaco reducto de las profundidades provincianas, junto a su flamante pareja, también activista, también progresista. Esos días de folga mostraron temprano su faz oscura y apenas desembarcada la excursión en el reducto, la joven militante percibió que ese contexto de pares, que ese mundo en el que otros militantes libaban no era semejante al que mostraban en el fragor de la lucha por la liberación de no sé qué cadenas. Esta anécdota, que sintetizo y que no reproduzco más que en su núcleo, fue archivada en la común memoria oral bajo el membrete de ´Los dos Audis´. Familia de militantes, ideología progresista, profesionales universitarios, estrechas relaciones con la política, obtención de prebendas, contratos por obras públicas, tecnocracia teñida de izquierdismo, dinero y más dinero, mansiones, sirvientes, bellas mujeres siempre rubias, parques, piscinas, canchas, los dos Audis en el inmenso garaje, y de lunes a viernes de 10am a 20pm, y los sábados y los domingos, a veces, la defensa del modelo, del proyecto, de la brava lucha –siempre virtual, siempre tecnológica, siempre conspirativa- contra poderes aciagos que bastante se parece a la lucha contra la propia imagen en el espejo. (Y como telón de fondo, lo olvidaba, una profunda depresión, porque se milita a causa de una tristeza enorme por la pobreza pero no barrial, citadina, nacional, mundial. No. Por la pobreza personal. Por eso cumplen el proceso de poder como una piara entre las sobras.)

Ciber-realidad, militancia progresista, universidad, política tradicional, negociados, y la corrupción y la conspiración merodeando, son los hilos de una densa red en la que la mistificación, la hipocresía, la apropiación de las instituciones del Estado (o la aceptación de la cooptación en manos de), las conexiones turbias, la utilización y manipulación del ´oprimido´ en beneficio propio, son ingredientes del suculento plato. Sin dudas que a este esbozo le caben dos aclaraciones ya deslizadas: a) no todos los militantes son corruptos aunque en su mayor parte los líderes sí, b) no es esta una cuestión de banderas partidarias: en un gran número la militancia progresista funciona de modo semejante al de la política tradicional. Algún lector extraviado por aquí dirá que lo que digo es obvio. Me gustaría recordar que, al menos en la Argentina, la militancia progresista aboga por la defensa del ´pueblo´, por cambios, por soluciones igualitarias y hasta, en el colmo del delirio, por defender su usurpación del Estado como si de una ¡revolución! se tratara.

Horrendo vástago, la historia de la rata se desprende de la anécdota de ´Los dos Audis´ al reproducir paso por paso el patrón de comportamiento indicado: banderas sociales agitadas en aras del (bajo y básico y plenamente burgués) beneficio personal.

Con ustedes, la Rata.

Una tarde, durante una charla en una vereda céntrica de la ciudad, frente al cuestionamiento a causa de lo conservadora, intolerante, racista, violenta e idiota que es la sociedad que allí germina -observaciones desprendidas de la conversa que llevábamos adelante con un tercer comparsa-, la Rata opinó que era así y que no había por qué pensar que cambiaría: en esta ciudad para ser reconocido y pertenecer a (vaya saber uno qué), o había que tener apellido tradicional, o había que tener dinero, o había que poseer alguna estirpe o alcurnia (típicas jerarquías de oropel propias del interior); si no, no existís, refrendó. Sorprendido, le pregunté con discreción si avalaba o describía la situación porque de tratarse de la primera opción sonaba un poco raro en boca de un militante defensor de lo que ustedes ya saben. La conversación se desvió, salió de ese estadio complejo y derivó en otras cuestiones, aunque hasta el final flotó en el aire la incómoda idea de que había sido dicho algo indebido.

Ese militante –la Rata- es argentino, tiene poco menos de treinta años, no es un profesor universitario, aunque se ocupa, trabaja, se desempeña en una de las dependencias de la universidad local -la productora audiovisual. Al mismo tiempo, milita en una organización progresista, en un sentido amplio, de izquierdista (o de centro-izquierda).

Su carta principal de presentación –así lo conocí- es haber dirigido un documental que cuenta la historia de un militante detenido-desaparecido-asesinado durante la última dictadura militar argentina [1976-1983]. En el primer intercambio de ideas que tuve con aquel, la conversación rondaba la posibilidad de filmar o no a un reconocido habitante de la ciudad en la que ocurre esta historia (ingenuo de mí). En determinado momento le sugerí que el rodaje podía ser complicado; ese sujeto era cascarrabias o díscolo y, entonces, el asombro: ´Cuando vas a filmar tenés que armar todo para sacar lo que querés´. Le respondí que sí, que entendía lo de la puesta en escena en un documental pero aun así…

Solo comprendí ´sacar lo que querés´ al ver su película.

Asistí a una proyección pública en uno de los espacios de militancia que el activista frecuentaba. El documental –de poco menos de una hora de duración- es un artefacto geminado en el que conviven dos filmes diferenciados por un salto temporal de casi veinticinco años. La primera parte cuenta la historia del abogado laboralista y su lucha en favor de los obreros contra una corporación cementera.[11] La narración está estructurada de forma clásica: infancia, primeros esfuerzos, primeros problemas, logro, transformación, caída. Luego de la caída –su asesinato-, la apoteosis que lo conduce al cielo de los mártires. En esa narración, los únicos enemigos son los militares en el poder. Bajo ningún aspecto, se ofrece una mirada sesgada sobre la militancia en aquella época que a modo de espejo les permita a los militantes del presente –mayoría en el auditorio- aprender de esos errores, de esos pasos en falso, o de lo que sea. Como dije, el resultado es la apoteosis y el heroísmo    -como si morirse como un perro con un tiro en la cabeza después de estar encerrado en una quinta (y con la esposa a punto de dar a luz) fuera encomiable.

Terminada la proyección, me acerqué y por la cortesía al uso le dije que me había gustado (no tuve el pulso para exponer lo que pensaba) y le indiqué que me había resultado rara la puesta en escena: a) la esposa aparece sentada en un sofá rojo cubierta por un vestido símil leopardo; se la ve feliz de –¡por fin!- acercarse a las candilejas; b) los hijos testimonian por separado y en ningún momento se reúnen entre ellos, ni con la madre; c) él único caso de un testimonio conjunto era el de dos amigos del militante desaparecido que, entre silencios y lágrimas, más hacían dudar que confirmar la historia que se estaba contando.

El director-militante me reconoció que era posible que hubiera otra historia, que de hecho la había, pero que no había podido contarla. La madre escondió durante años a sus hijos la verdad sobre la muerte del padre en manos de los militares y esos párvulos recién se enteraron del aciago suceso siendo adolescentes con todas las complicaciones que el silencio trae en esos casos. Desencantado con la trama familiar, uno de los hijos había comenzado a militar en una agrupación de descendientes de desaparecidos a mediados de los años noventa del siglo pasado. Todo eso era lo que no se podía contar.

Atónito regresé a mi asiento para el debate post-proyección. En la charla, intenté deslizar no ya aquella cuestión, sino el otro rasgo incómodo del film que ahora les reseño –y como podrán suponer fui abarajado en el aire y devuelto a mi silla mental.

El segundo documental dentro del documental cuenta la historia del juicio que se les siguió hace unos dos o tres años a los responsables del asesinato del abogado militante. El juicio por crímenes de lesa humanidad no es allí analizado. Se muestran testigos y acusados declarando, la condena y el festejo –entendible- de los familiares. La algarabía de estos no condice con la distancia que muestran en los testimonios personales.[12]

Pero había más. En la transición entre una parte y otra –entre los dos mini-documentales- se erguía extemporáneamente la figura del Líder político (ya fallecido) que a inicios de la primera década del siglo XXI, en un escenario social post-apocalíptico, reactivó la mística militante e impulsó –con innegable valor- los juicios contra los militares y civiles que habían cometido crímenes de lesa humanidad, como el mencionado en el documental. Si se deja de lado el dudoso recurso de la pantalla dividida y otros menesteres estéticos, el intempestivo salto de décadas resultaba chocante ya que en ningún momento en el film se anticipaba esa fusión temporal.

Simple: el documental era el escenario virtual preparado para ensalzar al Líder. La muerte-desaparición y el juicio eran tópicos fílmicamente interesantes porque alimentaban la incesante maquinaria publicitaria de la que el documental era y es un desprendimiento. Ni autocrítica, ni perspectiva sesgada, por lo menos, como gesto de amplitud de mirada hacia los de adentro. Ningún guiño, ninguna ventana al debate. Heroísmo y mesianismo al extremo. Y a eso había que llamarlo documental.[13]

Es como si los gritos en el desierto de Rodolfo Walsh –a los que me referí en la segunda parte de este escrito y en cuya tradición ideológica entronca el actual resurgir de adictos ideológicos- continuaran resonando entre los médanos de la militancia. Jerarquía, obediencia, verticalismo a cambio de prebendas. Autocrítica, nunca. No solo no se han recuperado con fervor las instancias críticas sino que, por el contrario como ese documental demuestra, se ha cristalizado el pasado, en una especie de mundo primitivo en el que buenos y malos, hombres y bestias, se diferencian claramente. Reconozco, sin dudas, que existen hoy voces críticas dentro del movimiento militante mayoritario. Lo complejo es que permanecen circunscriptas a las charlas de sobremesa.

¿Cuál es –me dirán- el problema de que alguien haga un documental que no me parece interesante ni bien acabado, que me impacta por su puesta en escena descuidada, por su poxiranesco salto temporal, por su olor a mala propaganda partidaria? No existe ningún problema, siempre y cuando ese (pésimo) panfleto audiovisual haya sido costeado por los bolsillos del propio director o por los de sus acólitos de doctrina… Pero no es el caso.

El film (sic) acerca del detenido-desaparecido-asesinado está financiado por Contenidos Audiovisuales de la universidad local, espacio en el que el director-militante trabaja. Este híbrido entre institución y partido político es un detalle. Puede tratarse de una acción artística lícita. Por ejemplo. La universidad decide participar de la discusión política a través de un aporte a la memoria histórica y encarga un documental. Si fuera así, aunque supongo que no lo es, lo mínimo que se le podría pedir al documentalista es rigurosidad en el manejo de los datos: no falsear, no manipular la historia –o, como dije, si quiere jugar en esas lides experimentales o panfletarias, y con esos parámetros, que se autofinancie.

Además, sería necesario revisar de qué manera ese ´realizador audiovisual´ llega a trabajar en una productora de contenidos audiovisuales dependiente de la universidad. Es posible que su condición de graduado –porque allí estudió- lo habilite, pero ¿entra a trabajar por concurso o de manera discrecional, accede por ser militante, por repetir el credo, por contactos, por presentación de proyecto? De qué manera es una pregunta importante. Son fondos públicos los que le dan vida a su monstruo (plagado de buenas intenciones, claro). Y son también fondos públicos –porque la historia continúa en círculo- los que le permiten al director progresista utilizar los equipos de filmación y de edición de la productora en cuestión para registrar actos partidarios, actos militantes, tal como consta, incluso, en fotos públicas compartidas sin pudor en las redes sociales.

Uno diría que, en principio, la militancia no debería ser una pequeña empresa. El grupo podría generar sus ingresos por medio de actividades, o aceptar la ayuda de otros militantes con cargos políticos, o permitir que el partido madre los sostenga… No tengo idea de cuál es la mejor opción. Sí sé que esos fondos no deberían salir de las universidades. Los espacios académicos, en su germen, son nichos de trabajo que deberían ser disputados por sujetos libres que ponen en consideración sus capacidades intelectuales y comunicativas, y no el tono de sus ligamentos para demostrar cuanto tiempo pueden sostener la genuflexión.

Libertad de pensamiento, libertad de cátedra, libertad académica, lucha intelectual para la emancipación del ser humano… No se hagan ilusiones, nada de eso sucede en la universidad. Kaczynski, coherente, le dedicó algunas ´cartas´. Con sus libros, su ortodoxia, sus jerarquías y sus vidas entregadas, la universidad es el sucedáneo laico de la iglesia, otra institución pilar del complejo militar-industrial. Si uno quiere entender la esquizofrenia y la irracionalidad del capitalismo tardío bien podría apuntar allí sus intereses.[14]

Otros serán los problemas en otros espacios geográficos, en Argentina –donde las universidades son primordialmente estatales- sería necesario revisar esas instituciones poco resistentes al archivo en sus relaciones con la militancia política y con la política tradicional. Una quimera. Apenas si arriesgo una inocua ´carta-bomba´ contra los académicos y, en este caso, contra algún monaguillo. No comparto el uso de la violencia y es uno de los puntos que menos entiendo de Kaczynski, aunque comprenda su estrategia. Mi cortedad de entendederas me alcanza para publicar un texto enrevesado en un blog perdido y decir con la Rata como paradigma. En situaciones como las descriptas, el sujeto que funciona con doble rasero –realizador audiovisual académico; militante político-, como mínimo, o propone trabajos basados en la honestidad intelectual y demuestra talento (y así obviamos la manera espuria en la que accede al cargo) o que pase a cuarteles de invierno y que devuelva el dinero que -¡oh, ironía!- fue desviado de la necesidad de algún estudiante que podría haber recibido una beca. Vale decirlo: el ingrato fin de ese desvío fue fomentar la abulia digital del pichón de corrupto. (Alguien podrá preguntarme cuál es mi autoridad para decir qué está bien qué está mal en la factura audiovisual o de lo que sea perteneciente a otro; de acuerdo, pero dos aclaraciones: discuto el usufructo de dinero público al que se debería acceder por otras vías y no por participación en la misa comunal de la ortodoxia de turno; este mismo texto pedestre es autofinanciado; se trata, repito, de honestidad intelectual y de no hacerle pagar a los demás nuestros berretines, o en todo caso decir directamente –fináncienme, che– y no mutar repetidor de verdades a medias y ajenas.)

Que renuncien o que devuelvan el dinero. Es un tema que en este momento me excede –y tal vez me exceda por siempre. Detrás de la imposición del ciber-imperio, de ese mundo enloquecido de la propaganda y del bate parche audiovisual y multimedial, existe una lenta degradación de la cultura humanista que, con todos sus problemas, supo al menos crear sus anticuerpos y permitirse la autocrítica. Por machaque o por indiferencia del resto de la sociedad, puede hoy hacerse y decirse en arte, en cultura, en pensamiento, en política… cualquier cosa. Mientras se mantenga la obediencia al califa de turno, y en el territorio propicio, todo pasa, todo es aceptado, aprobado, editado y barnizado por la publicidad 2.0. Miles de Prósperos. Miles de millones de Calibanes.

Prometí no extenderme en la historia de otras ratas. Es inevitable cuanto menos indicar sus caminos, sus montoncitos y sus madrigueras.

En La tempestad Próspero menciona a las ratas que abandonan el barco desvencijado para graficar la podredumbre del navío al que lo condenan para expulsarlo, pero, se puede intuir, utiliza esos animalillos para figurar cómo fue abandonado por sus subordinados –el barco sería el ducado que regía- una vez que las intrigas palaciegas le quitaron el poder. En Hamlet, ´la rata´ está de igual forma asociada al conspirador político –la rata es Claudio, el tío de Hamlet; y la venganza orquestada por el príncipe, la ratonera.

El complot, la conspiración, los poderes en las sombras tienen su fuerza explicativa siempre y cuando aparezcan escenificados en algún tipo de ficción, de fábula que narre con cierta gracia la lucha contra fuerzas invisibles que revelan su presencia en el final del camino derrotadas, neutralizadas u opacadas para retornar en el momento menos deseado. Por el contrario, si la conspiración es utilizada para pensar la política real, el entramado económico aquí y ahora, el sujeto que esgrime esos argumentos es visto como un ingenuo, un crédulo, un paranoico que sigue el camino más fácil: creer que todo está manejado por hilos fuera de su alcance. El corolario es la inacción en las manos de una mente afiebrada.

Sin embargo, si se toman al azar algunos sucesos de los últimos meses, uno detecta que, por ejemplo, en Argentina ´muerte sospechosa, paranoia, complot, conspiración, servicios secretos, dobles agentes, traiciones varias, vendettas, suicidios que no lo son, etcétera´ son conceptos que abundan como la única forma de desentrañar lo que de otra manera es inenarrable e incomprensible.[15] En otra escala, pocos días atrás se desató a nivel planetario –en una de esas corporaciones que inundan segundo a segundo la iconosfera de ciber-espectáculos deportivos- una tormenta sin precedentes por casos de corrupción, que incluye a la política, escándalo en el que los investigadores oficiales hablaron sin tapujos de ´conspirador´, de ´co-conspirador´ y así. No es ninguna novedad –aunque ciertos sectores parecen verlo solo ahora- que los flujos descontrolados de dinero del capitalismo tardío derivan en corrupción, en complots incesantes que difícilmente sean desentrañados.

A pesar de ser una hipótesis banalizada sin cesar por los portadores de la corrección política e ideológica, la conspiración, los infiltrados, las sectas, la realidad de doble fondo (o de múltiples fondos) es una herramienta intelectual, si precaria, por lo menos eficaz.

La misma joven militante que –tal vez como catarsis- me contó la simpática anécdota de ´Los dos Audis´, en charlas complementarias, me confesó –hoy lo verá ella como un exceso de confianza- que por cercanía con esferas superiores de conducción, se sabía que desde hacía un par de años, y en previsión por un eventual abandono de la estructura del Estado luego de las elecciones del corriente año, las organizaciones militantes conectadas con el partido oficial de gobierno, habían comenzado sin prisa pero sin pausa a infiltrar con trabajadores adictos -militantes encubiertos- las dependencias estatales para preparar ´la resistencia por si en el país llegaba al gobierno la derecha´.

Ese planteo-confesión provocó, en su momento, un airado intercambio de ideas sobre lo lícito o no de la estrategia, pero, sea como fuere, y más allá de las evaluaciones, ese dato acerca de un movimiento –digamos, conspirativo- comenzado años atrás tuvo y tiene hechos concretos. El caso de la Rata -un caso menor por tratarse de un simple cronista de las batallas- es un ejemplo indiscutible de ese plan. Como es de suponer, existen infiltrados que deciden entrar a ocupar un puesto para ´hacerle el aguante al proyecto´, y existen conversos que tenían ese cargo en sus manos y que, ante el miedo de perderlo, siguieron el camino, con infinito menor brillo, idéntico al de Saulo de Tarso.

Quedarán los detalles para otro momento, si es que ese instante llega. A modo de síntesis podría indicarles que en mis paseos por la desquiciada selva de la organización social vernácula accedí de primera mano a la existencia de dobles agentes, infiltrados, conspiradores -mercenarios con la medallita al cuello indicando el nombre de su dueño-, i) en las dependencias de la universidad donde se desempeña el director-militante (conozco, entre otras, la deliciosa historia de un tecnócrata cuyo cinismo es más profundo que los negros abismos oceánicos); ii) en instituciones educativas no universitarias dependientes de la mencionada unidad académica (y me gustará algún día contar esa historia absurda); iii) en instituciones educativas provinciales (y en una, en particular, que ostenta en su corazón un medio de comunicación partidario, institución en la que fui apretado o conminado a sostener un discurso diferente del que propongo en mis tareas[16]); iv) ni hablar de lo que sucede en los gremios docentes: según la mirada de esos traidores, al igual que la de otros esbirros, vivimos una realidad poco menos que ideal, un mundo de fantasía y jauja, luchando contra enemigos que parecen estar siempre más allá y a los que veo acá, muy cerca… Porque a las ratas a simple vista es muy difícil verlas, pero en la tranquilidad de la noche se escuchan sus pasitos dirigiéndose hacia la madriguera.

Escribí, creo, de más. A mi alrededor, en charlas cotidianas, aleatorias, nada serias, esas de café o mate y tortas negras, me dijeron y me dicen que me calle, que no me conviene, que no hable, que diga otra cosa, que agache la cabeza, que me van a endilgar paranoia, que me van a diagnosticar insania, que soy un conservador, un reaccionario –modo de atacar al que no sabe rezar el rosario-, y que sea consciente de que categoría más categoría menos… Alguien sottovoce me dijo: ´se les fue la mano con el paladar negro, estamos viviendo algo así como un neofascismo, y sabés lo que significa intentar enfrentarlo´.

Un neofascismo ciber-condicionado, un mundo feliz construido de pura realidad virtual y de cifras incomprobables y de discursos, una revolución esplendorosa para quienes se pliegan y obtienen del carro en movimiento las migajas reales y simbólicas, de unas pocas monedas y de pertenecer a algo en este mundo gris y desvaído.

La realidad como delirio.

Y una tarde, la Rata hizo su mejor número. Estaba la horma cerca, iba a bailar de todos modos. Alentó, arengó y no dejó de arengar que la ciudad de esta historia era un irrefrenable ´polo audiovisual´. Polo audiovisual, polo audiovisual, polo audiovisual, polo audiovisual, repitió, y no se cansó de repetir, polo audiovisual. Entendible. Aunque por las calles se ven solo las cámaras de los infinitos autos all-star (las de monitoreo ciudadano, ni funcionan, creo), en su madriguera, en su cueva, en ese espacio que debería ser público y que él ha optado por cooptar, las candilejas son otras, infinitas y, en sus términos, gratuitas, porque la estrella de su vida brilla con el dinero que les roba a quienes dice ayudar.

Humo –militancia política, universidad, producción artística e intelectual. Humo. Humo. Humo. Humo. Posta, es humo, como el de aquellos dos militantes –uno con cargo político, otro con una ciber-actividad- que luego de un espectáculo montado en el que uno se llevó los denarios y el otro la foto para mostrar, se miraron en la despedida, se abrazaron y se dijeron: ´sigamos ilusionando al pueblo, es lo que nos queda, que se diviertan, total nada va a cambiar

Humo, humo, humo. ¿Les resulta pesado digerir a Kaczynski que, al fin de cuentas, pide el fin del humo que es el fin de esta organización social? Los dejo entonces con otro polaco que, por esas casualidades, qué cosa no, anduvo por esta misma ciudad. Años antes de traer sus huesos esmerilados a restaurar, dijo –achicando el pedido de Kaczynski que pide parar el sistema en su totalidad: “…hay que parar por un momento la producción cultural para ver si lo que producimos tiene todavía alguna vinculación con nosotros.” Lo dijo Witold, que es Gombrowicz, en 1947, en Buenos Aires, en una conferencia, Contra los poetas.

Contra la militancia, por ahora, no digo más.

[Tandil – 04 de junio de 2015]

Notas:

[1] Acerca de la relación entre la Red, el consumo de drogas y la religión (y, como siempre, la política), pueden repasar https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com/ En todos los casos el aspecto común es la búsqueda de trascendencia. El problema son los medios para alcanzarla y las resultantes no deseadas de esas interrelaciones.

[2] En esta cuarta parte de “Kaczynski contra la militancia” retomo aspectos considerados en las tres partes anteriores. Parte I https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/04/kaczynski-contra-la-militancia/ Parte II https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/09/kaczynski-contra-la-militancia-dos/

Parte III https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/25/kaczynski-contra-la-militancia-tres/

[3] El documental instala la sospecha sobre el contenido del Manifiesto, mediado por las fuerzas de seguridad estadounidenses (ver nota al pie, Parte I). La línea argumentativa del documental sería: realmente Kaczynski tiene razón y las intenciones de los ciber-profetas no son nada buenas (ver nota al pie, Parte III).

[4] “Matemático y escritor norteamericano, también conocido como ´Unabomber´. Enseñaba matemáticas en la Universidad de Berkeley hasta que, desencantado con la evolución de la sociedad americana, se convirtió en ermitaño y terrorista neoludita, al enviar paquetes-bomba a personajes representativos del mundo de la informática ­profesores y empresarios [Bill Gates tuvo el dudoso privilegio de recibir varias docenas de estos paquetes en Seattle]­, pues los consideraba responsables de la inexorable destrucción de la humanidad. Escribió Industrial Society and Its Future [El manifiesto Unabomber], que fue publicado por The Washington Post en 1995, como una forma de chantaje, pues Kaczynski prometió dejar de enviar bombas si se publicaba en primera plana. Este trabajo de crítica apocalíptica contra la tecnología, dada su calidad, despertó las sospechas del FBI, pues se creyó que su autor era un verdadero intelectual, extendiendo su investigación a la comunidad universitaria americana, entre ellos a personalidades como Illich y Zerzan.” A partir de estos eventuales sosías –Iván Illich y John Zerzan-, y del antes mencionado Hakim Bey, a Kaczynski se lo puede alistar a una serie de intelectuales recalcitrantes como Hans Jonas, Peter Watkins, Claudio Naranjo.

[5] Sobre ciencia ficción heterodoxa, hereje, hermética: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/ciencia-ficcion-hereje-2013/

[6] Ver Serge Gruzinski. El pensamiento mestizo [2000]; La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner (1492-2019) [2001]. Desarrollo su postura en “Mil años de ciencia ficción hermética latinoamericana [1492-2500]”, disponible en https://independent.academia.edu/RobertoLepori En este blog utilicé la categoría ´guerra de las imágenes´ en artículos como A) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2013/06/28/vem-pra-rua-vem-una-guerra-de-imagenes/; B) https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2013/06/28/o-brasil-deveria-libertar-se-da-globo/

[7] Elijo al azar una crónica del encuentro: http://www.perfil.com/politica/Como-fue-la-reunion-de-Cristina-con-Mark-Zuckerberg–20150411-0081.html

[8] Para tener una leve dimensión de cómo la política utiliza ideológicamente la tecno-ciencia, pueden ver la Wiki de Florencio Randazzo, pre-candidato a presidente. Link http://lawikiderandazzo.com/

[9] Continúa: “El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo el control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actitudes son convencionales. El cripto-izquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un Verdadero Creyente en una ideología colectivista. Se diferencia del izquierdista medio sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien sublimado) por el poder sea más fuerte que el del burgués medio.”

[10] Me refiero a este libro en la Parte II. Dice González (2004, p. 266) acerca de la llegada de Perón al poder: “Fundado a comienzos de 1943 y disuelto en 1945, el GOU reitera las mismas tecnologías de organización clandestina y los atributos del logos conspirativo. El poder no es un poder de la técnica materializada en aparatos de servicios y gobierno, sino el gobierno de los hombres ensamblados por formas sigilosas y paralelas de disciplina.” Por azar, hoy se cumplen setenta y dos años de la exitosa conspiración que llevó al GOU al poder y que propició la escalada de Perón a la presidencia. González en 2004 denominaba a esa conspiración ´golpe de Estado´. Denominarlo de otra forma, por ejemplo ´revolución´, sería adoptar como punto de vista válido el del grupo de militares. En ese caso, lo de 1955 también es una ´revolución´ y lo de 1976 también es un ´proceso de reorganización´. Pues bien, un joven crítico literario que trabaja en una universidad metropolitana, adicto a la actual ortodoxia, en un volumen en el que ensalza de forma bastante parcial e improvisada a Rodolfo Walsh, quien merecería un mejor aeda, acepta la idea de que el ´golpe de Estado´ del 4 de junio de 1943 es una ´revolución´. ¿Descuido? ¿Ignorancia? ¿Complicidad? ¿Militarismo? ¿Desinterés por la democracia? En un futuro, supongo, intentaré escribir sobre ese caso particular.

[11] El director-militante es oriundo de la misma ciudad que el abogado asesinado, ubicada a unas dos horas del territorio en el que suceden parte sustancial de estos hechos.

[12] “Las formas de arte que apelan a los intelectuales del izquierdismo moderno tienden a enfocarse en la sordidez, la derrota y la desesperación o, por otro lado, toman un tono orgiástico, renunciando al control racional, como si no hubiera esperanza de lograr nada a través del cálculo racional y todo lo que ha quedado fuera el sumergirse en la sensación del momento.” La sociedad industrial y su futuro (#17)

[13] La factura de ese documental se opone punto por punto a posturas ideológicas críticas como la del británico Peter Watkins – https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/10/29/maldito-watkins/

[14] Sobre corrupción en la universidad, en este caso, la UBA http://www.telam.com.ar/notas/201505/105222-uba-conflicto-denuncias-causas-judiciales.php

[15] Sobre complot, conspiración, política tradicional, literatura paranoica, ver https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/02/14/doscientas-ochenta-y-nueve-fojas/ La relación entre conspiración, política, universidad, servicios de inteligencia, quedan evidenciados en casos como el de un académico vicerrector espía http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-268478-2015-03-19.html

[16] Una versión de esa historia de apriete institucional es contada en el siguiente post https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/20/la-banda-de-los-paragua/ Preciso aclarar que el único dato identificable, aunque no aparezca en el cuerpo del texto, es el nombre de la ciudad escenario de esta historia. Me reservo la identidad de los personajes mencionados. Esos sujetos no son originales en sus prácticas. Si algo tiene de divertido el fascismo –terrible en otros aspectos- es el de la previsibilidad.

Cyberlolita replay, y enter Kaczynski

{Post-scriptum.26.05.2015. El texto que usted tal vez lea a los apurones, y con sorpresa después de estas líneas, fue publicado en este mismo blog hará cosa de un año.[1] La tesis de aquel escrito –alivianado por el tono espectral- es que existe una relación directa entre la configuración socio-económica actual (capitalismo post-industrial, sociedad de consumo, complejo militar-industrial) y el abuso de niños o, como se lo conoce habitualmente, la pedofilia. A ese par de socios, en un segundo nivel, se le suma –en la actualidad, repito- la tecnología (y el atroz imán de los medios de comunicación), y en fila se encolumnan diversas instituciones (como, por ejemplo, las iglesias). Al igual que la violencia de género, y la plaga de femicidios que asuela a América Latina, para nombrar un caso de índole general aunque acotado, en lo que respecta al abuso de niños, los comprometidos con la defensa de los derechos humanos podrán instaurar todas las leyes que quieran, organizar todas las ONG´s que deseen, encaminar todas las marchas y protestas que se les ocurran que, mientras la forma de organización socio-económica actual no desaparezca o se debilite, no habrá manera de detener el paso adelante de esos crímenes. Esta tesis me parece tan evidente que me dejan perplejo los bien intencionados activistas que creen realmente estar haciendo algo para erradicar esas prácticas sin poder reconocer que, al contrario, el número de casos se acrecienta y que la efectividad de las protestas es nula. No hay otro modo de impulsar el cambio que torcer drásticamente el rumbo de la forma social actual. En una dinámica que debe ser mucho más compleja, pero que funciona aproximadamente de esa manera, si el hombre asesino de mujer, si el violador y si el abusador existen en esta sociedad es a causa de la irracionalidad y de la esquizofrenia intrínseca al sistema capitalista. Como podrán conocer en el texto, no es un tema que haya escapado a la atención de los intelectuales disertantes que pululan por el mundo. Tampoco, por supuesto, se le pasó por alto al crítico contemporáneo más amargo, y desbocado, de las últimas décadas. En su artículo-manifiesto, La sociedad industrial y su futuro [Industrial Society and Its Future, 1995], Ted Kaczynski expone por qué el ser humano acaba enloqueciendo en el contexto del capitalismo. En concreto, el sistema le quita a los individuos la libertad y la autonomía para llevar adelante las actividades relacionadas con su subsistencia y los conmina a realizar miríada de actividades sustitutorias que acaban por no ser satisfactorias y que, en consecuencia, lo conducen a la depresión, al aborrecimiento de sí, a la violencia en cualquiera de sus formas, etcétera.[2] Por ende, afirmar que el capitalismo es perverso es descriptivo y literal. El mismo conjunto de normas sociales, económicas, jurídicas y políticas que genera el contexto para que el abusador abunde, por otro lado, genera al militante que, para satisfacer su necesidad de cumplir con el proceso de poder, lucha vanamente contra el mal engendrado bestialmente por aquel. Utilizo, además, el término perverso porque en el aspecto puntual de la mirada social sobre niños y jóvenes existe un discurso de doble rasero tan instalado como delirante. Para citar solo un ejemplo. Es notable el modo en el que los aparatos ideológicos –medios de comunicación, instituciones educativas, dependencias estatales encargadas de las leyes- tratan al adolescente promedio –unos quince años- como si al mismo tiempo fuera un niño que no entiende nada (se lo encierra, se le controla casi todo) y un adulto responsable que entiende –o que debería entender- todo (se lo invita a consumir sin descanso, a tomar decisiones relevantes para su vida y para la vida de los demás al ofrecérsele la posibilidad, como en Argentina, de votar en las presidenciales). Esquizofrénico y perverso es el que mata, agrade, ultraja, pero también lo es el marco legal que ya incluye, ya excluye al joven de la vida social (idéntica esquizofrenia ocurre con la mujer al cristalizarla cada vez más como objeto decorativo de las riquezas engendradas por los magnates, según los medios de comunicación, y al batir el parche de la libertad y emancipación alcanzadas y conseguidas por aquella). En consecuencia, la violencia contra menores (desde niños hasta adolescentes) es necesario pensarla en relación directa con el irracional contexto de la sociedad industrial. Subraya Kaczynski en el párrafo 44 de su artículo: “…para la mayoría de los seres humanos atravesar el proceso de poder –tener un objetivo, hacer un esfuerzo AUTÓNOMO para conseguirlo- es una manera de obtener autoestima, autoconfianza y sentido de poder. Cuando uno no tiene oportunidades adecuadas para atravesar el proceso de poder, las consecuencias son (dependiendo de la persona y de la manera en la que el proceso de poder se ha desorganizado) aburrimiento, desmoralización, baja autoestima, sentimientos de inferioridad, derrotismo, depresión, ansiedad, culpabilidad, frustración, hostilidad, abuso del cónyuge y de niños, hedonismo insaciable, conducta sexual anormal, desórdenes del sueño, desórdenes alimenticios, etc.[3] En nota al pie acota: “Algunos de los síntomas enumerados son similares a los de los animales en cautiverio.”[4] Al igual que estos, al no tener finalidades claras y concretas, el ser humano explora otros caminos de sentir que puede ejercer su poder. Se trata de una extrema e innecesaria complejidad en la forma de organización social: “A través de la larga historia de la humanidad para mucha o la mayor parte de la gente, las finalidades precarias de la existencia (proporcionar a su familia la comida del día a día) ha sido por completo suficiente.[5] Más adelante, en el párrafo 148, el ex matemático desliza la utilización que se hace desde el poder del abuso como argumento para perseguir o para controlar: “Se desaprueba el abuso de niños en sus formas más indecorosas, si no en todas, en la mayoría de las culturas. Atormentar a un niño por ninguna razón o por una sin importancia horroriza a casi todo el mundo. Pero muchos psicólogos interpretan el concepto de abuso de un modo más extenso. ¿Son los azotes, cuando se usan como parte de un sistema de disciplina racional, una forma de abuso? En última instancia, la respuesta se decide según si los azotes tienden o no a producir comportamientos que hagan a una persona encajar bien con el sistema social. En la práctica, la palabra abuso tiende a ser interpretada para incluir cualquier método de criar niños que produzca comportamientos inconvenientes para el sistema. Así, cuando van más allá de la prevención de la crueldad obvia y privada de sentido, los programas para prevenir el abuso de niños son dirigidos hacia el control del comportamiento humano por parte del sistema.”[6] Una forma de traducir la postura esbozada sería indicar, por ejemplo, que en los establecimientos educativos occidentales se ofrece un tipo de educación que se parece bastante a la corrupción (mental) de menores. Sin embargo, esa aberración queda oculta ya que produce seres humanos obedientes al sistema y, por lo tanto, nada de ese gran delirio es evitado ni castigado.[7] Más aún, la idea de abuso sexual es una figura utilizada desde hace tiempo para aplacar las ansias de los disidentes ideológicos y políticos. Aunque en ningún caso se pudo ni se puede probar nada, excepto el armado de causas y de falsos testigos, tanto Ted Kaczynski como el disidente tecnológico Julian Assange –un anarco-hacker- fueron y son perseguidos por supuestos eventos de abuso sexual. Es apenas una casualidad que esos dos recalcitrantes quejosos del cariz que adoptó este entramado cibercultural, anclado en el consumo expandido por la Red, que es, a la vez, una forma de control social -porque de eso se trata el sistema industrial, de provocar la carencia y la insatisfacción para generar el consumo- no es casualidad, entonces, que aquellos dos, y cada uno a su manera, hayan alertado sobre el camino elegido en el uso de la tecnología, y hayan, en consecuencia, recibido el sambenito de haber sido abusadores de algún tipo. Ante argumentos semejantes contra ´crímenes´ semejantes, la sospecha de un armado en las sombras. Y a esas tareas saben bien hacerlas los tecnócratas. Ahora sí, la nueva versión.}

I.-

´Las Lolitas que necesitamos son las que confiadas de sí mismas irrumpen en el espacio… público, desafiando las convenciones sociales que niegan la sexualidad de las niñas y mujeres, cosificándolas y convirtiéndolas en víctimas de un sistema patriarcal que convierte el poder de su sexualidad en un arma contra ellas mismas.´ – Daniela Villegas, ´Porqué Lolita no es feminista… pero probablemente las Lolitas sí.´ – [LINK http://www.24-horas.mx/porque-lolita-no-es-feminista/]

Un asunto complejo, redundó el Espectro, y que terminó por imponerse, asentí. En el inmaterial curso de mis apuntes no quedaba más que contar lo que cuenta Bauman, Zygmunt, en el capítulo once del Mal estar de la posmodernidad [1997], dedicado ´a la distribución posmoderna del sexo´. Elucubra Bauman que la segunda revolución sexual (mediados del siglo XX), metamorfoseó la primera revolución y que descolocó así al nido familiar al mismo tiempo que desactivó la relación amor romántico  ̸  amor erótico. Contra la creencia habitual –dice Bauman, según él- este desnudar la substancia sexual no tuvo que ver con una ´emancipación o liberación sexual´ (hippie, sesentista, etc.) sino con una redisposición, con un cambio de la función social del sexo. Doscientos años atrás un enorme panóptico fue construido para controlar la sexualidad. Hoy en día, de forma disimulada, ese sistema de vigilancia fue desregulado y el control, en una sociedad cada vez más atomizada, privatizado. El sexo abandonó el lar familiar y una vez en la calle comenzó a filtrarse en cada instancia de contacto entre humanos, desde la oficina y los negocios, a las universidades y escuelas, y un amplio etcétera. Fue y es, a partir de entonces, regla social la necesidad de ´mantener la distancia entre las personas´, ´evitar el contacto´. Esta misma regla alcanzó a la propia familia por los aires estallada, es decir, alcanzó la relación padres e hijos antaño construida en base a la vigilancia, al ´estar encima´. Traduzco (y reformulo apenas Bauman): ´Los niños, ahora, son considerados principalmente objetos sexuales y víctimas potenciales de sus padres, a su vez sujetos sexuales. Como los padres son por naturaleza más fuertes… y están colocados en una posición de poder, su sexualidad puede fácilmente llevar al abuso de ese poder, puede conducir a la satisfacción de sus instintos… El espectro del sexo asombra también las casas de familia. Para exorcizarlo, precisamos mantener los niños a distancia –sobre todo, imponiendo la abstención de intimidad y de manifestación tangible, abierta, del amor de sus padres.´ Según dice, la enorme cantidad de casos de abusos sexuales de padres con sus hijos repetidos por los medios de comunicación implicó que ´…la ternura de los padres perdiera su inocencia. Se hizo pública la conciencia de que los niños son siempre y en todas partes objetos sexuales, de que existe un fondo sexual potencialmente explosivo en cualquier acto de amor de los padres, de que toda caricia tiene su aspecto erótico y de que en todo gesto de amor puede esconderse un asedio sexual.´ El propio sociólogo, en ese capítulo once, cita a otra tecnócrata quien afirma que si bien el abuso sexual parece estar más difundido en la sociedad de lo que se quiere aceptar, es evidente que se exagera el uso del término ´abuso´ en casi cualquier tipo de situación. De lo que no queda ninguna duda es que del antiguo amor y del solemne cuidado de los padres a esta nueva situación de proximidad incestuosa, hay un abismo. Un enorme abismo. Bauman, al menos en esa versión de la historia, deja de lado las nuevas tecnologías y la alianza con Internet que permitirían entender mejor la epidemia de pedofilia que parece arrasar hoy día al Planeta.  Es innegable que –frente al nuevo estado de cosas- se ha avanzado en cuanto a la visibilización y a la denuncia de los abusos de mayores hacia menores, en cuanto a la protección de la niñez. Dicho esto, dejemos atrás, por un momento, los discursos políticamente correctos y tomemos al azar un ejemplo de la Nueva Ciudad de Dios: ¿qué significan las virales Lolitas –íconos del encuentro nefando- multiplicadas en la Red? En Lacrimae rerum [2006], Slavoj Zizek recorre una y otra vez el efecto del ciberespacio sobre la subjetividad en el mundo contemporáneo (en un idiolecto lacaniano por demás complejo). El efecto es paradójico, dice –me dijo el Espectro. Si por un lado, el ciberespacio libera de la suposición de la existencia de la Autoridad, del gran Otro, esa ficción que organiza nuestro orden simbólico y que tiene a los grandes relatos ideológicos como su sucedáneo, y si esto trajo como consecuencia la recurrente organización sectaria, atomizada, y, en consonancia, la proliferación de diversas identidades perversas surgidas del haberse desligado del propio cuerpo y de la propia individualidad concreta (contexto que enmarca la antes mencionada ciber-epidemia), por el otro, he ahí lo paradójico, ese mismo ciberespacio perverso permitió que la fe en el gran Otro (la Autoridad), desechado en lo simbólico, retornara en la realidad con sus trazas persecutorias. Dice Zizek: ´La creencia en la existencia de un gran Otro [el que mueve los hilos] en el plano de lo real es… la definición más concisa posible de paranoia… Otra versión del gran Otro real es la figura del padre como acosador sexual de sus hijas pequeñas, una figura que se encuentra en el centro mismo del ´síndrome del falso recuerdo´: también en este caso el padre, suspendido como agente de una autoridad simbólica, es decir, como encarnación de la ficción simbólica, ´regresa en la realidad´ (los defensores de la rememoración de los abusos sexuales de la infancia han desatado una gran polémica al sostener que el acoso sexual del padre no es una mera fantasía, ni siquiera una mezcla indisoluble de hecho y fantasía, sino un hecho puro y duro, algo que ´ocurrió realmente´ durante la infancia de la hija en la mayoría de las familias…[8]. Un paso más, un desvío y digo. La pedofilia -voluntad y actividad rechazadas, de manera unánime, en el imaginario comunal- es uno de los puntos ciegos del entramado socio-económico actual porque es generada y provocada por el propio sistema. Contra los supuestos deseos de aniquilarla, esa práctica encuentra en el parafílico ciberespacio –junto con miríadas de gustos desviados o queers- el ámbito adecuado para desarrollarse, para expandirse hasta el punto de que hoy en día, por ejemplo, las ´lolitas hentai´, propias de la estética del animé o del manga japonés (y ´hentai´ significa ´perverso´), son estrellas en el consumo del mundo virtual -lolitas on-line, tras infinitas máscaras y al acecho de cualquiera que le proponga un Paraíso sin la ley de lo normal y bajo el hechizo infinito de la pureza ancestral; lolitas que, en su fragilidad, lucen espléndidas a pesar o a causa de la mano adulta y anónima que las merodea y que las hurga sin cesar. Asedio dual. La pedofilia es fogoneada (si se quiere, indirectamente) desde el ciberespacio, plataforma de las transnacionales, y desde la consecuente realidad por la misma organización social que se espanta y que dice combatirla. Idos los padres de los lares familiares por la desagregación o atomización actual, a su regreso y en la efusividad del reencuentro, el amor filial se convierte en amor dantesco. Aquellas –o aquellos- que fueron erigidos por el mercado de consumo en reinas –o reyes- del hogar, bien merecen que se les consientan sus caprichos hasta el final. Y si los padres o las madres no se ofrecen como disponibles –por sus constantes actividades que solventan la palpitante vida de la gema- para responder a esta demanda en particular, habrá otros que, salario y subordinación mediante, se encarguen de velar por el deseo siempre insatisfecho de cada retoño familiar. Con todas las letras, no hay mayor hipocresía que el odio al pedófilo por parte de quienes, al defender el sistema imperial ciber-capitalista, permiten el caldo de cultivo y alientan lo que dicen odiar. Zizek no ofrece –imposible ofrecerla- una conclusión sin brechas, pero detecta en el ciber-espacio el caldo de cultivo para que ´la revolución social´ -de matriz progresista- sea imposible. Una vez diluidos los corpus ideológicos que podrían haberse constituido o mantenido como el ´gran Otro´, no queda nada contra quién o por quién luchar en la realidad. Aquello que Eloy Fernández-Porta entiende como ´guerra cultural´ -“Uno de los temas de [Lolita, 1955] de Nabokov… es la manera en que el viejo intelectual europeo doctrinal, decadente y podrido de cultura, corrompe a la joven América poppy. Reescribir la cultura pop desde Europa implica siempre, para el autor serio, una perversión: raptar, sacar de su hábitat, poner en circulación, estuprar y echar a perder la inocencia. […] su perversión es doble: lleva al ridículo la alta cultura norteamericana y vuelve inmortal y trascendente a la ninfa pop.” [9]– aquella guerra cultural, entonces, es, en el aquí y ahora, una guerra por la posesión, por la dominación y por la demarcación territorial y de propiedad. Existe algo peor que el ´temor comunista, socialista, igualitarista, redistribucionista´ para los burgueses del nuevo milenio y es que aquel visto como un lumpen social (a su servicio) se termine llevando para siempre y en segundos algo imposible de recuperar: pureza e inocencia de los virginales vástagos del amor parental. En otro contexto hemos mencionado que de ninguna manera es arbitrario que una corporación cibercultural, la corporación corazón del capitalismo –la Iglesia Católica- sea la enhiesta madrina de la peor versión de la práctica nefanda: el abuso de esos niño-jesusitos anónimos en manos de los supuestos enviados y ̸ o representantes de la alta y paterna divinidad. Que una organización pedófila –cuyo ícono más afable es un niño cuasi desnudo- sea uno de los centros principales de la sociedad occidental, nos exime de cualquier comentario conjetural.[10]

II.-

 ´…hoy día la histeria toma la forma de la vulnerabilidad, de una amenaza a nuestra identidad física y ̸ o psíquica (baste recordar la omnipresencia de la lógica de la victimización, desde el acoso sexual hasta los peligros de la comida y del tabaco, con el resultado de que el sujeto se ve reducido a aquello que puede ser dañado).´ – Slavoj Zizek. ´El ciberespacio´. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio [2006, p. 226]

¿O será –pregunto a los vientos- que en la Nueva Ciudad de Dios, y a expensas de lo que sucede en ´lo real´, ese constante atizado sobre el peligro y la proliferación de la pedofilia tiene una variable más por considerar? En el capítulo 7 de Cypherpunks, “Internet y política”, Julian Assange y adláteres discuten de qué forma las corporaciones y los gobiernos se las ingenian para instalar la necesidad de control y de censura de lo que circula a través de Internet. Además de las leyes contra la denominada ´piratería´ por parte de monstruos con el poder, por ejemplo, de Hollywood, el camino silencioso elegido es la instalación de una narrativa que dé cuenta del peligro de dejar a los ciudadanos circular libremente por la Red. El núcleo de esa historia de terror y de amenazas son los denominados ´Cuatro caballeros del Infoapocalipsis´: lavado de dinero, drogas, terrorismo, pornografía infantil. Estos fantasmas (con sus incuestionables dosis de realidad aunque no al nivel exacerbado que nos sugieren) no son más que la excusa para ir contra los que dicen, hacen u organizan algo -de raigambre política- que desagrada a los poderosos. Recordarás, pálido copista, que el mismo Assange, con un argumento no semejante pero sí análogo, fue acusado después de su buchoneo vía Wikileaks, de abuso sexual contra dos mujeres suecas. Lo tengo, sí, inimaginable Espectro. El argumento del poder, entonces, es así: ´Internet fue tomada por pedonazis y por eso precisamos de censura´. En el capítulo nueve de Cypherpunks, dedicado a la censura en Internet, dicen y cito y traduzco y modifico: ´[Andy]: Los pedonazis básicamente resumen los argumentos alemanes o, tal vez, parte de los argumentos europeos a favor de la censura. Alemania quería evitar todo lo que se pareciese con un discurso de odio en Internet debido a la historia del país. Es claro que las personas no van a objetar si alguien dice que es preciso restringir el acceso a la Red a causa de los pedófilos. El documento interno de la Comisión Europea sobre la retención de datos argumentaba: deberíamos hablar más sobre pornografía infantil y las personas estarán de nuestro lado´. Continúo traduciendo apenas: ´[Jérémie] Creo que la censura nunca debería ser la solución. Cuando hablamos sobre pornografía infantil, no deberíamos usar la palabra pornografía –se trata de una representación de escenas criminales de abuso infantil. Algo que se puede hacer es ir a los servidores, deshabilitarlos e identificar a las personas que subieron el contenido para llegar a aquellos que lo produjeron, aquellos que primero abusaron de los niños´. Es un planteo general que, claramente, no busca disolver o ningunear la criminalidad de la pornografía y del abuso infantil en Internet ni en la realidad. Alerta a los ciudadanos sobre el chantaje intelectual que presupone obtener el voto positivo para la censura en nombre de una epidemia que, como vimos en la parte inicial, se desparrama, sobre todo, por los aposentos hogareños. Un universo de fábulas y de mitos que permiten el control; un universo en el que la ciber-bomba explotó, amanuense, y mejor lo sabe ese segmento del infatigable mundo de las lolitas post-apocalípticas cuyo estilo se sustenta en un ingenuo vestido con volados y de muñeca; con medias a media pierna; con trenzas circundando su cabeza; cubierto el rostro con una máscara antigás tan distópica como el deseo que engendran. Notas: [1] LINK https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/07/28/cyberlolita/ Ambas versiones difieren entre sí en algunas cuestiones. [2] Pueden leer un poco sobre eso en https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/04/kaczynski-contra-la-militancia/ [3] “But for most people it is through the power process — having a goal, making an AUTONOMOUS effort and attaining the goal — that self-esteem, self-confidence and a sense of power are acquired. When one does not have adequate opportunity to go through the power process the consequences are (depending on the individual and on the way the power process is disrupted) boredom, demoralization, low self-esteem, inferiority feelings, defeatism, depression, anxiety, guilt, frustration, hostility, spouse or child abuse, insatiable hedonism, abnormal sexual behavior, sleep disorders, eating disorders. etc.” [4] “Some of the symptoms listed are similar to those shown by caged animals.” [5] “For many or most people through much of human history, the goals of a hand-to-mouth existence (merely providing oneself and one’s family with food from day to day) have been quite sufficient.” [6] “Child abuse in its gross and obvious forms is disapproved in most if not all cultures. Tormenting a child for a trivial reason or no reason at all is something that appalls almost everyone. But many psychologists interpret the concept of abuse much more broadly. Is spanking, when used as part of a rational and consistent system of discipline, a form of abuse? The question will ultimately be decided by whether or not spanking tends to produce behavior that makes a person fit in well with the existing system of society. In practice, the Word “abuse” tends to be interpreted to include any method of child-rearing that produces behavior inconvenient for the system. Thus, when they go beyond the prevention of obvious, senseless cruelty, programs for preventing “child abuse” are directed toward the control of human behavior on behalf of the system.” [7] La serie de textos sobre educación que pueden encontrar en este blog, comienza con el post: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/03/11/el-fin-de-la-educacion/ Y añado. Lo que Kaczysnki piensa sobre educación, es necesario insertarlo en una serie de intelectuales y de pensadores con filiación anarquista y humanista como es el caso de Ivan Illich (autor de Desescolarización, 1971) y de Claudio Naranjo. Dice Naranjo en 2013: “…la sociedad a través de una educación autoritaria continúa domesticando a su generación venidera. Yo digo que la educación es un crimen perfecto porque nadie lo reconoce como tal. Es el socio de lo que Eisenhower llamaba el ´complejo militar-industrial´. No podría sostenerse el ´complejo militar-industrial´ si no se educa a las personas para funcionar sin chistar dentro de este sistema donde la cuestión no es el crecimiento personal sino servir a la producción o a los que manejan la producción. Es una educación para ser carne de cañón o carne de tanque…” [“Conocimiento transformador”, conferencia]. Y Kaczynski en 1995: “La educación… se está convirtiendo en una técnica científica para controlar el desarrollo del niño. […] Las técnicas de ´paternidad´ que se enseñan a los padres están diseñadas para hacer que los niños acepten los valores fundamentales del sistema y se comporten de la manera que éste encuentra deseable. Los programas de ´salud mental´, las técnicas de ´intervención´, la psicoterapia… están… diseñadas para beneficiar a los individuos, pero en la práctica sirven para inducir a pensar y a comportarse como el sistema requiere.” ( #148) “Todos sabemos cómo son muchos de nuestro colegios. Los profesores están demasiado ocupados quitando a los niños cuchillos y pistolas como para someterlos a las últimas técnicas para convertirlos en ´nerds´. Así, a pesar de todos sus avances técnicos referentes al comportamiento humano, el sistema hasta la fecha no ha sido afortunado en controlar a los seres humanos. La gente cuyo comportamiento es bastante bueno bajo el control del sistema son aquellos del tipo que puede ser llamado ´burgués´. Pero hay un número creciente de personas quienes de un modo u otro son rebeldes al sistema: parásitos del sistema de bienestar, bandas de jóvenes, cultistas, satanistas, nazis, ambientalistas radicales, milicianos, etc.” (#161). [8] “¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio?”, en Lacrimae rerum, p. 272-273. [9] “Diez no-logos sobre literatura y pop”, Afterpop. La literatura de la implosión mediática [2010, p. 64] [10] LINK https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/06/23/www-lanuevadrogaesciberdios-com/

Un colosal zoológico de monos casi perfectos [De las post-apocalípticas y teóricas crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

“La humanidad, creo yo, no se ha portado tan mal, a fin de cuentas. Pese a la tradición de algunos de sus rectores intelectuales, pese a los efectos estupefacientes de los métodos platónicos de educación y a los devastadores resultados de la propaganda, se han alcanzado algunos éxitos sorprendentes. Así, se ha logrado ayudar a muchos seres débiles y durante casi cien años no ha existido prácticamente la esclavitud. Algunos afirman que no tardará en reimplantarse, pero yo soy más optimista y, en definitiva, eso dependerá de nosotros. Pero aun cuando todo se perdiera nuevamente y tuviéramos que retornar al hombre-bestia casi perfecto, esto no habría de alterar el hecho de que una vez en la historia (por fugaz que hubiera sido), la esclavitud desapareció de la faz de la tierra. Esta conquista y su recuerdo puede compensarnos, creo yo, de todos nuestros engendros, mecánicos o de otro tipo y quizá, incluso, del fatal error que cometieron nuestros abuelos cuando dejaron pasar la maravillosa oportunidad de detener todo cambio y de retornar a la jaula de la sociedad cerrada, estableciendo, por los siglos de los siglos, un colosal zoológico de monos casi perfectos.ˮ

Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos [1945], nota al pie 71, capítulo 10, p. 658

“El futuro nos ofrece visiones cada vez más aterradoras. La computadora, el robot, la máquina con inteligencia ponen en evidencia cómo una ciencia y una técnica en la que tantas esperanzas depositaba el utopista del siglo pasado se yerguen omnipotentes terminando con prescindir del hombre o convirtiéndolo en su esclavo. De las utopías del siglo pasado [s. XIX]… ninguna, de las optimistas, ha logrado mantenerse en pie. […] La utopía ha sido substituida por la ciencia ficción o una ficción que pretende ser científica. […] El tecnicismo va más rápido que la fértil imaginación… El antiguo secretario de la ONU, U. Thant presentó un informe titulado: La aplicación de la tecnología de computadoras para el desarrollo donde decía, entre otras cosas, que existe ´el temor de que las computadoras contribuyan a la probabilidad de una sociedad futura dirigida por tecnócratas´.ˮ

Víctor García. Utopías y anarquismo [1977]

 

Los nietos de no sé qué abuelos popperianos lo hicieron –dijo el Espectro. Recompusieron el fatal error, y hoy estamos en la jaula y con las ínfulas de los bien liberados. Esa es, al final de cuenta, la absurda historia que he querido y que te quiero contar, triste amanuense. Por el lado menos esperado, por ese costado en el que parecía que se abrían un sinfín de libertades (que, en verdad, se abren, pero no como sería deseable), por ese canto entró el virus distópico y de resultas que, en su gran mayoría, el público parece extasiado. Parece no reaccionar y el asunto va en serio. Como a cualquier droga, se dice que se la maneja y la cosa va en serio. Antes te conté, recordás, aquella parte de la historia de los españoles -uno artista, otro filósofo- que compilaron ese rosario de relaciones y que concluyeron que sí, que ´hay un proyecto imperial que no es para mejorarnos la vida´ -al que denominaron la Nueva Ciudad de Dios. Popper quien en la década del cuarenta apenas intuyó para dónde iba esto, cazó, sin embargo, que la sociedad iba hacia algún lado nada valorable con respecto al modo de organización. Él fue testigo del totalitarismo y entendió que si no era ese en particular –nazi-fascista- sería otro en general que cumpliera con requisitos: mística progresista, afán nacionalista, destino utópico. Contra eso luchó con discutibles medios. Escribió aquella obra magna repleta de sus divagues -y a la que me referiré. Lo que se esconde en el fondo –adujo- es una discusión milenaria y que atañe el hecho del humano, ser humano. ¿Cómo conciliar la tensión individuo versus grupo en el mundillo social? Si tuviera –como tengo, dijo el Espectro- que sintetizar este aspecto diría lo siguiente. Pensemos en una gran campana de cristal o de vidrio o de acrílico levemente colocada sobre la realidad –entiéndase el mundo real y concreto, la tierra, el agua, los bosques e tals- de cuya superficie interior penden hilos que se transparentan y que titilan. Cada una de esas diminutas conexiones con lo superior, le permiten a las marionetas moverse, desplazarse, deambular de forma aparentemente infinita bajo el único costo de perder su propia libertad e independencia. Ni bueno, ni malo en sí mismo. Contradictorio, paradójico. Aunque no siempre es correcto –lo interrumpí- ampliar derroteros: ni bueno, ni malo… pero aquí se ha instalado un imperio. Es cierto, triste amanuense, retomó el Espectro, la Nueva Ciudad de Dios es el Sexto Imperio, según los españoles a los que la tesis le debemos, y, aun así, es innegable, porque eso defiendo, que en última instancia, la decisión cae del lado del individuo en optar por sus cielos y por sus infiernos. Es decir, no defiendo exactamente eso. Defiendo otra cosa y será cuestión de esta larga historia a la que estoy dando comienzo. Por lo general, y eso es Popper, como veremos, se opta oponer a una organización magna, otra de signo inverso: al imperio, el contra-imperio; a la sociedad cerrada, la abierta y por el estilo así, ya sabemos. Poco se discute que la existencia de la humanidad podría basarse con más eficiencia en una vida en comunidad que articule sujetos autónomos e independientes que coordinan sus necesidades con un poder central pero local y no omnímodo. Quiero decir amanuense y quiero decirlo ahora. Si este largo período de la humanidad desde hace unos miles de años tuvo algún resultado valorable fue la confirmación de que cualquier doctrina u ortodoxia es negativa, de que el grupo es importante pero no excluyente y de que la autodeterminación individual nacida del autoconocimiento (cada individuo elige su forma de vida en base a su viaje interior sin olvidar a sus congéneres) es unos de los antídotos fundamentales para la neurosis universal. Entiendo, me mandé; aunque, dicho medio al boleo, pareciera que estuvieras hablando del anarquismo (de los ácratas, referido en antiguo verseo). Huele a eso, y me gusta que lo veas así –dijo el Espectro. Anticipo y me reordeno. Dentro de las posibilidades de organización que da la democracia tenemos -y cito, ampuló el Espectro, a tu tocayo Gargarella y a su breve manual de filosofía política de 1999-, de un lado, al republicanismo modo que, para alcanzar el autogobierno y lograr el bien común, acepta la intervención estatal, y hasta la coerción, disolviendo la diferencia público – privado; la libertad, dice la ´tesis republicana´ (más cerca del comunitarismo que del liberalismo) se logra dentro de una comunidad y patriotismo de por medio; este modo -al que me refiero- se tiñe tanto de conservadurismo como de progresismo; huelgan los más o menos imperiales y hasta laudables ejemplos. Del otro lado, al liberalismo tenemos. Separa público de privado, blinda al individuo y por temor a la ´tiranía de la mayoría´ limita la democracia. Hay un liberalismo igualitario al que le preocupan acciones y omisiones del Estado y un liberalismo conservador que se preocupa porque ´el Estado no avance sobre derechos básicos… como la vida y la propiedad´, por ejemplo. Las versiones ingenuas de este liberalismo democrático confían en las instituciones. En otras versiones, ese liberalismo se anarquiza con la disminución de la injerencia estatal. Una crítica habitual a tales salidas políticas de olor anarquista es que ustedes    -los humanos- no son todos iguales y, así, si se los deja al libre arbitrio, se genera desigualdad por recíproca explotación habitual. Te lo digo así, copista. En esos casos que acabo de mencionar, se supone una organización sobreimpuesta para garantizar la igualdad. En definitiva, por causa de esa desconfianza sobre lo humano, se cercena la libertad. Y te preguntarás amanuense, o al menos, así lo decreto desde mi deseo, ante el actual ciberimperio, ¿cuál es la resistencia contante y sonante? Seguro que no un anti-ciberimperio, una reversión, su opuesto. Decís bien, aunque quién sabe qué es lo bueno. La resistencia activa huele a anarquismo –porque prima la acción del individuo en su grupo- y es algo de lo que te ahora cuento. Tomo, entonces, el caso del lanza-bombasvirtuales, el espía en su complot, el terrorista mediático -Julian Assange- quien desde ´Wikileaks´ avanzó contra el entramado de las corporaciones que controlan la información en el ciberespacio. Assange juega sus cartas bajo los mismos ancestros que su enemigo. Si los dueños del ciberimperio trazaron su mapa de dominio a partir de la fusión de diversos sueños milenarios que fermentaron un mundo paralelo tecno-hermético, el activista y hacker Assange (junto con otros adeptos) acepta el desafío y en un movimiento hermético (que sería el placer de Lullio o de Bruno) se propone encriptar la información para evitar los escamoteos. Un conspirador, un iniciado, un gurú, un terrorista intelectual [LINK: www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-218651-2013-04-24.html ] –una nueva y acabada creación de un tal Borges, otro hermético que complotó y que mantuvo su sabor spenceriano hasta el final. La tarea política de resistencia de esos hackers reúnen tres hilos de filiación esotérica (a los que pensaré en detalle en otro momento): lo punk como espíritu; la criptografía -la escritura secreta- como método; la anarquía como filosofía política. En el ´Prólogo para América Latina´ que incluye la edición brasilera de Cypherpunks [2012], Julian dice: “Os cypherpunks originais… foram em grande parte libertários. Buscamos proteger a libertade individual da tiranía do Estado, e a criptografia foi nossa arma secreta. Isso era subversivo porque a criptografia era de propriedade exclusiva dos Estados…ˮ. Y no solo ese destino de protección sobre el individuo, agrega, tuvo el movimiento sino que, además, permitió –o permitirá- a los grupos y a las naciones liberarse de su condición de colonia frente al imperio. Más adelante, en la ´Introducción´ al mismo volumen –una introducción que es un ´alerta´- dirá: “A criptografía é a derradeira forma de ação direta não violenta.ˮ Frente al totalitarismo de una distopía transnacional, como la denomina, opone una resistencia que entronca con la tradición anarquista, pero –y te pregunto silencioso amanuense- ¿es realmente así? Lo ignoro, Espectro        –respondí casi sin miedo. En principio, continuó afantasmado, -y en este retome teórico sigo, aclaro, el nutrido texto de 1977 de Víctor García Utopías y anarquismo [LINK http://www.kclibertaria.comyr.com/lpdf/l191.pdf ]- el proyecto utópico de Assange, la protección del individuo frente al Estado, su insistencia en los valores y en la ética, su relativización de la propiedad (intelectual, etc.) lo ponen en ácrata carrera y en esos términos parece funcionar. Sin embargo, -oh, copista-, si se revisan los cuatro popes que Víctor García presenta difícilmente aquel sea más que un reformista, en particular, porque el anarquismo, el pensamiento libertario, supone –como dije- la supresión o la reducción al mínimo de lo estatal. Todos concuerdan en la necesidad de educación –William Godwin [1756-1836], padre de la Mary frankensteniana, el primero-; en la ineluctabilidad de la justicia –Pierre-Joseph Proudhon [1809-1865], padre del lapidario anatema, la propiedad es un robo– el segundo; en la igualdad como bandera –sea en una organización colectiva como, el tercero, Mijail Bakunin [1814-1876] desde abajo sostenía; sea en una organización comunista, desde arriba, como Piotr Kropotkin [1842-1921], el cuarto en esta serie, decía. En esta hilera de principios con la moral (o sea, la coacción moral por sobre la ley), la ética, los valores, la educación, la autodeterminación, la autoorganización, el trabajo comunal o grupal, la igualdad y la justicia, bien podrían ingresar los hackers libertarios, pero, como dije, suponen que la resistencia frente al Imperio y el poder de batallar por parte de los ciudadanos en el manejo de la información es el aspecto non plus ultra de la ´acción directa no violenta´. Diría, copista, siguió el Espectro, y con todo respeto, que la tarea de los hackers más bien se parece a aquel revolucionario de mediados del siglo XIX, enemigo de Bakunin, el señor Louis Auguste Blanqui quien, siempre según García, defendía el uso de la fuerza y enarbolaba la conspiración de la élite como método revolucionario. Resume ese anarco-analista: “El planteamiento de Blanqui es escalonado: la élite hace la revolución, luego hace que el pueblo tenga acceso a la cultura y a la instrucción y, una vez este instruido, se pasa al comunismo que no tiene porqué ser, necesariamente, estatal. Hasta se permite programar la transición en el sentido que se dejarán muchos puestos claves de la sociedad capitalista y burguesa en función a fin de evitar el caos, tanto económico como social.[…] Una vez afianzada la revolución… se impartirá educación a las masas, fase definitiva del blanquismo, ya que para Blanqui educación es sinónimo de sociedad justa e igualitaria.ˮ Me permito, Espectro, sugerir –sugerí- que esto es demostrable con apenas indicar que Assange se ha postulado como candidato a diputado por su patria austral. Por consecuencia, si esa élite de criptógrafos algo quiere solucionar, debería otorgar los medios universales para esa autogestión comunicativa –y no participar tan fácilmente de la política tradicional. Tampoco ellos tienen por qué erigirse en dueños de la taberna llamada humanidad. Es cierto, es cierto, veo tu acertado dubitar, copista infame. En el capítulo onceno de Cypherpunks, Assange y adláteres sugieren algo del estilo como escenario utópico bajo el lema el código [computacional] es la ley. Dice Jacob: “Precisamos de um software tão livre quanto as leis em uma democracia, que todo mundo possa analisá-lo, alterá-lo, realmente entendê-lo e garantir que ele está fazendo o que deveria fazer. Um software livre e um hardware livre e aberto.ˮ Poco más adelante, y como cierre de un volumen cuyas diferencias son sensibles con las entrevistas que lo originan (y que aparecen en algunos de los capítulos del programa sobre ´el mundo que vendrá´ [LINK http://worldtomorrow.wikileaks.org/ ]), Assange intenta explicar cómo operan los activistas organizados en grupos cooperativos descentralizados. Traduzco del portugués (ya traducido) para facilitar. En el inicio de la propuesta el olor al anarquismo y dice Julian. ´Me referí a la cuestión de cómo sería una trayectoria más positiva para el futuro. Autoconocimiento, diversidad y redes de autodeterminación. Una población global instruida –y no me refiero a educación formal, sino a una mayor comprensión sobre el funcionamiento de la civilización humana en los niveles político, industrial, científico y tecnológico- dependiente del libre cambio de información, estimulando nuevas culturas y una máxima diversificación de pensamiento individual, una mayor autodeterminación regional y una autodeterminación de grupos de intereses organizados en redes… A partir de esos fundamentos es posible constituir una variedad de sistemas políticos. La utopía, para mí, sería una distopía si existiese solo una. Los ideales utópicos deben incluir diversidad de sistemas y de modelos de interacción.´ En el final, el espíritu de Blanqui –para ponerle un nombre propio a esa propuesta que a veces gatopardea- revoloteando por aquí y por allá. Y retoma Julian: ´…el escenario más probable para el futuro: una estructura totalitaria transnacional posmoderna extremadamente restrictiva y homogeneizadora con una increíble complejidad, incongruencia y degradación y, dentro de esa increíble complejidad, un espacio donde solo los ratones expertos pueden llegar. [Así], las únicas personas que serán capaces de mantener la libertad que teníamos, digamos, veinte años atrás      –porque el Estado de vigilancia ya eliminó gran parte de esa libertad, únicamente que nosotros no lo percibimos- son las que conocen íntimamente el funcionamiento del sistema. Entonces, solo una elite high-tech rebelde será libre, esos ratones expertos…´ Y digo yo copista, viendo estas trazas conspirativas y sectarias en el peor de los sentidos que es en el anti-popular, no sé hasta qué punto sería deseable la existencia continuada de Internet como entidad. Es bastante probable que su permanencia tienda a una doble nueva realidad. Crear una mayor conciencia política acerca del nuevo tono de los imperialismos en la actualidad; instalar en la labia social la necesidad de resistencia frente al cada vez mayor control total; hacerlos –a ustedes humanos- hiperconcientes del oscuro futuro que se avecina (y tal es la tarea del enriquecido encarcelado Assange) y, en lugar de luchar por la liberación de la humanidad de cualquier tipo de garra, fomentar una renovada élite iluminada –el mencionado sostén de esa conciencia- que los querrá salvar, fomentar un nuevo tipo de religión laica sustentada en el hacker y en su habilidad, dejando al resto de los pobres seres bípedos indefensos ante el andar de la maquinaria estatal sea real o virtual. Para modificar esa pena penar, Internet -tal como se la conoce- no podría ni debería existir más. No hay libertad con poder centralizado de ningún tipo. Internet sí y solo sí el código de comunicación es comunal, local, autogestionado, y abierto en la necesidad. Todo el resto –incluyendo sectas privilegiadas y gurúes encastados- son mitificaciones más o menos bien pensantes e intencionadas, pero poco más. Y dejemos, por ahora, este cuestionar. Quisiera despedirme y retomar la idea de la jaula zoológica que contiene hoy el humano mudar. Cuenta Víctor García que el anarquista príncipe Kropotkin anhelaba que el desarrollo de la técnica fuera la solución anti-estatal: “En la definición que hace del Anarquismo –dice Víctor- para la Enciclopedia Británica escribe [Kropotkin]: El progreso de las técnicas modernas, el cual simplifica considerablemente la producción de todos los bienes necesarios a la vida; el espíritu creciente de independencia y la progresión rápida de la libre iniciativa y del libre juicio en todas las ramas de la actividad –incluidas las que antaño eran consideradas como el dominio propio de la Iglesia y del Estado- refuerzan considerablemente la tendencia de supresión de los gobiernos.ˮ Ante eso queda –suspiró espectral- solo un ¡ojalá! García contesta: “La técnica, en parte, ha creado una mayor confusión en el seno de los estratos sociales inferiores porque… ha creado… nuevas necesidades… [basando el] confort en el préstamo en base a la hipoteca de un salario todavía no percibido. [En consecuencia, los gobiernos se fortalecen] porque han logrado encauzar los beneficios de la técnica y de la ciencia hacia sus propios medios.ˮ Lapidario final y contra ese tendencia imperial es necesario luchar. Sin dogmas, en comunidad y con la autodeterminación del individuo como valor inalienable otorgado por la propia sociedad a la que él defiende en su tolerante diversidad heterodoxa y circularmente tals. Desapareció indemne el Espectro. Sabíamos que con sus notas habría de voltar.

 Lourdes [Tandil] – Julio – Agosto de 2014

***

Apéndice. Sobre La sociedad abierta y sus enemigos de Popper [1945 aprox.]

Estábamos en deuda con nuestro amigo Popper, arrancó arañando la tarde, el Espectro. Escrita entre 1938 –momento de la invasión nazi a Austria- y 1943 –auge e inicio de la caída nacionalsocialista- en La sociedad abierta y sus enemigos, Karl alerta sobre de las amenazas totalitarias que exceden al proyecto germano y que sobrevuelan la civilización occidental. Su propuesta es dual. Hay una ´sociedad cerrada´ –tribal, sometida a fuerzas mágicas– para él indeseable, en la que incluye peligrosos errores intelectuales de la humanidad -Platón y Marx- quienes, a causa de una concepción historicista de la organización social, sustentan la idea de que las instituciones tienen una existencia intrínseca metafísica y un origen mítico, cuasi divino. Hay una deseable –e hipotética- ´sociedad abierta´ que motiva el libre uso de las facultades críticas del hombre. La libertad y la racionalidad le corresponden. La organización surge de una ´ingeniería social´ gradual orquestada por tecnólogos. Una vez presentado este par ideal de opuestos, Popper reconoce un problema que, desde el vamos, podríamos calificar como insalvable. La sociedad abierta –democrática- está organizada por una ingeniería social que pone en discusión, justamente, cuáles son esas disciplinas o ciencias encargadas de la orquestación. Popper ubica el antecedente inmediato en el siglo XVII con el desarrollo de la Revolución Científica. Dice Popper [p. 12]: “…esos conflictos [Segunda Guerra] no son sino los residuos de la que constituye, quizá, la más grande de todas las revoluciones morales y espirituales de la historia: de un movimiento iniciado tres siglos atrás, que responde al anhelo de incontables hombres desconocidos de liberar sus propios seres y pensamientos de la tutela de la autoridad y el prejuicio: la empresa de construir una sociedad abierta que rechace la autoridad absoluta de lo establecido por la mera fuerza del hábito y de la tradición, tratando… de preservar, desarrollar y establecer aquellas tradiciones, viejas o nuevas, que sean compatibles con las normas de la libertad, del sentimiento de humanidad y de la crítica racional. […] Esta revolución ha creado temibles fuerzas de destrucción, pero esto no impide que el hombre llegue a conquistarlas para el bien, en un futuro no lejano.ˮ Un pero monstruoso, amanuense. Popper –quien tanto critica a los profetas como Marx- supone que de alguna manera misteriosa en el seno de la ciencia estatuida anidan fuerzas liberadoras futuras. Ni las dos guerras ni los fascismos europeos lo desaniman. Me querés decir…, intervine. Te quiero decir, ignoto Bartebly, que al ser tecnologías externas, impuestas, sea la sociedad cerrada o la abierta, son indeseables por inhumanas –aunque al humanismo –en pura retórica- él menta. Karl –o Carlos, un liberal- concibe siempre al individuo subsumido a una estructura social ´macro´. Si bien defiende la libertad del individuo, entiende que ´todos los regímenes políticos a largo plazo son institucionales´ [Popper, p. 142] Y esto, que es una verdad perogrullesca, en otro sentido merece ser discutido. ¿Qué régimen político? ¿Qué instituciones? ¿Qué individuo? Sigo. Su mirada dual se sintetiza más o menos así: “Podríamos definir el punto de partida [de la sociología platónica] como un monismo ingenuo, característico de la ´sociedad cerrada´. El último paso, que denominaremos dualismo crítico (o convencionalismo crítico), es carácterístico de la ´sociedad abierta´.ˮ [Popper, p. 74-75] Y explica la trabazón que imposibilita el paso de entre una y otra instancia: “…quizá podamos discernir dos tendencias principales que obstruyen la senda hacia la adopción del dualismo crítico. La primera es la del monismo, es decir, la de la reducción de las normas a hechos. La segunda corre en un nivel más profundo y forma… el marco de la primera. Su origen está en nuestro temor de aceptar que caiga… sobre nosotros toda la responsabilidad de nuestras decisiones éticas, sin ninguna posibilidad de transferencia a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a la historia. Todas esas teorías éticas tratan… de encontrar a alguien… que nos libre de esa carga. Pero no podemos eludir tal responsabilidad; cualquiera sea la autoridad que aceptemos, seremos nosotros quienes aceptamos; si nos negamos a comprender esa verdad tan simple, solo estaremos tratando de negarnos a nosotros mismos.ˮ [Popper p. 87-88] Esa es la contradicción central y la paradoja de la propuesta popperiana. Al ser un liberal, se permite pensar con mucha claridad la libertad del individuo racional (y eso lo pone en posiciones cercanas o que huelen a anarquismo), pero supone que siempre hay que responder a una autoridad. Para el científico devenido politólogo, no existe la posibilidad del autoconocimiento como ley primera de organización social. La libertad del hombre se restringe, entonces, a evaluar las normas para determinar si las acepta y si las encuentra válidas [Popper, p. 76] Su tarea intelectual es siempre de falsa opción: o sociedad cerrada o abierta; o sociedad cerrada o abierta, o el retorno a las bestias: “No existe el retorno a un estado armonioso de la naturaleza. Si damos vuelta, tendremos que recorrer todo el camino de nuevo y retornar a las bestias. Es éste un problema que debemos encarar francamente, por duro que ello nos resulte. Si soñamos con retornar a nuestra infancia, si nos tienta el deseo de confiar en los demás y dejarnos de ser felices, si eludimos el deber de llevar nuestra cruz, la cruz del humanitarismo, de la razón, de la responsabilidad, si nos sentismos desalentados y agobiados por el peso de nuestra carga, entonces deberemos tratar de fortalecernos con la clara comprensión de la simple decisión que tenemos ante nosotros. Siempre nos quedará la posibilidad de regresar a las bestias. Pero si queremos seguir siendo humanos, entonces sólo habrá un camino, el de la sociedad abierta. Debemos proseguir hacia lo desconocido, lo incierto y lo inestable sirviéndonos de la razón de que podamos disponer, para procurarnos la seguridad y libertad que aspiramos.ˮ [Popper p. 216] En fin, Popper es un ciego de liberalismo. Incluso cuando encuentra una mirada política como la de Sócrates -igualitaria, intelectual, autocritica, basada en el gobierno de sí mismo-, una mirada que va contra el totalitarismo de Platón (aunque por su extremo intelectualismo a veces lo puede llegar a tocar), incluso en ese momento cierra el camino y hace de Sócrates no un político sino un maestro. “Eres, ante todo, inteligencia, era la respuesta de Sócrates. Es tu inteligencia la que te hace humano, la que te permite ser algo más que un mero puñado de deseos y de ansiedades. Lo que hace que te bastes a ti mismo como individuo y lo que te faculta a sostener que eres un fin en ti mismo. La frase de Sócrates, ´cuida tu alma´, constituye… un llamado a la honestidad intelectual, así como la frase ´conócete a ti mismo´ está destinada a recordarnos nuestras limitaciones intelectuales. Son estas cosas solamente las que importan, insistía Sócrates. Y lo que criticaba en la democracia y en los estadistas democráticos era… su imperfecta comprensión de estas mismas cosas. Los criticaba con razón por la falta de honestidad intelectual y por dejarse obsesionar por la política del poder. Debido a su insistencia en el lado humano del problema político, Sócrates no pudo interesarse demasiado en la reforma constitucional. Era el aspecto inmediato, personal, de la sociedad abierta, lo que a él le interesaba. Se equivocaba, pues, cuando se consideraba a sí mismo un político; Sócrates era un maestro.ˮ [Popper, p. 206] Como en la mayor parte de las propuestas, la desconfianza ante el valor y el poder del individuo intelectualmente preparado para la vida en comunidad, impera, se impone y redunda en la extraña necesidad de sumar instituciones a las instituciones en una escalada infinita a la nada sin igual.

CyberLolita [De las crónicas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

[ Advertencia. Pueden leer una nueva versión del siguiente texto en este mismo blog, en el post: https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2015/05/27/cyberlolita-kaczynski/ ]

‘En La vida de Adèle [2013] no hay esa tecnología invasiva tal como la entendemos hoy -computadoras, celulares, internet. Apenas un teléfono de línea, a la vieja usanza, une la pasión. De no mediar esa ausencia, el etéreo mundo virtual habría metamorfoseado a Emma y a Adèle en fáciles víctimas del santo pecado de lo imposible -la rapiña, a manos de la más experimentada, de la menor.’  –  Il Corvino, ‘Azul es cine francés” [2013].

´Las Lolitas que necesitamos son las que confiadas de sí mismas irrumpen en el espacio… público, desafiando las convenciones sociales que niegan la sexualidad de las niñas y mujeres, cosificándolas y convirtiéndolas en víctimas de un sistema patriarcal que convierte el poder de su sexualidad en un arma contra ellas mismas.´ – Daniela Villegas, ´Porqué Lolita no es feminista… pero probablemente las Lolitas sí.´ – [LINK http://www.24-horas.mx/porque-lolita-no-es-feminista/%5D

Un asunto complejo, redundó el Espectro. Que terminó por imponerse, asentí. En el inmaterial curso de mis apuntes, en rigor de verdad, no quedaba otra que contar esa historia que cuenta Bauman, Zygmunt, entre los académicos… No veo la necesidad de la obsecuencia, lo deprimí. ¡Chingame! –gritó. Y dijo así. En el capítulo once del Mal estar de la posmodernidad [1997], en la versión brasilera que poseo –dijo el Espectro-, en ese capítulo dedicado ´a la distribución posmoderna del sexo´, elucubra Bauman que la segunda revolución sexual (mediados del siglo XX), metamorfoseó la primera revolución y descolocó así al nido familiar al mismo tiempo que desactivó la relación amor romántico  ̸  amor erótico. Contra la creencia habitual –dijo Bauman, según él- este desnudar de la substancia sexual no tuvo tanto que ver con una ´emancipación o liberación sexual´ (hippie, sesentista, etc.) sino con una redisposición, con un cambio en la función social del sexo. Doscientos años atrás un enorme panóptico fue construido para controlar la sexualidad. Hoy en día, de forma disimulada, ese sistema de vigilancia aparece desregulado y el control, en una sociedad cada vez más atomizada, privatizado. El sexo abandonó no hace mucho el lar familiar y una vez en la calle comenzó a filtrarse en cada instancia de contacto entre humanos, desde la oficina y los negocios, a las universidades y escuelas, y un amplio etcétera. Fue y es, a partir de entonces, regla social la necesidad de ´mantener la distancia entre las personas´, de ´evitar el contacto´. Esta misma regla alcanzó a la propia familia por los aires estallada, es decir, alcanzó la relación padres e hijos antaño construida en base a la vigilancia, al ´estar encima´. Traduzco (y reformulo, apenas, la labia de Bauman): ´Los niños, ahora, son considerados principalmente objetos sexuales y víctimas potenciales de sus padres, a su vez sujetos sexuales. Como los padres son por naturaleza más fuertes… y están colocados en una posición de poder, su sexualidad puede fácilmente llevar al abuso de ese poder, puede conducir a la satisfacción de sus instintos… El espectro del sexo asombra también las casas de familia. Para exorcizarlo, precisamos mantener los niños a distancia –sobre todo, imponiendo la abstención de intimidad y de manifestación tangible, abierta, del amor de sus padres.´ Según dice Bauman, la enorme cantidad de casos de abusos sexuales de padres con sus hijos repetidos por los medios de comunicación implicó que ´…la ternura de los padres perdiera su inocencia. Se hizo pública la conciencia de que los niños son siempre y en todas partes objetos sexuales, de que existe un fondo sexual potencialmente explosivo en cualquier acto de amor de los padres, de que toda caricia tiene su aspecto erótico y de que en todo gesto de amor puede esconderse un asedio sexual.´ El propio sociólogo, en ese capítulo once, cita a otra tecnócrata quien afirma que si bien el abuso sexual parece estar más difundido en la sociedad de lo que se quiere aceptar, es evidente que se exagera el uso del término ´abuso´ en casi cualquier tipo de situación. De lo que no queda ninguna duda, sospechoso amanuense, es que del antiguo amor y del solemne cuidado de los padres a esta nueva situación de proximidad incestuosa, hay un abismo. Un enorme abismo. Bauman, al menos en esa versión de la historia, deja de lado las nuevas tecnologías y, en particular, la alianza con Internet -ligazón que permitiría entender mejor la epidemia de pedofilia que parece arrasar hoy día al Planeta.  Innegable es que –frente al nuevo estado de cosas- se ha avanzado en cuanto a la visibilización y a la denuncia de los abusos de mayores hacia menores, en cuanto a la protección de la niñez. Dicho esto, dejemos atrás, por un momento, los discursos políticamente correctos y tomemos al azar un ejemplo de la Nueva Ciudad de Dios: ¿qué significan las virales Lolitas –íconos del encuentro nefando- pululando multiplicadas por la Red? En Lacrimae rerum [2006], Slavoj Zizek recorre una y otra vez el efecto del ciberespacio sobre la subjetividad en el mundo contemporáneo (en un idiolecto lacaniano, a veces por demás complejo). El efecto es paradójico, dice –me dijo el Espectro. Si por un lado, el ciberespacio libera de la suposición de la existencia de la Autoridad, del gran Otro, esa ficción que organiza nuestro orden simbólico y que tiene a los grandes relatos ideológicos como su sucedáneo, y si esto trajo como consecuencia –simplifico, me dijo- la recurrente organización sectaria, atomizada, y, en consonancia, la proliferación de diversas identidades perversas surgidas del haberse desligado del propio cuerpo y de la propia individualidad concreta (contexto que enmarca la antes mencionada ciber-epidemia), por el otro, he ahí lo paradójico, ese mismo ciberespacio perverso permitió que la fe en el gran Otro (la Autoridad), desechado en lo simbólico, retornara en la realidad con sus trazas persecutorias. Dice Zizek: ´La creencia en la existencia de un gran Otro [el que mueve los hilos] en el plano de lo real es… la definición más concisa posible de paranoia… […] Otra versión del gran Otro real es la figura del padre como acosador sexual de sus hijas pequeñas, una figura que se encuentra en el centro mismo del ´síndrome del falso recuerdo´: también en este caso el padre, suspendido como agente de una autoridad simbólica, es decir, como encarnación de la ficción simbólica, ´regresa en la realidad´ (los defensores de la rememoración de los abusos sexuales de la infancia han desatado una gran polémica al sostener que el acoso sexual del padre no es una mera fantasía, ni siquiera una mezcla indisoluble de hecho y fantasía, sino un hecho puro y duro, algo que ´ocurrió realmente´ durante la infancia de la hija en la mayoría de las familias…)´ [´¿Es posible atravesar la fantasía en el ciberespacio?´, en Lacrimae rerum, p. 272-273]. Un paso más, un desvío y digo. La pedofilia -voluntad y actividad rechazadas, de manera unánime, en el imaginario comunal- es uno de los puntos ciegos del entramado socio-económico actual porque es generada y provocada por el propio sistema. Contra los supuestos deseos de aniquilarla, esa práctica encuentra en el parafílico ciberespacio –junto con miríadas de gustos desviados o queers- el ámbito adecuado para desarrollarse, para expandirse hasta el punto de que hoy en día, por ejemplo, las ´lolitas hentai´, propias de la estética del anime o del manga japonés (y ´hentai´ significa ´perverso´), son estrellas en el consumo del mundo virtual -lolitas on-line, tras infinitas máscaras y al acecho de cualquiera que le proponga un Paraíso sin la ley de lo normal y bajo el hechizo infinito de la pureza ancestral; lolitas que, en su fragilidad, lucen espléndidas a pesar o a causa de la mano adulta y anónima que las merodea y que las hurga sin cesar. Asedio dual. La pedofilia es fogoneada (si se quiere, indirectamente) desde el ciberespacio, plataforma de las transnacionales, y desde la consecuente realidad por la misma organización social que se espanta y que dice combatirla. Idos los padres de los lares familiares por la desagregación o atomización actual, a su regreso y en la efusividad del reencuentro, el amor filial se convierte en amor dantesco. Aquellas –o aquellos- que fueron erigidos por el mercado de consumo en reinas –o reyes- del hogar, bien merecen que se les consientan sus caprichos hasta el final. Y si los padres o las madres no se ofrecen como disponibles –por sus constantes actividades que solventan la palpitante vida de la gema- para responder a esta demanda en particular, habrá otros que, salario y subordinación mediante, se encarguen de velar por el deseo siempre insatisfecho de cada retoño familiar. Con todas las letras, no hay mayor hipocresía que el odio al pedófilo por parte de quienes, al defender el sistema imperial ciber-capitalista, permiten el caldo de cultivo y alientan lo que dicen odiar. Zizek no ofrece –imposible ofrecerla- una conclusión sin brechas, pero -especulo-, detecta en el ciber-espacio el caldo de cultivo para que ´la revolución social´ -de matriz progresista- sea imposible. Una vez diluido el o los corpus ideológicos que podrían haberse constituido o mantenido como el ´gran Otro´, no queda nada contra quién o por quién luchar en la realidad. Aquello que Eloy Fernández-Porta entiende como ´guerra cultural´: “Uno de los temas de [Lolita, 1955] de Nabokov… es la manera en que el viejo intelectual europeo doctrinal, decadente y podrido de cultura, corrompe a la joven América poppy. Reescribir la cultura pop desde Europa implica siempre, para el autor serio, una perversión: raptar, sacar de su hábitat, poner en circulación, estuprar y echar a perder la inocencia. […] su perversión es doble: lleva al ridículo la alta cultura norteamericana y vuelve inmortal y trascendente a la ninfa pop.” – [´Diez no-logos sobre literatura y pop´, Afterpop. La literatura de la implosión mediática [2010, p. 64]- aquella guerra cultural, entonces, es, en el aquí y ahora, una guerra por la posesión, por la dominación y por la demarcación territorial y de propiedad. Existe algo peor que el ´temor comunista, socialista, igualitarista, redistribucionista´ para los burgueses del nuevo milenio y es que, aquel que es visto como un lumpen social (a su servicio), se termine llevando para siempre y en segundos algo imposible de recuperar: pureza e inocencia de los virginales vástagos del amor parental. En otro contexto, azorado amanuense, hemos mencionado que de ninguna manera es arbitrario que una corporación cibercultural, es decir, la corporación corazón del capitalismo –la Iglesia católica- sea la enhiesta madrina de la peor versión de la práctica nefanda: el abuso de esos niño-jesusitos anónimos en manos de los supuestos enviados y  ̸ o representantes de la alta y paterna divinidad [www.lanuevadrogaesciberdios.com]. Que una organización pedófila –cuyo ícono más afable es un niño cuasi desnudo- sea uno de los centros principales de la sociedad occidental, creo que nos exime de cualquier otro comentario conjetural.

***

Lolita cyberpunk - Crédito http://www.pinterest.com/pin/405746247648892602/

Lolita cyberpunk

[www.pinterest.com/pin/405746247648892602/]

´…hoy día la histeria toma en general la forma de la vulnerabilidad, de una amenaza a nuestra identidad física y ̸ o psíquica (baste recordar la omnipresencia de la lógica de la victimización, desde el acoso sexual hasta los peligros de la comida y del tabaco, con el resultado de que el sujeto mismo se ve cada vez más reducido a ´aquello que puede ser dañado´).´ – Slavoj Zizek. ´El ciberespacio´. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio [2006, p. 226]

 ***

¿O será –pregunto a los vientos- que en la Nueva Ciudad de Dios, y a expensas de lo que sucede en ´lo real´, ese constante atizado sobre el peligro y la proliferación de la pedofilia tiene una variable más por considerar? En el capítulo 7 de Cypherpunks, ´Internet y política´, Julian Assange y adláteres discuten de qué forma las corporaciones y los gobiernos se las ingenian para instalar la necesidad de control y de censura de lo que circula a través de Internet. Además de las leyes contra la denominada ´piratería´ por parte de monstruos con el poder, por ejemplo, de Hollywood, el camino silencioso elegido es la instalación de una narrativa que dé cuenta del peligro de dejar a los ciudadanos circular libremente por la Red. El núcleo de esa historia de terror y de amenazas son los denominados ´Cuatro caballeros del Infoapocalipsis´: lavado de dinero, drogas, terrorismo, pornografía infantil. Estos fantasmas (con sus incuestionables dosis de realidad aunque no al nivel exacerbado que nos sugieren) no son más que la excusa para ir contra los que dicen, hacen u organizan algo -de raigambre política- que desagrada a los poderosos. Recordarás, pálido copista, que el mismo Assange, con un argumento no semejante pero sí análogo, fue acusado después de su buchoneo por medio de Wikileaks, de abuso sexual contra dos mujeres suecas. Lo tengo, sí, inimaginable Espectro. El argumento del poder, entonces, es así: ´Internet fue tomada por pedonazis y por eso precisamos de censura´. En el capítulo nueve de Cypherpunks, dedicado a la censura en Internet, dicen y cito y traduzco y modifico según pautas por todos conocidas: ´[Andy]: Los pedonazis básicamente resumen los argumentos alemanes o, tal vez, parte de los argumentos europeos a favor de la censura. Alemania quería evitar todo lo que se pareciese con un discurso de odio en Internet debido a la historia del país. Es claro que las personas no van a objetar si alguien dice que es preciso restringir el acceso a la Red a causa de los pedófilos. El documento interno de la Comisión Europea sobre la retención de datos argumentaba: deberíamos hablar más sobre pornografía infantil y las personas estarán de nuestro lado´. Continúo traduciendo apenas: ´[Jérémie] Creo que la censura nunca debería ser la solución. Cuando hablamos sobre pornografía infantil, no deberíamos usar la palabra pornografía –se trata de una representación de escenas criminales de abuso infantil. Algo que se puede hacer es ir a los servidores, deshabilitarlos e identificar a las personas que subieron el contenido para llegar a aquellos que lo produjeron, aquellos que primero abusaron de los niños´. Es un planteo general que, claramente, no busca disolver o ningunear la criminalidad de la pornografía y del abuso infantil en Internet ni en la realidad. Alerta a los ciudadanos sobre el chantaje intelectual que presupone obtener el voto positivo para la censura en nombre de una epidemia que, como vimos en la parte inicial, se desparrama, sobre todo, por los aposentos hogareños. Un universo de fábulas y de mitos que permiten el control; un universo en el que la ciber-bomba explotó, amanuense, y mejor lo sabe ese segmento del infatigable mundo de las lolitas post-apocalípticas cuyo estilo se sustenta en un ingenuo vestido con volados y de muñeca; con medias a media pierna; con trenzas circundando su cabeza; cubierto el rostro con una máscara antigás tan distópica como el deseo que engendran… [www.youtube.com/watch?v=BoxAsLL_AvI] Y, acordate cuando salgas, Espectro, no seas reventón, de hacer por lo menos la mímica de cerrar la tranquera.

A J, por el eros que en la común espectral oscuridad reina.

Lourdes [Tandil] – 28 de julio de 2014

Nunca dejaría que un montón de cerdos me acorralasen. [De las reales crónicas taquigráficas del Espectro en la Nueva Ciudad de Dios]

Hoy estamos buscando ideas revolucionarias que puedan cambiar al mundo mañana.

Presentación – The World Tomorrow [Abril – Julio 2012]

 LINK http://worldtomorrow.wikileaks.org/

Se está llevando a cabo una guerra furiosa por el futuro de nuestra sociedad. Es invisible para la mayoría de la gente. Por un lado, está la red de gobiernos y de corporaciones que espían todo lo que hacemos; por el otro, están los cypherpunks, virtuosos activistas que generan códigos y repercuten en la política pública. Este movimiento es el que generó Wikileaks.

The World Tomorrow – # 8

LINK: www.youtube.com/watch?v=IoI1ocECHb4&index=5&list=PLCF630EDA78D491A6

Por eso es inevitable que en los momentos febriles de la historia se atisbe la presencia de anarquistas, tanto en los pronunciamientos disidentes como en las asonadas espontáneas, porque los anarquistas siempre han sido aves de tormenta.

Christian Ferrer. ´Sobre los libertarios´. En El lenguaje libertario [2005, p. 13]

A comienzos del 2012 –caminaba nervioso por la galería, enfundado en abrigos-, y desde su encierro en Londres, el ciber-terrorista Assange comandó una docena de entrevistas con referentes políticos que dijeron tener o haber tenido llaves para detener al imperialismo que nos gobierna. Sorbió la bombilla de su mate humeante, para luego seguir, oh, el Espectro y su eterna languidez de los atardeceres no antecedidos de siestas ingenuas. Por esa gavilla de episodios de media hora –y siguió- pasaron líderes de la resistencia en Medio Oriente y partícipes o fomentadores de la Primavera Árabe; el presidente de Ecuador, Correa; Chomsky; el antiguo Tariq Ali; el conservador Horowitz y un etcétera con dos protagonistas grupales: los hackers enrolados en el movimiento cypherpunks (criptopunks) –quienes, en síntesis, proponen, y concuerdan con las luchas de Assange, en la necesidad de un manejo autónomo de los códigos de comunicación en Internet para evitar la vigilancia, el control y la manipulación cuasi-militar de parte de los Estados y de las Corporaciones; los integrantes de los movimientos europeos y norteamericanos de ocupación, ´Occupy´, quienes -se podría decir con las reservas del caso frente a proyectos todavía jóvenes- lanzan al mar nuevas ideas para enfrentarse a este sistema decadente y en franca desintegración que pagará cualquier costo por mantener su hegemonía. Su garganta se calmó. Pateó el suelo. Acarició lo negro en un Cartucho que lo escuchaba –en concreto, uno de los únicos y pocos que por propia voluntad lo escuchaban, sin contar el extorsionado rol de amanuense que me correspondía. Sorbió repetido. Carraspeó. Elevó su voz hacia el poniente. Apenas gritó. Acá, dijo, acá hay una guerra, escribiente. Y es sobre eso de lo que estamos hablando desde hace un año. Una guerra virtual, una guerra de relatos, una guerra de imágenes. Se lucha por una narrativa: cómo se cuenta la historia de la existencia de Internet. Menos de la décima parte –creo- entiende (o le interesa) el relato de Assange (y adlátares) en un sentido pragmático donde entender es actuar. El resto continúa creyendo que se les ha otorgado el maná. Y comen sin concierto. Y dice Assange en el final del segundo episodio dedicado a los cypherpunks [LINK www.youtube.com/watch?v=qqA303-7op4 ]: ´…Internet condujo a una explosión de la cantidad de información disponible. Es extraordinario… las funciones educativas son extraordinarias. La gente habla sobre Wikileaks y afirma que toda esa información gubernamental privilegiada es ahora pública y que el gobierno ya no puede guardar secretos. Y yo digo que no es así. Wikileaks es la sombra de la sombra. Los grupos de poder tienen una cantidad de información secreta vastísima. La cantidad de información pública disponible es mínima. El trabajo de Wikileaks es solo un porcentaje, una fracción de este material privado privilegiado. Si se mira el balance entre los poderosos abusadores que conocen cada transacción de las tarjetas de crédito en el mundo y de Estados en las sombras de la información que están empezando a desarrollar alianzas para interconectarse unos con otros y con los sectores privados, ¿crees que Internet es una herramienta común de la humanidad para hablar consigo misma o es algo que aumenta el poder? ¿Cómo se está llevando a cabo esta batalla, Jérémie? En realidad –dice el Espectro que responde Jérémie- estos temas están relacionados. Intentaré conectar con conversaciones anteriores porque cuando hablamos de concentrar el poder, hablamos una vez más de estructura informatizada. Y cuando hablamos de la censura en Internet, es la centralización del poder para determinar a qué tendrá acceso la gente y a qué no. Tanto si se trata de una censura gubernamental como si se trata de una censura privada ambas son indebidas. Han modificado la estructura de Internet de una red universal a una división de pequeñas sub-redes. Sin embargo, de lo que estamos hablando, desde el principio, son de temas globales, sea acerca de si se formará un sistema definitivo o acerca de la corrupción o de geopolítica o de energía o de ambiente o de lo que sea. Todos son problemas globales a los que se enfrenta la humanidad. Tenemos una, aún tenemos una herramienta en nuestras manos que nos permite una mejor comunicación, compartir conocimientos, participación en el proceso político y democrático. Lo que creo, lo que sospecho es que una Internet global y universal es la única herramienta que tenemos entre manos para dirigir esos problemas globales. Y es una lucha centralizada que tenemos que llevar a cabo, que todos tenemos la responsabilidad de llevar a cabo.´ Ahí, interrumpe el Espectro, ahí opina Assange: ´Tenemos gracias a los cypherpunks esa noción de que el código es la ley porque en Internet lo que puedes hacer viene definido por los programas existentes, por eso el código es la ley. Sí, absolutamente –recuerda el Espectro que propuso Jacob. La clave que tendría que asimilar la gente, si hay una persona de 16 o de 18 años que desea hacer del mundo un lugar mejor, es que se pueden construir alternativas y que cualquier persona, cualquiera con Internet, tiene el poder de hacerlo en el contexto en el que están. No es que tengan el deber de hacerlo, pero si desean hacerlo, pueden. Influirán en mucha gente… Construir esas alternativas significa una ampliación, un incremento. Por eso estoy aquí porque si no te apoyo, qué clase de mundo estoy construyendo, qué clase de mensaje transmito. ¿Dejaría que un montón de cerdos me acorralasen? De ninguna manera, nunca. Tenemos que construir y tenemos que cambiar eso, debemos hacerlo. Como dijo Gandhi: tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo.´ Y es por eso, desorientado amanuense, que es necesario leer, oír, pensar en esas continuidades entre la guerra cypherpunk y el movimiento Occupy. Veo tus intenciones, Espectro; será cuestión de darle play y sin mayores ganas pero según pautado, transcribiré el episodio 7 de The World Tomorrow [LINK www.youtube.com/watch?v=cMq66EhVmag ] Ahí va. [La siguiente transcripción está modificada para mejor leer y tomada del link www.cubadebate.cu/noticias/2012/05/29/assange-y-activistas-del-movimiento-global-ocupa-hablan-sobre-los-origenes-y-los-objetivos-de-las-protestas/ donde pueden sin más clickear para no descender en la escalera del platónico original].

 

JULIAN ASSANGE: Bienvenidos a una edición especial de nuestro programa. Normalmente estos diálogos se desarrollan desde el lugar donde estoy bajo arresto domiciliario, pero hoy por la cantidad de gente involucrada en el movimiento Ocupa, hemos decido hacerlo aquí en el viejo ´Deutsche Bank´ de Londres que está controlado por amigos de Ocupa. Tenemos aquí a Marisa Holmes de Ocupa Nueva York, Alexa O’Brien de Ocupa Nueva York y del Día de la Ira de Estados Unidos, a Aaron Peters de Ocupa Londres, Naomi Colvin de Ocupa Londres y David Graeber de Ocupa Nueva York. Me gustaría dividir este programa. En la primera parte quiero entender cómo llegó a existir el movimiento Ocupa, qué tipo de gente estaba involucrada, la base política para organizarlo, para llevar sus asuntos y difundirlo. Y después, ver a dónde se está dirigiendo.

David, ¿de dónde crees que vino este movimiento que al final causó la ocupación de Zuccotti Park y después se extendió por el resto de Estados Unidos?

DAVID GRAEBER: Hubo un movimiento global, que, creo, empezó en Túnez y que, parece, se extendió por el Mediterráneo: Grecia, España. Es el mismo movimiento que estremeció a Estados Unidos. Mucha gente de Grecia y España que estuvo involucrada en los primeros días y hasta antes de la ocupación de Zuccotti Park, forman parte de él. Es un tipo de agitación global.

JA: Alexa, usted estuvo involucrada en el Día de la Ira de Estados Unidos en mayo de 2010. ¿Lo ve como la transición del ciberespacio al ´espacio de encuentros´ o hay algún análogo anterior?

ALEXA O’BRIEN: Sí, definitivamente, si nos fijamos en la parte superior y en la multitud de activistas menores y en los medios sociales. La trasformación en la organización de los medios también desempeñó su papel el año pasado en Ocupa Wall Street.

JA: ¿Es evidente que había una inspiración proveniente de la Primavera árabe?

AARON PETERS: De eso se habla muy rara vez. En 2008 Egipto se convierte en el país número uno del Banco Mundial en cuanto a reformas y, en el mundo, en desarrollo. En términos de reformas liberales, Egipto era insuperable en África del Norte y en Oriente Próximo desde el punto de vista del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. El fenómeno más grande que está pasando aquí es que después de la Segunda Guerra Mundial el Estado nacional era visto como un depósito de responsabilidad democrática y desde finales de los años setenta esto estaba desapareciendo. En algunos lugares nunca ha existido, ¿sí? Pero ahora es un fenómeno global. Ahora reconocemos que los resultados de la política pública no están ocurriendo a nivel nacional y que los creadores de la política no son los que están en los parlamentos nacionales. Están en otro lado y aquellos que dictan la política no son los responsables de ninguna forma, o no son los representantes democráticos. Y es un fenómeno global. Y eso pasa en la India, en China, en Estados Unidos y en el Reino Unido.

AO’B: Nosotros no solo tenemos una crisis financiera global, tenemos una crisis política global porque nuestras instituciones no funcionan más.

AP: Sí, exactamente.

DG: Y esto es uno de los puntos del movimiento global por la justicia: estos recién creados mecanismos administrativos… mecanismos políticos globales planetarios…

JA: Como la OMC (Organización Mundial del Comercio).

DG: Como la OMC, como el FMI… La gente, al menos en lugares como Estados Unidos, ni siquiera sabía que existían, pero en realidad estaban gobernando el mundo. Es la primera burocracia planetaria realmente efectiva creada en nombre de un tipo de ideología de mercado libre que se supone que está en contra de la burocracia, pero es lo contrario. Por lo tanto, las revueltas siempre son en nombre de la democracia porque es algo que obviamente hace falta. La crisis financiera las trajo a casa, especialmente, en cuanto a la deuda. Las deudas de los grandes jugadores pueden ser renegociadas a través y por medio de estos mecanismos globales, pero los tuyos no pueden, porque tus políticos están comprometidos con ellos y no contigo.

JA: Quiero pasar a un tipo de génesis práctico, pues este tipo de tema ocurre sobre un fondo. Uno de los elementos clave de Ocupa Nueva York, en nuestra opinión, fue: “Conseguimos el 99%”. La expresión no era: “Somos el 99%”. No era así pero luego apareció y dio resultado.

DG: Es un ejemplo perfecto de proceso colectivo. Creo que yo lancé algo así como: “¿Por qué no hacemos algo del 99%?”, y alguien más, creo que algunos españoles dijeron: “Nosotros somos el 99%” y después creo que Chris añadió en la página: “Somos”. Así fue cómo diferentes personas contribuyeron con cada palabra, pero todo junto salió estupendamente.

JA: Naomi, ¿ha visto usted este tipo de proceso iterativo? Algo se ha erigido, y no nació como una explosión de inspiración en el celebro de una sola persona, parece que ha sido algo que en realidad involucraba todos estos procesos.

NAOMI COLVIN: Tienes razón. Hay diferentes flujos identificables que se unen en Ocupa, y Ocupa es casi un momento galvanizador, cuando la gente está haciendo, en realidad, cosas bastante diferentes, y entiende que ellos pueden cooperar y crear algo que es extraordinario. Si nos fijamos en Ocupa Londres, el desencadenante es el ejemplo de Ocupa Wall Street. La idea de que esta cosa extraordinaria pudo pasar al otro lado del Atlántico, donde nunca esperarías que fuera posible, y por eso tienes que hacer algo en Londres. También tenemos el aporte de lo que pasó en otros lugares de Europa durante el último año. Lo que pasa en Londres es imposible sin el ejemplo de lo que pasa en España. Es el momento en el que todo se junta.

JA: ¿Hasta qué punto el movimiento de los Indignados en España alimentó, en lo que a apoyo logístico se refiere o a cantidad de gente en la calle, a Ocupa Nueva York?

MARISA HOLMES: Hubo muchos miembros de los Indignados que en realidad estaban en Nueva York por una u otra razón, lo que culminó el 17 de septiembre cuando ellos vinieron a las tempranas asambleas generales y, sabe, nos dieron la base y el contexto para lo que estamos haciendo. Entonces, de ellos aprendimos muchísimo.

DG: Había hasta egipcios ahí. Recibimos correos electrónicos de Egipto diciendo: ´Voy a Nueva York para esta acción particular.´ En términos de proceso de aprendizaje iterativo, al menos para mí, viendo lo que estaba pasando en Europa, esa información para las ocupaciones se tomó de modo directo de aquel movimiento particular.

JA: Naomi, en Ocupa Londres había una placa en la calle en la que ponía -´Plaza de Tahrir´- en frente de la iglesia de San Pablo.

NC: Una de las placas más fotografiadas. No tengo ni idea de quién la puso, pero había gente ahí que identificaba mucho lo que estaban haciendo, con la inspiración de la Primavera árabe. En términos de cantidad de gente en la calle es el movimiento europeo el que ha aportado mucho más a Londres simplemente porque es donde estamos.

JA: Estoy interesado en la cuestión particular de la filosofía de la técnica y el dominio de la técnica que independientemente de lo que intentemos y hagamos en una dirección o en otra, tenemos que hacerlo de modo eficiente si queremos ganar. Y para hacerlo de forma eficiente tenemos que adoptar técnicas eficientes. Y entonces, cada uno, no importa lo que organice, empezará a adoptar técnicas eficientes, al final son las técnicas, las que ganan. ¿David?

DG: Creo que una parte de esas técnicas no son solo los medios de comunicación sociales. Hay una tradición desde los años setenta de crear nuevas formas de democracia directa, de consenso, de facilitación, de descentralización, de toma de decisiones. Es muy práctico, una especie de síntesis… […]… por un lado, estas difundiendo información de ciertos tipos de medios de comunicación sociales, pero al mismo tiempo están esas nuevas formas de democracia personalizadas. Y por el hecho de que lo tuviéramos que trazar, la gente sabía cómo facilitarlo. Así  instituciones como ´Micrófono Popular´, desarrolladas durante años, son críticas.

JA: Esta cultura mitológica que visualmente era muy conocida entre los de Ocupa, el ´Micrófono Humano´ [´Mic Check´] es como un teatro en la calle. Por otro lado, parece ser más práctico una asamblea general. Eso de saludar agitando la mano, cuando lo vi por primera vez, me pareció amanerado e inefectivo, pero puedo ver que si tienes un montón de gente, y quieres… y tu tarea es escuchar a alguien, no ofrece mal resultado. Aaron, ¿has estudiado cómo aparecieron estas técnicas?, ¿ha habido innovaciones en cuanto a la técnica?

AP: Si vuelves a la noción de la mimética, hay un argumento que siempre ha existido en cuanto a cómo los humanos comparten identidades, cómo crean otras nuevas, como las interiorizan. Pero la cuestión en cuanto a estas nuevas maneras de comunicación es que este proceso se acelera. Hay una relación, entre la gente más joven, en la práctica en línea y fuera de línea en la que ellos no están interesados en líderes, en modelos de beneficios. Están interesados en la creación de valores, pero a menudo es la creación de valores la que va más allá del motivo de beneficio y más allá de coaccionar para hacer algo. Es un tipo de acción colectiva voluntaria.

JA: ¿Las técnicas en Ocupa Londres imitaron el ejemplo de lo que la gente había hecho en Nueva York, en Ocupa Nueva York, o son más antiguas?

NC: Hay una interesante tensión entre cómo funciona el consenso en la red y cómo funciona la conciencia colectiva. Es un consenso pero de una forma mucho menos estructurada. Y hay una interesante tensión entre lo que puede ser el modo de pensar de la gente que ha venido a ocupar y una forma de consenso, por así decirlo, más tradicional, un trabajo basado en decisiones estructuradas de forma consensuada, un trabajo de base. Y es una tensión que podemos examinar en Ocupa Londres sin resolverla plenamente.

JA: Podemos explicar por qué el movimiento Ocupa no podía haber sucedido hace diez años. Estos movimientos de protesta brotaron en Seattle y Genera, etcétera. Y de pronto tuvimos un 11 de septiembre y fue el final. Así que podemos entender por qué esto no habría ocurrido hace diez años. Pero ¿hace cinco?

AP: En primer lugar los movimientos sociales que están alrededor nacen de la queja y de la sensación de ser agraviados. Lo que está ocurriendo sería imposible sin la crisis económica global. Podría haber sido el fin del capitalismo tal y como lo conocemos. Habríamos tenido enormes problemas con la distribución de los alimentos. El problema de las sociedades complejas es que cuando algo va mal, va muy mal.

JA: ¿Esto no habría pasado sin la crisis económica de 2008? ¿Eso fue un desencadenante?

AP: Porque hay ciudades campamento en Estados Unidos que no están dentro del movimiento Ocupa y son gente que no tiene hogar y esto es tanto un síntoma político como una fuerza.

JA: David, ¿el movimiento Ocupa estuvo hirviendo a fuego lento durante la primera semana o los primeros diez días antes de que empezara la violencia?

DG: Bueno, sí.

JA: Me refiero a la violencia policial, pero es violencia al fin y al cabo. Y la violencia es un mecanismo de marketing bastante efectivo. Las películas de Hollywood están llenas de violencia.

AO’B: Yo estuve allí y como sabe estuve viviendo en un parque la primera semana y puedo dar fe de que no estábamos exaltados. Estuvimos protestando todo el día, toda la semana, ocupamos Wall Street, íbamos desde la llamada de apertura hasta la del cierre diariamente, teníamos dos asambleas generales al día. Estábamos, ya sabe…

JA: Sin embargo los medios de comunicación no transmitieron eso y solo se hizo efectivo cuando empezó la violencia.

AO’B: Supongo, pero nuestra meta nunca fue…

JA: Estoy sugiriendo que quizás deberían basarse en la experiencia de este evento, de que quizás realmente al provocar la violencia policial es algo que debería hacerse si quieren…

DG: No tenemos por qué provocar nada, es algo que va a ocurrir.

AO’B: No provocamos la violencia policial, tomamos directamente la…

JA: ¡Hay que grabar la violencia policial!

AO’B: Tomamos la dirección de la no violencia. Fuimos y ocupamos una plaza para tener una asamblea general y comenzamos a hablar sobre el mundo en el que estamos viviendo y sobre las estructuras que lo gobiernan. Así que creo que por estar ahí y por ejercer de forma directa el proceso democrático representábamos una amenaza y la policía tuvo que responder.

DG: No hay nada que aterrorice tanto al gobierno de Estados Unidos como la amenaza de un estallido democrático en Estados Unidos. Es seguro que reaccionarán de forma violenta.

AP: El día que ocupamos la Bolsa de Londres yo estaba fuera del principal cuadrante de la policía. Conté unas 20 furgonetas y hasta ahora he visto esto bastantes veces. Oí a los perros salir. Vi a todos los equipos de inteligencia, tenían allí sus cámaras. Empezaron a repartir palizas a todo el mundo a la luz del día. No había medios de comunicación y la policía entendió que si no nos frenaban, empezaríamos a ganar terreno.

JA: Naomi, tú eras la coordinadora de la campaña de Bradley Manning. Había una interesante e inusual relación entre el número de personas que estaban apoyando WikiLeaks, a Bradley Manning o a Anonymus y al movimiento Ocupa. Pero a Bradley Manning lo convirtieron en un ejemplo. No fue simplemente arrestado y todo siguió con calma. Me refiero a que lo convirtieron en un ejemplo destacado que actuara como freno porque la autoridad necesita dar ejemplos de lo que les pasa a las personas acusadas de desobediencia para mantener su autoridad. Las escenas de la televisión en las que los manifestantes son víctimas de violencia, en las que se encuentran en una posición débil, ¿crees que a la larga esto también es un ejemplo negativo?

NC: Hay varias cosas a tener en cuenta. La primera es lo que le ocurrió a Bradley en Quantico. Le trataron muy mal allí. Un reportero especial de Naciones Unidas apareció y lo contó. En términos de cobertura mediática del conflicto es la representación de lo que ocurrió los primeros días en Nueva York. Esas fueron las imágenes que dieron la vuelta al mundo. No eran de los medios de comunicación principales, provenían de los ciudadanos, eran de transmisión en directo. Hay cierta importancia en la presencia de los medios y en el hecho de que algo ocurra a la vista de todo el planeta, de que el movimiento Ocupa se haya estado autodocumentando todo el tiempo. Es una gran fuerza inhibidora.

MH: Si no fuese por las grabaciones en directo en Internet y por equipos mediáticos sociales no habríamos llegado hasta los principales medios de comunicación. Impulsamos el diálogo de una forma muy importante.

JA: Alexa, hábleme de los principios legales y el movimiento Ocupa. Era una de las exigencias del Día de la Ira en Estados Unidos y parece que debe ser un proceso de acuerdo con los principios legales.

AO’B: En el caso de Estados Unidos, una república democrática, o al menos es lo que dicen, hay diversas instituciones: está la plaza pública, existen los medios y existen las elecciones. Y cuando están en manos de las personas, esas instituciones mantienen una cierta salubridad porque pueden vigilarse las unas a las otras. En términos legales, me remito a mi experiencia, si un solo ciudadano… es tan radical como para que me inscriban en una revista de seguridad australiana, para que me relacionen con Al-Qaeda y me lleguen mensajes de contratistas de seguridad relacionados con el FBI diciéndome que tenga cuidado, que de alguna manera estoy relacionada con Al- Qaeda, algo me dice que es una técnica intimidatoria.

JA: David, el movimiento Ocupa, con ese nombre vino al mundo como resultado de Ocupa en Nueva York, pero se expandió por todo Estados Unidos. ¿Puede describir un poco esa expansión de Ocupa por el Estados Unidos continental?

DG: Fue rápido. Estaba estupefacto. Estaba asombrado. Porque uno sueña con que estas cosas ocurran pero nunca crees que vayan a pasar. Diría que en tres semanas teníamos unas 800 ocupaciones y es cierto que algunas de ellas eran de una sola persona con una pancarta pero muchas de ellas no eran… eran grandes acampadas de gente en sitios como Missoula, Ocupa Saskatchewan en Canadá, de una efusión extraordinaria, lo que ocurrió muy rápido.

JA: Quiero comentar el tema de ´ocupar un espacio´. ¿Por qué es importante ocupar un espacio?

NC: Hum….

JA: ¿Por qué no quedarse en casa? Tienes tu agenda, tienes a tus amigos, tus redes sociales, ¿por qué no coordinarlo desde detrás del escenario? ¿No es un poco pérdida de tiempo el poner tiendas de campaña y no poder hacer las cosas de forma más eficiente?

NC: Esto nos devuelve a la cuestión sobre por qué el movimiento en la red lleva a la acción fuera de ella. Creo que hay una necesidad natural humana de comunicarse cara a cara y es algo mucho más profundo. Cuando trabajas en la red uno es una especie de… se trata de coordinar individuos autónomos para que hagan cosas y uno tiene la sensación de ser parte de una comunidad de personas que sienten lo mismo o que están preocupados por las mismas cosas pero uno no es… no está en un espacio en el que todo el mundo quiere estar y quiere hablar para recrear el tipo de sociedad que desearía que existiera siempre.

AO’B: También es un experimento de ver cuánta presión puedes ejercer, tu compromiso con el espacio, dentro del sentido de espacio cívico, cuando el espacio cívico es solo una acera entre un centro comercial y otro, algo que pasa a menudo en Estados Unidos. Y a menudo incluso en muchas ciudades pequeñas hay una necesidad de crear espacios públicos y no privados que ni siquiera estén relacionados con el trabajo de una persona en el que podamos reunirnos y hacer tratos con Carlisle por la compra de agua, o lo que sea.

JA: Pero David, ¿tiene que cuestionarse el lugar? Me refiero a si todo el mundo puede reunirse, por ejemplo, ¡en un bosque de secoyas de California! De hecho, el G8 se ha trasladado a Camp David, parece que para conseguir ese efecto.

DG: Me parece que durante los últimos 30 años se han producido agresiones sistemáticas sobre la noción de comunidad y la idea de ´imaginación política´. Esta es una forma de reclamar ambas a la vez. Así que, creo que la idea de retroceder un poco es muy importante.

JA: ¿Es una muestra de la soberanía literal sobre un área determinada? Controlamos de manera física mediante nuestra decisión política este espacio que no controlan ustedes…

DG: Es lo crítico de esta situación. Es una estrategia de doble poder. Estamos hablando de la fuerza. No estamos hablando de las legalidades. Ellos no están hablando de las legalidades y nosotros tampoco. Cualquiera de los dos puede desplegarlo como arma, pero lo que intentamos decir es que es nuestro espacio, y lo es… somos el público y es un espacio público, vamos a ocuparlo y este sencillo acto desafiante es creativo. Todo lo que hemos hecho derivó de que iniciamos nuestro movimiento con no aceptar el orden establecido y el deseo de crear uno nuevo.

JA: En la dominación de ese espacio físico, al crear tu propio mini-estado en Ocupa -creo que es el término correcto cuando físicamente controlas un área de tierra, cuando tienes el monopolio de la fuerza coercitiva- empiezas a erigir estructuras sobre cómo tratar con cada cual y cómo coordinar con cada uno y a elegir metodologías para tratar con la policía, con los oportunistas dentro del movimiento Ocupa, para tratar con locos, para tratar con la basura. Las metodologías que se idearon para la toma de decisiones políticas y el abordaje práctico de las cosas, ¿se ven como un plan para hacer frente a la sociedad en general o son metodologías para, o sobre todo para, lidiar con el problema particular de cómo ocupar una plaza?

NC: No creo que tuviéramos nunca el monopolio de la fuerza dentro de Ocupa y habría sido mucho más fácil si hubiéramos hecho eso, negociando, lo que se hace en esta situación en la que, más o menos, usted sabe que cualquier trastorno puede suceder. En realidad no se tiene el poder de coerción sino el poder de persuasión, el poder de mostrar lo que la mayoría de la gente en ese espacio piensa, pero en última instancia, no se tiene la coerción y eso también es educación.

JA: En el caso de tener una persona problemática ahí o algún loco que lo está arruinando todo, ¿qué hacen con ellos en Ocupa? ¿Cómo se deshacen de ellos?¿Llaman a la policía?

DG: No hacemos eso…

MH: Hemos estado usando una combinación de cosas. Reducir la intensidad, mediación y comunicación no violenta han sido los modos de abordar los conflictos internos.

JA: Entonces, David, si el asunto llega a mayores y supongamos, sigo allí, sus malditas reglas no me afectan, quiero tocar el tambor cuando me dé la gana, quiero hablar cuando me dé la gana, quiero estar desnudo cuando me dé la gana, ¿no necesitarías a algún tipo rudo para que apareciera en ese momento a decirme, estás arruinando todo para todo el mundo, ¡no fastidies!

DG: Hay muchas formas de presionar a la gente.

JA: ¿Por ejemplo…?

MH: Con los tamborileros, por ejemplo, tuvimos una asamblea en la que hablamos de la situación de los tamborileros. Simplemente lo negociamos dentro del círculo de la asamblea.

AO’B: Hay conflictos y tensiones que son naturales para los seres humanos en los grupos dentro de Ocupa. No es que el espacio que Ocupa crea de repente sea como una utopía, porque no lo es.

JA: Aarón, ¿al final no se necesita un mecanismo, un proceso de desplegar la fuerza cohesiva?

AP: Prácticamente es una cuestión que necesita una respuesta, por supuesto…

JA: ¡Vaya, chicos, están muy incómodos con esto, es genial!

AP: No, no lo estoy, es una especie de cuestión existencial.

JA: Deberían haberlos puesto en psicoterapia durante diez años….

AP: No soy muy partidario de eso personalmente.

JA: Los pones en psicoterapia durante diez años, pero mientras tanto tienes a alguien más en tu maldito campo, causando problemas.

DG: Ha habido personas que han sido excluidas de los mítines y cosas así, eso ha sucedido, pero estamos intentando tratar algunas cuestiones con delicadeza de las que tal vez no queremos hablar mucho o que representan una subversión intencional. Hubo intentos de enviar a gente contra nosotros. En algún momento la policía trajo presos recién liberados y los llevó en autobuses al parque y les dijo, eh, aquí hay comida gratis. No es solo que esta sociopatía aparezca naturalmente si usted tiene a la gente en un campamento. Hubo un intento muy directo de subvertirnos y nos dieron la posibilidad de elegir: o empezar a invadirnos o convertirnos en un modelo de bienestar social en el que nos ocupáramos de esas personas…

JA: ¿Cómo Ocupa Londres impidió que los estafadores sociales patológicos que tenían tanta labia, que eran buenos para decir una cosa a una persona y otra a otra, extendiendo rumores de manera tan indecente, subieran a lo alto? ¿O lo han hecho?

DG: Si tiene una cima es muy fácil de hacer, pero si se trata de un movimiento horizontal, es muy duro. Me refiero al daño a gran escala que un sociópata podría causar. Es lo que siempre digo sobre el anarquismo, cuando la gente pregunta qué pasa con las personas que no se preocupan por nadie más y que son estúpidas y egoístas. Y le contesto: ¨Pues sí, pero al menos no terminarán en los ejércitos, ocupando altos cargos¨. Una persona así puede causar mucho daño, si no hay una estructura que pueda controlar la ascensión. Estoy de acuerdo con la opinión de William F. Buckley. Una vez dijo que prefería que sus gobernadores fueran las primeras trescientas personas de la guía de teléfonos, antes que las personas que estaban luchando por los escaños en el Congreso. Estoy de acuerdo con él. Les saldría mejor el trabajo.

JA: Da igual cómo nos gobernemos a nosotros mismos, pero tenemos que ser capaces de competir con los que buscarían gobernarnos de otra manera.

AO’B: Por supuesto.

DG: Por eso es tan importante tener un movimiento internacional. Se tiene la impresión de que el enemigo se está haciendo cada vez más globalizado. La única forma de desafiarlo es con movimientos globales. Se hace cada vez más irrelevante si los estados compiten o no entre sí.

JA: ¿Aaron?

AP: Lo que tenemos es la transformación más grande de la economía política global: con toda esa deuda los fondos fluyen al Sur, al Sudeste Asiático. Eso va a acabarse de una sola manera. Occidente está en el declive. Es obvio para todo el mundo, excepto para los políticos occidentales.  

AP: Es más que evidente, pero no pienso que realmente esté claro…

DG: No está claro, tampoco realmente lo saben.

AP: Empezamos a hablar sobre los acontecimientos de 1989 y del dinero que no sale de los cajeros automáticos. La gente se ríe, no sé… es muy obvio que se acabó la fiesta.

DG: Tiene sentido solo si ese 1% de ricos intenta apoderarse de la riqueza, si es que queda algo de riqueza… pero si se echa un vistazo a la historia, parece poco probable que acaben con ella.

Lourdes [Tandil] – 24 de julio de 2014

www.lanuevadrogaesciberdios.com [De las reales crónicas del Espectro]

DSC08703

A veinte minutos de Sálmacis…

Esta civilización es quizás odiosa, a veces no parece ser más que un mal sueño, engendra de manera infalible el hastío y el desagrado propicios al viraje hacia una catástrofe.

George Bataille. ´Los datos actuales´. La parte maldita [1949]

Numa declaração ao juiz, Speer comentou que, numa era mecanizada, as ditaduras exigiam, e haviam produzido, um tipo de indivíduo que aceitava ordens acriticamente. ´O pesadelo de muita gente, de que algum dia os países sejam dominados pela tecnologia´, declarou, ´quase se concretizou com o sistema autoritário de Hitler. Todo Estado no mundo está agora em perigo de ser aterrorizado pela tecnologia. Mas isso parece inevitável numa ditadura moderna. Logo: tanto mais exigentes a liberdade individual e a autoconsciência do indivíduo.´

John Cornwell. Os cientistas de Hitler. Ciência, guerra e o Pacto com o Demônio [2003]

– Jacob: Certo. As pessoas eram recompensadas por participar do Stasi, o órgão da segurança da antiga Alemanha Oriental. E hoje… por participar do Facebook… são recompensadas com créditos sociais… em vez de serem pagas diretamente. E é importante relacionar esse fenômeno com o aspecto humano, porque ele não se restringe à tecnologia, é uma questão de controle por meio da vigilância.

– Julian: Eu me interesso muito pela filosofia da técnica. A técnica é muito mais que a mera tecnologia e implica, por exemplo, um consenso majoritário em uma diretoria ou a estrutura de um parlamento –é a interação sistematizada. […] Talvez a tendência básica da técnica seja passar por esses períodos de descoberta da técnica, de centralização da técnica, de democratização da técnica –quando o conhecimento sobre como fazer é passado para a próxima geração. Mas acho que a tendência geral da técnica é centralizar o controle naquelas pessoas que detêm os recursos físicos delas.

Julian Assange et alii. Cap. 2: ´Maior comunicação versus maior vigiância´, Cypherpunks [2012].

– Andy: Bem, retomando a história da Igreja católica, estamos voltando à época na qual existia apenas um grande distribuidor de livros, se pensarmos que a Amazon está tentando controlar toda a cadeia de suprimento de e-books, então precisaríamos manter nossas próprias instalações de impressão, publicação.

Julian Assange et alii. Cap. 7: ´Internet e política´,  Cypherpunks [2012].

Sálmacis –me dijo- es también venir y contarte ideas que rumié en el Más Allá, apuntes desparramados que -cuando no pienso en sus detalles- reviso, revoleo. Como pocas veces (no era costumbre) aparecía alicaído. Sin más preámbulos, expuso aquella tarde sus notas espectrales.

´Las últimas décadas –leyó- en los países centrales, y en contagio hacia la periferia, han visto al ser humano, a cuentagotas y a diezmo de su salario, acceder a otra realidad bajo promesa de trascendencia. La liberación del cuerpo físico, y del artificio de la identidad, le ha permitido fundirse en comunidad con otros desdoblados quienes procuran suplir su angustia existencial con-un-estar-todos-juntos-allí-nuevamente-reunidos tal como las religiones pregonan (las institucionales panfletean) a través de la panacea del otro mundo. Un amplio e inespecífico consenso, que susurra lo vano hoy día de cualquier tipo de laicismo, dice que nadie teme -suponiendo que existan- los efectos paralizantes del ciberespacio. La novedad de la invención, y de su presencia en el mundo, imponen cautela a la hora de concluir sobre los efectos repudiables (aislamiento, inacción, alienación, control, dominio) o apetecibles (organización de movimientos de masas, reclamos de minorías, espacio utópico de liberación de las fantasías sexuales, etc.). La versión más concreta de esta historia -en su dimensión maligna- les cabe a los españoles Alonso y Arzoz –La Nueva Ciudad de Dios [2002]. La inmersión en la Red remite a un proyecto de larga data cuyo instante fuerte aunque no inicial recae en Agustín de Hipona –La Ciudad de Dios [siglo V d. de C.]- quien consolida el anhelo de una ´ciudad celestial´, con modelo en la Jerusalén mítica, en la que bajo un manto imperial y utópico (distópico, para esos españoles) habría de convivir la humanidad. Eran requisitos para ese proyecto político-religioso, la voluntad favorable de la mayoría y la posibilidad de que cada individuo tuviera su doble astral. Estos requisitos florecieron con la fundación del Ciber-imperio, el Sexto. El consenso se cristalizó –en un morderse la cola- con la naturalización social del doble digital. De la participación en esa ciudad ideal habría de nacer una mayor libertad que no parece ser más ni otra cosa que un uso espurio de las eventuales fuerzas renovadoras, que allí germinen, para mayor control. El ciberespacio, insano y esquizofrénico (constructo en el que aportan ciencias, cibernética, filosofía y un etcétera mayor) es, entonces, placebo de la religión. No sería demasiado brillante recordar que religo es conectar.´

¿Hasta ahí vas? –me pregunta. Hasta ahí voy.

´En sí –sigue el Espectro- el ciberespacio es un maravilloso conductor de otro vástago contemporáneo de la religión –el de la trascendencia por las cosas que es, como decir, el del orgasmo del consumo. Religión, trascendencia; Red, cuerpo astral; consumo, placer sexual -una serie que se reúne en la alquimia de metamorfosear ciudadanos en consumidores dentro de la ciudad virtual. A la Red, a la religión institucionalizada, al consumo -todos falsos puentes a la trascendencia-, subyace un elemento al que todavía no me referí (levantó la vista, enfrentó las palmas en su concavidad y me dijo que eso quería decir ´entre paréntesis´): las drogas o, dicho en general, las sustancias, citadas en una de nuestras charlas anteriores´. En la del complot, en la de la contra-economía libidinal, asentí. La recuerdo. [LINK  https://ymeescribesparanoica.wordpress.com/2014/05/05/boton-de-las-cronicas-del-espectro/]

Sí…

Y siguió sin leer.

Pensemos que, por un lado, capitalismo y que religión occidental se reúnen. Pongamos que, por otro, consumo desenfrenado de mercancías en el capitalismo y consumo de drogas se asocian –y droga acá significa la reina blanca, símbolo de las más duras (que sostiene, a intervalo con los antidepresivos, el mundo del trabajo). Consideremos, además, que las drogas naturales están en las experiencias de los místicos y de los religiosos. El cuerpo astral para el mundo virtual deriva, por caso, de una variable religiosa asociada a los alucinógenos. Alonso y Arzoz piensan en continuidad la Red con las visiones que los chamanes y quienes experimentaron peyote, ayahuasca y mezcalina tienen y tuvieron de mundos trascendentes en los que se sumergen en busca de sabiduría. Cito: ´…la semejanza entre una primitiva red vernácula [chamánica; mística] y su mundo de sueños inducido con nuestra Red y nuestro mundo virtual, resulta demasiado significativa como para ser casual; como si mediante la tecnología digital no buscáramos sino reproducir el esquema mítico de las más antiguas formas de religiosidad

El ciberespacio -afiló la voz- es también una droga que posibilita el trance necesario para en segundos salir de este cuerpo y de este mundo e ingresar en el paraíso donde todo es posible y poco sucede. Si detrás de los alucinógenos está el autoconocimiento, detrás de la peor versión del ciberespacio -en línea con el peor uso de las drogas- está el anestésico o el condicionamiento reflejo. Pasibles de rasgos semejantes, no son por igual tratadas. Mientras bombardean para insuflar ciberrealidad en las retinas y en la corteza cerebral, al prohibir las sustancias impiden el disfrute de una experiencia que –en el menos deseable de los mundos posibles- es tan indeseable como la otra. Permiso y denegación, sincronizados.

Respiró y pité.

La coherencia de esa hilera de conceptos -Red, cuerpo astral, religión, droga, consumo, capitalismo- asoma cuando se le suma un aspecto, de una u otra forma, imbricado y ya mencionado: la locura o la esquizofrenia. El chamán que alucina y que viaja por mundos es un loco (a los ojos extraños) y es un ser que busca el autoconocimiento (como el adicto al crack: socialmente descastado porque no puede trabajar en un tiempo estándar y porque, por ende, no es un potencial consumidor de objetos aunque sí uno continuo de la piedra que le da su lucidez; quien no consume objetos sin moderación es marginado al espacio de lo no deseado). Bloom -oh, Harold- sugería que Cristo había sido un chamán, un magnífico y representativo experimentador y buscador de certezas en esta compleja escena. Y si en ese sendero se tilda de loco al chamán (así llamado) indígena, por consecuencia, ¿qué otra cosa son sino los jerarcas de las religiones oficiales que se consideran representantes de Dios?

¿Chamanes?, acoté. No, locos -respondió.

El uso fabuloso de la Iglesia Católica de la iconosfera, paraspace, hiperspace, ese otro mundo en la Tierra, en la promoción publicitaria del actual y nuevo Papa es sin más ideológica, sistémica, alentadora del status quo. Como portavoz de la Iglesia, el Papa sostuvo no hace mucho que ´internet era una invención de Dios´ (una mentira a medias, si se reconoce que ese Dios ciber-promocionado es una invención de ellos). Mientras a Galileo lo condenaron y mientras el derecho al aborto continúa congelado, esa hermética invención de la tecno-ciencia actual es santificada en un par de lustros (…y claro que entiendo y que comprendo que un jesuita –tradición en la que se trama la Red ciberimperial- se valga de esa propaganda para recuperar el espacio perdido, incluyendo en dicha alianza, la adopción del nombre nefando en los corredores vaticanos, el del iluminado en vida y hereje post mortem).

Corolario: para solidificar esa gran ficción que es la religión en su versión institucional planetaria post-industrial, se requería un macro-mundo y fue virtual; para solidificar un mundo virtual atractivo y enervante en el que reine el consumo, necesitaban de un aliciente pseudo-espiritual. Para decirlo del otro lado de la teoría en el que lo cibercultural es apenas un punto. Cito a Zygmunt Bauman, el parágrafo # Trascendência deste mundo, del capítulo 11: ´Religião pós-moderna?´, de O mal estar da pós-modernidade:

Abraham Maslow ressaltou que… os casos de iluminação pessoal de revelações ou êxtase registrados nas vidas dos santos, e depois repetidas amplamente, embora talvez numa forma algo mais atenuada, nas vida dos fiés comuns, podem ser reinterpretados como ´de fato, experiências humanas máximas e perfeitamente naturais´. As instituções eclesiásticas, pode-se dizer olhando para trás, ´podem ser vistas como uma especie de cartão perfurado ou versão IBM de uma revelação original ou experiência mística, ou experiència máxima, para tornar isso apropriado à utilização grupal à conveniência administrativa… A religião (…) organizada pode ser considerada um esforço de comunicar experiências máximas a quem não atinge o máximo´. Com grande habilidade perceptiva e analítica, Maslow usou conceitos que só podiam ser gerados e completamente formados na estufa da cultura moderna tardia ou pós-moderna, para reinterepretar a posteriori uma experieência que foi vivida sem o beneficio das denominações apropriadas descobertas muito mais tarde… ´Faz sentido´, para nós, reconhecer no êxtase religioso do passado a experiência intensa e ´total´ que os preceitos da ´economia libidinal´ (ou do ´impulsa para a satisfação´ – Edith Wyschogrod), tão preminentes na cultura pós-moderna, impelem individuos como nós, construídos para acumular sensações a procurar e encontrar. A questão, porém, é se o procedimento inverso igualmente ´faz sentido´. Se podemos legitimamente reconhecer a experiência orgiástica de quem acumula sensações na pós-modernidade como essencialmente religiosa.

Troca de favores entre las corporaciones. Se insiste en prohibir las sustancias, pero se alienta la ciberrealidad desde espacios religiosos, y desde centros de poder semejantes y concomitantes, por fascinación y por ambición con la novedad de que en esta tierra el cielo haya obtenido su lugar –y ese cielo es un gran mercado de sensaciones (espurias en su mayor parte).

Uno de los problemas de esa alianza –y que ahora no puedo desarrollar- es que ciberespacio y perversión (mejor sería decir identidades sexuales diversas y múltiples) se conjugan y, en consecuencia, si, por un lado, tenemos en la Red un fantástico y eventual paraíso de libertad sexual (que podría encaminar al sujeto hacia el autoconocimiento, pero no nos esperancemos), por el otro, no es tan estrambótica la conexión diferida entre la cibercultural Iglesia católica, con sus adláteres, y la pedofilia. Si detrás del capitalismo está la religión en su variante judeocristiana, la pedofilia no es un error –el pedófilo no es el monstruo indeseado, en todo caso es proyección de la propia monstruosidad. Es la resultante de un sistema al que demasiadas veces, sin entender, denominamos ´perverso´. Es tan grande la fascinación por la falsa pureza, por la inmaculada comunicación que genera la Red, que se deduce que los púberes ocupen el centro del deseo. En el extremo del sin sentido, se acepta sin más que las campañas publicitarias estén destinadas a los más pequeños. ¿Qué otra cosa es si no corrupción esa temprana inclusión de los vástagos al mundo del deseo irrefrenable de poseer? (Por caminos laterales, los argumentos corporativos que instalan como monstruo máximo al pedófilo, es el cheque en blanco para justificar ante todos los impávidos consumidores la razón de la vigilancia virtual.)

El consumo es esquizofrénico porque se les atribuyen variables humanas a los objetos así como los niños humanizaban sus juguetes -y me refiero a los de otras épocas; los actuales sancionan el acceso a los bienes en una jugada no inocente si recordamos que el ícono del cristianismo –cuna del capitalismo- es un Dios hecho Niño –LINK https://www.youtube.com/watch?v=d1b7qOjNNtE .

Ese consumo en la sociedad actual es, a su vez, paranoico. Las cosas obtenidas hablan y son llamadas a hablar como dioses mínimos y como estampa y como reemplazo del ser social. De allí aquel fogoneo de la adicción al mundo virtual y de allí la obturación de las sustancias liberadoras. Desde la Red el humano dispara al consumo (aunque haya espacios de resistencia, alternativos, etc.). Desde la sustancia natural no está tan claro que hace y hasta se corre el riesgo de que el sujeto perciba que en la posesión de objetos sin medida no hay nada -solo el vacío del propio sistema y de él mismo como persona que intenta trascender a cualquier precio sin éxito. En el final del corredor, la angustia que es la ausencia del conocimiento de sí.

El camino bifurcado a rechazar el consumo que finalmente es rechazar la Red, no tiene del otro lado sino el tan mentado retorno imposible a lo natural. Una oposición que Slavoj Zizek [´El ciberespacio´, Lacrimae rerum] sintetiza: ´… esa antinomia toma la forma de una tensión entre la llamada ´ecología profunda´ y el tecnoespiritualismo: el primero promueve un retorno a la experiencia espontánea de la naturaleza a partir de la ruptura con la actitud de dominación tecnológica, mientras que el segundo cifra sus esperanzas en una conversión espiritual que sea el resultado de lo contrario, es decir, de la total reproducción tecnológica de la realidad (la idea de que… la plena inmersión de los sujetos humanos en la Realidad Virtual les permitirá liberarse de la carga de sus cuerpos y convertirse en entidades casi enteramente espirituales, capaces de flotar libremente de un cuerpo virtual a otro).´

Si esa vuelta utópica  es inviable, por lo menos recojamos los dos o tres frutos plausibles de la civilización, destrucción del resto y reconstrucción con una Red alejada de las manos de las corporaciones y con mera auto-organización.

Respiró.

Y dejá, Espectro, que cierro tu delirio hecho discurso y así mientras nos despedimos y vos le ponés el candado a la tranquera, transcribo [LINK: https://www.youtube.com/watch?v=Qc8O2Z06LUg]. ¡Adiós!

 ´…el efecto de la ayahuasca es un estado muy parecido al de la meditación; es un estado de quietud, de no querer hacer nada, de no pensar, de estar bien con uno mismo, de estar en paz, como ese estar en casa, como ese volver, como ese dejar la mente. De ahí se sobreponen los efectos secundarios: las visiones, las intuiciones, la captación de la música, el comprender a otras personas, el espíritu de comunidad, una serie de efectos derivados que, hablando en términos neurocientíficos, es el despertar del cerebro reptiliano, la kundalini entre los hindúes, el despertar del mundo intuitivo, que es lo más llamativo de la ayahuasca… Esa experiencia común de ver lo mismo entre personas diversas es una conexión con el cerebro primitivo. Se ven cosas increíbles que el cerebro humano normal no permitiría… Y entonces, cuál es la importancia de la ayahuasca para el futuro… Creo que es muy trágico este prohibicionismo que es un derivado del puritanismo norteamericano a través de las políticas de la ONU. Se ha escrito de sobra sobre el daño que produce el prohibicionismo con el tráfico de drogas. Son muchos los muertos y no serían tantos los perjuicios médicos que se invocan. Creo más que nada que la razón verdadera por la que se prohíben esas sustancias es que interfieren con el condicionamiento habitual para el cual están creadas las escuelas y la televisión… Es decir, los que mandan, la estructura de nuestra sociedad es un gobierno jerárquico en el que los que están arriba no quieren que se les compliquen las cosas, que el rebaño comience a pensar cada uno por sí mismo o hacer lo que siente… Es como si hubiera una confabulación contra la conciencia. Ni siquiera en la educación entra el autoconocimiento…´

  SJRP [Brasil] – Lourdes [Argentina] – Agosto de 2013 a Junio de 2014