{Transcripción} Conocimiento transformador [2013]

En Auditorio de la Facultad de Derecho (UBA) – Buenos Aires – 24 de abril de 2013 [Transcripción, Roberto Lépori]

Claudio Naranjo, conferencista

I.- Soy uno de los enfermos mentales que habla de una crisis de la civilización [1m30s a 8m15s]

En mis notas, está empezar por explicar de qué voy a hablar, por qué le di el título de ´Conocimiento transformador´ a lo que pienso decir. Pero no puedo aguantarme un chiste a propósito de lo que acaba de decir Lidia -que mis ideas no entran en las instituciones. Dicen que cuando Dios creó el mundo después de cada día de creación dijo que estaba bueno. Vio lo que había creado y dijo ´es bueno´. Pero el Diablo se le acercó y dijo: ´yo también lo encuentro bueno, hagámoslo una institución´. [Risas]. ´Te ayudo a transformarlo en una institución´.

Lidia me preguntó si ya tenía una conferencia sobre la transformación. Ella me ha oído hablar, en muchas ocasiones informalmente, a propósito de esto o de aquello. La transformación es el gran viaje del alma. Es lo que busca todo buscador. Es lo que hay que conocer. Lo demás son abstracciones. Lo fundamental es el viaje que hacemos. Y aunque diga Antonio Machado que no hay caminos, que se hace camino al andar, es una gran media verdad. Es bueno eso de que a uno le digan que no hay camino para que uno no deje de…, para que no se transforme uno en un seguidor de cosas que le dicen. Cuál es el camino. Pero también es cierto que hay un camino y que hay tantos caminos como tipos de personas. Se puede ver de diversas maneras. Hay un proceso universal. Es como los insectos que tienen un proceso de metamorfosis. Está en la estructura del ser humano atravesar por ciertos cambios de estado. Me parece que es un problema que esto no sea un hecho universal de la cultura: que se reconoce que hay un camino y que hay un punto de llegada. Porque cuando la gente no sabe que hay un lugar, que hay una estrella Polar, por así decirlo, que no sabe orientar su navegación por la vida, se pierde. Se pierde el sentido de la vida. Estoy convencido que estamos en esta vida para crecer y para fructificar, para dar frutos y no solo para comernos todo lo que se nos antoja, todo lo que encontramos en nuestro camino. Para desarrollarnos. Este desarrollo no siempre es fácil. Es como si se nos hubiera invitado a un planeta que es un Purgatorio. Tenemos que aprender cosas que duelen. Se nos mandó a un mundo difícil. Digo en metáfora ´se nos mandó´, pero aquí estamos. Si estamos para crecer, no estamos solo para crecer horizontalmente –más dinero, más poder, más bienes. Estamos para crecer también verticalmente. De eso se sabe poco. Ni los psicólogos saben del crecimiento vertical más allá de unas tres o cuatro cosas. Las famosas etapas pre-genitales de Freud. Y la etapa genital es la madurez. Después de eso, se dice, viene la etapa de la meditación, la conciencia meditativa, la posibilidad de la mente contemplativa, con eso empieza un desarrollo místico. Pero solo son tradiciones esotéricas las que hablan de las etapas del camino místico. O llámeselo como se lo llame, porque llamarlo místico en realidad tiene el sentido de que místico viene de la palabra mis– que quiere decir callado. Es difícil hablar de esas cosas sobre todo en un mundo que las desconoce. Me parece que es importante saber que hay un camino y para saber que hay un camino hay que darse cuenta de que hay algo problemático con el lugar donde estamos, porque para qué nos vamos a interesar para llegar a alguna parte si estamos muy bien. Y hay muchas voces que dicen que estamos muy bien. Hoy en día a las autoridades les importa mucho que pensemos que estamos muy bien porque así es muy difícil gobernar gente que reclama -a todas las autoridades de distinto tipo. Hay una opinión pública que cree mucho en lo que vende la televisión. Lo que venden las noticias. Lo que se subraya en las opiniones de la gente experta. Todo eso crea una opinión que todavía sostiene la fe en el progreso, quiero decir el progreso científico-tecnológico. Hay gente que dice que estamos muy bien y que vamos a estar mejor mañana. Y creen que son unos enfermos mentales quienes empiezan a hablar últimamente de una crisis de la civilización. Pero yo soy uno de esos enfermos mentales que cree que se nos está hundiendo el barco en el que hemos venido navegando, que hay una crisis profunda, no es solo una crisis financiera. Es una crisis de creencias, es una crisis de todo el sistema que hemos construido. Leyendo a un autor que conozco poco –Slavoj Zizek. No sé si conocen Zizek, un serbio. Dice él que estamos en una situación como en los dibujos animados cuando huye el ratón del gato y al borde del abismo no se da cuenta que es un abismo y sigue corriendo y corriendo más allá donde no tiene suelo, y de pronto se da cuenta que está corriendo en el vacío y ahí se cae. Dice que estamos así. Estamos progresando pero ya entramos en el abismo y no nos hemos dado cuenta. Cuando nos demos cuenta va a ser más grave todo.

II.- El terror de la situación: la verdad del sufrimiento, según el budismo [8m30s a 13m20s]

Creo que el mundo está tan mal en tantos aspectos por pérdida de un factor espiritual. Se ha perdido el sentido espiritual de la vida por exceso de idolatría de parte de las religiones. Cada una vende sus ideas, sus productos simbólicos como si fueran la verdad. Ya no creemos en ninguna de esas verdades y nos quedamos sin la realidad para la cual esos lenguajes son referentes. Se dice en el budismo zen: ´son dedos que apuntan a la Luna, no hay que confundir el dedo con la Luna´. Comprender que hay camino nos ayuda a encontrar el camino, nos ayuda a hacer el camino. Pero, como decía, para comprender que hay camino hay que saber que uno está mal. ¿Cuánta gente entiende que está mal? En el budismo se formulan los principios básicos de lo que dijo Buda. Hay una especie de silabario budista, un catecismo budista, que habla de las cuatro nobles verdades. La primera es la verdad del sufrimiento. Las explicaciones que se dan de la verdad del sufrimiento son de Perogrullo. Nos parece que ya intelectualmente lo sabemos mucho cuando se nos dice que tenemos más deseos de los que nunca vamos a poder satisfacer, que somos mortales, que todos vamos a conocer la vejez, la decadencia, que todos vamos a experimentar el Mal en el mundo que vivimos. Todas esas cosas uno no necesita casi saberlas, pero no es eso lo que quiere decir ´la verdad del sufrimiento´. La verdad del sufrimiento es algo como lo que descubrió Freud al iniciar el movimiento terapéutico: que la gente sufre sin saberlo, que estamos mucho más descontentos, más insatisfechos de lo que sabe la personalidad superficial que contesta a quien nos pregunta ´cómo estás´. No sé si a ustedes les pasa pero a mí me pasa mucho que yo digo que ´bien´ y no siempre es cierto. Es como si por conformidad, por uso social, hay una parte de nosotros que está mejor de lo que estamos. Y conviene que no nos distraigamos mucho con ese sentirnos bien cuando nuestra situación se parece bastante a la de un naufragio. Gurdjieff, un gran maestro de comienzos del siglo pasado, que influyó mucho en el mundo de los buscadores, empieza uno de sus libros con el capítulo ´El terror de la situación´. Recomienda darse cuenta que estamos en un estado, en un momento trágico –hablando socialmente pero individualmente quien se da cuenta, pero en qué estoy metido, sino he llegado a ninguna parte, si soy…, es como si no hubiera empezado ningún camino, soy egoísta, es como si… estoy más con el diablo que con todos mis ideales. Esos sentimientos sirven, ayudan mucho. Es saludable porque es una verdad psicológica que para sanar hay que tener conciencia de la enfermedad. Mientras más conciencia de la enfermedad, más sirve. Y hubo una época en la que socialmente se hablaba de la enfermedad. Es cosa de la época terapéutica. Pero antes de la época terapéutica los románticos empezaron a decir la verdad de su sufrimiento. El romanticismo está lleno de gemidos y de quejas y de confesiones, de sinceridad. O cuando empieza el existencialismo con Kierkegaard, ahí se encuentra uno con las cosas más feas de uno mismo. El terror de la situación.

III.- Neurótico entre neuróticos. Causas del sufrir. Decadencia del humanismo [13m30s a 16m10s]

Dice el budismo que entender la verdad del sufrimiento es entender la verdad de la neurosis universal: un neurótico que vive entre otros neuróticos. La segunda verdad del budismo es que hay ciertos factores que son causa del sufrimiento. El fundamental en la visión budista es que la causa principal de sufrimiento es la ignorancia. En eso Buda estaba de acuerdo con Sócrates: el no ver las cosas como son, no ver las cosas claras. Y en parte no vemos las cosas claras colectivamente porque nos hemos vuelto hiper-racionales a través de una educación racional, especialmente después de la tan famosa… como se dice, ´El Siglo de las Luces´. Se entronizó a la diosa de la Razón y se quiso arrojar fuera no solo la fe, que era dominio de la Iglesia, hasta ese momento, tan grande en la historia, sino que además se quiso expulsar la intuición. Y ese movimiento ha seguido y hoy en día se están cultivando menos y menos las humanidades. Las humanidades fueron la esperanza del humanismo desde el Renacimiento más o menos, con Erasmo y otros, que pusieron su fe en que si leíamos a los clásicos griegos y romanos, saldríamos del provincialismo medieval, que nos llegaría algo del espíritu cívico romano, algo del sentido de la colectividad que tenían los griegos, de la forma que los griegos defendían a los suyos desde un amor solidario que ya no conocemos. Había una fe, un entusiasmo para traducir a los clásicos para que se nos pegara esa sabiduría, ciertas maneras de ver que no se pueden codificar uno, dos, tres, cuatro en un manual escrito de forma ordenada, según la Razón. Habría como un contagio personal que va de pensador en pensador y de artista en artista. Pero ya sabemos lo que pasó con el Humanismo: se transformó en una disciplina académica. Los ingleses creían mucho en estudiar griego para poder leer a Homero en griego. Y para ser un gentleman había que interesarse en el griego y en el latín, estudiar a los clásicos. En el momento en que pasa a ser cuestión de vanidad, de tener un barniz de cultura, se olvida para qué son los clásicos. Hoy en día se necesitaría algo más que leer a los clásicos.

IV.- Enfermedad, vía iluminativa, vía purgativa [16m15s a 20m40s]

Pero estaba yo con un largo paréntesis para decir que para entender que hay camino hay que entender primero que está uno dando vueltas en círculos, que hay una situación de estar sin salida, de no progreso. Y nuestro organismo nos lo dice muchas veces. Nuestro ser biológico, nuestro ser animal sabe cuando estamos detenidos en el camino, cuando no estamos creciendo. No hay un concepto en la cultura para eso. Tal vez si uno estudia psiquiatría, los psiquiatras lo llaman un síntoma esquizoide leve, un equivalente de la despersonalización. Por qué tiene que ser una cosa enferma sentir que uno está pegado en el camino cuando no hay camino. Cuando yo entré en psicoanálisis, que fue una parte importante de mi vida, siempre consideraba que era un síntoma que yo buscara otra cosa fuera del dinero y de una buena familia y de satisfacción en mis relaciones humanas. De qué estás hablando, me decían. Son síntomas de angustia, me decía una buena psicoanalista. Yo fui de la escuela de Ignacio Mate Blanco, un pionero de la escuela del Instituto Inglés de Psicoanálisis en Chile. El que fundó el Instituto Chileno de Psicoanálisis. Pero ese era el punto de vista oficial.

Por eso diría que saber que hay camino es uno de los conocimientos que sirve a encontrar el camino, que sirve a la transformación. Y todo lo que se diga sobre el camino es un conocimiento que sirve a la transformación y por eso se ha hablado mucho del camino en todas las tradiciones espirituales y todos los grandes libros de la literatura son libros sobre el camino solo que en clave, no explícito. Si uno lee la Odisea de Homero, los comentaristas de la Odisea no saben que este es un libro sobre el camino. Los comentaristas se interesan en la geografía, de por qué la nave antes de llegar a Ítaca pasó por, o dónde estaba la isla de Circe, dónde estaba cada uno de esos lugares que se describen en el viaje de Ulises, por qué estuvo esos diez años dando la vuelta. Se interesan en la filología, se interesan en tantos detalles pero no se dan cuenta que es la parte oscura del viaje interior. Después de la conquista, de la liberación de la princesa. Tantos cuentos de hadas tienen por tema que hay una princesa que está presa y que tiene que ser liberada, el héroe libera a la princesa. ¿Conocen esos cuentos? La princesa es la propia alma que está encadenada y tiene que ser liberada. El acto del héroe es nosotros hacer ese acto de liberación. Pero no termina la aventura cuando la princesa queda libre, cuando a Elena de Troya se la recupera para devolverla a Micenas. Ahí a Ulises le tocan estos diez años de navegación en mundos fantásticos llenos de monstruos, cíclopes y otros seres que claramente no son de este mundo. Como ocurre en el viaje espiritual que es una suerte de muerte en vida que es una incubación de otra vida en el que la persona se siente que ya no va para adelante sino para atrás. Porque es parte del camino espiritual. Como dice la teología mística cristiana. Primero viene la vía iluminativa, la vía purgativa, la preparación, los esfuerzos, el trozo de camino que se hace en la luz, el que llueve la gracia; las personas que llegan ahí a veces hacen milagros, se ponen muy elocuentes, carismáticos. Y luego viene la noche oscura del alma, un período en el que parece que no se estuviera progresando –aunque famosamente escribió San Juan de la Cruz que es cuando más se progresa aunque uno crea que Dios lo ha abandonado. Son detalles estos; no es el tema, porque se me ocurrió hablarles.

V.- Estar en el presente: la transformación [20m45s a 25m05s]

¿De qué les iba a hablar yo? De los aspectos de la transformación. ¿Qué es esto de la transformación? Si uno compara una persona antes y después, ¿qué gana? Eso diría el mundo tecnocrático, el mundo empresarial, si uno quiere vender la transformación a… [risas]… ´qué ganamos con eso, sirve para la producción o no´. La transformación es el paso de una relativa inconciencia a una mayor conciencia. Se ha dicho de muchas maneras. Se ha dicho poniéndole distintos apellidos a esto de la conciencia. Creo que hay distintos aspectos que valen la pena ser considerados separadamente. Una persona no transformada, una persona en el estado ordinario de la humanidad, tiene una conciencia limitada del aquí y ahora, del presente. Si uno le pregunta a una persona cómo estás, volviendo a esa pregunta que hasta yo contesto en automático. Si uno se pone a contestar sinceramente, tiene limitada capacidad de decir cómo está. Es como asomarse a un foso muy profundo. Tiene uno que tener un contacto de gran sinceridad, de mucha confianza con alguien, para aventurarse a empezar a responder ´cómo estás´. En la vida habitual entre las personas, en las conversaciones sociales no se habla tanto del presente, se habla mucho del futuro, de los planes, se habla del pasado, de las cosas que uno ha hecho, de los logros especialmente, se habla de las cosas que a uno le gustan, se habla de cómo es uno. Pero qué pasa ahora en este momento. Comunicación del presente hay poco porque hay poca vivencia del presente. Es una cosa que debe ser recuperada. Y ha habido medios de recuperar la vivencia del presente tanto en las vías espirituales como en lo terapéutico. Hoy en día la terapia ha importado de la espiritualidad. Ahora está muy de moda, por ejemplo, la mindfullness. Ha entrado en la educación, en la medicina, en la salud pública, esta práctica de tomar conciencia del cuerpo, tomar conciencia del fluir afectivo en el aquí y ahora. A dónde va a llegar uno al autoconocimiento, si no empieza por el autoconocimiento aquí, cuando la experiencia sucede. No sucede en el futuro. Y aunque tengamos recuerdos de experiencias pasadas, esa no es una experiencia fresca, es un archivo que tenemos sobre el pasado. Tener conciencia es tener conciencia aquí y ahora. Y para tener conciencia plena, parece que la tuviéramos, pero el que empieza a hacer un camino de desarrollo, empieza a ver que tenemos una conciencia muy llena de hoyos, de agujeros. Es como un sonámbulo que está y que no está y que no se da cuenta de cuando no está. No nos damos cuenta de que estamos inconscientes. No vemos nuestra ausencia intermitente. En todas las escuelas espirituales de distintas culturas es una cosa preliminar a la meditación ese simplemente estar ahí. Le pregunto muchas veces a la gente ´qué busca´, cuando viene a algún trabajo mío. Alguna gente me dice: ´lo que yo quiero es estar presente´. Son personas avezadas, de mucha experiencia, que han vivido y han pensado para tomarle el peso a una cosa que muchos dan por sentado.

VI.- En el infierno: vivir una imagen idealizada de sí mismo [25m10s a 28m15s]

Estar presente. Luego, el autoconocimiento. El autoconocimiento es transformador en el momento en el que uno se mira, el momento en el que se da cuenta de lo no está bien en uno, de lo que no le funciona; cuando uno se da cuenta de algún rasgo de carácter que le viene de la infancia, que es una repetición compulsiva de algo que no sirve, que le trae problemas con la gente por mucho que uno insista. Hay gente que dice ya me doy cuenta pero sigo igual. Hay niveles de darse cuenta. Cuando uno se da cuenta a fondo de algo ya se lo puede tomar con humor. Cuando uno se ríe de sus propios rasgos de carácter tontos, cuando uno se ve a sí mismo como idiota, ahí ya está empezando a hacerse sabio, pero tarda uno bastante en declararse idiota. Se está uno muy aferrado a la autoimportancia. Y el autoconocimiento tiene esta dificultad de que uno es alguien y para conocerse a uno mismo uno tiene que hacer una especie de descenso a los infiernos. Es tal como lo pinta Dante. Ni el Infierno de Dante ni el Purgatorio de Dante son agradables. En el infierno porque la vivencia predominante es no tener alternativas. Ahí va Dante mirando, describiendo los distintos pecados de la gente que están clasificados por los círculos del Infierno, los que tienen una u otra de las pasiones de los pecados tradicionales. Y es como que él se compadece de esta gente que no tiene alternativa. En el Purgatorio él está limpiando los ecos en sí mismo, de estos hábitos dejados por los distintos pecados. Es como que llegamos a una época de la vida en la que somos dos, uno que está condicionado que no tiene otra que ser así, y otro que es una conciencia medio libre que contempla a la otra mitad. Y le duele a uno tener todavía estas lastras, pero al mismo tiempo está contento porque siente que va avanzando. Es como la diferencia entre andar en círculos o andar en una espiral que a alguna parte está llevando este trabajo. El autoconocimiento es un trabajo que no es puramente cognitivo. Duele. Hay que aguantar que uno no es tan ideal como creía, que no era tan perfecto como se había hecho… Estamos todos viviendo una imagen idealizada. Creemos que estamos realizándonos a nosotros mismos. Estamos realizando una imagen brillante y gloriosa de nosotros mismos. Confundimos nuestros ideales con lo que somos. A veces cuando alguien te dice ´pero estás enojado´. Y uno se da cuenta. Como si uno hubiera estado pretendiendo que uno no se enoja, porque el ideal se le filtra ahí, se le transforma en una pseudo-realidad.

VII.- Autoconocimiento: hemisferio intuitivo castrado; recuperación del amor [28m20s a 33m30s]

El aquí y ahora es una forma de conocimiento que diferencia al que va despertando. El autoconocimiento es otra forma. Y a eso que llamamos sabiduría sobre la que ya mencioné algo. La sabiduría no es saber cosas. La sabiduría no depende del mundo racional, depende más del hemisferio… Ahora se ha investigado mucho mejor estas cosas. No es que un hemisferio se dedique a ciertos contenidos y el otro hemisferio cerebral a otras cosas. Más que nada son dos procesadores distintos –el procesador discursivo y el procesador intuitivo. A veces se compara con la computación analógica. El que se va transformando va entendiendo la vida y por ir entendiendo la vida está más de acuerdo con la vida, se va aceptando mejor. Cuando se está al comienzo del camino, uno no se acepta nada de bien, pero se engaña al respecto. Uno cree que se quiere mucho. A uno le inyectaron la cultura, le inyectaron la crítica de que uno es egoísta. Y uno considera que ser egoísta es quererse demasiado. A los niños ya comienzan a meterle en la cabeza que eso es egoísmo. Tienes que ser más comprensivo con… Pero los adultos que les dicen a los niños que no sean egoístas no saben distinguir lo que es egoísmo y lo que para un niño está bien. A los niños se los castra mucho, se los domestica. Estamos domesticando a nuestros descendientes hace muchísimos milenios. Desde que la especie humana aprendió a domesticar animales, la emprendió con sus hijos e hijas. Es el mismo proceso de socialización. Tiene un buen nombre en la sociología. La sociología no habla mucho de transformación, no habla más que de las cosas como son, supuestamente. Tienen buen nombre muchas cosas de la sociología que deberían tener mal nombre. Por eso yo le encuentro razón a los que dicen que las ciencias sociales tienen mucho de ciencia ficción. Desde que se quedó al margen del mundo académico el marxismo, con la caída del Muro de Berlín, es como que el proyecto neoliberal le quitó validez a todas las ideas marxistas constructivas, a todo el humanismo marxista como si no existiese la explotación porque se equivocó Marx con alguna teoría económica. Marx no dio respuestas tanto como diagnósticos. Fue muy parecido a Freud. Las tres divisiones del psicoanálisis hoy que no se hablan la una a la otra, están perdiendo prestigio porque se insiste más en la vía de salida, sin darse cuenta que lo principal que hizo Freud es crear un movimiento social masivo en el que la gente se puso a decir la verdad sobre sí mismo. Entró más verdad en la cultura. Creó una cultura de buscadores. Estoy en el tema de qué es esto de la transformación y estoy proponiendo que cuando uno dice que ´la transformación es que hay una conciencia allí donde había inconciencia´ -son palabras de Freud- queremos decir distintas cosas y todas válidas. Lo mismo podemos decir del amor. Un ser que madura, una persona que se encuentra a sí misma, una persona que florece, recupera su potencial amoroso perdido en la temprana infancia. Porque en la temprana infancia todo bebé ama a su padre antes de que aprenda a hacer lo contrario. Resulta que nos plantea la vida una situación muy trágica. La gente que más nos quiere es la que nos transmite el virus de la sociedad. Hay un mal que se transmite de una generación tras otra. Eso que se ha interpretado como el pecado original. Se le atribuía que era genético. Hoy en día nadie cree que sea genético pero sí la idea de una peste que es transmisible, me parece muy verdadero. Pero… ahí perdí el hilo. Es que ya cumplí los ochenta hace unos cuantos meses. Tú sabes adónde iba… ¡El amor! ¡Por qué me pierdo hablando del amor…!

VIII.- Amor, solidaridad de los primitivos: perdidos [33m35s a 35m55s]

El amor tampoco es una sola cosa. Un aspecto del amor que mucho falta en la situación humana colectiva que se vive es la solidaridad. Es una condición perdida. No es una condición no lograda. Porque los pueblos que nosotros llamamos primitivos, sí que son solidarios. Cuando en los días tempranos de la antropología Levy-Brulh escribió un libro La participación mística en la que decía que los pueblos no civilizados, los pueblos más primitivos –los primitivos, así se llamaban sin ponerles entre comillas tampoco- los primitivos no han desarrollado todavía la conciencia del yo. Hablan siempre de nosotros. No sé ustedes, pero yo estoy recuperando la capacidad de decir nosotros. Durante toda mi vida decía yo, yo, yo, y todo para mí. Es decir, es una gran cosa de los pueblos que nosotros hemos desestimado como primitivos que tienen este gran sentido del bien común y de la colaboración. Y si a uno le toca cosechar vienen todos los vecinos a ayudarlo con la cosecha. Y si uno quiere construir su casa vienen todos y colaboran. Algo nos queda a los humanos por el hecho de ser humanos o más bien por el hecho de ser mamíferos. Porque es entre los mamíferos que surge el sentimiento solidario o más bien los mamíferos son los que maman. Los que maman son los que tienen mamá y es el amor materno el comienzo del reconocimiento de un ´tú´. Es en la cría donde hay reconocimiento que el otro no es otro yo solamente, es un igual. En los pueblos primitivos había mucho sentido de equidad y de paridad. Y por qué hemos perdido eso.

IX.- Civilización: domesticación e idealización de la barbarie [36m00s a 40m50s]

Es un proceso que ya la arqueología lo ha documentado muy bien de cómo las tumbas de los reyes al comienzo eran igualitas a todas las demás tumbas, no tenían más riquezas. Poquito a poco empezaron a tener más contenido de riquezas y más collares. Y cuando se llegó a los reyes babilonios y sumerios, y cuando se llegó a los faraones no se contentaban con enterrarse con sus tesoros sino que se enterraban con su varias mujeres, con sus empleados y con sus animales. Se sacrificaban los caballos, pero todo el personal del palacio, ahora está bien estudiado cómo todos entraban vivitos por solidaridad con el gran personaje, entraban a la tumba, a la gran tumba y luego se cerraba. Está muy claro que morían todos de asfixia. Eso se puede demostrar después de milenios. Por qué algunos personajes se transformaron en tan grandes. Por qué se hicieron tan poderosos. Parece que hubiera empezado esto por ahí por donde está Ucrania ahora, donde las poblaciones nómadas fueron los primeros enemigos de los pueblos sedentarios que tenían cultivos. Eran privilegiados que tenían ríos. En torno al Danubio, a la cultura del Danubio, en torno, al Chang Tzé en China, en torno al Tigris y al Éufrates, en torno al Nilo, ahí surgieron las grandes civilizaciones sedentarias. Pero había pueblos que sufrían de hambre y estos que sufrían de hambre fueron los primeros bárbaros en el sentido ´bárbaro´ de la palabra, los primeros que pasaron de la caza de animales a la cacería de los bienes ajenos, los depredadores. Esto fue el comienzo de la civilización. Nuestros antepasados son los que invadieron esos pueblos sedentarios e introdujeron un nivel de predación, un nivel de angustia por calmar el hambre, un nivel de piratería que cambió a las culturas antiguas. Está bastante documentado eso en Egipto y en otras partes. Fueron guerreros que domesticaron el caballo. El caballo sirve mucho para robar. Se quitan caballos a otros u otros bienes y se huye y ya no se sabe quién fue el ladrón, desaparecieron en la noche. Se crearon grandes señores. Los grandes señores eran los que tenían más poder y más caballos. Pero todo esto unido a la tecnología porque el caballo no servía tanto como llegó a servir el carro de guerra. Primero estos nómades, porque es tan pobre la estepa rusa, se tenían que alimentar de granitos muy pequeños. Tienen los dientes muy gastados los cadáveres que se han encontrado. Comían granos como mucha sílice también. Tenían mucha hambre pero cuando moría un gran personaje se lo celebraba con una hecatombe. Había que hacer memoria de lo grande que era y de lo generoso. Qué gran señor era este señor que en realidad si era tan poderoso, no era tan generoso. Si era tan poderoso y tenía tantos bienes, si tenía tantos caballos para sacrificar, y se desarrolló el arte del funeral. A los funerales se llamaban a los artistas para que cantaran las maravillas del señor muerto. Yo creo que por ahí está el origen de la civilización. La civilización es la idealización de la barbarie. Es una cultura bárbara. Es una costumbre adquisitiva rapaz que va aumentando de generación en generación pero que tiene el arte de levantar grandes banderas, de cantar bellos himnos a la gloria de ser un pueblo civilizado. Estoy haciendo un poco de poesía. No está muy organizada mi conferencia. Pero así como a veces no me puedo reprimir de un buen chiste, esta anécdota sobre las tumbas arias o antiguas dice mucho sobre el presente.

X.- Competencia, educación, política, conquista, depredación [40n55s a 43m40s]

La solidaridad ya no se ve mucho en el mundo porque ha ganado lo competencia. Incluso hay leyes sobre educación. Por ejemplo la ley de educación española -paso mucho tiempo en España- la ley de educación española dice que hay que educar para ´la competencia´. Y a las habilidades que se desarrollan a través de la educación se las llaman también competencias. No son competencias, podríamos decir, para la vida. Son competencias para una acción competitiva, una acción que en el fondo es una acción de conquista. Una conquista de mercados en el mundo más reciente económico. En otro momento conquista de territorios, conquista de bienes. Es como si el espíritu cazador del mundo creó este mundo patriarcal que tenemos en el que domina un gobierno central sin escuchar mucho lo que podría ser el contrapunto tribal. Porque resulta que tenemos un modelo republicano en el que hay parlamentos en todo el mundo pero quiénes son los que se sientan en el parlamento. Yo no sé, conozco poco de la Argentina. Pero sé que en algunos países son los mismos industriales los que se sientan. Ya no necesitan hacer lobby las grandes empresas para que los políticos hagan lo que les conviene a sus intereses, si pueden hacerlo personalmente. Los gobiernos hoy en día… Se puede poner en cuestión cuánto pueden gobernar. Yo tenía mucha fe en cuando mis amigos lleguen a presidente. Después me di cuenta que ni un regidor puede hacer mucho porque llegó apoyado por ciertas personas que lo vigilan para que haga las cosas según sus compromisos previos. No puede ir una persona de gran poder ni a la derecha ni a la izquierda. Al llegar al poder se llega con una dependencia tan grande de una red de poder que solo los que están dentro conocen la realidad del mito.

XI.- Eclipse del amor en una sociedad competitiva. Los humanos fantasmas [43m45s a 50m30s]

Hay problemas muy serios con el estado del mundo. Pero, tiene algo que ver esto con el eclipse del amor en una sociedad tan competitiva. Como que la mente hegemónica, la mente no solidaria no se interesa mucho por el bien común. No está de moda esto del bien común. La mentalidad ordinaria no tiene tiempo para el bien común. Vive muy asfixiada la gente, vive muy apurada, muy ajetreada para tener espacio en su mente para esta idea del bien común. Y sin embargo quienes hayan madurado lo suficiente se dan cuenta que uno no puede llegar a ser completamente feliz si no se interesa en el otro. Parece que fuera buen negocio ocuparse solo de uno mismo. Y no. Si uno se ocupa solo de sí mismo se queda seco. La felicidad requiere un poco más de entrega. Un ser sano es como decía Aristóteles un animal político. Pero al poder político no le conviene que cada persona se transforme en un político. Sería un lío muy grande. Y como nadie cree verdaderamente en la democracia, es preferible que la gente no se haga la idea de que es relevante lo que piensan y lo que comprenden.

Variaciones se pueden hacer muchas sobre la necesidad de que en el mundo hubiera una mente más solidaria. Tenemos las neuronas correspondientes. Hasta en animales se han hecho experimentos. Una rata –por ejemplo- que puede obtener alimentos presionando una palanca. Si se dispone el experimento de tal forma que con la palanca le caiga el alimento pero grita la rata en la jaula vecina porque le da un choque eléctrico, ¿qué hace el animal, se alimenta o protege al vecino? Hasta los ratones prefieren no comer y protegen a su hermanito. Son mamíferos. Los mamíferos son más generosos que nosotros los humanos. Los humanos hemos superado supuestamente a los mamíferos supeditando nuestro cerebro amoroso al nuestro cerebro intelectual-tecnológico, racional tecnológico para el cual se nos educa, y a través del cual se los manipula también pero ese sería un tema más largo. Decía que hay ´más amores´ y la transformación pasa por más amor. Por ejemplo, eso que en los tiempos antiguos se llamaba el amor a Dios y ahora poco se habla de amor a Dios. Eso que en los tiempos de Jesús hacía que él dijera amaos los unos a los otros. Cómo era… ama al prójimo como a ti mismo y a Dios sobre todas las cosas. Le daba más importancia amar a Dios que al amor a uno mismo o el amor al prójimo. ¿Por qué? Y hoy en día, en el mundo secular de hoy en día, pareciera que fueran supercherías antiguas los pensamientos de la devoción, como residuos arcaicos que la vida civilizada ha dejado atrás. Y es que también es resultado de la idolatría, de la transformación de la palabra símbolo que se llama dios que se refiere a un misterio, tomar la palabra como una realidad. Nietzsche escribió sobre la muerte de Dios. Y hay teólogos que lo han tomado en serio. Hay teólogos que siguen esta línea de la muerte de Dios, la importancia de declarar muerto a ese Dios hasta el siglo XIX. Hay que renovar la comprensión de Dios que puede no llamarse Dios, puede llamarse dharma, en el mundo budista, en el mundo taoísta lo llaman tao, o los confucianos lo llaman tao. Cualquiera sea. No se precisa tener una personalización, simbolizar lo divino en forma personalizada para tener sentimientos de devoción a valores que están más allá del amor de persona a persona o el amor a uno mismo. Incluso lo que podríamos llamar el trabajo sobre uno mismo, el perfeccionamiento de la propia mente, el interés de perfeccionar la propia mente podríamos decir que es una forma de devoción porque es como si nosotros tuviéramos una intuición de nuestro potencial, como si la semilla en nosotros supiera el árbol que va a ser. No es completamente cierto porque si a una semilla le preguntás qué va a ser cuando grande o si le preguntas a un niño qué va a ser cuando grande, no tiene mucho para decir más que la semilla. Lo vamos sabiendo paso a paso pero de cierto modo intuimos este estado pleno. O intuimos si estamos encaminados o no. Algo así como el concepto de la estrella polar que puede servirles a los que navegan sin compás. Es como si hubiera, como Nietzsche mismo decía -hablaba de la muerte de Dios- pero decía que nosotros los humanos somos unos fantasmas, unos híbridos entre el animal y el superhombre. Decía que estamos en camino hacia el superhombre. Es como si hubiera habido una intuición de una conciencia superior y que nuestra conciencia ordinaria es superable. Él fue quien inspiró a Freud más que ninguna persona del mundo científico, Nietzsche, con esta aspiración, aspiración a la libertad también.

XII.- Valor no es certificación, y a quien la pida, juicio [50m30s a 54m50s]

La noción de camino pertenece al mundo de la devoción. Hoy se lamenta la pérdida de valores. Es un conocimiento más o menos compartido. Una idea muy común porque no hemos entendido eso que Machado dice que solo un necio confunde valor y precio. Nosotros confundimos tanto el valor de las cosas con el valor de venta de las cosas que hemos perdido noción del valor intrínseco. Preferimos el valor de venta, el valor de mercado y, entonces, se educa a la gente para el valor de mercado. No se educa para saber, se educa para pasar exámenes y ocupar un puesto. Y el que se somete al proceso de la educación también va por el ticket. No va por interés en aprender. Hace poco se me ha propuesto que le dé a mi trabajo la forma de una nueva universidad agregando un nivel teórico en la web. Me llevó a investigar si había alguna universidad existente que pudiera avalarme. La gente que yo formo, que son personas que saben hacer psicoterapia, o que saben educar, que tienen una noción vivida, cosas espirituales y que son agentes de cambio, que se pueden sentir que son personas útiles en el mundo social, que tengan un certificado serviría al mundo. A ver si hay una universidad que se interese. Me dijeron que me recomendaban que fuera a conocer al sucesor de Iván Illich, a ese antropólogo y teólogo que se fue a vivir a México. Estuvo en Cuernavaca muchos años. He sido muy admirador de lo que ha escrito Iván Illich. Y fui a hablar con este hombre [Gustavo Esteva] que ha fundado una universidad que se llama Universidad de la Tierra, en Oaxaca, y en respuesta a mi primera carta, a mi primer correo, me dijo ´pero le digo desde ya que nosotros no permitimos ninguna clase de enseñanza´. Para una Universidad no permitir enseñanzas, bastante radical. Yo había conocido un colegio que hacía así, el colegio Pestalozzi cerca de Quito. La creadora, Rebeca Wild, me explicó: ´nosotros entrevistamos a los padres y solo matriculamos a los hijos si los padres se dan por enterados que en el colegio no se les enseñará nada´. Aprenderán mucho, pero no se les ensenará. Trabajan con ambientes preparados y con la facilitación, el acompañamiento del proceso de aprendizaje. Ayudar a aprender es un concepto distinto de enseñar, que es erigirse en autoridad como si tú sabes y el otro no sabe. La cosa tiene su potencial idiotizante. Al final después de mi visita a Oaxaca a hablar con este hombre, le recordé yo lo que me había inspirado a verlo era originalmente este proceso de certificación y me dijo: ´yo he planteado que se debe procesar a toda persona que ofrezca un certificado, o que lo pida´. [risas] Me pareció pintoresco. Así que no sé cuán lejos llegue yo a entrar en el mundo institucional.

XIII.- El amor erótico y la humildad [54m55s a 58m50s]

También hay el amor que llamamos ´eros´. El amor del que primero se habló en la filosofía, es el amor del que hablaban los griegos. Hasta para remontarse a lo divino, se aplicaba sobre la base del eros, del eros platónico. Pero sobre todo cuando se hablaba del amor entre las personas, era el amor erótico, es decir, el amor biológico. El amor que después podríamos también rebautizar como el amor freudiano –si la caridad es el amor cristiano, la compasión, la misericordia-, el amor freudiano es el eros. Freud pensaba que todos los amores vienen del eros. Son derivaciones o sustituciones. Pero qué pasa con el eros en la transformación. Si uno crece como persona, ¿se pone más erótico o menos? [Murmullos: ´más, menos´] Eso me recuerda a la respuesta de qué hace, qué pasa con el alcohol en el sexo: aumenta el deseo pero disminuye la performance. Eso lo dice Shakespeare. Hay una cita de Shakespeare que la he visto varias veces. Se puede decir de otras drogas también, que son eróticas en un sentido de liberar. El derecho al deseo, el derecho de volverle la inocencia al deseo, de reconciliarnos con nuestra naturaleza. Porque el estado normal de la persona humana es un estado muy dominado por el espíritu represivo. No son solo los tiempos victorianos en que la gente tenía problemas con el placer. Yo pregunto muy a menudo en auditorios más pequeños que este cuál es el amor que más le hace falta a uno. Le falta a uno más compasión que uno es un duro o a uno le falta más devoción, uno es un narcisista que se siente que no hay Dios más allá de sí mismo; la admiración es cosa de niños, yo no admiro, yo no miro para arriba. Hay personas que no saben lo que se pierden porque quien no se hace pequeño es una persona que se le hace pequeño el mundo entero. Para sentir lo grande hay que hacerse pequeño. Para poder admirar hay que tomar una posición más humilde que uno está endiosándose y preocupándose que lo admiren. Kierkegaard decía que hay héroes y hay quienes saben admirar a los héroes. Y para Kierkegaard el héroe supremo es Abraham a quien llama el padre de la fe porque sabía hacer lo que Dios le mandaba; tenía esa valentía y esa osadía. Decía: ´yo no soy heroico, pero yo sé cantar al héroe, yo sé hablar del héroe´. Son variantes distintos de ese principio admirativo que completa vida, que hace más grande la vida de quien tiene esa forma de devoción, sentido de los valores. No hay sentido de la justicia, de la belleza en uno que vive para comer. Como dicen los mexicanos ´comer, poder y coger´.

XIV.- Transformación, apatheia y silencio [58m55s a 1h03m40s]

El eros. Creo que la persona que va liberándose a sí misma se hace más presente. Se van descriminalizando los deseos. El proceso terapéutico, por ejemplo, es un proceso que va haciendo que la gente reconozca más sus deseos, que reconozca sus prohibiciones internas, reconozca sus tabúes, reconozca la medida de que uno está viviendo la tiranía de un juez, de un explotador, de un desvalorizador interno que es basado en un principio de autoridad social. En la medida en que se va descubriendo que uno está contra sí mismo, se va produciendo un bienestar de que uno es más válido. Pero es cierto que el último término, el punto de llegada de la transformación tiene un elemento que de cierto modo antagoniza el que se haga más presente los deseos. Es que la persona se hace más capaz de renuncia. Si nos volvemos… basta con la vejez para que empiece ya la gente a entrar en un estado de más paz con sí mismo. Yo cito muy a menudo a Pascal cuando decía que uno de los males más grandes del mundo es que las personas no saben quedarse quietas en su habitación. Es decir, uno tiene que meterse con el otro porque no puede estar quieto consigo mismo. Tiene que… estamos presos de una agitación. Es como el actuar de una creencia que nos va a completar el pensamiento siguiente, el paso siguiente. Estamos como en una carrera loca haciendo esto, haciendo lo otro, pero en realidad es un carrusel y se repite lo mismo, el mismo patrón por esta esperanza que se afirma en la incapacidad de no hacer nada, de callarse. No tenemos… podemos cultivar en la vida la capacidad de hacer esto, de hacer aquello, pero no hay cabida en la cultura para aprender a no hacer nada. Esto es solo propio de la vida [vía] contemplativa. Uno que entra en un camino tarde o temprano se encuentra con el silencio. Todos los místicos cristianos, especialmente los más expertos como San Juan de la Cruz y Santa Teresa –doctora de la ley, se la consideró la persona más experta de su tiempo-, sabían de meditación, sabían que el paso de experiencia a lo divino era el silencio, por el silencio y por la apatía, apatheia, usaban el término griego, la neutralidad. Es como si estamos demasiados apasionados llevados por los vientos que soplan en el mundo interno compulsivamente. No entra en nosotros, no tenemos esa receptividad para que entre ese mundo superior al que aspiramos. Hay tradiciones, en Oriente especialmente, que nos dicen: ´no necesitamos buscar tanto a Dios si nos ocupamos de sintonizar a Dios, si nos revisamos más nuestro aparato receptor´. Estamos queriendo sintonizar con un mundo más grande, pero hay demasiada estática en nuestro aparato mental. Es como una radio en la que se escuchan puros chirridos –que estamos hablando tan compulsivamente con nosotros mismos que somos incapaces de oír algo más allá. Solo en el silencio puedo aspirarse a sentir algo más allá. Se intuye a través del silencio, se hacen presente intuiciones que vienen de más allá de esta isla de nuestro ser intelectual. Esta isla de nuestro hemisferio interno en el que vivimos, aislado no solo del cerebro instintito sino que aislado de los cerebros verticalmente más inferiores -el cerebro materno amoroso, el cerebro instintivo reptiliano como se lo llama.

XV.- Las cosas van mal: del mal, a la enfermedad, a la crisis de la civilización [1h03m45s a 1h09m45s]

Algunas cosas se pueden decir con respecto al plano colectivo que son las mismas. Para que cambie el mundo se necesita que nos demos cuenta que está mal el mundo, pero la palabra ´estar mal´ no basta. No basta el concepto de ´mal´. Desde los tiempos más antiguos se está pensando que el mundo se lo están peleando el Dios y el Diablo. El concepto de ´mal´ no es novedad. Y no sé cuánto haya servido. Creo que es importante el concepto de ´enfermedad´. El concepto de ´enfermedad´ ha sido sustentado por pocos pensadores. Empezó por ser Rousseau. Rousseau fue el primero que elocuentemente formuló que lo que ahora llamamos la neurosis es algo que nos surca y nos pasa por contaminación cuando caemos en un mundo enfermo. No era enfermedad la palabra que usaba, pero describía la noción de forma elocuente de todas maneras, una disfunción. Yo creo que en el momento en el que cambiamos la palabra ´mal´ por ´patología´, esto de la lucha contra el mal, se convierte en esto de sanar la civilización. Sanar tiene que ver con comprender. Pasa por tener conciencia y atender amorosamente al problema. Hay dos grandes estilos de resolver problemas en el mundo. El más común es el estilo mano dura. Si hay un problema, el castigo, la amenaza, la cárcel, la condena, sobre todo a muerte. Hay personas que piensan que no hay cosa que la severidad no arregle. Y hay personas que piensan que ya está pasado de moda ese modelo. Hay personas que sospechan que este espíritu tan castigador y controlador, está unido a la figura del padre en la casa, y es una filosofía familiar que dice que es el padre que corrige, al que le compete amenazar al hijo con la vara. La mamá le dice al niño, ´yo le diré al papá´. Naturalmente por lo que sabemos de psicología, parece que fuera más cierto lo contrario. En todo caso existen estas dos cosas de las cuales existe cierta validez, validez del principio de la justicia y validez del principio de la compasión, del amor. Pero está muy poco equilibrada la cosa. En momentos en los que se dice ´sanar´ ya se activa menos el modelo del castigo que si se dice este es un delincuente. A este concepto del mundo enfermo lo resucitó Freud con el concepto de la neurosis universal. No es el concepto que más se ha comentado. Pero a mí me parece que de las cosas fundamentales cuando echó a rodar que él mismo era neurótico como sus pacientes, se faltó muy poco para decir, ´pero todos somos iguales´. Todos tenemos un complejo de Edipo. Todos tenemos una neurosis. El concepto de la neurosis universal sirvió un poco, pero no se hizo efectivo, no empezó a entrar en la opinión pública hasta la contracultura en los años sesenta tanto en América como… No sé en la Argentina qué eco tuvo pero sí sé que lo tuvo fuerte en Francia, en Europa en general, en los años sesenta. Había una conciencia colectiva del que el mundo está al revés, que el mundo es patológico, sin necesidad de retórica. No había mucha intelectualización al respecto. Había como una intuición directa, una percepción de que hay que buscar una contracultura, una forma alternativa de pensar, de atreverse a diferir con respecto a la conformidad sistémica, la conformidad casi universal que es un llamado tan fuerte. Yo diría que estamos en una cuarta ola de ese pensamiento de que estamos en una sociedad enferma con gente como Castoriadis y otros que hablan de la crisis de la civilización. Yo empecé a hablar hará unos quince o diez años de la crisis, de que la civilización está enferma, que hay que sanarla, pero me criticaban de por qué usaba esa palabra tan grande ´civilización´. Ahora son varios los que está repitiendo: ´crisis de civilización´. Lo que creamos hace más o menos seis mil años está siendo obsoleto. Eso no está funcionando. No hemos llegado a tener una forma de vida sustentable. Si no tenemos siquiera una economía compatible con seguir creciendo al ritmo que estamos creciendo. Si nos estamos comiendo la bioesfera, qué más se puede decir de otras formas de la vida en otros aspectos.

XVI.- La transformación individual, cambia el mundo [1h09m50s a 1h14m55s]

La conciencia del mal, la conciencia de que hay un camino. Qué sería la conciencia de que hay un camino en lo colectivo. No es la conciencia de que se puede arreglar un mundo problemático porque eso lleva simplemente a la impotencia. Eso nos hace sentir más y más frente a la complejidad de las cosas como están. Es como tirar la esponja. No tenemos claridad suficiente para actuar para tener visión, pero sí que el punto de partida de que hay un proceso de transformación colectiva. Creo que sería una visión fecunda para la transformación. Yo personalmente pienso que es así. Son niveles de transformación. No creo que pueda haber una sociedad feliz y libre, sin que haya individuos felices y libres, sin que haya transformación individual. Este es un pensamiento muy antiguo. Lo tuvo Licurgo, uno de los nueve sabios o de los siete sabios de la antigüedad, de la Grecia antigua, el gran fundador de Esparta que se fue a preparar a Egipto para poder llegar a ese liderazgo y su idea fundamental fue: ´para que haya una sociedad feliz, tiene que haber individuos virtuosos y para que haya individuos virtuosos tiene que ser una prioridad política la educación para la virtud´. Esa fue la grandeza de Esparta solo que en un sentido limitado de lo que se entendía por virtud. Porque yo diría que hay que poner una nota a pie de página porque virtud no es lo llamamos hoy ni justicia, ni ley, no es el bien codificado. No se nos enseña a ser buenos sino a ser malos de acuerdo a ciertos criterios. Hay actos buenos. Hay actos malos. Y yo estoy convencido que tenía perfectamente la razón quien escribió ese famoso mito del que los humanos perdimos el paraíso cuando comimos de ese fruto, el fruto del conocimiento del bien y del mal. ¡Qué arrogancia conocer! ¿Conocemos nosotros el bien y el mal? ¿Sabemos lo que es justo, lo que injusto, lo que es bueno, lo que es malo? La tradición judía curiosamente dice más allá del texto, en el comentario rabínico al texto, dice que solo Dios puede conocer el bien y el mal. Por eso se pone mucho énfasis en que eso de comer del fruto es querer ser como dioses, ser como dioses conocedores del bien y del mal. Solo Dios puede conocer tan profundamente cada ser humano para juzgarlo. Es una posición que lleva menos gente a la cárcel. Es curioso que mientras más creemos saber lo que es el bien y más queremos imponer el bien a través de la técnica de la mano dura metiendo a la gente en la cárcel, más se nos vuelven un problema las cárceles. Ahora ya no se puede sustentar tanta gente en las cárceles del mundo. Mientras más civilizado el país, más gente en las cárceles. Y eso no es solo una pérdida de la fuerza de trabajo sino que cuánta disrupción familiar, cuánto sufrimiento en la generación siguiente. Las cárceles no le arreglan la cabeza a nadie, no está de más decirlo. Es como que hay un espíritu vengativo que se disfraza de justiciero muy vinculado al fenómeno del perfeccionismo. El espíritu policial se pone máscara de ´yo quiero solamente ayudar, lo hago por tu bien´. Hubo un estudio psicológico de los antecedentes de los nazis, cómo eran los padres de los nazis. Alais Miller, una psicoanalista suiza que conocí muchos años atrás, escribió sobre cómo era muy abrumadora la mayoría del predominio de esa actitud de ´por tu bien te lo digo´. Hay padres que nos obligan a esto o a aquello por nuestro propio bien.

XVII.- Corrupción de lo máximo, lo pésimo. La Iglesia católica causa del mal en la civilización [1h14m55s a 1h18m15s]

Así es el mundo civilizado. Iván Illich, a quien citaba como el que originó esta actitud de no enseñanza para preservar la equidad, en el mundo de la educación. A Iván Illich lo entrevistaron antes de su muerte, cinco días lo entrevistaron, en una larga entrevista que luego se transcribió y se publicó como un libro Ríos al norte del futuro [The Rivers North of the Future, 2005]. No sé si existe en castellano. Y este hombre que era teólogo, que fue teólogo antes de hacerse antropólogo y, entre otras cosas, activista. Él decía que existe una forma del mal en la sociedad contemporánea que no tiene precedentes históricos, que nos hemos perfeccionado en la maldad, en la destructividad, que es una de las cosas que ha progresado en el mundo, que se ha refinado la maldad y que si se busca la coyuntura histórica de este desarrollo –él que es especialista en estudios medievales- llegó a la conclusión que fue la Iglesia Católica que paradójicamente la nobilísima intención de inculcar el camino de Cristo produjo este desarrollo diabólico. Porque una cosa es la experiencia de Cristo, otra cosa los intermediarios que te dicen ´tienes que ser igualito a Cristo, igualmente bueno y portarte de tal o cual manera y creer en tales o cuales cosas´. Dice Iván Illich –a ver si recuerdo en latín cómo era… No recuerdo en latín, pero sería ´la corrupción de lo máximo, se vuelve lo pésimo´. Él decía: ´Jesús Cristo fue el hijo de Dios´. Él era una persona que pensaba así a pesar de lo moderno de muchas de sus ideas, pero él pensaba que la religión cristiana fue la religión que tuvo como inspiración al Unigénito, el único caso histórico Hijo de Dios. Lo que hizo la Iglesia con ese más alto de los lirios, produjo una fetidez que no se produce cuando se corrompen cosas más bajas. Cita también a Shakespeare, hay una línea de Shakespeare, que cuando se corrompen los lirios huelen peor que las demás flores. No sé si alguien ha olido lirios podridos, si es cierto, pero yo sé que la carne animal huele peor que las proteínas vegetales. Mientras más alto en la evolución parece que las cosas se ponen más fétidas. Los sesos deben ser muy fétidos cuando se pudren.

XVIII.- La revolución sucede. La transformación. Muerte y resurrección de la civilización [1h18m20s a 1h22m35s]

¿Qué le pasa a la civilización? Fuera de que la civilización desconoce su condición corrupta, su condición caída y que no hay el concepto de transformación y que hay el concepto de que nosotros… Hay la idea de revolución, pero la idea que teníamos de revolución es una idea tan ligada a la lucha entre clases -que parece muy acertado, el mal tiene mucho que ver con la acumulación de los bienes y con la acumulación del poder por una minoría. Es muy cierto eso que hoy tenemos una democracia que gobierna el uno por ciento para el uno por ciento, para el uno por ciento y por el uno por ciento. Pero la revolución se concebía como algo que hacemos nosotros y que tiene que ver con el hacer y que tiene que ver también con las ideas. Revolución del pensamiento. Yo creo que la revolución ya empezó y no la reconocemos como revolución porque es una revolución de la conciencia, no de las ideologías. Es un darse cuenta de las cosas que se va esparciendo, que va cambiando la reacción de las personas ante las cosas que ocurren. Y no nos parece revolución lo que está sucediendo porque sucede solo. No la estamos haciendo nosotros. Es como que nos lleva. Es transformación. Es un proceso que estamos entrando en otra cosa que parece un hundimiento, parece como si el barco se nos está yendo a pique. Y yo digo que como ya mencioné soy uno que pone esperanza en este hundimiento. Porque nada interfiere más que tengamos un mundo mejor que el status quo, que el sistema de poder que hemos construido. No hay que tenerle tanto miedo. La esencia de la transformación individual, lo dicen todas las religiones con distintas palabras, es morir y renacer. Todos los mitos, el mito de Osiris, el mito de Attis, el mito de Adonis. Jesús no se llama mito pero se parece igualito al mito de Dioniso. En todos los pueblos hay mitos, el de Quetzalcoatl, que son como calcados el uno por el otro. Son mitos en que muere un individuo y se transforma o llega a otro nivel. Es como si uno descubriera en cierto momento de la vida que eso que llamaba el ´yo´ no era el centro del universo. Es como morirse un poco para sí mismo. O encontrar que uno tiene una identidad que no es la cotidiana, que la verdadera identidad es una identidad más grande, como que no es tan diferente la identidad más profunda de uno mismo, con la identidad de todo. Eso se refiere a la potencia unitiva de las tradiciones místicas. Pero es un pensamiento, es un pensamiento también transformador. La última vez que me encontré con este pensamiento fue una cita de Einstein: ´tarde o temprano uno se da cuenta que no es el centro del universo´. El progreso, el verdadero progreso se mide en la medida en que uno abandona su ´yo´. Creo que nos va a tocar también como civilización una muerte de una civilización. Han muerto muchas civilizaciones, pero todavía no ha habido una muerte y resurrección de una civilización. Se han hibridizado, se hizo un híbrido de la tradición grecorromana con la judía en el Renacimiento. Desde ahí somos nosotros quienes somos los occidentales, hijos de padre y de madre. Dos civilizaciones que son orígenes de la nuestra. Pero no hemos tenido la muerte de una civilización para el nacimiento de otra.

XIX.- ¿Por qué está eclipsado el amor en la civilización? [1h22m40s a 1h24m10s]

¿Cuál es el mal de la civilización? Yo decía que se pueden repetir muchas cosas con respecto al mal individual. La neurosis generalizadamente se caracteriza por una escasa capacidad amorosa. Cuando hay psicoterapia que funciona se hace verdadera la respuesta que le dio Freud a un periodista que a mí me gusta mucho citar porque es más lúcida que lo que dicen sus libros. Para hablar el lenguaje simple de todos Freud dijo, el psicoanálisis, el objetivo del psicoanálisis es que la gente pueda trabajar y amar. La recuperación del amor. Somos una cultura entera en la que está eclipsado el amor, ¿por qué está eclipsado el amor? Porque son valores culturales esto de la competencia versus la solidaridad; o el individualismo, tanto que hablan los sociólogos del individualismo y tanto que hablan todos los pueblos que fueron colonizados por el individualismo de los colonizadores que vienen aquí a hacer su riqueza a expensas de nosotros, los pueblos. Se les hacía caricaturesco a los indígenas norteamericanos ver al Tío Sam venir aquí a predicar el progreso y llenar su bolsa de dólares expropiando las tierras, quitándole sus bienes.

XX.- Espíritu de liberación, educación, fin de la represión [1h24m15s a 1h29m20s]

Los griegos decían que debía ser una prioridad la educación, pero los verdaderos educadores son los legisladores. Depende de los legisladores crear una sociedad que enseña la virtud. Cómo va a enseñarse nada bueno en una economía como la que tenemos. Nada educa el egoísmo más que la realidad en que vivimos. Si uno no coge sus pedazos, se queda hambriento. No funcionaría ninguna empresa si se predican las virtudes tradicionales de una u de otra tradición espiritual. Se ve que eso no corre. No están enterados que uno habla ese lenguaje. Hay una pérdida de realidad. ¿Qué se hace con ese desfase? Creo, sin embargo, que el reconocimiento de que el espíritu solidario… la dimensión de interés en las personas… [bebé habla y llora]… Alguien está en desacuerdo conmigo o se está aburriendo… No, déjenme, que quiero quedarme, dice… El reconocimiento colectivo de que falta en lo humano un elemento que es consanguíneo a lo humano, por decirlo de forma un poco metafórica, porque más que consanguíneo es congénito. Está en nuestro alambrado interno. Y lo otro es que dije también a propósito de la transformación individual que somos seres castrados, domesticados, socializados. Creemos en la socialización en una medida tal que yo creo que tenía completa razón Nietzsche cuando decía que lo que más necesita el mundo cristiano fosilizado es el espíritu dionisíaco. Decía que solo el espíritu de la religión griega original, la religión de Dioniso podría ser el antídoto. El espíritu de liberación, pero qué es esa liberación. Es devolverle su nobleza a la parte animal. Es lo que la psicoterapia ha querido hacer. Freud lo creía a medias, pero después Reich lo creyó más completamente. Freud solamente veía que había represión, pero no se decía que hay que tomar partido con los impulsos reprimidos. Reich llegó más allá y otros pensadores como Lawrence, el escritor, D. H. Lawrence. En la psicoterapia la gente reconoce sus deseos, sus necesidades que ni se atrevía a reconocerlos y después los integra, algunos se expresan, otros no, pero va integrando. La sociedad masivamente a través de una educación autoritaria continúa domesticando a su generación venidera. Yo digo que la educación es un crimen perfecto porque nadie lo reconoce como tal. Es el socio de lo que Eisenhower llamaba ´el complejo militar-industrial´. No podría sostenerse el complejo militar industrial si no se educa a las personas para funcionar sin chistar dentro de este sistema donde la cuestión no es el crecimiento personal sino servir a la producción o a los que manejan la producción. Entonces, una educación para ser carne de cañón o carne de tanque o carne de… otra cosa, no para las personas. Y la trampa es que se lo dice. Es para educarte, para que seas una persona civilizada. Es para que tengas una buena mente, una buena mente que sabe razonamiento matemático pero que se comporta como el alemán ese que tenía la fórmula para aprender idioma en siete días: el primer día el sustantivo, segundo día el verbo, tercer día el adjetivo, cuarto día conjunción preposición, y en los últimos días -no me acuerdo cuántos-, vocabulario, vocabulario, vocabulario para meterlo aquí en el culo [señala su cabeza]. Todos conocemos gente tan racional pero no nos damos cuenta que la sociedad participa en ese error de perspectiva, que todo lo que parece tan razonable…

Ah, me dicen que tengo diez minutos…

XXI.- Antropología trinitaria: intelecto, corazón, reconciliación [1h29m25s a 1h32m30s]

¿Qué es lo que me va quedando en el tintero? Soy un convencido de una concepción antropológica que no está en los libros. La llamo una antropología trinitaria. Así como Freud reconoce tres instancias psíquicas que más o menos se corresponden con el intelecto, con el corazón y con la panza. Un ´ello´ que es la parte instintiva que es como nuestro niño interior, antes de que le metan cosas en la cabeza; y el ´súper yo´ que es, como Eric Bern dice, el padre crítico; y una instancia reconciliante, intermedia. Yo digo que tenemos padre, madre e hijo interior, que el mundo instintivo en todos nosotros se comporta como el hijo. El padre crítico tiene del padre la autoridad, lo normativo de la razón. Y la parte intermedia no la tenemos en realidad. Porque ahí donde deberíamos tener un hijo de ese padre y de esa madre, una síntesis, tenemos un vacío, un sentir. Sentimos que no somos, que si miramos al fondo de nosotros nos sentimos escindidos. En esta política interna de súper yo, infra yo, de perro de arriba, perro de abajo, como mal se traducen los términos de la Gestalt, de mandón y de mandado, de perseguidor y de perseguido, de esclavizador y de esclavizado. Estamos ahí… el amor está ausente. Creo que ese podría ser un conocimiento que sirve a la transformación… La palabra democracia como alternativa al mundo patriarcal no corre mucho y hay tantas variedades y tantas teorías y tantas dificultades con todos los modelos de la democracia que es como decía Churchill que es un sistema pésimo pero no conocemos otro mejor. Yo creo que esto podría ser el esbozo de algo mejor, la idea de un equilibrio de los valores del cazador interno, del predador interno tecnocrático que hoy domina al mundo, del espíritu materno que es parte de nuestro cerebro pero que está eclipsado en el mundo de las culturas. En el mundo instintivo que es como aplastado realmente excepto en los pueblos pre civilizados, en los indígenas que todavía no se habían peleado, antes de que surja la autoridad patriarcal. No estaba tan aplastado el ser instintivo.

XXII.- Las instituciones están podridas en su interior. Caerán solas por la creatividad ajena [1h32m35s a 1h38m35s]

La visión de una armonía de los tres principios y la visión de que no hay transformación social si no pasa por la transformación individual, tiene un corolario ineludible que la única salida es una educación que privilegia la evolución de la conciencia, una educación que no hemos tenido, no hemos concebido [conseguido], que no hemos querido tener porque cuando se habla de reforma de la educación son reformas curriculares insignificantes que no alteran el sentido. Si queremos pensar en verdaderas competencias, competencias existenciales, diríamos, serían los amores, las formas de atención, la capacidad de renuncia, lo apolíneo, lo dionisíaco, el principio de la libertad, la capacidad de entrega. Son otras cosas las que marcan el desarrollo humano, si se interesara. Pero tendría que ser un proyecto global. No puede ser un proyecto nacional. El mundo de los negocios tiene que decir que es mal negocio de seguir yendo como vamos. Yo no veo que sea buen negocio que se nos esté hundiendo el barco. Solo a costa de autoengaño pueden los dueños del barco seguir pensando así. Por eso yo siempre he tenido una vaga esperanza que la Organización Mundial de Comercio pudiera ser el punto de reconversión de donde pudiera partir el proyecto global de una educación nueva para la salvación colectiva, para la salvación de la vida civilizada –que de otra manera está en peligro desde sus cimientos. La pregunta es: ¿puede cambiar la educación institucionalizada o no? Yo estaba muy ilusionado cuando hablé por primera vez en esta sala hará no sé cuántos años, unos diez más o menos. Muy ilusionado. Se me sentía. Yo contagiaba un entusiasmo por el cambio en la educación. Tengo que confesar que he perdido completamente mi esperanza que vamos a cambiar el sistema político o esta específica institución de los ministerios de educación y sus órganos, las instituciones educativas. Yo creo que la comunidad va a tener que arreglárselas al margen de las instituciones que son demasiado fósiles. Son demasiado resistentes al cambio estas instituciones fosilizadas. La comprensión generalizada por parte de la comunidad de esto… La comunidad va a tener que volver a la condición de buenos mamíferos… Los mamíferos le dan mucha atención a su cría. La comunidad debería velar por su cría y no dársela a las instituciones que están ya también sin dinero, sin calidad excepto para unos pocos. Una creatividad social. Las revulsiones anteriores siempre tenían un enemigo. Había que matar a los malos, vencer a los malos. Creo que la revolución que está ocurriendo es una de que los que tienen el poder, los que están manejando las instituciones están entrando en una crisis generada desde dentro. No se necesita mucha ayuda para que caigan. Por eso yo cuento muchas veces un chiste que le oí una vez a un sufí explicar a propósito de qué se hace con el ego. Es que el ego tiene que morir para que nazca la esencia o es que uno tiene que saber cómo manejar su ego, tener relación diversa con sus condicionamientos infantiles, una mejor administración de sí mismo. O se transforman las energías de nuestro ego en otras energías superiores. La respuesta de este sufí fue contar la historia de un hombre que tenía una gran preocupación por un cáncer del pene que no había quién en el mundo médico le aconsejara, le diera una opinión diferente a la de todos que era que había que amputar. Pero el hombre por apego al aspecto emocional del asunto, a su imagen de macho potente o lo que fuera estaba muy desesperado. Solo por la gran desesperación llegó a consultar a un sabio chino que no lo validaba ningún de sus médicos conocidos y viajó a China porque solamente estaba este hombre en un pueblo de China central. Pero había datos fehacientes de que este hombre lo curaba todo con puras hierbas y acupuntura. Así que fue, se sometió al examen y el hombre examinaba los pulsos en una muñeca y luego en la otra hasta que después de un largo examen el sabio este chino esbozó una sonrisa y el paciente esperanzado le pregunta -´¿no hay que cortar?´; ´no´, responde el médico,´cae solo´. Creo haberles dado una buena noticia. Tengamos esperanza que con el gran patriarca, en el otoño del patriarca que estamos empezando a vivir queda el campo libre para la creatividad de una sociedad en apuros, con menos recursos de los que había en otro tiempo, pero tal vez con una creciente fe, con una enajenación que va disminuyendo.

XXIII.- El tao. Anarquistas viciados. La virtud y la salud [1h38m40s a 1h43m45s]

El tao es como quien dice ´el dios´, aunque dicen los taoístas que el tao es ´abuela de Dios´. Es un concepto muy metafísico que no sé si se entenderá así con solo decirlo. A mí me parece muy interesante que el tao se pueda decir ´abuela de Dios´. Es decir, algo que está más allá de nuestra visión antropomórfica de Dios. Está en una zona misteriosa de la realidad. El tao es la inteligencia central de todo que, al mismo tiempo, no hace nada. Por eso cuando Lao Tsé le aconseja al emperador cómo debe gobernar, le dice ´tú, gobierna como el tao, tú no hagas nada, todo se hace solo, si tú estás quieto todo se auto-organizará en torno a ti´. La virtud fluye del tao y el tao es también un término que se traduce como el camino, se traduce a veces como la naturaleza y se traduce como la verdad, es la verdad profunda. Estas palabras son familiares. Hay un personaje histórico muy conocido que dijo ´yo soy la verdad y la vida y el camino´. Precisamente estas tres expresiones de Jesús Cristo. Somos el camino y la verdad, si llegamos a ser nosotros mismos. Estamos desencaminados pero somos, en el fondo, el camino. Hay una parte de nosotros que está en sintonía con el tao, pero nosotros no estamos en sintonía con esa parte. Hemos encarcelado esa parte sabia. No la escuchamos. Lo que más se parece al concepto de tao, es la virtud que fluye naturalmente del tao, es decir, lo que fluye con lo que nos encontramos, con lo profundo de nosotros mismos. En el yoga, la tradición yoga, esa es la descripción de Dios. Lo que los occidentales llaman ´Dios´, nosotros le llamamos la profundidad de la mente. Eso no quita la comprensión de que la profundidad de la mente individual coincida con la profundidad de la mente universal. Hay una profundidad misteriosa, hay una visión holográfica, podríamos decir, del universo en este punto de vista. Todos entramos en el mismo tao, como tao es la tradición judía. Si uno hace la voluntad de Dios, no se necesitan reyes en la Tierra. En un anarquismo en el que las personas supieran ser reyes de sí mismos o jueces de sí mismos, siendo instrumentos de una voluntad divina, no habría problemas, podríamos ser anarquistas. El problema es que somos anarquistas viciados porque se confunde lo que creemos que queremos, con nuestra voracidad adquirida durante milenios de historia, de sufrimiento. ¿Cómo definir la virtud? Creo que lo más cercano es la salud. Cuando los moralistas antiguos hablaban de cómo es la persona virtuosa aludían más bien a cómo funciona una persona que está bien consigo misma, una persona que encuentra su bienestar porque se encuentra más allá de sus pequeños conflictos. La persona que encuentra su bienestar porque se vuelve a querer a sí misma, se aprecia a sí misma, ya no está tan pendiente del aplauso o de que lo quieran. De una persona que se siente más abundante, tiene un bienestar de ser y de ese bienestar de la persona que simplemente goza de ser, nacen actos buenos, por eso los animales son buenos. Aunque en la inteligencia divina, Dios tuvo la buena idea de hacer que los animales se comieran los unos a los otros. Es buena economía hacer que se coman unos a otros. Eso no quiere decir que sean malos. Es una ley de la vida. Nosotros podemos aspirar a no comer animales tan grandes.

XXIV.- Como en el tao, la virtud se hace sola. Hay que quitarse del medio [1h43m50s a 1h49m30s]

¿Qué sería la virtud? Es un ser bueno que le sale al que se va poniendo bueno. Se va poniendo bueno el que sufre menos, al que le aprieta menos la neurosis. La destructividad va con la neurosis. Y tenemos pruebas. No son muchos los buenos terapeutas en las comunidades del mundo. La formación universitaria no lleva a una buena formación experiencial. Hay que tener dedos de artista, hay que tener dedos de la guitarra para la ayuda del otro. Pero a pesar de que no hay tantos terapeutas eficientes, se ve que hay gente que mejora. Y el hecho de que haya gente que mejora es prueba de que no tenía razón Melanie Klein con esto de la envidia intrínseca de los recién nacidos, o de que somos malévolos. O no tenía razón Freud de que somos todos parricidas y caníbales. Toda esta ola ideológica que hubo con los ´padres de la sospecha´, como han dicho los historiadores y antropólogos. Freud era un sospechoso de la naturaleza humana. No le creía mucho a la bondad de los humanos. Por eso pensaba que necesitamos jueces y cárceles, que necesitamos la civilización para que nos controle. No se puede controlar, no se nos puede dejar libres. Creo que está atrasada esa noción. Tenemos más datos. Un dato fundamental es la evolución del individuo en contextos terapéuticos, espirituales, en números mayores. Se va haciendo más conocido este fenómeno de que la gente a medida de que sufre menos se pone más buena aunque no haya llegado a santo. Se ve hacia dónde va, aunque no haya llegado a la transformación. Va al desarrollo del amor que va primero a los de la propia familia y después un poquito más lejos, a los del propio pueblo. Y después se forman los nacionalismos, peros los nacionalismos son parecidos al espíritu del fútbol, un equipo contra otro equipo, un partido político contra otro partido político. Todo es la misma cosa: la política, el fútbol, el nacionalismo. Es como el egoísmo llevado a gran escala. Mi pueblo es mejor que tu pueblo. Es uno de los grandes problemas que va quedando en el mundo, porque está tan idealizado. La patria se ocupa de su propia propaganda, de su propia autoridad. Así que la virtud también se hace sola… [risas] El problema somos nosotros. Tenemos que quitarnos del medio. Somos como la mosca que está sentada en el arado, según el refrán. ¿Lo conocen? Circula en Argentina como en Chile, aramos dijo la mosca… [el mosquito]. Aramos dijo el mosquito, quien está sentado ahí en el arado. Nosotros decimos yo hago. Sentimos que vivimos nuestra vida. ¿Cuán cierto será? Investigaciones neurofisiológicas muestran que nuestras reacciones vienen antes de nuestras decisiones. Se puede medir si uno va a apretar una palanca o no, en un experimento, antes de que tengamos conciencia de nuestra intención de apretarla. Tal vez nos atribuimos, como el mosquito, que estamos viviendo. Nuestra vida es lo que nos pasa mientras nosotros creemos que estamos al volante. Lo que no quiere decir que no haya posibilidad de evolucionar y que los ideales no lleven hacia evolucionar. Los ideales no llevan a un proceso de transformación en el futuro, pero no podemos en este momento ser quien queremos, como Schopenhauer decía: ´podemos hacer lo que queremos, pero no podemos querer lo que queremos´.

Cerramos.

Muchas gracias. Creo que nunca me he sentido tan bien recibido como hoy en las veces que he estado en esta sala. O yo he evolucionado, o ustedes.

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3 thoughts on “{Transcripción} Conocimiento transformador [2013]

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