Los espectros de Jorge Giannoni

Palabras preliminares

Primera parte del mítico y maldito film Molotov Party, del que participó Jorge Giannoni, y para el que contribuyeron con ´Sympathy for the Devil´, The Rolling Stones.

Hasta mayo de 2010, acceder a esa película underground era imposible. Aún hoy, avistar un producto fílmico que haya surgido de sus sueños, un milagro. Jorge Giannoni [1939-1995] vaga como un fantasma por la desolada geografía de los fervores icónicos de la cultura argentina.

Poco menos de una década atrás, y en otro universo, compilé lo conocido sobre obra y vida. La historia que allí cuento –y que pueden leer al culminar estas líneas- retoma y extiende lo que Gabriela Jaime reconstruyó mediante su documental Jorge Giannoni, NN, ese soy yo [2000], si no me equivoco inhallable en la Red, excepto por su trailer

La sinopsis de ese documental reza así

Los invito a conocer la historia de Giannoni a través de la lente de Jaime –si es que encuentran ese documental. Debería decir, también, a través de la lente de Claudio Remedi (cámara y fotografía en dicho documental), uno de los fundadores en 1992, junto con otros egresados de la Escuela de Cine de Avellaneda, del ´grupo de boedo films´. A ese grupo se le debe el rescate del afantasmado director. Remedi incluye a NN en sus “Apuntes para una historia del cine documentalˮ –texto recomendable de leer.

LOS ESPECTROS DE JORGE GIANNONI

[Roberto Lépori]

Él nunca abandonó el lugar de combatiente, ni como hippie que fue, ni como personaje contestatario y contracultural. Él se instala en la polémica no desde afuera de los demás, sino desde adentro del otro -al punto de hacer que el otro esquematizado, estructurizado [sic], burócrata del Instituto o de lo que fuese, anhelara íntimamente tener esto de lo que tenía él: poder cagarse en la tapa del piano, irse y no dar explicaciones. Un espíritu profundamente libertario.ˮ – Eduardo Montes Bradley

 

Escasea la bibliografía específica acerca de la obra cinematográfica de Jorge Giannoni. Mi exposición, anclada en esa precariedad, se divide en dos partes. En la primera, esbozo una bio-filmografía. Pago la imprudencia de rumiar la información conocida, elucubrando diluidas hipótesis de lectura acerca de esa obra espectral. En la segunda parte, reseño los filmes asequibles: Palestine another Vietnam [1971-1972], Las vacas sagradas [1977, fragmento] {y añado algunos comentarios al ahora hallable, Molotov Party [1969]}.

Primera parte

Jorge Giannoni nace el 11 de enero de 1939 en Mendoza. A los 16 años -según le confiesa por carta a Fernando Birri [ver Pionero y peregrino]- ingresa por impulso de Antonio Di Benedetto como cronista cinematográfico al periódico Los Andes. Esa tarea lo conduce sin esfuerzo a la sala de los cines locales y a festivales nacionales como el de Mar del Plata.

En Mendoza rueda su primer cortometraje, El manosanta. Nada se sabe de este material excepto que fue objeto de recuperación en el marco de un ´rescate´ del cine mendocino.[1] Más tarde produce –según dicen- un largometraje de temática campera al que nunca compagina.

Bajo el mandato familiar se radica en Córdoba para estudiar arquitectura pero, díscolo vástago, emplea su tiempo en un curso de cine. Se traslada a Buenos Aires. Estudia dirección en la Asociación Cinematográfica Experimental. Se convierte en corresponsal de la TV mendocina. Y conoce a Raymundo Gleyzer quien cursa cine en La Plata.

Gana un concurso de cortometrajes en el Instituto Nacional de Cinematografía con un proyecto dedicado a “…la tierra, la sequía, la inmigración de campesinos y todo eso…”. Lo invita a Raymundo, dueño de una cámara y de saberes sobre fotografía [F. M. Peña – C. Vallina, El cine Quema: R. Gleyzer, 2000, p. 36-37]. El premio no especificaba dónde había que filmar. En lo que respecta al dinero, era indistinto. Atraídos por el Cinema Novo, viajan al nordeste de Brasil. La experiencia es conflictiva. Se distancian. En la antesala del inicio de la larga dictadura brasileña, Raymundo filma La tierra quema [1964]

Su partenaire, interesado por la revolución y por las ligas campesinas, participa de la filmación de Terra em transe [1966] de Glauber Rocha

Hay quienes afirman que también estuvo junto a Ruy Guerra en la preparación de Os fuzis [1964]

Jorge Denti distingue entre Raymundo, un documentalista nato y disciplinado que iba a las raíces, y el más anárquico Giannoni, un documentalista no en el sentido pleno [ver documental de Gabriela Jaime]. Denti lo conoce en los primeros años de la década del sesenta en la playa Barracuda de Villa Gessell en una reunión de cineastas. En 1965, en esa ciudad, con diversos aportes de Pajarito Zaguri, Moris Birabent, Javier Martínez, Denti y Giannoni –unidos durante las zapadas porteñas de La Cueva y de la Perla del Once- fundan Juan Sebastián Bar. El objetivo del grupo era financiar una película con la renta de ese trabajo. Pero llega el 66 y con él Onganía y todo cambia.[2]

El golpe de Onganía marca el inicio del exilio de Giannoni quien recién retornaría a la Argentina en 1974. Su ausencia excede las causas políticas. Es una constante. Según se sabe, en 1962 fue asistente en La terraza de Leopoldo Torre Nilsson; en 1963 en La chacota de Enrique Dawi; en 1964 en Crónica de un niño solo de Leonardo Favio.

 

Su nombre nunca aparece en los créditos. Giannoni es un NN entre los cineastas de la generación del ´60 –anécdota que recuerda Paraná Sendrós a partir de una foto en la que es ignorado y que sintetiza el espíritu del documental de Gabriela Jaime: NN, ese soy yo.[3]

1966 encuentra a Giannoni en Roma, en el Centro Experimental de Cinematografía.[4] Colabora en el casting para el episodio Toby Dammit de Historias extraordinarias [1968] dirigido por Federico Fellini. Al mismo director ayuda en la preparación de escenas de Roma [1972]. Participa de Romeo y Julieta [1968] de Franco Zeffirelli; y de La prueba general [1968] de Romano Scavolini.

1968. Cannes. Giannoni trabaja para la agencia italiana ‘Interpress’. Estalla el Mayo francés. Viaja a París para realizar por encargo –con los equipos de la RAI- una ficción enmarcada en el movimiento estudiantil. Retorna a Roma. En Trastévere participa en la organización de una comunidad. Gracias a un contacto y a un intercambio, muta su estancia por la de una comunidad londinense.

NN tiene 30 años. De nuevo junto a Denti, y en unión con otros, dirige -de manera anárquica, espontánea, libidinal- el film vanguardista, Molotov Party [1969]. El delirante argumento ronda la historia de un grupo radical que quiere eliminar a James Bond porque la reina le ha dado licencia para matar. Integran el proyecto actores del Living Theatre. La joya de la pieza fílmica es la cesión de los Rolling Stones del tema ´Sympathy for the Devil´. La banda ensayaba en el subsuelo de la comunidad. Era la época de One plus One de J. L. Godard.

Molotov Party es premiada en 1970 en un festival underground londinense. Giannoni recibe una invitación de la Cinemateca francesa. Henry Langloise, su director, lo presenta como a un débil mental.

El próximo destino es Medio Oriente. Giannoni, Denti y otros dirigen Palestine another Vietnam [1971] –film político referido a los efectos de la Guerra de junio de 1967 entre árabes e israelíes. Palestine… aboga por la liberación nacional de los países del Tercer Mundo sin abandonar el sesgo experimental. [5] De regreso en Roma, Giannoni y Denti visitan la San Diego Cinematográfica dirigida por Renzo Rossellini (hijo de Roberto) y dedicada a la producción de documentales políticos. Le piden una moviola para editar Palestine… La obtienen a cambio de compaginar Bolivia, el tiempo de los generales [197-, premio Festival de Leipzig].[6] En ese proceso surge el C3M -Collettivo Cinema Terzo Mondo- sostenido por la mencionada productora San Diego.[7]

En setiembre de 1973, se reencuentra en Pésaro [Italia] con Raymundo. Gleyzer exhibía en la IX Muestra Internacional del Nuevo Cine Los traidores [1972]

La película generó una fuerte discusión en torno de la función de la ficción en el cine político. Giannoni dice: “…es difícil para nosotros (latinoamericanos) entrar en la discusión que hay en estos momentos en Europa con respecto a las estructuras o al lenguaje, porque estos problemas están supeditados a nuestra situación coyuntural de toma del poder. Después puede ser que discutamos de temas de estilo o de construcción”. [M. Mestman, “Postales…”, pp. 66-67.] Con ese discurso, defendía un cine contra-informativo como instrumento de información para la Base [ver M. Mestman, Notas para una historia de un cine de contrainformación y lucha política, parte 1.] [8]

A fines de diciembre de 1973 -con Jorge Cedrón, Fernando Birri y Humberto Ríos- participa en Argel del primer encuentro del Comité del Cine del Tercer Mundo. Pasa luego por Cuba y por Perú para establecer relaciones con el ICAIC y el SINAMOS con el objetivo de organizar una segunda reunión del Comité de Cine del Tercer Mundo en Buenos Aires en 1974.

Se une al grupo de Cine de la Base.[9] Dice Giannoni: “Cuando acá se dio la apertura con Cámpora y todo eso (yo estaba en Europa y Raymundo) me dijo: ´Bueno, venite, porque acá hay muchas posibilidades…´. Cambiaba todo. Entonces vine y ahí empezamos a organizar la difusión. Pero Cámpora estuvo pocos meses, no duró nada. Y a partir de eso dijimos: ´No, acá no quieren´.ˮ Antes de la decepción, Rodolfo Puiggrós lo convoca para armar el Instituto de Cine del Tercer Mundo dentro de la UBA (en conexión con Cine de la Base). Cuenta NN: “Desde la UBA montamos una Cinemateca del Tercer Mundo, que pretendía retomar lo que se había hecho antes en la Escuela de Santa Fe. Todo eso no se logró. Lo que logramos fue juntar películas y hacer distintos encuentros. Hicimos dos Semanas, una de Cine Latinoamericano y otra de Cine Árabe-Africano, y trajimos a los directores y los llevaban a los pueblos.”[10] Agrega al recuerdo: “Hacíamos barrios, universidades, sindicatos. Estábamos vinculados a una corriente clasista antiburocrática en el movimiento obrero, que variaba de tonalidad según los sindicatos y los lugares. Pero trabajábamos en ese margen. (Así) como a nivel universitario trabajábamos independientemente de las propuestas dogmáticas de algunos centros, que estaban hegemonizados por el peronismo, la JP o de color estrictamente montonero, que no permitían nada más que lo de ellos.” [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 145-151]

Tenían 30 proyectores. La exhibición culminaba con un debate. “Nuestro programa fuerte –dice Giannoni- era Los traidores y Operación masacre [Jorge Cedrón, 1972]

Eran las películas que la gente quería ver porque (servían) para el debate. Porque Operación… planteaba la memoria histórica, digamos, de la [Revolución] Libertadora [1955], y Los traidores planteaba el problema de la burocracia y lo proclives a la traición que son los burócratas. Todos temas que vienen desde el peronismo.ˮ [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 145-146]. Difundían también lo producido por la escuela de Santa Fe y las denuncias sobre torturas –Informes y testimonios [1973]- realizadas en La Plata. Otros filmes exhibidos eran Ya es tiempo de violencia [Enrique Juárez, 1969], y Argentina, mayo de 1969: los caminos de la liberación, film colectivo realizado por los así llamados realizadores de Mayo: O. Getino, E. Juárez, N. Juárez, R. Kuhn, J. Martín, H. Ríos, P. Solanas, E. Subiela, P. Szir.

Proyectaban este film aun cuando Giannoni –al igual que el grupo Cine de la Base- tuviera una mirada crítica sobre el Cine Liberación de Getino y Solanas quienes habían cambiado al Che por Isabelita y veían a esos gobiernos como propios, mientras que los del Cine de la Base los consideraban de transición [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, pp. 114-115]. Este grupo defendía la apertura hacia el padre Mugica, la Teología de la Liberación y las fuerzas revolucionarias del peronismo (acechadas por la derecha peronista) [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, pp. 141-142]. Sobre su relación con el peronismo afirmaba NN: “Si bien teníamos dogmatismos –una visión… más utópica del socialismo- queríamos demostrar que no había solamente un proyecto nacional, que había distintos y que había que discutir cuál era el que servía para la Argentina. Porque siempre dudábamos hasta dónde iba a sostener el peronismo la consigna ´liberación o dependencia´.”[11]

La estadía en la Argentina dura poco: “Ya a mitad del ´74 –cuenta Giannoni- se pudrió todo.” [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 153.] El gobierno de Isabelita interviene la UBA. Desmantelan el Instituto del Tercer Mundo. Se van, con Puiggrós, a Perú entre fines de 1974 y comienzos de 1975. La Cinemateca funcionó un año y ocho meses. Sus películas permanecen dispersas entre México, Venezuela y Cuba [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 174-175]. Participa de la creación del Festival de Cine Latinoamericano de la Habana. En 1977 dirige en Cuba “Las vacas sagradas. Claves para la revolución argentina.”, con guion de Álvaro Melián y dedicado a ´Raymundo Gleyzer, cineasta revolucionario´. Existen dos versiones sobre el origen del film: que fue hecho para la UNAM; que tuvo el apoyo de Alfredo Guevara. En la visión de Jorge Denti, después de Palestine another Vietnam, Giannoni hizo un cine panfletario; tenía que tirar estadísticas, líneas, todo; y, en ese sentido, el panfleto mayor fue Las vacas sagradas [ver documental de Gabriela Jaime].

El inclasificable NN arrastró proyectos inconclusos: uno sobre el anarquista expropiador Severino di Giovanni; otro, la adaptación de Mascaró, novela de Haroldo Conti. Según recuerda el realizador cubano Rapi Diego, trabajó con Giannoni durante tres años en un guion que llegó a tener 360 páginas [ver documental de Gabriela Jaime].[12]

De vuelta en Argentina, entre 1986 y 1987 compila, con Liliana Mazure, Fernando Birri. Pionero y peregrino.[13] El volumen eleva a Birri a la categoría de referente, de maestro. Desde el prólogo a ese volumen recopilatorio arma su árbol genealógico de amigos artistas: Antonio Di Benedetto, el “…exiliado que quiso cambiar al país, nuestro poeta mayor, Juan Gelman”; Glauber Rocha; Jorge Cedrón; Santiago Álvarez. Ese prólogo es, además, cuna de nuevas ideas (latentes para siempre o apenas desarrolladas). Anhelaba abrir un laboratorio de poéticas cinematográficas para concentrar la fuerza de los jóvenes presente en los centros paraculturales. No lo logró. Sin embargo, del volumen se desprende la fundación de ´La Fábrica de los Sueños´, una distribuidora destinada a difundir de manera alternativa cine latinoamericano. Su objetivo primario era hacer conocer el film de Birri Mi hijo, el Che [1985]

“Como ve maese, no está todo perdido y esta reconciliación con el Hombre Nuevo de que hablaba el Che, abre la posibilidad que nosotros como Distribuidora Alternativa trabajemos para estrenar tu film: MI HIJO, EL CHE.” [Carta de Giannoni a Birri, Pionero y peregrino, p. 10] El retoño de esa distribuidora, es una videoteca ubicada en la capitalina avenida Corrientes al mil quinientos y pico.[14]

El volumen Giannoni – Mazure, reabrió el río de prejuicios que levantaba el método creador (vanguardista) del primero, basado en el collage, en el pastiche, en la cita, en lo libidinal, en lo anárquico. Mazure recuerda que los ataques hacia la compilación nacieron de la idea sesgada que se tenía de lo que hacía Giannoni: juntar cosas de otros y armar algo.

En 1994 obtiene un apoyo del INCAA para filmar La gitana tropical.[15] El 11 de agosto de 1995 muere de un infarto en plena calle Ayacucho de Buenos Aires frente a una librería de libros religiosos. Birri, hacia el final del documental de Jaime, asegura con amargura: Giannoni no murió de un infarto; a Jorge lo mató el cine, lo mató la estructura oficial perversa del cine argentino, lo mataron los burócratas del Instituto que le otorgaban la cuota para su película con la coima ya devengada; es un tema que da asco pero que no hay que silenciar.

Paraná Sendrós conserva un libro de memorias escrito por NN que continúa inédito.

 

Segunda Parte

{Molotov Party [1969, color, 62 min. aprox.]

Esta ya no tan maldita película amalgama una estética experimental (alucinada, psicodélica), posvanguardista, underground, con una revulsiva mirada política en el marco de las luchas por la liberación nacional de los países del Tercer Mundo durante la década del sesenta del siglo XX. Si en la memoria oral de Giannoni –conservada por Paraná Sendrós e hilo conductor del documental de Gabriela Jaime- el argumento responde a la historia de un grupo radical que quiere eliminar a James Bond porque la reina le ha dado licencia para matar; el acceso al film permite constatar que, más allá del atentado puntual, el núcleo es defender el derecho a matar de los activistas revolucionarios. James Bond representa al imperialismo avasallante, asesino y fascista; el grupo radical, el instrumento de una venganza.

En la secuencia inicial, con frenéticos tambores de fondo, entre fuegos artificiales, circulan imágenes de indígenas combatientes que defienden su territorio, del icónico Che Guevara asesinado en Bolivia, y de panfletos (o de carteles) impresos con consignas como ´el derecho a vivir´, ´grupos de defensa… de trabajadores armados´, ´…del pueblo armado´, ´…de mujeres armadas´, hasta que en diagonal, con letras mayúsculas y con un chorreado de eventual sangre se lee, ´AVENGE´ [´VENGANZA´]. Un activista enciende la mecha en una botella. Explota el título dentro de una estrella al estilo ´crash-bang-boom´ y, entonces…

…Molotov Party.

El rojo –en la gama del violeta al índigo- es el color del film. De rojo son las pintadas callejeras como ´La sangre de nuestros revolucionarios´. Rojo es, obviamente, el color de la revolución y el rojo marca la presencia de Marx. El grupo de guerrilla urbana –cuya acción se inicia con los acordes de ´Sympathy for the Devil´ [Rolling Stones]- asesina al circunstancial James Bond contra un paredón en el que letras rojas dejan leer: ´Marx was here´.

Muerto el agente, el objetivo del grupo se amplía hacia una conspiración tercemundista. Se pide por la liberación de Bolivia, de Palestina, de Angola, de Etiopía, de Biafra (región de la actual Nigeria que luchó por su separatismo entre 1967 y 1970), de los Panteras Negras (y hacia el final, de Vietnam). El complot corre por cuenta del grupo CIA –Central Internacional de Agitación- cuyos miembros se reconocen por la presentación de consignas revolucionarias. Una de la más importante es: ´el comandante Guevara está vivo (en el África)´. Las restantes consignas apuntan a proyectos desestabilizadores como el secuestro de los embajadores norteamericanos en Guatemala, en Brasil y en el Vaticano. Las calles y la geografía de Roma se mezclan con las de Londres y con las de Barcelona.

Contra Occidente –se sugiere un atentado al Papa, se defiende al chipriota Makarios, se enaltece la tradición cultural africana: el vudú, los zombis, la brujería, como saberes revolucionarios. Contra la sociedad patriarcal: la mujer es símbolo de lucha y de libertad. Encarna esa sabiduría la mujer africana (y oriental, en síntesis, la no-occidental) representada por la Reina de Saba. Su espejo invertido es la mujer blanca considerada una Mata Hari. La revolución aparece en la liberación del cuerpo por medio de rituales chamánicos –tal como se observa en el final del film. La revolución es deseo, sexo, placer, drogas, desnudez; lo ritual y lo orgiástico; el grupo y lo comunal.

Molotov Party presenta un mundo paralelo y –desde sus propios parámetros- utópico con la estridencia de los ensueños místicos y políticos de la ciencia ficción (al inicio, anoticia la cartelera de un cine sobre la exhibición de 2001: A Space Odyssey [S. Kubrick, 1968]).

Molotov Party acaso pueda entenderse un poco mejor en la intersección de las discusiones que a mediados de los sesenta plantearon los movimientos juveniles. Entre el virulento y lúcido ensayo de Leslie Fiedler -“The New Mutantsˮ [1965]- y la respuesta iracunda y más optimista de Susan Sontag [Styles of Radical Will, 1969] acerca de qué sucedía en los Estados Unidos; entre la política, la revolución, la violencia, el deseo, la utopía, los chamanes, la mística y la ciencia ficción, se yergue esa rara hierba hecha film con un NN a la cabeza.}

Palestine another Vietnam [1971-1972, color, 30 min.]

Molotov… y Palestine another Vietnam –de Giannoni, Denti y un breve etcétera- se mezclan o superponen en el orden cronológico y se contactan en su postura ideológica. Aunque alejados de la docu-ficción posvanguardista y más inclinados al documental, entre ambos filmes existe una continuidad en la militancia a favor del Tercer Mundo. Según testimonia Jorge Denti en el documental de Jaime, con Palestine… descubrieron otros hombres, otra forma de pensar y de ver el mundo, otra cultura distinta de la judeo-cristiana. A Giannoni, esa experiencia le hizo tomar conciencia de la importancia del cine como arma e instrumento que permitiría cambiar el (modo de ver el) mundo e, inclusive, contribuiría a la revolución.

Palestine another Vietnam se centra en la organización de la resistencia árabe frente a la agresión israelí durante la Guerra de junio 1967 (en la historiografía israelí, Guerra de los seis días) –proceso bélico que culminó con la anexión de tierras, en manos de la República árabe unida, al Estado de Israel. Como en Molotov…, en Palestine another Vietnam se diluye la frontera entre lo civil y lo militar, se remarca la presencia de la violencia en lo cotidiano y se hace hincapié en la necesidad de la mujer –en este caso, palestina- de devenir revolucionaria en el marco de una cultura que, por tradición, la educó para la sumisión. El documental –narrado en inglés- alterna una voz masculina y otra femenina, como reafirmando la importancia de la mujer en la lucha por liberación nacional. Por otro lado, se destacan, por su dureza, las imágenes del entrenamiento militar a niños palestinos para formar parte de la resistencia frente al invasor israelí. Adultos que entrenan niños en campos de refugiados; niños que enseñan a usar las armas a otros niños –reflejan un pueblo movilizado hasta sus cimientos.

La situación palestina documenta un estado de cosas mundial: la agresión del imperialismo hacia los países del Tercer Mundo. En este caso, el poder imperialista se resume en la coalición de los Estados Unidos con el Estado de Israel, en constante hostigamiento desde 1948. Ejemplifica esa alianza una caricatura del Tío Sam con rasgos cadavéricos que lleva en la parte superior de su galera, como adorno, estrellas de David.

A modo de ejemplo, y ya por fuera del registro documental, cito una declaración de Al-Fath [Movimiento Nacional de Liberación] de la época: “La lucha revolucionaria del pueblo palestino… se inscribe en las luchas por la liberación nacional contra el colonialismo y contra el imperialismo. Israel, producto de un colonialismo y de un expansionismo europeo perimido, es un instrumento del imperialismo que retarda la liberación del pueblo árabe. […] La lucha del pueblo palestino -como la vietnamita y como la de otros pueblos de Asia, de África y de América Latina- forma parte de un proceso histórico de liberación de pueblos oprimidos…” [Extraído de ´Por una Palestina independiente, democrática y laica´, en Anouar Abdel-Malek, Le Penseé politique arabe contemporaine, “Cap. 8. La Palestine: de la résistance á la révolution”, Éditions de Seuil, 1970, pp. 309-362].

Al-Fath remite en inglés al National Liberation Movement. El final de Palestine another Vietnam, está demarcado por una placa con esa misma inscripción. Luego, los créditos restantes: ´Colectivo C3M. Cinema del Terzo Mondo. Jorge Denti. Emanuela Generali. Jorge Giannoni. Beppe Scavuzzo. In colaboration with: San Diego Cinematografica [Roma] and Palestione Film [Beirut]´.

Palestine another Vietnam recibió el Premio del Festival de Bagdad [circa 1973]. [16]

Las vacas sagradas [1977, color, 32 min, fragmento]

Film militante y de temática argentina, dirigido por Giannoni y realizado en Cuba, en una co-producción entre el ICAIC local y la C3M. En su comienzo, informa: “Imágenes: Fotos y películas que documentan la lucha del pueblo argentino por su liberación nacional y social, realizada con la colaboración del ´Grupo Cine de la Base´.ˮ Y continúa: “Protagonistas: los hombres y mujeres del pueblo argentino que hacen la historia. Los presidentes, militares y burgueses que tratan de adulterar esa historia.ˮ El guion le corresponde a Álvaro Melián. El film está dedicado ´a RAIMUNDO GLEYZER, cineasta revolucionario´.[17]

El documental –que comienza con imágenes de una exposición en la Sociedad Rural- retrotrae su mirada hasta la colonia. Los conquistadores acosados por los indios se vieron obligados a liberar el ganado en las pampas. Esas vacas salvajes se reprodujeron de forma prolífica y, con el paso del tiempo, fueron fuente de riqueza de estas tierras. Las vacas –cuya posesión desató guerras fratricidas y golpes de Estado- son la base sagrada del poder político.

La débil democracia argentina –con cuarenta presidentes en ciento veinte años [1853-1976] y treinta y cuatro intervenciones militares- vive su peor momento con el Golpe de 1976. Por quinta vez, una Junta Militar asume el poder en el país, y en el peor tono. Prohíbe “…toda actividad política y sindical…” y declara la guerra al pueblo mediante el secuestro, el crimen y la pena de muerte como política de Estado. El Golpe es parte de una estrategia para garantizar las ganancias de la oligarquía terrateniente y para blindar el poder monopólico extranjero.

Esa historia institucional se inicia a fines del siglo XIX cuando los terratenientes, aliados con la burguesía comercial, organizan una economía agro-exportadora afín con los intereses de las metrópolis. El contrapunto está dado por la afluencia de masas inmigratorias que –al no poder obtener las tierras prometidas para el cultivo- se instalan en los centros urbanos, y difunden sus ideas anarquistas y socialistas. Surgen los sindicatos, las movilizaciones y las huelgas. A esto se le añaden los efectos de la Revolución bolchevique de octubre de 1917 y sus formas superiores de organización. En 1920 se funda el Partido Comunista Argentino. En la arena partidaria, la oposición institucional la lleva adelante el radicalismo de H. Yrigoyen que le demuestra a la oligarquía la inconveniencia de la democracia parlamentaria como estrategia para defender su poder. En 1930 con José F. Uriburu a la cabeza, se abre la serie de golpes de Estado para mantener un modelo de dominación agro-exportador. Con el segundo golpe de Estado, el 4 de junio de 1943, surge la figura del general Perón. Bajo su mandando –originado en las Fuerzas Armadas y sostenido por el apoyo popular- una alianza entre la burguesía industrial, las clases medias y el proletariado, le planteó resistencia a la oligarquía agro-exportadora.

Hasta aquí, una narración con sus vacíos, pero consecuente en su cronología. De forma imprevista, el documental –en la versión en vhs que poseo- salta hasta el año 1971 con el gobierno de facto del general R. Levingston y recala en la lucha armada del movimiento obrero con eje en el ´segundo Cordobazo´ -conocido como ´el Viborazo´. Se menciona brevemente el golpe de Estado en Bolivia [agosto, 1971] como parte de una escalada de los EE.UU. para acelerar- frente a los gobiernos progresistas de la región- la militarización. Carta blanca a la lucha armada. Durante el gobierno militar de Lanusse [1973] se hace efectiva la violencia revolucionaria. El ERP [Ejército revolucionario del Pueblo] secuestra y enjuicia a Stanley Sylvester, gerente del frigorífico Swift de Rosario y, al mismo tiempo, cónsul inglés. El ERP denuncia la relación entre la familia Lanusse (poseedora de una enorme cantidad de hacienda y proveedora del frigorífico Swift) y el cónsul-gerente contra el pueblo argentino por pagar los peores salarios del mercado laboral y por convertir a la carne en un artículo de lujo.

La masacre de dieciséis militantes en Trelew [1973] señala la segunda Operación masacre. La escalada en la rebelión popular obliga a las Fuerzas Armadas a negociar con los partidos políticos una solución parlamentaria. Emerge la figura de Héctor J. Cámpora, personaje político de tendencia socialista apoyado por el peronismo revolucionario de Montoneros. A poco tiempo de asumir el leal Cámpora, regresa al país, en junio de 1973, el general Perón. Su llegada a Ezeiza es la tercera operación masacre y es punto de partida de una ofensiva fascista contra las vanguardias armadas y las formas de organización popular. Por medio de un autogolpe de la burocracia sindical y de la facción reaccionaria del peronismo, Perón retoma el poder. El objetivo es otorgar las condiciones necesarias para el desarrollo del capitalismo. El artífice de este viraje contra el peronismo revolucionario y contra la izquierda combativa es el secretario privado de Perón, José López Rega, por sus aficiones ocultistas, apodado ´El Brujo´.

Ahí se interrumpe la versión que dispongo de Las vacas sagradas. Las dos imágenes finales son las de López Rega y la de una placa con la leyenda, ´el águila clavó sus garras´.

Las vacas sagradas comparte con Los traidores [1972] al guionista Álvaro Melián. Acaso por ese mismo sesgo marxista-leninista, ambas películas critican al peronismo de derecha y a la burocracia sindical. Esa crítica -como el propio Giannoni reconocería en su memoria oral conservada por Sendrós y recogida por el documental de Jaime- le traería muchos dolores de cabeza: “Cada tipo que veía la película, era que tenía que hacer otra, porque estaba totalmente equivocado. Entonces me volvieron loco. O sea, cada versión significaba un debate y no sé cuántos enemigos me ganaba. Nunca contentaba a nadie porque en el medio estaba el fenómeno maldito que es el peronismo: obviarlo no se puede, hacer un elogio del populismo tampoco se puede. Estamos en ese juego desde hace 40 años: si es bueno, si es malo, si no sé qué carajo, entonces depende del adjetivo que le pongas, es el palo que te cae encima.”

Jorge Denti deploraría el aspecto panfletario de esta película documental. En concreto, se advierte un abandono casi total de la estética y del juego vanguardista que puede incluso intuirse en la colectiva Palestine another Vietnam. Sin la estridencia psicodélica y rockera, Las vacas sagradas está atravesada por composiciones musicales a tono con lo latinoamericano (´Canción con todos´ [Tejada Gómez – C. Isella], el juego vocal de Opus Cuatro y acordes de tangos de Astor Piazzolla). Pero sobre ese abandono habría que hacer una salvedad.

Giannoni mantiene el juego de collage, de pastiche, de copia por el que tanto –como recuerda Mazure- se lo criticó. En ese film hecho en Cuba es, por momentos, una compilación de imágenes (que parecen haber sido) tomadas o del cortometraje Faena [1961, Humberto Ríos], o de La hora de los hornos [1968, P. Solanas – O. Getino]

o de Swift [1971, R. Gleyzer]

Por si esto fuera poco, a esa mezcla, incorporó -contra el esperado color local gauchesco- imágenes de cebúes perseguidos por llaneros (en apariencia) venezolanos.

En definitiva, y más allá de las acusaciones de ladrón y de compilador –recursos necesarios para cualquiera que se autoengañe como ‘creador’-, la probable causa íntima de que Giannoni sea aún un NN no fue su clepto-adicción sino su carácter errático, caótico, anárquico y libertario en estética y en política.

Aquel que troca con la moneda de la libertad intelectual, aquel que se niega por convicción a ceder a la ortodoxia ideológica, tienta a los esbirros eclesiales de siempre a que le cobren esa osadía a un precio bien alto.

 

Notas:

[1] “El material a recuperar incluye además el reacondicionamiento de 450 latas de noticiarios filmados entre el ’68 y el ’79 con las mítica Bolex de 16 mm. También, el cortometraje ‘El manosanta’, de Jorge Giannoni, prácticamente un desconocido para los mendocinos, pero no para artistas de la talla de Gleyzer, Glauber Rocha, Pasolini, Fellini y Rossellini, con quienes colaboró.ˮ En “Tras las huellas de nuestro cine”, Diario Los Andes, 27 de julio de 2005.

[2] Acerca del tándem rock – cine – militancia. Gleyzer incluye en Los traidores un tema de Pedro y Pablo, ´Marcha de la bronca´ [1970], y otro de Pescado Rabioso, ´Post-crucifixión´ [1972]. Más tarde, Raymundo es cámara de Adiós Sui Generis [1975]. En 1982, Héctor Olivera registra en la película Buenos Aires Rock, un festival de rock post-Malvinas. Olivera realizará luego La noche de los lápices [1986]. En carta a Fernando Birri, Giannoni lamenta que se le permita dirigir una película sobre la juventud a quien no formaba parte de ella [ver Pionero y peregrino].

[3] Su nombre tampoco aparece en el Diccionario de realizadores. Cine latinoamericano I [1997] de Clara Kriger y Alejandra Portela (comps.). Omisión semejante comete Josefina Sartora en “Filmar para transformar. Cine documental argentino”, Le Monde Diplomatique, Mayo 2003.

[4] El recorrido iniciático Roma – París – Londres de NN replica una década después, mutatis mutandi, el camino de Manuel Puig.

[5] Dentro de esa tónica tercermundista afro-oriental, realiza para la RAI-TV [Italia] los cortos A propósito de Angola, Desertores de Viet-Nam y La noche de Portugal –de los que no dispongo de más datos.

[6] Ver Mariano Mestman, “Postales del cine militante argentino”, Voces y cultura. Revista de comunicación. 1 Semestre 2003, pp. 41-69, Del mismo Mestman “Entre Argel y Buenos Aires. El comité de cine del tercer mundo.”

[7] Verdad o mito, se dice que otras realizaciones de Giannoni fueron para el Centro de Ayuda Audiovisual [Perú], el documental El camino de la participación [sd]; y para ICAIC [Cuba] El camino de la mirra y del incienso [sd], De Rhodesia a Zimbawe [sd] y Palestina, revolución hasta la victoria [sd].

[8] Lectura complementaria: F. M. Peña, “Luz, cámara y acción política. El cine militante en la Argentina.”, Revista Ñ, 20.06.1999

[9] Giannoni habla de Ni olvido ni perdón [1973] de Gleyzer como propio [F. M. Peña – C. Vallina, El cine quema: Gleyzer, p. 141].

[10] Según Mestman [“Postales…”], en Montevideo existía una CTM desde 1969.

[11] Sobre este tema, ver de Mario Mestman, “Entre Argel y Buenos Aires. El comité de cine del tercer mundo (1973-1974)”

[12] Como dato de color, y de confusión, J. Giannoni le dice en una carta a Jorge Cedrón: “Me llené de alegría cuando recibí el guión de Mascaró. Parece mentira, pero ahí está con toda su belleza. ¡Qué gran película! Hay que hacerla. Tenés que dedicar tu vida a eso. Pasá a esa cosa superior que es la magia, la poesía de Mascaró. No sé si todo esto te dará coraje; sé las distancias, lo real cotidiano, en fin todo eso que a veces nos pone tristes y nos quita las ganas de caminar. Pero tenés que hacerlo, a otra cosa mariposa y seguí luchando.” [F. M. Peña, El cine quema. Jorge Cedrón, 2003, p. 113]. {Aclaración: no pude acceder al texto base para confirmar esta cita con casi una década de antigüedad.}

[13] Giannoni, Jorge – Mazure, Liliana, Fernando Birri. Pionero y peregrino, Editorial Contrapunto, Bs. As., 1986.

[14] Poseo entre mis notas esta referencia bibliográfica pero no cuento con el texto en sí. Jorge Giannoni, “La cooperativa, ¿una fábrica de sueños?”, Contraplano cinematográfico, Año 1, No.1, Enero-Febrero 1991, Córdoba, p. 13-152.

[15] La Biblioteca de la ENERC conserva un ejemplar corregido del guion de La gitana tropical firmado por Giannoni, Dolores Espeja, Verónica Pascual.

[16] En el documental de Jaime, un folleto de difusión indica una duración de 30 minutos. La versión que dispongo en vhs es de 23 minutos. Según una nota de 2011, el original está en Cuba.

[17] En el documental de Jaime puede verse la portada del guión que lleva por nombre “Las vacas sagradas. Claves para la revolución argentina”, dedicado a R. Puiggrós (y a Iverna Codina, su madre, escritora de profesión).

Ódio lúcido. Diário dum nóia [Del adiestramiento del Espectro]

-18 al 19 de julio de 2013 [9pm – 4am]-

Conocí a João un domingo que se hacía lunes. Estaba esa noche, además, Henrique, joven y morrudo, que merodeaba para vender maconha; su peculiar modo de hacer amigos.

Dos días después, miércoles, de tarde, a la entrada de la cámara de los vereadores, João habló, y coincidimos: policía, corrupción, dinero, poder.

Hoy, jueves 18, fui a su casa.

La milagrosa hospitalidad de un crackeiro.

João me cuenta la historia de la mujer con la que tuvo un hijo. Se siente abandonado. Me cuenta también que fue despedido hace tiempo de un trabajo, por negro.

El prejuicio hacia él.

Nos enlazamos en discusiones. Una brava acerca de los jornalistas asesinados en Brasil.

El prejuicio hacia mí.

Cobranza por mi incapacidad. Me pierdo en lo que dice, sin dudas, pero no por la maconha, como insiste, sino porque me quedo pensando qué dice y si tiene coherencia.

Logro, igualmente, comprender gran parte.

Me llama ´Espectro´. Alguien que ya ha muerto y que solo vive como reflejo.

Él, el Anónimo. Su apodo podría también ser nombre de pila legal que creo conocer por error y sobre el que nunca indagué.

Los moradores de rúa. La vida en la calle. Los centros de día –de acolhida- para comer y bañarse, o la inmensidad del espacio a la noche cuando se deambula, el albergue municipal, o las rondas de busca por la avenida Andaló.

João odia al sistema de salud que existe sólo para darle dinero y estatus al médico, cualquiera sea su función, mientras los moradores ficam na sua.

Vivir y permanecer de pie, y entre la violencia.

Odio lúcido. Perspectiva de crackeiro. Estratificación absurda que premia: dinero, carro, bunda gostosa. Hay un arriba social organizado que trabaja con el de abajo al que no quiere mejorar, realmente.

Nazismo y apartheid. Eso es esta sociedad brasileña, coincidimos. (Su cúspide, dice João, es nada. Por eso, dice, hay tantos depresivos arriba que deprimen a los de abajo).

Número de crackeiros en Rio Preto. Muchos.

Número de moradores de rúa. Millares, me dijo.

Serán unos mil, concluyo.

La venganza. El mal contra el otro. La denuncia, la delación, la agresión son chicanas que hacen sentir lo que es estar abajo.

Molequinho crackeiro. De su boca sabe João de tres robos a mujeres: uma namorada novinha y otras dos mayores (que lo convidan) a las que después les cae a robar. El moleque es de familia de la policía. Sus tíos, ricos. En la casa de la novia era la atracción: le hacían sacar la camisa para mostrar el tanquinho. A la chica le afanaba guita cuando estaba durmiendo, post-coito.

El pendejo crackeiro al que paseaban en cuero por la casa para que los invitados e invitadas lo vieran y se babearan, se culeaba a la pendeja, su novia, y se montaba a la madre, y a las dos les robaba. Le pregunto si no se clavaba al padre también. No le gusta mi pregunta.

Hay una tercera. Me la reservo.

Algunos crackeiros ven en esa acción una venganza.

Otros buscan para dársela por aprovechador y por provocador de mala fama.

La primera salida.

Regla. No somos responsables de lo que hace el otro, aunque sea una mierda.

Avenida Bady Bassit. Noche. En uno de los buracos para dormir está un amigo de João con una facada (que no vi) en la cabeza. Sí vi una sigla –SF- dibujada con el corte de pelo que, según él, significa ´security force´. Repite varias veces esa sigla y la de los EE.UU. (los nóias son grandes consumidores de tevé y de películas). Entre su conversa ronca, al que más adelante conoceré como el Frankie, habla de matar.

Me dice Cara Pálida. El Anónimo asiente. Está convencido de que necesito ser adiestrado, para saber mirar en los recovecos que forman la calle y la noche, apenas interrumpida por el naranja enfermo de los faroles.

Otros moradores, en un futuro, me hablarán del ascetismo y del conocimiento de sí, que es vivir en la rúa.

Por la salida, João queda cansado y agresivo. Al día siguiente me dirá que la familia le enseñó a ser educado. No podía decirme que me fuera.

En la vuelta me cuenta, al pasar, su viejo deseo de estudiar policía. Aplicó para la PM [Polícia Militar] pero falló en un test psicológico. Antes, me había dicho que a los 18 había estudiado inglés y otros idiomas. Pensaba formarse para salir de la nóia. Es un fracaso, así lo dice, que le duele.

Paranoia y enigma. Me dice João que si lo pienso bien, así como los EE.UU. infiltran guerrillas, al ser puesto acá en Brasil meses antes de que comiencen las revueltas…

Ou você acredita no acaso?

Caminos diversos en el vacío para alcanzar un lugar común. La soledad. El descrédito. La falta de conexiones o las conexiones equivocadas.

Me pregunta cómo llegué a Brasil. Le digo: la OEA.

Sonríe, por lo bajo, largos segundos.

Estamos en una sala vacía, con ventana a la calle, por la que entra la única luz de la casa en ese momento. Afuera está fresco. Son las ocho de la noche, y todavía no salimos.

Varias veces me aclaró João: él no me da ninguna historia. Me cuenta. Interpreto. Pongo lo mío.

-19 al 20 de julio de 2013 [2pm – 1am]-

Me ligó a las 11am. Hablamos a las 2.30pm. Me va a ayudar a escribir y me va a sugerir ideas. A la noche no porque está la señora de al lado a la que le molesta el ruido. El asunto era –lo entendí  a eso de las 9.30pm- que quería consumir.

Es la primera vez que lo veo con crack. Fumó a escondidas en la habitación (al llegar me dijo que esperara que estaba en el baño). Más tarde, preparó un poco adelante mío mientras yo comía lasagna que había llevado. Estaba loco pero tranquilo.

Pusimos una lamparita en la sala que estaba sin. A la casa se entra por esa sala. Hay tres sofás desvencijados todos ocupados -para disfrazar la soledad.

Dentro de la casa hablamos poco. Es desordenada, no muy limpia, agradable.

João fuma por la mágua, por estar maguado. Cuando se siente solo y rechazado, piensa ´vai se fuder, vou fumar todo´.

Dolorido por la soledad y por la mujer, ayer me contó más del hijo al que no ve.

João nació en Sampa y vivió hasta 2008 o 2009 antes de mudarse a Rio Preto. En 1996 o 1997 comenzó con el crack, previo paso por la cocaína. En la época, la boca donde él compraba era conocida, por la pureza, como ´Cem por cento´ (la bolsita a R$ 10).

Hay una mujer en Sampa y hay otra local –a menina gostosa, de soberbio culo, da a entender- a la que conoció a unas cuadras por la rúa Marino. Era ella crackeira y lo usó, según él, para consumir sin pagar.

Después ella se fue con los nóias de la plaza de al lado de la biblioteca –a praça de graça-, antigua cracolandia.

Vi en la heladera un papelito con fecha del 19 de septiembre de 2012 con dos frases escritas, una por él, otra por la menina gostosa.

Frase do João: ´Não é saudável ajustar-se a uma sociedade que está doente.´

Frase da menina: ´As pessoas gostam de você proporcionalmente ao que parecem…´ (Em esta frase -João me diz- falha a concordância).

Salimos.

Le presté um diezão. Bajamos por una perpendicular al centro y llegamos a la avenida Andaló. En la esquina no había. Subimos hasta el puente que cruza y une Independencia con Potirendaba. Le conté que conocía el posto de gasolina. Pasé por ahí, semanas atrás, arriba del Sao Francisco yendo a la fiesta da Marilia.

La plaza donde vamos a comprar queda cerca da…, a unas tres o cuatro para adentro de la Potirendaba. La referencia es la escuela. El recorrido total es de 50 cuadras.

Dentro del barrio nos mantuvimos yirando. Los dealers corren de un lado al otro. Mi presencia los hace desconfiar. No ser del barrio es un problema. Ser gringo es un problema inaudito.

Idas y vueltas. Aparece un señor de unos cincuenta años que se queja. Cómo puede ser    –creí entender Cecilio de nombre- trabajar toda la semana para llegar al viernes y tener que andar corriendo moleques que se escapan y que lo hacen caminar para conseguir el bagulho, a pedra. Pedreiro, trabaja con lajas y, según dice, lo hace para un empresario rico y dentro de un condominio importante.

Entre los punteros, existe un intrincado sistema de control. Algunos rajan mientras los vigías pasan la información, cuadra a cuadra, vía celular de los movimientos de los visitantes. (Las chicas que venden dosis son magníficas a la vista.)

João se enoja y me reta porque hablo muy alto. Siempre cree que hablo alto y que doy información. Puede tener razón.

Si me mando la cagada, él no me defiende, ni se arriesga.

Si la cosa se pone pesada porque sí, ahí se ve.

Fue la segunda salida.

Dos horas de caminata. Abandonamos una zona portuguesa -Lisboa, Estoril, etc.-, con canchas y con casitas ordenadas que conviven con la droga fuerte. (Por la zona vi también una creche –no es raro el término anglosajón. A la ocupación fue varias veces una trabajadora social; tal vez trabaje ahí.)

Volvimos más rápido.

João me dice cosas que quería decirme ayer y me cuenta de la encuesta que hizo sobre la toma y la ocupación de la cámara de vereadores. Muchos estaban en contra. La idea de representación que tiene el sujeto brasilero es no de igual sino de idealización, dice.

Se es ser humano hasta ser político, había dicho João en los días de la ocupación.

João como DaMatta ve que, en la sociedad brasilera, el punto es poner el pie primero en el otro: ¿sabe usted con quién está hablando?

La idea de subordinación lo vuelve loco. Es la misma que me impone al agredirme, al tratarme de estúpido y de sin memoria. (Y por intentar usarme. En algún momento sabré que pensaba ponerme de testigo –inventado- en un juicio que le seguía a un mercado por echarle encima los guardias de seguridad bajo sospecha de ser él un carterista.)

El crack es peripatético. Da mucha energía y se anda. Produce infinitos pensamientos, y paranoia, según me cuenta y advierto.

Al final, en la vuelta, João se asustó de una barca de poli y se adelantó. En la puerta de su casa nos separamos. Estaba apurado por entrar a fumar. La piedra le dura poco. Lento es el ritual que, hoy vi, tiene muchos pasos. Después sale a caminar solo por horas.

A nóia.

Um nóia.

Nego maluco.

-20 de julio de 2013 [4pm – 6pm]-

Como anoche le había prestado dez contas pra o rolé, a eso de las 4pm me convidó a comer.

Le había prometido ir a la feria a ver cómo trabajaba. Engripado, me levanté tarde. Por la fumata, él también. Cuando llegó a su puesto, estaba ocupado. Pasó por algunos restaurantes, consiguió marmitex y me invitó.

En alguna caminata, algo vio. Remarcó que tal vez la policía estuviera persiguiéndolo. Con el paso de los días se ha mostrado más paranoico.

Fui claro desde el comienzo. Le dije que no quería decepcionarlo.

Quiere contarme menos.

Intenté por dos veces que me dijera cómo sucedió, en la ocupación, lo del menininho crackeiro, entre el viernes y el sábado pasados. Ya me había dicho alguna cosa sobre la actuación de Marilia que no lo había cuidado bien al pibito, etc. Pero no conozco la historia base y él -me dice enojado- se cansa de repetir. El problema no es repetir sino completar historias que empieza y que, en los desvíos, deja sin nudo.

Hablamos de Marilia. Le conté que me gustaba, que la consideraba una buena militante y que con un programa e ideas más certeras podría mejorar. João se desvía y me cuenta de su idea de ir a ver a un vereador a pasar info. Dije que no topaba. Luego me dirá que reflexionó sobre eso.

Mientras en su habitación, en una tevé pequeña colgada de un rincón, miramos un partido de un descendido Palmeiras, equipo al que iba a ver cuando vivía en São Paulo, me explica (ese es su tono) que no hay que idealizar a los moradores de rúa. Todos en la escala social son bandidos: cada cual busca aprovecharse del otro y cagarlo. Por eso, aunque en el fondo la acción contra el menino de la ocupación haya sido ruim, se refería a esa historia que apenas conozco, el error era querer protegerlo.

Entre los moradores de rúa hay asesinos, violentos, locos, crackeiros, personas que eligen esa vida, etc., y todos tienen un mismo objetivo: sobrevivir.

En medio de esa explicación, que tiene que ver con las jerarquías, volvió a la historia de cuando lo echaron de la fábrica -o empresa- en la que trabajaba.

Ahí, parece, perdió todo. Argumenta que lo rajaron por negro. Esa es su mayor mágua. Está revoltado frente a la injusticia.

Quiere volver a ocupar ese lugar social: trabajador con dinero y la consecuente familia.

Le dije que me parecía que la sociedad brasilera funcionaba expulsando y que, en todo caso, podría desear salir de esa situación yendo hacia otro lugar (es decir, pensar en un proyecto paralelo conmigo). Pero él no me escucha, ni atiende cuando le hablo de contradicciones.

Es Testigo de Jehová (a primera vista no parece un dedicado practicante). Iba a una iglesia del barrio. Supongo que fue discriminado por fumón.

Opinó sobre la diferencia entre maconha y crack. A la primera la odia y, además, la relaciona conmigo. Dice que me olvido por causa de ella. Defiende al crack. Da más lucidez.

Le pedí que me acompañara al barrio Santo Antonio, buraco de los buracos en Rio Preto, pero ahí no tiene entrada. Está peleado con algún foda y lo creen de la policía. Uno prometió matarlo. Me dijo que fuera con el gordito de la moto de la toma (Henrique). Le propuse ir con él nomás, sin terceros.

Esa misma tarde en su habitación, viajamos al rap de los ochenta en Sampa. El inicio en las catacumbas paulistas de lo que hoy virou chic. Me contó también de su adicción a navegar y a hacer amigos virtuales. Por una hora rondamos la computadora.

Antes de despedirnos, me dijo que un rato más tarde, cerca del albergue -Bady e Independencia- podía ver los cachorros quentes, las saladas de fruta y los refrescos, todo eso que les dan a los pobres.

Fui.

Me quedé en la esquina del Banco do Brasil alrededor de una hora.

Entre el dormidero a una cuadra de ahí y el dormidero cerca de Vila Dioniso, más los del albergue, conté unos 20 moradores de rúa. Como mucho, Rio Preto debe tener unos 100 aunque está el mito de los miles.

Los negocios cierran a las 6pm. Antes de las 8pm, sus techos o sus aleritos de ingreso, se pueblan. Muchos dejan sus trapos disimulados entre los arbustos durante el día.

Llegaron tres autos nuevos, sobrios, de alta gama. Estacionaron y de sus baúles sacaron las viandas (comida, bebida, postre). A veces reparten ropas. Blancos de clase acomodada. Pertenecen a iglesias evangélicas. Esa dádiva es su militancia.

Me tiró el dato de la repartija para ver si estoy atento y para ver qué hago.

Volví a encontrarme al Frankie y me apodó Renato Ruso.

Al acercarme al grupo que recibía los lanches, me ofrecieron uno. Decliné.

Estaba, a esa altura, satisfecho de que me vieran como a un par.

-03 de agosto de 2013 [6am – 9pm]-

Este sábado nos vimos. Pasé por la casa a visitarlo y salimos a dar una vuelta.

Entre este sábado y el último escrito del diario, hubo otros encuentros más breves como aquel de un día viernes -después del fin de la ocupación y de una semana complicado por la garganta.

Ese viernes fui a la casa. Hacía frío. Lo acompañé hasta una iglesia pasando la Andaló, cerca de la plaza de la Figuera donde suele parar el Hippie y donde escuché de boca de Zé la historia de la expulsión de los negros del barrio Boa Vista décadas atrás, hoy un barrio residencial, próximo a donde vivo.

Quería mostrarme otras maneras de cómo la clase alta, vía iglesia, alienta a la caridad. Por estos días, Bergoglio, nuevo Papa, visita Brasil. Hay que dar a los pobres.

En la ida y la vuelta de la iglesia –gran salón de recepción, mesas con manteles, platos finos, y hasta recuerdo banderines de cumpleaños, para los veinte o treinta famélicos que se acercan- Anónimo hizo un repaso de mis acciones en las salidas previas, en las que repite mi falta de experiencia, mi poca viveza, etc.

Me fui rápido. Dejamos por la mitad la charla que rondó SJRP y las mujeres. En relación con SJRP, el Anónimo cree que algo del pasado caipira y de las fazendas que hay por acá llevaron a una relación rústica entre las personas que, sumado al dinero, es explosivo. Anónimo compara con la apertura de las personas de Sampa.

Eso fue un viernes.

Retorno al deambular del sábado 03. Llegamos a la zona de la plaza de la catedral, centro. Estaba por atardecer.

En un buteco de la esquina está el Hippie escuchando Marley en una rockola, borracho de cerveza y pinga, y fumado.

Cruzamos a la plaza. Aparece la galera de la rúa, conocidos entre sí. Éramos el Hippie, el Anónimo, el Frankie, el chico de bermudas azules y otros dos más. Flotaba un clima de mala onda. Hablaron de unos colombianos que andaban por ahí –no entendí si en la calle o que paraban en la plaza- e, influidos por el asunto gringo, pasaron a hablar de Argentina, de cómo es, de cómo se habla, según había desparramado el Hippie que había vivido en Uruguay, casado con una local, y que había viajado por Argentina.

El Frankie -el que tenía ´SF´ dibujado en la cabeza- contaba que le habían pegado y que quería comprar un arma para matar. Habló del accidente en una moto –mostró la cicatriz en la pierna- y de cómo pasó sus días en el hospital donde cumplió años. Como todos, mezclaba. Insistía con que le habían dicho nazi porque estaba rapado a los costados.

La vestimenta es importante. Según el Frankie, se viste mejor ahora, que está en la calle, que antes.

Al de bermudas azules lo llamaron ´mendigo-boy´, es decir, el ´mendigo playboy´ que se viste con mejores ropas y que le gusta hacer eso.

Hablaron, después, del Comando Vermelho y de otra organización criminosa. Las consideran el verdadero Estado. A ellas deberían responder. Son las únicas que hacen sentido. El código de Comando Vermelho son la ´c´ y la ´v´ formadas con los dedos.

Salimos de la plaza de noche. El Hippie –escabio y pesado- me pidió una mochila porque no tenía dónde poner las artesanías para vender.

Bajamos desde la plaza hasta Bady e Independencia. Como era sábado había mucha gente –llegué a contar más de 25. Nos quedamos dos horas hablando.

Ahora, desde adentro.

Estoy sentado, y observo la violencia que sale del interior de los autos hacia los muchachos de la rúa, tétrico.

Caravana de motos de alta cilindrada custodiada por la policía. Bocinazos. Aceleradas. Faquius. Fue tema de ronda: por qué existe ese desprecio. Les duele más que la falta de hogar.

Pararon, luego, algunos autos con pocas cosas. Bajó un señor gordo que parecía tanto de una iglesia, aunque puede ser apenas impresión.

El Anónimo habló del dinero que se pone tres veces, en los impuestos, en el pago a los trabajadores (médicos, asistentes), en la dádiva de las personas.

No pareció ser un día de mucha ganancia para ellos.

El albergue es, ante todo, para castigar a los meninos de la rúa que son expulsados de donde están, que soportan el castigo y que la cagan por ponerse violentos. Los adultos fluctúan.

Los moradores de rúa –ningunos santos- nuclean, sin que se les solucionen problemas, asistentes sociales, ciudadanos, feligreses varios, profesionales de todas las layas.

Universal justificación del presupuesto. Se los violenta por aburrimiento del personal.

Anónimo remarca siempre el punto de vista: dónde comienza la violencia, quién la genera, cómo se la ve desde el otro lado. Repite: una cosa es hablar desde la cámara de vereadores, otra es estar a la intemperie.

Durante el jantar de ese sábado, en una camioneta negra, pasa uno de los operadores que estuvo semanas atrás en la ocupación de la cámara -donde conocí al Anónimo. Espías, vigilantes, informantes. En Rio Preto poco permanece fuera de control.

Días más tarde, escribo rápido, hoy es 07, le llevé al Hippie, por la tarde, a la plaza de la Figuera, una mochila. Una forma de pago por lo que implica hablar con él. Le saco para escribir y no soy sincero si no aporto. No le importa esto del escribir –que se lo digo. Me promete que me va a pagar con artesanías. Hablamos del albergue. Reconoció la mala vibra del lugar y la policía municipal que hincha las pelotas. Por una cosa o por otra, el Hippie anda high, cada día. Fui cerca de las 6pm y se iba para la Bady a comer.

A las cobras hay que matarlas desde pequeñas, no dejarlas crecer –eso siempre decía João. Era su lema. El Frankie firmaría. El Hippie sonriente diría que sí.

´Estou apenas, e não sou guiado por nada.´ Edson di Carvalho {Nossos mortos, 2013, filme}

Rio Preto, 18 julio al 07 de agosto de 2013 – Tandil, 18 al 22 de septiembre de 2015

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Gólgota. Entre el guayma de Dios y los mártires de Moloch [De las reales crónicas del Espectro]

'Menem punk.' [Inscripción sobre cemento fresco - 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)]

‘Menem punk.’ [Inscripción sobre cemento fresco – 9 de Julio al 700 {vereda par} – Tandil (centro)

Acá en Sálmacis todavía no conectamos con la Gran Madre y, entonces, traje apuntes (algunos) y otras notas (esquivas) que den cuenta a como dé lugar de la onírica ciudad -sencilla e ideológicamente pestilente- que se derrama hacia y contra los cerros -evitable amanuense- donde –en dichos cerros- me gustaría refregar las vísceras de nuestros bastardos enemigos… pero me contengo.

Despejaba de sus legañas a los árboles más allá el viento. Ladraba y corría alambrado de por medio a los caballos Cartucho a lo lejos. Carraspeé. No era simple abordar a un Espectro violento. Menos de dos semanas atrás -viernes gélido- habíamos compartido la ida nocturna a chusmear al equipo de puertas adentro. Un paseo agitado por entre la maraña humana. Un desacierto. El Espectro, de pecho al alambrado, graznaba contra los asistentes queriéndolos convencer del engaña pichanga de lo deportivo -en un sentido genérico (así les decía y se tomaba el tiempo)- y les vomitaba que una mierda de lo soñado y que no había que creer en el imposible mito de la ciudad-estado…! -hasta que reparaba que hacía ya minutos se había vaciado esa mínima platea sin techo a su costado.

Lo decís y apenas lo recuerdo. Tengo imágenes. Rombos. Aceros. Oigo bombos…

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Interrumpió su derrotero. Caminó y luego de patear el polvo de la galería, agregó enhiesto: – Igual que el sábado, ¡carajo tremulento!

El mate languidecía sobre el brazo del sillón huero. El cigarro bufón ni humeaba ni tenía porqué hacerlo. Eran las notas del desconsuelo. Era una pelea por el título mundial, le hilvané, Espectro, y no había traza en ella de conexión alguna con la podredumbre que azota este suelo. Aunque te reconozco que piré hacia Lausse y Loayza, y que cincuenta y ocho años después, y la próxima letra del alfabeto, M vs M, el Chino versus el Morocho -en contexto fulero- quien para mayores señas se hacía llamar –tenía estampada o bordada la gorra- ´el mejor del mundo entero´.

Campeó el silencio.

Muchas y tantas otras me pregunté cómo te animás a escribir si no entendés, te lo juro. Me dijo el ´te lo juro´ midiéndome el entrecejo. No se refería al mejor de ningún mundo. Era sobre el tiempo, las décadas, los siglos y los milenios y habría incluso -me parece- que preguntarle a Píndaro qué opina de este muchacho que, con espíritu intacto griego, se choreó un rubio efebo y lo encaminó al ring. Un buhonero.

'Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamerican de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.' - Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

‘Son muchos los que hablan de esa pelea. Por el título sudamericano de los medianos van a combatir a las once el campeón Lausse –que acaba de cumplir una campaña triunfal en los Estados Unidos– y el chileno Loayza.’ – Rodolfo Walsh. ´Primera parte´. Operación masacre [1957].

Se me mezclaban –dije- aquella noche las cosas… –(y si no dejás de fumar, le vas a robar, amanuense, la confusión al caos genésico)- …pero recuerdo que revoloteó por la cero horas y antes de ser M vs M, el entrevero, la recia historia de esa metalmecánica -´Cinpal´- del vecino imperio que, sabelo, desde las sombras nos gobierna.

Eran esas y otras también las notas del sin acuerdo.

Esta es la ciudad de los anhelos, me replicó el Espectro, y lo que mi informante cinpalero me dijo fácil es creerlo. El vacío de la situación. El desamparo de los obreros. La lesa humanidad que rodea a los de comunicación denominados medios. El hacer de cuenta que. El raje a unos sesenta y tantos compañeros. La desconfianza. El gremio. Los arreglos. La patronal. Una ensalada que incluye la mímica de trabajar cuando vienen los foráneos a llevarse la guita y a dejar poco sueldo. Y mientras tanto… se canta y se aúlla en las celebraciones por el aurinegro (tan de acá que de membrete lleva el apellido de los edénicos latifunderos) decía que se canta y que se aúlla sin que del destino colectivo importe un bledo -a no ser, ser o parecer más rubios, más blancos, más ricos, más opulentos. Esos también son -para decirlo con un término añejo- los alienados deseos de los sin techo -¡y ni se te ocurra poner homeless copista porque vengo y te achureo!

Bajé la mano un par de amagues con la palma hacia el suelo. Descuidá, te conozco, ropavejero. Allá, en el Más Allá, me di cuenta que más el lago y menos los morros, el infierno tenía su sucedáneo al sur y entre el viento de hielo.

Por eso te viniste, burócrata de mi desconsuelo.

Son fortalezas aleteadas del mismo vuelo. Cortadas por la ruta, la estrada, la vía que no es de fierro. Con trenes más de carga y de mulas latosas que de orondos pasajeros. Las rutas cortan a esta de acá y a aquella de allá, inigualable Rio Preto. En esta de acá la ruta es la herida entre los que detentan y esgrimen el vacío en objetos, y los que pacientes aceptan el desprecio y anhelan copiar a los opulentos… Sin saber que en la opulencia, está el olor de lo muerto. Lo siento.

El filo del sol y de las sombras tajean a los cerros. Las nubes autárquicas dejan de ser la aduana del astro cada vez más de invierno. El frío, no podré no repetirlo, repasa bocanadas del averno. Triste copista, triste velero hecho a la mar y a los vaivenes del oleaje funesto –quiero seguir si me permitís, con mis lembranças del revoleo comunero.

Y retomó. La galería oscura y las diminutas voces a lo lejos.

¿Por qué aquellos fabriles cinpaleros esperan con la paciencia del perro viejo? –regurgitaba consecuente el Espectro. Vos decís –le dije- por qué los que quedan ni piensan en la cooperativa ni agitan banderas con el lema del perdido por perdido o del muerto por muerto. Será –te digo, copista- que en estos tiempos nadie ya lee ni se interesa por las palabras de los borregos. En lo poco que oí de aquellos diez días previos a la llegada de enero, ante la falta de respuesta del patronaje, el liderante sindical de apellido menos griego había lanzado amenazas orquestadas con el juego de decir que si las cosas seguían así iban a alterar la paz social, pedir en los mercados al menudeo, en una juntura por la cual la revolución es apenas un saqueo.*[1] Acaso por esa gastropolítica, el Chino –nuevo Che- por gesto manducó alfajor con las manos sin los guantes y perdida bandera naciocielo. Será que no sé, Espectro, será que nada es tan fácil ni tan derecho (dejando, de ellos, a un lado el pensamiento).

Y digo y agrego un nuevo desconsuelo.

'Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.' - Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco - Villa Aguirre - Tandil

‘Paguen / UOM Ladrones / Fábrica Tomada.’ – Inscripciones.  Esquina de Aeronáutica Argentina y San Francisco – Villa Aguirre – Tandil

Días después de aquel piquete con humo cubiertas pernoctes merca, días después atravesado el año nuevo, en la misma rama e instancia metalmecánica y con la misma ignorancia sindical, el horno se morfó tres obreros. Los calcinó. Dócil prueba de una ciudad con fascitoides como para hacer dulce sin ciruelos y poblada tal cual Gólgota, ¿y no lo será de hecho -campo de muerte- con el crístico monolito al final del sendero? Y al morfárselos me acordé de la boca diabólica de Metrópolis, y de Moloch, que se indigestaba de trabajadores molestos –sonríen los infames- excepto si es para comprar –piensan ellos- las mierdas que les vendemos.

Fue entre fines de diciembre y comienzos de enero, Espectro, cuando ni estábamos acá ni estábamos cerca de creerlo. Fue en el horno 6 como dicen los pasquineros y los cito (…en la madrugada de este jueves –9, acoto, de enero- aproximadamente a las 2:30 horas se produjo una explosión en el horno 6 de la Metalúrgica que dejó como saldo tres heridos de consideración…)*[2].

Luego los tres –Luciano, Lucas, Juan Cruz- y en ese aciago orden, murieron.*[3] Y esos tres, irredentos hasta hoy, es todo lo que sabemos. *[4]

Horno seis. Con otros dos números hermanos serían el suficiente señuelo. Detrás de las máquinas está el arrojado desde el empíreo santo techo.

Visto en una vidriera de panadería

Vidriera de panadería. Av. Santamarina.

Alguien dijo que el siete es el round de la suerte o de la sorpresa o del milagro. Y no sé en lo que creo. En esas cosas pensé cuando entró el circense Moreno. ¿Habrán sido los guantes mudados ? ¿ Habrá Floyd comprado a los jueces? Importa tan poco saberlo. El sábado a la noche ofrece ese señuelo. Para los trabajadores la estampita en rayos catódicos de Marcos que, desde un pueblito, se enfrentó al imperio.

Creo en los publicistas. Creo en los silencios. Rimaba peor que nunca aquel a quien la iracundia se le había ido con su crítico y falso comprometido desvelo.

A vos van a expulsarte de la fortalecida ciudad, álmico esqueleto -le dije sin recelos. Lo harán el día que lean estos delirios inconexos.

Falta milenios o tal vez nunca, es cierto.

Lo miraba alejarse.

Aún me quedó tiempo para decirle que cerrara la tranquera. Y al salir seguro vas a pensar si no es exacto que el barro sea nuestro origen modélico, le grité desde adentro.

Nos despedimos, una vez más. Para nosotros, él era el Espectro.

 Lourdes – Tandil – 05 al 13-05-2014

[LINK 1: www.nuevaeranet.com.ar/locales/nota-cinpal-confirmo-el-despidio-de-54-trabajadores-de-su-planta-de-tandil-31263.html ]

[LINK 2: www.eldiariodetandil.com/2014/01/09/asi-quedo-metalurgica-luego-de-la-explosion/]

[LINK 3: www.lu32.com.ar/nota/23073/envivo/agenda.php?dia=1&nuevo_mes=5& nuevo_ano=2014]

[LINK 4: http://www.noticiashausler.blogspot.com.ar/2014/06/argentina-tandil-estarian-vaciando-la.html ]

Brasil, un sutil y delicado apartheid

“Os pequenos querem ser grandes, os grandes querem ser maiores, os maiores não sei, nem eles sabem o que querem ser.ˮ / Antônio Vieira [Lisboa 1608 – Salvador de Bahia 1697]

“Resta algo da ditadura em nossa democracia que surge na forma do Estado de exceção e expõe uma indistinção entre o democrático e o autoritário no Estado de direito.ˮ / Edson Teles, “Entre justiça e violência: Estado de exceção nas democracias do Brasil e da África do Sulˮ, O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]

Este lunes cuatro de agosto [04-08-2013] a las 22 hs., Bruno Torturra, periodista, y Pablo Capilé, productor cultural, visitarán el programa de análisis y debate ´Roda Viva´ transmitido por la TV Cultura (Brasil). Torturra y Capilé son el dúo al comando de esa nueva forma de hacer periodismo que se despertó durante las protestas en Brasil y que es conocida como Mídia Ninja [Narrativas Independentes, Jornalismo e Ação]. [LINK http://tvcultura.cmais.com.br/rodaviva/roda-viva-recebe-idealizadores-do-grupo-midia-ninja ]

Mídia Ninja llega a la televisión en el momento de más profunda (falsa) calma del descontento social brasilero. TV Cultura –el espacio elegido- está, podría afirmar, en las antípodas de Rede Globo. ´Roda Viva´ fue el programa que primero acogió a los representantes de Passe Livre allá por fines de junio, cuando todo se incendiaba. Ese programa sentó, también, en el centro del escenario a Slavoj Zizek que andaba por Brasil vendiendo su nuevo libro sobre Hegel y que dio una hora y media de memorables respuestas. [09-07-2013 – LINK http://www.youtube.com/watch?v=gECgJbWOppo%5D

Una de las frases estrellas de Zizek, aquella noche, se resume en la siguiente hipótesis: la revolución (o las revueltas) sucede no cuando el descontento es generalizado con todo el mundo en la miseria, la ruina, etc., sino cuando se ha generado una expectativa sobre una eventual mejora social y esa promesa no se cumple.

Nada parece describir mejor la situación local.

En los primeros días del 2012, mientras preparaba mis libros para mudarme a Brasil, leía religiosa e ingenuamente diarios on-line como para ponerme a tono con ´las noticias´. La Folha fue, en ese entonces, una de mis adicciones. Con preferencia durante los fines de semana aparecían en primer plano dos indicaciones psicodélicas: el mapa con el aumento de la violencia ´delictiva´ en las grandes ciudades (aka São Paulo); el absurdo contador –o clasificador- de clase social.

El juego era así: usted completaba con una serie de variables económicas y de empleo unos casilleros y el sistema le devolvía a qué clase social pertenecía o creía pertenecer. Adivine. Adivinó. El resultado, como en un horóscopo, era siempre positivo, siempre más arriba, siempre en ascenso. Un paulista anfitrión durante algunos días en mi paso por Sampa, hace un par de meses, me contó que había realizado el test con el salario mínimo, sin casa propia, sin auto, sin electrodomésticos y el resultado había sido -¡claro que adivinó!- clase media.

Si revisan la web ahora verán que las noticias sobre números y ascensos y menos pobreza y más clase media y un extenso etcétera, pululan por los buscadores según entiendo con una dosis considerable de verosimilitud. El discurso del ascenso de clase social –en un país en el que, desde una mirada intuitiva, es difícil encontrar la clase media– pertenece al carro de la victoria del PT (en la sucesión Lula, Dilma) y ha sido tomado como bandera tanto por los trabajadores (los obreros) como por ese grupo de la pequeña burguesía cuyo horror máximo es ser confundido con ´los pobres´, con ´los negros´, con ´o povão´.

Los tecnócratas –que incluye a gran parte de los investigadores sociales y a los periodistas- han dividido al país en cinco castas: A, B, C, D, E. Se habla de cada una de ellas como si fueran entidades animadas. ´Hoy en día la clase C quiere, busca, desea…´; ´lo que las clases A y B reclaman´ y así por delante. Ese sistema de castas que plantea la vida social casi como si fuera un juego virtual en el que hay que avanzar de nivel, responde a una variable fundamental en la comprensión de la sociedad brasilera: su intrínseca e histórica organización jerárquica basada en el simple principio de domesticación que usted, si visita este país por más tiempo del que insumen unas alienadas vacaciones, puede tener todavía el placer de experimentar al oír o al intuir la pregunta marca-territorio –¿sabe usted con quién está hablando? (Indico para entrar en tema, la lectura de Roberto DaMatta, Carnavais, malandros, heróis, 1979 del que hay traducción al castellano).

Con orígenes en la época de la colonia y con eje en la esclavitud (siglos XVII al XIX), al día de hoy esa jerarquía –que no es más que la opresión y la dominación simbólica y económica sobre ´el otro´- aparece cristalizada por la pervivencia de la sombra de la dictadura que se instaló en 1964 que comenzó a irse en 1979 y que, según los libros oficiales, parece haber terminado en 1989 –momento en el que toma el poder Collor de Mello, un esperpéntico producto neoliberal del marketing televisivo.

El humus de esa formación social históricamente jerárquica, sumado al conservadurismo irracional y destructivo de la dictadura, sumado al discurso ´progresista´, sobre todo desde los medios, que fogonea sin parar la salida de la ya a esta altura poco deseada clase C para pasar, ascender (¿?) a las clases A y B genera un estado tal de susceptibilidad que cualquier ente que no sea blanco caucásico, con acento de los estados centrales (Minas Gerais, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná) y con bastante dinero, es poco menos que nada en esta sociedad.

Desconozco y no me interesa, en este momento, ahondar en los criterios que se utilizan para determinar la pertenencia o no a cada clase. (Al respecto pueden leer, si les apetece, esta nota –LINK http://www.logisticadescomplicada.com/as-classes-sociais-e-a-desigualdade-no-brasil/ , y no olviden dar una mirada a los comentarios de los lectores anteriores y de paso ¡prueben suerte en ´la rueda de la fortuna´ de las clases sociales!) Como habrían podido conocer, si me hubieran hecho caso, el factor desequilibrante es el económico centrado en el consumo de bienes materiales. Un segundo grupo de rasgos responde al nivel educativo con el aliciente que para la sociedad –en puntos- significa lo mismo tener dos televisores que haber cursado por algún período de tiempo en la universidad.

¿Qué se esconde en esa inconsecuencia de cruzar datos del consumo de objetos con el acceso a la educación? Se esconde, en principio, una gran ironía y una gran injusticia.

Más allá del crecimiento de las cifras de las matrículas, más allá de los esfuerzos legales para garantizar porcentajes de ´cuotas de negros´, más allá de los programas de becas, en la actualidad la Universidad pública –para poner el caso más drástico- es un espacio destinado solo a blancos pertenecientes a familias con dinero (entiendo que entienden que hay excepciones).

Si uno quisiera comenzar a tomar dimensión del abismo entre ricos y pobres, blancos y negros (repito, con los matices que ustedes sabrán agregar) debe observar la Universidad brasilera. Según los datos otorgados por el Censo 2010 [LINK http://www.portal.mec.gov.br], existen 2377 instituciones de Educación Superior de las cuales 2099 son privadas. Esto implica que, en el nivel de los que buscan graduarse, en un país de 190 millones, existen 6,5 millones de estudiantes con la siguiente división: 4,7 millones asisten a las privadas, el millón y medio restante a las públicas. En conclusión, el mítico número del 1 % de la población brasilera que ve cumplido su derecho a la formación superior, no es un mito. Como podrán suponer, quienes concurren a una universidad privada disponen del dinero suficiente para pagarlo y eso implica que pertenecen -casi siempre- a las clases del tope de la pirámide.

En las ciudades capitales de los estados la situación puede variar y, de hecho, varía aunque apenas. En el interior de São Paulo –donde vivo- la universidad estadual, que se sostiene con el dinero aportado por todos los ciudadanos, se las ha ingeniado para conformar un plantel docente y de estudiantes sin (casi) ningún brasilero negro y con una notoria escasez de estudiantes de las clases sociales menos favorecidas. (En el colmo de la perversión, muchas de las personas a las que el sistema les tiene prohibido de forma implícita o explícita el ingreso a la universidad para estudiar, son –sin embargo- contratadas para trabajar en la seguridad, en la limpieza, en el mantenimiento, etc.- dándole a todo el ambiente un tufillo de distopía inconfundible). La diversidad étnica estaría representada, en todo caso, por alumnos negros extranjeros quienes, por otro lado, son discriminados en sordina justamente por ser un tipo de extranjero no demasiado bien visto ni valorado.

Es casi imposible demostrar lo que afirmo. Conozco a una persona negra con sus raíces africanas intactas, con su cultura siempre presente, con su conversación diferente, con todo su ser negro que año tras año ve como la oportunidad efectiva de entrar a estudiar a la Universidad se le frustra. ¿Cómo demostrar que la evalúan para dejarla fuera? ¿Qué otras herramientas que no sea la justicia podría uno usar aún a sabiendas de que eso –aquí- es cavarse la tumba en vida y con las puntas de los dedos?

Desde hace tiempo intento convencerla de contar su historia. Al día de hoy, sus promesas me hacen pensar que nunca voy a obtener ese testimonio. El año pasado en un episodio confuso –para ser benevolente- un profesor de una universidad pública frente al pedido por parte de esta persona a la que me refiero de una charla de consulta estrictamente académica, le respondió con un chiste en el que le sugería que se sentara para esperarlo como en el pasado esperaba su tormento el esclavo. (Si les parece increíble la historia, no se preocupen, tengo otras, en otros ámbitos también.)

A los pocos días la Universidad –en una neurosis que alcanza el cinismo- festejaba el ´Día de la conciencia negra´ [20 de noviembre]. La persona que había sido vejada por el comentario de ese profesor se acercó a las autoridades y les comunicó el caso. La invitaron con un café. La escucharon hablar un rato. El profesor sigue hoy cobrando su salario.

¿Cuál es la relación de Mídia Ninja con toda esa locura racista que atraviesa la sociedad brasilera? Ninguna. Por el contrario, Ninja nació como una forma de enfrentarse a los medios hegemónicos de comunicación eje de los discursos xenófobos y que, por su énfasis en el ascenso económico, disparan el sentimiento fascista de gran parte de la población.

Aun así, en pequeños detalles -que supongo surgen más de los seguidores y de los adeptos que de los propios Ninjas en acción- aparecen contradicciones. Representan ´la voz del pueblo´ (ese viejo recurso de las elites brasileras, según DaMatta, de ´hablar en lugar de´) y aparecen fascinados por la posibilidad de ser reconocidos por el periodismo tradicional. TV Cultura podría ser considerado, como dije, un espacio alternativo dentro del concierto mediático, pero sus panelistas provienen de medios de comunicación hegemónicos y nada plurales.

Una situación híbrida semejante ocurrió cuando durante las protestas de junio el hackeo de la cuenta de twitter de Ninja –que le impidió transmitir on-line- llegó a los oídos y a las páginas del diario New York Times con la resultante de una agitada celebración virtual vernácula.

En el colmo del descuido para un medio de comunicación alternativo –cuya novedad, de todas formas, lo disculpa- un Ninja –uno de los varios- en una transmisión de protestas que estaban siendo observadas por miles de personas de Brasil y otras tantas de América latina de habla hispana realizó ao vivo chistes sobre ´los gringos´ (´los extranjeros´) que no entendían nada de lo que estaba pasando. Los reclamos de mayor pluralidad en las redes sociales se hicieron oír.

La jerarquía y el gueto, incluso entre personas que buscan quebrar parámetros opresivos, son comunes en estas tierras.

El Anónimo, un amigo de los márgenes, me bautizó ´el Espectro´. Soy invisible. No existo. Ser extranjero, sin ser de Estados Unidos o de algún respetable país europeo que no se llame Portugal, es poco menos que una desgracia. Y si ese extranjero es argentino, es la peste. En cualquier charla uno debe dar por perdido los primeros diez o quince minutos en los que –el guion corresponde a O Globo y a las empresas de publicidad- los chistes recorren todas las miserias y las desgracias de ser aryenchino. En el medio de la Ocupación de la Câmara dos vereadores en Rio Preto [ver post 21-07-2013], relato una entre cientos de anécdotas posibles, alguien que participaba del movimiento, después de mi presentación, se me quedó mirando mientras repetía: ´sí, sí, argentino, argentino, como Messi y Tévez que juegan bien al fútbol, pero tienen esos ojitos tan de mogólicos, ¿no?´ En otro momento me hubiera peleado. En otro contexto lo hubiera increpado. En este contexto, en el que creo poder entender qué es lo que sucede, no.

En la historia personal del Anónimo está la eterna sospecha –para él convertida en ´com certeza´- de que la desgracia en su vida comenzó el día que fue echado del trabajo sin mayores explicaciones –punto de inflexión para perder familia y todo lo demás- por ser negro. Oí su narración por lo menos tres veces. Y siempre remarca que de entre todas las opciones, por no ser blanco, él fue la primera, la ineludible. Para el Anónimo, el brasilero blanco y con dinero es directamente un ´nazi´.

El Anónimo sabe, y concuerda conmigo, que, en el interior del rico São Paulo, la diferencia entre un negro y un extranjero es nada.

Todo el asunto, por supuesto, debe ser tomado con cuidado. Existen varios niveles. El primero responde a los blancos y ricos (clases A y B) quienes tienen toda la renta y manejan espacios simbólicos como los medios de comunicación y las universidades cuyos discursos –en lo básico, no se diferencian. (Fue patético, y lo dije en un post anterior, cómo muchos profesores universitarios se garantizaban el trabajo futuro de tecnócratas en la televisión enarbolando las opiniones que querían ser oídas, es decir, que eran pagadas para ser dichas durante las protestas de junio).

En ellos, en la elite económica, pervive con mayor fuerza el deseo de la jerarquía y en ellos anida con mucha claridad el discurso genocida de la dictadura contra todo lo que sea diferente: negro, gay, extranjero, comunista, nordestino, favelado, y siguen las categorías.

Sin embargo, el mundo donde viven no es de fantasía. La Constitución de 1988 –de transición a la democracia- es un gran negociado de los grupos políticos entrantes con los militares salientes para evitar el juicio contra estos últimos y mantener la amnistía y, lo que es peor, para dejar abierta por artículo constitucional (número 142) la posibilidad legal de que esas fuerzas intervengan si la seguridad nacional lo considera necesario. Esta historia de cómo la Constitución brasilera garantiza la legalidad de un golpe de estado la contaré en un texto subsiguiente. Para los ansiosos su versión extendida –de donde robo la información y sus interpretaciones- está ya publicada en forma de libro: O que resta da ditadura: a exceção brasileira [2010]- junto con el de DaMatta, otro texto ineludible para intentar entender Brasil.

En el límite entre la clase medio-alta y la clase media y media-baja aparece todo un grupo de ciudadanos progresistas que accedieron a algún estudio superior y que niegan y que enfrentan el proyecto nazi e higienista de la elite. En ese exacto lugar se evidencia la mayor contradicción y a eso me refiero en mi crítica a ciertas posturas de algunos militantes de los movimientos sociales brasileros. Ellos establecen su lucha de tal forma frente a los poderosos que, en última instancia, las batallas que se inician ahí acaban por ser la guerra, y esa guerra –observada desde afuera- parece ser solo el deseo de ocupar el lugar simbólico de dinero y de poder que no ocupan en el presente. Tienen buenas intenciones, pero su relación con los verdaderos necesitados en esta historia –los que están en el fondo de la estructura social- está cortada.

Incluso en los partidos de izquierda puede verse claramente ese divorcio. Nadie mejor que ellos para tener la perspectiva de qué se necesita en Brasil: la inclusión de los desfavorecidos en la lucha de los obreros. Sin embargo, el divorcio es patente y casi insalvable. Nuevamente aparece la formación universitaria como una barrera –la mayoría de los militantes no son trabajadores sino estudiantes- y, desde la base social, quien estudia es objeto de toda la desconfianza posible. Ese grupo de líderes está accediendo a un bien al que ellos nunca accederán y el corte es, por ahora, insalvable. Aunque parezca una locura, pero es comprensible, en muchos, demasiados contextos, ser universitario es un estigma, es vida de playboy -desde los márgenes, un ´otário´.

Los movimientos sociales en Brasil y Midia Ninja son, entonces, ejemplos palpables de la paradoja: existe una voluntad de acabar con la desigualdad social y de quebrar ese invisible apartheid que espolvorea todas las relaciones humanas, pero la mirada todavía está dirigida, con un poco de obnubilación, hacia arriba y no hacia abajo. (Para tener otra perspectiva, pueden leer la siguiente nota desde una perspectiva anarquista: [LINK http://aphbh.wikidot.com/wiki:algumas-reflexoes-do-nosso-momento-em-bh-e-no-brasil%5D)

Si la lucha no es solo para defender la prebenda de los blancos que están quedando fuera del reparto de la torta simbólica de dinero y de poder, en consecuencia, debería apuntar a buscar tres salidas mínimas de democratización: apertura de las universidades (fin del vestibular, el filtro inicial que escoge a los pocos estudiantes agraciados), fin de la amnistía legal y apertura de los juicios a los militares (modificar la Constitución para cortar el poder militar implícito), ley de medios de comunicación (ir contra los monopolios).

Con un país con la universidad para el 1 %, la televisión para el 99 % y con la base legal de una Constitución que defiende un estado cuasi-militarizado –en el libro O que resta da ditadura los autores indican que las torturas durante la democracia aumentaron en relación con las décadas anteriores y que, por ende, es necesario hablar de ´semi-democracia´-, la referencia al apartheid es algo más que una mera figura retórica tomada de la historia reciente para establecer una analogía impactante.

Edson Teles –en el artículo que cito como epígrafe- realiza, y espero no sobre interpretar, una jugada maestra. Compara el estado de excepción en la democracia de Brasil y en la de África del Sur –donde Mandela luchó a brazo partido para salir con los menores traumas posibles del apartheid– sin decir nunca de forma explícita que los rasgos de una podrían ser válidos para describir a la otra. El argumento que Teles presenta, pero no hilvana, es que el estado de excepción –que permite el control del soberano sobre la vida, rasgo clave del mencionado apartheid- surge de un lugar indeterminado entre la política y lo jurídico de tal forma que su presencia puede darse incluso durante un proceso democrático permitiendo que el autoritarismo –aun cuando lo jurídico no lo demuestre- permanezca por acción u omisión de la propia política.

Es cierto –lo reconocí- que en los últimos diez años, en muchos aspectos, la vida de los ciudadanos brasileros mejoró. Es cierto que, en los últimos meses, todo aquello que queda por mejorar impulsó un cambio de actitud y politizó a la sociedad. Es cierto que parece nacer ahí, a largo plazo, un proyecto distinto de país. Es cierto que Mídia Ninja es una parte del oxígeno para ese largo plazo. El problema es que, tal como están las cosas, una enorme porción de ciudadanos –y tiene toda la pinta de ser la de siempre- está quedando fuera de la discusión.

Con muchas ganas entrego estas vanas palabras para que el futuro las niegue y las convierta en polvo. Habré sido ciego. Habré cometido un exabrupto. Habré sido un irracional aryenchino que no entiende nada de nada.

Y estaré contento.

Por ahora, como Espectro, veo otra cosa.

Al Hippie (que vivió en Argentina y que está y es de acá, y que estuvo casado en Montevideo), al Anónimo, al Frankie

[Roberto Lépori – De Las crónicas del Espectro – SJRP – SP – BR – 03-08-2013]

Comentario final: En una entrevista a la bloguera disidente Yoanis Sánchez -durante el programa ´Roda Viva´ [25-02-2013, TV Cultura, Brasil]-, una periodista le pregunta cómo debería entenderse que ella denuncie un régimen autoritario en Cuba y que, al mismo tiempo, no haya sido ni perseguida, ni detenida, ni asesinada. No me interesa aquí la situación de Cuba –la desconozco en su complejidad-, ni las ideas de Yoanis, ni los propósitos y razones de la periodista. Me interesa sí, el lacónico inicio de la respuesta. No pensemos, dice Sánchez, en una violencia concreta y física, “…pensemos en mecanismos más sutiles de represión que no por eso son menos represivos.ˮ [LINK http://www.youtube.com/watch?v=-u92s4hUQBg%5D Es el mismo tipo de respuesta que podría ofrecer a quien cuestionara, por excesivo, el título de este texto. La violencia –como en el pasado la divinidad- está en los detalles –o, en el caso de Brasil, si uno considera actuales y estelares desempeños como los del grupo de exterminio BOPE, en no tan detalles.

Esos pobres blancos. Las ambigüedades de los movimientos sociales en el Brasil de las protestas. [SJRP – SP – BR – 17-18.07.2013]

A un mes de la eclosión en su mayor intensidad, el descontento social avanza en Brasil lentamente hacia un futuro incierto inmerso en la ausencia de una estrategia coherente de cómo encaminar fuerzas bajo presión. Por varias razones, São José do Rio Preto [SP] es un interesante caso testigo. La primera. La ciudad funciona a su ritmo alejada de las ´capitales´. La segunda. El movimiento social se cruza con intereses locales de antigua data. La tercera –pura futorología. Quienes comandan las protestas parecen no haber dimensionado lo que hierve en la base. Hace exactamente un mes sucedía ´esto´ en Rio Preto

¿Quién puede decir que nada tiene que ver ´eso´, en su causa primaria, con la heterogénea ocupación de la Câmara de vereadores?

Para el Hippie, que duerme al arrullo de la higuera centenaria

…la molotov es un florero en mi ventana… {La Chicana – Ayer hoy era mañana}

1.-

La nueva antigua droga es –ya lo sabemos- aquella luz plateada que ciega las retinas de millones al mismo tiempo, y ´en vivo´, y que, mediante esas muertes ciegas, permite a un grupo o a un único iluminado obtener el orgasmo concentrado, exquisito, pletórico de la leche simbólica sobre su rostro. Para quien es centro de irradiación, la blanca luz deja esa extraña sensación de saber que el frío, una vez sucedido el orgasmo, llega bastante rápido.

Y una cierta ola gélida (recuerdo que Borges recuerda que en aquel libro Vathek el infierno era de hielo) se posó sobre el embrionario movimiento social en Rio Preto.

Anoche, de madrugada, GloboNews transmitía en vivo las calles de Rio de Janeiro donde las protestas siguen y el objetivo primario es la salida del ´prefeito´ (intendente) Sérgio Cabral. Las protestas son focos de resistencia nocturnos que continúan la agitación del día. En horas, llega el Papa Francisco y será otro momento de tensión con la Polícia Militar. Los manifestantes no toman como parámetro de acción el miedo a la violenta y sangrienta policía brasilera. Hay una mirada –algo lenta- internacional y una especie de consenso nacional. En Brasilia, por ejemplo, los manifestantes acampan frente al Congreso y apoyan al objetivo del pueblo carioca.

Entre pautas locales, estaduales y nacionales hay una que por su amplitud y vaguedad debería incomodar a quienes detentan el Poder: se pide la efectiva cancelación de la Copa del Mundo 2014.

El jueves 18, en Porto Alegre, después de ocho días, los ocupantes de la Câmara de vereadores abandonaron el recinto con la promesa firmada de la gratuidad del transporte público (acuerdo con sus bemoles) y de la transparencia de gestión. Eran entre cuatrocientas y quinientas personas contando adolescentes y niños.

Esa salida –que puede ser evaluada de forma positiva- fue usada por uno de los oradores en la sesión asamblearia de la ocupación de la Câmara de Rio Preto para justificar lo que ya había sido decidido antes de la votación popular. Porto Alegre fue ejemplo de un fracaso.

¿Fracaso?

En las protestas de Brasil 2013, con sus grises, se enfrentan los medios tradicionales y hegemónicos de comunicación asociados al poder político, a la elite económica, y los medios no-tradicionales (ejemplo, Mídia Ninja que permite a todos los que quieran serlo, ser ´ninja´) que hacen de la transmisión por internet y ´en vivo´ y sin cortes el instrumento de comunicación más efectivo al que se le suman los comentarios de los usuarios al instante.

En la noche del 17 de julio, en Rio Preto, ese enfrentamiento que atraviesa las protestas en Brasil sucedió de otra forma –si es que sucedió.

Hubo una primera reunión por parte de la asamblea de la ocupación –que incluía a todos los ciudadanos que decidieran entrar en el recinto- con los representantes del legislativo quienes atendieron un pedido sobre tierras y especulación inmobiliaria. Esa sesión fue transmitida ´ao vivo´ por Tv Tem (O Globo). Fue notoria la ausencia de una transmisión alternativa (acaso por el boicot de la Câmara al restringir el acceso a internet). En la asamblea posterior que decidió la continuidad o no de la ocupación se votó, como la noche anterior, que Tv Tem saliera del recinto. Aunque –y eso fue novedad- la deliberación tampoco fue transmitida por www.postv.org.

Un extraño pacto de confianza para este contexto político. Al mismo tiempo que en Rio de Janeiro las oficinas de O Globo eran agredidas, marcadas por la furia popular como una de los responsables de la manipulación y de la apoliticidad del ciudadano brasilero, en Rio Preto los periodistas de los medios hegemónicos pastaban sueltos en los pasillos, en salas cercanas, tomando notas, charlando amenamente con los ocupantes. Se les respetaba su ´transparencia´ como si se tratara de robots que están ahí solo para transmitir la información de un lado hacia el otro.

A esos periodistas -es decir, a esos trabajadores dependientes de una multinacional- no se los consideró en tanto ciudadanos que podrían haber dado su opinión, colocado sus ideas, disentido en un espacio cerrado sobre el manejo de la empresa donde trabajan, así como tampoco fue aceptada –pedido mediante de una mujer dentro de la asamblea- la participación, como trabajadores, de la policía que custodiaba el espacio.

Cuanto más cerca del gueto, mejor se sentía el grupo.

Después de varias alocuciones sobre el carácter histórico y de las hurras del caso que parecían conducir la noche al grito de ´la ocupación continúa´, empezó a sembrarse la idea de que todo el mundo estaba de acuerdo con que el cansancio era ya demasiado después de casi una semana de ocupación, que la resistencia era en vano porque en algún momento había que salir. Así, poco a poco, la reunión fue amasada hacia una votación -discutible en términos democráticos- que derivó en marcar la salida para el día siguiente con la condición de que se firmara entre las partes –ocupantes y concejales- un acuerdo.

Ese documento a firmar presentado ante los vereadores fue compartido on-line cerca de la medianoche con el resto de la asamblea. Sin embargo, nunca fue leído ni discutido en conjunto: lo que la comisión X había decidido, eso iba a ser encaminado.

Decidir salir y después obligar a firmar tiene la consistencia del sueño. Parecía una remake grupal del final solipsista de El azogue [China Meviélle, 2002]: ´Aquí se cuenta una rendición´.

De ninguna manera la mayoría, en el sentido de la mayor parte de los ocupantes, pensaba horas antes en la posibilidad de salir. Hasta el mediodía por lo menos la mitad hablaba de mantener la organización, de la limpieza, de la comida, etc.

Las razones de ese giro se esconden, según entiendo desde mi posición absolutamente externa, en eventuales negociados fuera de la decisión popular. Una posible lectura sería considerar a la asamblea cooptada por una parte de la clase media conservadora brasilera (en su 90% blanca). Uno de los oradores efusivo hasta las lágrimas propuso, fuera de protocolo, una salida al son del Himno nacional.

Nunca voy a saber si mi estupor provino del de los demás. Alguien de la asamblea hizo un chiste para calmar el delirio nacionalista.

¿Fracaso? Nadie sabe. El compromiso –estoy en el lado bueno de las cosas- es permanecer una vez fuera, ´de olho´, atentos, a lo que hacen los vereadores y participar todos los martes –cuando son las sesiones-y los jueves en prácticas de comisión para acompañar, controlar, obligar a un funcionamiento popular del legislativo. Esa previsión queda como alimento del futuro. Si no cumplen los del legislativo, los ocupantes prometen volver. Se verá. El único dato cierto es que a las 19 hs del día 18 de julio, se abandonó el edificio sin el compromiso firmado por los concejales.

El objetivo del núcleo duro del movimiento –que no impulsó la ocupación sino que la capitalizó- parece ser conformar una cámara legislativa paralela que controle a los concejales, que dé una pátina de presión social pero que permanezca absolutamente supeditada a las decisiones de otros 17. Una elite de segunda. Los estertores de una clase media que se considera fuera del reparto de la torta de la clase alta y que precisa protagonismo y beneficios.

En ese contexto hay que entender que, durante la noche del 17 de julio, en los momentos que antecedieron a la cadena nacional sobre el levantamiento de la ocupación, uno de los asambleístas gritara al resto de sus compañeros que él se ofrecía para ser el portavoz, pero que de ninguna manera quería ser ´candidato en el futuro´. La vieja política y su ponzoña.

El gesto de manipulación más oscuro fue cuando alguien reconoció sin pelos en la lengua, segundos después de la votación, que estaba pronta la nota explicativa que diera cuenta de la decisión de desocupar al representante de O Globo en la ciudad encargado de difundirlo a nivel nacional. Ya durante la tarde hubo exaltaciones sobre haber aparecido ´ao vivo´, en ´link nacional´. Podría haber sido más verosímil si enfrentaban la desinformación y les negaban los datos a los periodistas. Malas noticias. Estaban bajo el poder de esa droga colectiva, adictiva, y babeantes observaban el anhelado ojo divino que pendía del zaguán (y del que goteaba la anhelada leche).

Horas después de la desocupación, el grupo que comandó, prometió una reflexión post-salida en transmisión on-line ´ao vivo´ -mediante la tecnología que en la charla más importante estuvo desaparecida- con el objetivo de mostrar transparencia en el mecanismo. Esa reunión sucedería a unas cuadras del poder legislativo de la ciudad y el nombre es más que sintomático: Casa Rio Preto.

La transparencia parece haber llegado un poco tarde.

2.-

La noche del 16 al 17 de julio fue clave y caótica. En la puerta de la Câmara –ahí la mesa de opiniones volátiles estaba servida y solo se precisaba escoger- se escucharon voces inesperadas y de las que siempre habría que desconfiar. O no. Alguien sugería que esa ocupación era, finalmente, una reunión del Jockey Club de la ciudad. ´Los conozco a todos ellos´, oí decir. (El dinero ofrendado en manos de atildadas vecinas que en el camino a hacer sus mandados mañaneros se distraían y al azar ingresaban al zaguán de la Câmara -emocionadas por una lucha que dejaron mucho tiempo atrás– me permitió confirmar esa sospecha de clase y suponer un espíritu Rotario o de aledaños.)

Otros, en aquella misma noche, un poco más operativos en sus deliberaciones callejeras –pero lejos de ser convidados a una participación efectiva- decían que ´la solución estaba en la favela´. Y solución significaba ´resistencia´ a partir de la inclusión del descontento de la periferia.

Ciertos rumores de la izquierda concordaban con esa mirada inclusiva. Uno de los partidos, de cuño marxista, que estuvo contra la ocupación –acusando al movimiento de falta de estrategia- impulsó desde el primer momento pautas contra el riñón del poder como, por ejemplo, la reducción del salario de los vereadores al valor de un trabajador medio y, por el otro, reconoció la necesidad de ir hacia los barrios, hacia la periferia –aunque lo consideraban a largo plazo y sin posibilidad de suceder ´ahora´. En la asamblea democráticamente espuria, ese partido que casi no había participado de la ocupación, votó contra la continuidad. Su vocero recordó la pauta del salario, pero ya era cosa del pasado ilusorio.

Hasta el mediodía del 17, entre los ocupantes, la única duda para muchos de los que estaban ahí era cómo resistir, cómo continuar –aun cuando supieran que la ocupación no iba a ser infinita. Reconocían la necesidad de no salir con las manos vacías o llenas de promesas que es lo mismo. Reconocían el poder terrible de la policía al que hay que temer. Y confiaban, como en un dato positivo, que una jueza hubiera demorado por diez días el desalojo.

Nunca se citó a esa jueza. Nunca se la obligó a garantizar que la protesta no sería criminalizada. Entre el mediodía y el inicio de la tarde del día 17, las negociaciones ya habían sido cerradas. El pacto silencioso y hasta tácito -basado en la ´no-agresión- entre concejales, que luego traicionaron esa postura, y los líderes de la ocupación había ocurrido. También se podría suponer –con buena fe- que no había otro camino y que la corrupción enquistada en las altas esferas políticas con visos de mafia dejaron poco espacio para la resistencia razonable y no suicida.

3.-

Mientras tanto en el mundo real, a eso de las cuatro de la tarde, con el sol calentando el cemento, apareció por la zona de la ocupación el Hippie, artesano y morador de rúa, con una caja. Conocí al Hippie en una plaza por ahí a la que caímos de noche, con un grupo, para ´fumar um´. En Rio Preto –una de las ciudades más ricas del estado de São Paulo- el número de moradores de rúa es alto. El sistema estatal –sea federal, estadual, municipal- para acompañarlos y darles un espacio donde dormir, bañarse, charlar y compartir está reducido al mínimo. Morador de rúa y crack –aunque no siempre- van de la mano. (El documental Nossos mortos {2012} presenta testimonios de algunas de las 15 mil personas en situación de calle en São Paulo.

Algunos de ellos me han dicho lo siguiente. El dinero para invertir en albergues, dormitorios, comedores, etc., está. La clase alta que coincide con la clase política prefiere desactivar el sistema, desviar los fondos –para su propio enriquecimiento- e implantar un sistema informal y perverso.

En uno de los albergues y comedores –no muy lejos de donde vivo- la comida es poca y mala. La costumbre –la estrategia- hace que los moradores salgan de ese espacio y caminen apenas unos metros hasta la esquina de Independencia y Bady Bassitt, otra avenida céntrica importante de la ciudad -como Andaló, de ascendencia árabe-, donde los autos de decenas de miles de reales pasan a baja velocidad y dejan platos, viandas, bebidas, ensalada de frutas, etc.

El alienado cerebro de un ex morador de rúa me ofrece su perspectiva: es una forma de mantenerlos débiles, flacos y comiendo literalmente de la mano; si el morador de rúa saliera del crack –o lo controlara- si estuviera fuerte y bien alimentado, ¿qué sucedería? Nada, es solo una especulación de un alienado.

Durante la ocupación y ante los vereadores se trató el tema de los indigentes y desamparados. Las enjundiosas argumentaciones no surtieron el menor efecto. Ningún compromiso fue obtenido de ese reclamo puntual, fuera de las palabras.

Durante la asamblea final de la elite, en cada gesto, en cada discurso, en cada inflexión de la voz que indicaba la manipulación del voto y el funcionamiento de ´un aparato´ dentro del movimiento, recordé la luminosa imagen del Hippie y de su amigo que acarreaban esa caja con frutas que les habían dado como dádiva y que ellos llevaban como apoyo a la Ocupación. El Hippie –que no posee demasiada cosa material- donó su propia comida. En el zaguán donde sucedía casi todo, había en el momento de la ofrenda unas veinte personas. El gesto pasó desapercibido. Apenas una mujer, le agradeció.

La noche anterior, el Profeta de los colores me contaba que la adhesión entre el grupo de los que viven en la calle era intensa. Él había hablado con algunos de ellos y –en razón de algún plato de comida, pero por sobre todo, en atención al techo que el propio Estado les negaba como derecho- varios habían decidido acercarse poco a poco. El Profeta estaba en esa lógica pro-ocupación a pesar –me dijo- de que lo perjudicara. Un concejal –o uno de sus astutos e ineficaces asesores- le daban cada semana ´cem contas´ (R$ 100) y si él –el Profeta de los colores- seguía en esa tesitura, se le podría cortar el dispendio.

En una esperanza que le brillaba en los ojos y en la soltura de la labia, el diminuto y adorable anciano, comprendía que si las cosas continuaban así la dádiva de los cien reales de poco le serviría al concejal como calmante provisorio. Sin dudas, me dijo, los vereadores no, pero la Ocupación sí me representa.

El funcionamiento de la Câmara de vereadores y de la Prefeitura no es muy complejo de explicar en su relación con los ciudadanos: clientelismo. Se reparte dinero discrecionalmente y eso se advierte tan solo con media hora en la recepción. Esa fue una de las razones por la que se acercaron tantas personas en situación de calle (y de riesgo). Uno de los mayores errores de la conducción fue –además de aparatear- no oír esas voces, no percibir esa adhesión. Es cierto que había un interés puntual de muchos de ellos –techo y comida-, pero había mucho más detrás: búsqueda de compañía, de charlas, de remedio a la soledad y, sin dudas, miradas políticas que no se conocen porque son sujetos que no tienen voz.

El Poeta, otro cálido personaje, era convidado por la noche a hacer sus numeritos en la vereda recitando, actuando, leyendo breves escritos que llevaba en su vieja carpeta. ¿Por qué no darle ese espacio de atención al permitirle expresarse y hablar frente a todo el mundo? ¿Nada habrá en la palabra de quien anda la calle, de quien vive la violencia cotidiana –como tantos otros- para hacer reflexionar a los demás? Parece improbable.

Los sin voz aquí, en Brasil, son muchos. O para decirlo, de manera más concreta: solo tienen voz los blancos de clase media o media-alta. Las señoras y señores ´Jockey Club´ de la asamblea, con cierta frecuencia, invitaban con impacientes y delicadas inclinaciones de cabeza a retirarse a los que tenían demasiado olor a calle.

A pesar de que mi resumen pueda ser injusto, es sintomático que –y más allá de excepciones- la organización de la limpieza, del trabajo manual, del orden interno, terminaran recayendo en quienes no participaron de las deliberaciones. ¿Tan difícil les resultaba advertir que estaban reproduciendo en un espacio minúsculo la forma en que funciona la sociedad brasilera? Grupo de blancos que toman decisiones, el resto acompaña.

En su inicio, la premura del movimiento y la ausencia de una coordinación inmediata plantearon contradicciones. Hubo momentos de tensión cuando se denunció –también podría decir, avisó- entre viernes y sábado pasado que había dentro de la Câmara un morador de rúa adicto al crack que se había descompensado. El menor fue conducido -¿detenido?- a una institución donde permaneció controlado. O abandonado. Nadie supo explicar bien lo sucedido acaso porque también los que mandan sobre esa vida son yonkis al igual que ese joven oprimido.

Brasil es el tercer país, en un ranking mundial, con mayor número de asesinatos de periodistas. Casi con exclusividad en su mayoría, son profesionales que investigan la conexión de la policía en el tráfico de drogas, la composición de milicias para masacrar pobres, negros, moradores de rúa y crackeiros. Aquí se conoce como ´la mirada higienista´. Que el auge de esa perspectiva de control social haya sido durante el siglo XIX no es dato menor –Brasil en términos de derechos individuales parece lejos del siglo XXI. El higienismo es la obsesión del poder brasilero para mostrar ciudades limpias y ordenadas durante el transcurso de la Copa.

Desde el centro del poder político y económico, los medios hegemónicos de comunicación transmiten incansablemente diversos estereotipos de ´lo indeseable´ que van desde el argentino insoportable, al paraguayo berreta, al boliviano, al indígena, al nordestino, al portugués y un largo etcétera que se resume en el ´negro´ y que solo se detiene ante los dos amores imposibles de Brasil: Estados Unidos y Europa (menos Portugal, claro).

Entre 2002 y 2010, la diferencia de asesinatos de personas blancas y negras en Brasil pasó de un 49% (19 mil blancos y 29 mil negros asesinados) a un 149 % (14 mil blancos y 35 mil negros) respectivamente. En un tipo semejante de violencia contra ´el otro´ se puede ubicar el sufrimiento del extranjero (´gringo´). Existe una conexión intrínseca entre el contexto de revuelta social de la segunda quincena de junio con el asesinato de alrededor de diez personas en la Favela do Maré (Rio de Janeiro) bajo las balas de la policía local y del grupo de exterminio BOPE (24-06-2013) y con la muerte del niño de procedencia boliviana de 5 años en las manos de su madre durante un asalto en São Paulo (28-06-2013). Promediando el documental Nossos mortos pueden ver la historia y la mirada de un extranjero sobre ser ´gringo´ en Brasil.

Según entiendo, y sobre eso volveré en la saga de este blog ´Quem matou Pixote?´, para comprender de qué manera la violencia se sostiene sobre una antigua red instalada en Brasil es necesario suponer que la estructura legal, cultural y simbólica surgida durante la dictadura [1964-1985 ̸ 1989] continúa presente. Acaso, esa historia terrible se remonte en el pasado hasta la época de la esclavitud. Es posible que se trate de una conjunción que –en este íntimo espacio de pocos o un único o ningún lector- me permite preguntar con sigilo: ¿no sería necesario suponer que Brasil vive un apartheid?

El desprecio por esas otras voces durante la Ocupación así habilita a pensarlo.

 [Roberto Lépori – SJRP – SP – BR – 19-20 de julio de 2013]

Ou será que o Brasil deveria libertar-se da dominação da O Globo? Guerra de imágenes II. [20 al 23 de junio de 2013]

La idea que corre por debajo de la argumentación de Serge Gruzinski (La guerra de las imágenes; El pensamiento mestizo) es potente. Existe una relación directa entre las batallas del siglo XVI con imágenes, en su mayoría religiosas, para dominar a los pueblos originarios por parte de los europeos y los actuales imperios mediáticos, sostenidos por la televisión, como Televisa, en México, y O Globo en Brasil.

TV Globo fue fundada por Roberto Marinho [1904-2003] en 1965 –doce meses después del golpe militar que derrotó al entonces presidente João Goulart. En 1969, con el noticiero ´Jornal Nacional´, vigente hasta hoy, nace Rede Globo. Noticiero y novela, sin contar las transmisiones de fútbol y de carnaval, funcionan desde hace cuarenta años como una dupla de acero y diamante que, ofrecidos en continuidad horaria, eleva los números de audiencia a alucinantes porcentajes que sobrepasan el cincuenta, el sesenta, el setenta. El día 4 de octubre de 1972, por ejemplo, el capítulo número ciento cincuenta y dos de la novela brasilera ´Selva de Pedra´ alcanzó –según IBOPE- la ficticia friolera del 100 % de audiencia. Otras novelas posteriores –es decir, con un mayor número de televisores en juego- llegaron a marcar más del 90 %. Recién en 1990 la Rede Manchete con su emisión de ´Pantanal´ pudo derrotar por primera vez una novela de su augusta competidora -aunque esto tan solo una nota de color.

Seis empresas privadas –las principales son Rede Globo, SBT, Bandeirantes, Record- controlan el 80 % de la información dentro de Brasil. La primera impera en todos los rubros y con más del 50 % en su poder rige el mercado televisivo. En un país con el 90 % de los hogares adornados con un televisor, O Globo -deténganse por un segundo y piensen en la extensión del país- cubre el 99,50 % del territorio.

O Globo es un multimedios compuesto por la emisora televisiva (con cientos de repetidoras incluyendo la ´TV Tem´ de Rio Preto), el servicio de televisión por cable, radios (tan solo unas cien), diarios (O Globo es el más vendido del país, pero quién lee esa antigualla), revistas, cine, música, teatro, telefonía, servicio de internet –posesión clave en este junio del 2013- y un inextinguible etcétera que deriva en puestos bases internacionales.

O Globo es una de las mayores cadenas del planeta. En 2012, sus ganancias de seis mil millones de dólares la convirtieron en la segunda mayor. Como grupo multimedia está entre los primeros del mundo y sobrepasa a su competidora latinoamericana –otro monstruo imparable- ´Televisa´. Ambas multinacionales, alertadas por tiempos volátiles, decidieron asociarse.

Las cadenas y los multimedios brasileros, en manos de las famosas siete familias que dominan el espectro, están atravesadas por intereses políticos concretos, además de los confesionales, sean católicos o evangélicos. Contra todo parámetro legal, en un tercio de radios y de cadenas de televisión hay políticos profesionales (o familiares directos) ejerciendo puestos directivos.

En un informe de 2008 –Observador de medios de comunicación en América Latina– se determina que en la agenda de las radios, diarios y televisión brasileras, simplifico los datos, los problemas de corrupción y la vulnerabilidad de las instituciones democráticas ocupan el 60 % del tiempo de emisión o del espacio de publicación, mientras que la voz y la participación de los ciudadanos oscila entre el 1,5 % y el 0 %.

Son datos con cinco años de antigüedad. Nada indica que las cosas hayan cambiado. La decisión -durante los momentos más complejos de las manifestaciones ocurridas en las semanas anteriores- de levantar la emisión de las novelas por parte de algunas televisoras, de reemplazar en horario central la lata por el ´ao vivo´, el estudio por las calles, el guion por la crónica, el final controlado por la incertidumbre, el ardor de la pasión por el fuego de la lucha, no debe hacernos creer que primó el deseo de la información y de ´lo real´ antes que el de la ficción.

Guerra de imágenes. El imperio virtual Rede Globo solo desea cobijar, integrar, acunar, acompañar y dominar a la mayor cantidad posible de ciudadanos (consumidores) brasileros. Son sus clientes y ninguna empresa quiere indisponerse con ellos.

Guerra de imágenes. Tal vez ningún nombre defina mejor la actual situación. Todas las encuestas de diez años a la actualidad confirman del lado del usuario y del consumidor un dato imposible de refutar y que se advierte en la vida cotidiana: la relación del ciudadano brasilero con la televisión e internet, y la tecnología, es profunda y excede la situación socio-económica individual. (Aunque, sin dudas, sería necesario pensar mejor esta última variable.)

Hasta no hace muchos años, reinaban en el país la red social Orkut (de Google). En la actualidad la mitad de los usuarios de esa red en extinción son brasileros. La migración masiva que se produjo a partir de 2010-2011 hacia Facebook llevó a Brasil a ser el país con más usuarios del mundo, 70 millones, después de los Estados Unidos. En 2012, se vendió en Brasil un celular inteligente [sic] cada 30 minutos. Con 16 millones de aparatos, incrementó en un 80 % los números del 2011. Celular, internet y red social (f, t) es un ardiente ménage à trois.

La educación pública como tal, la democracia como tal, apenas si alcanzan las tres décadas de existencia.

Uno de los carteles íconos de los primeros días de protesta fue ´Saímos do Facebook´ (léase, feisibuqui). El cartel no decía ´dejamos Facebook´ sino que establecía una dialéctica -´del ciberespacio a la rúa y vuelta al ciberespacio´- como bandera contra la información tendenciosa de los medios de comunicación tradicionales (que, por supuesto, nunca indicaron en la agenda de reclamos los cuestionamientos que caían sobre ellos).

En la ciberesfera –cuya historia negra en medio de las protestas habría que contar- circula por estas horas una imagen de la bandera de Brasil con un hombre de traje que empuja el logo de O Globo para que deje de obstruir al planeta azul. Podría aburrirme y aburrirlos deduciendo aspectos sospechosos de esa imagen –que enfatiza la relación país ̸ bandera (nacionalismo), o que está hecha y destinada a la clase media (hombre de traje), o que es machista (hombre), etc. Pero toda esta eventual discusión nos alejaría de un aspecto simbólico fundamental.

El logo de la Red Globo fue diseñado a mediados de la década del setenta por el alemán Hans Donner [1948- ] –responsable, además, de una parte importante del arsenal visual de la cadena incluyendo los noticieros, las novelas, el show de Xuxa, etc. (y relacionado, por ejemplo, con Microsoft en el diseño de ´gadgets´ de tecnología avanzada).

El logotipo, en primera instancia, es la figura de la Tierra. Sobre él, un rectángulo (aparato de televisión) recorta un nuevo círculo. Ese nuevo círculo sería el contenido de la transmisión televisiva que llega hasta el espectador. Ahora bien, aunque el diseño original no lo incluye, puede suponerse sin problemas otro rectángulo detrás del planeta original –el mayor- e intuir otro rectángulo dentro de la esfera menor y así al infinito intercalar mundo (´lo real´)  ̸ aparato (´lo virtual´) hasta disolver la diferencia.

En mi opinión eso hace O Globo. Si ingresan al sitio <www.redeglobo.globo.com> verán de qué manera se mezclan en un mismo plano y sin solución de continuidad la información social y política con aquellas referentes al mundo del espectáculo (novelas). Ni siquiera –qué ingenuo soy- en un momento como el actual esa mezcla es relativizada.

La principal estrategia de la empresa para instalarse en el cotidiano de los telespectadores fue la invención de un ´yo´, de una subjetividad que provoca un ´nosotros´ inclusivo (y esquizofrénico). Algunos eslóganes históricos de la Red son: ´un caso de amor con vos (o contigo)´ [1998], ´un caso de amor con Brasil´ [1999], ´nos vemos por aquí´ [2011], ´nos preocupamos ̸ nos conectamos con vos´ [2012]. Por estas horas, la GloboNews –que se transmite en portugués dentro del territorio brasilero a pesar de lo que ´news´ le sugiere a mentes afiebradas como la tuya, lector- utiliza como latiguillo ´nunca desliga´, algo así como ´nunca se apaga, nunca se desconecta´, e invita –mi favorito para reflexionar sobre la libertad- a entrar en ´la realidad en alta definición (HD)´.

El juego es claro. Asfixiante omnipresencia discursiva, quiebre de la distancia entre animado e inanimado (O Globo nos habla) y de la diferencia entre ´real´ y ´virtual´ que se resume en la idea ya definitivamente instalada por la empresa: Brasil y Rede Globo son una y la misma cosa. Podría sugerirles, como tarea para la familia, tomar delicada e imaginariamente el paño amarillo romboidal que, en la bandera brasilera, hace las veces de fondo del planeta azul y disponerlo sobre lo verde como si se tratara de un rectángulo dentro de otro. Verán que esa alternancia entre rectángulo y esfera tiene un aroma reconocible. (O podríamos jugar a adivinar qué significado darle a ese logo empresarial que nos habla, que jura que entre nosotros hay amor, que tiene devaneos de ser algún día bandera, si suponemos que, en verdad y en realidad, hermosas y banales frases adverbiales, ese logo es al mismo tiempo la lente de una cámara, el ojo que vigila.)

Y que todo lo prevé -aunque esa decisión implique un sincericidio.

En el segmento inferior de ´Memória Globo´ (<www.memoriaglobo.globo.com>), uno más entre decenas de sitios de internet que posee la mega-empresa, aparece un mapa con las categorías principales para el usuario: ´Jornalismo´, ´Esporte´, ´Educativo´, ´Entretenimento´, ´Perfis´ (´Perfiles´, de donde tomé los datos de Donner), ´Acusações falsas´ y ´Erros´. En la sección dedicada a las ´acusaciones´, la Rede se defiende de ciertos problemillas sobre los que puedo hacer la vista gorda porque es en los dos ´errores´ reconocidos por la propia multinacional donde vale la pena detenerse.

El primer error –titulado Direitas, já!´ (1983-1984)- se refiere a las manifestaciones y actos que se sucedieron durante los años finales de la dictadura brasilera para pedir la convocatoria a elecciones democráticas directas. ¿Cuál fue el desliz de la Rede en aquellos días? El presentador del ´Jornal Nacional´ con las imágenes de los espacios públicos repletos de personas consideró oportuno conectar esa masiva actividad social y política… con los festejos por los 430 años de la ciudad de São Paulo. La disculpa de la multinacional fue la presión sufrida por parte del gobierno militar para no mostrar las manifestaciones.

El segundo error reconocido -´Debate Collor x Lula (1989)´- nos retrotrae a las primeras elecciones presidenciales por voto directo desde el fin de la dictadura. Se presentaron 23 candidatos. En el interregno de la primera y la segunda vuelta se organizaron dos debates entre los triunfantes –Fernando Collor de Melo (apadrinado por Marinho) y Luiz Lula Da Silva (PT). La edición que ofrecieron sus noticieros, con más del 60 % de audiencia, al día siguiente del segundo debate fue tan escandalosamente manipulada que a Rede Globo le resulta hoy más beneficioso confesar que esconderla. Los editores reconocieron haber tomado como parámetro el fútbol (una confusión entre política y deporte que en estos momentos hierve como nunca en su pantalla). Consideraron ganador a Collor, y así resumieron el debate. Collor, en efecto, pocos días después, ganó.

Nadie puede asegurar que esa manipulación causó la derrota de Lula en 1989. Tampoco hay elementos para suponer que en las manifestaciones de los últimos días los saqueos y la violencia provienen de infiltrados (¿azuzados por la Rede?). Sin embargo, el modo de representación y las estrategias de comunicación deberían ser analizados. Cualquier especulación sobre ´lo sucedido´, necesita como advertencia que la Rede está acostumbrada a mentir sin frenos ni control desde la época de la dictadura.

Durante estos revirados días juninos de 2013, los comentaristas se remontaron hasta 1992 para encontrar un antecedente de movilizaciones con magnitud semejante. En aquel lejano año los ciudadanos brasileros habían ocupado las calles para reclamar por la salida de la presidencia del otrora triunfante candidato de la Rede Globo.

´Fora Collor´. Y Collor renunció. Al año siguiente, en 1993, la BBC da a conocer un documental Beyond Citizen Kane (Muito Além do Cidadão Kane) en el que la empresa y Marinho son presentados como un imperio con su déspota de turno. Marinho -con el altruista fin de no decepcionar a los documentalistas- logra la censura del material dentro del territorio nacional. [Link: <www.youtube.com/watch?v=MtQTejGeL4M>]

La multinacional trató, y trata, de ser coherente. La impulsa un afán ´gobernista´ (oficialista) al que traiciona sin más si ve afectado su propio beneficio. Cuando ocurrieron aquellas marchas contra Collor, Rede Globo abandonó a la criatura de su invención en medio del río y se unió a la ola de protestas.

Sus estrategias claves para no salir nunca perjudicada fueron –qué duda cabe- y son demagogia, tergiversación, manipulación. Un error que la Rede no reconoce en su mea culpa es la alteración de los datos en la elección de 1982 para intendente de Rio de Janeiro. O Globo publicó resultados falsos –en aparente conexión con una empresa de proceso de datos, Proconsult– que beneficiaban al candidato militar y que perjudicaban a Leonel Brizola, a quien finalmente se le reconoció el triunfo.

En la campaña de 1989 para la presidencia, Lula –consciente del poder al que se enfrentaba que, por supuesto, no era Collor- se propuso ´contra-informar´ a la población  mediante Rede Povo. [Link <www.youtube.com/watch?v=n9XbVfTWdmY>] Su argumento era sencillo: es inaceptable que un grupo de personas decida la agenda de decenas de millones. Durante sus dos mandatos presidenciales -2003-2010-, Lula recordó la necesidad de luchar contra los oligopolios mediáticos. Si bien nadie mejor que él conocía de qué manera Rede Globo se aliaba –y se alía- a otras empresas mediáticas para regir la opinión pública en Brasil, sus acciones fueron erráticas. En 2009, el Supremo Tribunal Federal abolió la Ley de Medios de 1967 y dejó un vacío legal que conduce los litigios con los medios de comunicación a la justicia ordinaria. Al día de hoy y más allá de algunas modificaciones no existe una Ley de Medios –o al menos una discusión en ese sentido- que cuestione el poder de esos imperios de la información. (Por ejemplo, el canal de noticias de Bandeirantes, BandNews, durante la semana del 17 al 21 de junio, una de las más fuertes en cuanto a las movilizaciones, entre informe e informe repitió hasta el hartazgo un programa info-comercial, presentado como periodístico, sobre el nuevo sistema de seguridad privada que funcionará durante el Mundial 2014 en los estadios de fútbol y que se convertirá en una de las principales herencias, según festejaba el empresario involucrado, para Brasil. Innecesario remarcar las implicancias de una fuerza policial paralela –otra más- dentro de un país cuasi militarizado.)

En el actual contexto socio-político brasilero, uno de los enigmas principales es por qué, en determinado momento, los medios comenzaron a apoyar las manifestaciones.

Es bastante probable que se trate de una remake de Collor´92: no indisponerse con los ciudadanos. Ese gesto les permite manipular la amplia agenda de los manifestantes. Se ubican como mediadores de los discursos y como interlocutores con el arco político. Decidir qué y cómo se dice, qué y cómo se muestra es un juego simple para quienes –con la ironía habitual de denominarse ´autónomos, imparciales, independientes´, etc.- alteraron datos eleccionarios.

Aquel lector entrenado que deletrea ahora este texto puede dejar de lado los siguientes seis párrafos y, si lo desea, saltar al séptimo, comienzo del fin, porque voy a presentar algunos mecanismos demasiado poco novedosos de manipulación de la información.

GloboNews durante sus transmisiones de las protestas:

a) buscó acotar los reclamos al transporte y al desencanto con la clase política (dependiendo de qué políticos, qué partidos, etc.). A la presidente Dilma Rousseff no la atacó aunque sugirió problemas en las elecciones presidenciales de 2014. Al día de hoy, con el pacto de reforma y el plebiscito en danza, la atención se dirige hacia las negociaciones entre políticos para cerrar el capítulo ´manifestaciones´ (que, de todas formas, no cesan en las ciudades).

b) infantilizó: sin reconocer la compleja composición social de los manifestantes, el canal de noticias usó de forma abusiva supuestas encuestas de IBOPE –su ´socia´ multinacional brasilera que hace cuarenta años dice haber medido el 100 % de encendido- con el fin de remarcar un perfil juvenil, adolescente que en un futuro lejano cambiará el mundo. Repitió hasta el hartazgo ´simulacros de manifestaciones´ en las que niños de cuatro, cinco, seis años pintan carteles con sus padres en las plazas.

c) editorializó en base al ´porém´: las manifestaciones comenzaron de forma pacífica, ´sin embargo´ apareció la violencia. Se instaló en el lugar mayoritario del apoyo, para luego disolver a los ojos y oídos del espectador la legitimidad del reclamo, asustarlo y justificar el accionar de la policía que, casi siempre, inicia las agresiones.

d) criminalizó la protesta: reiteró al infinito que la violencia es generada por ´vândalos´, por ´bandidos´, por ´criminosos´, etc., sin indagar y sin reconocer que pueden ser infiltrados. El recurso de estigmatizar y de confundir tanto al denominado ´vândalo´ como al militante proviene de la época de la dictadura. El fabuloso cine clase B brasilero de la década del setenta da cuenta de eso. Lúcio Flavio, o passageiro da agonía [1977] del argentino Héctor Babenco es un buen ejemplo para ver cómo a los ojos de la policía y de los medios el ´bandido´ tiene toda la apariencia del militante. Babenco cuestiona el accionar policial. Los medios de noticias brasileros actuales apenas si mencionan los excesos y no dudan en ofrecer el micrófono a los policías para que expliquen (¿qué puede explicar un grupo de asesinos como BOPE surgido de las entrañas más negras de la dictadura brasilera?). El paroxismo delirante de esa postura no-informativa fue alcanzado en las últimas horas. GloboNews puso en pantalla una encuesta –sí, de IBOPE- sobre el apoyo o no a la violencia en las manifestaciones. Mientras la periodista presentaba los porcentajes, comentaba que esos números podían no reflejar ´la realidad´ porque las encuestas fueron realizadas en la calle durante las protestas y, en consecuencia, pudo haber respondido algún ´vândalo´. Rede Globo puede llegar al absurdo y sobrepasarlo. La forma de titular las matanzas en las favelas –que son reactivadas en estos días- no resiste el menor análisis.

e) despolitizó: el canal machacó en la necesidad de no llevar banderas de partidos políticos y hasta mostró cómo se quemaban las banderas rojas de los partidos de izquierda. Alentó, y alienta, al nacionalismo (fascistoide) a través de la bandera de Brasil y del Himno que fue cantado innúmeras veces en las marchas. No debería sorprenderte, lector que gusta repasar lo sabido, que en la campaña de Collor de 1989, el ataque a la ´bandeira vermelha´ [roja], el gesto nacionalista del ´verde e amarelho´ y el uso del Himno estuvieran presentes en su discurso prefabricado.

f) inventó noticias: la Rede evitó que hablaran los líderes y los manifestantes. Se los entrevistó, pero sin continuidad y por segundos. La explicación de lo que sucede pasó por periodistas, analistas, profesores, tecnócratas, etc., todos encerrados en sus gabinetes, todos creyendo lícito ser voz de ´los jóvenes´. (Uno de los actos mercenarios más repugnantes fue ver a algunos profesores de las universidades públicas brasileras ir a los programas de televisión para decir lo que la empresa quería escuchar y conservar así sus prebendas laborales.) Entre el viernes 21 y el sábado 22, la revista Veja con su titular ´Os sete días que mudaram o pais´ (en tapa, la foto de una joven envuelta en una bandera brasilera) y GloboNews con una crónica en la que aseguraba que MPL (Passe Livre) ya no tenía nada que ver, que estaba fuera de toda discusión, dieron por cerradas las manifestaciones que, como bien saben ustedes, casi una semana después, continúan. Además, el lunes 24, MPL fue recibido por Dilma. Finalmente, en varias oportunidades periodistas informaron (sic) sobre el accionar policial para después desmentir asegurando que se trataba de un ´pequeño error´ (las redes sociales marcaban esas mentiras flagrantes). En el summum de la desprolijidad, en la crónica del sábado 22, la periodista que narraba afirmó que en cuanto a lo que sucedía con las manifestaciones, incluyendo a políticos y a policías, ya nadie sabía bien quién era quién.

Por eso es tan importante el trabajo de ´contra-información´ como el desarrollado por ´mídia N.I.N.J.A.´ –acróstico de Narrativas Independentes Jornalismo e Ação- quien, por supuesto, fue bloqueado en las redes sociales. [Link <www.twitcasting.tv>, <www.postv.org>] En el documental de la BBC –bienvenido el lector que salteó-, puede escucharse sola una vez la voz de Marinho. El empresario responde a las acusaciones de manipulación con una propuesta. Si los ciudadanos no están conformes que hagan como él: que tomen una videocasetera, un amplificador de señal y una antena, que los conecten y ¡a transmitir! Más allá del cinismo de quien detenta un todo-poder, la idea está lejos de ser una locura y es, de hecho, lo que ´mídia N.I.N.J.A.´ y otros hacen en este momento. Es, además, el eje de la lección de Watkins.

Gruzinski (La guerra de las imágenes), a la hora de pensar Televisa y su relación con el Estado mexicano, se hace una pregunta más que válida para un contexto de conflictividad social: ´¿el dominio de la comunicación no vale hoy tanto como el de la energía, y la guerra de las imágenes tanto como la del petróleo?´ Dilma acaba de reimpulsar un proyecto existente antes de las revueltas juninas para traspasar los royalties del petróleo al presupuesto de educación. Retornen, fatigados lectores, y vean la ganancia anual de Rede Globo. ¿No sería lícito pensar una reforma del funcionamiento de los medios de comunicación en Brasil que permitiera redefinir políticas públicas en base a ese dinero sideral? La democracia ganaría en el aspecto simbólico y económico garantizando derechos sociales.

El documental de la BBC cierra con dos estocadas. La primera es recordar que el poder de la Rede Globo nació durante la dictadura y que eso le ha impedido una revisión de aquellos tiempos.

En 2012 Dilma creó una ´Comissão da Verdade´ para investigar los crímenes durante la dictadura brasilera. El mito de la ´dictadura blanda´ (no murieron tantos, es el terrible argumento) ha hecho estragos en estas tierras.

La segunda ´facada´, la última frase pronunciada en el film, es letal. El documental finaliza con el logo de la multinacional invadido por cucarachas que ´se lo comen´ hasta dejar aparecer el rostro del cínico fundador. La voz del narrador pregunta: ¿podrá Marinho liberarse de ese pasado apegado a los crímenes de la dictadura… o acaso será necesario que Brasil se libre de O Globo?

Al día de hoy ninguna opción sucedió. Y ambos silencios se relacionan, en diversas escalas, con el actual conflicto social.

Acaban de entrar en su trance repetitivo las cadenas televisivas de noticias vestidas con su estética Robocop –roja, plateada, azul, aséptica, contenida. En esas pantallas hace algunos días un tecnócrata de Brasilia profetizaba que el objetivo del gobierno frente a las manifestaciones era dilatar hasta el receso de julio y que luego todo se disolviera. Los discursos de la presidente del viernes 21 y del lunes 24 de junio, parecen confirmar esa presunción. Las ´cinco pautas´, el plebiscito y la reforma política han generado tantas interpretaciones como el jeroglífico de las rúas. Las hipótesis sobre absolutamente ´todo´ son infinitas y se superponen. Son una segundad realidad cubriendo las cosas. La presencia de esas realidades virtuales es por aquí una constante. Una de las más impactantes le corresponde a ese Imperio disfrazado de medio de comunicación. Es de madrugada, es lunes, es 24, es Brasil. Estoy –como siempre y por ahora- en Rio Preto. Facebook y el mantra hipnótico que arrastra a los sujetos hacia la rúas, duermen. Espío cómo respiran acompasados y me pregunto si saben qué hay más allá. Mi cabeza, en su transe, repasa el noterío que acaso me permita en unos días contarles –pero quién sabe- algunas volátiles teorías ajenas sobre qué es lo que pasó y que es lo que pasa aquí.

Los errores, la violencia, las dilaciones sin sentido por parte del Estado continúan.

{Post-scriptum – Rio Preto. 27 de junio de 2013. Acabo de leer una reseña escrita por un periodista argentino sobre las escenas post-apocalípticas en Belo Horizonte una vez finalizado el partido entre la selección local y Uruguay –enfrentamiento deportivo que, a esta altura, no le importa a nadie. Las manifestaciones –y los ataques a las multinacionales auspiciantes de la FIFA- pueden evaporarse en días. Lo que escribo puede ser humo en minutos. Todo puede seguir el camino que el pesimismo traza. Se me ocurren solo preguntas: ¿cómo van a hacer para que el Mundial se realice?, ¿se plantearon los inversores perder esta vez?, ¿y los especialistas?, ¿cómo es que en el país de encuestas, categorías, clasificaciones, estadísticas, números, números, más categorías, impuestómetro, más clasificaciones, jerarquías, medidor de pertenencia de clase social, incluyendo los quinieleros mil goles de, por momentos,  un instrumento visual y discursivo de la dictadura… cómo es que esos especialistas no se la vieron venir? Sin dudas que es un problema de índole general, mundial, pero la bola marcada cayó en Brasil. ¿No habremos dejado las decisiones demasiado tiempo en manos de burócratas? ¿No habremos visto y leído poco a Peter Watkins? Watkins [1935 – ] no es, justamente, un intelectual al que no se le entiende nada. Su planteo es simple: los medios de comunicación de masas están en crisis. Cinco ítems de esa crisis: a) los mass media funcionan de forma irresponsable con un impacto desastroso en los asuntos humanos; b) existe una enorme pasividad de parte de un público que no reacciona frente a la ´catastrófica falta de información´; c) los profesionales se niegan a la discusión interna en los medios; d) quienes saltan esa barrera sufren ataques y represión en sus trabajos; e) la increíble ausencia dentro de los sistemas educativos de una auténtica pedagogía crítica que le enseñe a los jóvenes (y, añado, a todo el mundo) a pensar los medios. Quien en este momento decida dejar de leerme para ir hacia Watkins, comete el más noble de los actos. Watkins tiene una extensa crítica a los medios y, además, una propuesta maravillosa y con ejemplos en el mundo real: los medios de comunicación deben estar en manos de ciudadanos e ir contra las empresas (link: <http://pwatkins.mnsi.net/>.) Para quien esté interesado en la situación de Brasil, a continuación presento un breve repaso por la foja de servicios de la Rede Globo que surgió en la dictadura y que sigue su camino tranquilamente. En ese repaso utilizo un tono celebratorio para hablar de la BBC (televisión pública inglesa, aunque con una relación diferente con el gobierno de la que se da en Argentina). Lo usé para cubrir el papel de héroe bonachón. Villano ya había encontrado. La BBC es muy dura con el medio de comunicación brasilero y con su fundador. Es probable que para ese momento, comienzos de los años noventa, ya se hubiera olvidado de sus presiones sobre Watkins –británico- y de sus reglas de producción éticamente falibles. No siempre un medio en manos del Estado es garantía de ecuanimidad. Pero ese es otro tema. Dejemos a Watkins. O déjenme a mí.}

[SJRP, SP, BR – 24-06-13]

[PARA CONTINUAR LA LECTURA – Guerra de imágenes] – El artículo a continuación sería de lectura posterior al que escribí hace unos dias sobre O Globo. Esto que cuenta Nassif es lo que estaría por detrás del junio brasilero o, al menos, es una de las razones de la repercusión de un movimiento que, además, vale aclarar, estuvo siempre con el impulso de los propios ciudadanos en la calle.

http://www.advivo.com.br/blog/luisnassif/comecou-a-verdadeira-guerra-da-midia

Começou a verdadeira guerra da mídia

Enviado por luisnassif, ter, 02/07/2013 – 08:00

Autor:

Coluna Econômica

Estourou a guerra Google x Globo.

Antes de entrar nos detalhes, vamos entender melhor o que ocorreu no universo midiático nos últimos anos.

Desde meados dos anos 2000 estava claro, para os grandes grupos de mídia, que o grande adversário seriam as redes sociais.

Rupert Murdoch, o precursor, deu a fórmula inicial na qual se espelharam grupos de mídia em países periféricos.

Vem pra rua, vem. Una guerra de imágenes. [Brasil – 18 y 19 de junio de 2013]

La primera imagen que recuerdo es la de un enorme camión con un líder de las circunstancias incitando a repetir desde su megáfono: ´…que vergonha, que vergonha o busão tá mais caro que a maconha…´. Estamos en una esquina apenas separada del núcleo de la protesta. Algunas de las voces que se despegan del pavimento lo acompañan hasta el final del estribillo y, entonces, son apenas un murmullo. Es martes 18 de junio del 2013 y es de noche.

En Rio Preto el qué dirán y las opiniones ajenas y el estatus son esencias artificiales que aún dejan su perfume. Nadie, veinticuatro horas antes, se permitía siquiera fantasear con que más de cien personas –salieron a las calles unas diez mil- dejaran sillones, plasmas, tablets o que tomaran desde los barrios el pésimo y carísimo sistema de transporte público (¿lo hicieron?) o que extendieran su día de trabajo para sumarse a la ola de contagio que metamorfoseó el descontento social reinante, ahora, en todo el país.

A unas seis horas de ómnibus, tierra adentro, desde São Paulo, capital del estado más rico de Brasil, se desparrama São José do Rio Preto. Centro financiero de una región en el pasado plenamente agrícola-ganadera, hoy a los pies del monocultivo cañero, este laberinto de cemento con casi doscientos años de vida está acostumbrado a moverse al ritmo del comercio, y de las infinitas y variadas iglesias (que incluyen otros tantos centros espiritistas) y de la gloria popular de esa religión llamada Corinthians y de la cerveza, de la novela, de la cachaça, del tabaco exquisito y de los más de cuarenta grados en verano cuando la tierra roja reseca le recuerda a los mortales que el infierno puede ser esto.

En las ciudades capitales, la protesta comenzó con el aumento del valor del boleto del transporte público. El ´Movimento Passe Livre´ [MPL] -que lucha por tarifa cero desde el 2006 http://saopaulo.mpl.org.br/)- impulsó actos de reclamo hacia fines del mes de mayo. El lunes 03 de junio, cuando el aumento se hizo efectivo, se inició esta carrera expansiva surgida del hastío y de la decepción. Es muy esquivo en este momento calcular su destino. Para el día 10 de junio el movimiento había tomado más fuerza y entre el jueves 13 y lunes 17, la imprudencia y la violencia policial encendieron la mecha. Brasil explotó.

La paradoja es innegable. Al mismo tiempo en que inaugura un extenso camino con eventos deportivos que habrán de culminar con los Juegos Olímpicos (2016) después de atravesar la actual Copa de las Confederaciones y el Mundial de Fútbol (2014), el Gigante se despertó. La apuesta de la alianza entre el poder político, el poder económico multinacional y los grandes medios de comunicación –resumidos en la cadena O Globo-, fracasó. Los siderales y billonarios presupuestos destinados a la organización de esos eventos contrastan con los problemas en los servicios básicos –salud, educación, transporte, etc.-, y con los bajos salarios que no pudieron mantener el silencio y balbucearon –inflación– la palabra que ningún medio y casi ningún ciudadano, convencido del programa del Brasil potencia mundial, quería emitir. Un fantasma por mucho tiempo ignorado en estos lares asoma. Lo llaman dólar.

Cualquier análisis debe ofrecerse y tomarse con cuidado. Al día de hoy existe una lucha sorda para encaminar el movimiento de masas y definir la serie de pautas a reclamar. En un primer momento se apeló a la ropa blanca, a la bandera de Brasil y al himno nacional como identificación general. Desde la izquierda, eso es visto como una forma de vaciar el movimiento de consignas políticas concretas. Muchos son los carteles inespecíficos: ´tem tanta coisa errada que não dá para escrever aquí´. Se habla de fascismo. Desde el otro lado, responden que la desconfianza contra la clase política es profunda y total. De hecho, el MPL se presenta como ´apartidario´ y fue quien movilizó.

El eje parece ser enfrentar la corrupción política.

Una ´guerra de imágenes´ (recomiendo, al paso, el libro del mismo título del francés Serge Gruzinski de donde robé la idea). Internet versus los medios tradicionales y, en particular, versus la televisión. ´Você está sendo manipulado´ y debajo el logo de O Globo es recurrente. La lógica del gigante que despertó –o Brasil- apunta al uso específico y crítico de Internet para organizarse sin permanecer apegado a los anestésicos de turno (fútbol, novela, el mismo Facebook). Los espacios de contra-información (http://twitcasting.tv/pos_tv) viven horas de gloria. Se actúa por imitación. Los eventos creados en Facebook son virus que llevan las personas a las calles. Se copian consignas y carteles –y métodos- de otros centros de lucha y se los adapta a las problemáticas locales. La información, y el enojo de los ciudadanos, no dejan de multiplicarse. Las reacciones del lado contrario tampoco.

Rápida de reflejos, O Globo adoptó un falso discurso conciliatorio –por ejemplo, ´vandalismo´ continúa apareciendo en las crónicas- invitando a los manifestantes a enviar sus videos. El miércoles, después del triunfo de Brasil frente a México, un periódico de la red tituló junto a la foto del festejo de Neymar –O Gigante acordou [El Gigante despertó]. El objetivo de esa apropiación es diluir las consignas para banalizar al movimiento. Fuera del estadio, en la nordestina Fortaleza, los manifestantes jugaban su partido contra la represión policial. Pelé –colaborador ideológico de la dictadura brasilera [1964-1985]- pidió aliento para la selección y olvido para los reclamos. A Ronaldo –quien aclaró su actual apoyo- se le recordaron declaraciones del 2011: ´no se hace el Mundial construyendo hospitales´. Neymar, empleado en esa ONG de buenos chicos que parece ser el Barcelona, defendió a sus conciudadanos en rebeldía. El pedido de una parte importante de la población es que los ´gringos´ (extranjeros) no vengan al Mundial.

El día 19, en algunos estados, fueron rebajadas las tarifas. Nadie festejó. El objetivo está más allá. ´Enfia os vinte centavos no SUS´ (difícil de traducir, significaría: ´inviertan más en salud y, también, métanse el aumento en el culo´); ´Ia iscreve augo legal mais fauto edukssao´, ironiza con sus problemas de escritura sobre el bajo nivel de la educación pública. Se reclaman viviendas, escuelas y hospitales iguales al modelo (´padrão´) FIFA.

Complejo, adrenalínico, inesperado –aunque previsible- se desarrolla un movimiento en el que se mezclan, además de los niveles sociales, los trapos rojos y la edulcorada máscara de ´V de Venganza´; el hastío frente a la opresión económica y el uso de una consigna-bandera –´vem pra rua´- reciclada del slogan de una publicidad pagada por una multinacional. Guerra mestiza de imágenes y, a espasmos, iconoclasta. Para muchos es el momento de completar la batalla contra el homofóbico pastor Marcos Feliciano quien, entre estos remolinos, impulsa el aberrante y ridículo proyecto de la ´cura [de la enfermedad] gay´. A la vanguardia de esta batalla puntual, van movimientos estudiantiles en defensa de la libertad de género que tienen amplia conexión con los espacios académicos. UNESP, una de las tres universidades estaduales de São Paulo, presenta varios campus en huelga de alumnos y de trabajadores no docentes desde hace dos semanas. La democratización de la educación superior también es una gran deuda.

Un carnaval furioso invadió desde las metrópolis el sosegado interior y de esa manera llegó a la ´pujante´ y conservadora Rio Preto así como también a pequeños pueblos linderos en su perpetua y barnizada paz de domingo. Algo ha cambiado. Se huele, literalmente, en el aire. Es incipiente pero se percibe una nueva forma de relación con la calle. Por primera vez en un año y medio desde que estoy acá, vi a una trabajadora -todavía con ropa obligatoria- sentada en la vereda fumando su marihuana. Veinticuatro horas antes, pocos osaban pronunciar la maltratada palabra.

´Vem, vem para rua, vem´, es el mantra que parece hipnotizar y arrastrar a las personas hacia el mundo exterior. Algunos pestañean desacostumbrados de permanecer tanto tiempo lejos de las pantallas. En la gran mayoría anida la esperanza de manifestarse ´sem violência, sem violência´. Contra esa esperanza los infiltrados, los desacuerdos, la paranoia, la PM (policía militar), la veracidad de los reclamos, la inercia política -todos conspiran. Hasta en alguna columna de algún diario alcanzo a leer: ´O que se deseja? Temer no poder ou a volta dos militares?´ Traducción denegada.

[Roberto Lépori – SJRP, SP, BR – 20-06-13]

[correcciones sobre cualquier dato, información o argumento erróneos, abiertas: rob.lepori@gmail.com, etc.]